Capítulo 2 – De 9 a 5
Bella se plantó enfrente del espejo que llegaba hasta el suelo (que también servía de puerta de su armario) y se observó satisfecha. Había trabajado para este momento durante 6 largos años y ahora, por fin; por fin, iba a empezar su primer trabajo tras la universidad. La siguiente mañana de lunes, Bella sería la nueva profesora de la guardería en el colegió Elemental de Forks.
Irónicamente, la madre de Bella, Renee, dice que Forks, Washington fue la ciudad que casi arruina su matrimonio. Los aburridos, días lluviosos, la falta de entretenimiento y el ambiente desaliñado de la ciudad la sumió en tal estado de depresión catatónica que tuvo que dejar a su marido y buscar algo mejor. El padre de Bella, Charlie, tardo dos meses en ir a buscarla y después de reconciliarse se mudaron a Phoenix, Arizona donde vivían ahora. Cuando Bella anunció su oferta de trabajo en Forks a sus padres, su madre sonrió y le dijo que probablemente ella no la visitaría a menudo. Por el contrario, su padre cuan a menudo podría visitarla sin que le considerada una carga. Muchos de sus amigos seguían en Forks y utilizaría una y cada una de las oportunidades de verles de nuevo.
Antes de retirarse a dormir, su última noche como estudiante sin empleo, Bella con cuidado coloco los pantalones de vestir y el set de chaqueta y jersey de punto que había planeado vestir el día siguiente. Tras preparar su maletín y los pequeños detallitos con los que planeaba decorar su mesa, Bella apagó la luz y fue a dormir.
Todos estos preparativos dicen mucho de como es Bella. Todos los detalles, la forma metódica en que había planeado cada momento del día, o de su vida en realidad, muchas veces esto era observado como uno de sus puntos fuertes, pero como le decían sus amigos más próximos, era también un defecto.
Durante su último año de carrera, mientras trabajaba para conseguir su título de profesora, Bella tubo un pequeño problema respiratorio que ella decía que había sido causado por una reacción alérgica a la medicación contra la alergia que ella tomaba. Aun así, Angela, Ben y Tyler, sus mejores amigos allí en casa, sabían la verdad. En su busca por la perfección, Bella padeció su primer ataque de ansiedad.
Como hija única, se había marcado sus propios límites, y sin tener las problemas y contratiempos de tener hermanos a los que compararse, Bella trabajaba siempre duro para conseguir lo mejor. Era una norma, pero solo lo aplicaba a su propia vida. Nunca ataba a sus amigos a sus objetivos personales y era empática a las consecuencias que resultaban de los errores de los demás. Lo que si hacía, conscientemente, era aprender fervientemente de los errores de los otros, tanto que tenía una reputación que la precedía de nunca intentar cosas nuevas; nunca salía a bailar en el baile de la vida.
Exactamente a las 6 en punto la siguiente mañana, dos alarmas distintas, separadas cinco minutos, se apagaron en el modesto apartamento de dos habitaciones de Bella. Inmediatamente, Bella se puso en marcha, gracias a las ocho horas de sueño recomendadas. La cafetera en la cocina, puesta en preparación automática, con sus acciones preparadas, se encendió y empezó a funcionar cuando el temporizador se lo indico.
Bella secó su pelo tras una ducha rápida y se vistió con el conjunto que había preparado. Tras un desayuno saludable y una taza de café, Bella cogió el almuerzo que había preparado la noche anterior, y su maletín, y se marchó al trabajo.
Cuando el resto del personal de la escuela elemental de Forks llegó al colegio, Bella había etiquetado todos los pupitres con los nombres de sus alumnos, había escrito la lección del día en la pizarra, decorado su mesa, y colocado la librería de la clase por orden alfabético según el título.
Alas nueve en punto, Bella estaba llena de vida mientras permanecía en la puerta para saludar a sus alumnos y a sus padres el primer día de colegio. Las manitas se agarraban a los pantalones y a las faldas mientras algunos niños sufrían por la separarse de sus padres por primera vez.
"Sierra," Bella se agacho para estar a la altura de los ojos de la pequeña niña que lloraba. "He estado esperando por conocerte toda la mañana. ¿Sabes por qué?". Cuando la niña negó con la cabeza, Bella continuó. "Porque en tu carta que recibí este verano decías que lo que más te gusta son los póneys. ¿Y sabes qué? A mi también me encantan los póneys. Y de un amante de los póneys a otro, ¿adivina que he puesto en tu pupitre?"
