Hola!

Voy a tomarme la libertad de escribir un poco antes de continuar con la traducción.

En primer lugar: ¡FELIZ AÑO A TODOS! Espero que haya entrado todo el mundo en el 2010 con buen pie y muchas ganas. (y felicitación con muuuucho retraso :Þ)

Quiero también todos los amables reviews que recibo, no solo en esta historia, sino en todas las demás.

Se que he estado un poco ausente y que tengo todos los fics y traducciones un poco atrasadas y/o abandonados, pero ahora tengo bastante menos tiempo que cuando empecé a escribir y traducir.

También sé, que debería priorizar. Pero hay veces que no puedo.

Como siempre quiero recordaros que la historia no es mía, solo la traduzco, de vez en cuando le mando mensajitos a la autora diciéndole lo mucho que nos gusta Anthony y lo mucho que odiamos a Vicki, jejejeje

También quiero deciros que ItzMegan73 (autora original) ha empezado una serie de Outtakes de esta historia y que tengo su permiso para traducirlos también, de momento hay dos y se publicaron antes del capitulo 17, y después de este que vais a leer a continuación, así que lo más probable es que los traduzca también antes de traducir el capítulo 17 y 18, aunque no influye en la trama, pero ella lo hizo así y creo que es lo correcto.

Voy a intentar volver a alcanzar el ritmo de Megan, pero no os lo puedo prometer, aunque ella también lo ha relajado un poco.

También pasaros por mi perfil, porque lo he actualizado y explico algunas cosas sobre esas prioridades que voy a (intentar) tomar.

Y para terminar, para aquellos que seguís esta historia en inglés, por favor no adelantéis acontecimientos en los reviews, ateneros a lo que llevo traducido, porque hay gente que no la lee en inglés, y lo mismo le chafáis la trama a alguien si lee los reviews.

Y para los que me mandan reviews pero no están registrados, gracias por comentar, siento no poderos contestaros.

Y ya os dejo con el capítulo...

Capítulo 16 – Las Cosas Solo Pueden Mejorar

"Edward, es tarde. Creo que deberíamos dar por finalizada la noche y recoger a Anthony por la mañana," dijo Vicki mientras sus dedos se movían lánguidamente de arriba abajo por el brazo de Edward.

Interiormente, Edward gruñó por la petición hábilmente escondida de Vicki para pasar la noche con él.

"No. Le dije que le iba a recoger esta noche, y eso es lo que tengo que hacer. Aun no esta acostumbrado a dormir sin mi," explicó Edward.

A decir verdad, Edward no estaba de humor para estar con nadie. Lo que había sucedido en la cena le había dejado mutilado una vez más y con una deuda de capital.

No sólo Vicki y Bella se habían enzarzado en una especie de... ni siquiera sabía cómo llamarlo, pero era como si trataran de regañarlo a través de la otra persona, y decirle lo que debía hacer con los fondos que recientemente había recibido para Anthony. Justamente había hecho la misma cosa que Bella había sugerido, iba a mudarse a una casa más grande, y lo hacía porque sabía que tenía que hacerlo. Ya había avisado con treinta días de antelación en su apartamento y había encontrado una casa por la que no tenía que pagar mucho más de lo que ya estaba pagando.

Y si por si la sesión, no solicitada, al más puro estilo Ann Lander entre Bella y Vicki, no fue suficiente, había que sumarle la participación de Alice. Apenas era capaz de distinguir las divagaciones de Alice al estar borracha, pero sonaba como que Bella había cubierto el coste del depósito que la empresa de servicios públicos le pedía por su retraso y al final lo que tenía que hacer era pagar el coste del atraso.

Justo cuando pensaba que él y Bella estaba llegando a un punto de igualdad, ella va y hace eso. Quería arreglar la camioneta de Bella, sabiendo que así le ahorraría por lo menos cien dólares en la mano de obra. Pero ahora ella le volvía a superar pagando su depósito de 250 dólares.

Ahora no solo tenía que pagar su alquiler actual, sino que tenía que dar un depósito nuevo y el alquiler de la nueva casa también, Edward sabía que pagar a Bella en un futuro cercano no era posible.

Suspiró mientras el peso de todo se puso sobre sus hombros. Vicki malentendió el suspiro y movió su mano y apretó su hombro.

"Puedes tomarte un pequeño descanso, Edward," presionó Vicki. "Estoy segura de que a la canguro no le importará quedarse con él."

"Vicki, le di a Anthony mi palabra y la voy a mantener. Es algo que es... muy importante para él," murmuró Edward.

No era un defecto de su carácter, pero Edward se había dado cuenta de que cada vez que le decía algo a Anthony, su hijo se aferraba a ello como si fuera un voto sagrado. Ya fuera un día en el parque, un helado o una tartera nueva, Anthony podía ser implacable hasta que Edward cumplía todo lo que había prometido.

Al principio, era extremadamente molesto. Pero cuando Edward se dio cuenta de que esta era la forma con la que Anthony estaba aprendiendo a confiar en él, se calmó e intentó ser lo más consistente posible entre sus palabras y sus obras.

Vicki se acomodó en el asiento de pasajero enrabietada y empezó a hacer pucheros. "Vale, ya sé que estás cabreado con esa maestra vagabunda, pero no me eches la culpa a mí".

¿Maestra vagabunda? ¿Pero está ciega?

En lugar de responder, Edward simplemente llevó a Vicki a su casa antes de ir a por Anthony, con la esperanza de dejar clara su idea: no tenía ningún interés en mantener una relación física con ella.

"Vicki," Edward apagó el motor y se giró hacía ella. "Yo... realmente apreció que hayas estado ahí cuando te he necesitado últimamente, con todos los cambios que ha habido en mi vida. Es agradable tener a alguien que formó parte de mi vida antes, ahora... para ayudarme. Pero... no puedo... no podemos ser lo que éramos antes." Edward la miró directamente a los ojos. "Siento no haber sido claro con eso antes."

"¿No quieres que seamos amigos?" preguntó Vicki, como si eso fuera todo lo que estaba buscando.

"Amigos, si. Pero... nada más."

"Bueno, ya lo , Edward."

"¿Lo sabes?" Edward se sintió estúpido por haber tenido que decirlo, pensando que entonces él había malentendido las señales que ella le había mandado. "Si, bueno... vale."

"Te dije que te ayudaría, y lo dije de verdad, Edward." Vicki acentuó sus palabras mientras pasaba sus dedos por el pelo de la nuca de Edward. "Pero no esperes que olvide lo bien que estábamos juntos, porque no puedo."

"Y no esperes que vuelva a aquello, Vicki, porque Yo no puedo," Edward le contestó.

"Tal vez no ahora," Vicki sonreía coquetamente tocando el pestillo de la puerta. "Pero quién sabe qué depara el futuro." Y antes de que Edward pudiese pronunciar una negación, estaba fuera del coche y a mitad de camino a su puerta.

Mientras Edward se dirigía a casa de la niñera, se puso a meditar sobre las numerosas razones por las que él y Vicki rompieron en primer lugar. La principal razón fue que ella nunca le escuchaba cuando hablaban. Cuando se le metía una idea en la cabeza era implacable, hasta que se salía con la suya, daba igual si Edward estaba de acuerdo con ella o no. Fue agotador y Edward no tenía ninguna intención de volver a ese momento de su vida.

Además, por mucho que lo intentara, no podía evitar la atracción hacia cierta educadora de pelo castaño.

Sin embargo, después del fiasco de esta noche, él sabía que tenía que hacer. Tal vez ella no estaba interesada en Derek, después de todo, pero parecía que le gustaban los de su tipo. Y los coches de lujo, las carreras universitarias y la ropa y a Edward le daban igual y no iba a fingir que le importaban por nadie... o por una mujer.

"¡Oh, señor Cullen, no me esperaba que fueras a volver esta noche! Ya he acostado a Anthony en la cama. Está utilizando uno de los sacos de dormir viejos de Taylor. "

Edward sonrió. "Oh... lo siento. Pensé que te dije que le recogería esta noche. "

"Bueno, lo dijiste, pero se estaba hacienda tarde…"

Anthony apareció ante ellos en ese momento y puso fin a cualquier conversación acerca de si Edward debía o no despertarle para llevarle a casa.

"En realidad no hemos hecho lo de dormir fuera de casa todavía, así que, le prometí que le recogería," explicó Edward mientras miraba como Anthony se ponía ansiosamente los zapatos.

"Oh, sí. Y si lo prometiste, será mejor que te atengas a eso o nunca dejará que lo olvides," la madre de Taylor se echó a reír.

¿Así que los otros niños también son así?

Mientras Edward pagaba a la madre de Taylor por sus servicios, reflexionó en silencio que la noche no había valido la pena considerando las dos pizzas y seis latas de cerveza que podría haber comprado con el dinero que estaba usando para pagar a la niñera.

En lugar de una noche impuesta por la ciudad con compañía que no había disfrutado, Edward podría haberse relajado en casa con Anthony, que no tenía tolerancia para permanecer levantado hasta muy tarde.

Era evidente que estaba muy cansado porque antes de que Edward llegase a la carretera principal, Anthony estaba acurrucado contra el asiento en un sueño tranquilo.

Una vez llegó a casa y trasladó a Anthony a la cama, Edward entró en su cocina y vació sus bolsillos. Se quedó mirando el teléfono móvil mientras lo dejaba, casi esperando que sonara. Bella había sido tan persistente en su búsqueda para conseguir hablar con él que estaba seguro de que iba a llamarle en cualquier momento.

¿Y qué debía decir?

¿Qué podía decir? No necesitaba un cartel con luces de neón para saber que le estaba enviando a Bella mensajes contradictorios. Lo sabía. Sabía que la había elogiado cuando le había ayudado, sin pedirlo, con la información de las ayudas del gobierno para Anthony. Sin embargo, esta noche, le había arrancado la cabeza cuando le dijo que no quería su ayuda, a menos que se lo pidiera.

Y aunque estaba seguro de Bella estaba convencida de que era ira lo que él sentía, en realidad era la humillación, confusión y otra emoción de la que no estaba seguro que hubiesen inventado un nombre para ella, por lo que se mantenía en silencio.

La humillación era evidente. Allí estaba sentado en una mesa llena de amigos, bueno… y Derek, en un buen restaurante, donde se le presentó como un irresponsable, un bastardo sin blanca que no podía cuidar de su propia mierda. Ese gran sentimiento de vergüenza le apuñaló un segundo después de comprender que Bella había conocido su situación durante todo ese tiempo. Todos esos momentos cuando Edward había pensado que en realidad algo estaba sucediendo entre ellos, que Bella pudo haberse interesado, en realidad era que lo había visto como un pobre desafortunado al que tenía que rescatar... otra vez. Y él no quería ser esa persona, sobre todo, no para Bella.

