CAPITULO 23
.。.:*.。.:*❁*:.。.*:.。.
Nueva York
-Cómo te sientes?
-Feliz. No sólo porque Annie otra vez forma parte de mi vida; sino también, porque ella se oía animada y contenta. Cuando estaba con Archie, no era así.
-Tienes razón, la recordaba tímida y miedosa, alerta todo el tiempo, especialmente cuando alguien se acercaba al elegante, la tímida parecía temer perderlo en cualquier momento.
-Terry! Llámalos por sus nombres, que afán el tuyo en apodarnos a todos.
-Deberían estar felices por eso, - dijo con simpleza – eso significa que me tomo el tiempo en observarlos y prestarles atención, algo que no es común en mí.
-Así que debería agradecerte que me prestaras atención?
-Contigo fue diferente. No me gustaba llamarte como lo hacían los demás, quería que cuando te llamara o me escucharas, sepas que era yo.
- Y lo lograste; pero no podías encontrar uno más cariñoso, más lindo?
-Acaso no te gusta "Tarzán Pecoso"?
-Terry! No es romántico.
-Para mí lo es…- besó su sien. – ese te define muy bien…
-Parezco un Tarzán!?
-Sólo cuando te columpiabas de árbol en árbol. – dijo riendo. – además nadie se atrevería a llamarte de esa manera, y sería sólo de nosotros dos.
-Cualquier apodo me hubiera recordado a ti, porque tú me lo hubieras dado, y… para ser sincera… - dudaba en seguir.
-Qué pasa amor? – su voz se escuchó preocupada.
-Cuando estaba en Francia extrañé que me llamarás de esa manera. – Terry la miraba con un brillo en los ojos, le sonreía con tanta ternura. Sólo Candy era capaz hacerlo sentir importante y único.
-Me lo hubieras dicho pecosa – besó su mejilla – yo llamándote "amor" cuando tu prefieres "Tarzán pecoso", desde ahora te llamaré como tanto te gusta…
-No! – dijo asustada de que el castaño lo haga frente a todos, provocando así una estruendosa carcajada en él. – contigo no se puede Terry. – afirmó al comprender que su esposo estaba jugando con ella.
.·*•..✿..•*·.
En la mansión de los Andley, el joven Cornwell esperaba la llegada de la pareja para saber cómo le había ido a su prima. Cuando su tío le informó con quien se había casado Annie, se molestó mucho, no porque sintiera algo romántico por la morena; sino porque ese hombre había lastimado bastante a Candy, y sabía que una vez las amigas se encontraran ya no se separarían, causando que Candy tenga que convivir con la persona que la humillo y maltrató por años.
-Estoy agotada! – escuchó la voz de su prima.
-Candy… cómo les fue… Neal…
-Muy bien Archie. – dijo feliz
-Se encontraron con Neal?
-Él es dueño de esa casa, supongo que corríamos ese riesgo. – dijo con sarcasmo el castaño.
-No estoy para tus juegos Granchester, me preocupa que vuelva a lastimar a Candy.
-Basta, por favor. – intervino la rubia al escuchar el tono de voz de su primo. – Archie, quisiera hablar contigo.
-Iré a tomar un baño… Tarzán pecoso. – murmuró bajito lo último cuando se acercó a besar la mejilla de su esposa. En el auto, Candy le comentó que necesitaba hablar con Archie, así que los dejó solos, no sin antes advertirle con la mirada al joven, que tuviera cuidado con lo que decía en sus arranques de furia contra su primo.
-De acuerdo. – dijo sonrojada. Y cuando el castaño se perdió una vez llegar al final de las escaleras Archie habló.
-Qué pasó gatita? Acaso Neal te hizo algo? – lo dudaba, pues Terry estaba con ella, pero si le pidió hablar a solas, tal vez era algo que Terry no debía saber.
-No, claro que no. Todo está bien.
-Entonces?
-Archie… yo… quería saber qué pasó con Kate? Terry me dijo que estaban enamorados, y…
-Terminamos. Así de simple. – dijo serio.
-Archie fue por mi culpa, verdad? – dijo angustiada. – ella sólo quería protegerte.
