Capítulo 14 – En tus ojos
Edward empujó. Tiró. Agitó y sacudió. Pero la ofensiva pieza de metal no cedió.
De pronto oyó una melódica risa detrás de él.
"¿Tiene que ser precisamente ese carro?" rió Bella mientras le veía luchar por liberar el oxidado artilugio. "Porque creo que este también puede servir". Con facilidad ella sacó un carro de la fila de al lado.
"Hey, te dije que esto no se me da bien," Edward alzó la mano en forma de rendición. Aceptó el carro de Bella y observó como liberaba otro para ella.
Anthony bailaba entre Edward y Bella, mientras se abrían paso hacia el supermercado. Después de que Edward lo apartara del camino de otros clientes en varias ocasiones, Bella le ofreció llevarlo en su carro, y él aceptó a regañadientes.
"¿Si me quiero bajar en un rato, puedo?" preguntó Anthony.
"Por supuesto," le aseguró Bella.
"El pasillo de los cereales," dijo Edward. "Querrá bajarse para poder inspeccionar los juguetes que hay en las cajas de cereales."
Bella rió. "Me acuerdo que me volvían loca los juguetes que escondían las cajas. ¿A ti no?"
Edward negó con la cabeza. "Siempre era un trozo de plástico que no funcionaba. O solo funcionaba con algo que tenías que pedir por correo."
"No puedes estar diciendo en serio que te preocupabas por eso cuando tenías cinco años," Bella le desafió con una sonrisa.
"Bueno... a lo mejor volvía un poco loco," confesó Edward, pero no quería pensar en cuando tenía cinco años. Los recuerdos eran como de otra persona, alguien a quien él ya no conocía.
"Eso pensaba yo," Bella sonrió mientras cogía su monedero y sacaba un trozo de papel cuadriculado. Le ofreció a Edward uno que estaba vacío y ella se quedó con uno que ya estaba escrito.
"¿Qué es esto?" preguntó Edward mientras cogía el lápiz que ella estaba sujetando hacia él.
"Lección número uno: planificación de comidas. Como puedes comprar comida si no sabes para que la vas a usar." Bella señaló su cuadrícula, que Edward ahora reconoció como un calendario. "El lunes voy a hacer tacos. Así que tengo que asegurarme de que tengo pan para tacos, lechuga, queso..."
"¿Haces esto cada vez que haces la compra?" le preguntó Edward incrédulo.
"Si," Bella se giró y le miró. "¿Por?"
"Porque no he oído nunca que nadie haga todo esto para hacer la compra. Una lista quizás, pero ¿un calendario completo?"
Bella volvió a mirar su calendario, y Edward se preguntó si la habría ofendido. "Gastó menos dinero cuando lo hago así," le dijo.
Y eso fue todo lo que Edward necesitaba oír. Menos dinero era mejor. No es que quisiera hacer un gran ahorro con esto, pero no iba a dejarse doscientos dólares en el supermercado. Nunca tenía tanto dinero disponible.
"Oh," al pensar en el dinero disponible Edward recordó, "Recibí una carta del estado diciéndome que he completado satisfactoriamente todo el papeleo y que los cheques con las ayudas de Anthony han sido procesados."
"¡Edward, eso es genial!" dijo Bella con su usual y genuino entusiasmo.
"Si… no es que vaya a llegar ya," dijo Edward mientras miraba de reojo a Anthony, avergonzado evitando hacer contacto visual con Bella mientras hablaba de problemas de dinero.
Como si lo hubiese comprendido por completo, ella señaló a su carro, "Quizás debas empezar poco a poco. No quiero agobiarte con la primera lección" pausó para reírse. "¿Quieres hacer compra solo para una semana?"
"Me parece bien," dijo Edward. Miró de reojo la lista de Bella y vio que alguna de las cenas que tenía ella programadas eran cosas que probablemente el podría hacer.
"¿Te gustan los tacos, Anthony?" preguntó Edward a su hijo.
En lugar de contestar, Anthony miró a Bella. "¿Te gustan los tacos?" preguntó.
"Me encantan los tacos," resaltó Bella.
Anthony asintió. "A mí también."
"Bien, porque eso es lo que vamos a cenar el Lunes," dijo Bella mientras le hacía cosquillas detrás de las orejas.
Edward se giró tan bruscamente para mirarla que accidentalmente golpeó su carro con el de ella y se le cayó el pedazo de papel que estaba sujetando.
"Bella, no tienes que hacerle la cena. Le daré de cenar después de recogerle," insistió.
"Pero no saldrás del trabajo hasta las seis y tardarás como poco otra media hora en llegar a mi apartamento. Estará hambriento," Bella señaló a Anthony. "¿En serio me vas a negar el privilegio de cenar con este hombrecillo tres noches a la semana?"
Los ojos de Edward se movieron de la graciosa mueca en la cara de Bella al carro vacío entre ellos.
"Está bien, pero yo compraré las cosas para hacer los tacos." cedió.
