Capítulo 12 – Turno de noche

La conversación que Edward había tenido con Vicki dos noches antes volvió a su mente cuando vio como Bella se alejaba del parque en su coche el sábado por la tarde.

"Vivito y respirando, vaya...Edward Cullen!" Vicki sonó genuinamente agradada por oír su voz.

Tras la usual charla que tiene lugar entre dos personas que no se han visto ni hablado en un largo periodo, Vicki pregunto la pregunta que Edward aún no sabía muy bien como contestar.

"¿Bueno, y que hay de nuevo en tu vida?"

Edward rió. "No te lo vas a creer si te lo digo."

"Ponme a prueba," Vicki tanteó. Edward había llamado su atención.

"Bueno, veamos... para empezar, he estado trabajando... y he conocido a mi hijo," Edward intentó sonar casual.

"Perdona, pero creo que he oído mal. Por un minuto creí que has dicho que tienes un hijo," Vicki rió nerviosa.

"Creo que oyes perfectamente," Edward dijo monótonamente.

Hubo un momento de silencio entre ellos y entonces Vicki se puso a la defensiva. "No se como se supone que he de tomarme esto, Edward. Me refiero a, ¿por qué me has llamado? Para decirme que la razón real por la que rompimos era que dejaste embarazada a alguien..."

"Whoa, whoa…hey," Edward la corto. "No es eso para nada. Mi hijo, Anthony, tiene cinco años y antes de que me preguntes por qué nunca te hable de él es porque fue porque ni yo tenía ni idea de su existencia."

"¿Qué?" Vicki preguntó sin incrédula.

"Eso es básicamente lo que me he estado preguntando a mi mismo desde el día que lo descubrí," Edward suspiró que enmascaró con una carcajada.

"Espera. ¿Qué pasó exactamente? ¿Su madre lo dejo en tu puerta cuando decidió que ya no le quería? ¿Y quien es su madre? ¿La conozco?"

Irónicamente, tardó menos de diez minutos en contar la historia de como un fatal accidente descubrió el misterio de un Anthony David Stanley-Cullen. Edward revivió su viaje a Oregón para "rescatar" a su hijo del hogar de acogida, antes de darle a Vicki una rápida visión de lo como era su vida desde entonces.

"Wow…" Vicki se quedó muda. "Eso esta tan increíble que resulta difícil creérselo."

"No, de verdad es cierto," Edward le aseguró. "Cada palabra."

"Bueno, ¿Como lo llevas? ¿Como te las apañas?"

"Día a día," Edward suspiró.

Cuando Anthony camino por el salón durante la llamada medio dormido y pidió agua, Vicki le oyó de fondo e inmediatamente quiso conocerle. Invitó a Edward a cenar durante el fin de semana, sabiendo que él no sabía cocinar; pero por lo que Edward podía recordar, Vicki tampoco sabía. A pesar de eso, aceptó la invitación para que Anthony y Vicki se conociera, y para volver a conocerla él mismo.

Desde esa conversación hacia dos noches, Edward había pensado mucho sobre su relación previa con Vicki y sobre que había ido mal. No recordaba ningún detalle importante de por qué quiso terminar con la relación; solo recordaba que él quiso terminarla. Afortunadamente terminaron las cosas de buena manera, lo que facilitó que Edward entrara de nuevo en su vida tan fácilmente ahora.

Quizás fácilmente no era la descripción exacta. Logísticamente, si, las cosas habían sido simples, pero emocionalmente, Edward no pudo evitar el creciente sentimiento de culpa y la inquietud que le cubría como una mortaja. Simplemente deseaba que la situación pareciese más... correcta.

Y nada hacía que pareciese peor que la mujer que se había marchado hacía menos de cinco minutos.

No quería pensar en Bella y en que no estaba disponible, Edward centró su atención en el concurrido cruce frente a él. Ya que había aparcado al otro lado de la calle del parque, Edward esperó hasta que Anthony paró regatear con el balón y la sujetó fuertemente bajo el brazo antes de coger la mano de su hijo y se bajó del bordillo.

