A Rough Start

Capítulo 19 – 18 y Vida

Bella observó el severo cambio en el estado de humor y lenguaje corporal de Edward con interés y con cautela. Podía verle cerrarse ante ella y estaba decidida a no permitirlo. Lo último que deseaba era volver, volver a como eran antes.

"Edward, cuando dijiste que hablaríamos, en cierto modo tuve la impresión de que... confiabas en mí," dijo Bella monótonamente.

"No es una cuestión de confianza," negó Edward. "Es solo que... ¿podemos hablar de otra cosa?"

Bella le miró en silencio durante unos instantes mientras consideraba su respuesta. ¿No acababa de decirle que su madre la estaba asustando? Quería que le confirmara que Esme Cullen no le causaría más daño del que ya le había causado.

Claro que no haber visto a una persona en más de doce años hacía casi imposible ser un experto en sus conductas de comportamiento.

Edward no tenía ni idea de como era Esme, y probablemente estaba tan asustado como ella. Bella no sabía mucho acerca de los hombres, pero sabía que no les gustaba mostrar miedo.

"Así que, ¿No vas a trabajar mañana?" preguntó, para cambiar de tema.

Edward negó con la cabeza. "Nah. Voy a atar algunos cabos sueltos más en el apartamento y habré acabado con él."

Cuando les sirvieron la cena la situación se tornó violenta, y después de unas alabanzas superficiales acerca de como estaba la comida, un incómodo silencio cubrió la mesa.

"Edward..." Bella empezó y se detuvo. Si él no quería hablar con ella... si ya no quería estar allí con ella, quería darle una salida. "Si no te apetece esto..." agitó la mano entre ellos dos.

Edward suspiró antes de poner el tenedor encima de la servilleta. "No... sí. Quiero decir, si quiero. Realmente quiero estar aquí contigo esta noche. Yo sólo... lo que has dicho, realmente me cogió por sorpresa. "

"Lo siento," se disculpó Bella mientras miraba a la mesa.

"No. No te disculpes. Me alegro de que me lo dijeras, sólo necesitaba un minuto para digerirlo todo. Estoy bien," Edward aclaró.

"¿En serio?"

"En serio," insistió.

Bella asintió y volvió su atención hacia la comida. Poco a poco, movió el tenedor entre la pasta restante, mientras buscaba en su mente un tema seguro que discutir.

Un movimiento lento provocó un hormigueo en su mano y Bella miró como Edward ponía su mano sobre la suya.

"No fue mi intención ser un gilipollas" dijo Edward.

"Oye, si yo no puedo pedir disculpas, tú tampoco," Bella le guiñó un ojo.

Edward sonrió y apartó su plato. "¿Quieres salir de aquí?"

"Si." Bella asintió antes de coger su abrigo y su bolso, mientras Edward pagaba la cuenta.

Como no estaba lloviendo, Edward condujo hacia el río, como había sugerido originalmente. Sin embargo, el sol hacía tiempo que se había puesto y Bella se preguntaba en silencio si él esperaba que ella caminara penosamente por el bosque hasta el río en la oscuridad. No quería echar a perder lo que fuera que él había planeado, pero decir que estaba aterrorizada por lo que podía estar al acecho en la oscuridad era casi un eufemismo.

Sin embargo, a pesar de sus reservas, Bella permaneció en silencio, mientras Edward se detuvo al borde del bosque y apagó el coche. Sonrió para sus adentros cuando parecía que iban al parque a enrollarse como un par de estudiantes de instituto. Pero ese pensamiento se disipó tan pronto como Edward apagó el motor de su coche y se apeó.

"¿Vamos eh... a entrar ahí?" Bella dijo, su voz desafiaba la confianza que estaba tratando mostrar con tanta diligencia.

"Claro," Edward asintió. "¿No has estado aquí nunca de noche?"

"No," contestó Bella sólidamente.

Edward le tendió la mano, y ella la aceptó sin dudarlo. La condujo hacia una estrecha carretera asfaltada que por lo general estaba poblada por ciclistas durante el día.

Pero por la noche, estaba desolada y vacía.

Un búho se oyó a lo lejos y Bella se sobresaltó con el ruido. Edward se rió por lo bajo mientras ella soltaba su mano de la suya y la apoyaba fuertemente en la articulación del codo. Cerró el espacio entre ellos y se inclinó hacia su costado.

"¿Viste eso?" Bella preguntó mientras se detuvo de repente señalando a una sombra que se movía justo delante de ellos.

"Tranquilízate, Bella. Es sólo un gato," rió Edward.

"¿Cómo sabes que es un gato? No puedes verlo mejor que yo," le dijo Bella.

Cuando Edward no respondió nada, Bella se contuvo por temor a que él estuviese malinterpretando su ansiedad con disconformidad con su cita.

"Hace una noche preciosa," le dijo acentuando lo positivo. "El aire huele tan limpio."

"Si hay algo que tenemos en Forks, es aire limpio. La lluvia se asegura de eso," contestó Edward.

