Lo siento, lo siento, lo siento....

Intentare no tardar tanto la próxima vez.

Disfrutadlo.


A Rough Start

Capítulo 17 – Tan Emotivo

La mirada perdida. Debe ser hereditaria, Bella meditó en silencio mientras observaba a Edward que miraba misteriosamente hacia la pared interior de la sala de estar. No podía dejar de recordar la forma en Anthony miraba fijamente la pared del baño cuando lo rescató antes esa noche... o ayer, Bella se dio cuenta cuando miró de reojo el reloj.

Eran cerca de la una de la mañana y Edward no había ofrecido todavía una explicación adicional sobre el acosador del coche blanco, alias su madre. Parecía bastante conmovido y por esa razón, Bella se sentó en silencio junto a él en el sofá, acunando a Anthony en sus brazos.

"Voy a acostarle," Bella susurró antes de llevar a Anthony con ella a la habitación de invitados. Ella esperaba que Edward pillara la esencia de lo que estaba diciendo: que esperaba que Edward dejara a Anthony allí esta noche, y ella quería que Edward se quedara también. Aparte de su expresión fantasmal, era evidente que él no estaba en condiciones de conducir. Estaba agotado y conmocionado.

Después de poner a Anthony de vuelta en la cama, Bella paró en el armario del pasillo y sacó una almohada y una manta de repuesto para Edward. En lugar de darle la opción de usarlos, simplemente los puso en el sofá e hizo un gesto hacia ellos para que él los viera.

"Edward, descansa un poco," sugirió Bella.

Después de una inhalación profunda, Edward se pasó las manos sobre la cara y miró a Bella como si no se hubiese dado cuenta de que estaba allí de pie.

"¿Quieres hablar de ello?" Preguntó Bella.

Edward negó. "Estoy agotado".

Una vez más, Bella señaló a la almohada y la manta que había traído "El sofá es muy cómodo", sugirió.

Edward miró a los artículos para cama como si fuese a discutirlo, pero la lucha no formaba parte de él en ese momento. Asintió con la cabeza derrotado y después cayó sobre la almohada, sin preocuparse por la manta, o sus zapatos y calcetines.

Cuando Edward cerró los ojos, Bella supo que no era sólo dormir lo que deseaba, sino el consuelo de bloquear el mundo exterior, aunque fuera por un rato. Tenía tantas preguntas, pero sabía que no era el momento de hacerlas. Así que ella se retiró a su habitación y dejó que las cosas descansaran esa noche.

Pero a la mañana siguiente, Bella estaba muerta de hambre por la necesidad de respuestas. Edward, siendo el tipo de hombre que era, lo más probable es que tratara de escabullirse tan pronto hubiese descansado lo suficiente para conducir, por lo que poco después de las seis de la mañana, Bella fue de puntillas por su habitación, buscando algo de ropa cómoda y un sujetador, antes de salir de los confines de su habitación para buscar a Edward y un poco de verdad.

El apartamento estaba muy silencioso mientras Bella se acercaba a su habitación de invitados. Miró dentro, sólo para ver que la manta no estaba y la cama estaba deshecha y Anthony no estaba.

Al final del corto pasillo, Bella estiró el cuello para ver por encima de su sofá, y se encontró con un espectáculo conmovedor. Se apoyó contra la pared para sacar la foto metal de la imagen que tenía ante si de un hombre y su hijo, su necesidad de unos por el otro, un aura palpable a su alrededor.

Edward estaba tumbado sobre su espalda contra la almohada de color azul pálido que Bella reservada para los invitados, su brazo derecho entre su cuerpo y los cojines del respaldo del sofá. Sus piernas asomaban por debajo de la manta con la que debió taparse en algún momento durante las primeras horas de la mañana. Un pie, ahora desnudo, colgado ligeramente por el borde del sofá, y el otro en lo alto del reposabrazos.

Bella paso los ojos de los dedos de los pies perfectamente simétricos de Edward, al niño tumbado perezosamente sobre su torso.

La cabeza de Anthony descansaba en mitad del pecho de Edward y los brazos y las piernas desaparecían, uno a cada lado del cuerpo de su padre.

Se veían tan a gusto en su simbiosis, su mente inconsciente revelando lo que su conciencia no les permitía.

Un ligero movimiento llamó la atención de Bella y miró al ver que Edward levantaba la mano y la ponía sobre la espalda de Anthony. Poco a poco, empezó a dar palmaditas de forma constante, siempre muy suavemente. Era un movimiento calculado y repetitivo. Definitivamente no era un movimiento que se hiciera fácilmente mientras que se dormía.

Los ojos de Bella se dirigieron a los de Edward, y ella vio que la estaba mirando.

"Buenos días", dijo en voz baja.

"Buenos, mmm, buenos días", dijo Edward luchando con su voz matinal, ronca por el sueño.

"¿Café?" - ofreció Bella.

Antes de que Edward tuviera la oportunidad de responder, Anthony se sentó y empezó a frotar sus ojos. Miró a su alrededor un momento antes de reconocer su entorno. Sus ojos explorado buscando a Bella, y cuando la encontró, se deslizó por Edward y arrastró los pies hacia ella. Ella no dudó en cogerlo en brazos.

"¿Tienes hambre?" le preguntó. El recuerdo de lo que él había sufrido la noche anterior aún estaba fresco en su mente, y le apretó fuerte contra ella.

"Mmm-uh, pero tengo que ir al baño," reveló Anthony.