Después de dos episodios de COPS, fue más que evidente que Bella no iba a llamar, por lo que Edward se estresó por la forma en que había reaccionado sin ninguna razón.

La pantalla de la televisión anunció que ya llevaban una hora de Domingo y Edward se dio cuenta de que era mejor irse a la cama porque Anthony se despertaba a la misma hora todos los días, independientemente de que hubiese colegio o no.

"Tengo que enseñar a ese niño el arte de dormir," dijo Edward mientras se puso de pie y se estiró. Algo le fastidiaba ya que en el borde de su conciencia trataba de recordar por qué el hecho de que era domingo iba a ser importante.

Y entonces se acordó.

Se suponía que iba a arreglar la camioneta de Bella.

"Mierda," murmuró.

No es que no quisiera seguir adelante con su promesa. En realidad, había estado esperando a hacerlo porque era lo único que sabía que podía hacer para Bella que no podía hacer por sí misma. Se había puesto tan contenta cuando se ofreció a sustituir su alternador y le miró, asombrada y agradecida.

Pero Edward sabía que necesitaba tiempo para superar el dolor de lo que había ocurrido y no iba a decirle nada de lo que se pudiera arrepentir.

No es que pensase que Bella pudiese ser malintencionada, pero realmente le tenía atado bien corto, él tenía que iniciar su nuevo turno al día siguiente y ella podía llamar en cualquier momento y decir que no quería a cuidar de Anthony. Sobre todo por la forma en Vicki había hablado al respecto, llamando a la bondad de Bella un conflicto de intereses.

Ese era otro de los rasgos de Vicki que se habían evadido la memoria de Edward: sus celos. Bueno, la cuestión es que no había ninguna razón por la que estar celosa de Bella. Ella salía con los Dereks del mundo no con los Edwards.

Pero los Dereks no sabrían diferenciar un alternador del aire acondicionado, así que Edward iba a encontrar una manera de arreglar la camioneta, sólo tenía que pensar en una manera de hacerlo sin que Bella lo supiese.

Tal vez se le ocurriría algo mientras dormía, o tal vez que le despertara su hijo cinco años fue una iluminación, después de menos de seis horas de sueño, pero cuando los pies de Edward tocaron el suelo por la mañana, sabía exactamente lo que iba a hacer.
Pero antes de que pudiera ponerse en marcha, necesitaba las herramientas adecuadas, y eso significaba acudir al hombre que tenía todas las herramientas que jamás se habían inventado: Emmett McCarty.

Después de un rápido desayuno de cereales y pan tostado ligeramente quemado, Edward se dirigió a casa de Emmett, sin previo aviso y con Anthony siguiéndole. Era la temporada de fútbol, así que había pocas posibilidades de que no pillaran a Emmett en la casa.

Efectivamente, mientras Edward caminaba por el estrecho camino de piedra hasta la puerta de su amigo, el vozarrón de Emmett se escuchó a través de la ventana delantera, alabando a su equipo favorito por un trabajo bien hecho.

"Emmett, abre, hombre," Edward llamó mientras golpeaba la puerta.

Emmett rápidamente llegó a la puerta, sólo separó los ojos de la pantalla el tiempo suficiente para ofrecer el puño a Anthony por los nudillos.

"Los Titans han subido. Primera baja," explicó Emmett.

Edward asintió con la cabeza y esperó hasta un corte comercial para que Emmett supiese que no había ido a ver el partido.

"Sólo necesitamos tu llave de torsión," dijo.

"¿Para qué?"

"Tengo que arreglar... la camioneta de Bella."

Emmett inmediatamente sonrió. "La discusión no duró mucho. ¿Qué hiciste? ¿Dejar a Vicki en su casa y luego fuiste a la de Bella? "

"¡Emmett!" Edward deslizó una mirada de reojo a Anthony para ver si había oído, pero estaba ocupado mirando un pulpo de dibujos animados vender ventiladores para los televisores. "Ni siquiera he hablado con ella, pero le dije que iba a arreglar su camioneta hoy, así que voy a hacerlo".

Emmett se rió, poco convencido de que Edward intentara mantener su palabra. "Si estuviese enfadado con una chica, la última cosa que haría es arreglar su camioneta... gratis."

"Va a cuidar a Anthony mientras trabajo, gratis, si no arregló su coche, entonces no tendrá manera de llevar a Anthony a la escuela, así que me dame la maldita llave y cierra la puta boca," Edward susurró las dos últimas palabras.

"Oh, ya veo lo que estás haciendo. Vas por ahí para asegurarse que todavía va a cuidar al niño," dijo Emmett con aire de suficiencia.

"Voy a arreglar el coche porque dije que lo haría. Ni siquiera voy a hablar con ella."

"¿Cómo vas a arreglar su camioneta sin hablar con ella? Necesitas las llaves."

"¿Por qué necesito las llaves? Esto es Forks. Nadie cierra el coche."

"¿Cómo lo vas a arrancar?"

"Le haré un puente."

"Tío, te van a arrestar."

"¿Desde cuando arreglar una camioneta es ilegal?"

Emmett miró a Edward por un largo rato con una sonrisa tonta en la cara. Pero entonces el juego se reanudó y rápidamente le dijo a Edward que no tenía la llave antes de volver su atención a la pantalla.

"¿Cómo que no la tienes?" preguntó Edward. ¿Todo ese sufrimiento y ni siquiera la tiene?

"Creo que la tiene Jasper. La cogió la semana pasada."

"¿Qué diablos? ¿Para que necesita herramientas? Jasper no sabe ni hacerse un sándwich."

"No lo sé. ¿Te acuerdas de todas esas ridículas campanitas que hace todo el rato? Probablemente para algo de eso. De todos modos, ve a pedírsela a él. Y luego traerla de vuelta cuando termines. Jasper nunca devuelve una mierda. "

Y con eso, Edward sabía que había sido oficialmente despedido.

Afortunadamente, Edward tuvo más suerte en casa de Jasper, aunque también tubo que pasar por el tercer grado.

"¿Así que habéis hablando, entonces?" Jasper preguntó cuando Edward le dijo que por qué necesitaba la codiciada herramienta.

"No."

"¿Como vas a arreglar su camioneta entonces?"

Alice entró antes de que Edward pudiera responder, con el ceño fruncido y frotando su frente. Le echó una mirada a ella y cerró la boca. Lo último que quería hacer era dar municiones a Alice para su próxima borrachera.

Cuando Alice vio a Edward de pie junto a Jasper, su expresión cambio a una de culpa y remordimiento.

"Oh, Edward. Jasper me contó lo que pasó anoche. Lo siento mucho," comenzó.

"No te preocupes por eso", dijo Edward levantó la mano y la detuvo. Claro, estaba enfadado con Alice y lo poco oportuna que fue, y si tuviera que adivinar, diría que ella fue la que le dijo a Bella de su situación en primer lugar, pero no era una solución expresar su enfado hacía Alice, porque era casi lo único que podría sacar de quicio a Jasper, y no era algo que Edward quisiese experimentar en una tarde de domingo.

"¿Habéis solucionado las cosas Bella y tú?" Alice preguntó. "Porque ella sólo estaba tratando de ayudar, Edward. Ella realmente se preocupa por el.."

"Alice, sólo ... déjalo, ¿de acuerdo?" Edward rogó. "Jas, ¿me dejas la llave? Le dije a Emmett que se le devolvería." Después de usarla.

Jasper fue a su garaje a buscar la herramienta y Alice fue aplacada con la petición. Tan pronto como Jasper puso la llave en la mano de Edward, esté hizo una salida rápida, por si acaso Alice se ponía hacer preguntas otra vez.

Ahora que todos sus amigos y sus mentes curiosas estaban fuera del camino, la única cuestión que quedaba era si Anthony aguantaría bien o no la hora u hora y pico que necesitaría para arreglar la camioneta de Bella.

El libro de colorear que Edward le había sugerido llevar a Anthony no era tan interesante como la perspectiva de ver a la Srta. Swan. Cuanto más cerca del apartamento de Bella estaba Edward, más nervioso estaba Anthony.

"Voy a elegir una página para que la coloreé la Srta. Swan," dijo Anthony mientras buscaba en el libro de superhéroes.

"No vamos a ver a la Srta. Swan," le dijo Edward.

"Pero creí que habías dicho que íbamos a arreglar su camioneta."

"Lo dije y es lo que vamos a hacer," Edward sonrió por el uso del plural. "Pero no necesitamos a la Srta. Swan para hacerlo. Solo voy a poner una pieza y después nos iremos."

"¿Cuento vas a tardar?"

"Una hora más o menos."

"¡Aww! ¡Eso es mucho tiempo!" protestó Anthony.

En momentos como estos Edward deseaba tener un DVD instalado en el coche. Una película y Anthony hubiese estado satisfactoriamente ocupado mientras Edward de forma rápida y discreta hubiese instalado el alternador en la camioneta de Bella.

Pero Edward no tenía un DVD solo un barato libro de colorear para entretener a su hijo. Y cuando vio la expresión de mal humor en la cara de Anthony, la negatividad le inundó y Edward estuvo convencido de que su esfuerzo por arreglar la camioneta de Bella sin que ella se enterase iba a ser un desastre.

Así que se sorprendió cuando llegó a su apartamento y encontró su camioneta aparcada en su plaza de aparcamiento habitual, sin cerrar.

Mientras se apresuraba en abrir el capot de la camioneta, Edward observó a los pocos residentes que pasaban por allí, convencido de que eran conscientes de lo que estaba haciendo y que llamarían a la puerta de Bella y exponerlo en cualquier momento.

De hecho, estaba tan convencido de que las cosas no iban a salir como esperaba, que Edward no se molestó en alegrarse por el hecho de que el alternador de la camioneta se encontraba en la parte delantera del motor, por lo que el tiempo de trabajo se reduciría a la mitad, ya que sólo tendría que desconectar un cinturón, la batería y pocos tornillos para obtener la parte antigua y reemplazarla con la nueva.

Unas nubes de lluvia negras se acercaban y amenazaban con un torrencial aguacero según se iban acercándo. Edward se cortó y raspó los nudillos mientras trabajaba rápidamente temiendo a la lluvia y a la inminente aparición de Bella.

Mientras trabajaba, moviendo gomas y desconectando cables, la mente de Edward viajó a su adolescencia cuando trabajar en coches había sido su vía de escape, su pase para tiempos de paz en un tiempo tumultuoso.

Imágenes de su vida a los quince años pasaron ante sus ojos. De pronto era de nuevo ese niño alto y delgado, doblado sobre el capot abierto de un coche, fingiendo saber que hacía una bobina de inducción para no llamar la atención entre los chicos de la casa grupal donde vivía.