"¿Has estado aquí toda la vida?" preguntó Bella.

"Básicamente," Edward se encogió de hombros. "Me marché un tiempo... volví. No es mucho, pero es lo que conozco."

Bella asintió a su declaración. "Hay consuelo en la familiaridad." Iba a decirle lo a menudo que añoraba su casa cuando estaba sola, pero algo se movió en un arbusto cercano y eso la asustó y perdió su vía de pensamiento.

De repente, Edward se detuvo e hizo un gran giro en forma de "u", tirando de Bella con él, de vuelta por la dirección por la que acababan de venir.

"¿Qué es? ¿A dónde vamos?," tembló Bella, lista para salir corriendo en cuanto le avisara.

Edward se echó a reír. "Deberías verte la cara." La llevó a una zona amplia, abierta, donde una farola frente al aparcamiento iluminó bien su camino. A través de una pequeña puerta, apareció una pasarela y mientras la cruzaron, Bella podía oír el hilo de agua por debajo. Siguieron caminando hasta que pudo ver y oír desplegarse las olas de la alborotada corriente del río.

"¿Esta esto mejor?" Edward preguntó sobre su nueva, bien iluminada y amplia localización.

"Wow," suspiró Bella con asombro. "Probablemente haya pasado por este área unas mil veces y nunca le presté atención. Es muy agradable."

"Es mejor de noche," le aseguró Edward. Se volvió para mirar a Bella en ese momento, antes de que ella pudiera ocultar la expresión de desacuerdo de su rostro. Él se burló de su miedo.

"Lo siento. Me intimidan fácilmente las cosas que aparecen de golpe en la noche," se rió de Bella de su propia inseguridad.

"Sí, bueno, cuando creces tan rápido como lo hice yo, superas el miedo a la oscuridad muy rápido. "

Bella asintió afirmativamente, pero no dijo ni una palabra. Edward había ofrecido sólo un poquito de su pasado, y tal vez, por asociación, a su madre. Ella contuvo la respiración esperando a ver si él iba a continuar.

Y lo hizo.

"Cuando de niño, te despiertas de una pesadilla, sólo para darte cuenta de que la pesadilla era mejor que la realidad, las cosas que se mueven y murmuran en los rincones oscuros ya no parecen tan importantes." Edward se apoyó en la barandilla de la pasarela, y sus ojos no mostraron emoción alguna mientras miraban hacia el agua oscura.

"Suena aterrador, Edward," dijo Bella en voz baja, reafirmando que le había oído.

"No tienes ni idea," indicó. "Preferiría un bosque oscuro y lleno de aullidos a las habitaciones atestadas de niños desesperados por sobrevivir cualquier día."

La mente de Bella corrió cogiendo los pedacitos de información que Edward iba dándole. Una realidad peor que una pesadilla... habitaciones atestadas... niños... desesperados por sobrevivir.

Sonaba como un...

"¿Un reformatorio de menores?" Bella preguntó asegurándose de que su voz no tuviese un tono acusador.

Edward abiertamente se burló de la frase. "No. Los reformatorios son para los que han tenido la suerte de ser considerados culpables. Una casa grupal. Eso sí que es el purgatorio donde permaneces hasta que te vuelves loco tratando de probar tu propia inocencia, o cedes a lo que todos los demás tratan de convencerte: que eres realmente culpable, pero te libraste."

Así que Edward había pasado un tiempo en una casa grupal. Bella trabajó para pegar las palabras como si fueran las piezas de una fotografía rasgada.

"¿Cuánto tiempo estuviste en la casa grupal?" dijo Bella con cuidado. No se atrevía a preguntarle que hizo para que le enviaran allí. Era demasiado pronto, y algo le decía que Edward se cerraría antes de responder de todos modos.

"Cerca de seis años," respondió Edward.

"¿Qué edad tenías cuando saliste?" Bella le miró con ojos cautelosos mientras continuaba la conversación.

Edward sonrió. "No sales de una casa grupal. Te marchas. Y me fui en mi décimo octavo cumpleaños. Ni un segundo antes."

"¿Así que fuiste a la casa grupal cuando tenías doce?" Bella vaciló y su voz reveló sus emociones hacía un niño tan pequeño entrando en esa vida.

"Entré en hogares de acogida en primer lugar, pero me escapaba constantemente. Y cada vez me escapaba, me colocan en un lugar nuevo. No dejaba de pensar que en algún momento me mandarían de vuelta a casa, pero en lugar de eso me mandaron a la casa grupal. Dejé de escaparme después de eso, porque sabía que no podría soportar que me enviaran a un lugar peor. "

Bella detuvo sus preguntas persistentes esperando que Edward siguiera arrojando algo de luz sobre sus primeros años.

Las hojas susurraban, las ondas gorgoteaba, los grillos chirriaban.

Pero Edward permaneció en silencio.

"¿Dónde fuiste? ¿Cuando te marchaste a los dieciocho años?" Bella solicitó.

