Antes de dejaros la traducción de el siguiente capítulo quería agradecer todos los reviews y el apoyo, creedme anima mucho que os guste tanto. Se nota no... Deje aparcado todo lo demás.

También gracias especiales a los que comentáis sin estar registrados (o sin "logear") no os puedo contestar más que aquí.

Para los que seguís mis Fanfics y mis otras traducciones, lo siento, lo siento... pronto subiré cosas nuevas en los demás prontito... Tengo casi listo un capítulo nuevo de "No estás solo" y "Destino" (si el de destino se que lo esperáis con ganas :Þ).

También deciros que le escribí a ItzMegan73, la autora de este fanfic y le dije lo mucho que os esta gustando su historia para que lo sepa.

Y ya os dejo con lo que interesa... besos!

Capítulo 6 – Pequeño Luchador

Bella se desplomó en la silla tras su mesa se pellizco suavemente la mejillas. Sintió como si su cara hubiese estado congelada en una sonrisa durante años, en lugar de durante dos ajetreadas horas. Pero no se podía quejar. La noche de vuelta al colegio había sido un éxito. Los padres habían sido amables, curiosos y muy elogiosos hacía el progreso que ya podían ver en sus hijos. Era agradable saber que los padres de sus alumnos estaban tan ansiosos por conocerla a ella como ella a ellos. Habían venido todos al evento...

Los ojos de Bella se posaron en el impoluto paquete de Anthony Cullen. Casi todos los padres habían venido a conocerla.

Una ola de ira inundó el cuerpo de Bella cuando pensó en las desagradables cosas que el Sr. Cullen había dicho sobre ella. Incluso si él no sabía que era con ella con quien estaba hablando en ese momento, sus palabras eran infundadas y falsas. Ella no había sido nada más que indulgente y paciente con él, y tubo la osadía de llamarla... ¿Como era? ¿Delirante? ¿Zorra? Bueno se podía ir al infierno.

Lo peor de la noche de vuelta al colegio era que siempre era la noche de un jueves. Lo que significaba que después de estar todo el día dando clase, y después de estar por el colegio hasta casi las nueve, Bella entonces tendría que arrastrase a casa antes de levantarse al amanecer para estar lista para enseñar a la mañana siguiente. Y para empeorar las cosas, Bella le había prometido a Rosalie que la acompañaría a la barbacoa de su amigo el sábado. Ni siquiera podía desear poder vaguear el fin de semana.

El viernes por la noche, Bella estaba intentado pensar una escusa razonable para poder usar para cancelar lo de Rosalie. Aunque sabía que Rosalie que iba a morir sola, vieja y arrugada, Bella estaba dispuesta a soportar la regañina a cambio de recuperar su Sábado y disfrutarlo ella. Quería empezar a preparar las comidas de las semanas, acabar la colada, y hacer cuentas en su talonario.

Mientras repasaba la lista mental, se dio cuenta de lo patética que sonaba y dejó de intentar evitar la interacción social. Iría a la fiesta, pero iría en su coche. Si era una fiesta aburrida e inaguantable como ella presentía que iba a ser, al menos no se quedaría atrapada en ella.

El sábado por la mañana, Rosalie llamo a Bella desde una tienda preguntando por que podía regalarle a un niño pequeño.

"¿Un regalo? No dijiste que tenía que comprar un regalo. ¡No he comprado nada!" Bella dijo en pánico.

"Relájate. Pondré tu nombre en lo que compre... tan pronto como me digas que comprar. No se nada sobre niños," admitió Rosalie.

"Bueno…¿Es niño o niña?" preguntó Bella.

"Niño…creo…si, estoy casi segura de que es un niño," contestó Rosalie.

"¿Cuantos años tiene??"

"Es pequeño. Quizás dos, ... o tres... a lo mejor cuatro."

"Vale, ropa definitivamente no, ya que claramente no tienes ni idea de que talla comprar. ¿Que me dices de un juguete?"

"¿Que tipo de juguete?"

"¿Bueno has dicho que es un niño. Compra algo relacionado con los deportes. Como una pelota y un bate." Bella recordó que Rosalie había dicho no tener ni idea de niños. "Asegúrate de que es suave, Rosalie. De plástico."

Casi dos horas después Rosalie apareció en el apartamento de Bella con lo que parecía un juguete para morder, pero Bella no tubo el valor de decírselo. En lugar de eso informó a Rosalie de que ya que la familia ni siquiera la conocía, no debía poner el nombre de Bella en el regalo.