"Como quieras," hizo una graciosa reverencia.
Edward la observó mientras ella se le adelantaba un poco, empujando a Anthony con ella.
A Edward no se le había pasado por alto que Bella, una vez más, llevaba unos vaqueros. Era quizás la cosa más sexy que él había visto en su vida, y tubo que pensar en zapatos de golf y raquetas de tenis para que ella no pudiera ver la evidencia de su admiración.
"¡Si!" celebró Bella al parar frente al final del pasillo donde había productos de limpieza en oferta. "¡Me encanta cuando esto esta de oferta!"
Edward observó asombrado como Bella colocaba tres cajas pequeñas de un producto de limpieza de uso doméstico en su carro como si hubiese ganado una lotería secreta.
albergar a un capricho extraño para los suministros de limpieza que mostrar imágenes de andrógino, los hombres calvos
"Bueno," dijo mientras se acercaba con su carro hacia ella, "a parte de ser una profesional en hacer la compra y de tener un extraño encaprichamiento hacia los productos de limpieza con dibujos de andróginos hombres calvos, ¿qué más debería saber sobre la mujer que va a cuidar de mi hijo tres días a la semana?"
Bella arqueó una ceja. "¿Crees que Mr. Clean es andrógino?"
Edward cogió una caja de la estantería y se la mostró para que la viera. "Mira esa expresión en su cara... y esas cejas... es sospechoso."
Bella se echo a reír descaradamente. Su risa era contagiosa e inmediatamente, Edward se estaba riendo también.
Una anciana con el cabello color algodón de azúcar se burló de sus carcajadas al pasar a su lado, lo que provocó más risitas y carcajadas.
Cuando se calmaron, Edward y Bella se dirigieron a la sección de cereales, y tal y como Edward predijo, Anthony pidió ser puesto en libertad. Tan pronto como Bella le puso firmemente en el suelo, ella le vio metódicamente inspeccionar el contenido que promocionaban las cajas.
"Bueno, ¿qué quieres saber sobre mi?" preguntó Bella, con los ojos aún clavados en Anthony.
"No sé… ¿qué tipo de música te gusta?" preguntó Edward.
"Porque desde luego eso dice que soy de confianza y responsable," Bella sonrió mientras ponía los ojos en blanco.
"Ya se que eres de confianza y responsable. Ahora quiero saber si tienes mal gusto," Edward le devolvió.
"¿Y que consideras mal gusto?"
"Ska, rap, básicamente cualquier cosa que pusieran en la radio en los 90s."
"Wow. Ese es un espectro muy amplio," rió Bella. "Pero quitando lo de los 90, estoy bastante de acuerdo contigo."
"Uh-oh. No me digas que te gusta esa porquería techno-pop."
"No…soy una chica más de baladas duras y rockeras."
"¿Bandas 'peludas'?¿Música de bandas 'peludas'?" Edward puso su mano en el pecho como si estuviera teniendo un infarto masivo. "'Dime que no es cierto!"
"No puedo evitarlo. Mi madre tenía una de esas subscripciones con la revista Time Life Music y el CD de Baladas me caló de lleno. Literalmente me gustan todas las canciones."
"¿Cual es tu canción favorita?"
"No tengo una canción favorita. Me gustan demasiadas como para elegir una. Depende de mi estado de ánimo."
"Yo tengo una canción favorita," dijo Anthony. Había colocado sigilosamente una caja de cereal Trix en el carrito de Edward sin ser detectado y ahora estaba de pie entre los carros mirando fijamente a Bella.
"¿Cual es tu canción favorita?" Bella se agachó para coger a Anthony en un intentó de volver a meterle en el carro. Pero Anthony tenía otros planes. Rodeo sus piernas alrededor de su cintura y sus brazos alrededor de su cuello, evitando que ella pudiera separarlo de su cuerpo.
Bella frotó la espalda de Anthony durante un momento y después le preguntó de nuevo sobre la canción.
"You Are My Sunshine," dijo, su voz ahogada en su cuello.
"Ooh, ¡Me encanta esa canción!" exclamó Bella justo antes de empezar a cantar un poco del estribillo mientras mecía a Anthony.
Edward observó como interactuaban incómodo. Era tan... fácil.
En silencio, se reprendió a sí mismo, porque en ese momento sintió una emoción que un padre nunca debe sentir hacia su hijo: envidia. Pero mientras observaba Bella sujetar a Anthony bañándole con su cariño, no podía dejar de sentir otra cosa.
"Está bien, Anthony. Es hora de bajar," dijo Edward, golpeando suavemente el pie de su hijo en un intento de que aflojará su sujeción sobre Bella.
Anthony no hizo intención de obedecer.
"Un abrazo más y luego te voy a poner en el carro," dijo Bella. Le dio un apretón a Anthony. Él rió en voz alta. "Oh, mentí. Una más," dijo Bella antes de hacerlo de nuevo.
Esta vez, Anthony echó hacia atrás la cabeza mientras reía, y todavía estaba riendo cuando Bella logró ponerlo de vuelta en el carro.