"Jasper y yo nos mudamos a un apartamento-estudio," Edward se rió al recordar. "Era pequeñísimo, pero él quería irse por su cuenta y yo no podía esperar para escapar de todas esas reglas y las peleas... y de todas las personas de la casa grupal. Había demasiadas idas y venidas."

"¿Jasper?" Bella no se había dado cuenta de que se conocían el uno al otro desde hacía tanto tiempo. "¿Estaba él en la casa grupal contigo?"

"No. Nos conocimos justo después de graduarme en el instituto. Conseguí un trabajo en un huerto. Era una mierda, pero me sacó de la casa y puso suficiente dinero en mi bolsillo como para vivir por mi cuenta. Bueno, así conocí a Jasper. Alice también estaba, pero no empezaron a salir en serio hasta unos meses más tarde. Después empezó a ser muy difícil compartir la única habitación, así que él se fue a vivir con ella y yo conseguí otro trabajo en el molino para pagar el alquiler. Ahí conocí a Emmett. "

"Wow, habéis sido amigos durante mucho tiempo," comentó Bella. Deseaba poder decir lo mismo, pero la mayoría de sus amigos se habían materializado en la universidad, y aunque mantenía el contacto con unos pocos, la distancia realmente estrangulaba sus lazos.

"Sí. No sé qué hubiera hecho sin ellos. Nos hemos ayudado entre nosotros a través de mierdas bastante atroces."

Mientras Bella se preguntaba si Emmett, Jasper y por asociación, Alice, sabían por qué Edward había estado en la casa grupal, Edward mencionó a la madre de Anthony. Inmediatamente, sus pensamientos perecieron y él obtuvo toda su atención.

"Salimos intermitentemente y me había dicho que estaba embarazada unas diez veces diferentes." Edward se pasó los dedos por el pelo nerviosamente.

"¿No usabais métodos anticonceptivos?" Bella específicamente no hizo referencia a los condones, ya que hacían que el comentario pareciese demasiado personal... y habría alertado a Edward del hecho de que ella estaba pensando en su pene.

"Dijo que estaba tomando la píldora, pero yo era un niño estúpido, qué sabía yo ¿sabes? Si decía que pensaba que estaba embarazada, le creía... cada vez." La frase siguiente salió tan suavemente que Bella estaba segura de que no era para sus oídos. "Y al final fue verdad."

"¿Así que crees que ella se quedó embarazada a propósito?" Bella preguntó. "¿Para mantener cerca?"

Edward negó y se encogió de hombros al mismo tiempo. "Eso es lo que no entiendo. No nos llevábamos bien en absoluto. Discutíamos constantemente. Era muy celosa de todo y de todos. Y parecía querer una vida de la que yo no quería formar parte, y que ni podía darle.

"Cuando me dijo que estaba embarazada la última vez... supongo que pude decir que era verdad. Parecía asustada y... me dijo que no quería ningún tipo de recordatorio de nuestra relación. Ella dijo que "se había encargado de ello" y eso fue todo."

"¿Te dijo que tuvo un aborto?" dijo Bella conteniendo el aliento.

Edward asintió. "A veces es muy difícil mirar a Anthony sabiendo que envié a su madre el dinero para deshacerse de él," suspiró Edward. "Estoy tan harto de sentirme culpable."

"Y no deberías," le dijo Bella rápidamente. "Sean cuales sean tus pensamientos sobre el aborto, todo el mundo sabe que hasta que el bebé nace, una madre puede tomar cualquier elección que ella quiera."

"Sí, pero yo no tenía que pagar por ello," dijo Edward justo antes de maldecir en voz baja.

"Bueno, no lo hiciste. Afortunadamente," dijo Bella, para aligerar el estado de ánimo. Ella mantuvo la mirada dirigida hacia el agua debajo de ella, a pesar de que los sonidos de la misma daban más pruebas de su existencia que lo que se veía.

La luna casi llena avisaba de la llegada de las ocho en punto tan bien como un reloj de péndulo en movimiento de un abuelo. Edward había mencionado que necesitaba ser él quien metiera a Anthony en la cama esta primera noche en su nueva casa, por lo que Bella sabía que su primera cita estaba llegando a su fin. No quería ser demasiado parlanchina, así que sin decir palabra reflexionó sobre las cosas que Edward le había dicho hasta ahora, mientras esperaba a que llegaran sus conclusiones.

"Apuesto que estas pensando que desearías haber tenido toda esta información antes de acceder a salir conmigo," la sonrisa de Edward no contenía signo de alegría, mientras se separaba de la barandilla y se volvía hacia Bella.

"En realidad, estaba pensando que realmente tienes grandes amigos," Bella se volvió a mirarlo. Estaba feliz de ser capaz de responderle con honestidad, porque en ese momento, ella estaba pensando que Emmett y Jasper habían sido probablemente en gran parte la razón de que Edward hubiese salido tan bien como había salido.