"Como quieras," Rosalie simplemente se encogió de hombros y sujeto la bolsa del regalo. "¿Lista?"

"Si, pero te voy a seguir en mi coche," Bella dijo mientras cogía sus llaves y su bolso. "No me gusta estar atrapada en lugares descocidos."

"Bella, si me abandonas, Te mataré," Rosalie amenazó.

La forma de actuar de Rosalie respecto a no querer ir a esta fiesta sin Bella era un poco sospechosa. Bella estrechó los ojos hacia su amiga rubia. "No estarás intentando liarme con alguien en la fiesta, ¿verdad?"

"Oh no, por favor," Rosalie negó con la cabeza. "Confía un poco en mi. Si quisiera liarte con alguien, desde luego no sería con uno de los amigos perdedores y fiesteros de Emmett."

"¿Perdedores?" Bella preguntó nerviosa.

"¡Oh simplemente ven!" Rosalie empujó a Bella hacia su coche antes de subirse al suyo.

La fiesta estaba en todo su apogeo cuando Rosalie y Bella llegaron, y Bella se quedo quieta en la calle disfrutando de las pintorescas casitas y la atmosfera del vecindario.

"Si me hubieras enseñado algo así, quizás hubiera comprado," Bella dijo de la encantadora casa que tenía en frente.

Rosalie negó. "No querrías comprar una casa en este vecindario, Bella."

"¿Por qué no?"

"Bueno, por un motivo, la gente no compra casas para vivir aquí; las compran para alquilarlas. Lo que significa que tus vecinos cambian constantemente, normalmente no están interesados en los gastos de mantenimiento de las casa … ¿ves como desciende tu inversión? Porque yo si."

Bella se encogió de hombros. "No me importa. Me encanta. Es exactamente que me imagino en mi cabeza cuando me imagino mi primera casa."

"Bueno…en tal caso, si algo sale a la venta, serás la primera a la que llame."

Bella siguió a Rosalie hasta la puerta de entrada y permaneció callada esperando a que alguien les abriera la puerta. Cuando esto no ocurrió, Rosalie simplemente abrió la puerta entró, tirando de Bella para que entrara detrás de ella.

Como hizo por fuera, Bella observó el interior de la casa con aprecio. Estaba decorado con gusto, no muy sobrecargado y a la vez suficientemente subestimado con lo que Bella pudo fácilmente imaginar como quedarían sus muebles en el interior.

"Ooh, entrada con arcos. Me encanta," Bella se susurró así misma.

"Puedo oír a Emmett," dijo Rosalie mientras se giraba hacía las puertas de cristal correderas que daban al patio. "Te presentaré."

Una sonrisa falsa inmediatamente iluminó la cara de Bella en un intento de esconder los pensamientos que corrían por su mente. Espero que no esté bebiendo.

Pero antes de que las dos mujeres pudieran cruzar la sala de estar, una personita se cruzó en su camino.

"¡Señorita Swan! ¡Hola, Señorita Swan!"

Bella miro hacía abajo para encontrarse la radiante cara de Anthony Cullen.

"¡Vaya, Anthony! ¡Qué maravillosa sorpresa!" Bella dijo mientras le ofrecía una sonrisa sincera. "No esperaba encontrarte aquí."

"Es mi fiesta. ¿Quieres ver mis regalos?" Anthony preguntó. Ni siquiera le dio a Bella la oportunidad de contestar tirando de ella hacía su montaña de paquetes de distintas formas y tamaños.

Bella miro por encima de su hombro. "¿Es su fiesta?" preguntó a Rosalie. "Creía que habías dicho que era para un niño pequeño."

"Es pequeño y es un niño," Rosalie se encogió de hombros. "Al menos apunte bien el sexo."

Anthony estaba buscando entre sus regalos, mostrándole a Bella varis artículos. Ella hizo sonidos de "ooo" y "aaa" de asombro con él y dejo que le explicara como funcionaban las cosas.

"Vale… creo que deberíamos devolver esto a la tienda y comprarte otra cosa," Rosalie movió la bolsa que llevaba. "Es para... alguien algo más pequeño."

"Y yo no te he traído nada, Anthony, porque no me habías dicho que debería comprarte. ¿Que te gustaría?" Bella preguntó rápidamente, interviniendo antes de que Rosalie sacara él espantoso juguete de animales de la bolsa.