Los coches eran el único punto en común en esa residencia para los condenados, y cada capot levantado y cada chasis daba a cada niño abandonado de Dios la oportunidad de olvidarse de las circunstancias y las tragedias que le había llevado junto con las otras almas perdidas.

"Tengo que ir al baño." La voz de Anthony se escuchó desde la ventanilla bajada del asiento trasero y catapultó a Edward de vuelta al presente y lejos de su oscuro pasado.

"Está bien. Sólo un minuto. Ya casi he terminado," dijo Edward mientras contemplaba la conexión de arranque de la camioneta y la batería que acababa de volver a colocar. Después de recolocar los cables entre las dos partes, y con la ayuda de un trozo de cable eléctrico, la camioneta de Bella cobró vida. Edward estaba tan satisfecho de sí mismo que se incorporó y miró que todo funcionaba como debía.

"Tengo que ir al baño. Ahora." Anthony dijo de nuevo.

Edward desconectó temporalmente la batería para apagar el motor, antes de reemplazar los cables y cerrar el capot de la camioneta de Bella. Casualmente miró hacia su puerta, preguntándose cual sería su reacción cuando descubriesede que había arreglado su camioneta sin estar ella presente. ¿Estaría tan agradecida como lo había estado inicialmente cuando se había ofrecido repararla o se enfadaría? ¿Y más importante, consideraría que estaban en paz?

"De verdad que tengo que ir al baño," Anthony dijo más insistentemente.

"Vale, venga." Edward abrió la puerta a Anthony y le llevó a una zona que quedaba detrás de un muro de setos.

"¿Aquí fuera?" Anthony protestó cuando se dio cuenta de lo que su padre esperaba de él.

"Claro. Piensa que riegas las plantas." Edward señaló a un hoja de un color rojizo extraño. "¿Ves esa de ahí? Intenta darle a esa hoja. A ver si puedes darle."

Anthony hizo lo que dijo y se alegró al descubrir que en el ámbito de orinar al aire libre, tenía una puntería perfecta.

Edward miró a la puerta de Bella una última vez antes de ir hacía su coche. Se sentó, con una mano en la empuñadura, sopesando si debía o no ir a llamar a su puerta y hacerle saber que su camioneta estaba arreglada. ¿Y si estaba preocupada por cómo se iba a ir a trabajar al día siguiente?

"¿Por qué estamos sentados aquí?" Anthony quiso saber. "¿Estamos esperando a la Srta. Swan?"

Sólo oír su nombre parecía poner todos los nervios de punta en el cuerpo de Edward.

"No", respondió Edward rápidamente, decidiendo que no iba a llamar a su puerta. En cambio, con la habilidad de un cobarde profesional, Edward cogió un pedazo de papel de la guantera y simplemente garabateó: Tu camioneta ya funciona. Formo un tubo cilíndrico con el papel y lo encajó entre el pomo y la jamba de la puerta. Una vez de vuelta en su coche le envió un mensaje de texto, haciéndole saber que pensaba estar en su casa a las 5:30 de la mañana para dejar a Anthony.

Eso es. Las líneas de comunicación se habían abierto, y si quería preguntar acerca de la reparación de su camioneta, con mucho gusto le diría que la misión había sido cumplida.

Pero Bella no respondió en un rato largo y cuando finalmente lo hizo, no hubo una sola palabra acerca de su camioneta, sólo que estaría lista para recibir a Anthony por la mañana y que necesitaba los ingredientes para los tacos que tenía Edward de cuando hicieron la compra juntos. Y le recordó que él también estaba invitado a la cena.

Era una ofrenda de paz. Le estaba ofreciendo tacos a cambio de una charla. Ella quería que él escuchara su perspectiva de las cosas.

Bueno, él ya sabía su perspectiva de las cosas. Sintió pena por él, la débil víctima: Edward Cullen, tanto que cogió su talonario de cheques perfectamente acolchado para pagar lo que él no podía.

Edward sacudió la cabeza, físicamente indicando lo que mentalmente había decidido. De ninguna manera Edward iba a sentarse en la mesa de Bella para que ella pudiera darle más cosas en forma de comida gratis.

Así que no tuvo en cuenta la invitación a cenar, aunque cuando Edward se presentó a la mañana siguiente, se aseguró de que Anthony le diera a Bella los ingredientes que ella había solicitado.

Mientras Bella interactuó con Anthony, adulando su nueva tartera de súper-héroe, Edward la observó disimuladamente. ¿Cómo era posible que alguien estuviera tan exquisito tan temprano, nunca sería capaz de comprenderlo?

Lo que sabía era que tenía que salir de allí y rápido, antes de encontrar alguna evidencia de que se había equivocado y que Bella realmente si estaba interesada en Derek.

Edward estaba inquieto y nervioso, mientras esperaba que la conversación entre Bella y Anthony parara un momento.

"¿Tienes todo lo que necesitas," le preguntó a su hijo. Aunque la pregunta era tanto para Bella como para Anthony. Sin embargo, cuando Bella se volvió hacia él y empezó a responderle directamente, Edward sintió pánico y comenzó a caminar hacia atrás, hacia la puerta.

"Tengo que irme", le dijo a ella. Le dijo unas palabras acerca de cuando volvería por encima del hombro mientras agarraba el pomo de la puerta, pero Bella fue persistente y continuó lo que tenía que decir.

Simplemente le dijo que si quería podía traer a Anthony en pijama y ella le vestiría por la mañana. Pero lo que Edward escuchaba era que estaba haciendo que Anthony se levantara demasiado temprano por la mañana, que debería haber sabido que su hijo necesitaba dormir más. Otro punto en el recuento de "mal padre" para Edward Cullen.

"No, no, puedo hacerlo," destacó Edward. Realmente, Bella, no soy tan inepto como crees que soy. Sus palabras salieron más duras de lo que había previsto, por lo que trató de suavizar con una despedida y un tranquilo "Gracias".

Edward felizmente se lanzó a trabajar una vez que llegó. Después de un par de horas, un representante del sindicato llegó y Edward tuvo que firmar una enorme cantidad de documentación en relación a su nuevo horario. Jasper estaba observando y cuando terminó puso la documentación completa en el archivo de empleado de Edward.

La jornada transcurrió a un ritmo relativo y Edward estaba seguro de que el trabajo de doce horas de jornada iba a ser un pedazo de pan, pero entonces a las tres de la tarde, se estrelló contra el muro de ladrillo proverbial. Su mente se negaba rotundamente a seguir centrándose en lo que estaba haciendo, sino que constantemente desvió sus los pensamientos hacía Bella y Anthony. La escuela había terminado y era más probable que estuviese en el apartamento de Bella. Se preguntó qué harían... ¿Cual sería la rutina de después de la escuela de la Srta. Swan?

Edward sacudió las imágenes y se fue a la sala de descanso buscando café o cafeína en cualquier forma.

Se alegró de encontrar una jarra de café medio llena, además de a sus amigos esperándole.

"¿Cómo va el primer día?" preguntó Jasper.

"Genial", dijo Edward, que no quería quejarse del trabajo tan pronto.

"¿Estás cansado?" Preguntó Emmett.

Edward asintió. "Un poco."

"Espera hasta mañana", Jasper sonrió. "Te vas a sentir como si te hubiese atropellado un camión... al menos eso es lo que he oído."

"Genial", murmuró Edward.

"Pero mira el lado positivo, tendrás cuatro días para recuperar el sueño".

"Sí, lo bueno es que puedo dormir, mientras Anthony está en el colegio."

"Hablando del colegio... ¿dejaste a Anthony con Bella hoy?" Jasper preguntó.

Edward asintió con la cabeza, esperando que su silencio fuera suficiente para que su amigo lo aceptara y tratara otro tema.

"¿Dijo algo acerca de que arreglaras su camioneta?" Preguntó Emmett.

Edward suspiró. "No. Pero llegué y me fui muy rápido".

"¿Sabe que lo has arreglado?" Preguntó Emmett.

"Hey, tal vez piense que Derek hizo," bromeó Jasper. "Ya que él tipo ese lo sabe todo," añadió con sarcasmo.

"Ese tipo es un maricón," dijo Edward frunciendo el ceño. No estaba preocupado porque Bella diera a Derek crédito por su trabajo. Después de todo, había dejado una nota.

"Díselo a Rose," Emmett bufó. "Actuó como si tuviera una polla de bronce."

"Bueno ... yo no iba a decir nada", Jasper miró a Emmett. "Pero, ahora que lo has mencionado, ¿qué pasa con eso?"

Edward miró a Emmett para escuchar su respuesta. Él también se había dado cuenta de que Rosalie parecía estar un poco demasiado interesada en cualquier cosa relacionada con Derek y con todo lo que él decía.

Emmett sacudió la cabeza. "Ella dice que sólo lo respeta como un compañero de trabajo y esa mierda", se encogió de hombros.

Edward y Jasper intercambiaron miradas mientras Emmett no miraba. Tal vez su amigo estaba simplemente en la fase de negación, pero se podía ver fácilmente el peligro inminente entre Emmett y Rosalie, si él no abría los ojos y se daba cuenta de lo que estaba pasando. Porque si las cosas eran realmente como parecían la noche del sábado, Emmett estaba a punto de perder a su novia por culpa de un idiota.

La última hora de la jornada de trabajo de Edward fue como si pasara a través de un colador, pero por fin llegó el momento de poner fin a su día. Pensó en Bella y Anthony, probablemente estarían sentados en su mesa disfrutando de los tacos caseros. Edward comenzó a salivar ante la idea. No había tomado tacos caseros desde hacía mucho tiempo.

A sabiendas de que tendría dificultades para resistir si se lo ofrecía, Edward pasó por el McDonald's de camino para recoger a Anthony, y como Hot Wheels eran los juguetes destacados de la semana, cogió un Happy Meal para Anthony también.

Bella no se molestó en ocultar su irritación en la acción.

"Te dije que iba a hacer tacos," señaló el Happy Meal. "Ya ha comido." dijo sobre Anthony.

Edward no podía mirar a Bella a los ojos, pero podía decir por la entonación de su voz que estaba a punto de estallar por su culpa. Tenía que irse rápido y no sólo porque el aroma de los tacos le estaba haciendo marearse por el hambre.

"Anthony, vamos. Tenemos que irnos", Edward llamó hacia la sala donde Anthony estaba sentado en el sofá con un libro.

Anthony parecía muy decepcionado por tener que irse mientras le daba a Bella un abrazo rápido. Pero luego miró la bolsa de McDonald's que sujetaba Edward cubierta de coches de juguete por todas partes. "¿Es para mí?"

"Sí, puedes tomarlo en el coche," dijo Edward, esperando que eso hiciera que Anthony se moviera un poco más rápido.