"Sí, Jasper y Emmett son buenos tíos," coincidió Edward. "Aunque no estoy seguro de por cuánto tiempo debes referirte a ellos como mis amigos. Te tienen bastante cariño."

Bella sonrió y volvió a mirar el río. Corría salvajemente y el sonido era suave, pero fuerte. Tan fuerte que casi no oyó la siguiente admisión de Edward.

"Y no son los únicos."

Bella miró para encontrar Edward mirándola intensamente, tratando de medir su reacción ante lo que acababa de decir.

Parecía tan serio.

"Oh, te refieres Anthony," Bella sonrió mientras fingió malentendido.

Edward siguió serio por unos instantes antes de que su rostro estallara en una sonrisa. "No, no me refería a Anthony," dijo, riendo, mientras envolvió su brazo alrededor de su cintura y la atrajo hacia él.

Bella puso sus brazos alrededor de su cuello mientras se deleitaba con la sensación de estar cerca de él una vez más.

"Yo también te tengo mucho cariño," susurró ella justo antes de que la boca de él envolviese la suya.

El hambre que alimentaba los besos de Edward fue evidente cuando sus fuertes y masculinas manos presionaban contra la espalda de Bella apretando su cuerpo contra el de él. Habían desaparecido las caricias indecisas de su primer beso, la pasión comedida de su exhibición pública en el restaurante era un recuerdo lejano.

Ahora, solos en el bosque y envueltos por la oscuridad de la noche, Edward y Bella no se guardaron nada mientras expresaban físicamente lo que sus palabras no hacían.

Manos que agarraban frenéticamente la ropa y la piel desnuda transmitiendo la energía reprimida que se apresuraba a salir. Ojos que brillaban bajo los párpados desvelando la vulnerabilidad de sus sentimientos. Labios que chupaba y tiraban con avidez, dientes que agarraban y mordían benevolentemente; lenguas que acariciaban con urgencia y participaban con fervor... me preocupo por ti; te deseo; te adoro; te anhelo; confío en ti; te admiro; te necesito...

Un suspiro de deseo fue expulsado de los labios de Bella mientras Edward calentaba su piel con un rastro de los besos de su mandíbula hasta su clavícula y de vuelta a su expectante boca. Los dedos frenéticos rebuscaban entre una cacofonía de pelo color corteza mientras Bella sostenía la cara de Edward junto a la suya. Con valentía pasó su lengua por los labios de él y cuando su lengua se lanzó rápidamente entre sus dientes para reunirse con la suya, ella lo arrastró a un abrasador choque de labios con la boca abierta.

Abrumado por las emociones del momento, Edward apretó a Bella contra la barandilla de la pasarela, moldeando su cuerpo al de ella. Podía sentir los pliegues de la chaqueta, los botones de su camisa, el remache de los vaqueros y la evidencia de su excitación en forma de una gran protuberancia que empujaba contra su estómago.

Bella estaba agradecida de que su propia excitación no fuera tan obvia, porque si lo fuese, Edward habría sabido que habría le sido imposible rechazar cualquier cosa que intentara hacer con ella esa noche.

Pero en lugar de hacer cualquier indicio de avanzar, Edward retrocedió. Sus besos se aligeraron hasta que él y Bella estuvieron simplemente acurrucados en los brazos del otro, escuchando los fuertes latidos del corazón del otro.

"Creo que alguien te está esperando en casa," Bella murmuró en voz baja.

"Lo sé," dijo Edward. Su tono reveló que él había estado pensando lo mismo.

Bella se movió para liberar a Edward de su abrazo, pero él la sujeto aun más fuerte. "Todavía no," respiró contra su pelo.

Ella se echó a reír, pero se acomodó en su posición anterior sin pensarlo dos veces.

"Así que..." Edward comenzó. "Hablando de ese alguien que me está esperando en casa..."

"¿Qué le vamos a decir?" Bella se preguntó.

"Exacto. Quiero decir... ¿hay algo que contar... es decir... hay algo, verdad?" Edward titubeó en torno a ese punto.

Bella pensó en lo que Edward estaba pidiendo. ¿Quería él etiquetar lo que había entre ellos? ¿Estaban en una relación o empezando una?

Ella esperaba que sí.

"¿Es eso lo que quieres?" Bella preguntó, tratando de sacarle a Edward sus intenciones.

"Creo que está bastante claro lo que quiero, Bella."

Bella no pudo contener la risa. "Sí... supongo que has dejado algunas pistas por el camino. "

"¿Qué se supone que significa eso?," Edward se inclinó hacia atrás de modo que ella pudo ver que estaba sonriendo.

"Bueno... y tal vez me equivoque, pero ¿recuerdas la primera vez que me pediste que cuidara de Anthony? ¿Cuando fuiste a la empresa de servicios públicos y me llevé a Anthony a casa conmigo del colegio? "

"¿Sí?"