Bella lo puso en el suelo y se volvió a Edward cuando Anthony desapareció por el pasillo.

"¿Y tú, Papá? ¿Tienes hambre?" Preguntó Bella.

"¿Qué hora es?" preguntó Edward antes de empezar a mirar alrededor buscando un reloj. "Tengo que ir a casa."

"Edward, espera," Bella advirtió. Sus preguntas eran innumerables y hasta ahora, ni siquiera sabía cual preguntar primero.

¿Cuál era la historia con su madre? ¿Por qué les estaba siguiendo? ¿Le dijo algo a él la noche anterior? ¿Se responsabilizaría de los daños a la camioneta de Bella? ¿Qué iba a hacer Edward respecto a Vicki? ¿Tenía algún dinero reservado para una fianza en caso de Bella se encontrara con ella en un callejón oscuro?

"¿Qué está pasando?" dijo Bella conformándose. Parecía la mejor manera de empezar. Un torrente verbal de Edward podría responder a todas las preguntas sin que ella tuviera que hacerlas. Se sentó en el sofá cuando Edward se incorporó para hacerle espacio.

-Ah, solo... ¿Puedo usar tu baño o algo?" Preguntó Edward.

"Eh, sí," la mente de Bella se apresuró a recordar la condición en que había dejado el cuarto de baño principal. Afortunadamente, Anthony volvió a entrar en el salón y en ese momento fue salvada de que Edward se encontrará con sus prendas personales secándose en el toallero.

Edward fue al baño y ella tendió los brazos a Anthony.

"Ven aquí, peque," dijo Bella momentos antes de que él se subiera en su regazo."¿Te sientes mejor esta mañana?"

Anthony asintió. "¿Puedo tomar cereales?"

"¡Por supuesto!. Tengo... um... Corn Pops. ¿Te gustan esos?"

Anthony se encogió de hombros mientras asentía.

"Vamos," Bella le llevó a la cocina. Edward se les unió poco después, y sin preguntar Bella puso un cuenco extra delante de él. Después de servir unos pocos cereales a Anthony, le ofreció la caja a Edward; él no dudo en llenar su cuenco.

"No quiero ir más a casa de Vicki," dijo Anthony de la nada.

Edward y Bella intercambiaron miradas de preocupación. Bella reconoció la petición de Anthony para hablar. Estaba listo para decir su parte de la historia.

"Anthony, mírame," Edward espero hasta que tubo la atención del pequeño. "Nunca tendrás que hablar o ver a Vicki, jamás. ¿Vale?"

"Vale," Anthony parecía satisfecho con la declaración.

Cuando Edward no dijo nada más al respecto, Bella se aclaró la garganta.

"¿Te dijo Vicki por qué te pegó?" preguntó Bella. Edward se tensó visiblemente recordando lo que su hijo había sufrido, físicamente, por culpa de Vicki.

Anthony miró a los dos adultos que tenía delante tímidamente. Su labio inferior empezó a temblar y parpadeó en exceso al llenarse sus ojos de lágrimas.

"¿Dinos que pasó? No nos vamos a enfadar, Anthony," prometió Edward.

"Si, no te estas portando mal," reiteró Bella.

Anthony jugueteó con los cereales de su cuenco mientras contemplaba que debía decir. Con su cabeza inclinada por la humillación, los hombros hundidos y como desinflados, su voz insegura finalmente recompuso los pedazos de la historia.

"Me pegó porque jugué con el misil morado," dijo.

"¿Te dijo que no jugaras con él?" Edward frunció el ceño confundido.

Anthony dijo que no con la cabeza. "Dijo que me fuera a jugar, así que lo hice. Y luego me pegó."

Bella camino hasta los fogones para hacerle a Anthony una tostada mientras escuchando con la imagen que él estaba pintando con sus palabras.

Al parecer Vicki tenía mejores cosas que hacer, como por ejemplo, hablar por teléfono, en lugar de prestarle atención a Anthony. Por lo que parecía, le dijo que se sentase en el suelo de su habitación mientras ella charlaba con una amiga mientras que revisaba la ropa de su armario. Como cualquier niño de cinco años, Anthony empezó a explorar, en busca de algo con lo que jugar, y a Vicki no le gusto lo que él encontró.

Mientras Edward se centró en intentar intetar disipar la idea de que su hijo había hecho algo malo, Bella mentalmente resalto algunas de las cosas que Anthony estaba diciendo:

Habitación. Misil. Bajo la cama. Lo encendí. Vibraba y se movía.

Aunque Edward lo ignoraba por completo, Bella rápidamente se dio cuenta de que el "misil morado" de Anthony no era ni un misil ni un juguete.

Se sonrió mientras la revelación se hacía cada vez más clara, junto con la imagen de la cara de Vicki por haber descubierto Anthony un objeto tan íntimo.

Dejando el humor a un lado, Bella decidió que probablemente lo mejor era desvelarle a Edward su descubrimiento en otro momento... o no hacerlo nunca. En lugar de eso, ella solo quería asegurarse de que Anthony tenía muy claro una cosa.

"Anthony, ¿sabes que eres un buen chico, verdad?" le preguntó.

"Ella dijo que era un barquito ruidoso*," Anthony arrugó la nariz al recordar las palabras de Vicki.

La expresión de Edward se endureció al darse cuenta de que barquito ruidoso* era en realidad mierdecilla ruidosa*. "Es una jodida pe-"

"Lo que tu papá intenta decir," interrumpió Bella, "es que eres un niño muy bueno y que estuvo mal que Vicki te pegara. No debió hacer eso," dijo Bella.

