¡Hola!
Voy a resaltar varios puntos.
Lo primero recordaros, esta historia no es mía. Agradezco todos los reviews, pero mantener esto en mente, mucha gente aún me sigue dando las gracias por "mí" fic, y no es mío y no quiero atribuirme ningún mérito.
Lo segundo, se que la autora lleva más capítulos que yo. Traduzco cuando tengo ratos libres, y hay veces que tampoco tengo mucho tiempo libre para hacerlo. Y traducir no es solo traducir y ya, creedme habría cosas que no tendrían sentido si no se pulieran un poco. A parte el capitulo anterior era súper largo y muy denso desde el punto de vista de la traducción.
Lo tercero, no olvidéis que todo el mundo puede leer los reviews. Los que seguís esta historia en inglés, tened cuidado con lo que desveláis en los reviews por favor.
Lo último y no menos importante. Debido a que había traducciones ilegales de fics de ItzMegan73, quiero dejar bien claro, que tengo permiso y aprobación de Megan para hacer esta traducción y la de los Outtakes de la misma.
¡Gracias por leer!
Etnie
*Nota del Traductor:
"A-man-caught-it" significa "Un hombre lo cogió" pero suena muy parecido a "Manicotti" en inglés, que es un tipo de pasta.
A Rough Start
Capítulo 18 – El hombre en el Espejo
El fin de la semana laboral de Edward había llegado por fin, estaba abrumadoramente cansado. Continuamente, le decía a Jasper y Emmett que no tenían que envidiarle por tener cuatro días libres consecutivos cada semana, porque se pasaba los dos primeros recuperándose por trabajar jornadas tan largas.
"Ya te acostumbrarás," dijo Bella cuando Edward sencillamente cayó derrotado en su apartamento la noche del miércoles. El olor a ajo le hizo cosquillas en la nariz y lo distrajo momentáneamente de su cansancio.
"¡He hecho la cena!" Anthony anunció cuando vio a Edward entrar en la cocina.
Bella puso las manos en las caderas y se volvió hacia el niño que estaba parado en el centro de la habitación con una camisa convertida en delantal atada alrededor de su cintura.
"Discúlpeme, pero usted tuvo un poco de ayuda, caballero" Recalcó ella con una sonrisa.
"Oh sí," Anthony puso las manos sobre su boca para ahogar una risita.
Edward nunca dejaba de darse cuenta de lo relajado que estaba Anthony en presencia de Bella, y esta vez no fue una excepción. Aunque los días en los que Anthony le dijo a Edward que le odiaba quedaban ya lejos, el sonido de su risa rara vez llenaba sus interacciones.
"¿Y que hay en el menú del restaurante de Bella y Anthony?" Edward recalcó preguntándole a los dos.
"A-man-caught-it*", respondió Anthony con autoridad.
Ahora era el turno de Bella de contener la risa. Se volvió hacia Edward y le susurró: "Manicotti".
"¿Quieres un poco?" Preguntó Anthony.
"¿Tu vas a tomar un poco?" preguntó Edward. Aunque su pregunta era en broma y suave, Edward también estaba sorprendido de que Anthony estuviera considerando comer algo que no salió de una caja con su personaje de dibujos animados favorito pintado en ella.
"Por supuesto" dijo Anthony dejándolo claro.
Cuando se aproximó a la mesa del pequeño comedor para sentarse, Bella se acercó a él y le dio un plato a Edward.
"Un niño por lo menos intentará probar cualquier cosa que haya cocinado el mismo," dijo en voz baja.
"Está bien saberlo," Edward le sonrió.
Sus interacciones no eran nada incómodas desde que habían compartido su primer beso, pero Edward no pasó por alto que no había un tono romántico en sus interacciones. ¿En que punto se encontraban las cosas? ¿Dónde quería él que se encontraran las cosas? O más importante aún, ¿donde quería ella que se estuvieran las cosas?
Edward sabía que no quería volver atrás. Ahora que la había besado, no podía volver atrás. Pero también sabía que no podía preguntar, no ahora. No con Anthony sentado frente a él en la mesa.
El sábado. Hablarían de ello el sábado.
Cuando el pensamiento de su inminente cita cruzó por su mente, Edward miró a Bella, sólo para descubrir que ella lo estaba observando atentamente. Cuando él sonrío, ella le devolvió la sonrisa y se relajó notablemente ante sus ojos.
Todo lo que él sentía, ella lo sentía exactamente de la misma forma.
Cuando Edward dejó el apartamento de Bella esa noche, tenía el estomago lleno, otra cosa más para agregar a la corta lista de cosas que Anthony realmente comería, y un hijo muy orgulloso por el hecho de que había "cocinado" la cena para su padre y su maestra.
A la mañana siguiente, después de dejar a Anthony en la escuela, Edward hizo una parada en el supermercado para pedir cajas vacías. Len, el gerente de la tienda, no le habría dado una maldita cosa, pero Denise, la asistente del manager, siempre hacía lo imposible para ayudar a Edward con todo lo que pedía.
"Coge todo lo que quieras," susurró Denise mientras señalaba a un montón de cajas después de llevar a Edward al almacén en la parte trasera de la tienda.
"Genial. Gracias," dijo Edward mientras asentía con la cabeza en su dirección. Había tenido la esperanza de que Denise se tomara las palabras como despedida, pero ella se quedó mientras él empezó a hacer una pequeña pila de cajas para llevárselas.
"¿Así que... te mudas o algo así?," preguntó.
"No puedo pensar en ninguna otra razón por la qué la gente recoge cajas del supermercado, excepto cuando se van a mudar," rió Edward.
"Bueno... nunca se sabe. Oigo las historias más locas trabajando aquí."