"Bueno... sabías mi dirección. Y trataste de cubrirte diciendo que la cogiste del listado, solo que yo, intencionadamente no puse mi dirección en el directorio. Por lo que supe que habías hecho algún tipo de esfuerzo para conseguirla."

"¿Y si simplemente oí, por casualidad, a alguien decir donde vivías?"

"Nadie sabe donde vivo".

"Alice si."

Bella estiró el cuello para mirarle a la cara. De inmediato notó la expresión burlona que tenía.

"Así que ¿le preguntaste por mí?" Bella ya no estaba segura.

"Tal vez" se burló Edward.

"Bueno las cosas que descubres. Alice puede guardar un secreto. "

"Pssh. Al carajo, claro que puede. No se lo pregunté a ella, Jasper hizo. Y entonces, él me lo dijo. Hay formas de evitar la bocaza de Alice. Solo requiere un poco de trabajo."

Era muy agradable, simplemente riendo y hablando y besándose y acariciándose, pero el tiempo se agotaba. Así que sin holgazanear más, Bella le permitió a Edward entrelazar sus dedos con los suyos mientras regresaban a su coche.

"Tal vez no deberíamos decirle nada a Anthony," pensó Bella en voz alta. "Al menos mientras no pregunte."

"¿Y si pregunta? Edward se preguntó.

"Si pregunta..." Bella no tenía ni idea. "¿Qué quieres decirle?"

"Bueno... puedo decirle que somos amigos especiales".

Bella hizo una mueca. No creía que amiga especial sonora especial en absoluto. "Podemos decirle que somos simplemente amigos. Es la verdad... más o menos. Y si mantenemos nuestro comportamiento platónico frente a él, no creo que tenga ninguna razón para cuestionárselo. ¿Y tu?"

"Define platónico," insistió Edward antes de dar su opinión sobre la definición de amigo.

"No voy a meterte la lengua hasta la garganta en su presencia."

"Bueno... ¿podemos hacer esto?" Edward levantó sus manos unidas.

"Claro. No veo ningún problema en que nos cojamos de la mano."

"¿Y esto?" paso la mano por detrás y palmeó el culo de Bella sobre su chaqueta.

"Creo que no," dijo ella riendo.

"¿Y esto?" Se inclinó y la besó brevemente en el lateral de su cara.

"Um..." pero antes de que pudiera responder plenamente, Edward se movió hacia su boca acallando cualquier debate que tuviera contra él.

Y ella no le disuadió en absoluto.

Para cuando llegaron a la casa de Edward, habían logrado tener una discusión seria, centrada en la forma en que llevarían su relación en presencia de Anthony. Bella sabía que Anthony era un niño muy observador y que probablemente sería capaz de resolver que el lazo que ella compartía con su padre estaba por encima y más allá de lo que él compartía con otras mujeres.

Por lo tanto, decidieron que iban a responder a cualquiera y todas las preguntas con tan pocas palabras como Anthony permitiera. Sabían que seguiría haciendo preguntas hasta que se sintiera satisfecho con las respuestas, y esperaban que sus preguntas fueran una manifestación externa de lo que él estaba dispuesto a aceptar, entender y soportar.

"Voy a decir buenas noches aquí," dijo Bella mientras salía del coche de Edward.

"¿Seguro que no quieres entrar? ¿Sólo un segundo?," Edward preguntó.

Bella sacudió la cabeza como respuesta. "No quiero ponerme en medio. Anthony te ha estado esperando toda la noche."

Bella sabía que Edward no tomo el rehúse a su oferta como un rechazo. Sabía que él realmente quería hacer que Anthony estuviese cómodo en su nuevo hogar. Era todo un acontecimiento a destacar y ella puso tanta importancia en él como hizo Edward.

"Espero que no se haya dormido," los ojos de Edward buscaron en las ventanas del segundo piso en busca de signos de luz.

"Pues si lo esta, le despiertas," dijo Bella. "Haz que todo sea importante. Es lo que Anthony necesita".

Bella dio un paso hacia Edward hasta que no hubo espacio entre ellos. "Gracias por una noche encantadora. Lo pasé muy bien contigo," dijo antes de besarle suavemente en los labios.

Edward le devolvió el beso antes de susurrar su agradecimiento. "Y gracias... por... ya sabes."

Bella frunció el ceño ligeramente. No sabía a que se refería.

"Por no preguntar sobre lo que pasa con mi madre. Sé que lo quieres saber... y yo quiero contártelo. Es que... no puedo. No en este momento" aclaró.

Bella frotó su hombro para tranquilizarle. "No te presionaré para que hables antes de estar listo, pero cuando lo estés, estaré aquí para ti. Y si Esme trata de encontrarme de nuevo, voy a... bueno no tengo ni idea de lo que haré, pero no hablaré con ella."

Edward asintió rígidamente y Bella supo que el tema estaba zanjado. Después de un último beso, cruzó el aparcamiento hasta su camioneta y se metió dentro.