Todo se quedó en silencio de nuevo, y Bella se giró para ver que la mirada perdida de Edward había vuelto a aparecer. Intentó preguntarlo sobre los eventos ocurridos esa noche, que iba a hacer con Vicki, que debía hacer ella con los daños de su camioneta, si debía o no tener miedo de su madre...

"Bella, ¿No puedo hacer esto ahora, vale?" Edward le dijo para dar rodeos. Por el tono de su voz, era claro que estaba a punto de estallar.

"Edward," a pesar de su esfuerzo por sonar de otra forma, la voz de Bella sonó extrañamente quejica. "No simplemente no hacer nada. Osea, supongo que no tengo porque pasar nota del golpe al la compañía de seguros si no quieres que lo haga. No quiero cuasar problemas a tu madre ni nada parecido, pero no me puedo permitir el arreglo…"

"Joder, demándala. Me da igual. I don't care. 0-6-2-0-8-5," Edward recitó abruptamente.

"¿Esa es la matricula?" preguntó Bella. Edward asintió rotundamente, Bella buscó un boli para escribirla. "¿Estas seguro? ¿Acabas de recordarla?"

"Es mi cumpleaños."

"Oh, eso es muy..."

"Vamos, Anthony. Tenemos que irnos," Edward la corto.

Bonito.

Como un nervioso Diablo de Tasmania, Edward zumbó por el apartamento de Bella rápidamente, cogiendo las cosas de Anthony, y a Anthony, antes de salir del apartamento de Bella. Un "Te llamo luego" flotó en el aire mientras salía.

Una confusión desconcertante mantuvo a Bella en silencio mientras observaba en silencio como Edward desaparecía. Estaba segura de que llegarían al fondo del fiasco de Vicki y pensarían que llevarían puesto en su funeral, también obtuvo algunas sólidas respuestas acerca de la madre de Edward. No solo era raro que la madre de alguien tuviera que terminar haciendo cosas a escondidas para llamar su atención, Bella no entendía porque la madre de Edward podía estar interesada en ella. ¿Por qué iba a estar su madre acechando su apartamento? Eso era más que raro.

Pero las respuestas tendrían que esperar. Como Edward había dejado claro que no estaba listo para hablar sobre lo que había pasado, Bella dejo la pelota en su campo y decidió no presionarle. Lo que si hizo, sin embargo, fue llamar a la compañía de seguros y dar parte de los daños de su camioneta.

El fin de semana se consumió sin que Edward llamara, a no ser que Bella contase el mensaje de texto que le mandó el domingo por la noche bastante tarde diciéndole que él no iba a trabajar el lunes así que no tenía que cuidar de Anthony.

Y cuando Edward dijo que no tendría que cuidar de Anthony, lo dijo en serio. Anthony tampoco fue al colegio. Bella siguió esperando hasta medio día, pero una vez que sonó la campana del último recreo, supo que no iba a verle.

El primer punto en su lista de tareas por hacer cuando llegara a casa era llamar a Edward para comprobar que todo estaba bien. Su estómago estaba inquieto ante la idea de que Anthony estuviese sufriendo algún efecto secundario causado por el fin de semana y que le hubiese impedido ir a la escuela.

Cuando Edward no respondió a las llamadas que le hizo al móvil, le mandó un mensaje de texto preguntándole si estaba bien y que si podía esperar ver a Anthony el martes.

Dos horas después Edward contestó con tan solo cinco palabras:

Esta Bien. Te veo mañana.

Bella se quedó mirando la pantalla de su teléfono. La palabra frustración se quedaba corta para describir como se sentía.

El sábado por la noche, ella y Edward habían estado al borde del precipicio de admitir algunas cosas. Ella desde luego estaba segura lo que iba a decir antes de ser interrumpidos por el incidente voyeuristico. Y a juzgar por su lenguaje corporal, ella sabía lo él que iba a decir.

¿Qué había cambiado?

El teléfono de Bella vibró en su mano y contestó sin mirar quién llamaba, seguro que era Edward. Por fin.

"Entonces, ¿Aún me odias a muerte o qué?"

Alice.

"Odiar es una palabra fuerte," suspiró Bella. "Creo que he evolucionado a disgustada".

"Vamos, Bella. Sabes que no se puede confiar en mí para guardar un secreto. Todo el mundo lo sabe. Hablo mucho. Es lo que hago," dijo Alice. "Y sobre todo cuando estoy borracha."

"Ya he tomado nota," dijo Bella con ironía.

"En serio... ¿todavía estás enfadada?"

"No… no por eso."

"¿Seguimos hablando de mi?"

"Alice, ¿cómo pudiste llevar a Anthony con Vicki? ¡Vicki! ¿Te haces idea de...?" Bella interrumpió su verborrea, preguntándose si Edward se habría guardado para él lo que había ocurrido después de que Jasper llamara a Vicki esa noche.

"Por favor no me hagas sentir peor de lo que ya me siento," dijo Alice. "Si la gripe no me hubiese hecho vomitar hasta las tripas, ver a Anthony subir en el coche de Vicki, lo habría hecho. Pero Edward fue muy específico, Bella. No quiso que Jasper te llamara, porque..."

"Sí, bueno vamos a dejarlo ahí. Apenas le he bajado del estado de odio a él."

Alice se echó a reír. "Como si tu pudieras odiar a Edward."

Bella puso los ojos en blanco a la implicación de las palabras de Alice, pero no respondió. Al fin de cuentas es una bocazas.