Tan pronto como su pie hizo contacto con el asfalto un sedan blanco que estaba aparcado junto a la acera de repente se puso en marcha y avanzó a todo velocidad calle abajo.

"¡Hey, jodido tararo!" Edward grito al coche. "¡Vas a atropellar a mi hijo!" Edward acentuó su cólera con un saludo de su dedo corazón, y miró hacia abajo para encontrarse a Anthony mirándole.

"¿Qué ha pasado?" preguntó él con los ojos muy abiertos.

"Nada, la gente que es gilipollas…" Edward murmuró mientras cruzaba la calle con Anthony.

"¿Qué es un gilipollas?" preguntó Anthony.

"Mierda," Edward susurró. "Anthony, esas son cosas que papá, quiero decir, son palabras de adultos, ¿vale? Tu no eres un adulto, así que no puedes decir esas cosas."

"Oh," Anthony asintió como si fuera la explicación más razonable del mundo.

"¿Sabes lo que es un adulto?" preguntó Edward mientras abría la puerta del asiento trasero para que Anthony subiera al coche.

"Alguien con muchos cumpleaños."

"¿Un qué?" sonrió Edward.

"Alguien con muchos cumpleaños… una persona grande. Como tú," aclaró Anthony.

"Oh," Edward asintió mientras se subía el coche y se abrochaba el cinturón. Después repitió la frase en su cabeza de nuevo. Muchos cumpleaños. Y entonces se empezó a reír.

Edward hizo contacto visual con Anthony por el espejo retrovisor y se dio cuenta de que su hijo le sonreía. Y después una pequeña risa se le escapó. Un sonido que normalmente estaba reservado a Bella, era la primera risa que compartían padre e hijo. Mientras Edward se unía al tráfico, espero que hubiese más ocasiones, el sonido de la risa de Anthony hizo que Edward sintiera como si estuviera haciendo algo bien.

Sin embargo, no hubo más risas esa tarde cuando Edward insistió en bañar a Anthony.

"No estoy sucio," insistió Anthony.

"Estás sucio. Has estado jugando en el barro esta mañana y no te bañaste ayer. Así que te vas a bañar," le dijo Edward mientras le quitaba la camiseta a Anthony por encima de la cabeza.

"Pero... ¿por qué?" Anthony preguntó cuando no pudo pensar en otra escusa.

"Porque no te voy a llevar a casa de Vicki oliendo como si te acabaras de bajar del camión de la basura, por eso."

"¿Y por qué vamos a casa de Vicki?"

"Porque te quiere conocer."

"¿Y también va a haber un amigo para mi?"

Edward suspiró mientras mirara a los grandes y esperanzados ojos verdes de Anthony. En todo su esfuerzo para crearse un sistema de apoyo para él, Edward le había negado completamente a Anthony su necesidad de relacionarse con niños de su edad.

"Esta vez no, colega. Pero a lo mejor Vicki y tu termináis siendo amigos," ofreció Edward. Anthony parecía indiferente a esa idea y se metió en la bañera sin protestar más.

Conducir a casa de Vicki fue como recuperar una antigua costumbre. Edward recordaba el buzón protegido con un neumático y los adornos que su vecino colgaba marcando las fiestas según la época del año. Incluso el Nissan blanco de cuatro puertas de Vicki parecía simbolizar que el tiempo había dejado de afectar a esta sección del mundo.

Cuando Edward llegó a la dirección de Vicki, la encontró esperando en el porche de su recién pintado dúplex, estirando el cuello para poder ver bien a Anthony mientras este se bajaba del coche. Edward se tomó un momento para evaluarla desde su posición tras el volante. Su pelo rubio, algo más corto de lo que él recordaba, estaba perfectamente arreglado en un corte asimétrico que acentuaba su cuello. La camiseta ajustada y la falda elástica acentuaban las otras áreas de su cuerpo que aparentemente ella no quería que él pasara por alto.