"Un balón de football," contestó Anthony inmediatamente sin tener que pensarlo.

"Bueno vale. El lunes por la mañana serás el orgulloso propietario de un nuevo y brillante balón de football," Bella dijo mientras le daba un golpecito en la barriga a Anthony. El se echó a reír llenó de felicidad.

Mientras Anthony estaba liado buscando otra cosa, Bella le indicó a Rosalie que se agachará para poder decirle algo.

"Tengo que salir de aquí," Bella susurró.

"¿Por? ¿Qué pasa?" Rosalie preguntó en su tono normal de voz. ¿No entendía lo de susurrar? Si alguien te susurra, ¡tu respondes susurrando!

Bella señaló a Anthony. "Es uno de mis alumnos."

"¿En serio?" Rosalie levantó las cejas. "¿Es un problema?"

"Lo es cuando el padre del alumno..."

"¡Mira, mira lo que tengo, Señorita Swan!" Anthony interrumpió empujando una pizarra mágica en las manos de Bella.

"Wow, Anthony, es genial. Yo también tenía una de estas cuando iba a la guardería," dijo Bella.

"Genial," Anthony dijo sin quitar los ojos de la cuadrícula que empezó a hacer en la pantalla. "¿Quieres jugar a las Tres en Raya? Soy muy bueno en ese juego."

"Vale, pero solo si puedo ser las Os," prometió Bella.

"A mi me gustan las Xs de todas formas," Anthony dijo justo antes de dibujar una enorme X en mitad de la cuadrícula.

Anthony estaba tan cerca de Bella que estaba casi en su regazo. Ella paso un brazo alrededor de él, y sujetó el juego con las dos manos, rodeando a Anthony en el centro. Se turnaban dibujando Xs y Os mientras Bella sujetaba el juego y Anthony movía la rueda. Se reía felizmente cada vez que ganaba.

"Quien empieza siempre gana," Rosalie puso los ojos en blanco, aburrida después de que Anthony ganara el tercer juego seguido. "Tengo que ir a buscar a Emmett y hacerle saber que ya estoy..."

Un estruendoso golpe contra la pared interrumpió a Rosalie en mitad de la frase y ella y Bella miraron para ver a un hombre intentando desesperadamente no tirar un bote de boticario que estaba encima de la pequeña mesa.

Bella le reconoció inmediatamente.

Y al parecer, Rosalie también.

"Hey, Edward," Rosalie dijo mientras caminaba hacía él. Charlaron un poco mientras Rosalie le ayudaba con el desastre que había provocado al empujar la mesa, pero Bella no pudo entender lo que decían. Él miró hacía ella unas pocas veces y Bella supo que él se acordaba de ella.

Bella esperaba que si se quedaba quieta, callada jugando con Anthony, podrían escaparse sin tener que hablar con él. Porque solo con mirarle recordaba las venenosas palabras que le había lanzado y la forma en que había escaqueado de la noche de vuelta al colegio como si el colegio fuese un lugar gratuito donde dejar a su hijo durante el día en lugar de ser la educación de Anthony.

"Recuerda, sigues siendo la profesora incluso cuando no estas en el aula," Bella susurró a si misma, un recordatoria de que no podía dejar que él Sr. Cullen se saliera con la suya, incluso si no estaba en el trabajo.

"¡Gané otra vez!" Anthony dijo triunfante.

Su celebración capto la atención de Rosalie y el Sr. Cullen y Rosalie empezó a hablarle de Bella.

Demasiado como para no interactuar. Bella suspiró y se levantó al oír a Rosalie decirle al Sr. Cullen lo encantado que estaba Anthony por tener a su profesora aquí.

"¿Su profesora?"

Bella se dio cuenta de la palidez que tomo la piel del Sr. Cullen al darse cuenta de lo que las palabras de Rosalie significaban.

Si. Eso es, gilipollas.

Bella consiguió su mejor sonrisa profesional y tendió su mano al Sr. Cullen.

"Hola, Sr. Cullen. No creo que hayamos sido presentados formalmente. Soy la profesora de Anthony, Bella Swan."

Si la herida de sus palabras no estuviera tan reciente, Bella quizás se hubiese sentido mal por lo avergonzado parecía el Sr. Cullen.

"¿Es u-usted la S-Señorita Swan?" tartamudeo mientras pasaba sus dedos por su pelo a la altura de la nuca.