"Así que... ya que te he concedido el indulto, ¿quieres quizás... ver una película o algo este sábado? Rosalie y yo no hemos hecho nuestro ritual nocturno femenino este mes y estoy sufriendo una especie de síndrome de abstinencia por falta de estrógenos. ¿Quieres hacer algo?" preguntó Bella, cambiando de tema con éxito.

"¿No te has enterado de lo de Rosalie y Emmett?" Alice bajó la voz a un tono pre-cotilleos. "Rompieron".

"¿Qué?" Bella estaba segura de que no lo había oído bien. Por supuesto, Rosalie se quejaba de Emmett... y mucho. Pero siempre surgían a la superficie cosas que Bella pensaba que secretamente hacían que le gustara de todos modos.

"Sí. Él se marchó. Ha estado viviendo con nosotros y Rosalie no me devuelve ninguna llamada."

"Huh ... y yo pensaba que no me llamaba porque estaba cabreada porque no congenié con Derek."

"Eh... no. Creo que probablemente este feliz de que no hicieras buenas migas con Derek".

"No."

"Si."

"¡Ew!"

"¡Lo sé! ¡Ni siquiera es mono! ¿Como ha podido escogerle en lugar de a Emmett?"

"¿Lo sabe Emmett?"

"¿Y cómo no iba saberlo? Pero no habla mucho. Trata de actuar como si le importase poco, pero puedo decir que está totalmente destrozado por eso. Por ejemplo, hace cosas con Jasper, pero si estoy cerca, se queda cortado, como si no quisiera vernos juntos o que se le recuerde lo que tenía... ¿sabes? "

"¿Pero en qué demonios está pensando?" Bella apoyó la frente en la palma de su mano.

Alice suspiró. "Bueno... no es que esté buscando excusas para ella ni nada, pero... Rosalie tuvo que trabajar muy duro por todo lo que tiene. Sus padres también trabajaron muy duro, pero no consiguieron alcanzar la meta que se propusieron. Creo que ella ha heredado su descontento. Entrará en razón pronto y se dará cuenta de que no va a conseguir nada mejor que Emmett. "

-Sí, bueno, pues espero que no este disponible cuando eso suceda," se burlo Bella. "Así aprenderá."

"Tal vez ..." Alice dejo de hablar, y por una vez, ella no estaba diciendo toda la historia."Y no puedo salir a jugar el sábado. Le dije a Jasper que le ayudará con la mudanza de Edward."

"¿Edward se está mudando?

-Sí, y ¿cómo es que no le estás ayudando? Tienes una camioneta," dijo Alice.

"Porque a lo mejor Edward no me pidió ayuda," dijo Bella. "Ni siquiera sabía que se estaba mudando. ¿Es... fuera de la zona o..."

-No, un poco más abajo en la misma calle. Es una casa muy bonita. De todos modos, creo que ha sido algo inesperado, que los propietarios le dan la entrada gratuita o algo así. No sé mucho del tema, salvo que es donde tengo que estar el sábado, a pesar de que odio las mudanzas."

Bella apenas escuchó el resto de las divagaciones de Alice. Rápidamente puso fin a la llamada, poniendo como escusa que tenía que poner un montón de calificaciones. En realidad, estaba muy ocupada revisando sus meditaciones anteriores y tratando de impedir que su mente evocará los múltiples y diferentes supuestos negativos que podía hacer basándose en la elección de Edward de omitirlo.

Prefería emplear su energía mental guardando la compostura para no actuar como si Edward hubiese herido sus sentimientos inmensamente al dejarla fuera de una ocasión tan monumental.

¿Por qué era una ocasión monumental ¿verdad?

"Creo que mi síndrome pre-menstrual finalmente me ha llevado al límite," se rió Bella de su propio estado emocional. "Estoy decepcionada porque Edward ha decidido ahorrarme un duro día de trabajo manual en uno de mis pocos días libres ..."

Sí. No importaba qué tipo de giro le diese, estaba molesta. Y al igual que con el ejercicio físico, Bella no era una atleta mental. A pesar de sus grandes esfuerzos, no era capaz de dominar la proeza emocional de actuar como si no le importaba.

"Estaba muy cansado ayer, así que le dejé en casa conmigo," explicó Edward la mañana siguiente cuando dejó a Anthony muy temprano. La expresión de sus ojos, una súplica silenciosa para que Bella no preguntase sobre la situación con su madre, se manifestaba en su cara.

Por alguna razón, parecía ser un tema emocional y humillante para Edward, así que internamente Bella se comprometió a no sacar el tema si no lo hacía él. Además, había otros asuntos en su mente, como un cambio de dirección.

"Te cogiste el día libre, ¿eh?" Bella se balanceó sobre sus talones como un investigador con exceso de confianza durante un interrogatorio.

-Sí. Se apiadaron de mí, ya que pasé todo ese tiempo de viaje de negocios..." los ojos de Edward se movieron nerviosamente mientras contestaba escuetamente.

"Me sorprende que no te dieran toda la semana libre," dijo Bella. El afán de Edward por irse era evidente, y aunque ella era consciente de ello, y no quería mantenerle en una posición en la que no quería estar, siguió hablando sin control y sin voluntad propia.

"Podría haber cogido toda la semana, pero me pregunté si podía coger libres un par de lunes y que les pareció bien."

-¿Porque te estás mudando?

Edward pareció momentáneamente aturdido por lo que ella sabía, pero se recuperó rápidamente. "Eh, sí."

