Capítulo 13 – El lado del camino

Que buena forma de empezar el día. Primero, la luz se fue momentáneamente cuando hubo una subida de tensión en los apartamentos debido al uno uso más alto del normal. A primera vista el problema no parecía gran cosa. Una vez que se subieron los fusibles de nuevo, se rehabilito la electricidad en unos minutos para todo el mundo. Sin embargo la luz se restableció a las 2 de la mañana, así que cuando Bella se despertó casi dos horas después de lo que solía, porque la alarma del reloj a pilas, que estaba en la otra punta de la habitación, sonaba bajito con un sonido con el que no estaba acostumbrada a despertarse.

"¡Mierda!" exclamó Bella mientras apartaba las mantas y se levantaba de la cama. Se movía tan frenéticamente para hacer las cosas rápidamente que acabo dando vueltas sin terminar de hacer nada.

Con el cepillo de dientes colgando de la boca, Bella reinició su maquina de café antes de correr al baño y ducharse.

Fue la ducha más rápida que Bella se había dado nunca. No tubo ni tiempo de lavarse el pelo. Parecía sin brillo y sucio bajo la luz del baño, pero sin tiempo para nada más, Bella se lo recogió en una coleta antes de apresurarse en la cocina.

"Café, café. Necesito café," canturreó mientras se llenaba una taza. Se abrasó la lengua al tragar la bebida caliente al intentar que la cafeína corriera por sus venas.

En algún momento entre la locura de la ajetreada mañana, Bella se centro en el hecho de que le había prometido a Derek que se encontraría con él para tomar unas copas esa noche. No es que ella bebiese, pero era menos formal que ir a cenar, y quería echarle un ojo al chico antes de comprometerse a pasar dos horas o más con él, sin tener en cuenta lo mucho que parece gustarle a Rosalie. Sin embargo, si su día progresaba de forma parecida a su mañana, Bella sabía que no vería mucho a Derek por la noche.

Y pronto fue aparente que esa era exactamente la dirección que estaban tomando las cosas.

Los pantalones azul oscuro y el sweater con un dibujo náutico que había planeado ponerse estaba doblado sobre la tabla de la plancha donde lo dejó. Durante el ajetreo de recoger las prendas se tropezó con la cinta del bolso y tiró el café por sobre el sweater de color crema.

"¡Joder!"

No había tiempo para preparar un atuendo increíble. El reloj mostró que Bella tenía menos de cuarenta minutos para vestirse e ir al colegio y llegar a tiempo.

Rápidamente se puso unos pantalones negros, la primera camiseta que alcanzaron sus manos, y un par de bailarinas y cogió su bolso antes de salir volando por la puerta, casi sin tiempo para cerrar con llave.

Se subió a su camioneta y metió la llave en el contacto.

No ocurrió nada.

"!No…no…no!" Bella golpeó el volante mientras lo intentaba de nuevo. La camioneta seguía en silencio, salvo por un característico sonido chirriante cada vez que giraba la llave.

Con un pesado suspiro, Bella admitió la derrota y ser arrastró de nuevo al interior del apartamento para llamar al colegio.

"Vivian," Bella habló cuando la secretaria del colegio contestó al teléfono. "¿Se puede encargar alguien de mi clase durante unos minutos? Voy a llegar tarde. Mi camioneta no arranca y necesito llamar a un taxi."

El taxi tardó un tiempo monumental en llegar, y para cuando Bella llegó al colegio, su clase había completado "La jura de fidelidad a la bandera" y estaba con la primera tarea de la lección a medio hacer.

"Gracias," Bella sonrió a Lisa Mick, la vice-directora, que se había ofrecido a trabajar en la clase de Bella hasta que ella llegara.

La sonrisa que le devolvió vaciló durante un momento cuando miró a la camisa de Bella. Mientras Lisa salía silenciosamente, Bella miró de reojo hacía abajo mientras ahogo un grito. Su sujetador negro se veía como un señal de neón en un carretera a través de su fina camisa de color claro. Bella se apresuró hacia su mesa y sacó un grueso suéter marrón que guardaba en el cajón inferior. Rápidamente se lo puso, lo tenía ahí guardado para los días que le tocaba vigilar el recreo, y lo abrochó tan alto como pudo.

No mucho después, Anthony apareció en su mesa ante ella.

"¿Señorita Swan?" preguntó

Bella le miró. "Anthony, ¿estás bien?