Edward consideró hacerle un cumplido a Bella por lo bien que interactuaba con su hijo, pero pasó mucho tiempo ordenando los sentimientos en su cabeza, que el momento pasó, y antes de se diera cuenta, ella le había llevado a la sección de alimentos y le estaba interrogado sobre fruta.
"¿Quieres plátanos? Están de oferta," Bella sostuvo unos cuantos.
"Uh… no me gustan mucho los plátanos," comentó Edward. Cuando Bella permaneció callada pero señaló a Anthony, Edward le preguntó a su hijo sobre el producto. "Anthony, ¿te gustan los plátanos?"
Él niño miró hacia los plátanos un momento, y asintió, inmediatamente después volvió su atención a la revista de cocina que le había dado Bella.
"Genial. Algo más que comerá. ¿Los niños normalmente no tienen alergia a lo plátanos, verdad?" Preguntó Edward mientras ponía la fruta en su carro.
"Los niños pueden ser alérgicos a cualquier cosa. ¿Por?" preguntó Bella.
"Me preocupan esas cosas porque no sé si es alérgico a algo," Edward señaló a Anthony. "Alice me asustó con todas estas historias de niños comiendo cosas a las que son alérgicos y que se les cierra la garganta..."
"¿No tienes su historial médico?" Bella frunció el ceño.
"Bueno, se supone que lo recibiré en el correo, pero esta tardando muchísimo. Y hasta que no lo reciba, no puedo apuntarle al servicio de ayuda medica que me comentaste. Y no puedo llevarle al médico sin el seguro…es un círculo vicioso."
"Eso parece," dijo Bella. "¿Tenías alergia a algo cuando eras niño? A veces esas cosas son hereditarias."
"A los gatos," dijo Edward. Recordó que Anthony le dijo que era alérgico a los gatos. "Anthony también. ¿No tienes un gato verdad?"
"No," le aseguró Bella.
Edward estaba a punto de cambiar de tema cuando, dando un rodeo Bella le preguntó acerca de su familia.
"¿Tienes hermanos, Edward?" Debió darse cuenta de que la miraba alarmado, porque en seguida justifico su pregunta con una explicación. "Si tus hermanos eran alérgicos a algo, que os transmitieran vuestros padres o algo así, Anthony podría serlo también."
"No," Edward dijo rápidamente. Aunque no dejo claro si le estaba diciendo que no tenía hermanos o si no tenían alergias, pero Bella no pidió que se lo aclarara.
Caminaron en silencio por unos minutos antes de que Bella sacara a Edward de su desánimo cantando con la música que estaba sonando a través de los viejos altavoces del supermercado. Cuando vio la expresión divertida de Edward, ella inmediatamente dejó de cantar, como si no se hubiese dado cuenta de que lo estaba haciendo.
"Déjame adivinar, tampoco te gusta la música que sonaba en la radio en los 70s," se burló.
Edward se encogió de hombros y sonrió. "No, Fleetwood Mac está bien. Y esta canción es de los 80s."
"Vale, listillo," dijo Bella golpeándole suavemente con el hombro a propósito. "¿Qué tipo de música te gusta?"
El contacto momentáneo de sus cuerpos cuando Bella se acercó a él puso a Edward nervioso. Casi la agarró para acercarla a él y hacerle cosquillas, como si tuviese derecho alguno a flirtear con ella de esa manera.
Pero era como si el cuerpo de Bella fuera un imán y el suyo fuera metal. Edward tubo que luchar fuertemente contra el deseo de alargar la mano y tocarla; de acariciar su brazo o su espalda... meter la mano en el bolsillo trasero de esos vaqueros...
Su móvil sonó y rompió el hechizo. Edward rápidamente levantó la vista dándose cuenta de que había estado descaradamente con la boca abierta el trasero de Bella. Por suerte, ella estaba ocupada lanzando un paquete de zanahorias baby en su carrito y no se había dado cuenta.
Edward miró su móvil y vio el número de Vicki parpadear en la pantalla. Cuando volvió a mirar a Bella, vio que ella le estaba mirando, pero cuando sus ojos se encontraron ella rápidamente desvió la mirada.
Edward silenció la llamada, pero pocos momentos después de hacerlo, volvió a llamar. No le sorprendió. Vicki era extremadamente persistente.
Dio la espalda a Bella y contestó la llamada lo más bajito que pudo.
"Hola, Edward," dijo Vicki dulcemente. "¿Por qué no has llamado? Te he estado esperando."
"¿Esperándome? ¿Por?" susurró Edward.
"¿Por qué susurras?¿Donde estás?" Vicki inmediatamente se irritó y se volvió desconfiada.
"Estoy en el supermercado," le dijo Edward.
"Oh," eso pareció calmarla. "¿Y por qué no me llamaste? Podíamos haber ido juntos.
"No lo pensé." Edward puso los ojos en blanco.
"Bueno, ¿te has dado cuenta de que mañana es viernes?"