"Oh dios mío, Eddie, es una monada," Vicki dijo mientras avanzaba hacia Anthony. "Hola, pequeño," se agacha para saludarle a la altura de la cara.

Anthony se estremeció a causa de su proximidad y luego miro para comprobar que la situación era normal por la expresión de la cara de su padre. "Hola," dijo tan bajito que apenas se le pudo oír.

"Oh, Eddie!" Vicki junto las manos mientras saltaba como si fuera miembro de el equipo de animadoras de un instituto. "¡Es igualito a ti!"

"Pobrecillo," bromeó Edward.

"Para nada," Vicki guiñó un ojo y mantuvo la mirada con Edward durante dos segundos. "Vamos, los dos. He hecho algo súper especial para cenar."

Súper especial se convirtió en unos espaguetis pasados con salsa de tomate aguada y una rebanada de pan de ajo que parecía que se había quemado y después la habían raspado. Pero era mejor que cualquier cosa que Edward hubiese hecho, así que no se quejó.

Desafortunadamente, Anthony si lo hizo.

"No me gusta," le dijo a Edward.

"Cómetelo," le dijo Edward tan bajo como pudo pero que sugiera siendo un tono autoritario.

"¿Bueno y el pan de ajo? ¿Te gusta el pan de ajo?" le preguntó Vicki en un tono demasiado empalagoso.

"Esta muy duro," dijo Anthony mientras cogía el pedazo de su plato.

"Oh…lo siento," Vicki miró a Edward.

"No, por favor no lo sientas." Edward le lanzó a Anthony una mirada de advertencia antes de continuar. "Lo hace todo el rato. Es muy especial con la comida. No consigo que coma nada en casa."

"Bueno si no te tomas la cena, no puedes tomar postre," Vicki le dijo imitando a Mary Poppins con su voz.

Anthony volvió a mirar a los espaguetis y después a Edward. "¿Me puedo excusar?" La advertencia en cuanto al postre no era bastante para tentarlo a comer el mejunje que tenía delante, Vicki miró entre Edward y Anthony e intentó salvar el momento de ser extremamente incómodo.

"¿Por qué no nos excusamos todos?" dijo mientras empujaba su silla y se levantaba. "Edward, ¿quieres café?"

"Uh…claro," dijo él. No iba a despilfarra nada más su hospitabilidad. Anthony ya lo había hecho por los dos.

Edward y Vicki se sentaron en la sala de estar y Anthony se sentó frente a ellos claramente aburrido.

"Anthony, ¿por qué no vas al estudio y elijes un buen libro para leer?," le dijo Vicki.

"No se leer," respondió Anthony.

"Bueno… elije un libro que tenga fotos bonitas," dijo Vicki, intentando descaradamente deshacerse de él.

Con una exagerada falta de entusiasmo, Anthony se levantó de la silla y se arrastró hasta la habitación de al lado y encendió la luz.

"Es muy mono," Vicki le sonrió a Edward mientras volvía de la cocina con dos tazas de café. Se dio cuenta que ella se sentó mucho más cerca de él. "Parece que es muy... testaduro."

"Se parece mucho a mi en ese aspecto, supongo," dijo Edward. Quizás estaba siendo sobre protector, pero no le sentaba bien que Vicki hubiera catalogado a Anthony en tan poco tiempo. Maybe he was being overly protective, but it didn't sit well with him that Vicki had already sized Anthony up in such a short period of time. La gente había tomado decisiones muy rápidas sobre Edward cuando era un niño y recordó lo mucho que lo odiaba.

"Bueno, ¿Así que solo trabajas y cuidas del pequeño?" pregunto Vicki.

"Si. Básicamente," Edward asintió.

"¿Tiene tiempo de salir... o algo?" resaltó Vicki.

"No ha habido realmente una oportunidad... o razón para hacerlo," dijo Edward. "En realidad nunca he dejado a Anthony con nadie. Se esta acostumbrando a mi, así que..."

"Si, pero tienes que ocuparte de ti. Tú también necesitas darte un respiro" dijo Vicki.