Esa noche, mientras yacía en su cama reflexionando sobre la noche, sus pensamientos finales estaban con Edward y cómo habría arropado a Anthony por primera vez en su propio dormitorio. Deseaba muchísimo haberlo visto y había sido difícil rechazar la oferta de entrar de Edward. Pero sabía que iba a haber veces que tendría que mantenerse en un segundo plano en la relación de Edward y Anthony, y esta era sin duda una de esas veces.

Nueve horas más tarde, Bella se despertó con el sonido desagradable de su teléfono desde la mesilla de noche. Ella sonrió de inmediato, esperando que fuera Edward.

Fue algo más que una ligera decepción cuando no fue él quien llamaba.

"¿Bella?" Preguntó la voz. "Cuánto tiempo sin hablar."

Bella se sentó en la cama y tragó para limpiar su ronquera mañanera. "¿Rosalie?"

"Me sorprende que todavía reconozcas mi voz."

"Oh, no me vengas con eso. Tu tampoco me has llamado."

El silencio tiñó la línea mientras cada mujer esperaba a que la otra hablara. Finalmente Rosalie soltó una risita incómoda.

"Bueno... va a ser así, ¿eh?" preguntó combativa.

"¿Así cómo?" Bella no se retractó.

"No me hablas."

"Me has llamado tu, Rosalie. Eso por lo general indica que tienes algo que decir."

"Mira, pensé que éramos amigas. Y entonces, de repente, dejas de hablarme. Llamé para ver qué estaba pasando."

"No he dejado de hablarte, Rosalie. Tienes cosas mejores que hacer que pasar las tardes entre semana en la pizzería o en el bar local conmigo. ¿No es así?"

"¿Qué es lo que has oído?" preguntó Rosalie.

Bella echó un vistazo a su reloj. Ni siquiera eran las nueve de la mañana, pero en vez de dormir, Rosalie quería que fingiese que no sabía sobre su lío con Derek y la relación disuelta con Emmett.

Bueno era demasiado temprano para las adivinanzas.

"He oído que engañaste a Emmett con Derek, eso es lo que he oído," declaró rotundamente Bella.

"No le engañé," corrigió Rosalie. "Solo... le dije que quería ver a otras personas."

"¿Y lo estas haciendo?"

"¿Haciendo qué?"

"¿Ver a otras personas?"

"Bueno... sólo a Derek."

"Por el amor de Dios" murmuró Bella en disgusto.

"¡Ni siquiera te gusta! No puedes enfadarte conmigo por salir con él cuando claramente dijiste que no estabas interesada."

"¿Crees que es eso lo que me importa?" Bella preguntó mientras apartaba la colcha y saltó fuera de la cama. "¿Qué pasa con Emmett?"

"¿Emmett?"

"Sí. Ya sabes, ¿el chico con el que solías vivir? "

"Mira quién está actuando en plan resabido," dijo Rosalie a la defensiva."No tengas en cuenta el hecho de que ni siquiera conocías a Emmett. Durante todo el tiempo que estábamos saliendo apenas cruzaste dos palabras con él, y ahora, de repente, ¿eres su protectora emocional o algo así? Y mientras tanto, ¿no puedes hablar conmigo por que he ejercido mi derecho otorgado por Dios de escoger a alguien más? ¿Qué diablos es esto, Bella?"

"He pasado... algo más de tiempo con Emmett últimamente," dijo Bella vagamente.

Hubo un grito fuerte en el otro extremo de la línea telefónica y Bella se dio cuenta de inmediato que Rosalie había entendido mal. Sin embargo, antes de que pudiera aclarar que era por Edward por lo que estaba viendo a Emmett con más frecuencia, y no porque ella estaba viendo Emmett, la línea telefónica se cortó. Rosalie había colgado.

Bella suspiró y puso el teléfono en su mesilla de noche. Se encargaría de Rosalie más tarde, después de que hubiese tomado al menos una taza de café. Apostó que tardaría menos tiempo en tomar dicho café del que le tomaría a Rosalie subirse a su coche, conducir hasta casa de Bella y patearle el culo.

Mientras Bella caminaba lentamente por su apartamento, comenzó a notar las cosas en su casa que estaban desatendidas. Había polvo en la estantería, un montón de correo en la mesa, ¡no había conciliado el estado de su cuenta bancaria! La alfombra no se había aspirado al menos en dos semanas; Bella normalmente aspiraba cada tres días.

Y cuando entró en la cocina y vio la luz parpadeante de los mensajes del contestador, se dio cuenta de otra cosa que había olvidado: Acción de Gracias.

"Bella, ya que no he oído nada de ti, papá y yo no estábamos seguros de si ibas a venir por Acción de Gracias. Te he llamado varias veces e incluso por correo electrónico. ¿Dónde estás? Estoy preocupada. Llámame. Tengo noticias."

Bella no sabía qué le molestaba más, si el hecho de que realmente no quería ir a casa por Acción de Gracias o el hecho de que su madre "tuviese noticias". Las noticias de Renee Swan nunca habían sido algo bueno.