"A puesto a que si," dijo Edward, esperando que ella no continuase.
Pero lo hizo.
Denise estaba flirteando. Y aunque ella no estaba ni por asomo cerca de su tipo, en el pasado, Edward no se lo hubiera pensado dos veces antes de seguirle la corriente, coqueteando con ella para su propio beneficio. Pero ahora que había una amalgama de sentimientos hacia Bella, incluso un vis-a-vis verbal no-romántico con cualquier otra mujer le hacía sentir mal.
Era un lugar muy confuso, el limbo en el que él y Bella maniobraban. Pero incluso si Edward hacía caso omiso, los sentimientos durante la vida real se lo recordaban.
Primero fue Denise en el supermercado, y después la madre de Taylor cuando Edward fue a recoger a Anthony en la escuela esa tarde. Desafortunadamente, o por suerte, Edward no estaba tan seguro, esto último pasó delante de Bella.
El aula de la guardería era un mar de movimiento, mientras los padres abrigaban a sus hijos antes de llevarlos a fuera al tiempo casi comparable a un monzón con el aguacero de la tarde. Bella está ocupada, padre tras padre le hacían distintas preguntas, pero no estaba tan ocupada como para no dedicarle una rápida sonrisa a Edward como saludo mientras que, discretamente, él se acercaba a ella.
Estaba a punto de alcanzarla cuando la madre de Taylor le interceptó.
"Edward, hola." Su tono cortante y la forma en que ella lo observaba dejaron claro que ella no quería simplemente ofrecerle un saludo amistoso.
"Hola," dijo Edward mientras cambiaba la mochila y chaqueta de Anthony a la otra mano. Tal vez si veía que tenía aún que preparar a su hijo, se marcharía.
No hubo suerte.
"¿Cómo estás?," preguntó.
Oh, bien. Una pequeña charla.
"Muy bien, gracias. ¿Y tú?"
"Todo bien. Echamos de menos a Anthony por las mañanas. A Taylor le encantaba ir al colegio con él."
"Oh... sí. Tenemos que juntarles alguna vez," asintió Edward.
"¡Sí claro!," dijo con mucho entusiasmo. "En realidad, ¿recibiste el mensaje que te dejé hace algún tiempo?"
"Um, ¿qué mensaje?" preguntó Edward, aunque supo de inmediato a que se refería. Miró fugazmente y vio que Bella se había acercado a él, y aunque ella estaba hablando con uno de sus alumnos, se daba cuenta de que tenía puestos sus oídos en él.
"Bueno", la madre de Taylor no se dio cuenta de que los dos adultos intentaban llegar el uno al otro, "Doy una fiesta en mi casa, y mi vecina, que es muy agradable y dulce, va a venir. Pensé que estaría bien que vosotros dos os conocierais."
"Eh..."
Bella no hizo ningún esfuerzo por ocultar el hecho de que había escuchado cada palabra. Ella miró a Edward y él le devolvió la mirada. Ella inclinó la cabeza y sonrió, lo que indica que estaba tan interesada en la respuesta de Edward como la madre de Taylor parecía estar.
Edward puso los ojos en blanco antes de recordar que Bella no era la única que lo observaba.
"A menos que... quiero decir... yo supuse que estas soltero. Creí que lo habías mencionado... pero si hay alguien..." La madre de Taylor dio marcha atrás.
"En parte... sí, aunque no estoy... saliendo del todo ahora mismo," respondió Edward, pero sus ojos estaban puestos en Bella.
"Oh." la madre de Taylor miró entre Edward y Bella. "Ooohh... Bueno si cambias de opinión o cualquier otra cosa... la fiesta es el sábado y eres bienvenido... incluso puedes traer a una amiga si quieres." Luego, como si estuviera pensándolo bien, añadió, "Señorita Swan, si quiere venir, me encantaría que lo hiciera."
"Oh, lo siento. Tengo planes en la noche del sábado, pero gracias de todos modos" respondió Bella.
Edward observó como Taylor y su madre salieron fuera poco después.
"Bueno... eso fue..."
"Muy entretenido," completó Bella. "Te juro que parecía que ibas a vomitar".
"No sabía qué decir," Edward se defendió. "No quería ser descortés. Ella realmente me ayudó a salir adelante a principios de este año".
"Lo sé" admitió Bella. "Pero no es de mala educación decir que tienes planes. Eso es lo que hago siempre. Pregunto cuando es el evento y entonces digo que ya tengo planes para ese momento. Incluso si mis planes simplemente son que planeo no asistir a lo que sea que es a lo que me están invitando, yo aún así tengo planes."
Edward miró a Bella durante un buen rato mientras su cerebro ataba la cadena de palabras que ella le había lanzado.
Cuando se dio cuenta de lo que acaba de decir, se echó a reír mientras sacudía la cabeza. "Voy a tener que recordar eso. Si alguna vez te invito a salir y me dices que tienes planes, sabré que me estás rechazando".
"No te voy a rechazar," dijo ella en voz baja.
Edward miró a Anthony para ver si les estaba prestando atención. Cuando vio que su hijo estaba ocupado clasificando lápices de colores por color y tamaño, Edward se acercó a Bella y bajó la voz.
"Bueno... el sábado por la noche... te paso a recoger... ¿en torno a las seis?" dijo.
"Genial. ¿Alguna pista sobre lo que vamos a hacer?" le preguntó.
"Pensé que podríamos cenar y luego, si no llueve, iremos hacia el río y si está lloviendo, haremos... otra cosa," respondió Edward vagamente.
"Suena bien," dijo Bella de una manera que le dijo a Edward que lo decía de verdad.