"¿De que va todo esto?" Edward no tenía tiempo de jugar a las adivinanzas. Mientras miró hacia Bella, se dio cuenta de que era más que evidente que ella ya había terminado su compra y estaba haciendo tiempo esperándole.
"¡Casi es fin de semana y aún no me has dicho que vamos a hacer!" resopló Vicki.
"No sabía que era responsable de como vas a pasar tu fin de semana."
"¿Qué?" protestó Vicki. "¿Que diablos está pasando?"
"¿De qué estás hablando?"
"¿Estás viendo a alguien más?"
"¿Qué? ¡No!" Edward se sitio estúpido por estar teniendo esta conversación en mitad del supermercado.
Bella alzó la mirada cuando oyó a Edward levantar la voz. Él rápidamente bajo el volumen de su voz mientras continuaba su conversación.
"Mira, estoy en mitad de la tienda. Te llamo luego. Te... te llamo cuando llegue a casa." Edward cerró su teléfono terminado la conversación bruscamente.
"¿Todo va bien?" le preguntó Bella a Edward cuando este cogió el carro de nuevo. No se había dado ni cuenta de que Bella había estado empujando los dos carros mientras el hablaba por teléfono.
"Si," contestó monótonamente. "¿Lista?"
Bella asintió con la cabeza, y siguió a Edward que abrió el camino a la caja registradora.
Solo era una amiga, y estaba simplemente haciéndole el favor de ayudarlo a hacer la compra, pero la repentina llamada de Vicki fue una dura dosis de realidad y disipó la magia que había estado experimentando con Bella mientras disfrutaba de su compañía.
La incomodidad del viaje a la compra se desvaneció temporalmente cuando Bella subió al coche de Edward y se apoderó de su radio.
Ella sintonizó una emisora de hip hop y se volvió, sonriendo a Edward hasta que reaccionó y él movió el dial a una emisora de rock. "Hotel California" de The Eagles sonaba por el altavoz y por el rabillo del ojo, Edward pudo ver que Bella estaba satisfecha.
No se molestó en decirle que esa era una de sus canciones favoritas.
Después de ayudar a Bella a separar sus alimentos y meterlos en su casa, Edward deambulo por la puerta su puerta de entrada mientras sujetaba a Anthony, impidiéndole que correteara por el apartamento.
"Bueno... estaba pensando venir el domingo para cambiarte el alternador. ¿Te parece bien?" Preguntó Edward.
"Me parece perfecto," sonrió Bella. "En serio, Edward. No puedo agradecerte lo suficiente que arregles mi camioneta."
La forma en que Bella le estaba mirando... saber que él era responsable de la expresión de su cara... la atracción era muy fuerte y se dejó llevar.
Despacio y con cautela, Edward alzó su mano y separo unos mechones de pelo que caían sobre la cara de Bella cerca de su boca. Ella se quedó sin aliento cuando sus dedos entraron en contacto con su piel y él dejó caer la mano con rapidez. "Lo siento ..."
"No… no pasa nada. Yo solo…"
Permanecieron allí, en medio de la pequeña cocina de Bella, mirándose el uno al otro patosamente, hasta que Anthony rompió el trance pidiendo ir al baño.
Cuando Edward volvió del baño tras asegurarse de que Anthony alcanzaba la taza, notó que Bella evitaba mirarle a los ojos mientras colocaba las cosas que había comprado y le habló con rapidez y con evasivas.
"Así qué…¿Te veré el domingo?" verificó Edward.
"El domingo. Simplemente… llámame y dime cuando vendrás. estaré aquí todo el día," dijo Bella. Ella no miró más allá del cuello de su camisa.
Había sido un buen día. Bella hizo que hacer la compra pareciera menos una obligación y más algo divertido. Incluso Anthony había estado en uno de los mejores estados de ánimo en el que Edward le había visto nunca.
Estar en la presencia de Bella era como estar con... Edward se dio cuenta de que nunca hubo una mujer en su vida con la que hubiese tenido una amistad en la que realmente disfrutara de su compañía. No es que sólo quisiera ser amigo de Bella ...
Pensar en eso le recordó a Vicki y de inmediato Edward se sintió irritado. Todo había ido bien hasta que ella había llamado y explotó la burbuja mística que les había rodeado a él y a Bella. Y entonces él había tenido empeorar las cosas con ese estúpido movimiento en su cocina, tocarla como un Casanova bajo los efectos del crack. ¿Qué demonios fue eso?
Edward no quería pensar sobre eso más tiempo y su mente se apresuro en buscar una distracción. Miro hacia la radio, pero ya le recordaba a Bella. Miro por el espejo retrovisor a Anthony y vio que su hijo estaba profundamente dormido.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que un coche le iba siguiendo de cerca. Edward piso el freno para alertar al otro conductor.
"Apártate de mi culo", murmuró, asegurándose de mantener la voz baja para no despertar a Anthony.