Oh, ¿Ahora eres capaz de decir mi nombre bien? ¿Qué es lo que me llamabas el otro día?

"Señorita Swan, Bella…arpía delirante… respondo a muchos títulos." Bella le miró penetrantenmente durante un largo momento.

Rosalie empezó a reírse, sin entender lo que ocurría entre los dos adultos que estaban con ella.

"Hey, Cariño," Emmett apareció en ese momento y puso su brazo alrededor de Rosalie. "Me preguntaba cuando ibas a llegar. La comida casi se ha acabado, así que si quieres comer, será mejor que cojas algo ahora."

"Tengo hambre" dijo Anthony, caminando entre Bella y su padre.

Bella miro severamente al Sr. Cullen, como diciendo, "por supuesto que tiene hambre".

"Vamos, Anthony. Te cogeré un perrito caliente," dijo el Sr. Cullen, ansioso por irse. Él salio delante hacía el patio, y Anthony camino detrás através de la puerta doble de cristal.

"Tengo que salir de aquí," Bella se giro rápidamente hacía Rosalie.

Pero Emmett ya tenía su lengua casi en su garganta, así que en realidad no escuchaba nada de lo que Bella decía.

Bella no se atrevía a marcharse sin decirle adiós a Anthony primero, salió a fuera y revisó la multitud en busca de él. Le vio cerca de la barbacoa, sujetando su perrito hacia su padre para que le pusiera los condimentos apropiados.

Mirando rápidamente a su alrededor para asegurarse de que nadie la miraba, Bella se permitió observar durante un rato la forma de interactuar del Sr. Cullen con su hijo. Se dio cuenta que sus formas parecían mecánicas, casi robóticas en lugar de fluidas y decididas.

Vio como le puso demasiado Ketchup al perrito y después lo tiro y lo cambio por otro, en lugar de quitar es exceso de pan o de coger simplemente un panecillo nuevo. Observo como le dio a Anthony una lata completa de una lata de refresco con cafeína y le sentó bajo el sol, un dolor de tripa se veía en el horizonte. Apreció como el Sr. Cullen se quedaba allí de pie incómodamente, todo lo alto que era sobre su hijo mientras Anthony se sentaba y comía en silencio. Él miraba a todos lados menos al niño, y cuando uno de sus amigos se acercó, le dio la espalda a Anthony por completo y mantuvo una animada conversación con el hombre que tenía frente a él.

"Perdedor," Bella murmuro algo más alto de lo que pretendía. Esta vez cuando miró a su alrededor para asegurarse de que nadie la miraba, se dio cuenta que una pareja sentados en una de las mesas a su derecha la miraban con recelo. El hombre tenía la cabeza llena de un cabello que no podía decidirse si era castaño o rubio, la diminuta mujer a su lado tenía el pelo corto, negro y puntiagudo que complementaba sus expresivos ojos y boca.

"¿Eres amiga de Edward?" pregunto la mujer.

"¿Edward?" Bella preguntó.

"Edward Cullen… esta fiesta es para su hijo," los ojos de la pequeña mujer rápidamente miraron hacia Edward y Anthony antes de volver hacía Bella de nuevo.

"Oh…el Sr. Cullen," Bella sonrió. "En realidad no le conozco pero Anthony es uno de mis alumnos."

"¿Enseñas en la guardería de Forks?" se acercó hacía ella para escuchar la respuesta de Bella.

"Así es," Bella asintió.

"Así que tu eres la escritora de cartas," el hombre sonrió.

¿La que escritora de cartas? Oh, tienes que estar de broma.

"Todos los maestros escribe. Se llama caligrafía," Bella sonrió.

"No, quiero decir" el hombre empezó a explicarse pero dejo de hacerlo cuando la mujer le dio un codazo en las costillas.

"Ya sabe lo que quieres decir," dijo la mujer sin apartar los ojos de Bella. "No le hagas caso. Soy Alice, y este es Jasper. Edward es un buen amigo nuestro."

"Encantada de conoceros. Soy Bella. Bella Swan." Bella estaba segura de que sus palabras no sonaron para nada sinceras.

La conversación se estanco entonces, y Bella volvió su atención hacia Anthony. Ya que el Sr. Cullen no le estaba prestando atención en absoluto, Bella le observó hasta que termino de comerse el perrito sin problemas. Y cuando hizo una mueca al probar el refresco de burbujas, Bella buscó una botella de agua fría y caminó hacia él. Cuando paso al lado del Sr. Cullen, le miró de reojo y vio que él también la miraba.