Sus ojos se concentraron en sus labios y las ganas de besarla en ese momento eran tan abrumadoras que casi lo hizo. Lo más probable, es que su deseo fuera evidente en su rostro, porque los ojos de Bella se deslizaron hacia Anthony antes de dar un pequeño paso atrás.
El sábado parecía tan lejos.
"¿Qué vas a hacer mañana?" Bella preguntó de repente, sus pensamientos aparentemente en tándem con los suyos.
"Bueno... iba a ir a Walmart," dijo Edward.
"¿En Port Angeles?" preguntó Bella.
Edward asintió. "Tengo que comprarle una cama a Anthony."
"No sé si las cosas que tienen en stock en la tienda son realmente de buena calidad. ¿Has probado a buscar en Internet o en el Windfall local? Incluso el Ejército de Salvación podría tener algo que te guste." Bella preguntó.
"Los gastos de envío por Internet son escandalosos," respondió. A pesar de que tenía un dinero extra, ahora que le habían dado las ayudas, no lo quería desperdiciarlo en cosas como gastos de envío y manipulado.
"Lo siento," se disculpó Bella de pronto. "No estaba... no creo que necesites que te diga que tienes que hacer. Solo es que parece mucho que hacer en un día."
"No, no pasa nada," dijo Edward. "Y tienes razón. Es mucho que hacer en un día, pero las cosas de Walmart vienen desmontadas. Puedo meterlas en el coche. Si consigo algo de segunda mano en Windfall o incluso en el Ejército de Salvación, probablemente no se seré capaz de meterlo en mi coche. "
"Bueno..." Bella dijo evasivamente. "Conozco a alguien con una camioneta... si por lo que sea... no encuentras nada en Walmart."
"¿En serio?"
"Si."
"Vale."
Con la perspectiva de pasar la tarde con Bella, a Edward no le molestó ir a Port Angeles el viernes. Afortunadamente, para Bella, ella no le indicó mal. Encontraron unas literas de pino en el Ejército de Salvación, y el dueño fue lo suficientemente amable para reservárselas durante una hora mientras iban a Windfall para ver si tenían algo mejor.
Fue como si estuviera allí en la tienda, esperándoles. O, más bien, esperando a Anthony.
Edward y Bella caminaron directamente hacía ella, mientras buscaban a través de la pequeña, estrecha y llena tienda.
"Hey, Edward, ¿de que tamaño es tú cama?" Bella preguntó mientras permanecía de pie ante un cabecero de aspecto masculino de hierro forjado y madera.
Edward se acercó y se detuvo junto a ella y miró el artículo. A decir verdad, le importaba más bien poco si su cama tenía cabecero o no. Ni siquiera tenía sábanas.
"'Queen', creo", respondió, no obstante.
"Hmm," Bella golpeó su dedo índice contra su labio inferior.
"¿Por qué? ¿Cuánto cuesta?" preguntó Edward.
En ese preciso instante, la voz aguda de Anthony se escuchó mientras llamaba a la señorita Swan una y otra vez.
"¡Tienen una cama de coche de carreras! ¡Hay una cama de coche de carreras por aquí!" señaló con entusiasmo hacia la pared del fondo.
El cabecero fue abandonado cuando Edward y Bella se acercaron a ver por lo que Anthony estaba saltando de arriba y abajo y agitando las manos frenéticamente.
"Parece una caja de arena gigante o algo así," dijo Bella.
"No, es una cama," dijo Edward mientras movía una mesa y una lámpara hacía un lado para poner la cama horizontalmente. "El colchón va aquí," señaló al hueco con forma de rectángulo del centro.
"Wow," dijo Bella mientras estudiaba las pegatinas y el acabado del armazón de plástico duro."Esto está en muy buenas condiciones."
"Nos llegó ayer por la tarde," dijo la vendedora cuando se acercó en silencio por detrás del trío. "No solemos tener este tipo de artículos aquí. Por lo general, sólo tenemos ropa y pequeños artículos de mobiliario como mesas esquineras y lámparas de pie. No iba a aceptarlo, pero parece que hice lo correcto," ella señaló hacia el radiante Anthony.
"¿Me la puedo quedar, Señorita Swan?," Preguntó Anthony.
Bella le hizo una seña con el dedo, y cuando Anthony se detuvo frente a ella, se inclinó y le susurró al oído. Segundos después, Anthony saltó hacía Edward.
"¿Puedo, por favor, quedarme la cama-coche de carreras?," preguntó.
Edward fingió no estar seguro mientras preguntaba a la dependienta lo que costaba la cama.
"Doscientos dólares", respondió ella.
Whoa. Edward no había planeado gastar esa elevada cantidad, aunque si la tenía.
"¿Doscientos dólares?" Bella hizo eco mientras se acercó a Edward. "¿No es demasiado para una cama de segunda mano para un niño?"
"Bueno... he buscado en Ebay, y camas como ésta se venden entre cuatro y seiscientos dólares. Así que creo que doscientos es un trato bastante bueno. Además, mira lo feliz que está él. Le encantará," la empleada dijo de Anthony.
Edward y Bella intercambiaron miradas. Bella abrió la boca para hablar y después la cerró de golpe. "Depende de ti," dijo finalmente.
"¿Qué opinas? ¿Es demasiado?" Edward preguntó.
Bella volvió a mirar a la cama. Estaba en perfecto estado. Las pegatinas estaban brillantes e intactas y no había marcas, al menos que ella pudiera ver, algo poco habitual en una cama para niño de segunda mano. Y ver a Anthony tan excitado por algo, después de todo por lo que había pasado...
"Creo que si puedes permitírtelo, tal vez deberías," ofreció Bella.