El plan funcionó, y Edward y Anthony estaban de vuelta en su coche y con el cinturón puesto en un tiempo récord.

"¡Oh, no!" Anthony gritó desde el asiento trasero. "¡He olvidado mi tartera!"

"La cogeremos mañana," dijo Edward, que no quería volver al apartamento de Bella.

"¿Pero donde voy a poner mi almuerzo?" Preguntó Anthony. "Por favor, no la dejes. Necesito encontrar mi tartera."

Edward se volvió a ver la mirada en el rostro angustiado de Anthony, y era difícil ignorar el hecho de que con un poco de esfuerzo, podría calmar al niño con facilidad.

"Está bien... sólo... no te muevas. Volveré enseguida." Edward cerró la puerta y miró a su alrededor buscando gente extraña antes de dejar a Anthony solo en el coche. La única persona que vio fue una señora sentada en el otro extremo del complejo en un automóvil blanco, pero no parecía haber prestado mucha atención.

Cuando Bella abrió la puerta, Edward cometió el error de mirarla directamente. Inmediatamente supo que ella había estado llorando, y él no necesitaba preguntar qué le pasaba para saber que era por su culpa.

"Anthony olvidó su tartera," explicó Edward. La culpa se apoderó y estrujó su corazón cuando vio que Bella ni siquiera le miraba.

Sin decir una palabra, Bella fue a recuperar la tartera y volvió a los pocos minutos ofreciéndosela a Edward.

Abrió la boca para decir algo, pero la cerró cuando se dio cuenta que no tenía nada que decir. Una disculpa sólo la confundiría aún más, porque, ¿De qué se estaba disculpando? Ella le había molestado metiendo la nariz donde no le llaman y luego ocultándoselo. Le habían hecho sentir como un imbécil cuando ella y Vicki desnudaron su vida en el restaurante.

Bella le observaba esperando que dijera algo, por lo que se excusó de inmediato, sabiendo que no tenía nada que decir.

Cuando Edward volvió a su coche, notó que alguien había aparcado cerca de él. Anthony estaba sentado en el asiento de atrás jugando con el juguete del Happy Meal, y no parecía nervioso por la proximidad del extraño.

No fue hasta que el sonido del motor saltó a la vida que Edward se dio cuenta de que en el coche aparcado cerca de él había alguien dentro. Su desinterés se convirtió rápidamente en interés cuando alcanzó a ver al conductor y vio que era una mujer que se había ocultado cuidadosamente tras gafas oscuras y un pañuelo atado alrededor de su cabello. Cuando ella se dio cuenta de que Edward se había percatado de ella, arrancó a toda prisa saliendo del complejo.

No le habría dado la mayor importancia sino fuese porque era la tercera vez esa semana que había visto un coche blanco similar al que se acababa de marchar. Aunque siendo sincero, nunca prestó atención suficiente a los detalles sobre el coche en cuestión.

La fatiga comenzó a hacerse notar y Edward abandonó sus sentimientos fugaces sobre el coche extrañamente aparcado y su igualmente extraña conductora.

"Hey. Hay algo aquí, "dijo Anthony, cuando abrió su tartera nada más entrar por la puerta de su casa.

Incluso antes de que Anthony empezará a sacar los recipientes, Edward sabía que Bella había puesto las sobras para él en la tartera de Anthony. Era algo que parecía típico de Bella hacer algo así a pesar de que él había sido un idiota.

"Bella", Edward susurró molesto. Si ella no dejaba de hacer cosas por él, ¿cómo iba él a llegar a estar a la altura a sus ojos? Y era un círculo vicioso, porque cuanto más hiciera ella por él, más evidente se hacía que él necesitaba hacer más. Fue una revelación aterradora.

Después de dar un baño rápido a Anthony, Edward le envió a la cama, y se adhirieron a la rutina habitual de dejar la luz del pasillo encendida hasta que Edward se unió a él.

La jornada de trabajo había consumido casi cada onza de energía de Edward. Después de que reunir suficiente ropa limpia para a él y Anthony para los próximos días hasta que pudiese hacer la colada, Edward se preparó algo para comer él (tacos) y Anthony para el día siguiente antes de caer en la cama junto a su hijo, que ya dormía .

Al día siguiente, resultaron ser ciertas las palabras de Jasper en lo que se refiere a lo cansado que iba a estar Edward en el segundo día de sus turnos de doce horas. Casi no recordaba haberse acostado esa noche, y cuando se despertó la mañana siguiente, se horrorizó al ver que se había dormido sin oír el despertador.

No se molestó en vestir a Anthony, ya que Bella había dicho que no tenía ningún problema en prepararle para la escuela.

Anthony se sentó a la mesa y se tomó un tazón de cereales, mientras Edward iba de un lado a otro en torno a él tratando de prepararse para el trabajo. No había absolutamente tiempo para una ducha, así que Edward se roció el pelo con agua, se puso el desodorante y se puso un par de vaqueros, en comando, antes de apresurarse con Anthony por la puerta.

En casa de Bella no hubo tiempo para un intercambio, tan pronto como abrió la puerta, deseó a Antonio un buen día y luego corrió a su coche, rezando todo el camino por no derrapar por la calzada que estaba llena de agua o que le pusieran un multa por exceso de velocidad.

Edward intentó ser lo más sutil posible ya que llegó a trabajar diez minutos tarde. Tras fichar, se deslizó tranquilamente hasta su lugar de trabajo y comenzó a ponerse el equipo de seguridad y organizar las órdenes de trabajo.

"¡Cullen!" Barry, uno de los trabajadores de primera línea, llamó a Edward por encima del bullicio de las máquinas. "¡Pete te quiere en su oficina!"

"Mierda", Edward murmuró mientras se quitó los guantes y se dirigió a la escalera de metal que llevaba a las oficinas administrativas en el segundo piso.

Trató de preparar una buena excusa para explicar su tardanza mientras caminaba hacia la oficina de su supervisor. Lo último que quería era que Pete pensara que el nuevo horario era demasiado para él o que el retraso iba a ser un fenómeno frecuente.

"Hola, Pete," Edward dijo mientras entraba.

Pete indicó a Edward que se sentara. "Tenemos un problema, Edward."

"¿Sí?" Edward había aprendido hace mucho tiempo que nunca debías decir toda la información hasta tener todos los hechos. No iba a admitir nada hasta que Pete le dijera exactamente cuál era el problema.

"El sindicato está amenazando con retirar las horas de la planta hasta que obtengas tu certificado para usar él transmisor. Estás capacitado para usarlo, pero no tienes la formación oficial," explicó Pete.

"¿Retirar las horas? ¿Qué significa eso?" Preguntó Edward.

"Significa que van a asignar los turnos de doce horas a otra planta, y Edward, mi experiencia con estas cosas me dice que una vez que las horas salen de esta planta, nunca vuelven."

"Entonces, ¿qué tengo que hacer?"

"Nos dan setenta y dos horas para que consigas el certificado. El problema es que la única certificación dentro de ese plazo es el viernes en Spokane. "

"¡Spokane!" Edward se opuso. "Eso está a más de siete horas de distancia!"

"Bueno, por supuesto, te mandaríamos en avión. Puedes ir el jueves, tomar el curso de viernes, examinarte y luego volar a casa esa noche o la mañana siguiente."

"Pete... mi hijo. No puedo dejarle... y no puedo llevarlo," dijo Edward preocupado en voz alta.

"Bueno... si no haces la formación esta semana, Edward, no puede mantenerte en ese turno. Me gustaría, pero el sindicato no lo permite."

"Mierda", Eduardo se inclinó hacia adelante y por un momento apoyó la cabeza en las manos. Pensó en todos los planes que recientemente había hecho basados en el nuevo cambio - y los ingresos nuevos. Ya había encontrado un nuevo lugar para mudarse, por no mencionar el exitoso acuerdo que tenía con Bella respecto a Anthony.

"¿No se puede quedar tus padres con el niño?" Preguntó Pete. "¿Un amigo, tal vez?"

"No. No hay nadie," dijo Edward sacudiendo la cabeza. Salvo Bella. Pero Edward no quería ni pensar en eso. No podía molestarla de nuevo.

"Edward, no presionaría, pero... tienes que hacer esto. Lo sabes, ¿no?"

Edward asintió solemnemente. Pero tener que y poder hacerlo eran dos cosas completamente distintas.

"Bueno... trata de resolver las cosas con tu hijo y, házme saber lo que sea mañana por la mañana. La planta está dispuesta a pagar el precio del vuelo de última hora, eso es todo lo que puedo hacer."

"Sí, lo sé," dijo Edward, su voz cargada con la dificultad repentina. "Te lo haré saber tan pronto como se me ocurrirá algo."

Pero Edward estaba seguro de que no se le iba a ocurrir nada, porque no había ninguna opción para él.

"Lo he oído," dijo Jasper simplemente cuando se encontró con Edward en el vestíbulo unos momentos más tarde. "¿Qué vas a hacer?"

"¿Qué puedo hacer?" Edward le preguntó a su amigo. "Voy a tener que perder el turno."

"¿No me jodas, hablas en serio? ¿No se lo puedes pedir Vicki?" Jasper se sorprendió de que Edward se diera por vencido tan fácilmente.

"Ella trabaja".

"¿Bella?"

"¡No!" Dijo Edward con firmeza.

"Tío, ya se que ella te ha molestado, pero esto es importante. Es tu trabajo. ¿Vas a dejarlo correr porque te hirió el orgullo? "

"No es orgullo," dijo Edward irritado. Miró de derecha a izquierda para asegurarse de que nadie estaba mirando. "Bella pagó el depósito para que yo pudiera tener luz de nuevo. Fueron 250 dólares. Y ahora ella está cuidando a Anthony tres días por semana gartis. Y, joder, no puedo permitirme devolvérselo ahora mismo, ninguna de las dos cosas. Si le pido otra cosa... será demasiado. Y necesito que cuide de Anthony. No puedo arriesgarme a pasarme demasiado con ella. "

"Pero si no recibes esta capacitación, no será necesario que cuide de Anthony, mientras trabajas."

"Volveré a mi otro turno."

"No, Edward. La planta va a perder las horas. Esto significa tu puesto de trabajo. No se te sustituyó cuando empezaste el nuevo turno. Si no puedes trabajar en el nuevo turno, se lo darán a otro hombre en otra planta que tenga la certificación."

"¡Joder!" Edward se crispó. Esto cambiaba las cosas drásticamente.

"Mira ... hablaré con Alice. Creo que ella tiene un par de días libres todavía. Tal vez ella pueda tomarse el jueves y el viernes libre y cuidar a Anthony," Jasper sugerido.

"¿Tú crees?"

-Lo intentaré. Ven esta noche después de recoger a Anthony y vamos a tratar organizar algo ".