"Mmhm," Bella esperó a que dijera algo más sobre el tema, pero no lo hizo.

Anthony tomó el relevo de su padre. "Voy a tener mi propio cuarto."

"Eso es genial, Anthony". Bella sintió que se ponía demasiado emocional mientras hablaba. ¡Maldito síndrome pre-menstrual!

Bella se volvió a ver a Edward concentrado intensamente en el revestimiento de madera exterior alrededor de su puerta principal. Él abría y cerraba la boca como que si fuese a decir algo, pero no le salían las palabras.

"Así que ... el día de los Veteranos es la semana que viene ..." comenzó Bella. "¿Estás libre?"

Edward sacudió la cabeza lentamente.

"Está bien. Bueno, yo si. No hay colegio. Pero puedes dejarme a Anthony... si aún quieres que le cuide."

-Sí, por supuesto," Edward parecía perplejo por su pregunta.

-Bueno... simplemente me aseguraba... ya sabes... no sé si soy la último en saber si tienes otros planes o algo... " Podría haberse puesto los ojos en blanco a si misma en ese momento. -Bueno... no quiero hacerte llegar tarde ... "

-Si. Es mejor que me vaya," Edward dudó un momento antes de dar media vuelta para irse. Luego se volvió hacia Bella.

-Oye, um ... ¿tienes planes el sábado?" preguntó.

¡Oh! ¿Ahora quiere que le ayude con la mudanza? ¿Ahora que sabe que le he pillado? ¡Pues no, gracias, señor! Bella y la camioneta no están disponibles.

"En realidad, si," dijo Bella, con una sacudida leve de cabeza acompañado sus palabras.

-Sí... claro. Por supuesto," Edward balbuceó mientras andaba hacia atrás. "Bueno, te veré más tarde, entonces. Que pases un buen día, Anthony... eh...y tú también, Bella."

Él se marchó en flash y Bella cerró bruscamente la puerta, sólo para apoyarse en ella y golpear su cabeza una y otra vez contra ella. Abrió un ojo para ver que Anthony la miraba con curiosidad.

Cuando le sonrió para hacerle saber que todo estaba bien, le devolvió con una sonrisa risueña.

Y todo pareció un poquito mejor.

Un poco más tarde, Anthony volvió a tocar el corazón de Bella una vez más durante el tiempo de compartir. Los martes en la clase del jardín de infancia de Bella, los chicos (con apellidos que comienzan de A a C) tenían la oportunidad de compartir una historia, una foto o elemento que les había impresionado. Anthony había elegido para compartir sobre la nuevo habitación que iba a tener. El corazón de Bella se llenó de amor, mientras él hablaba con entusiasmo acerca sobre algo que muchos niños probablemente daban por sentado: su propia cama. Admitió que no tenía aún la cama, pero describió el mueble ideal cubierto por una colcha azul.

Mientras él hablaba, Bella se dio cuenta de lo tonta que estaba siendo, llena de sentimientos de rencor contra Edward, porque no la había incluido en sus planes de reubicación. Esto no se trataba de Bella y no se trataba de Edward, que probablemente era muy feliz en su apartamento de una habitación antes de que Anthony llegara a su casa.

No, esto trataba de Anthony, un niño que se merecía felicidad más allá de sus sueños más salvajes, pero lo único que quería era su propia cama y una colcha azul.

Por suerte era la mitad de su jornada de trabajo y de la de Edward, que le impidió hacer llamadas telefónicas sin seso, inducidas por las hormonas pidiendo perdón por un delito que él ni siquiera sabía que ella había cometido.

Y aún tuvo más suerte todavía, cuando recibió una llamada telefónica de Alice tan pronto como llegó a casa, preguntando si podía pasarse de camino a casa del trabajo para que le prestara un molde para hacer una torta en forma de rosco. Encontrar, limpiar y embalaje el molde distrajo a Bella el tiempo suficiente para impedir que llamara a Edward durante su descanso, o de enviarle mensajes de texto al azar acerca de lo egoísta que era ella.

Alice apareció justo cuando Bella estaba dándole a Anthony la cena. Hizo un gran alboroto sobre Antonio, como de costumbre, y dijo que no podía esperar a que el fuese a jugar en su casa otra vez. Anthony parecía indiferente a la idea, lo que podía ser considerado positivo ya que la última vez que había estado en casa de Alice hizo que tuviese que ir con Vicki. Por el bien de Alice, Bella esperaba Anthony no relacionara las dos situaciones.

-Será mejor que me marche ya. Dejé el coche en marcha." Era lo único que hacía que Alice cumpliera lo que tenía previsto. Cada vez que tenía que estar en algún lado, en esta ocasión en casa para cenar con Jasper, dejaba el coche en marcha para mantener sus conversaciones cortas.

Al abrir la puerta principal de Bella, Alice estuvo a punto de chocarse directamente con el puño de Edward había elevado para llamar a la puerta.

"Oh, mira, pero si es la Bocazas," dijo él con acidez.

"Adelante," asintió Alice, "sacarlo todo de tu sistema. Pero debo advertirte, hay un estatuto de limitaciones en mi infracción. Expira el sábado. Después de eso, no puede seguir enfadado conmigo."

"Lo que sea," Edward sacudió la cabeza.

Bella se dio cuenta de que Edward no estaba cómodo, y estaba segura de que su comportamiento esa mañana tenía algo que ver con eso. Cuando le miró a los ojos, le sonrió y él paró en seco como un animal aturdido, pero sólo por un momento.