A esas alturas, Anthony tenía las manos entrelazadas delante de su cara, suplicando a Edward que hiciera la compra.
"¿Aceptaría 185 dólares?" negoció Edward.
"¿Por favor?" Anthony le pidió a la dependienta.
Ella parecía un poco reticente al principio, pero luego poco a poco cedió, encogiéndose de hombros y asintiendo aceptando del precio.
"Traeré la camioneta de vuelta mientras pagas," dijo Bella rápidamente antes de que la señora cambiara de opinión.
Después de pagar, Edward salió a cargar la cama en la parte trasera de la camioneta. Anthony miraba desde el espejo retrovisor de la camioneta, supervisando, mientras Edward cuidadosamente colocaba la cama.
"Vuelvo en seguida," dijo Bella mientras corría dentro de la tienda. No fue hasta que volvió a salir con el cabecero que había estado admirando, que Edward supo lo que estaba haciendo. Se lo cogió y lo ató en la parte posterior de la camioneta también.
"¿Estaba pensando que podríamos dejar esto en la casa nueva? Tengo garaje... y como me mudo mañana, no tiene mucho sentido moverlo dos veces," dijo evasivamente Edward.
"Claro. ¿Cómo se va?" Bella preguntó. Edward empezó a darle las indicaciones, pero Bella rápidamente alzó la mano para silenciarlo. "¿Por qué no dejo simplemente que conduzcas tú?"
"¿Tu camioneta?" preguntó Edward, sorprendido por su generosidad.
"Claro, ¿por qué no?" Bella se encogió de hombros. "Será mucho más fácil a que me des las indicaciones, confía en mí. Yo siempre dudo y me salto los giros cuando la gente me va dando indicaciones."
Bella le entregó las llaves y ayudó a Anthony en la parte trasera de la camioneta mientras Edward se metió en el lado del conductor.
"Anthony, ¿no crees que tu papá hizo un gran trabajo consiguiendo tu cama hoy? ¿Le diste las gracias?" Bella intervino mientras se aseguraba de que Anthony se había abrochado el cinturón de seguridad.
Edward se sintió incómodo cuando se volvió hacia su hijo para aceptar su agradecimiento, pero lo hizo de todos modos.
"Gracias," dijo Anthony en voz baja.
"De nada, hijo."
Aunque su voz fue diminuta, la forma en que los ojos de Anthony se encendieron cuando expresó su gratitud hizo que los casi doscientos dólares que Edward acababa de gastar pareciesen una cantidad insignificante.
Edward aceleró el motor antes de maniobrar con la camioneta de Bella fuera del aparcamiento camino a casa. Le gustaba la sensación de todo ese poder bajo sus manos. Y si era honesto, no le importaba tener al precioso pequeño en el asiento trasero o a la hermosa mujer a su lado.
La tienda de segunda mano estaba sólo a unos pocos kilómetros de la nueva residencia de Edward. Cuando se detuvo frente a ella, salió corriendo de la camioneta señalando que no pensaba quedarse mucho tiempo. Realmente no quería que Bella viese la nueva casa hasta que se trasladara por completo.
Después de meter con éxito la nueva cama de Anthony en el pequeño garaje para un coche, Edward se volvió para ver a Bella intentando sacar el cabecero que había comprado de la parte trasera de la camioneta también.
"¿Qué es esto?" lo señaló.
"Un regalo de bienvenida a la casa nueva," le dijo ella.
"Bella... no tenías por qué hacerlo," le dijo Edward.
"Lo sé. Quería hacerlo," le dijo ella.
Edward le guiñó un ojo. Y si no hubieran estado bajo la escrupulosa mirada de un niño de cinco años, la habría besado.
El sábado.
Y finalmente, después de una noche de embalar y pizza con Bella, el sábado por fin llegó. Es cierto, habría un día entero de cargar cosas pesadas, limpieza y un montón de viajes de ida y vuelta, pero al final de la tarde, Edward estaría con Bella una vez más. Y esta vez, estarían solos.
"Todavía no me puedo creer que ella te vaya a dar las llaves," Jasper sacudió su cabeza con asombro mientras vaciaba el contenido de uno de los cajones de la cocina de Edward en una caja.
Edward simplemente se encogió de hombros y trató de ocultar la sonrisa que amenazaba con aparecer en su cara.
"¿Ella? ¿Quieres decir Bella?" Alice apareció por la esquina con los ojos muy abiertos. "¿Te ha dado las llaves de su apartamento?"
Edward se cerró inmediatamente, y cuando él no respondió, Alice se volvió hacia Jasper.
"Incluso mejor," dijo Jasper. "Las desu camioneta."
Alice se burlado abiertamente. "Por supuesto un tío se preocupa más por un vehículo que por algo como el compromiso que implican las llaves de la puerta principal. Debería haberlo sabido antes de hacerme ilusiones."
"Hey... sólo la ha besado," agregó Jasper. "No puedes esperar que le de ya las llaves de casa."
"¿Qué?" Alice se volvió hacia Edward.
"¡Hey!" Edward le lanzó a Jasper una mirada de mala gana antes de mirar a través de la sala casi vacía hacia donde Anthony estaba tirado en el suelo, coloreando, muy ocupado, en una hoja de papel. "No levantes la voz," advirtió.
"¿Por qué no me lo dijiste?" dijo Alice pellizcado a Edward en el bíceps.
Edward apartó su mano. "¿Es realmente necesario qué te conteste a esa pregunta?"
"Es mejor que seas agradable conmigo. Puede que necesites mi ayuda," advirtió Alice.
"He visto de que clase es tu ayuda... y, no gracias," Edward trató de alejarse de ella.