Edward estaba un poco más aliviado después de su conversación con Jasper, y cuando recogió Anthony más tarde esa noche, tenía la esperanza de que Jasper tuviera buenas noticias cuando se presentó en su casa.

Pero Jasper no tienen buenas noticias. En realidad, no tenía ninguna, porque Alice no había llegado a casa todavía.

Afortunadamente, llegó momentos después de que Edward y Anthony llegaran.

"Tenía que estar de vacaciones hoy," dijo Alice a Jasper mientras entraba por la puerta. Tenía tanta prisa por contar su historia que no se dio cuenta de que Edward y Anthony estaban allí. "Pero esos idiotas siguen usando todos sus días por enfermedad para irse de fiesta y luego cuando enferman de verdad, van a trabajar y difunden sus gérmenes en todo el lugar y todos los demás nos ponemos enfermos," Alice despotricó. "Tuvimos tres bajas hoy. ¡Tres empleados! ¡Si me pongo enferma, estoy seriamente jodi... ¡oh, Dios mío! ¡Hola!," Alice de repente se dio cuenta de los huéspedes en su casa.

"Cariño, tenía la esperanza de que pudieses hacerle un favor a Edward," Jasper comenzó, señalando a Edward con una mirada que le dejara manejar la situación.

"¿Qué favor?" Preguntó Alice. Ella parecía abierta a la idea, aunque no sabía lo que estaba aceptando. Pero ella había perjudicado a Edward al soltar sus asuntos personales en un foro público, y estaba ansiosa por enmendar su error.

Bueno ... Edward tiene que ir a una curso de entrenamiento en Spokane y necesita que alguien que cuide a Anthony. Yo esperaba que... pudiésemos hacerlo," dijo Jasper mientras se acariciaba la espalda.

"¿Cuándo?" Preguntó Alice.

"Um... el jueves y el viernes."

"En realidad, me iría el jueves por la tarde y regresaría el viernes. Así que... sólo sería una noche. "

"¿Y qué tengo que hacer? ¿Llevarlo al colegio o qué?" Preguntó Alice.

"Recogerlo de la escuela el jueves y llevarlo y recogerlo el viernes," explicó Edward.

"Vale... pero déjame llamar a mi jefe para ver si puedo conseguir el viernes libre. No necesito cogerme el Jueves también, ¿no?" Preguntó Alice.

"No, a menos que no puedas recogerlo a las cinco y media."

"Yo puedo recogerlo," Jasper se ofreció.

Alice llamó a su jefe a su casa y consiguió el día libre el viernes. Cuando le dijo a Edward que ella se quedaría con Anthony, Edward sintió alivio por primera vez desde que había llegado al trabajo diez minutos tarde esa mañana.

"Tío, necesitas una cerveza," dijo Jasper después de que Alice cogiera a Anthony y se lo llevara a la sala de estar.

"Ni te lo imaginas," dijo Edward suspirando. "Pero no puedo. Tengo que llegar a casa para llamar a Pete y hacer los arreglos para el viaje."

"Me alegro de que se resolviera, hombre."

"Sí, gracias a ti y a Alice. En serio, Jas, me salvaste el culo con esto."

"Tu también lo harías por mi."

Eso fue todo el intercambio fraternal que podían expresar Edward y Jasper, pero cuando Edward llamó a Anthony, ya era hora de irse, Alice lo siguió hasta la puerta, ya que tenía algo que decirle a Edward.

"No es que no te hubiese ayudado de todos modos," comenzó Alice, "Pero necesito que me perdones por mi diarrea verbal de la otra noche."

"Sí, Alice. No lo menciones," dijo Edward.

"Y Bella. Por favor, no estés enfadado con Bella. Porque cuanto más tiempo estés enfadado con ella, más tiempo estará ella enfadada conmigo," declaró Alice.

Edward miró por encima de la cabeza de Alice a Jasper, en silencio rogándole que interviniera y le rescatara. Jasper entendió la señal y envolvió su brazo alrededor de la cintura de Alice. "Esta conversación tendrá que ser en otro momento, nena. Edward tiene que llamar a Pete lo antes posible. "

Alice lo entendió y no dijo una palabra más sobre Bella, por lo que Edward estuvo eternamente agradecido. Porque en ese momento, Edward sabía que no tenía palabras para explicar que sus problemas con Bella no era sobre el perdón.

No fue hasta después de que Edward consiguiera localizar a Pete y le hiciera saber la buena noticia que Edward notó lo extrañamente callado que estaba Anthony.

"¿Estás cansado?" Preguntó Edward a su hijo.

Anthony negó con la cabeza, pero se dejó caer sobre los cojines del sofá como si acabara de recordar que si que lo estaba.

"No pareces contento," dijo Edward. Recordó las palabras de Alice sobre sus compañeros de trabajo enfermos y Edward vigorosamente deseo que Anthony no estuviera incubando algo.

"No quiero que Alice me cuide," dijo Anthony en voz baja.

"¿Por qué no? Alice y Jasper son dos de mis mejores amigos, y van a cuidar muy bien de ti," explicó Edward.

"Pero yo quiero que me cuide la Srta. Swan. Me gusta ir a su casa."

"Bueno, la Srta. Swan te cuidará mañana como habíamos planeado. ¿Recuerdas que te dije que mientras voy al trabajo estarás con la Srta. Swan?"

Anthony asintió lentamente. Edward se dio cuenta de que Anthony estaba confundido, pero tenía previsto explicarle lo de su próximo viaje de negocios después de recogerle en casa de Bella el miércoles. Tenía dos motivos para hacerlo así. En primer lugar, que no quería Anthony tuviera tiempo de meditar demasiado el hecho de que Edward se iba y que iba a tener que dormir lejos de él por la noche. En segundo lugar, Edward había descubierto no hacía mucho tiempo que Anthony era como un loro, y no quería que él repitiera los planes de Edward a Bella al día siguiente. Lo último que quería Edward era que Bella sintiese que él no estaba satisfecho con su forma de cuidar a Anthony. Sólo necesitaba poder devolvérselo, por lo menos la factura de electricidad, antes de pedirle nada más.

A la mañana siguiente, cuando Edward abrió la tartera de Anthony para meter la comida, vio que Bella no era de las que se aprovechaban de la bondad, tampoco. Había una pequeña nota doblada en el interior y cuando lo abrió, tubo que reírse por lo inteligente que era:

Querido Anthony,

Dale las gracias a tu papá por arreglar mi camioneta. Funciona muy bien.

Ya te estoy echando de menos.

Srta. Swan

Aunque la nota estaba dirigida a Anthony, claramente estaba escrita para Edward. Respetaba su petición no verbal de espacio.

"Yo también te echo de menos," Edward dijo por lo bajo, aunque estaba seguro que esa parte de la nota si que era para Anthony. Inmediatamente se sintió como un blandengue por susurrar palabras a la nada en mitad de su cocina.

Después de leer la nota, Edward sabía que tenía que ponerse en contacto Bella. Ella se lo estaba poniéndo repetidamente a tiro en varias ocasiones, intentando llegar a él, y él no podía, en su conciencia, seguir ignorándola. Tendría que hacer de tripas corazón y decirle que le devolvería el dinero tan pronto como lo consiguiera, y si ella se negaba, tendría que ser bastante persistente para hacerla entender que no se lo iba a permitir siempre.

Ya era demasiado tarde, y estaba demasiado cansado para hacer esa llamada en ese momento, pero sin duda tenía que hablar con ella por la mañana.

Desafortunadamente, no tuvo la oportunidad. Desde el momento en que Bella abrió la puerta esa mañana, estaba claro que no tenía tiempo ni interés de hablar con Edward. Ni siquiera intento dirigirse a él mientras acogía a Anthony y todo lo que hizo fue cerrarle la puerta en la cara de Edward.

"¿Necesitas algo?," Le preguntó ella, como si se tratara de una ocurrencia tardía.

"No," Edward se alejó de la puerta, en parte decepcionado y en parte absuelto de la culpa que sentía por evitarla. Ahora que ella le estaba evitando a él, no tenía que asumir la responsabilidad de su silencio.

Para cuando llegó el Jueves, Edward se sintió aliviado de no tener que enfrentarse con sus problemas con Bella por primera vez desde que habían discutido. Se dirigió a la escuela de Anthony, y utilizó el corto trayecto para calmar los temores de Anthony.

"¿Sabes que día es hoy?," dijo Edward intentado hacer que los planes del día sonaran excitantes y aventureros.

"¿Es tu cumpleaños?" intentó adivinar Anthony.

"Eh, no," Edward se rió. No esperaba que Anthony hiciera una conjetura tras su pregunta. "¡Hoy vas a pasar la noche en la casa de Jasper y Alice!"

La revelación de Edward fue recibida con un silencio sepulcral, y cuando se volvió a mirar a Anthony, vio que su hijo parecía aterrorizado.

"¿Vas a pasar la noche tu también?" Preguntó Anthony.

"No te acuerdas de que tengo que coger un avión e ir a una clase del trabajo. ¿Recuerdas que hablamos de eso ayer por la noche? "

"Pero yo quiero ir contigo."

"No puedes, colega. Esta vez no," dijo Edward. "Pero volveré enseguida. No tardaré mucho. Tan pronto como llegues a casa del colegio mañana, estaré allí ".

Las palabras de Edward no consiguieron quitar la mirada de tristeza de la cara de Anthony. Y horas más tarde, cuando Edward esperaba para subirse en su vuelo, la mirada de Anthony todavía le atormentaba. Entonces comprendió por qué Anthony estaba pasando un momento tan difícil con su corta ausencia. La noche anterior, Edward había hecho un gran esfuerzo en que Anthony supiese que él no se iba mucho tiempo y que estaría de vuelta enseguida. Pero, para Anthony, hubo un día, no hace mucho tiempo, cuando su madre probablemente le había hecho esa misma promesa. Y ella nunca volvió.

La culpa se aferró a él mientras Edward consideraba que más podía haber hecho para que su hijo se sintiera seguro.

Era aun temprano cuando, esa tarde, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Spokane, y Edward no perdió el tiempo llamando a un taxi para hacer el corto recorrido a un hotel cercano. Sus planes eran tomar algo de comer y luego dormir un poco; después de comer una hamburguesa demasiado hecha, Edward se recostó en la cama que era demasiado grande para la habitación y trató de dormir.

Pero el sueño le evitaba.

La habitación era demasiado oscura, demasiado tranquila y estaba demasiado vacía.

Edward encendió la televisión para proporcionar iluminación y el ruido de las interferencias, pensando que le ayudaría dormir. Pero tan pronto como pasó por algunos canales, Edward se encontró cara a cara con una película pornográfica. Sin embargo, la visión de una rubia artificial metiéndose profundamente en su garganta a un hombre en medio de un restaurante atestado de gente le pareció demasiado absurda a Edward como para verla. Apagó el televisor y trató una vez más dormir.