"No estoy a gusto" dijo. .

Bella le miró durante un momento preocupada. "¿Te duele la tripita?¿Te sientes enfermo?

Anthony negó con la cabeza. "No estoy a gusto," reiteró.

Bella se sentó de nuevo y le miró, dándose cuenta entonces que su pelo estaba diferente a como solía llevarlo.

"Anthony, ¿te has cortado el pelo?" preguntó. Se preguntó si los demás niños se habían dado cuenta y quizás no le gustaba ser el centro de atención.

"No," negó de nuevo. "Pero no me gusta mi pelo."

"¿Por eso no estas a gusto?" preguntó Bella, dándose cuenta al fijarse de la gran cantidad de gomina que llevaba Anthony.

Anthony simplemente encogió los hombros como respuesta.

"¿Quieres un poco de agua?¿Crees que eso te hará sentir mejor?" Preguntó Bella mientras tocaba las mejillas y frente de Anthony con el dorso de su mano. No notó que estuviera más caliente de los normal.

"Vale," dijo Anthony.

"¿Y Anthony?" Bella bajó la voz. "La próxima vez recuerda que tienes que esperar a que te llame antes de levantarte de tu sitio.

"Uh-huh," Anthony asintió.

Bella le sonrió conspiratoriamente. "Vale. Ve" Le señaló con la cabeza hacia la pequeña fuente de agua que había en un rincón del aula.

Anthony bebió antes de volver rápidamente a su sitio.

Halloween se acercaba rápidamente, así que Bella puso a la clase a trabajar en un proyecto artístico: una cadena de calabazas y murciélagos que les ayudaría a contar los días hasta la celebración.

Después de repartir todos los componentes del proyecto, y las explicaciones fueron comprendidas, Bella se sentó y observo como trabajaba su clase. Le maravillaba como su clase mostraba su individualidad, incluso siendo tan pequeños. Unos atacaban los bordes de los murciélagos con las tijeras. Otros coloreaban las calabazas con ceras de colores, mientras que otros siguieron el camino fácil y simplemente pegaban tantos objetos como podían.

Y entonces, los ojos de Bella repararon en Anthony.

A diferencia del resto de los niños, no estaba muy comprometido con el proyecto. Paraba cada pocos segundos para tocarse las orejas y el cuello. Cuando empezó a rascarse la cabeza cada pocos segundos, Bella le llamó para que se acercara de nuevo a su mesa.

"Anthony, ¿Qué pasa?" Bella preguntó mientras empezaba a inspeccionarle.

"Me pica," protestó.

Bella giró a Anthony para ver la parte de atrás de sus orejas y el cuello y vio que en el poco tiempo que había pasado desde que se le acercó la primera vez le había salido un sarpullido muy rojo y estaba muy extendido. Daba color a un camino que iba de sus orejas, por detrás de estas hasta la nuca. Bella le echo un vistazo al cuero cabelludo de Anthony y vio que también estaba irritado.

"Creo que te da alergia la gomina que llevas," dijo Bella más a si misma que a Anthony.

Como iba contra las normas del colegio llevar a los niños al centro con un sarpullido, Bella cogió su teléfono para llamar a Edward.

"Um, ¿si?" Edward parecía distraído minutos después cuando contestó al teléfono.

"Hola, Edward. Soy Bella. Tengo a Anthony aquí y tiene un sarpullido por el cuello y parece que esta empeorando. Lo esta pasando muy mal..." Bella dejo que Edward dedujera que debía hacer.

"¿Un sarpullido?" preguntó Edward.

"Si. No estoy segura, pero... ¿puede que sea por la gomina?" Bella preguntó en lugar de afirmar.

Edward dejó escapar un profundo gruñido. "Vale. Tengo una reunión más tarde esta mañana. Veré... que puedo hacer para recogerle. Tiene que ir a casa, ¿no?"

"Si. Ya que tiene un sarpullido que es visible," dijo Bella solemnemente. Se sintió mal, sabiendo lo difícil que era para Edward salir del trabajo, pero también sabía que Anthony necesitaba que se ocuparan de él, y rápido. "Lo siento, Edward."

"No, tranquila. Yo... encontraré la forma," suspiró.

Mientras Bella esperaba a que recogieran a Anthony, humedeció servilletas de papel y empezó a limpiar su cuello y orejas.