"Hey," dijo.

"Hola" dijo Bella.

Alice miró entre los dos y sonrió mientras salía del apartamento. "Te lo devolveré cuando termine de usarlo, gracias, Bella" Dijo mientras salía y cerraba la puerta.

Bella llevó a Edward al cuarto de invitados donde Anthony estaba tirado en el suelo mirando la sección de dormitorios infantiles de un catálogo de grandes almacenes.

"Anthony esta muy emocionado por tener su propia habitación," dijo Bella, sacando el tema de la mudanza a fin de que Edward supiese que no era un tema delicado entre ellos. "Ha estado mirando fotos de dormitorios desde que llegamos a casa."

Bella sonrió al ver a Anthony estudiando cada foto con entusiasmo. Miró a Edward para ver si él también estaba fascinado, pero Edward estaba mirando a Bella no a Anthony.

"¿Tienes un minuto?" preguntó.

"Claro" Bella volvió hacia la sala de estar. Se preguntó si Edward finalmente tenía algo que compartir con ella sobre lo que había sucedido el fin de semana anterior.

Miró nervioso mientras se paseaba un poco antes de colocarse frente a la mesa de café.

Esto parece serio.

"¿Debería sentarme?" preguntó Bella.

"¿Eh? Oh…no," Edward negó. "A no ser que quieras hacerlo."

"¿Necesito hacerlo?" preguntó Bella. "Me estas asustando."

Eso pareció sacar a Edward del monólogo interior que parecía estar ocurriendo en su cabeza y se rió. "Oh... lo siento. ... vaya hombre, este tipo de cosas no me suelen poner nervioso ... es sólo que... bueno ... ya sabes ¿como... cuando te dije que lo sentía y dijiste que no era suficiente?"

"Ah, eso. Sí, estaba solo... está bien. Yo... estamos bien," insistió Bella.

"Sí, bueno... eso es algo... eso es por lo qué yo no... bueno una de las razones por las que no te pedí que me ayudaras a mudarme el sábado ".

Bella sacudió la cabeza obstinadamente. "Edward, no me debes ninguna explicación. Estás haciendo una gran cosa para Anthony y no tienes que decírmelo... es que me sorprendió descubrir que te estabas mudando."

"Sí, pensaba decírtelo, pero, obviamente, Alice lo hizo primero. Te juro, que la boca de esa mujer es como un embudo."

Bella se rió de su analogía. "Yo no creo tan siquiera que ella sepa lo que está haciendo".

"Si, bueno ..." Edward se metió las manos en los bolsillos como un niño tímido. "Yo sólo quería hacer esto ... sin que tuvieras que formar parte... quiero decir... para poder conseguir hacer algo bien, ¿sabes?"

Bella frunció el ceño y sacudió la cabeza. No entendía en nada.

"Yo sólo quería demostrarte que podía hacerlo," Edward se encogió de hombros con una tímida sonrisa.

"¿Hacer qué?" preguntó Bella.

"Lo correcto... para Anthony," respondió Edward. "Cada vez que tu y yo vemos, yo he hago algo desastroso y tu te encargas de limpiar mi mierda."

"Edward, no es así," dijo Bella, pero sus palabras no eran lo suficientemente fuertes como para convencerle.

"Cuando nos conocimos, tenías que quedarte hasta tarde porque llegaba tarde a recoger a Anthony de la escuela. Luego tenías que dejarle en tu clase por las mañanas porque no había nadie para vigilarle cuando le dejaba demasiado temprano en la escuela. Y él me contó cómo solías darle cosas cuando no tenía nada que le gustara en su almuerzo. Y... por supuesto, Bella, se que ayudaste con lo de la luz porque sabías que Anthony tenía miedo a la oscuridad ... y esta mierda con Vicki, joder, ni siquiera tengo palabras para describir este desastre... Pero cada vez, y quiero decir, cada jodida vez, tú estabas allí."

"Eres como... tienes tanta entereza. Eres graciosa y eres inteligente y eres... hermosa. Y no sólo por fuera, pero al igual que... se nota que eres una de esas personas que son , como, realmente... por el interior, quiero decir... increíblemente hermosa. Nunca he conocido a nadie como tú ... que simplemente ayuda a las personas y no espera a cambio una mierda..."

"Por eso que estaba tan molesto aquella noche en el restaurante cuando Vicki y tú discutíais una y otra vez por el dinero y dijiste que tenía que conseguir un lugar más grande para que Anthony pudiese tener su propia habitación, ¿te acuerdas? Estaba cabreado que pensaras que el motivo de mi mudanza fuera idea tuya en lugar de mía. Sólo quería mostrarte de lo que soy capaz, Bella."

"Y la razón por la que no te pedí que me ayudarás el sábado es porque quería tener a Anthony preparado y luego contratar a una niñera para cuidar de él en su propia jodida casa para que él no tuviese por qué tener miedo de dormir en un lugar extraño, y quería, finalmente llevarte a algún lado, solos tú y yo, y decirte que lo siento, de la manera correcta, y que contrariamente a lo que puede que pienses, que no soy un capullo irresponsable que necesita que le saquen de sus apuros a todo el tiempo. Puedo ser un buen tío, Bella. Soy un buen tío. "

Bella movía intermitente la cabeza casi todo el tiempo mientras Edward hablaba. No era que no quisiera escuchar lo que él tenía que decir, en lugar de eso ella estaba concienciándose para ser capaz continuar escuchando sin llorar incontrolablemente.