La persona que conducía el coche estaba obviamente perdida y sin prestar mucha atención porque tan pronto como la luz roja de las luces de freno de Edward aparecieron, el conductor del viejo vehículo freno y antes de esquivar a Edward y seguir a toda velocidad calle abajo.
"Maldito idiota", dijo Edward. Miró hacia atrás y se aseguró de Anthony seguía durmiendo. Por suerte, así era y por lo tanto no había oído el colorido lenguaje de su padre.
En casa, Edward metió la compra en la casa, antes de sacar a Anthony del coche y le llevó dentro también. Nada más tumbar a Anthony en el sofá, su teléfono sonó. Se preguntó si sería Bella, que le llamaba para explicarle que estaba pensando exactamente cuando él se marchó de su casa, y porque su humor había cambiado tan bruscamente.
Pero era Emmett, que le llamaba para recordar a Edward sobre unos planes que Edward no recordaba haber hecho.
"¿Te acuerdas? Rose consiguió reserva en ese restaurante en Port Angeles, barra libre, tío. Tienes que venir," insistió Emmett.
"¿Port Angeles?" protestó Edward. A pesar de que la barrar libre y la comida gratis eran tentadores, estaba bastante lejos como para permitírselo. Además que necesitaría una canguro para Anthony. Era mucho esfuerzo para una noche.
"Si, y un amigo de Alice nos ha conseguido una limusina. Tío, ¡Gratis!" para Emmett, conseguir cosas gratis era el equivalente a que hacienda le devolviese todos los impuestos. Edward sabía que no tenía forma de decirle que no a él.
"¿Y Alice va a ir? ¿O solo vamos nosotros?" preguntó Edward. Recordaba vagamente que Emmett le dijo algo de Roselie había conseguido algo en Port Angeles.
"No, vamos todos. Rose y yo, Jasper y Alice…¿A quién vas a llevar?"
"Uh… no sé. ¿Crees que debería preguntarle a...?"
"Oh, y Bella va a ir con un tío del trabajo de Rose."
"Derek," Edward soltó el nombre como si fuera vinagre amargo.
"Si, creo que ese es el tío. Bueno, el sábado por la noche. Hemos quedado en casa de Jasper y saldremos de allí. ¿Vienes, verdad?"
La última cosa que quería hacer Edward era pasar la noche con Bella y otro tío. Y desde luego no iba a ir solo y ser el único hombre entre un mar de las parejas.
"Tío, ¿Por qué estás actuando como si yo no te hubiese dicho nada de esto?" Emmett continuó. "Dijiste que vendrías con Vicki. "
"¿Eso dije?" Edward honestamente no se acordaba.
"Si. Y si desperdicias estas dos invitaciones, Rose me va a matar porque tienen otra amiga que quiere venir.
La mente de Edward lucho por recordar la conversación en la que dijo que le pediría ir a Vicki. Entonces recordó su llamada en el supermercado y como ella esperaba que él la pidiera salir. Quizás si que dijo algo. Emmett desde luego estaba seguro de que lo hizo.
"Si, vale. Te llamaré," prometió Edward.
Salir le costó a Edward mucho más esfuerzo del que estaba acostumbrado. Primero tuvo que encontrar una niñera para Anthony. Por suerte, la madre de Taylor estaba más que dispuesta a quedarse con Anthony por una noche. Al parecer, sus otros hijos tenían amigos esa noche en casa, y si no fuera por la visita de Anthony, habrían dejado a Taylor fuera de los juegos.
A continuación, Edward llamó a Vicki, ella descolgó en el tercer tono. Parecía incómoda al principio, pero cuando Edward le preguntó acerca de si le había o dicho algo sobre llevarla a Port Angeles ese fin de semana, sólo dio una respuesta.
"Estaba empezando a preguntarme cuando llegarías a ese tema", dijo. "¿Cuándo vamos?"
Según Edward explicaba el plan la noche del sábado, Vicki pasó a estar menos desagradable y más interesada. Para cuando terminó la llamada, estaba hablando de un exuberante vestido rojo sexy y de lo que iba a hacer para que la noche de Edward valiera la pena.
Todo ese tiempo, en lo único que Edward podía pensar era en lo incómodo que iba a ser tener Vicki frente a Bella en la misma mesa.
El sábado por la noche, una vez que él y Vicki llegaron a casa de Jasper y Alice, Edward tardó menos de cinco minutos en darse cuenta de que la palabra incómodo no era lo bastante descriptiva.
Un Infiniti gris oscuro estaba estacionado en la calzada, y puesto que era el único coche que Edward no reconoció, dedujo que pertenecía a Derek.
"Wow ... es un coche genial," Vicki salivó emocionalmente mientras miraba el coche.
Edward se encogió de hombros mientras lanzaba una mirada rápida en dirección al coche. No es bueno, pensaba mientras seguía a Vicki hasta la puerta de la casa.