"Me siento mejor," dijo Anthony mientras lo hacía. Pero el sarpullido no desaparecía y su cuero cabelludo parecía ponerse cada vez más rojo.

Cuando la forma de rascarse de Anthony y sus protesta empezaron a distraer al resto de la clase, Bella empezó a recoger las cosas de Anthony para prepararlo y llevarlo a las oficinas. Miró el reloj y vio que era más que posible que Edward llegara en cualquier momento.

Tan pronto como tubo ese pensamiento, la puerta de su clase se abrió y entró Vivian, la secretaria del colegio, seguida de una mujer rubia y alta.

"¿Has llamado al padre de Anthony?" preguntó Vivian.

"Si. Anthony tiene un sarpullido horrible en el cuello y se siente mal," Contestó Bella. Mientras hablaba, vio como la mujer rubia a la que no conocía caminaba hacia Anthony y le inspeccionaba.

Bella miro Vivian intrigada. ¿Quien es esa? vocalizó.

"Dice que ha venido a recoger a Anthony," contestó Vivian como si Bella hubiese dicho verbalmente la pregunta.

"¿Tiene una nota o algo?¿Quien es?" preguntó Bella mientras caminaba hacia Anthony y la extraña.

"¿Harías cualquier cosa con tal de no llevar el pelo peinado, verdad?" le estaba diciendo la mujer a Anthony cuando Bella se acercó.

"¿Ha venido a recoger a Anthony?" le preguntó Bella.

"Si. Está conmigo," la mujer sonrió ampliamente. "¿Tengo que firmar algo?"

"Bueno… si, pero no tengo a nadie autorizado para llevarse a Anthony a parte de su padre, y cuando hable con él, no me indicó que otra persona iba a venir a recoger a su hijo," explicó Bella.

"Edward me llamó y me pregunto si podía venir a recogerle. Está trabajando," asintió la mujer.

"Si, pero a menos de que me lo diga Edward, o tenga una nota, no puedo dejar que se lleve a Anthony," dijo Bella.

La mujer rubia miró a Bella entrecerrando los ojos. "Esto es absurdo. Yo le dejé aquí esta mañana. ¿Cual es la diferencia?"

Mientras Bella miraba a Vivian pidiendo ayuda para explicar las normas, la mujer saco su móvil y empezó a marcar.

"Edward," dijo animadamente cuando le tubo al otro lado de la línea. "No me dejan llevarme a Anthony. Algo de un permiso para que me lo llevé... si... uh-huh." la mujer rubia le echo a Bella una mirada de reojo antes de ofrecerle el teléfono. "El padre de Anthony quiere hablar con usted."

Bella aceptó el teléfono, dándose cuenta de la gran cantidad de maquillaje resecado que había entre las teclas de los números.

"¿Edward?" preguntó Bella. Yo también se quien es el padre de Anthony, zorra.

¡Oh Dios mío!¿De donde ha salido eso?

"Si, Bella. Siento no haber llamado primero. Vicki va a recoger a Anthony. Estoy en esa reunión que te dije."

"¿La reunión?" preguntó Bella, bajando la guardia por momento un momento dejando ver su entusiasmo.

"Si," susurró Edward.

"¿Como va?¿Parece que va a poder funcionar?"

"De momento bien."

"Llámame tan pronto como sepas..."

La petición de Bella fue interrumpida por alguien aclarándose la garganta con fuerza y ella miró para ver a Vicki mirándola fríamente, con una ceja levantada.

"¿Cual es el apellido de Vicki?" preguntó Bella mientras le devolvía la mirada a Vicki.

"Gates," contestó Edward, "¿Todo correcto? Porque tengo que volver."

"Si. Gracias." Bella cerró el teléfono y se lo devolvió a Vicki.

"¿Podemos irnos ahora?" Vicki preguntó irritada.

"Claro," asintió Bella. "Tan pronto como vea la foto de tu Carné de Identidad."

Vicki puso los ojos en blanco mientras buscaba en su sobrecargado bolso antes de saca su carné de conducir.

Bella miró la foto y el nombre y... Hmm veintisiete. ¿Y 49 Kilos? ¿En que planeta?

En lugar de reconocer verbalmente ante Vicki, Bella se giró hacia Anthony y sonrió. "Okay, colega, ¿tienes todo?"

Anthony asintió y señaló a su mochila.

"Probablemente solo necesita que le laven el pelo," dijo Bella, mientras miraba lentamente hacia Vicki. "Creo que es alérgico a la gomina."