Sierra miro inquisitivamente, pero poco convencida. Bella extendió su mano ofreciéndosela a la niña. "¿Puedo enseñarte la sorpresa especial que he puesto en tu mesa?"
Lentamente Sierra asintió, pero se aseguro de que su madre no fuera muy lejos mientras permitía que Bella la llevara a donde ella se iba a sentar. Una sonrisa apareció lentamente en su cara cuando vio el dibujo para colorear de un pony y una caja nueva de pinturas en su mesa.
"Apuesto a que a tu mamá le encantara si coloreas este dibujo para ella y así lo podrá colgar en la nevera hoy después de recogerte del colegio. ¿Que opinas?"
Sierra asintió. "Voy a hacer este dibujo para ti, Mami," le dijo a su madre.
La madre de Sierra vocalizó un silencioso "Gracias" a Bella antes de irse de puntillas de la habitación esperando conseguir hacer una escapada satisfactoria.
Bella estaba agradecida a su mentora, quien le había dado la idea de pedirles a los padres de los nuevos alumnos que le rellenaran una hoja informativa diciéndoles algo especial sobre sus hijos. Es fácil tener una pequeña ayudita para dirigir una clase.
Para cuando el día escolar terminó, Bella estaba agotada. Muchos de los puestos a de guardería a los que había mandado su currículo eran para programas de media jornada, pero en Forks tenía una guardería de jornada completa que terminaba a las tres de la tarde. Aunque no empezaba hasta las nueve, aun así era un día muy largo. Mientras Bella arrastraba su agotado cuerpo por el aparcamiento de profesores, se arrepintió de decirle a su amiga Rosalie que se encontraría con ella más tarde en la hora feliz.
La hora feliz. Una de las mayores contradicciones de Forks. Casi nadie estaba realmente feliz en un espacio abarrotado, con poco personal más de una hora para recibir bebidas rebajadas con agua. .
"Creí que no vendrías," dijo Rosalie cuando vio a Bella acercarse hacía ella en el abarrotado bar.
"Casi no lo hago," Bella dijo mientras miraba a su alrededor antes de sentarse. "Esto cansadísima."
"¿Eso pequeñajos ya te han pateado el culo?" Rosalie sonrió.
"Me gustaría verte a ti después de seis horas con diecisiete niños de cinco años," Bella desafió.
Rosalie Hale era agente inmobiliario y ella y Bella se conocieron a través de la agencia con la que Bella contactó cuando se mudó por primera vez a la zona. El manager observó el presupuesto de Bella inmediatamente llamó a Rosalie, proclamando que Bella era una buena candidata para el programa de compradores de primera vivienda. Sin embargo, Bella había visto a muchos de sus amigos hacer muchos cambios demasiado rápido; y aunque Rosalie fue una vendedora muy persuasiva, Bella no cambio de opinión. Acabar la universidad, mudarse a una ciudad nueva y empezar con un nuevo trabajo era suficientes cambios importantes en un año, así que un apartamento tendría que ser suficiente.
Aunque, a Bella inmediatamente le gusto la tenacidad y la actitud positiva de Rosalie. Las reuniones por las tardes en las que Rosalie había intentado convencer a Bella para que comprara un propiedad se convirtieron en una tradición, y así, al menos una vez a la semana, Rosalie y Bella se encontraban en algún establecimiento local para cenar o tomar una copa y charlaban de sus experiencias.
"Bueno, ¿qué tal con Emmett?" Bella abordo el tema con tacto.
La semana anterior, Rosalie le confió que Emmett estaba muy estresado por su empleo y que estaba bebiendo más de a menudo, y más de lo que acostumbraba. Él se perdió una excursión que había planeado porque tenía resaca.
"Igual. Esta a la defensiva cuando hablo con é sobre lo que bebe y siempre acabamos discutiendo. Si no quiero discutir, tengo que ignorarlo, y empieza a ser difícil de ignorar." Una expresión triste tiñó la cara de Rosalie mientras hablaba.
Bella sintió empatía por Rosalie mientras ella hablaba, pero una parte de ella se preguntó si solo estaba escuchando parte de la historia, la parte segura. ¿Habría lago más entre líneas?
"Mi padre bebe mucho también," comenzó Bella. "Por suerte, es un borracho agradable. A mi madre le gusta emborracharle y preguntarle si puede panear alguna escapada exótica… ¿Es Emmett así? un borracho agradable, quiero decir."
Rosalie se dio cuenta inmediatamente de lo que Bella trataba de preguntarle y enseguida defendió el honor de Emmett.