Edward simplemente asintió. Podría darse un respiro de vez en cuando.

"De momento estoy intentando llevarle al colegio y llegar al trabajo estos días," dijo Edward en lugar de eso. "Son como malabarismos."

"Apuesto a que si," dijo Vicki, sus ojos moviéndose por el cuerpo de Edward. "Bueno... si alguna vez necesitas ayuda, dímelo."

"En realidad, estoy a punto de..."

"Claro que mi horario laboral me limita bastante," interrumpió Vicki.

"¿En la cafetería?" preguntó Edward.

"Oh, ¿No te lo he contado? Ya no trabajo ahí. La estúpida hija del jefe estaba celosa de mí y me tendió una trampa. Dijo que estaba robando comida o alguna mierda parecida. Da igual, conseguí un trabajo mejor," dijo Vicki, su pelo rubio se movía mientras hablaba. "Bueno, pagan mejor al menos. Pero el horario es lo peor..., en realidad el trabajo en si es lo peor, pero paga las facturas."

"¿Donde trabajas?"

"Estoy trabajando en La Colina. La residencia de ancianos en Pine, ¿te suena?"

"Oh, si. He oído hablar de ese sitio."

"Por ahora trabajo de domingo a jueves de nueve de la noche a seis de la mañana. Tengo un cliente ahora que es realmente horrible. Se levanta por las noches y se vuelve loca cada vez que la pongo de vuelta en la cama. Me estoy planteando seriamente atarla."

"Suena... duro," dijo Edward, aunque en realidad nos sabía quien era peor si Vicki o su cliente.

"No tienes ni idea," empezó Vicki. Y después se lanzó a disertación sobre trabajar para la tercera edad y que ni por asomo le pagan lo suficiente teniendo en cuento lo que esperan de ella.

Mientras hablaba, Edward intentó escuchar a Anthony, pero no oyó nada.

"Vuelvo enseguida. Tengo que ver como está Anthony," dijo Edward.

"Estoy segura de que está bien, Eddie," dijo Vicki.

"Si, bueno..." y Edward continuó hacia el estudio.

Encontró a Anthony sentado con las piernas cruzadas en el suelo a una foto de una tribu de mujeres desnudas en la revista National Geographic.

"¿Qué estas mirando?" Edward preguntó mientras rápidamente cogía la revista y la cerraba.

"Los elefantes," le dijo Anthony.

"Oh."

"¿Ya es hora de irse a casa? No me gusta este sitio."

Edward miro a su reloj y vio que apenas habían estado una hora. "Dentro de un rato," prometió.

La esperanza de se vio claramente truncada mientras apoyaba la barbilla sobre los puños y miraba al suelo. La creciente punzada de culpabilidad resurgió y Edward se dio cuenta que una vez más estaba poniendo sus propias necesidades por encima de las de Anthony.

"Vicki," dijo Edward mientras guiaba a Anthony de vuelta a la sala. "Lo siento, pero voy a tener que terminar la velada. Ha sido un día muy largo para Anthony y está cansado," Edward dijo disculpándose.

"Pero ni hemos tomado el postre todavía," lloriqueó Vicki. "Y e pasé toda la tarde haciéndolo para vosotros." And I spent all afternoon baking it for you."

"Um…" Edward busco en su cerebro alguna solución que beneficiara a todas las partes implicadas. "Bueno, si quieres nos podemos llevar un poco a casa..."

"Claro," Vicki parecía decepcionada. "Pero tienes que decirme que tal esta, ya que no veré como lo disfrutas."

Edward puso los ojos en blanco por la obvia estrategia manipuladora de Vicki. Pero sin embargo, se sintió atrapado. Ella se había molestado en hacerles a él y a Anthony una comida, y Anthony había la había insultado de todas las maneras menos verbalmente al no comérsela.

Edward decidió que otros diez minutos no matarían a Anthony, así que se sentó a la mesa y hurgó en la tarta de chocolate que Vicki puso delante de él.