Mientras esperaban, Edward rápidamente evaluó lo que llevaba y se preguntó si la camisa por fuera de sus pantalones grises era suficientes. Luego miró a Vicki. Ella llevaba un vestido rojo estilo halter que se adaptaba a sus curvas exquisitamente. Los stilettos de seda del mismo color hacían bonito contraste con su piel cremosa y acentuado sus atléticas piernas. Cada pelo rubio en su cabeza estaba en su lugar, como si se hubiera peinado cada mechón por separado. Y el pintalabios rojo que llevaba era perfecto.
Sin embargo, parecía una vagabunda en comparación con Bella Swan.
Cuando Jasper abrió la puerta y Edward vio de reojo a Bella de pie directamente al final del pasillo, las rodillas casi le fallaron al verla.
El vestido negro sin tirantes que Bella llevaba era una dicotomía entre descaro y virtud. La cinta de satén negro atada en un inocente lazo a la cintura en contraste con el tul sexy que asomaba de la parte inferior de la falda. Los lazos del corpiño resaltaban pechos y Edward pudo imaginar con claridad sus manos quitando la tela para mostrar unos pezones erectos, anhelando que él los tocara...
"Edward!" Una voz molesta rompió sus pensamientos.
"¿Qué?" Edward respondió, igual de irritado por que habían interrumpido su fantasía.
Jasper le dio un codazo y le hizo un gesto hacia la mano extendida de Derek. "Este es Derek, un amigo de Rosalie..."
"Y de Bella", Derek intervino sonriendo hacia ella.
Edward casi vomitó sobre el hombre que tenía delante de él. Derek parecía uno de esos chicos del instituto que nunca llegaba a comprender que no era "guay". Su pelo parecido al del muñeco Ken, su ropa, sus zapatos, todos ello gritaba ser de hace dos temporadas.
Y llevaba un traje marrón. Marrón. Parecía literalmente una mierda.
Sin Embargo, Alice no estaba de acuerdo.
"Me gusta tu traje, Derek. Me recuerda a algo que vi en Project Runway," dijo ella como cumplido.
Más así como Proyecto Salir-corriendo, caviló Edward.
"Estuve La semana de la moda de Nueva York con mi hermana y ella lo vio y simplemente me hizo comprarlo. Pensó que tenía cierto atractivo también", Derek sonrió. Luego miró a Bella, como si estuviera esperando algo.
"Es bonito", dijo finalmente como si estuviera pensando en otra cosa.
Luego sus ojos se deslizaron hacia Edward y parecía que estaba tratando de ocultar una sonrisa.
El corazón de Edward se disparó. ¿Era posible que no le gustara este tipo? ¿Su ropa cara y su coche de lujo no era exactamente su agrado?
"¡La limusina está aquí!" Alice gritó cuando vio el alargado y elegante, vehículo de color ébano parar en frente de su casa.
Edward puedo oír a Derek decirle a Bella sobre la historia de la limusina y cómo es una palabra francesa, bla, bla, bla. Casi se echó a reír, pero cuando miró a Bella, que parecía genuinamente interesada y le preguntaba a Derek si alguna vez había estado en Francia. Y, por supuesto, él lo había estado.
"¿Dónde está esta noche Anthony?" Preguntó Bella a Edward tímidamente una vez que estaban todos en la limusina y la emoción había cesado.
"Está con un amigo," Vicki intervino mientras entrelazaba el brazo con el de Edward.
Edward se dio cuenta de que los ojos de Bella momentáneamente pararon sobre la mano de Vicki antes de mirarle en busca de más aclaraciones.
"Con Taylor", puntualizó Edward.
Bella asintió con la cabeza. "Asegúrate de preguntarle a fondo acerca de su noche cuando llegues a casa. Taylor a veces puede ser... no tan agradable".
Vicki miró a Edward y Bella antes de que su rostro se llenará de una expresión de descubrimiento.
"Eres la profesora Anthony, ¿verdad?"
Cuando Bella asintió ella siguió adelante. "¡Oh! Me preguntaba de donde te conocía, no conseguía ubicarte. Se te ve muy... diferente."
"Los profesores", intervino Derek ansioso de reunir toda la atención de Bella, "tal vez la profesión más noble del mundo."
"¡Oh, Derek. Eso es tan dulce..." dijo Rosalie en un tono excesivamente azucarado mientras intentaba descaradamente tocar el pie de Bella con el suyo, por lo que pudo ver Edward.
Miró hacia arriba y vio que Bella le miraba. La expresión de su rostro, refleja su propios pensamientos: iba a ser una noche larga.
El trayecto a Alder Wood Bistro fue largo y tortuoso. Vicki y Derek hablaron hablarón casi sin parar todo el viaje, y desafortunadamente no fue entre ellos. Alice y Rosalie le lanzaron miradas mordaces a Edward, rogándole que hiciera que Vicki se callará. Aunque Alice parecía ser la única irritada por la charla egocéntrica de Derek. La expresión de Bella era indiferente y Rosalie parecía agarrase a cada palabra, y eso era cuando no estaba riéndose con demasiado entusiasmo de sus chistes malos.