Tranquilo. No tengo nada más que decirte... Escritora de cartas... Ya te enseñaré yo a la escritora de cartas…

"Anthony, cariño, ¿Quieres un poco de agua?" Bella le pregunto mientras le ofrecía la botella.

Anthony asintió amistosamente y acepto el agua agradecido. Cuando tubo problemas con el tapón, Bella lo quitó antes de agacharse al lado de su silla.

"He venido a despedirme. Me tengo que ir ya, pero lo he pasado muy bien en tu fiesta," dijo Bella.

"Vale," asintió Anthony.

"Te veré en el colegio el lunes," Bella sonrió y le despeino el pelo cariñosamente mientras se levantaba.

"Adiós, Señorita Swan," Anthony dijo adiós con la mano.

"Adiós, Anthony. Y no olvides, wow…" Bella se interrumpió al chocarse con alguien. Se giró para ver que el Sr. Cullen había terminado su conversación y estaba ahora de pie justo detrás de ella. "Oh, discúlpeme."

El Sr. Cullen la miró tímidamente, evaluando su reacción por su presencia antes de hablar. "Uh…¿se marcha?" preguntó, sus manos aún se movían nerviosas por su pelo. Y por su aspecto, eso pasaba a menudo.

"Si," Bella contesto en tono cortante. Cuanto menos dijera, mejor.

"Oh…Se que Anthony estaba muy contento de tenerla aquí," el Sr. Cullen asintió con recelo.

Bella pudo ver que estaba intentando encontrar el valor de decir algo más, pero ella no quería oírlo. En lugar de eso, miro sobre su hombro y sonrió a Anthony.

"Estuvo bien pasar algún tiempo con él, Pero nos veremos el lunes," dijo Bella, evitando mirar directamente a los ojos al Sr. Cullen.

"Por supuesto. Temprano y despierto," el Sr. Cullen sonrió.

"No muy temprano, espero," Bella dijo rápidamente. Y después, porque no pudo resistirse, añadió, "Pero eso ya lo sabe. Su amigo de allí me ha informado de que recibió mis cartas," ella señaló hacia Jasper.

El Sr. Cullen miro momentáneamente hacía donde Bella había señalado.

"Si… sobre eso… tuve un mal día aquel día y yo simplemente… quiero decir, esas cartas eran bastante groseras y..."

"Las cartas no eran groseras, Sr. Cullen," Bella interrumpió. "Y aunque reconozco desconocer su situación, permítame decirle algo sobre la mía. Como maestra, estoy obligada a notificar cualquier signo de negligencia, abuso o abandono que vea en mis alumnos y..."

"¿Abuso? ¿Ahora me acusa de abuso?" El comportamiento del Sr. Cullen cambio rápidamente. Ya no parecía dócil. Se enderezó y se enfrentó a Bella, avisándola de que se detuviera.

"No le estoy acusando de nada. Sin embargo cuando veo a un alumno tan pequeño como Anthony en el colegio, solo, antes de que otros adultos lleguen para hacerse cargo de él, es mi deber..."

"¿Sabe que Señorita? me importa una mierda cual sea su deber. Y tiene razón. No tiene ni la más remota idea de cual es mi situación." El Sr. Cullen miro fugazmente a Anthony y bajo la voz. "¿Este pequeño? Le conozco desde dos semanas antes de que lo hiciera usted así que discúlpeme si no aspiro a ser padre del año."

Bella estaba confundida por sus palabras y su mente se apresuró por entenderlas. Pero el Sr. Cullen vio un punto débil en su silencio y se apresuró por continuar con su ataque antes de que ella pudiera atacar de nuevo.

"Quizás quiera informarse un poco más antes de amenazar a la gente con mierdas legales..."

"Sr. Cullen, no le estoy amenazando. Solo estaba exponiendo los hechos. Le invite a contactar conmigo si tenía alguna pregunta sobre lo que le escribí pero nunca tuve noticias suyas."

Bella miro hacía abajo y vio la expresión de miedo en la cara de Anthony. La ferviente discusión entre su profesota y su padre, dos adultos importantes en su vida, no era algo que el debiera ver.

Bella se reprocho violentamente en su interior por permitirse el ser tan poco profesional con un padre. Por muy exasperante que fuera el Sr. Cullen, seguía teniendo derecho a ser tratado con tacto y competencia. Y un enfrentamiento en una fiesta ciertamente no entraba en esa categoría.