De nuevo Vicki puso los ojos en blanco. "No es la gomina. Es hipoalergénico."

Bella estaba a punto de decirle a Vicki que el término 'hipoalergénico' en realidad no se significa nada y que solo era una estrategia de marketing de la industria comercial para que la gente pague unos dólares extras por algo que creen que es químicamente más puro.

Sin embargo, al darse cuenta de que Vicki era quien había puesto la gomina a Anthony lo tomó como precedente del mito de marketing.

¿Por qué había preparado Vicki a Anthony para ir al colegio??Había pasado el niño la noche en su casa... o había sido Vicki quien había pasado la noche en casa de Edward?

"No es asunto mío," masculló Bella para si. Después de todo, ella ya sabía de Vicki. Había oído a Jasper y Alice hablar sobre ella, y el mismo Edward la había mencionado. ¿Por qué la idea de Vicki la molestaba tanto ahora?

"Sabes que podía haber me encargado de esto en la oficina," dijo Vivian por lo bajo. "Solo he venido a por Anthony. No le habría dejado irse con ella sin haber llamado a su padre antes cuando hubiese visto que su nombre no estaba en la lista de emergencias."

Pero Bella no le estaba prestando atención a Vivian. Su ojos estaban fijos en los stilettos de Vicki mientras se marchaba con el niño que parecía muy triste.

Durante su descanso para comer, Bella aún estaba inquieta por la fugaz mirada que Anthony le había echado por encima del hombro mientras salía de la clase. Parecía que él no quería ir con Vicki, como si quisiera que Bella le dijese que no podía ir.

O quizás era una paranoia suya tratando de preservar los sentimientos de apego que había desarrollado hacía Anthony. Se había acostumbrado tanto a ayudar a Edward con Anthony que se estaba dando cuenta que ahora necesitaba ser parte ser parte de la vida de Anthony tanto como Edward la necesitase.

¿Que parecería su situación ahora que Vicki era obviamente una parte tan activa en la vida de Edward y Anthony?

Afortunadamente, el móvil de Bella sonó e interrumpió el tono melancólico que estaban tomando sus pensamientos. Por una milésima de segundo, Bella tubo esperanza de que fuese Edward quien la llamaba para decirle que había conseguido el turno y que Anthony iba a estar en su casa temprano y despierto la semana siguiente. Pero el número que aparecía en la pantalla no ere el de Edward. De hecho, no lo reconocía.

"¿Hola?" contestó.

"¿Bella? Soy Derek."

"Oh, ¡hola!" dijo con forzado entusiasmo.

"¿Como estás?"

"Podría estar mejor. ¿Recibiste mi mensaje?" Bella se sintió como una cobarde, le había dado la noticia del problema que había tenido con el coche a Derek, por un mensaje al móvil mientras se dirigía al colegio en el taxi. Por supuesto hubiese sido mejor llamar, pero no había hablado lo suficiente con Derek por teléfono. De hecho esta era la primera vez que hablaba con Derek por teléfono. Todas sus llamadas habían resultado ser mensajes de voz de uno para el otro como un típico caso en el que no consigues hablar con la otra persona por teléfono. Y no parecía correcto que su primera conversación telefónica fuera sobre vehículo maltrecho. Pero era como cosa del destino...

"Si, recibí tu mensaje. Un problema con el coche," Derek soltó un carcajada que sonó como si la tuviese ensayada. "Sabes, conozco a un mecánico muy bueno en tu zona. Quizás puedo hacer una llamada en tu nombre."

"¿En serio?" preguntó Bella.

Bella odiaba lidiar con los problemas del coche y en especial odiaba tratar con los mecánicos. Siempre se sentí en desventaja por su poco conocimiento con todo lo relacionado con los automóviles. Cuando vivía con sus padres, siempre delegaba en su padre el cuidado y mantenimiento de su coche. Nunca nadie se intentaba aprovechar de Charlie Swan.

Pero aquí en Forks, Bella estaba sola. Y sonaba bien tener un aliado potencial en un mecánico.

"Si. Conozco a mucha gente." Derek soltó una suave risa. "¿Que conduces?"

"Un Toyota Tundra del 2007," contestó Bella.

"¿Una camioneta?" Derek silbó. "Me gustan las mujeres que gobiernan la carretera."