Sin embargo, en cuanto cerró los ojos, imágenes de cálidos ojos castaños y cabello de color canela bailaron bajo sus párpados. Sensuales labios rosados y pechos lo suficientemente abundantes desfilaron a través de sus pensamientos. Y luego se entretuvo en una visión completa de Bella en ese vestido negro sin tirantes que había llevado a Port Angeles...

Edward sintió el distintivo hormigueo en la ingle y una levé sensación de tirantez en su ropa cuando su pene surgió a la vida dentro de sus boxers. Al no tener que ocultarse de nadie en la habitación vacía del hotel, Edward se liberó de los confines de su ropa interior y con cada visión de Bella, su excitación creció, y las palpitaciones de su polla se emparejaron con el zumbido acelerado de su corazón.

Deseaba dolorosamente que le tocaran aunque sabía que iba a tener que conformarse con su mano. Agarró su miembro con autoridad y deslizó lentamente el puño de arriba a abajo por su longitud. Suspiró por la sensación que la mano, que él se imaginaba de Bella, creaba. Mientras sus propios fluido comenzaron a cubrirle, Edward empezó a bombear de forma más localizada y más rápido. Se animó soñando que penetraba a Bella, en lugar de a su propio puño.

No tardó mucho en llegar al orgasmo, y mientras estaba encima de las sábanas en la cara habitación de hotel, decorado con su propio semen, Edward sintió más vivo de lo que se había sentido en meses.

El grifo de la ducha del hotel rivalizaba con algo sacado de una película futurista espacial, pero después de un rato toqueteándolo Edward se metió bajo la alcachofa y dejo que el agua caliente le bañara. Botellas de champú y gel de baño sin abrir descansaban sobre un estante interior, uno era para niños, y tenía un pato de goma dibujado, le recordó a Edward que probablemente debería llamar a Anthony a darle las buenas noches.

Eran casi las ocho cuando salió del baño y se ató a una toalla alrededor de la cintura antes de la buscar el teléfono en el bolsillo de los pantalones que había descartado en el suelo.

Como no estaba acostumbrado a volar, Edward había olvidado por completo que había apagado el teléfono durante el vuelo y maldijo cuando vio que tenía seis llamadas perdidas una vez que lo encendió de nuevo.

La primera llamada era de la madre de Taylor, le preguntaba si estaba viendo a alguien en estos momentos. Ella empezó a contar que su vecina le había visto cuando había recogido Anthony durante la semana anterior y había expresado interés en invitarlo a una fiesta que estaba organizando. "Llámame y dime si te parece bien que le dé tu número," dijo.

Edward borró el mensaje dando al botón de borrado.

El siguiente mensaje era de Jasper, haciéndole saber a Edward que había recogido a Anthony de la escuela sin problema.

El tercer mensaje era de Jasper preguntando que comía Anthony porque le decía que no le gustaba nada de lo que le ofrecía.

El cuarto mensaje era Jasper y parecía presa del pánico. "Hey, Edward, tío. Hay un problema."

El quinto mensaje era de una hora después. "Edward. Tío, Alice está más enferma que un perro. A lo mejor necesita ir al hospital o algo así. Llámame."

El sexto mensaje se lo habían dejado tan sólo veinte minutos antes y Edward no se molestó en escucharlo, sino que llamó a la casa de Jasper directamente.

Jasper descolgó en el primer tono.

"¿Donde coño estabas?" contestó como saludo. "He estado llamándote toda la tarde."

"Tuve que apagar el móvil durante el vuelo." La excusa era mala y sonó como mala en su oídos. "¿Está bien Alice? ¿Como está Anthony?"

"Anthony está bien, pero no puede quedarse aquí, tío. Tengo que llevarme a Alice. Creo que tiene una intoxicación alimentaría o una mierda así," la voz de Jasper sonaba tensa. "Traté de llamar a Emmett, pero él y Rosalie están en el mitad de la Tercera Guerra Mundial. ¿Puedo llamar a Bella?"

"No," dijo Edward inmediatamente. "Ni siquiera he hablado con ella en casi una semana. No puedo pedirle un favor ahora."

"Bueno, ¿qué demonios se supone que debo hacer? No esperaras que me llevé a Anthony conmigo al hospital ¿no? "

"No," Edward suspiró. "¿Probaste con Vicki?"

"No tengo su número".

Una sensación de temor inundó a Edward mientras recitó el número. "Vicki no trabaja los viernes, por lo que debería poder recoger a Anthony y llevarle al colegio mañana ... Tal vez debería llamarla".

"Sí, está bien y después llámame," dijo Jasper, distraído con sus problemas.

Edward colgó a Jasper y rápidamente marcó el número de Vicki. Ésta contestó desde la lavandería de la calle East Washington Street.

"¿Estas en Spokane?" Vicki le interrumpió cuando Edward intentó explicar lo que ocurría.

"Si y Anthony se ha quedado con Jasper y Alice, pero Alice se ha puesto enferma y esperaba que pudieras cuidarle hasta que vuelva mañana a media tarde."

"Si, claro que puedo cuidarle," Vicki dijo notablemente sonriente a través del teléfono. "¿Quieres que le recoja ahora?"

"Si. Tiene ropa y todo. Hay que dejarle en el colegio a las nueve…¿mañana no trabajas, verdad?"

"No."

"Vicki, muchísimas gracias. Te debo una."

"Me debes tres," Vicki bromeó. "Ahora en serio, sabes que haría cualquier cosa por ti Edward."

Jasper se relajó cuando Edward llamó y le dijo que Vicki iba de camino para recoger a Anthony.

"¿Puedo hablar con él?" preguntó Edward.

"Si, claro," dijo Jasper antes de pasarle el teléfono.

"¿Hola?"

"¿Anthony? Hey, soy… yo. ¿Como estás?" preguntó Edward.

"¿Cuando vienes a casa?" preguntó Anthony.

"Mañana."

"¿Quien me va a llevar a casa de la Srta. Swan?"

"No vas a casa de la Srta. Swan," Edward se aclaró la garganta. "En realidad, como Alice esta muy enferma, vas a pasar la noche en casa de Vicki. ¿Te acuerdas que tenía una habitación extra? Tendrás una cama para ti solo."

"Yo solo quiero dormir en tu cama," Anthony sonó como si estuviera a punto de llorar.

"Solo es una noche, Anthony. Te prometo que esteré allí mañana cuando salgas del colegio."

Hubo una tensa y larga pausa antes de que Edward oyese a Anthony decir su escueta respuesta. "Vale."

"Solo es una noche," reiteró Edward. "Así que se bueno con Vicki y estaré allí antes de que te des cuenta, ¿de acuerdo?"

"De acuerdo."

"Vale, buenas noches, Anthony."

"Buenas noches."

Edward permaneció despierto durante una hora, hasta que tuvo la confirmación de que Vicki había recogido a Anthony con éxito, antes de colapsar por el agotamiento sobre la almohada.

Se despertó tres horas después por el sonido de los truenos y repiqueteo del granizo contra la ventana.

Sobra decir que cuando Edward se presentó a su clase de entrenamiento a las ocho y media de la mañana del viernes, se dirigió directamente hacia el café que había en una mesa en la parte posterior de la sala.

La clase de formación terminó siendo más interesante de lo que Edward había previsto, y a pesar de quedarse dormido dos veces durante el vídeo de formación, Edward fue capaz de pasar la prueba con facilidad. Después de cuatro horas, Edward tenía su certificación temporal en la mano. La certificación oficial se la mandarían a la planta en un par de semanas, después de que procesaran su información y se le asignara un número de documento oficial.

Por la tarde, Edward no podía pensar en otra cosa que en volver a Forks, recoger a su hijo y luego echarse una larga siesta en el sofá. Tras una breve pausa en el hotel para recoger su maleta, Edward llegó al aeropuerto para descubrir que su vuelo se había retrasado debido al clima.

"¡Joder!" Edward perdió los estribos. "¡Tengo que volver con mi hijo!"

"Señor, ¿podría por favor, abstenerse de utilizar ese lenguaje?" El representante de la aerolínea dijo monótonamente. "Si quieres sentarse, se le avisará tan pronto como su vuelo esté listo."

Desafortunadamente para Edward, cancelaron su vuelo y el primer vuelo que pudo coger salía a las seis de la tarde.

Cansado, gruñón y derrotado, Edward avisó a Vicki para que supiese que iba a llegar tarde y pedirle el por favor, que recogiera a Anthony de la escuela.

Como no tenía otra cosa que hacer mientras esperaba, Edward también llamó a Jasper para saber que tal estaba Alice. Resultó, que tenía un caso realmente grave de gripe y Jasper estaba convencido de que él también la tenía.

Edward decidió aprovechar su espera, así que uso su bolsa de mano de almohada y se echó una larga siesta.

Se despertó cuando el representante de la aerolínea de antes le tocó suavemente el hombro y le dijo que su vuelo embarcaba en diez minutos.

Justo antes del despegue, Edward llamó de nuevo a Vicki sólo para hablar con Anthony. Después de todo, lo último que le había dicho era que estaría allí cuando saliese del colegio, y no era así. Se estremeció al pensar la preocupación que eso podría haber provocado a Anthony.

La llamada a Vicki fue directamente al buzón de voz. Edward fue dejó un mensaje diciendo que estaba de camino justo antes de que el piloto empezara a hablar por el altavoz y diese instrucciones a todos los pasajeros para que apagaran sus teléfonos móviles.

Y de nuevo, mientras Edward esperaba a despegar en su vuelo de conexión al Aeropuerto Internacional de Fairchild en Port Angeles, llamó a Vicki. Seguía sin haber respuesta. Empezó a preocuparse porque había racionalizado que en su primera llamada Vicki no había contestado porque estaría en la ducha o el baño. ¿Pero que probabilidad había de que eso ocurriera dos veces seguidas?

En el mostrador del alquiler de coches, Edward llamó a Vicki de nuevo. La única respuesta fue el mensaje grabado diciéndole que su buzón de voz estaba lleno.

"Vale, ¿Qué demonios está pasando?" Edward se dijo a si mismo.

Tubo una medio respuesta veinte minutos más tarde cuando recibió un extraño mensaje de Bella:

Edward, a causa de una serie de extrañas circunstancias, Anthony está conmigo ahora mismo. Esta bien. Simplemente avisarte que tengas cuidado conmigo cuando le recojas. Tengo casi decidido patearte el culo.

-La zorra delirante

Edward paró a un lado de la carretera y llamó a Bella. El alivio le inundo cuando contestó.