El teléfono sonó cuando Bella había tomado sólo la mitad de su primera taza de café. O era Rosalie llamando de nuevo con una reprimenda fresca, o era la madre de Bella. Por lo tanto, Bella no pensó en otra cosa que contestar el teléfono con una disculpa. Funcionaría para ambos escenarios.

"Oye, lo siento. Es temprano y tengo un par de cosas en la cabeza..."

"¿Como Edward?" Alice soltó una risita.

Bella dejó escapar un suspiro de alivio al no tener que lidiar con su madre o Rosalie todavía. "Vaya, me alegro de oír tu voz".

"¿Ah sí?" Alice estaba claramente a la espera de escuchar una explicación a esa declaración.

"Rosalie me llamó esta mañana y empezó a decir que por qué yo ya no la llamaba y malinterpretó algo que dije y me colgó."

"¿Te refieres a la parte en la que tu te estas enrollando con Emmett?" Alice interrumpió.

"¿Te llamó?"

"Por supuesto que me llamó. Gritando".

"¿Está de camino hacia aquí?"

"Nah. La calmé," aseguró Alice. "Pero tuve que decirle sobre ti y Edward. Espero que no se suponía que era un secreto."

"No, no es un secreto." Bella se frotó los ojos antes de pasar esa misma mano por su pelo enredado. "¿Debería llamarla ahora, o darle un poco de tiempo?

Alice se quedó en silencio en el otro extremo de la línea telefónica por un momento. Para Alice, ese silencio era más elocuente que cualquier cosa que podría haber dicho.

"Creo que Rosalie te llamó porque ella... esta teniendo problemas," Alice soltó.

"¿Qué tipo de problemas?" Bella se enderezó.

"Las cosas simplemente... no van de acuerdo al plan"

"¿Lo hacen alguna vez?"

"Lo sé, ¿verdad? " Alice se apresuró al siguiente punto. "De todos modos, creo que... bueno, en realidad no puede venir a pasar el rato conmigo porque Emmett está aquí... y ella siempre tiene miedo de que él conteste el teléfono cuando llama aquí... en realidad sólo necesita una amiga, Bella. "

El temor en la voz de Alice desarmó a Bella. "¿Está bien?" preguntó Bella con remordimiento.

"Quizá debería dejar que te lo diga ella. Realmente... debe salir de ella," insistió Alice.

"Oh, ¿Ahora eres un cotilla reformada?" Bella la reprendió.

Alice soltó una risita. "Hey, ¡estoy intentándolo!" Pero entonces el humor dejó su voz y añadió: "Pero no seas demasiado dura durante mucho tiempo acerca de la elección que hizo en relación con Derek y Emmett. Yo... creo que ha aprendido su lección en cuanto a eso."

"¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Le ha hecho algo Derek?" preguntó Bella.

"Realmente no puedo hablar ahora," Alice susurró.

Claro. Emmett. Era más que probable que ya estuviera frente al televisor viendo cualquier programa deportivo.

"Entendido," dijo Bella abstractamente. Su mente estaba con Rosalie y lo que posiblemente estuviese pasándole.

"Hey, tengo que irme, pero primero tienes que decirme por qué contestaste al teléfono con una disculpa," estipuló Alice.

"Oh, pensé que eras Rosalie o mi madre. Me imaginé que una disculpa era la mejor manera de disolver el festival de gritos que iba a recibir."

"¿Por qué iba a gritarte tu madre?"

"Porque no la he llamado y casi es Acción de Gracias. Quiere asegurarse de que voy a ir a casa. "

"¿Vas a ir?"

Bella gruñó por tener que responder a esa pregunta antes de tan siquiera haberlo descubierto por sí misma. "No quiero".

"¿Por Edward?"

Buena forma de ponerlo en perspectiva Alice.

"No estoy segura. Es decir, todo con Edward es muy reciente, así que no puedo esperar que él cambie sus planes y sé que él no espera eso de mí..."

"Edward no tiene ningún tipo de plan. ¿Estás bromeando? Es un hombre soltero. Acción de Gracias es un día cualquiera. Normalmente habría venido por aquí, pero este año voy a casa de mi jefe."

"¿Tu jefe?"

"Bueno, ¿qué te puedo decir? Estoy tratando de obtener un ascenso. De todos modos, deberías invitar a Edward."

"¿No crees que él pensara que es demasiado pronto para comenzar a pasar días festivos importantes juntos?"

"¿En serio, Bella? ¿Estás aplicando condiciones tipo felicitación Hallmark en tu relación con Edward? Es decir, no es que vosotros dos siguierais el camino más convencional de juntaros en primer lugar."

"Cierto."

Bella pensó en lo que Alice había dicho por mucho tiempo después de que la conversación telefónica hubiese terminado. Mientras se duchaba, ponderó el hecho de que ella y Edward entrecruzaron sus caminos de una manera muy poco ortodoxa. No hubo una introducción cargada de atracción o un primer encuentro sobre terreno común. Pero a pesar de que habían pasado por alto llegar a conocerse uno al otro de manera tradicional, esto no cambiaba el hecho de que ahí era donde habían ido a parar y todos los sentimientos de inseguridad y ansiedad por no querer liar las cosas estaban en pleno apogeo.