"Lo siento. Esto no es apropiado," Bella dijo mientras empezaba a retroceder. "Tengo tutorías hasta las tres y media durante la semana si quieres continuar con esta conversación en otro momento."

Bella le ofreció a Anthony una última sonrisa y despedida mientras se giraba y se apresuraba a escapar del descomunal desastre que estaba dejan tras ella.

"Oh Dios mío…oh Dios mío…oh Dios mío!" Bella dijo una y otra vez mientras conducía de vuelta a su casa. Pensó en todas las cosas que había hecho mal durante su confrontación, para empezar el hecho de que había tenido una confrontación.

"Voy a perder mi empleo," Bella dijo mientras se paraba en un semáforo en rojo. "Mi primer trabajo como maestra y me van a despedir por culpa de un jodido y agotadísimo padre que no es capaz de poner en orden sus asuntos."

Las lamentaciones de males y lamentos continuaron hasta bastante tarde mientras Bella daba vueltas y vueltas y se preocupaba por lo que pasaría el lunes. Estaba segura que lo primero que haría el Sr. Cullen sería ir al despacho del director a pedir su dimisión.

"Pero empezó él," Bella se sentó en la cama en mitad de la noche cuando se acordó. "Yo no empecé esto. Yo me estaba despidiendo de su hijo y él se acercó a mi…si, yo simplemente le explique mi posición... eso es lo que pasó. No hice nada malo."

Bella se dijo esto una y otra vez hasta que finalmente se quedo dormida. Y después otra, durante la mañana siguiente... y la tarde y por la noche.

Sin Embargo, las palabras se habían ocultado tras una nube de terror y pavor mientras caminaba por el corredor a la oficina para comprobar sus mensajes.

"Buenos días, Vivian. ¿Alguna novedad?" Bella pregunto con inquietud.

"¿Que tipo de novedad?" Vivian se giro rápidamente en su silla como si estuviera a punto de escuchar un cotilleo jugoso.

"Oh nada. Me preguntaba si alguien me vino buscando esta mañana… el Sr. Schwartz, a lo mejor?" Bella pregunto por el director.

"No. ¿Por qué, ha pasado algo?" Vivian preguntó con interés.

Bella negó con la cabeza. "No. Solo me lo preguntaba. Eso es todo."

"Oh. Bueno el Sr. Schwartz no va a venir hoy, de todas formas. ¿Que más novedades podría haber?" Vivian puso los ojos en blanco.

Al oír eso, Bella respiró tranquila. No tendría que preocuparse por el director llamándola a su despacho en algún momento inesperado durante el día.

"Bueno, supongo que será mejor que me ponga a trabajar," Bella dijo algo más alegre.

"Hey, ¿Qué llevas en esa bolsa?" Vivian dijo después de que Bella empezara a marcharse, refiriéndose a la bolsa de regalo que llevaba en el brazo.

"Es un balón de football para uno de mis alumnos."

El regalo coincidió con el día de "compartir". Anthony no había traído nada para compartir, así que Bella saco la bolsa de debajo de su mesa y la puso en la suya.

"¡Mi balón de football!" exclamó.

Si se acordaba de las duras palabras que su profesora había intercambiado con su padre, Anthony no dio ninguna indicación de ello. Al contrario, se puso de pie felizmente frente a la clase y les contó que le gustaba el football y que solía verlo en la TV cuando vivía en su otra casa. En el recreo, salto a su lado con su compañero Taylor, y le preguntó si podía sacar el balón fuera para jugar con él.

"Claro que puedes," Bella contestó, contenta porque finalmente estaba haciéndose amigo de los demás niños.

Las largas noches sin dormir que experimento durante el fin de semana le estaba pagando factura a Bella, y al final del día, agotada, era apenas capaz de saber como se sentía. Cuando el último alumno finalmente salió del aula, Bella se arrastro hasta la oficina a comprobar sus mensajes y a tomar una muy necesaria taza de café.

De camino a su clase, Bella protesto sonoramente al ver una circular sobre su correo interno anunciando una reunión de personal. Se sentó en su mesa enfurruñada, casi tirando su café en el proceso.

"¿Es horrible, eh?"

Bella casi grita al darse cuenta de que no era la única persona en el aula. El Sr. Cullen estaba sentado sobre el borde de una de las pequeñas mesas que había frente a su mesa.