"¡Oh, superarlo ya!" Alice le gritó. "¡Te juro que eres más rencoroso que mi abuela italiana!"
"No necesita tu ayuda de todas formas. Finalmente le echó huevos y le pidió salir," sonrió Jasper.
"¡En serio!" Alice le dio una palmada en el brazo a Edward. Con fuerza. "¿Le pediste salir? ¿Y ella dijo que sí? ¿Es por eso que Jas y yo vamos a hacer de niñeras esta noche? Que por cierto, eso es una ayuda."
Edward dirigió una mirada en dirección a Jasper. "Si alguna vez te quedas tirado en una cuneta, no me llames."
"Oh, como si ella no lo fuera a averiguar por su cuenta," Jasper encogió los hombros.
"¿Averiguar qué?" preguntó Emmett mientras aparecía por la parte posterior de la vivienda donde había desmantelado la cama de Edward.
De repente, Jasper, Alice y Edward enmudecieron buscando evitar responder a la pregunta de forma casual.
Desde que Emmett había murmurado por lo que él y Rose pasaron, sus amigos habían decidido ir con cuidado cuando él estaba presente y surgía algo sobre una relación. Alice y Jasper disminuyeron el tono de sus manifestaciones públicas de afecto, incluso en su propia casa, siempre que Emmett estaba con ellos.
No había sido un problema para Edward, hasta ahora, ahora él y Bella habían compartido un beso.
Besar a Bella.
Fue absolutamente todo y nada comparado con lo que Edward había imaginado, todo concentrado en una experiencia. Y si sólo besarla era tan excitante, imaginar como sería...
"Tío, tienes una sonrisa súper extraña en tu cara ahora mismo," bromeó Emmett.
"¿Quién yo?" Edward se inclinó para recoger un paquete de periódicos que estaba usando como amortiguador entre los cristales.
"Sí, ¿qué pasa?" presionó Emmett.
"Oh, nada. Estaba pensando."
"¿Sobre qué?" Emmett preguntó como si estuviera obligado a hacerlo.
Sin embargo, Edward hubiera preferido que no preguntara. Porque de ningún modo le iba a hablar y hablar sobre la nueva mujer en su vida cuando Emmett acaba de romper con la suya. Y a juzgar por la forma en que Jasper y Alice se habían lanzado de repente a embalar los últimos DVDs de Edward, ellos opinaban igual.
"Sólo pensaba en la cantidad de trabajo que tengo que hacer," mintió Edward. "Esto parece un nunca acabar."
Emmett asintió con la cabeza mientras miraba alrededor, aparentemente satisfecho con la respuesta de Edward.
El grupo de amigos trabajó constantemente durante unas pocas horas antes de que Anthony buscara a Edward y anunciase que tenía hambre. Sus palabras sirvieron como recordatorio para todos los demás de que les faltaba alimento. Jasper no perdió el tiempo en comentar que ya que Edward se estaba beneficiando de sus esfuerzos, por lo menos podía hacerse cargo de la comida.
"Sí, en un minuto," dijo Edward, como si realmente hubiese pensado en realidad proporcionarles la comida "Tengo que esperar a que Bella llegue aquí con la camioneta."
Alice se acercó a él entonces, y cuando Edward vio que ella mirada por encima de su hombro para ver si alguien les estaba mirando, supo que estaba tramando algo.
"Bueno... Jasper dijo que íbamos a cuidar a Anthony en tu casa, pero ¿deberíamos llevárnoslo a nuestra casa... por si las cosas se alarga durante toda la noche?" ella pestañeó frente a él.
"No," dijo Edward simplemente.
"¿Estás seguro?"
"Estoy seguro," Edward asintió. "No puedo mudar a Anthony a un lugar nuevo y luego hacerle pasar la primera noche solo. Es algo que tenemos que hacer juntos. Y además... no sé... es demasiado pronto para quedarse a dormir fuera."
"Wow," dijo Alice alzando las cejas.
"¿Qué?" Edward se sintió incómodo cuando ella se quedo como sorprendida y embobada.
Alice sacudió la cabeza y cambió de tema, pero la risa en sus ojos no pasó desapercibida para Edward.
"¿Hay... algo que deba hacer... ya sabes... para hacer que esta noche más fácil para él? La última vez que lo cuidé, terminó con aquel horrible fiasco de Vicki," preguntó ella en un raro momento de seriedad.
"Sí, hagas lo que hagas, no le recuerdes eso," dijo Edward.
Estaba a punto de volver a explicar a Alice el meticuloso paladar de Anthony, pero oyó el golpe la puerta de un coche fuera.
Edward salió por la puerta principal antes de que Alice pudiese forma una frase con las palabras que tenía en la boca.
"Hola," Edward saludó a Bella en la puerta. Había pasado toda la noche con ella el día anterior, pero todavía tenía hambre de su presencia, mientras ella caminaba hasta el porche. Estaba tan ocupado mirando la expresión nerviosa en su rostro, que casi no se percató de las numerosas bolsas que llevaba.
"He traído la comida," dijo mientras se las ofrecía.
Jasper le oyó desde su puesto en el apartamento, e inmediatamente apareció por la puerta para aliviar su carga.
"¡Gracias, Bella! Estaba a punto de empezar a roer las encimeras," sonrió.
"Bella... no tenías por qué hacer eso," dijo Edward. Estaba empezando a sonar como un mantra entre ellos dos.
"Me hace sentir como que estoy ayudando," dijo.
"Estas ayudando. Te vas a llevar a Anthony y vas a dejarme usar tú camioneta," Edward le recordó.
"Es verdad," Bella sonrió, pero la luz de siempre no estaba detrás de ella.