"¡Por fin! ¡Alguien contesta el maldito teléfono!" contestó fuertemente.

"¿Donde estás?" Bella contestó en el mismo tono que él.

"Saliendo de Port Angeles," dijo Edward. "¿Qué ha pasado? ¿Por qué esta Anthony contigo y por qué nadie me cuenta una mierda?"

"¡A lo mejor por que nadie consigue localizarte!"

En ese momento Edward se dio cuenta de lo enfadada que estaba Bella. Su voz prácticamente temblaba de la furia.

"¿Que pasa?" Edward preguntó de nuevo. "¿Esta Anthony bien? ¿Puedo hablar con él?"

"Anthony está bien, pero está dormido. Y lo qué pasa es que voy a matar a Vicki. Te contaré el resto cuando llegues aquí, si no te castro primero," le dijo Bella.

"¿Pero que coño, Bella? ¿Y que he hecho yo?"

"¡Dejaste a tu dulce y pequeño hijo con esa víbora, eso has hecho!"

"No," Edward se defendió. "Al menos no intencionadamente. Le dejé con Jasper y Alice y luego Alice le dio la gripe así que Vicki le recogió. Debía haber llegado a casa hace horas, pero me cancelaron el vuelo por una tormenta y... ha sido todo un jodido lío."

"¿Por qué llamaron a Vicki? ¿Por qué no me llamaron a mi? Jasper y Alice saben que le cuido durante la semana."

Edward permaneció en silencio. Era una conversación que tenían que tener, pero no por teléfono.

"Estaré allí en una hora y te lo explicaré todo," suspiró Edward.

Una hora no fue ni por asomo suficiente para Edward para pensar que le iba a decir exactamente a Bella. Ni tampoco suficiente tiempo para prepararle para lo que ella le tenía que decir.

Exactamente setenta y seis minutos más tarde, Edward se sintió como un hombre sentenciado a la pena de muerte mientras caminaba hacia la puerta de Bella.

Ella abrió antes de que pudiese llamar y la amenazadora mirada con la que le recibió hizo que se le acelerara el corazón.

Sin decir una palabra, Bella guió a Edward a la habitación extra donde Anthony estaba durmiendo. Encendió la luz y se apartó a un lado, silenciosamente, dándole a entender a Edward que revisara a su hijo.

Edward lentamente echo hacia atrás la manta para inspeccionar Anthony y asegurarse de que todo estaba bien. Se fijó en la forma de Anthony dormía sobre su costado con las manos bajo su mejilla, las piernas dobladas por las rodillas y los tobillos cruzados. Cuando Edward alzo la mano para apartarle el pelo de la frente, Anthony se estiró antes de abrir los ojos.

De repente, Anthony se sentó y se protegió los ojos de la luz para obtener una mejor visión de Edward.

"¿Eres tú?" Anthony preguntó como si estuviera hablando con un espejismo.

En lugar de responder, Edward abrió los brazos y Anthony saltó en ellos."¿Dónde estabas?" Preguntó Anthony.

"Me quedé atrapado en Spokane, pero ahora estoy aquí," dijo Edward. "¿Estás bien?"

Anthony asintió.

"Por lo que he oído, Vicki no ha sido muy agradable contigo. ¿Quieres contarme lo qué ha pasado?" Edward preguntó con dulzura.

Anthony negó con la cabeza, no quería hablar de eso.

"Sabes que me puedes contar todo, Anthony, ¿verdad?."

Anthony asintió con la cabeza, pero se le cerraban los párpados, lo que explicó su falta de participación.

"Está bien, duerme un poco, voy a ir a hablar con Bella un minuto, ¿vale?" dijo Edward, mientras trataba de poner de nuevo de Anthony en la cama.

"¡No me dejes!" Gritó Anthony, completamente despierto. "¡No me dejes! ¡Por favor! "

Edward miró a Bella desconcertado mientras Anthony se desplomaba con una crisis de llanto sobre su pecho.

"¿Qué demonios le ha pasado?" Edward insistió. "¿Qué le ha hecho?," Preguntó, refiriéndose a Vicki.

"No creo que debamos mantener esta conversación delante de él," susurró Bella.

Edward miró hacia abajo y vio que Anthony le miraba fijamente, con miedo de que le dejara de nuevo.

"No me voy a ir sin ti, ¿de acuerdo?" Edward le dijo. "Necesito hablar con Bella en la sala de estar. Dejaré la puerta abierta y la luz encendida. Quiero que duermas un poco más antes de llevarte a casa, ¿vale? "

Anthony movió la cabeza y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Edward con más fuerza.

"Anthony," Bella intervino. "Si no quieres dormir, tengo otra cosa que puedes hacer."

Anthony la miró de reojo, con un ojo visible y el otro enterrado en el cuello de Edward. "¿El qué?"

"Acabo de comprar este libro," Bella se volvió y sacó un libro del estante encima de su escritorio, "y en la parte de atrás hay un CD que cuenta la historia mientras se miran las fotos. Iba a llevar el libro al colegio para la clase, pero necesito saber cómo termina primero. ¿Lo puedes escuchar por mí y me dices cómo termina?"

Anthony aceptó el libro de Bella y lo giró cuando lo tubo en sus manos. Mientras se decidía, Bella puso el CD en su ordenador y después de unos segundos el sonido de los créditos de apertura del libro se escucharon por los altavoces.

Bella apiló las dos almohadas que estaban en la cama e invitó a Anthony a sentarse apoyado en ellos insistiendo en que ella no esperaba que se acostara.

Vacilante, se arrastró sobre la cama y comenzó a buscar a través de imágenes del libro.

"Está bien, no te olvides de decirme cómo termina la historia," dijo Bella mientras ella y Edward salían de la habitación. "estaremos aquí mismo, así que si necesitas algo, sólo ven a buscarme, a mí o tu papá, ¿vale?"

Anthony miró a Edward durante un largo momento duramente antes de asentir.

Bella giró y se dirigió a la cocina y Edward la siguió. Se volvió y se apoyó en la encimera y empezó a contar la historia antes de que Edward tuviera que pedírselo de nuevo.

"A eso de las nueve, recibí una llamada de Vicki diciéndome que le pasaba algo Anthony y que la esta asustando. Luego me dijo que Anthony estaba en la bañera y que no respondía. Por supuesto, en ese momento ya tenía un pie en la puerta, pero cuando me ofrecí a ir a por él, ella me dijo que se lo confiaste a ella y la única razón por la que me llamaba era para ver si sabía algún truco de profesora que le sacara de su trance. "

"¿Trance? ¿Qué trance?" Edward interrumpió.

Bella levantó la mano para indicarle que aun no había terminado la explicación.

"Se quejaba de que se estaba perdiendo horas extras, por lo que usé eso para convencerla de ir a por Anthony. Porque, en ese momento sabía que algo terrible había ocurrido."

"¿Joder y por qué no me llamó?" Edward estaba enfadado y empezó a caminar por la cocina de Bella.

"Dijo que no conseguía localizarte," respondió Bella. "De todos modos, cuando llegué a su casa, Anthony estaba en la bañera, sólo que no estaba bañándose. Había tenido un accidente y ella le hizo sentarse con el pijama mojado en la bañera vacía, como castigo ".

"¿Pero que mierda es esa?" Edward no se molestó en censurar su lenguaje.

"Yo sólo quería sacarlo de allí, así que le cambie de ropa y salimos de allí tan rápido como pude."

"¡Esa perra!" Edward gritó.

"¡Oh, aún no has oído lo peor de todo," Bella no se molestó en detenerse. "Al parecer, le pegó."

Edward se giró hacia Bella y de forma instantánea se puso frente a ella, hirvientes respiraciones escapaban de su nariz y su boca. "¿Qué quieres decir con que le pegó?"

"Cuando llegamos aquí traté de darle un baño, porque aún tenía pis sobre él. Al principio, ni siquiera quería hablar conmigo. Sólo tenía esa expresión vacía en su rostro, como si hubiera tenido suficiente y ni siquiera lo fuera a intentar más. Pero cuando empecé a quitarle la ropa, empezó a gritar diciendo que no le pegara, y cuando le pregunté si Vicki le había pegado, dijo que sí. "

"¿Ha dicho por qué?"

"No. Le pregunté, pero estaba demasiado enfadado para decirmelo, así que lo deje estar."

Edward miró la cenefa de la ventana de color amarillo pálido que adornaba la ventana de la pequeña cocina de Bella. El patrón floral comenzó a transformarse y fundirse ante su vista mientras se desenfocaba y en vez de la tela, Edward tuvo una visión de un recuerdo lejano.

Donna. Ella tenía dos nombres, pero todo lo que pudo recordar, mientras ella se alzaba ante él con sus manos en las caderas, fue Donna.

"¿No me oyes, niño?"

"N-no," balbuceó un Edward de doce años. Los acababa de cumplir dos meses antes. Y había sido el mejor y el peor día de su vida.

"Cuando te llamo," ella hizo una pausa para darle una bofetada en la cabeza, "espero que me contestes. ¿Me entiendes? "

A Edward nunca le habían pegado antes y no lo toleraba en absoluto. Empezó a llorar y al mismo tiempo, Donna se echó a reír.

"Es mejor que te acostumbres, muchacho, o no sobrevivirás aquí."

"¿Edward?"

Se sorprendió al ver que Bella agitaba la mano delante de su cara. "¿Dónde estabas?"

"Oh... eh... estaba pensando en algo," dijo Edward recuperándose.

"No, quiero decir, ¿dónde fuiste... en avión?" aclaró.

"Fui a Spokane."

"¿Por qué?"

"Trabajo. Tenía que completar un curso de formación, o habría perdido mi trabajo."

El rostro de Bella se suavizó un poco por la mención de su posible pérdida de empleo.

"Pensé que acordamos que cuando tienes que trabajar, yo cuido de Anthony," dijo ella.

"Eso es de lunes a miércoles. Esto era el jueves y el viernes," Edward aclaró lo obvio.

"¿Y por qué no me llamaste?"

"Porque no quería molestarte."

"Y una mierda".

"Es cierto".

"Claro que no. Eres demasiado orgulloso para admitir que necesitas mi ayuda así que me castigas, y por consecuencia a Anthony, enviándolo a Cruella De Vil ".

"¡No te atrevas a decir que pretendía hacerle daño Anthony!" gritó Edward. "Ni siquiera lo dejé con Vicki. Estaba con Jasper y Alice. ¡Ya lo sabes! "

Bella se estremeció por el modo en Edward le levantó la voz, pero no se echó atrás. "Y cuando Alice enfermó, ¿no le dijiste a Jasper que me llamara?"

¿Sería posible que ella ya supiese la respuesta a eso?

Edward no dijo nada. En lugar de eso, trató de intimidarla con una mirada implacable, pero no funcionó.