Bella no sabía que contestar a eso, así que simplemente se rió suavemente. "Me sorprende que me dé problemas, pero fui a arrancar esta mañana y no arrancó."

"Probablemente será solo la batería. Debías haberle pedido a algún vecino que te ayudará a arrancarlo," sugirió Derek.

"¿La batería?¿Crees que eso es todo?" Bella tenía esperanza. Una batería muerta sonaba menos desalentador, y mucho más barato que cualquier otro problema que pudiera ir mal.

"Siempre es eso cuando el coche no arranca," contestó Derek. "Deberías pedir que te lo arrancaran con otro coche, ir a comprar una batería nueva y que te la instalen."

Y eso es exactamente lo que Bella hizo. Tan pronto como el taxi la dejo frente a su apartamento, se acercó a la oficina de mantenimiento y le suplicó a un joven conserje que le ayudara a arrancar su coche.

El procedimiento no tardo en hacer resucitar la camioneta de Bella tan pronto como quitó los cables se puso tras el volante y condujo hasta El taller Eagle. Consiguió comprar una batería y que se la instalaran sin ninguna dificultad. En menos de una hora, estaba de vuelta a casa, elogiando a Derek durante todo el camino.

Mientras esperó pacientemente que un sedan blanco se apartara de su camino, pudo aparcar en su aparcamiento, Bella se apresuró a entrar en su apartamento para comprobar los mensajes de su teléfono. Estaba ansiosa por ver si tenía uno de Edward para decirle si había conseguido o no el nuevo turno en el trabajo.

El único mensaje que tenía era una llamada automática de su banco, haciéndole saber que ahora ofrecían servicios de seguros.

Contempló llamar a Edward y preguntarle, pero luego lo pensó mejor. Después de todo, si todo había ido bien, entonces podría haber estado celebrándolo con Vicki. Ni lo pienses.

Sin embargo, si las cosas hubieran salido mal, entonces tal vez no estaba de humor para hablar de ello. Bella ciertamente no querían obligarlo a concentrarse en algo que podría estar tratando de olvidar por el momento.

Así que en lugar de eso, Bella llamó a Derek para darle las gracias por dirigirle en la dirección correcta con su consejo sobre coche y para hacerle saber que su camioneta estaba de vuelta en la carretera, estaba dispuesta a reprogramar esa "cita" con él que había tenido que cancelar.

Lamentablemente, una vez más Bella se encontró con el buzón de voz de Derek. En lugar de dejar un mensaje detallado, simplemente le dio las gracias por su información y lo dejó así. Luego llamó por teléfono a Rosalie a decirle que aún no se había visto con Derek para que Rosalie le preguntara al respecto en su próxima reunión de ventas.

"Sí, me lo dijo," dijo Rosalie cuando Bella la tuvo en el teléfono. "Me preguntó si pensaba que no quieres salir con él."

"No, no es eso," Bella insistió. "Mi camioneta no quería arrancar. ¿Qué otra cosa podía hacer? "

"Eso es lo que le dije," Rosalie habló rápidamente. "De todos modos, camioneta o no, vamos a salir la noche del sábado. Recuerdas, te dije sobre lo del Alder Wood Bistro? El amigo de Alice nos consiguió una limusina por la noche y nos vamos de con fiesta le dije Derek al respecto, por lo que ya tienes una cita."

"Gracias por quitarle todo el romanticismo a la noche," Bella puso los ojos en blanco.

"¿Qué?¿No quieres que te lleve él?"

"Tal vez quería que él me lo preguntara. Ahora es como un acuerdo de negocios o algo así," explicó Bella.

"Hey, tuviste tu oportunidad, y metiste la pata. Sólo estoy tratando de ayudarte. Si piensa que no estás interesada, podría dejarlo pasar. Y créeme, es un buen partido."

"Eso ya lo has dicho," Bella afirmó rotundamente que se quitaba una pelusa de su suéter. "Bien. El sábado por la noche."

Bella se preguntó si Rosalie llamaría en su falta de entusiasmo, pero Rosalie empezó a hablar de vestidos, bolsos y zapatos indispensables. Bella le permitió charla durante veinte minutos antes de que amablemente se excusó con el pretexto de corregir algunos trabajos. Afortunadamente Rosalie no sabía el poco esfuerzo que suponía corregir dieciocho fichas con trazos de la letra "l".