-Ven. – la guió a la sala, ya sentados, él tomó su mano y continuó. – escucha Candy, si me hubiera amado, no habría estado de novia con un doctor tan pronto.
-Qué?
-Cuando fui a hablar con ella, la vi del brazo de un doctor, se veían felices. – Candy apretó su mano - más tarde cuando la volví a ver sola me acerqué a ella, y le pregunté sobre el doctor. Sólo me dijo que era su novio.
-Lo lamento…
-Yo no. – dijo tranquilamente. – incluso en ese momento no me dolió, creo que fue mejor, si en tan poco tiempo fue capaz de encontrar una pareja y que a mí no me haya dolido nada, es porque nuestra relación no era fuerte, no iba a durar.
-Tú la amabas?
-Creí hacerlo; pero ahora que lo pienso, cuando ella me explicó los motivos de haberme escondido la verdad, si la habría amado no nos hubiéramos separado, la hubiera entendido de inmediato.
-Encontrarás a alguien que te ame intensamente.
-Lo sé.
-Archie… - lo llamó después de unos minutos en silencio. – te dolió cuando te enteraste del matrimonio de Annie?
-No, me molesté porque era con Neal. Él te lastimó mucho- acarició su mejilla. - y tendrás que convivir con él si quieres que Annie vuelva a formar parte de tu vida.
-Neal cambió, se disculpó conmigo por todo lo que me hizo.
-Aun así tengo mis reservas con respecto a él.
-Archie…
-Creo que te fue bien en tu encuentro con Annie, verdad? – decidió cambiar de tema.
-Sí, la extrañaba tanto. – dijo con una sonrisa – ella también se puso feliz de verme.
-Y quién no, gatita. Tú nos haces felices a todos. – la abrazó con fuerza, agradecía tanto tener de vuelta a su prima.
-Me quedaré un buen tiempo en Nueva York, así que espero que no te aburras de mí.
-De ti nunca, de otros sí.
-Lo dices por Terry? – dijo preocupada que hasta ahora tengan problemas.
-No, él y yo ahora somos amigos.
-En serio?
-Sí. – Archie le contó cómo se habían convertido en amigos, y que se debía a ella. – es por Neal, porque en algún momento tendré que convivir también con él, y no creo en su arrepentimiento.
-Archie…
-Está bien gatita, tal vez necesite más tiempo. - Hablaron un rato más sobre el pasado y las aventuras que tuvieron junto a Stear y Anthony, luego el joven Cornwell acompañó a la rubia a su habitación.
.·*•..✿..•*·.
Las semanas pasaron, Candy visitaba a Annie con frecuencia, a veces Terry la llevaba y pasaba por ella más tarde, en otras ocasiones se quedaba y charlaba con Neal.
-Nunca, ni en mis más locas pesadillas imaginé que compartiría un espacio con Neal sin irnos a los golpes, y mucho menos tomar una copa con él.
-La gente cambia cariño, y ustedes lo hicieron. Sólo quisiera que Archie también vea el cambio de Neal.
-Yo lo entiendo. Sabes, por un momento dudé en decirte donde estaba Annie.
-Qué?
-Cuando Archie me dijo que ella se casó con Neal… temí que él se aproveche de lo que te pasó para lastimarte.
-Te entiendo…
-Luego pensé que tú de verdad querías saber de tu amiga. – acarició la mano que sostenía.- y no creo que Annie soporte estar junto a alguien que sea malo. Además supe que cambió cuando me enteré que perdieron todo y están empezando de cero.
-Son muy desconfiados.
-Y usted señora pecas, muy confiada. – le dio un golpecito en la nariz. – creo que tú nunca viste la maldad en las personas.
-No es que no lo haya hecho, simplemente, creo que todos merecemos una oportunidad. Las personas no pueden ser tan malas, tal vez sólo son las circunstancias que los obligan a actuar de esa manera.
-Qué voy a hacer contigo, amor. Rodeo la cabeza de la rubia con sus brazos para acercarla a él y besar su cabeza.
.·*•..✿..•*·.
Pasó un mes más en la gran ciudad, Terry se había encontrado con su antiguo jefe, quien lo invitó a incorporarse en su compañía nuevamente, sin embargo el castaño decidió rechazar la oferta.
-Por qué lo hiciste eso?