"Emmett es Emmett, borracho o sobrio. Simplemente se olvida de las cosas y es un vago. Pero no es maleducado, no es vulgar y no es violento," Rosalie fue firme.
Bella asintió "Bien. Y perdona. No quería insinuar que..."
"No te preocupes," Rosalie la interrumpió. "Puedo ver que estabas preocupada. Pero créeme, Emmett nunca me pondría una mano encima. Y si lo hace, le patearé el culo yo misma, no vendré a llorarte sobre ello."
Aunque disfrutaba de la compañía de Rosalie, Bella estaba aliviada de estar de camino a casa cuarenta y cinco minutos después. Necesitaba repasar su el plan del día siguiente, hacer la comida, planchar sus pantalones y recortar diecisiete calabazas para un proyecto de arte.
"Dieciocho," Vivian Bard, la secretaría le dijo la mañana siguiente.
"No, solo tengo diecisiete alumnos," Bella le corrigió.
"Ayer, después de que te marcharas, un padre vino y matriculó a su hijo. El niño más mono que hayas visto jamás."
Bella miró a la treitañera intimidada. "¿Dieciocho alumnos sin ayuda? Voy a morir."
"Los ajustes de presupuestos son una putada, ¿verdad?"
Bella se echo a reír antes de preguntarle a Vivian por la información de nuevo alumno. Y agradeciéndoselo, Bella acepto la carpeta y leyó todo la información que pudo sobre el pequeño niño de Salem, Oregon mientras caminaba a su clase.
No esperaba que ese pequeño niño estuviera de pie fuera de su clase cuando llegó.
"Oh, ¡hola!" Bella le saludo, asombrada de ver a un niño tan pequeño solo tan pronto por la mañana.
Cuando en niño permaneció en silencio, Bella mentalmente se regañó por no haberse presentado primero. Claro le han dicho que no hable con extraños.
"Soy la Señorita Swan, la profesora de la guardería. ¿Eres Anthony?"
Anthony asintió lentamente.
Bella miró su reloj y se dio cuenta de que aún faltaba una hora para que empezara el colegio. "Has llegado muy pronto, Anthony. ¿Esta tu mama o tu papá aquí contigo?"
Anthony negó.
"¿Como has llegado aquí hoy?" Bella le preguntó.
"Papá," Anthony dijo, como si la palabra se refiriea a un título y no a una persona.
"Oh. Bueno a lo mejor papá no sabe a que hora empieza el colegio. Tendremos que hacerle saber que a lo mejor puedes dormir un poquito más por las mañanas en lugar de llegar aquí tan pronto," Bella sonrió.
Se dio cuenta de lo triste que parecía Anthony mientras estaba ahí quieto mirándola como si fuera un niño perdido.
"Le voy a escribir una carta a tu papá para que sepa a que hora te tiene que traer al colegio. Mientras lo hago ¿te apetece entrar y colorear?"
Anthony parecía atraído por la idea, así que Bella abrió su clase y le siguió mientras entraban.
Mientras Anthony coloreaba, Bella leyó su archivo y vio que su madre había muerto recientemente. Intento disimular el sonido que hizo al quedarse boquiabierta. ¡Sin duda esta tan triste! Y pobre padre, acaba de perder a su esposa, seguro que está echo un lío y con los horarios descolocados. Inmediatamente Bella cambio de idea acerca de mandarle una carta a casa, llegando a la conclusión de que probablemente esta era la forma que tenía el padre de Anthony para hacer qué tuviera tiempo de aclimatarse al nuevo colegio.
No, no debía mandar una nota a casa. En lugar de eso, le recordaría a Anthony que le dijera a su padre que él no tenía que estar en el colegio o hasta las nueve.
"¿Te acordarás de decirle a tu papá que te traiga a las nueve?" Bella le preguntó a Anthony mientras él se ponía en fila con el resto de la clase al terminar el día mientras se preparaban para ir a casa.
Bella reprimió la necesidad de rodear a Anthony y darle un abrazo y un beso en la mejilla cuando el prometió que le diría a su papá a que hora empezaba el colegio.
Pero la mañana siguiente, Anthony estaba de nuevo en la puerta de la guardería cuando Bella llegó.
"Anthony, colega, ¿Que haces aquí tan temprano? ¿Te acordaste de decirle a tu papá a que hora tiene que traerte al colegio?" le preguntó Bella.
"A las nueve en punto," Anthony dijo reiteradamente.
"¿Y que ha pasado?"
"Tiene que trabajar."