No hubo noticias de Edward esa noche así que Bella supuso lo peor. Y cuando vio a Anthony entrar en la clase al día siguiente, le dolió un poco el corazón al pensar que la buena suerte había esquivado a su padre una vez más.

"Hola, Señorita Swan!" Anthony la saludo contento. "Ya no me pica."

Fue entonces cuando Bella se percató de que Edward había entrado en la clase tras Anthony y que estaba dirigiendo a su hijo hacía ella.

"Edward, ¿qué pasa?" Bella se levantó y se encontró con él en la mitad de la clase.

Edward la miró desconcertado. "Nada. ¿Por?"

"Bueno, para empezar, estás aquí y no en el trabajo," le dijo Bella.

Edward simplemente señaló a Anthony. "No estaba seguro de que tuvieras que tuvieras que revisarle ya que ayer se fue a casa con el sarpullido."

"Oh. Claro." Bella miro al limpísimo cuello y cuero cabelludo de Anthony. Esta vez estaba segura de que le habían cortado el pelo al niño. "Parece que está bien."

"Y probablemente deba cambiar la tarjeta de emergencias. ¿Lo tengo que hacer contigo o en la oficina?" preguntó Edward.

"Uh…la tengo aquí. Simplemente haré una copia para la oficina." Los pensamientos de Bella se aferraron al hecho de que casi seguro que Edward iba a añadir a Vicki a la lista de persona autorizadas para recoger a Anthony.

Y por supuesto, eso es exactamente lo que hizo. El acto parecía tan permanente, indicador de que Vicki estaría presente durante algún tiempo.

Bella fue bruscamente abstraída de sus pensamientos cuando Edward tartamudeó su siguiente frase. "Esto... ¿debería ponerte a ti aquí también, ya que te vas a llevar a Anthony a casa tres noches a la semana?"

"Oh, si," Bella intentó parecer casual, pero internamente estaba bailando el baile de la victoria. ¡Ella también estaba en la tarjeta! Porque iba a llevar a Anthony a su casa…espera…¿Qué?

Bella miró Edward para ver que él la estaba mirando con una sonrisa delatadora en la cara.

"¡Conseguiste el turno!," chilló antes de lanzarse a sus brazos. ""¡Oh, Edward, es genial!" Su voz fue ahogada cuando su cara se frotó contra su cuello.

"Sí," Edward se echó a reír mientras le devolvía el abrazo.

Y no fue un abrazo raro. Fue sincero y sentido y firme y envolvente y... mutuo. Y se prolongó más de lo que debería.

Bella se separó de repente y trató de parecer como si no acabara de apretar su pecho contra el de Edward durante una cantidad inadecuada de tiempo. "Es genial Edward," dijo mientras se alisaba el pelo con la mano. "¿Cuándo empiezas?"

"El Lunes", respondió Edward, sus ojos penetrantes buscando en los de ella si había algún problema. "¿Está bien?¿Necesitas más tiempo? "

"No," Bella sacudió la cabeza. "Así que... ¿le dejarás a las cinco y media cada mañana?"

"De lunes a miércoles, sí," Edward asintió.

"Es un turno muy bueno. Me gustaría sólo tener que trabajar tres días a la semana," le dijo Bella.

Edward parecía realmente excitado cuando le devolvió la sonrisa. "No olvides que trabajaré doce horas al día. Eso es casi el doble del tiempo que estás aquí cada día."

"Cuatro días de descanso seguidos hacen que merezca la pena," dejó caer Bella.

"Ya veremos," dijo Edward, pero no parecía que necesitara mucho más para estar convencido.

El resto del día, Bella se encontró radiante de orgullo y felicidad. Al principio pensó que era sólo un sentimiento, pero después de que alguno de los otros profesores comentarán lo contenta que se le veía y a Bella no le costó mucho análisis por su parte averiguar que todo tenía que ver con Edward. Por fin, algo había salido bien para su amigo. Él iba a recibir un aumento de sueldo, Anthony iba a pasar más tiempo con su padre y Bella iba a pasar más tiempo con Anthony... y Edward

Bella rápidamente suprimió el último pensamiento. Aunque Edward era una persona de cuya compañía disfrutaba, él tenía una Vicki. Y si Rosalie se salía con la suya, Bella tendría un Derek. Y a pesar de que eran sólo amigos, había un sentimiento punzante en la conciencia de Bella que le decía que no había espacio en su vida para ambos.