-Porque no tengo planes de volver al teatro.
-Lo haces por mí, cierto? Crees que necesito que alguien me cuide.
-Claro que no.
-Entonces, por qué no aceptaste volver! –dijo molesta.
-Pecosa, no quiero volver al teatro, quiero estar contigo…
-Acaso eres mi niñera! No tienes que estar conmigo todo el tiempo, yo puedo valerme por mi misma!
-Estás equivocada - Terry se acercó a la rubia para tomar su mano - Nunca me creí tu niñera, y sé que eres capaz de moverte sin ayuda.
-No te creo! Todo el tiempo estás cerca, no me crees capaz! – se soltó de su agarre retrocediendo un poco.
-Acaso ya quieres deshacerte de mí? – le dijo molesto y herido. – creí que deseabas estar siempre conmigo como yo lo hago; pero creo que me equivoqué! – elevó la voz en reacción a la actitud de la rubia.
-Qué? No pongas palabras en mi boca Terry, yo no dije nada de eso! – lágrimas empezaron a salir de sus ojos – acaso tú si lo pensaste?
-No sé qué pasa hoy contigo, sólo te comenté lo que hablé con Robert, nunca creí que eso ocasionaría una pelea. – dijo tratando de calmarse.
-Eres tú quien lo provoca! - y de repente se puso pálida.
Terry iba a aclarar que no fue así como pasaron las cosas; sin embargo vio a Candy llevarse las manos a la cabeza, y seguidamente desvanecerse. Por suerte Terry ya estaba cerca y logró agarrarla antes de caer al suelo.
-Candy… amor despierta. – le dio golpecitos en la mejilla, la llevó a la cama y la dejó ahí.
-Archie! – gritó desesperado. – Archie!
-Qué pasa?
-Candy… se desmayó!
-Mandaré llamar al médico.
Los minutos que tuvieron que esperar a que el médico llegara, fueron eternos para el castaño, se culpaba así mismo por ocasionar todo aquello.
-Por qué no despierta! – dijo asustado.
-Cálmese señor, ya llegará el médico y revisará a la señora Candy. – la ama de llaves que llegaba con las sales.
-El doctor llegó. – entro una de las jóvenes de servicio.
-Qué pasó? – dijo acercándose a la cama. Terry le contó todo lo que había pasado.
-Qué pasa Doctor? No despierta.
-Tranquilícese. Salgan por favor, necesito revisar a la paciente.
- No pienso salir. Así que haga su trabajo de una vez por todas.
-Señor, no es correcto que se quede, yo me quedaré con la señora. – dijo la ama de llaves.
-No me importa si es o no correcto, es mi esposa!
-Terry, debes calmarte, no ayudas estando así. – le dijo Archie tomando su brazo. – piensa en Candy, por favor. – y por ella dejó la habitación, pero nadie lo movería del pasillo.
-Por qué tarda tanto… - dijo desesperado.
-Sólo pasaron 5 minutos. – dijo Archie y en ese momento la puerta se abrió.
-La señora ya despertó. – dijo la ama de llaves y cuando vio las intenciones de Terry, de ingresar a la habitación, se puso en medio de la puerta. – ahora el doctor la está revisando, sólo le informo para que esté tranquilo. – dicho eso cerró la puerta.
Terry quería derribar esa puerta, se juró a sí mismo que en su casa no pondría puertas en las recamaras, cosa que escuchó Archie haciendo que riera aun en su preocupación, Terry lo miró con ganas de matarlo.
-Creo que no es momento para reírse. – dijo molesto.
-Entonces no hagas bromas. - Ninguno de los dos jóvenes habló durante varios minutos, sólo esperaban que les dieran noticias de Candy.
-Señor Granchester, puede entrar a ver a su esposa. – el médico salió dándole paso al castaño.
Terry entró inmediatamente a la habitación, el ama de llaves se limpiaba una lágrima mientras salía del cuarto, asustando con eso a Archie.
-Mi amor, cómo estás? Perdón por gritarte, cariño yo…
-No, fui yo quien empezó a gritar, eres tú, quien debe perdóname. – acarició el rostro de Terry al sentirlo cerca.