"Recuerda, no hay postre para ti, porque no te has comido tu cena," Vicki le dijo a Anthony. Se giró hacia Edward, como si Anthony no pudiese oírla, "La consistencia es la regla número uno con los niños. Si dices algo, tienes que hacerlo hasta el final. Le dijimos que no podía tomar postre si no se tomaba la cena y tenemos que seguir con ello."

Edward miró a Anthony mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, aunque no derramó ni una. Simplemente se sentó en silencio en su silla como si estuviera castigado.

"Vaya Vicki, esta genial, pero no puedo comer ni un bocado más," dijo Edward mientras se levantaba de la mesa. "¿Te importa si me llevo el resto a casa? No me gustaría que se desperdiciara," dijo de la tarta.

"Oh, claro. Deja que coja un trozo de papel de aluminio," dijo Vicki con una gran sonrisa. El hecho de que a Edward le gustara la tarta la hizo llenarse de felicidad.

Edward agarró a Anthony justo después de que Vicki le diera el paquete de aluminio y se dirigió a la puerta.

"Edward, lo digo en serio. Si necesitas algo... lo que sea, por favor llámame. Si no estoy trabajando, soy toda tuya," dijo con una tímida sonrisa.

Edward asintió y se agachó para besar la mejilla de Vicki, pero ella giró la cara y le beso en la boca. Por suerte, Anthony se había encaminado hacía el coche tan pronto como se abrió la puerta y no había visto el contacto físico.

"Buenas noches," Edward dijo neciamente mientras se marchaba para reunirse con su hijo en el coche.

Tan pronto avanzaron por la calle y dieron la vuelta a la esquina de la casa de Vicki, Edward cogió la tarta que estaba en el asiento del copiloto y se la dio a Anthony.

"No está tan buena, pero te la puedes comer," dijo Edward.

Anthony alargó los brazos y cogió la tarta, la olió y la dejó sobre su regazo. No la comió, pero reconoció que podía hacerlo si quería.

Más tarde esa noche, después de que Anthony se acostara, Edward se sentó en su sillón favorito y paso los canales para distraer su mente del hecho de que la noche había sido un autentico fracaso.

En realidad, no estaba tan decepcionado por que Vicki no fuese a poder cuidar de Anthony si Edward podía cambiar su turno para trabajar el turno de tres días de doce horas. Aunque pudo ver que Vicki siempre estaba ansiosa por ayudar y de acuerdo con ello, por como había actuado esta noche con Anthony, él probablemente no iba a estar a gusto con sus cuidados.

Pero aparte de eso, Edward querría aumentar su circulo de amistades, el número de personas en las que podía confiar a Anthony en caso de emergencia o a quien acudir cuando el ya no pudiese más. Por ahora, Jasper y Alice podían ofrecer ayuda limitada, su horario laboral les mantenía apartados de ser una gran ayuda en ese aspecto. Y Emmett y Rosalie... olvidado. Así que, Edward era el único contacto de Anthony en caso de emergencia en la ficha del colegio y era más que probable que en algún momento Edward no pudiese llegar al colegio a tiempo.

Y después estaba Bella.

Edward exhaló sonoramente al pensar su nombre.

Una vez más Bella se había ofrecido a ayudar a Edward. No estaba seguro de si era orgullo, estupidez o cortesía lo que le impedía aceptar la oferta que ella le había hecho para cuidar de Anthony y así poder cambiar su horario. Si era por orgullo, significaba que aunque sabia en lo más profundo de su corazón que Bella sería la mejor opción para Anthony, el no aceptaría su ayuda porque no quería parecer débil y necesitado ante sus ojos.

Si era por estupidez, significaba que no quería aceptar su ayuda porque en realidad creía que había alguna posibilidad de que ella le viera como un compañero adecuado, un igual; alguien que tenía tanto que ofrecerle como ella tenía que ofrecerle a él. Y al no aceptar su ayuda, estaba allanando el terreno por si ella se interesaba en él en el futuro.