Edward ladeó la cabeza a un lado y la miró con aire dubitativo. "¿Todo va bien?"
"Si. Es que... no puedo esperar a esta noche," exhaló.
"Ya somos dos." Edward miró sobre su hombro antes de salir al rellano y cerró la puerta tras él.
Bella pareció momentáneamente aturdida cuando Edward tiró de ella hacía él para abrazarla. "Gracias por todo," dijo antes de rozar suavemente los labios con los suyos. "Lo siento. No podía esperar hasta esta noche para hacer eso."
"Me alegro de que no lo hicieras," dijo Bella sin aliento.
Justo cuando se inclinaba para besarla de nuevo, la puerta principal se abrió y Alice se estiró, apenas asomando por encima del codo de Edward.
"¡Bella! Tienes que darme algunas explicaciones," dijo ella, con las manos en las caderas.
Deja que Alice arruine el momento.
Bella logró evitar a Alice diciendo que tenía que llevar a Anthony al parque, como le había prometido. Al mencionar el parque, Anthony se acercó a Bella como un rayo de luz.
Edward vio que Alice intentó besar y abrazar a Anthony un poco, probablemente preparándole para cuando le cuidara por la noche. Anthony lo permitió, pero al segundo de estar libre, su mano estaba cogida a la de Bella y se pegó a su lado, mirando a Alice con cautela.
Edward y Bella intercambiaron las llaves de los vehículos en un frenesí de actividad. Su despedida se llenó de energía con la promesa de reencontrarse en un par de horas. Y con eso, Bella y Anthony dejaron a Edward y sus amigos con su trabajo.
Y realmente fue trabajo duro.
Las horas volaron como minutos, mientras colocaban caja tras caja en la parte posterior de la camioneta de Bella. A medida que cargaba la primera serie de cajas, la abolladura y la pintura raspada cerca de la puerta trasera llamó la atención de Edward y le recordó los recientes acontecimientos. Optó por echar los pensamientos a la parte posterior de su mente y concentrarse en la tarea que tenía entre manos. Se concentró en mudarse lo más rápida y eficientemente posible, y como no tenía muchas cosas, ni grandes muebles, después de unos pocos viajes, el apartamento estaba vacío.
A las cuatro y media de la tarde, Edward miraba a través del apartamento vacío, contando las cosas que todavía quedaban por hacer antes de que pudiera marcharse y estar listo para su cita de esa noche.
"Márchate, tío. Nosotros nos encargamos del resto," dijo Emmett acercándose ruidosamente por detrás de Edward.
"Quería al menos dejar la habitación de Anthony lista antes de salir esta noche," dijo Edward.
"¿Estás bromeando?," Jasper le había oído y entró en la habitación con un plátano a medio comer en la mano. "Alice está allí. Todo estará desempaquetado y guardado antes de que llegues."
Edward cedió y se dispuso a salir de su apartamento. Hizo una revisión más a su habitación, asegurándose de que no se dejaba nada atrás, y fue entonces cuando se dio cuenta de que Gus, todavía en la caja de zapatos, estaba en la parte superior del armario.
"Oh, me olvidé de tirar eso," dijo Emmett mientras observaba Edward recoger la caja poniéndola bajo su brazo.
"Gracias a Dios que no lo has hecho. Anthony quiere a esta cosa en los momentos más extraños. Y tengo la sensación de que la primera noche en un lugar nuevo podría ser uno de esos momentos." Cuando vio la mirada inquisitiva en la cara de Emmett, añadió, "Es una marioneta que le hizo su abuela antes de... ya sabes. En fin, se rompió en la secadora, pero Anthony aún quiere tenerlo."
Emmett asintió, pero miró a Edward como si estuviera loco. Mientras Edward se marchaba, pensó que esa era, a menudo, la misma mirada que los chicos les echaban sus amigos cuando se enamoraban por primera vez. Los niños y las mujeres. A veces esas dos cosas hacen que los hombres hagan locuras.
Y en lo que respectaba a las mujeres y las locuras, Jasper tenía razón. Alice se había volcado con la nueva casa de Edward. Y aunque la mayoría de las cosas no estaban realmente desembaladas, todas las cajas se apilaban en las habitaciones correspondientes.
"Llegas justo a tiempo para subir arriba la cama de Anthony. La he limpiado, pero no podía levantarla," dijo Alice.
Edward en secreto se alegraba de que no hubiese terminado el cuarto de Anthony. Por una razón inexplicable, quería hacer él esa parte.
"Ya lo hago yo," dijo. "Y gracias, Alice."
"Espero que eso signifique que estoy eximida de toda culpa," bromeó Alice.
Edward se volvió para mirarla con asombro. "¿Por eso has hecho todo esto?"
Alice se echó a reír. "Lo habría hecho de todos modos. No quería que llegaras a casa y te preocuparas por todo esto. Sólo quiero que salgas y pases un buen rato esta noche. Bella y tú... debería haber sucedido hace mucho un tiempo."
Tal vez. Pero a Edward, las cosas no solían ocurrirle como debían, y Bella, probablemente, no era una excepción a esa regla.
Preparar la habitación de Anthony, aunque satisfactorio, no resultó ser gran cosa. Había una cama, ganchos con forma de coche para colgar su chaqueta y su mochila y un pequeño estante que estaba construido en la pared. Edward dejó la caja que contenía a Gus en la estantería antes de salir de la habitación y fue a prepararse para encontrarse con Bella.
Después de una ducha y cambiarse de ropa, y de la aprobación, no solicitada, de Alice, Edward bajó las escaleras para encontrar a Bella y Anthony en su sala de estar.