Sin embargo, el reguero de pequeñas lágrimas que rápidamente baño sus mejillas mientras escuchaba a Edward explicar cómo se veía él a través de sus ojos, fue superado rápidamente por una avalancha de emoción mientras ella luchaba por llegar a las palabras adecuadas para describir cómo que sentía por él en realidad.

Pero él siguió hablando, y con cada palabra, se puso de pie más alto y fue menos destrozado mientras le decía, por primera vez, quién era y lo que ella significaba para él.

Bella tomó un pañuelo que tenía cerca y trató de contener el torrente de lágrimas mientras tomaba las medidas necesarias para cerrar la brecha entre ella y Edward. Pasó sus manos arriba y abajo por los brazos de él mientras buscaba su voz y la valentía para mirarle directamente a los ojos mientras hablaba.

Edward, dejaste de ser un buen tío el día que cogiste la autopista y diste la vuelta a tu vida para acoger a tu hijo. Un hombre cualquiera no hubiese hecho eso, y sé que tú vida no ha sido fácil. No quiero que pienses ni por un momento que no soy consciente de los sacrificios que has hecho por Anthony. Y puedo ver los cambios que has hecho, en ti mismo y en Anthony. Está floreciendo contigo, por ti, Edward. Y siento si no haber hecho un trabajo mejor para hacértelo saber, pero estoy muy orgullosa de conocerte y de verte tener éxito. Eres un gran tío, Edward, y estaré encantada de salir contigo el sábado. "

Cuando Edward levantó una mano para borrar rastro de lágrimas, Bella volvió la cara hacía la palma de su mano y la besó suavemente.

"Entonces, ¿Puedo considerar que has aceptado mis disculpas?," dijo Edward en voz baja.

Ese era un sentimiento que levantaba el ánimo y Bella se echó a reír mientras secaba las lágrimas restantes con las dos manos.

Sintió que se le aceleraba el ritmo cardíaco mientras veía acercarse a Edward. Se estremeció cuando sus manos se movieron por su pelo, las suaves yemas de sus dedos contra su nuca, acariciándola y colocándola hasta que él giró su cara hacia la suya.

Mientras deslizaba sus manos por el pecho de Edward para colocarlas alrededor de su cuello, Bella se preguntó si él se daba cuenta de lo mucho y por cuánto tiempo había querido besarle.

El momento en el que sus labios se tocaron, la mente de Bella trabajó para descifrar la euforia de sus sentidos. La sensación de la piel de él bajo sus manos era un enigma de calor y frío. La curva de sus labios era a la vez suave y firme contra los de ella. El aroma de su esencia, que él exhalaba, era misteriosa y tentadoramente dulce. El sonido de su deseo, lujuria, ansiedad, mezclados con los de ella, era como su propia banda sonora personal de la pasión.

Play. Pausa. Repetir.

Pero entonces el alboroto de un niño pequeño se pudo oír en la distancia y Bella y Edward se separaron a regañadientes. Cuando Antonio entró en la habitación con un puñado de páginas del catálogo en la mano, los adultos jadeantes y despeinados ante él intentaban recomponerse rápidamente.

"He encontrado la que quiero," anunció Anthony mientras sostenía las páginas que había cogido para quitarlas del libro.

Perdido en su mundo de cortinas de béisbol, sábanas con coches de carreras y alfombras de fútbol, Anthony no tenía ninguna indicación de lo que había ocurrido entre las dos personas más importantes en su vida.

"Uh... ¿listo?" Edward le preguntó a Anthony. "¿Por qué no recoges tus cosas?."

¡Está bien!" Anthony despegó hacia la parte atrás, dando a Bella y Edward unos segundos para atar cabos sueltos.

"Estaba pensando que tal vez ... ¿el sábado podríamos ... hablar?" Dijo Edward.

Bella entendió exactamente lo que quería decir. Por ahora, ella tendría un par de preguntas. Por ahora, serían Papá y la Srta. Swan. Por ahora, ella esperaría; porque el sábado, hablarían.

Así que el resto de la semana, Bella y Edward sólo hicieron unas pequeñas modificaciones a su rutina mientras esperaban el sábado.

Edward se quedó a cenar con Bella y Anthony el miércoles, el jueves entró en el aula cuando recogió Anthony después de la escuela y el viernes, Bella visitó el apartamento de Edward por primera vez para ayudar a envolver, limpiar y empacar.

Mientras él estaba ocupado haciendo los preparativos para despedirse de la vivienda de un solo dormitorio, Bella secretamente esperaba que él también desee despedirse de la vida de soltero.

Ese era todavía el pensamiento más prominente en su mente cuando se despertó la mañana el sábado. A pesar de que le seguía de cerca en segundo lugar: besar a Edward, y en tercero: su cita de esa noche.

Bella apartó las sábanas y pensó en todas las actividades que había planeado para llenar su día mientras esperaba a que llegara la noche.

Edward todavía se negaba a que le ayudara a trasladarse a su casa, y seguía insistiendo en su explicación de por qué no, Bella no discutió. Pero le ofreció un compromiso que no podía rechazar. Al mediodía, Bella iría al viejo apartamento de Edward para llevarse a Anthony unas horas, y en ese momento cambiarían los coches con Edward para que él pudiera usar su camioneta durante el traslado. Era sólo una pequeña ayuda, pero así Bella sentía que estaba ayudando y Edward todavía tenía la sensación de que lo estaba haciendo por si mismo.