Y si estaba siendo cortés, significaba que le concedía a Bella el honor de admitir que ella se merecía mucho más de las cosas con las que él le molestaba; y que era lo suficientemente valiente como para vivir su vida sin llegar a saber lo que pudo llegar a ser.

Pero Edward sabía que no era por cortesía. Y no era tan orgulloso como para ignorar el afectó que sentía su hijo hacia Bella. Y quizás le consideraran un estúpido, por no lo suficientemente estúpido como para ignorar el hecho de que Bella Swan era lo mejor que Edward podía darle a Anthony en este momento, en cualquier aspecto, a pesar de lo que eso pudiera significar o no para el futuro de Edward.

Así que llamó a Bella.

Y, por supuesto, ella se ofreció a ayudarle a él y a Anthony.

Y por supuesto, parecía lo correcto.

Y en comparación, hacía que la situación con Vicki pareciese mucho más fuera de lugar y desintencionada.

Así que tan pronto Edward colgó el teléfono después de hablar con Bella, decidió que se iba a asegurar de que Vicki entendiera cuales eran sus intenciones con su actual relación: que no tenían ninguna. No podía suponer saber como iban a ser las cosas en el futuro, pero en este momento estaba claramente claro que algo más allá de amistad con Vicky no parecía correcto. Y cuanto antes se lo dijese mejor.

Pero Vicki contactó con Edward primero. Al día siguiente, a las nueve en punto de la mañana, a Edward le despertó la mujer con otro ánimo.

"¿Le diste tarta, verdad?" le preguntó con un tinte de humor en su voz.

"Claro que le di tarta," Edward contestó.

"¡Lo sabía!" Vicki se echó a reír. "En realidad, no te culpo. Me di cuenta, después de que te marcharas, de que quizás había sido demasiado dura. Solo quería demostrarte de que puedo ser responsable con los niños." admitió.

"No creo que seas irresponsable, Vicki." Edward se sentó en la cama y se restregó los ojos aun con sueño. Miró a Anthony que dormía profundamente sobre la almohada a su lado. "Pero todo esto es nuevo para Anthony," comenzó. "No ha tenido apenas tiempo para acostumbrarse a todo, así que no le impongo muchas reglas. Aún nos estamos haciéndonos él uno al otro. Ni siquiera se si le gustan los espaguetis. Tenía que haberme asegurado y haberte dicho que le gustaba de antemano..."

"No, Edward, de verdad. No hiciste nada mal. Solo creo que estuve... esmerándome demasiado. Debería disculparme con Anthony. ¿QUizás podemos llevarle al cine? Invitó yo, por supuesto."

"No tienes que hacer es," dijo Edward.

"No, quiero hacerlo. Si tú y yo vamos a ser... amigos, Anthony tiene que verme como una amiga también. Me gustaría una segunda oportunidad," suplicó Vicki.

Edward se fijó de nuevo en el niño que dormía a su lado y rápidamente intentó sopesar que sería lo mejor dada la situación: ¿Haría esto por mí o por Anthony? ¿No se beneficiaría Anthony al tener a más gente en su vida, en lugar de menos? Vicki solo quiere hacer algo agradable para Anthony... ¿qué clase de padre sería si no le dejara hacerlo? Y ha dicho que quiere que seamos amigos. ¿Que mal puede hacer eso?

"Tengo muchas cosas que hacer hoy antes de volver al trabajo mañana, así que no me da tiempo a ir al cine hoy, ¿quizás podemos hacer algo a finales de la semana?" sugirió Edward.

"Oh… ¿a lo mejor podría llevarle a desayunar y después llevarle al colegio por la mañana? Empezando por algo fácil," sugirió Vicki.

Al mencionar el colegio, Edward inmediatamente pensó en Bella. Y seguidamente se sintió culpable, como si el colegio fuera dominio de Bella y Vicki no debía inmiscuirse. Edward, no seas ridículo.

Pronto deshecho el sentimiento como absurdo y contestó a Vicki afirmativamente.