-Candy… tuve mucho miedo, no quiero que nada malo te pase, eres mi vida pecosa. – dijo abrazándola.
-Terry…
-Candy – la interrumpió – amor, no quiero que pienses que creo que necesites una niñera… déjame terminar amor, quiero explicarte los motivos que tengo para no haber aceptar la oferta de Robert.
-De acuerdo.
-La primera vez que te perdí, el teatro no pudo llenar ese vacío que dejó tu partida; la segunda vez, no me dolió haberlo abandonado; pero si me mató la idea de no volver a verte nunca más… - besó con ternura la frente de la rubia. – ahora, cuando Robert me ofreció volver, ya no sentí esa emoción que solía tener hace años, lo primero que vino a mi mente fueron las giras, los meses que tendría que alejarme de ti, todas esas horas de ensayo que me privaran de tu compañía. No quiero pasar días o meses lejos de ti, si pudiera te uniría a mí de manera permanente.
-Terry… yo también quiero estar todo el tiempo junto a ti. Yo creí que ibas a abandonar tu sueño por mi culpa.
-Tú eres mi sueño hecho realidad, pecosa. No sabes cuánto te amo, pecosa.
-Yo también te amo, te amo mucho Terry… mucho.
Terry tomó en sus manos el rostro de su pecosa y la besó de una manera tan apasionada que Candy se puso roja, nunca antes la había besado de esa manera. Una tan hambrienta y sedienta que la dejó sin aire, sin palabras; la mente Candy se quedó en blanco, ni siquiera recordó cómo se llamaba.
-Terry… - dijo después de unos minutos, mientras el castaño dejaba besos por su rostro.
-Mmm… dime amor.
-Yo quiero explicarte… porque reaccioné de esa manera… Terry… por favor…
-De acuerdo – se alejó del cuello de la rubia.
-Ni siquiera yo sabía porque reaccioné así, hasta que el doctor me revisó… todo fue por mi estado.
-Sé que debe ser frustrante el no poder ver, amor; pero quiero…
-No, ese no es el motivo… Terry… estoy embarazada.
Terry se quedó en silencio, había escuchado bien, acaso dijo que serían padre? Candy esperaba que el castaño le dijera algo; pero este tardaba en hacerlo, así que, pensó que no la había escuchado.
-Terry yo estoy…
-Candy… dime que no es broma.
-No, no lo es. Seremos padres! – una sonrisa se formó en el rostro de ambos rebeldes.
-Ahora mismo quiero tomarte en brazos y hacerte girar por toda la habitación amor, pero sé no puedo… Dios! estoy tan feliz, al fin nuestra familia está creciendo. Seremos padres Pecosa!
Comenzó a besar el rostro de Candy, haciendo que ella sonriera aún más, luego bajó a la altura del vientre de la rubia y empezó a acariciarlo, lo hacía con mucha delicadeza, como si presionar un poco dañara a su bebé, Candy llevó sus manos a la cabeza de su esposo y acarició su cabello.
-Soy tan feliz, pecosa… tú me haces feliz. – dijo mientras lágrimas de emoción corrían por su mejilla. – todo lo que un día soñé y creí que nunca tendría, tú me lo estás dando.
-Tú también me diste algo que se me negó… una familia, Terry, tú diste mi mayor sueño.
Esa noche la pareja se quedó hablando y riendo hasta muy tarde; Terry estaba tan feliz que no podía dormir, quería gritar de felicidad, estaban esperando a su primer hijo, el fruto de su amor, de un verdadero amor.
Archie había decidido felicitar a la pareja al día siguiente, cuando le informaron de la noticia decidió darles privacidad, pero una hora más tarde, cuando quiso felicitarlos escuchó como la pareja empezaba a planear su nueva vida.
-Descansa amor.
-No tengo sueño.
-Pero si ya estás bostezando. – dijo riendo.
-No es cierto… es tu imaginación…
-De acuerdo, entonces – dijo acomodándose mejor junto a ella. – vayamos a caminar por el jardín. – silencio, Candy ya se había dormido, el joven la abrazó y se sumió en un sueño tan ameno que al día siguiente despertaría con todas las energías del mundo.
.。.:✿:.。.
Qué les pareció? Nos acercamos al final.
Se cuidan.