A pesar del pensamiento, la felicidad no se había disipado cuando Bella se despidió de su clase y dejó la escuela ese día. La sensación la acompañó hasta su casa donde hizo una rápida parada en boxes para cambiarse de ropa antes de salir de nuevo para hacer unos cuantos recados. Todavía estaba presente en la oficina de correos, donde Bella se detuvo a enviar por correo un regalo de cumpleaños a su padre.

Sin embargo, entre la tarea completada en la oficina de correos y otra inevitable en el supermercado, fue donde la alegría de Bella disminuyó.

Una vez más, su camioneta no arrancaba.

"Tienes que estar de broma", murmuró mientras miraba por el interior de su camioneta.

Una llamada a su compañía de asistencia en carretera le reveló a Bella que lo más probable era que tuviera que estar sentada inmóvil durante dos horas, como muy pronto, antes de que alguien pudiera llegar a remolcar su coche los diez kilómetros le separaban de su casa. El sol ya había desaparecido y en muy poco tiempo estaría todo oscuro. Caminar no era una opción, ni tampoco abandonar su camioneta en el aparcamiento.

No es que sintiera pánico, pero la ansiedad y la desesperación comenzó a brotar dentro de Bella al darse cuenta de que el problema con su camioneta no era tan simple como había pensado. Cuando consideró el tiempo y el dinero que tendría que gastar para diagnosticar y reparar su vehículo, Bella luchó contra el manto de desesperanza que amenaza con sobrecogerla.

No queriendo sentarse aletargada con sus pensamientos negativos, Bella buscó el número de Rosalie en su teléfono y pulse al botón de llamada. Rosalie vivía cerca, y aunque Bella dudaba que Rosalie fuera capaz de ayudarla a arrancar su camioneta, lo más probable es que se pudiese acercar y sentarse con ella hasta que decidieran que hacer.

Rosalie hubiese hecho eso, si hubiese contestado al teléfono.

Bella nunca había tenido motivos para llamar a Rosalie al número de su casa, lo hizo, de hecho, lo tenía. Desesperada por la asistencia y el confort de una amiga, Bella marcar los números poco familiares y esperó con impaciencia a que su amiga contestara.

Cuando un hombre respondió, Bella casi colgó, dando por hecho que había llamado a un número equivocado.

"¿Hola?" Preguntó el hombre nuevo. Parecía estar molesto. "Rose, ¿eres tú?"

"¿Emmett?" preguntó Bella en voz baja. "¿Está Rosalie en casa?" Por supuesto, Bella sabía que no era así antes de preguntar pero aún así lo hizo.

"No", confirmó Emmett, "¿Quién eres?"

"Soy Bella..."

"Bella", dijo Emmett demasiado entusiasmo para su primera interacción telefónica. "¿Qué pasa?"

"En realidad... esperaba que Rosalie pudiese venir a ayudarme. Estaba de camino al supermercado cuando mi coche murió."

"¿Tu coche a muerto?," dijo él. "¿Dónde estás?"

"En el aparcamiento de la oficina de correos. Estaba de camino al supermercado," explicó Bella. Oyó Emmett repitiendo lo que había dicho a alguien más por detrás. "Perdona, Emmett, ¿dijiste que Rosalie estaba en casa?"

"Está bien, vamos a buscarte", dijo Emmett apresuradamente.

"¿Qué? Um ... ¿de acuerdo?" balbuceó Bella. En realidad no se había esperado que Emmett fuera a por de ella. Después de todo, la mayor parte de lo que sabía de él había sido las historias que había oído de Rosalie o los dos breves encuentros que había tenido con él en casa de Alice. Sin duda, sería raro estar sola en su presencia.

Aunque, ciertamente, sería mejor que estar sola.

Así que Bella esperó.

Para aprovechar el tiempo, Bella organizó los recibos que tenía en el monedero, puso su dinero en efectivo en orden por cantidad y eliminó algunos artículos de su lista de compras ya inútiles. Estaba a punto de jugar al con su teléfono móvil cuando un coche se detuvo junto a su camioneta.

Reconoció ese coche.

Era coche de Edward.

A Bella le llevó un momento darse cuenta de que Emmett no estaba presente para nada, pero Edward estaba allí en su lugar.

"¿Batería muerta?" Edward preguntó, mientras redondeaba su coche y se acercó a Bella, que estaba esperando en el aire fresco de la noche al lado de su camioneta.

"Supongo. Aunque acabo de comprarla nuevo hace dos días," dijo Bella.