"¿Tan enfadado estas conmigo?" Bella le preguntó. "Sólo porque engañe a la compañía eléctrica y conseguí que usaran tu cuota de depósito?"

Edward estaba pensando algo con que contestar, buscando un argumento en su mente que aun no hubiese usado cuando vagamente pudo oír hablar a Bella refiriéndose al uso de una cuota.

"¿De qué estás hablando? ¿Qué les has hecho usar qué?," preguntó.

"¿En serio? ¿Quieres volver a hablar de ese tema? Porque al parecer no llevas muy bien que la gente te haga favores. "

Tal vez fue porque era tarde y estaba más que agotado físicamente de su viaje y mentalmente por la tormenta de mierda que había pasado con Anthony mientras él estaba ausente, pero Edward no se molestó en esconderse detrás de la fachada de su ira.

"Lo que no llevo bien es que la gente vaya por ahí pagando mierdas que debería pagar yo," admitió. "Estoy cansado de que me recuerdes lo jodido que estoy."

"No he hecho eso en absoluto," le dijo Bella.

"Tal vez no te lo parezca a ti, pero a mí ..." Edward dejó de hablar, no quería parecer más patético de lo que ya había hecho poniendo sus emociones a disposición de su verborrea.

"¿Tus amigos no pueden ayudarte?" Preguntó Bella. "Si hubiese sido Jasper el que hubiese llamado a la compañía y les hubiese dicho que técnicamente no podían obligarte a pagar un depósito adicional, ya que inicialmente habías pagado uno cuando pusiste el servicio a tu nombre, ¿estarías tan enfadado con él?

Edward intentó procesar sus palabras tan rápido como las pronunciaba. "Espera... ¿No pagaste tú el depósito?"

"¿Pensabas qué pagué el depósito?" Bella se rió. "Obviamente no tienes ni idea de lo poco que gano, no me harías esa pregunta si lo supieses."

Edward sacudió la cabeza. "¿Todo este tiempo he estado reventándome el culo para devolverte el dinero y ni siquiera has pagado nada?"

"No es mi culpa que no quisieras hablar conmigo. Podría haberte dicho que todo lo que hice fue actuar como si supiese de lo que estaba hablando cuando amenacé con emprender acciones legales ".

Cuando la conversación se estancó, Bella se acercó a la máquina de café y comenzó a prepara una cafetera de algo que olía celestialmente bien. Edward observó la cafetera con codicia y cuando ella le ofreció una taza con el líquido caliente momentos más tarde, se la bebió con avidez, sin importarle que le quemara la garganta.

Edward se dio cuenta de que Bella le daba la espalda desde cuando había empezado a hacer el café y aún no había vuelto a darle la cara. Después de unos minutos, era evidente que lo estaba haciendo a propósito.

"Oye," se acercó por detrás de ella y la tocó suavemente. "¿Todavía quieres patearme el culo?"

"Tal vez." Su tono era severo, pero juguetón y Edward sabía que estaba a punto de conseguir caerle en gracia de nuevo.

"Lo siento," susurró.

"No." Bella se volvió y le encaró de repente.

"¿No?" Edward no entendía. Realmente no le había hecho una pregunta.

"No, no puedes tratarme como me has tratado y esperar que un simple 'lo siento' lo arregle. Éramos amigos, Edward. Buenos amigos. Y dejaste de hablarme, como si yo no fuese nada. Fuiste grosero y despectivo... mezquino."

"Lo sé," Edward dijo suavemente.

"¿Por qué?"

"Porque yo…" Edward empezó y se detuvo varias veces antes de admitir, "Porque no sé cómo actuar cuando estoy cerca de ti. No sé quién soy yo para ti."

"¿Qué quieres decir?"

"Bueno, dices que soy tu amigo, pero soy tu amigo, Edward, o tu amigo, el padre de Anthony?"

"¿Cuál es la diferencia?" Bella frunció el ceño.

"Hay una gran diferencia," dijo Edward mientras se empujaba en el mostrador donde estaba apoyado para levantarse. "Porque si todo lo que soy para ti es el padre de Anthony, pues, más allá de él, no existo para ti. Y tal vez no quiero eso. Tal vez quiero que me conozcas, y quiero conocerte, más allá de él. "

"Nunca me conocerás más allá de él, Edward. Nunca más conocerás a nadie más allá de Anthony. Es tu hijo. Será una parte de cada relación que mantengas a partir de ahora, al menos debería serlo. ¿Por qué querrías tener una relación con alguien que no acepta eso? "

Bella hizo una pausa en su refutación suficientemente larga para que su atención se distrajera con algo que vio fuera por la ventana de su cocina. Edward vio como su rostro se petrificó ante él. De pronto se apresuró haciendo una serie de acciones: se puso el pelo en una coleta, se quitó los pendientes con forma de pequeños aros que llevaba y se apresuró al pasillo para ponerse unas zapatillas de deporte.

"¿Qué pasa? ¿Qué estás haciendo?" Preguntó Edward.

"Vicki está aquí. Sé que es ella la que está en ese coche blanco. Lo vi en su garaje cuando recogí a Anthony," la voz de Bella se tensó mientras se ataba los cordones. "Voy a salir y le voy a patear su maldito el culo."

Con la mención del coche blanco, Edward corrió a la ventana para echar un vistazo. Efectivamente, era el mismo que había visto antes y esta vez, el conductor se había colocado a distancia de vista de pájaro de la puerta principal de Bella. Pero una cosa era segura ...

"Esa no es Vicki," dijo Edward, su voz dura como el acero.

Bella se tensó cuando vio la expresión del rostro de Edward y se volvió hacia ella. "¿has visto ese coche antes?," Preguntó.

"Veo ese coche todo el tiempo. En todas partes," dijo Bella acercándose a mirar por la ventana para dar otro vistazo.

"Yo también", Edward murmuró. "¿Hay otra manera de salir de tu apartamento, además de la puerta principal?"

"Sí, la puerta de cristal del salón. ¿Por qué?" Preguntó Bella.

"Ve a la habitación con Anthony y permanece en ella hasta que yo vuelva," dijo, evitando su pregunta porque no estaba muy seguro de la respuesta. "¿Me dejas la llave de la puerta principal un minuto?"

"Edward, ¿qué está pasando?" La adrenalina de la paliza que estaba planeando dar Vicki había desaparecido y ahora estaba visiblemente asustada.

"También he visto ese coche muchas veces," dijo, dándose cuenta de que el día que había venido a recoger a Anthony en casa de Bella no era la primera vez que lo había visto. "Ve a la habitación con Anthony, y no salgas hasta que yo venga por vosotros, ¿de acuerdo?"

"Espera," Bella le frenó "Me estas asustando. ¿Estás seguro de que no es Vicki? "

"Vicki conduce un Sentra. Ese es un viejo coche de ciudad." Edward cruzó el salón de Bella hacia la puerta corrediza. "Vi de refilón al conductor cuando vine a buscar Anthony el lunes. Definitivamente no era Vicki. "

Edward vio el pánico en la cara de Bella al oír sus palabras. "No te preocupes"

"¿Qué no me preocupe? ¿Me estás diciendo que estamos siendo acosados por un psicópata y quieres que no preocupe?" chilló Bella.

"Por favor, sólo... ve con Anthony. Por lo que sabemos, él es la razón de que esa persona esté ahí," dijo Edward.

Tenía sentido. Lo único que Edward y Bella tenían en común era Anthony. ¿Por qué si no iban a ver los dos tanto ese extraño coche en todas partes?.

Las palabras de Edward finalmente consiguieron llegar a Bella, porque de inmediato corrió a la pequeña habitación con Anthony.

Antes de que volviese y le evitará seguir adelante, Edward desapareció por la puerta de cristal y saltó sobre la zona vallada que rodeaba su patio. Siguió recto durante unos minutos antes de virar hacia el este saliendo en el otro extremo de la zona de aparcamiento. Miró alrededor del edificio y fue capaz de ver el coche blanco.

Quienquiera que fuese, ciertamente no era experto en sus habilidades de espionaje. Estaba parado justo debajo de una farola y conducía un coche muy llamativo.

Tan silenciosamente como pudo, Edward se acercó al coche, asegurándose de permanecer en el punto ciego del conductor, siempre que le fue posible. Se puso a cuatro patas y se arrastró detrás de una camioneta que estaba aparcada a la izquierda del coche blanco.

Era la camioneta de Bella.

Finalmente, Edward fue capaz de conseguir mirar bien al conductor; bueno tan bien como cabría esperar. Definitivamente, era una mujer, estaba abrigada, de la misma manera que había estado el lunes anterior.

Inesperadamente, la mujer se quitó las gafas oscuras para frotarse los ojos, y Edward tubo una visión clara de su rostro a través del espejo retrovisor.

Todo el aire se le salió de golpe de los pulmones a Edward y se tropezó por lo que vio, dejando caer las llaves de Bella.

Se puso de pie, sin molestarse ya en ocultar su presencia, y la mujer se dio cuenta inmediatamente.

Desesperada, ella movió las llaves en el contacto y arrancó el coche. Se llevó una mano a la boca mientras trataba de conducir con la otra y Edward pudo ver que estaba llorando.

Su conducción era irregular mientras trataba de escapar de Edward mientras él trataba de llegar lo suficientemente cerca para tocar la ventanilla del lado del conductor. Con el coche en reversa, salió de la plaza de aparcamiento y giró para evitar a Edward.

Lo único que le impidió realizar un círculo completo fue entrar en contacto con la camioneta de Bella. Hubo un fuerte sonido chirriante cuando el metal raspó contra el metal cuando pisó a fondo el acelerador para propulsarse una vez más a sí misma lejos de Edward que la miraba perplejo.

Mientras se alejaba el coche, Edward miró la matrícula. Los números que figuraban en la placa confirmaban que lo que creía haber visto era cierto...

Bella estaba de pie en el pasillo, meciendo a Anthony, que dormía en sus brazos, cuando Edward entró por la puerta principal.

"¿Edward, que ha pasado? ¿Qué pasa? Parece que hubieras visto un fantasma," Bella busco en su cara las respuestas.

"Le ha dado a tu camioneta," Edward susurró.

"¿Qué? ¿Quién?" Bella toco su brazo y ahogo un grito cuando su atemorizada expresión se encontró con sus ojos.

"Mi Madre"


¡¡Oh Dios Mio!! - Espero comentarios...

Y una vez más... perdón por tardar tantísimo

N.T. del T. - Ann Landers era el Pseudonimo de una columnista de un periodico americano que deba consejos, se hizo muy popular, y se crearon mas columnas de ese tipo en otro periódicos del país, y ese pseudónimo aun se sigue usando en algunos periódicos en ese tipo de columnas hoy en día.