"Pensé que te recogía yo," le dijo a ella.
"Pero entonces habríamos tenido que volver a traer a este pequeñajo, aquí, a casa. Y podría haberle parecido extraño que yo fuera de copiloto. Así que... le he traído. ¿Te parece bien?"
Bella llevaba un vestido negro ajustado que llegaba hasta pocos centímetros por encima de su rodilla. Sus piernas estaban desnudas, coronadas por unos zapatos de tacón negro que se abrochaban alrededor de su tobillo. Estaba preciosa, y para cuando Edward dejó de darse un homenaje visual, sólo fue capaz de captar la última palabra que ella dijo.
"Vale," le dijo él.
Alice apareció por detrás y dejó escapar un silbido. "Estás fabulosa, querida."
"Más que fabulosa," dijo Edward mientras tomaba el abrigo que Bella sujetaba en su brazo y le ayudó a ponérselo.
Edward le dio mucha importancia al despedirse de Anthony, asegurándole que estaría de vuelta para arroparle en su nueva cama, antes de que él y Bella salieran por la puerta delantera.
"Oh, y Alice," dijo Edward mientras ponía la llave en la cerradura, "estás perdonada."
La conversación entre Edward y Bella de camino al restaurante fue fácil y despreocupada. Hablaron del trabajo y el tiempo y de todo, menos de ellos y lo que podían esperar de esa noche. Sin embargo, cuando Edward rodeó su vehículo para abrir la puerta del coche a Bella, una vez que habían llegado, no había duda de lo que esta noche significaba para los dos. Los ojos de Bella brillaron mientras ella alzó la mirada hacia él, y si se mirara en un espejo, estaba seguro de que los suyos estarían igual.
La tomó de la mano cuando salió del coche, y mientras se dirigían a la entrada del restaurante, ella no se soltó. Cogidos de la mano se pararon delante de la dueña mientras ella les informaba de que había una espera de diez minutos.
¿Espera? ¿En Forks? Eso nunca sucede.
"La Cámara de Comercio tiene una reunión de miembros, pero creo que está casi terminando. No debería alargarse," explicó la anfitriona.
No llovía, así que Edward sugirió que esperaran en la terraza hasta que la mesa estuviese lista.
"¿No hace demasiado frío, verdad?" Edward preguntó cuándo se dio cuenta de que Bella apretaba su abrigo contra su cuerpo.
"No, se está bien," dijo Bella, pero cuando Edward extendió el brazo, Bella se acurrucó contra su cuerpo y se fundió en su calor.
Un cómodo silencio se estableció alrededor de ellos. No había coches que entrarán o saliesen del aparcamiento, no había otros clientes esperando una mesa, ni amigos, ni niños y ni interrupciones. Solo Edward y Bella, a solas al fin.
La miró en el mismo momento en que ella le miró. Su mirada se desvió a sus labios y ella levantó la barbilla un poco más alto, como si se los estuviera ofreciendo. Con la otra mano, Edward atrajo a Bella en un abrazo, y ella no perdió tiempo en envolver sus brazos alrededor de su cintura.
Se quedaron nariz contra nariz hasta que Edward bajó la cabeza y junto los labios de Bella con los suyos. Cuando ella apretó su sujeción contra él y le atrajo aún más cerca, Edward profundizó el beso, provocando y degustando sus labios hasta que ella los separó, lo suficiente para que su lengua se encontrase con la de ella.
Él suspiró contra su boca mientras los dedos de ella recorrían su cuero cabelludo, rodeando su cabeza. Ella le abrió entonces su boca por completo y le besó de la forma que él había querido besarla desde hacía más tiempo del estaba dispuesto a confesar.
Y sin interrupciones, sus besos continuaron durante los trece minutos que tardó el restaurante en preparar su mesa.
Edward estaba completamente ebrio de amor mientras conducía a Bella de la mano a sus asientos. Ineptamente sacó una silla para Bella y ella se sentó con gracia antes de acercarse ella misma más a la mesa. Edward se sentó frente a ella y le ofreció una sonrisa carismática.
"Bueno… ¿qué habéis hecho Anthony y tu hoy?" Edward preguntó para iniciar la conversación.
"Bueno, le llevé al parque, como prometí, y jugó en los columpios durante un minuto hasta que un grupo de niños se le acercó y le invitaron a jugar al pilla-pilla," dijo Bella.
"¿Y cómo fue?" Edward preguntó con escepticismo.
Bella se encogió de hombros y Edward se dio cuenta de que ella trataba de no decirle algo.
"¿Que ha pasado?" preguntó Edward.
"Bueno... Anthony no… no parece disfrutar de las actividades en grupo," finalmente dijo Bella. "Es igual en el colegio. Juega con una persona cada vez, o con nadie en absoluto. No creo que haya nada malo en ello," añadió rápidamente. "De todos modos, quiso marcharse inmediatamente después de eso. Creo que los grupos grandes le intimidan."
"Huh," dijo Edward. Nunca había visto a Anthony en un ambiente de grupo, a excepción de la fiesta que se celebró en su honor en casa de Jasper y Alice, pero eran en su mayoría adultos, e incluso entonces, Anthony había pasado la mayor parte del tiempo dentro de la casa... con Bella.
"Supongo que es duro... no saber cómo era... antes," dijo Bella en voz baja.
"Sí" asintió Edward. "Y... miré lo de la ayuda psicológica que me sugeriste. Estuve haciendo algunas investigaciones en el ordenador del trabajo y algunas de las cosas que mencionan acerca de los niños que han perdido a sus padres... bueno Anthony hace algunas de esas cosas."
"¿Cómo qué?" Bella tenía curiosidad.