A su llegada, el grupo rápidamente salió de la limusina y se dirigieron al restaurante. Emmett hizo saber que estaba muriéndose de hambre, afirmando que había tomado un ligero almuerzo preparándose para la noche.
"Esta tarde te vi casi comerte una pizza entera tu solo," Rosalie le delató.
"Si," Emmett estaba de acuerdo. "Como dije, ligero."
"Sabes, las pizzas son una gran cantidad de calorías innecesarias. Yo trato de mantenerme alejado de esas cosas ", dijo Derek a Emmett.
"Bien. Más para los demás," dijo Emmett, a continuación, se volvió a Jasper y vocalizó, ¿Quien es este tío?
Mientras caminaba detrás de Derek y Bella, Edward se le pusieron los pelos de punta al ver la mano de Derek masajeando ligeramente la parte baja de la espalda de Bella.
Y una vez que todos habían ocupado sus asientos en la mesa grande y circular, Edward se molestó por la forma Derek acarició el hombro de Bella con la punta de sus dedos.
"¿Estás bien?" Jasper le dio un codazo mientras susurraba.
"Sí," Edward se aclaró la garganta y se enderezó. Luchó con dificultad por concentrarse en otra cosa, cualquier otra cosa, que no fueran de Derek y Bella.
Volvió su atención a la forma en que Alice devoraba la lista de vinos, insistiéndole a Jasper para que pidiera un vino tinto, mientras que ella pedía dos tipos diferentes de blanco.
"¿Qué? Es gratis," se encogió de hombros cuando vio que Edward la miraba.
Edward se echó a reír, sabiendo que Alice con su escaso metro y medio estaría ebrio en muy poco tiempo.
A continuación, dirigió su atención a Emmett y tomó nota de la forma en que su amigo estaba tratando de hablar con Rosalie sobre el menú, pero Rosalie parecía sólo tener ojos para la pareja frente a ella. Estaba fascinada por cada palabra que Derek decía, dejando a Edward desconcertado, mientras trataba de averiguar qué tenía ese hombre que le hacía tan genial.
Para cuando llego la cena, las bebidas fluían libremente. No pasó mucho tiempo hasta que Edward perdió en su decisión y se concentró en Bella una vez más. Se las arregló para escuchar cuando Derek le habló de sus vacaciones en Barbados y de cómo se decidió por un Infiniti en lugar de un Mercedes Benz.
"¿Crees que buscaras un coche nuevo ya que tu camioneta está dando tantos problemas?" preguntó Derek .
"En realidad, no. Me la van a arreglar," los ojos de Bella miraron hacía Edward rápidamente. Ella sonrió cuando vio que le estaba mirando.
"No puedo creer que el mecánico te diera una batería defectuosa. Debo llamarle y decirle un par de cosas," amenazó Derek.
Edward puso los ojos en blanco. "No hay ningún problema con la batería. Es el alternador. Tal vez si el mecánico supiese lo que estaba haciendo..."
"Rich de Eagle definitivamente sabe lo que está haciendo. Él es uno de los mejores mecánicos de la zona." Aunque sus palabras fueron en respuesta a Edward, Derek mantuvo los ojos plantados en Bella.
"Bueno Rich de Eagle debería haber comprobado el alternador y haber ahorrado a Bella la molestia de quedarse tirada por la coche en un aparcamiento," dijo Edward.
"¿Te quedaste tirada?" Derek le frunció el ceño a Bella. "Deberías haberme llamado."
"Me llamó a mi," dijo Edward.
De pronto, tres pares de ojos se centraron en Edward cuando Vicki, Derek y Bella todos se preguntaron qué le pasaba a él de repente. Rápidamente se calmó y fingió un nuevo interés en la comida. Desesperadamente trató de ahogar el sonido de Derek reaccionar a la masturbación verbal de Rosalie sobre las vacaciones de Derek en Maui.
"Edward, debería ir de vacaciones a Maui," dijo Vicki repente. "Desde luego ahora tienes dinero para hacerlo."
"¿Dinero?" Jasper miró a Edward. "Has ganado una lotería que desconozco?"
"El estado le acaba de dar un montón de dinero," Vicki movió la mano frente a Jasper con indiferencia.
"¿El dinero de Anthony?" Bella preguntó en voz baja. Por la mirada en su cara, Edward se dio cuenta de que Bella estaba decepcionado por él. Abrió la boca para decirle que no tenía intención de utilizar el dinero para tomarse unas vacaciones cuando Vicki se volvió y se dirigió a Bella antes de que tuviera una oportunidad.
"Tener un niño que aparece de pronto de la nada es una carga enorme, ¿no te parece? Y yo diría que unas vacaciones es lo que Edward merece y necesita."
"Lo qué Edward necesita," Bella marcó el énfasis en la última palabra, "es encontrar un apartamento más grande para que Anthony puede tener su propio dormitorio y no tener que sentirse como un visitante en su propia casa".