"Hablaré con Anthony cuando se levante, pero estoy seguro de que le encantará la idea," dijo Edward. Mientras hablaba, escucho a Vicki suspirar aliviada al otro lado del teléfono.

Desafortunadamente, Edward estaba tan centrado preguntándose si le ofrecerían o no el nuevo horario al día siguiente en el trabajo, que olvidó por completo decirle a Anthony que Vicky le iba a llevar al colegio a la mañana siguiente. De hecho, hasta que Anthony mencionó al compañero de clase con el que solía al colegio Edward no se acordó.

"Oh, es verdad, tengo que llamara a la madre de Taylor para avisarle de que no te dejaré en su casa por la mañana," Edward le dijo a Anthony.

"¿Por qué no?" preguntó Anthony.

"Porque Vicki va a venir mañana y te va a llevar a desayunar y luego te llevará al colegio. ¿No te parece divertido?" preguntó Edward.

"No," Anthony frunció el ceño. "Creo que Vicki es mala."

"Bueno... creo que Vicki pensó también que fue un poco... mala, también. Así que ahora quiere mostrarte que puede ser muy amable. ¿Qué opinas?"

Anthony se encogió de hombros. "¿Qué tipo de desayuno?"

"Creo que te va a dejar elegir."

"Vale." Pero Anthony no sonaba muy convencido.

Y no actuaba convencido la mañana siguiente cuando Vicki llegó a las siete de la mañana en punto.

"Los hombres Cullen, despiertos y en danza," dijo cuando Edward le abrió la puerta.

"Ugh," Edward gruñó como respuesta y volvió a su habitación para terminar de prepararse para el trabajo. No entendía por qué Vicki no recordaba que él estaba de mal humor por las mañanas.

Anthony ya estaba sentado en la mesa, vestido y listo para irse. Bueno, listo, según Edward y el propio Anthony. Vicki tenía otra idea.

"Anthony, cariño, ven aquí y deja que te arregle el pelo un poquito," dijo Vicki.

"Pero ya me he peinado," le dijo Anthony. Se aplasto los laterales enfatizando lo que decía.

Vicki dejó escapar un pequeña carcajada como si sólo ella supiera como hay que peinarse, antes de buscar por su bolso y sacando un pequeño tubo de gomina para el pelo.

"Vamos, vamos, vamos," le dijo Anthony. "No queremos llegar tarde, o no nos dará tiempo a tomar nada de desayunar."

Edward entro en la cocina justo cuando Anthony empezó a gemir y protestar sobre el peinado de punta que le había hecho Vicky.

"Yo creo que se ve bien," le dijo Edward a su hijo, aunque en silencio pensó que ningún niño de cinco años debería llevar tanto producto en el pelo.

"Bueno pues no me gusta," dijo Anthony.

"Anthony, empiezo a pensar que no te gusta nada," le dijo Vicki. "¿Pero sabes qué? No vamos a ser uno de esos niños que lloran y protestan por todo, ¿verdad?"

Anthony se miró a los pies como si hubiese sido amonestado por caprichoso.

"Hey," Edward se agachó al lado de Anthony, "pásatelo muy bien en el desayuno y dile a la Srta. Swan hola de mi parte, ¿vale?"

Anthony asintió.

"¿Quién es la Srta. Swan?" preguntó Vicki.

"Mi profesora," respondió Anthony.

"Aww, eso es muy dulce," dijo Vicki. "Bueno, apuesto a que a la Srta. Swan le gustará tu pelo. Apuesto a que pensara que estas muy guapo."

Edward se dio cuenta que la mueca de disconformidad desapareció de la cara de su hijo y juraría que Anthony se estiró u parecía más alto tras la mención que se hizo de la Srta. Swan.

Eso le hizo sentirse un poco mejor mientras observaba como Anthony subía a la parte de atrás del conche de Vicky.


Vamos todos a decir juntos "ooooooo que monos" al momento padre-hijo en el coche antes de que el huracán Vicky entrara en escena...

Me declaro fundadora del club de fans en contra de la Vicky de esta historia, ¿quien se apunta?

jejejeje