Cuando sus latidos volvieron casi a la normalidad, se dio cuenta de que tenía las manos tras la espalda y se preguntó que estaba ocultando. ¿Un cuchillo? ¿Una pistola? ¿Una bomba, quizás?

"Lo siento. No pretendía asustarla," El Sr. Cullen se levantó y se acercó a su mesa.

"No… no le había visto. Perdón. ¿En que puedo ayudarle, Sr. Cullen?" Bella movió nerviosamente las cosas que había sobre su mesa para mantener sus temblorosas manos ocupadas.

De repente, las manos del Sr. Cullen aparecieron de detrás de su espalda. Sujetaba con ellas una manzana y una rosa que Bella reconoció como las que vendían en la gasolinera que había al final de la calle.

"No sabía cual es una ofrenda de paz es apropiada para una profesora…" dijo suavemente.

Bella se dio cuenta de la esperanzada mirada de sus ojos y no pudo evitar sonreír. "Sr. Cullen, no tenía que traerme nada. Lo cierto es que le debo una disculpa. No debí dejar que aquello ocurriera en publico de esa manera."

"No, fue culpa mía. Lo crea o no intentaba disculparme por ser tan brusco la vez anterior pero entonces, bueno me cogió por sorpresa con el tema de abuso y yo en fin... exploté de nuevo. Lo siento de verdad." Dejo la manzana y la rosa en su mesa.

"Vale. Los dos lo sentimos entonces. Y Sr. Cullen, no estaba insinuando que usted abuse de Anthony."

"Acepto la disculpa y por favor deje de llamarme Sr. Cullen. Es Edward," él sonrió.

"De acuerdo, Edward," Bella asintió, por fin relajándose en su presencia, "solo intentaba explicarle que Anthony no esta correctamente vigilado cuando llega aquí antes de las ocho y cuarto. Y no quería asumir que lo sabías."

"No lo sabía," Edward le dijo rápidamente.

"Pero se lo decía en la carta," Bella le dijo.

Edward mantuvo los ojos en la mesa de Bella y ella se dio cuenta que su respiración estaba empezando a acelerarse y que los agujeros de su nariz se movían un poco. Se preparo para otro ataque verbal pero cuando el la miró, vio la mirada suplicante en sus ojos y case se le rompe el corazón.

"No puedo hacer esto," dijo suavemente.

"Si, claro que puede Sr.…Edward. Lo está haciendo," Bella le dijo en un tono tranquilizador.

"No, yo no..." él dudó. "No es posible para mi seguir las normas de aquí y en las del trabajo y conseguir que funcione. Tengo que fichar en el trabajo a las ocho. Si dejo a Anthony a las ocho y cuarto, no llego al trabajo hasta pasadas las ocho y media. Si llego tarde tres veces, me despiden. ¿Como voy a cuidar de Anthony sin un empleo?"

"Bueno… que me dice de una niñera o de organizar los viajes en coche con otra persona? ¿Hay alguien que pueda cuidar de Anthony por las mañanas y llevarle al colegio?" Bella sugirió.

"No lo se… toda la gente que conozco trabaja como yo," Edward se tiro del pelo frustrado.

Bella busco en el cajón de su mesa y saco la lista con los nombres y los teléfonos de casa de todos los alumnos de su clase. Empezó a poner pequeñas marca al lado de los nombres de las madres que sabía que no trabajaban fuera de casa.

"Alguna de estas familias quizás pueda ayudarte. Intenta llamarlas para ver si no les importa que dejes a Anthony de camino al trabajo. Tienen que venir aquí de todas formas."

Edward acepto la lista con agradecimiento y Bella le observó mientras buscaba por la dirección mas cercana a la suya.

"Edward…" dudó cuando tuvo toda su atención. "Si no te importa que te lo pregunte… ¿A qué te referías cuando dijiste que conociste a Anthony dos semanas antes que le conociera yo?

Edward hizo tiempo, colocando un marco de fotos que había sobre la mesa de Bella que había movido distraídamente.

"Hace unos poco meses una trabajadora social vino a mi trabajo y me dijo que una chica con la que había salido después del instituto había tenido un accidente de tráfico. Lo siguiente que me dijo es que tenía un hijo. No tenía ni idea que existía hasta entonces." Edward explicó.

"¿La madre de Anthony nunca te lo dijo?" Bella pregunto en shock.

"No," Edward negó con la cabeza. Él decidió dejar a un lado la parte en que ella le dijo que iba a abortar. No tenía sentido de todas formas.