La rabia que irradiaba de Bella parecía tomar forma humana y tener una silla propia en la mesa. Antes de que las cosas empeoraran, Edward levantó las manos para detener la locura.
"Antes de que nadie ponga más palabras en mi boca", miró fijamente a Vicki, "No tengo ninguna intención de tomar unas vacaciones ni nada parecido. Y, por supuesto, mi hijo no es una carga ".
"Aún así yo todavía creo que tú deberías tomar unas vacaciones," Vicki hizo un mohín. Edward sabía que 'tú' quería decir 'nosotros', y que felizmente se apuntaría a cualquier destino de lujo que le ofrecieran.
Sin embargo, Cuando Edward miró a Bella, su mirada se había suavizado y la mirada de decepción había desaparecido.
Y entonces, fiel a su ego y a sus intempestivas maneras, Derek le dio un consejo a Edward, por si acaso se decidía a ir de vacaciones.
"No uses un agente de viajes. La última vez que lo hice, me estafó uno 2400 dólares de 2400," dijo.
Alice se rió. "Deberías dejar que Rosalie que te haga una litigación del caso", hipó. Ahora era descaradamente obvio que estaba borracha.
"¿Litigación?" Derek parecía ser el único asombrado.
"¡Oh, no es nada! Sólo tengo esta firma de abogados falsos que uso para llevar a la gente a la justicia cuando me han hecho mal a mí." Entonces, tratando de concentrar la atención de Derek de nuevo en Bella, Rosalie agregó, "Bella piensa que no es ético."
Alice soltó una largo carcajada antes de Jasper se acercará a ella y le quitara la copa de vino de la mano.
"Bella no cree que sea tan poco ético," Alice cantó señalando a Bella.
Rosalie inmediatamente se dio cuenta que había algo entre Bella y Alice que ella desconocía.
"¿Por?¿Que ha pasado?," preguntó Rosalie.
"Alice, ¿has probado el vino de la casa? Toma, prueba el mío," Bella rápida le paso la copa a Alice, pero Jasper la intercepto y negó con la cabeza, indicando que Alice ya no iba a tomar más.
"¿Qué hizo Bella?" Rosalie presionó a Alice.
"Bella use la firma falsa cuando consiguió que a Edward le devolvieran la luz," Alice cacareó incontroladamente.
"¿Qué?" Rosalie se giró y miró a Bella con los ojos muy abiertos. "¿Te enfrentas a una empresa de servicios públicos? ¿Estás loca?"
"Vaya, Bella. Eso si es tener agallas," Emmett levantó las cejas.
"¿Podemos... hablar de otra cosa?" preguntó Bella.
"¿Qué es lo que ha hecho?" Vicki le susurró a Edward.
Pero él no se dio cuenta de que ella le hablaba. Estaba demasiado ocupado deseando que se le tragara la tierra.
"Espera, ¿la compañía le corto la luz sin motivo o no pagó el recibo?" Derek le preguntó a Bella.
"Derek," Bella murmuró mientras negaba con la cabeza. Edward miró para otro lado mientras ella hundía su cara en sus manos.
¿Se creía que su vida era una broma?¿Iba por ahí discutiendo sus problemas con sus amigos y después se reía de ellos, como estaba ocurriendo ahora?
A su alrededor, sus amigos se estaban riendo y bromeando acerca de la proeza que Bella había logrado, y cómo Edward se había beneficiado. Se divertían, y le pedían que actuara en su nombre. Pero Edward no estaba escuchando. Sus ojos estaban fijos en Bella y cuando ella le miró arrepentida, se a seguro de que ella fuera capaz de leer su rabia a través de su intensa mirada.
De golpe, Edward se levantó y salió del restaurante. Él vio la limusina y a su conductor apoyado contra el coche en el aparcamiento y recordó que no sólo no tenía una manera de escapar, además tendría que soportar todo el viaje a casa con Bella y Derek el gilipollas petulante.
Mientras Edward trataba de alejarse de la sobresaltada emoción que sentía, analizó por qué estaba tan molesto con Bella. No fue porque toda la mesa estaba hablando de cómo no había sido capaz de pagar su cuenta y por ella le había cortado la luz. Sus amigos ya sabían eso y ellas eran lo único que importaba de todos modos.
Ni siquiera era porque Bella había tomado cartas en el asunto sin tan siquiera preguntar. A decir verdad, su generosidad y atención era una de las cosas que más le gustaba a Edward acerca de ella.
Fue ese momento fugaz, cuando Edward se dio cuenta de lo que Alice estaba diciendo, la mirada en la cara de Bella ...
Ni siquiera parecía confundida, como tras un mal entendido cualquier amiga que se preocupara estaría. No, parecía arrepentida, porque sabía exactamente lo que sabía Edward. Sus acciones no habían sido consecuencia de su preocupación o su amistad con Edward. En lugar de eso, Bella actuó por caridad, le había mirado como si no fuera ni medio hombre.
Y a los ojos de Bella Swan, eso era lo último que quería ser.