Hacía mucho tiempo desde Bella había sentido los nervios de la anticipar las cosas, pero mientras se preparaba para una mañana de recados antes de recoger a Anthony, y ver a Edward, no podía evitar la sensación general de nirvana en relación con lo que el día le deparaba.

Caminaba a todo velocidad cuando paso por la tintorería a recoger el vestido que planeaba usar esa noche. Estaba muy alegre cuando se detuvo por la tienda de aspiradoras de Vaughn para recoger un accesorio para su modelo de de bolsa y seguía sonriendo cuando paró en el supermercado para comprar comida para Edward, Emmett, Alice y Jasper, y un regalo especial para Anthony .

-Perdone, ¿Bella? ¿Bella Swan?

Bella se dio vuelta para ver una mujer pequeña, de aspecto frágil de pie detrás de ella. Incluso si ella no hubiese tenido ese color de pelo característico, o aquellos ojos penetrantes similares, Bella habría reconocido de inmediato la madre de Edward.

"¿Quién eres y qué quieres?" Bella preguntó, aunque estaba segura de que ya lo sabía. Mientras esperaba una respuesta, Bella no ocultó como colocaba el spray de pimienta que llevaba en su llavero para defenderse.

La mujer frente a ella sonrió y levantó las manos de una manera sumisa y nada amenazante.

"Siento asustarte, Bella. Sé que esto da miedo, pero te aseguro que no tengo intención de hacerte ningún daño."

"¿Quién eres?" Bella volvió a preguntar, sin dejar de agarrar estratégicamente sus llaves.

"Mi nombre es Esme. Esme Cullen. Soy la madre de Edward." Ella hizo una pausa dramática como si esperase que Bella se sorprendiera por esa declaración, pero Edward ya había hecho la gran revelación.

"¿Así que tú eres quien golpeó mi camioneta?" preguntó Bella.

-Yo, yo lo siento mucho, y me haré cargo del coste de los daños. No fue intencional. Es que... me asuste y estaba abrumada"

"¿tenías miedo? ¿Me has estado acechando durante semanas y tenías miedo? ¿Cómo crees que me siento yo?" preguntó Bella.

Esme asintió con simpatía y por un momento Bella pensé que podría haber reducido a la pobre mujer hasta hacerla llorar, pero cuando Esme la devolvió la mirada, que era confiada y fuerte.

"No fue mi intención observarte tan de cerca. Pero... el día que te vi en la tienda... con el niño... no espero que me recuerdes, pero hablé contigo ese día. Te dije que tu pequeño me recordaba mucho a mi hijo cuando tenía esa edad.

"Al principio no pensé nada. Pero, cuando saliste de la tienda estabas aparcada junto a mí y observe a tu pequeño y mientras éste esperaba a que le dejaras subir en la camioneta hizo esa cosa con su pelo, casi como si estuviera tirando y empujando de su cuero cabelludo, al mismo tiempo. Yo simplemente... recordé tan vívidamente a Edward haciendo lo misma, y lo supe. Supe justo entonces, que era de Edward y que tal vez Edward estaba cerca. Así que te seguí a tu casa y ahí fue cuando vi a Edward. Cuando llegó para recoger a su hijo. Le vi."

Esme parecía tener una conversación por su propio beneficio en ese momento y Bella miró a su alrededor con ansiedad, asegurándose de que había otra gente alrededor por si las cosas se ponía más extrañas de lo que ya eran.

"No sé lo que Edward te dijo, pero te aseguro que le quiero, y le he querido muchísimo desde el día en que nació," dijo Esme.

Por un instante fugaz, Bella estuvo dispuesta a escuchar. Con preguntas en la punta de la lengua y casi preguntó una. Pero entonces se detuvo.

Sintió que era como una traición a Edward. Él le había pedido que esperara. Era su derecho contarle su historia no de esta extraña mujer que se hacía llamar a su madre.

"Me voy," Bella dijo repentinamente. "Y si me sigue, llamaré a la policía."

La mirada de arrepentimiento y comprensión nunca desapareció del rostro de Esme.

"Lo siento, Bella. Entiende por favor que nunca quise asustarte ni molestarte... o a Edward o a su hijo," cuando se detuvo y abrió su bolso, Bella puso el dedo en el gatillo del spray, dispuesta a cualquier aviso.

"Aquí están mis datos," Esme sujeto un papel doblado. "Si cambias de opinión y quieres hablar... o si quieres dárselo a Edward, por favor, siéntase libre de hacerlo."

La mano de Bella tembló al aceptar el papel. No dio ninguna indicación de lo que iba a hacer, fuera lo que fuese, antes de subir a su camioneta, cerrando inmediatamente las puertas detrás ella.

Sin mirar atrás a Esme, Bella arrancó su camioneta y se lanzó fuera del estacionamiento. El movimiento repentino provoco que su bolso se cayera y el trozo de papel cayó al suelo. Bella no hizo ningún movimiento para recuperarlo mientras se alejaba del supermercado, hacia Edward y con suerte, la paz que sólo sus respuestas podrían dar.


¡Ya! ¡Por Fin! ^^

Espero vuestras impresiones ;Þ


*Nota del traductor:

Vicki le dijo a Anthony "noisy little shit" (pequeña mierda ruidosa) y Anthony entendió "noisy little ship" (pequeño barco ruidoso)

Del inglés: Shit = Mierda , Ship= Barco. La pronunciación es similar salvo por la terminación.

De ahí que Anthony, a sus cinco años, inocentemente, entendiera una cosa y no otra.