Edward asintió con la cabeza mientras hurgó en su maletero antes de sacar unos cables de arranque. "¿Puedes abrir el capó?"

Bella rápidamente lo hizo y miró como Edward conectó sus baterías con las pinzas, un proceso que se le estaba haciendo muy familiar.

Un golpeo suave en la ventana del asiento trasero en el coche de Edward alertó a Bella de la presencia de Anthony y rápidamente le abrió la puerta para dejarle salir.

"Te he podido volver a ver hoy", dijo Anthony emocionado delante de Bella.

"¡Si!" Bella le devolvió su entusiasmo. "Espero no haber interrumpido tu cena."

"No. Sólo un partido de fútbol en la televisión," reveló Anthony. "No he cenado todavía."

"Era fútbol americano en la televisión y no has cenado porque te negaste a comer la salchicha que te dio Emmett," corrigió Edward justo antes de girar la llave y arrancar la camioneta de Bella.

Anthony lanzó una mirada triste en dirección a Bella. "Se veía asquerosa y olía rara."

"Bueno, tampoco he cenado aún. Iba hacía el supermercado cuando mi camioneta decidió que no quería caminar más," le dijo a Anthony.

Edward desconectó los cables antes de colocarse al lado de Bella. Esperó a hablar hasta que ella terminó su explicación a Anthony. "¿Quieres la buena o la mala noticia?," preguntó.

Bella hizo una mueca y se quejó. "Machácame suavemente. Dime la buena noticia primero," dijo.

"Bueno, no es la batería," Edward sonrió.

"Sí, me lo figuraba," Bella se rió. "Dime la mala noticia en término de dólares y centavos."

"Unos doscientos dólares".

Su primer impulso fue a quejarse, pero en realidad, en lo que va de mantenimiento de automóviles, doscientos de dólares no era tanto.

"¿Doscientos?¿Solo?¿Estás seguro?" preguntó.

Edward asintió. "Tienes que cambiar el alternador. No está recargando la batería, por eso está esta muerta después de dos días," Edward señaló con la cabeza hacia la parte delantera de la camioneta de Bella. "Tardaré un par de días en conseguir la pieza, pero casi seguro que podré ponértelo el viernes."

"¿Puedes hacerlo tú?" Bella preguntó incrédula.

"Sí, yo. Salvo que siga estando en garantía ", dijo Edward golpeando suavemente la carrocería de la camioneta.

Bella sacudió la cabeza. "No, no hay garantía. Pero, no puedo pedirte que arregles mi coche. Te llevará mucho tiempo."

"Nah. Los Toyota son bastante simples," discrepó Edward.

"Bueno por lo menos permíteme pagar por tu tiempo," ofreció Bella.

"Sí, ya que tú no estas haciendo nada substancial para mí", dijo Edward sarcasmo.

"Edward, ya te dije, me ofrecí a cuidar de Anthony, porque quiero ayudar. No tienes que sentirse en deuda conmigo ".

"Bien", suspiró Edward. "Entonces haremos un trato."

"¿Oh?" Bella se volvió hacia él y le miró con interés.

"Arreglaré tu coche si me enseñas a hacer la compra", propuso Edward.

Bella se echó a reír en cuestión de segundos antes de darse cuenta de que Edward no se reía con ella. "¿Hablas en serio?"

"Sí. No sé cocinar, por lo que tendría sentido que yo no sepa cómo comprar los ingredientes." Edward se volvió para señalar a Anthony. "Y parece que no consigo que él coma nada".

A Bella se le escapó otra carcajada antes de acceder a su trueque. "Él me pidió que te enseñará a cocinar," reveló Bella.

Edward levantó las manos en señal de rendición. "Pasos para principiantes, por favor. Apenas he aprendido a usar un rallador de queso."

Anthony se deslizó entre Bella y Edward en ese momento, y Bella pasó los dedos por sus suaves rizos y Anthony acurrucó contra su calor.

"Gracias".

Bella miró y vio intensa mirada de Edward. Esta hizo que inmediatamente su cuerpo se incendiara.

"¿Por?"

"Ya sabes por qué," susurró Edward.

Y sí lo sabía. Estaba dándole las gracias por igualar el marcador. Por dejarle finalmente rescatarla una vez.


Oooooo .... Que levante la mano quien esta sonriendo tontamente como yo en este momento.

Disculpad la demora...