Bella comprendió y sonrió a Anthony aliviada. "Oh, cariño, creo que tu papá creé que tenemos un programa de ayuda antes del colegio. No es así, pero no te preocupes, se lo diré. ¿Quieres hacerme un dibujo mientras esperamos a que llegue el resto de la clase?"
Anthony le concedió a Bella una sonrisa que iluminó su mañana por completo.
El ligero sonido de las ceras sobre el papel mientras Anthony garabateaba en su pupitre era como música relajante para Bella mientras consideraba con cuanto tacto debía dirigirse al padre de Anthony por escrito.
Por el archivo, Bella sabía que su nombre era Edward Cullen y su fecha de nacimiento reveló que era solo una año mayor que ella.
"Querido Sr. Cullen,"
Eso es todo lo que escribió cuando miro y vio que Anthony estaba sentado en silencio con la mano levantada en el aire.
"Oh, Anthony, cuando estemos solo tu y yo, puedes acercarte a mi mesa. No tienes que esperar a que te llame," Bella sonrió. "¿En que puedo ayudarte?"
"Señorita Swan, tengo hambre," dijo Anthony.
"Oh. Bueno, ¿Que has tomado para desayunar esta mañana?"
Anthony se encogió de hombros. Bella tomo esto por una mala señal. Debía haber desayunado hace menos de una hora. ¿Como no iba a recordar que había tomado? A no ser que no haya tomado nada.
"¿No has comido nada por la mañana?" Bella preguntó suavemente para que Anthony supiese que no pasaba nada.
"No había leche. No me gustan los cereales sin leche," explico Anthony.
Bella asintió como si lo entendiera a la perfección. "Bueno no creo que a nadie le importe si coges algo de tu almuerzo. ¿Que has traído para comer?"
Anthony metió la mano en el bolsillo y saco un arruga billete de un dólar.
¿Un dólar? ¿Su padre le ha mandado al colegio con un dólar para comer? ¿Y que se supone que va a comprar con eso?
Claro que Bella no podía expresarle a Anthony lo que pensaba. En lugar de eso, se acercó a su mesa y saco su almuerzo.
"¿Te gusta el yogurt, Anthony?" preguntó.
Anthony asintió. "Mi mamá me daba yogurt siempre."
El corazón de Bella se enterneció cuando Anthony mencionó a su mamá. Por lo que había leído, no habían pasado ni seis meses desde que ella había muerto. Bella buscó por todos los papeles de Anthony buscando algo que indicara si había sido estudiado para ver si estaba emocionalmente preparado para el colegio, pero no encontró nada.
Cuando Bella puso el yogurt frente a Anthony, este se echó sobre él inmediatamente. Le miró fijamente mientras Vivian llegó a la clase con una caja de libros.
"¿Que es esto?" Vivian preguntó mientras miraba el reloj.
"Oh, dejan a uno de mis alumnos demasiado pronto," contestó Bella.
Vivian negó firmemente. "Tienes que solucionar esto, Bella. Si no tendrás dieciocho niños aquí antes de que amanezca."
Bella le indico a Vivian que se acercara a su mesa con ella. Lo último que quería era que Anthony se sintiera como una carga. No quería que él escuchara lo que Vivian insinuaba.
"Le voy a mandar una nota a su padre hoy. Al principio lo dejé pasar, creía que él no sabía a que hora empieza el colegio, pero Anthony dice que se lo ha dicho."
"Y yo también se lo he dicho. Preguntó si teníamos algún programa antes y después del colegio. Le dije que ofrecemos un programa después de las clases, pero también le dije que no podía dejar a su hijo antes de las ocho y cuarto," Explico Vivian.
Sabiendo que el Sr. Cullen estaba bien informado pero que había decidido ignorar la información enfureció a Bella. ¿Que clase de padre dejaría a un niño tan pequeño desatendido en un colegio nuevo? El mismo tipo de padre que manda a su hijo al colegio con el estomago vació y con un dólar para la comida.
De repente Bella no tuvo ningún problema para escribir una carta al Sr. Edward Cullen.
¡Hola!
Bueno aqui os dejo una nota mia (de la traductora), gracias por los comentarios a todos los que comentais sin estar registrados, que como no lo estais no os puedo contestar.
Esta historía es genial, os lo aseguro y eso que la original tiene solo 6 capítulos, pero os va encantar, saltan chispas.
Pobre Anthony, ¿no os da pena? y ¿no es para comerselo?
Bueno y ya estan presentados Edward y Bella... ahora a ver que pasa cuando se conozcan, jejeje