Así que Bella siguió preocupándose por cual sería la reacción de Edward, si lo hacía y cuando lo hiciera, si le invitaba a él y a Anthony a cenar a su casa en Acción de Gracias.

Pero a medida que se preocupaba, se aseguró de atender las cosas por su apartamento que no estaban recibiendo la atención necesaria. Limpió, pasó la aspiradora, dobló la ropa y conciliado el estado de su cuenta bancaria.

Y cuando Edward llamó esa misma tarde, se sintió tan aliviada como lo estaría cualquier otra mujer tras recibir la llamada de después de-la-primera-cita.

"Hey," él saludó.

"Hola, Edward" Bella intentó y fracasó en su intento de no parecer demasiado entusiasta. "¿Qué haces?"

"No mucho"

Parecía distraído, pero Bella había dado tantas vueltas al asunto sobre si preguntar o no a Edward por Acción de Gracias, que simplemente dejó escapar su invitación, sin dar importancia si era el momento adecuado.

"Um, ¿estás ocupado en Acción de Gracias? Porque si quieres venir aquí, eso sería genial. Pero si no ... eh, sería genial, también. Sólo creí que Anthony y tú quizás no tendríais ya sabes... cena."

"Uh, sí. Claro. Lo que sea" contestó Edward.

"Entonces ... ¿vendrás?" Bella no estaba segura.

"Sí," reiteró Edward, pero su entonación reveló que estaba a un millón de millas de distancia. Era posible incluso que no tuviese ni idea de que había aceptado a asistir a la cena de Acción de Gracias.

"¿Qué pasa, Edward?" Bella le preguntó sin rodeos. ¿Le habría llamado Rosalie a él también?

"Oh... nada. Yo solo, tengo que ir a solucionar algo esta tarde, pero si no estás ocupada esta noche, ¿quieres salir?"

"Claro. ¿A qué hora?"

"Te llamaré. No me llevará mucho tiempo. No sé cuánto tiempo voy a... esta tarde, pero no será mucho."

Edward estaba siendo deliberadamente evasivo. Bella se preguntaba si era su invitación para que le preguntara qué iba a hacer, o si él no quería decírselo, pero estaba haciendo un trabajo mediocre por ocultarlo.

"¿Vas a llevar a Anthony contigo?" curioseó.

"Voy a llevárselo a Jasper," dijo Edward.

"¿Por qué?" protestó Bella.

"Bueno, trataba de darte un descanso. No quiero que parezca que eres la niñera."

"No me siento de esa manera. ¿Y quién dice que quiero un descanso?"

Edward se echó a reír. "Está bien, te le llevaré, pero tengo que advertirte. Creo que Alice le dio azúcar hasta el límite anoche. Está infernalmente hiperactivo."

Edward no exageraba. Tan pronto como Anthony entró en su apartamento, caminó nervioso hasta la habitación de invitados y sacó libros, juguetes y videos y aparentemente no tenía ningún interés en nada de eso.

"Vaya," dijo Bella cuando miró a Edward. "No estabas bromeando."

"Ella le dejó comer de un millón de pixie stix*," dijo Edward mientras sacudía la cabeza. "Fue casi imposible conseguir meterle en la cama anoche."

"Espero que le cepillaras los dientes." Bella hizo una mueca al pensar en lo que todo ese azúcar le estaba haciendo a los dientes de Anthony.

Edward cambió rápidamente de tema y Bella sabía que eso significaba que él no había ni pensado en la higiene bucal de Anthony. Bella planeó usar una de las bolsas de regalo que sobraron de la visita del dentista a su clase tan pronto como Edward se marchara.

"Bueno, no tardaré mucho. Eso espero..." Edward dijo bajando la voz.

Bella le siguió hasta la puerta y arregló el cuello de su chaqueta cuando se giró hacia ella. "Entonces, ¿quieres decirme lo que está pasando o no?" preguntó en voz baja.

"O no," respondió él igual de bajo.

Bella asintió con la cabeza y miró hacia Edward el tiempo suficiente para verle inclinarse para besarla. Después de que sus labios se tocaron por un breve momento, colocó sus manos sobre sus hombros y la miró a los ojos, "Tan pronto como esté listo... serás la primera persona con la que hable, ¿de acuerdo?"

Al instante Bella supo lo que Edward estaba diciéndole, de la mejor manera en que era capaz, sobre a donde iba. Él iba a ver a Esme. Iba a ver a su madre.


Nota de la traductora:

*Pixie Stix (Palos de duende) - son un tipo de dulce en polvo que viene embasado en un sobre con forma de "pajita" h t t p : / / www(dot)nashvillenut(dot)com/images/candy_pixy_sticks(dot)gif