"Una de las cosas es que él dibuja. Mucho. Es como si intentase decirme algo, pero en realidad nunca me da los dibujos. Simplemente los encuentro por toda la casa."
"¿De qué son?"
"Personas. Personas y casas," Edward se encogió de hombros. "También he leído que el tamaño de las personas en los dibujos significa algo. Pero no puedo descifrar quién es quién en los dibujos."
"¿Se lo preguntas?"
"Nah. No quiero que sepa que estoy mirando sus cosas."
"¿Por qué no? Dudo que este intentando ocultar nada. Solo tiene cinco años, después de todo."
"Sí".
"Creo que quiere que se lo preguntes, Edward."
"¿Por qué dices eso?"
Bella jugó con un paquete de azúcar mientras preparaba una respuesta. "Él simplemente... cuando le recogí de la casa de Vicki aquella noche... tuvimos una pequeña charla. Le pregunté por qué no te llama papá. ¿Te has dado cuenta, no?"
Edward asintió con la cabeza. "Me he dado cuenta."
"Bueno, él dijo que nunca se lo habías pedido. Está esperando que lo hagas."
El camarero los interrumpió entonces, ofreciéndoles algo de beber antes de empezar a recitar de un tirón los especiales de la noche. Edward hizo un gesto a Bella, permitiéndole hacer su elección en primer lugar. Después de que lo hiciera, Edward pidió lo mismo, sin tan siquiera prestar atención a lo que ella había elegido. Pero todo lo que ella había cocinado para él había estado increíble, así que estaba seguro de que ella habría elegido probablemente la mejor cosa en el menú.
"Lo siento. No tenía intención de convertir esto en una conferencia entre padre y maestra," dijo Bella cuando estuvieron solos de nuevo.
"No lo has hecho," la tranquilizó Edward. "Hablaré con el respecto a lo de "papá". Y creo que yo también era un poco solitario, de pequeño. No tuve realmente fiestas de cumpleaños. Tuve lo que mi madre llamaba "actividades de cumpleaños". Que consistían en un amigo y yo yendo al cine o algo así. Yo tampoco interactuaba bien con más de una persona a la vez."
Edward se dio cuenta de que Bella se puso tensa por algo que había dicho y se movió en su asiento inquieta mirando a su alrededor buscando su bolso, como si pensara que lo había extraviado. Cuando lo vio, justo donde lo había colocado, en la silla a su lado, ella lo movió un poco antes de mirar a Edward.
"Tengo que decirte algo," dijo en un suspiro.
Aquí viene. Edward se preparó para el discurso de tengo-un-novio-en-otra-ciudad. O el sermón no-creo-esto-sea-muy-buena-idea. O, su favorito personal, la decepción del no-creo-que-estemos-en-el-mismo-punto.
"¿Qué sucede?" se echó hacia atrás y le preguntó casualmente, como si internamente no se estuviera tambaleándose entre la desilusión y la desesperación.
Bella buscó en su bolso y sacó una hoja de papel, pero no se la entregó. En lugar de eso, ella miró alrededor del restaurante antes de inclinarse hacia delante diciendo en voz baja:
"Prométeme que no te enfadarás ni harás nada imprudente," empezó.
Edward odiaba cuando la gente le pedía que hiciera esas promesas a ciegas. Por lo general, garantiza que lo que le iban a decir iba a hacerle enfadar y que haría imprudencia.
"Simplemente dímelo," dijo, sin prometerlo.
"De acuerdo," dijo Bella y asintió. "Cuando fui al supermercado esta mañana para comprar cosas para el almuerzo... tu madre... me siguió hasta el aparcamiento," Bella susurró.
Al principio, Edward estaba tan entusiasmado de que Bella no le había dado la patada por algún otro tío que estaba casi, tontamente consolándose, con un monólogo interior asegurándose que nada más importaba.
Pero entonces se dio cuenta de sus palabras.
Su madre.
Esme. Había vuelto.
"¿Qué?" Edward preguntó, con la espalda tan rígida como una piedra. "¿Qué te dijo?"
"Ella trató de..." Bella sacudió la cabeza. "Yo no le dejé que me dijera nada. Ella sólo escribió sus datos y me pidió que la llamase... o que hiciera que tú la llamaras."
"¿Qué demonios?" Edward cogió el papel con rabia y se lo metió en el bolsillo.
"Edward," Bella se inclinó sobre la mesa y cogió su mano. Edward mantuvo los ojos en su mano mientras Bella entrelazaba sus dedos con los suyos. "Edward, no sé lo que está pasando... pero... me estoy poniendo un poco nerviosa."
"No es asunto tuyo. No tienes que preocuparte al respecto," dijo Edward en un tono bajo y grave.
"Eso dices... pero ella estaba sentada fuera de mi casa, siguiéndome sólo Dios sabe a cuántos sitios, y ahora, acorralándome en el supermercado. Sólo dime una cosa, Edward. ¿Es peligrosa? Estoy asustada." Bella declaró.
Al principio, Edward se quedó quieto, como si no fuera a aceptar la solicitud de información de Bella. Luego dejó escapar un largo suspiro, soltó su mano de la de ella y se sentó con la espalda recta en su silla. Cuando por fin la miró, había levantado un muro y era más que obvio. Alguien iba a hacerse daño y no iba a ser él.
"Eso depende de lo que entiendas por peligrosa," dijo finalmente.
Siento tardar tanto entre capítulos, de verdad, pero tengo poco tiempo libre. Aún así ahora tengo un poco más, a ver si me puedo organizar y sacar ratos para escribir y traducir.
No hace falta que me preguntéis si voy a seguir traduciendo. Voy a hacerlo, no os preocupéis.