"Wow…" Bella se miró las manos mientras volvía a procesar todo lo que sabía sobre Anthony pero con este nuevo detalle en mente. "Esto debe ser durísimo para Anthony… para los dos."

"Lo es," Edward estuvo de acuerdo. "Mi mayor preocupación solía ser mantener a mis amigos contentos la noche que me tocaba pagar a mi las cervezas. Ahora... bueno es demasiado como para pensar en eso."

Bella estaba de acuerdo, "¿Anthony no esta yendo a ningún tipo de apoyo?"

"¿Apoyo? ¿Para qué?" Edward preguntó.

"Bueno… acaba de perder a su madre. Y tu eres… bueno como acabas de reconocer, prácticamente un extraño para él. Y ahora esta en una ciudad nueva, empezando el colegio por primera vez. Eso es mucho que asimilar para un niño pequeño."

Edward no mostró compasión hacía los dos clips que estaba retorciendo entre los dedos en formas irreconocibles. "¿Crees que necesita ir al psicólogo?"

"Creo que al menos deberías llevarle a que lo comprueben, para ver como lo esta llevando," Bella sugirió.

"¿Y el colegio no puede encargarse de eso?"

"Este distrito no tiene psicólogo en los centros a tiempo total," Bella negó con la cabeza. "Pero si contactas con el estado..."

"Suena caro," Edward interrumpió.

Bella negó con la cabeza. "Estoy segura que con las ayudas que recibe Anthony, no te costara nada en absoluto."

"Anthony no recibe ninguna ayuda. No puedo permitírmelo. No recibos ninguna ayuda tampoco," Edward admitió.

"¿No estas trabajando con un trabajador social?" Bella le preguntó.

Edward se echo a reír. "Los servicios sociales solo se preocupan de los niños que no son biológicamente tuyos. Si te los están dando, en lugar de quitártelos, estas solo."

Bella negó de nuevo. "No lo creo," le corrigió. "Además de las ayudas por manutención, Anthony debería recibir una pensión del gobierno federal"

"¿Una pensión?"

"Le corresponde los pagos de la seguridad social de si madre," dijo Bella mientras buscaba por un montón de tarjetas de visita por encima de su cajón. "Nuestra escuela tiene una vinculación con el departamento de Servicios sociales y de salud con la que trabaja. Puedo darle tus datos, si quieres."

"Uh…si," Edward parecía rejuvenecer según procesaba la información. "¿Estas segura de todo esto?"

"Segurísima," Bella asintió. "Pero Edward, pero tienes que devolverles la llamada cuando intente contactar contigo," bajo la mirada y añadió, "Es muy difícil contactar contigo."

Edward cogió un lápiz y un Post-It de su mesa y escribió siete dígitos. "Este es mi móvil. Me puedes encontrar siempre ahí."

Bella cogió el número como si fuera oro. Rápidamente lo pego en su lista de clase para poder actualizarla después.

"Bueno… Señorita Swan…" Edward dudo, esperando que ella le corrigiera de la misma forma que él le había corregido a ella.

"Bella esta bien," dijo.

"Bella," Edward sonrió, "No puedo agradecerte lo suficiente lo mucho que me has ayudado hoy. Si todo esto sale bien, entonces habrás hecho mi vida, y la de Anthony, muchísimo más fácil."

"Solo hago mi trabajo," Bella dijo mientras se levantaba ya que estaba más que obvio que la reunión estaba terminando. Ahora que ya no temía que Edward se quejara al director, no podía pensar en nada mejor que meterse en la cama y echarse una buena y larga siesta.

Edward casi estaba en la puerta cuando se giró, "Oh, y para que conste, eres una profesora excelente."

Incluso si solo intentaba arreglar las duras palabras que había dicho antes, o si solo estaba mostrando su agradecimiento por las esperanzas que acaba de darle, Bella se sintió genial al oír esas palabras salir de su boca.


Gracias por aguantar conmigo. Estaba probablemente más cansada que vosotros de lo de "Sr. Cullen/Señorita Swan"! Pero ahora él es Edward y ella Bella... siguiendo hacía delante. Oh, si, y SM es duela de todo lo relacionado con Twilight.


Como dice ItzMegan73, ya son Edward y Bella, por que si, de hecho, yo estaba cansada de los de Sr. Cullen y Señorita Swan xDDD
Que ganas de que... se junten :D