¡Por fin!
Eso pensaréis, pues yo también, este capítulo ha sido un horror para traducirlo, por falta de tiempo, porque es muy largo y por su complejidad.
Y porque realmente es un capítulo clave y tenía que quedar bien.
Hay notas de tradución al final, por una serie de palabras y conceptos que no quedaban bien al traducir.
Sin más aquí os lo dejo.
A Rough Start
Chapter 21 – Es el fin del mundo tal y como lo conocemos
Bella debería haber sabido inmediatamente que Alice estaba tramando algo cuando le llamó. La forma tan siniestra con la que había preguntado, "¿Te apetece compañía?"
Era una forma muy poco "Alice" de pedir permiso para hacer una visita. Normalmente, Alice hubiese simplemente aparecido o hubiese llamado para decirle a Bella que estaba a la vuelta de la esquina de su apartamento. A no ser que, por supuesto, necesitara algo. Entonces Alice hubiese llamado cortésmente de antemano para asegurarse de que Bella tenía lo que quería antes de simplemente dejarse caer.
Pero la pregunta de si a Bella le apetecía o no compañía, era una que Alice nunca antes había hecho. Alice era predeciblemente espontánea. Y una llamada para averiguar que estaba haciendo Bella antes de aparecer no era espontánea. Tampoco predecible. Por lo tanto, cuando Alice apareció una hora más tarde, Bella no había podido predecir que iba a traer a Rosalie con ella.
"Íbamos a ir de compras, pero el clima era tan triste que no quería molestar. No hay nada como tener bolsas empapadas por la lluvia en el asiento trasero, ¿sabes?" Alice parloteaba mientras entraba en el apartamento de Bella, como si no fuera raro que estuviese en compañía de alguien con quien Bella no estaba en los mejores términos.
"Empezando con las compras de Navidad, ¿eh?" Bella decidió seguir el juego. Sin preguntar, puso vasos de té helado en la mesita de su sala de estar. En una tarde de jueves casi a las cuatro y media, era demasiado pronto para unos cócteles y demasiado tarde para tomar un café.
Alice negó con la cabeza. "Ya he empezado. Estoy comprando algunas cosas de última hora. Estamos haciendo este programa, "Adopte una Familia" en el trabajo y tengo que entregar todo el material a la familia, así que quiero asegurarme de que reciban todo lo de su lista. ¡Estoy tan emocionada!"
La charla de Alice sobre la Navidad hizo que Bella pensara en Anthony y lo que él podría querer. Una sonrisa amenazaba con aparecer, y ella inmediatamente la ocultó. Lo último que quería hacer era hablar sobre comprar aviones y trenes con Rosalie, que probablemente sólo le pondría los ojos y diría que no la pillarían ni muerta comprando algo para el hijo de alguien.
"Edward estuvo en casa el lunes. Dijo ¿qué pasará Acción de Gracias contigo?" Preguntó Alice.
Bella levantó la vista y vio a Alice que la miraba con impaciencia. Cautelosamente, Bella echó una mirada rápida a Rosalie para ver cuál era su reacción a la mención de Edward. Ella simplemente estaba observando a Bella, a la espera de una respuesta.
"Sí," dijo Bella en voz baja mientras se aclaraba la garganta. "Pasaremos Acción de Gracias aquí."
"Eso es genial," asintió Alice mientras miraba a Rosalie.
Bella se imaginó a sí misma poniendo los ojos en blanco por lo evidentes que eran las dos. Estaba clarísimo que Alice le había dado Rosalie una charla preparatoria sobre el hecho de que Bella y Edward estaban saliendo y que era mejor que no dijese nada negativo sobre ello.
"Creo que hemos dado todas las vueltas posible al elefante, pero todavía está en el centro de la habitación," Bella interrumpió de pronto, mirando a Rosalie.
"¿Q-qué quieres decir?" Alice habló en nombre de Rosalie mientras miraba entre sus dos amigas. "¿Qué elefante?"
"¿Rosalie?" preguntó Bella, decidiendo hacer caso omiso de Alice por un momento.
"¿Qué?" Rosalie contestó.
"¿Estamos fingiendo que no pasó nada? ¿Como sin no me hubieses colgado la última vez que hablamos?"
Rosalie miró con severidad a Bella a través del cuarto y Alice se inquietó mientras trataba de evitar cualquier altercado más entre los dos.
Pero Rosalie habló por encima de los llamados a la paz de Alice. "En realidad, sí. Yo tenía la esperanza de que pudiésemos fingir que nunca sucedió." Ella sonrió y mantuvo la mirada hasta a Bella hasta que Bella hizo lo mismo.
"Bueno... está bien," cedió Bella, en realidad no vio ningún motivo por el que discutir con Rosalie por más tiempo. "Pero solo para que quede claro, Edward es un parte de mi vida ahora, y no quiero escuchar..."
"Lo sé, lo sé," Rosalie alzó las manos. "No voy a decir nada contra él. Es decir, al principio pensé que podrías hacerlo mejor..."
"Rosalie," dijo Bella en un tono de advertencia.
"Pero," Rosalie rápidamente intervino, "está claro que no soy experto en juzgar el carácter y ahora veo que quizás le juzgué mal... y a ti también. Lo siento."
Era mucho más que una disculpa de lo que Bella nunca habría esperado obtener de Rosalie, por lo que no dudó en aceptarla, porque por una parte, se lo merecía, y dos, era evidente que Rosalie necesitaba un amigo. Aparte del hecho de que se veía absolutamente horrible, Alice había advertido previamente a Bella que Rosalie estaba pasando por una mala racha.
"¿Por qué no estás en el trabajo?" Bella quiso saber. Rosalie trabajaba más duro que cualquiera otra persona que había conocido. Era muy raro que se hubiese tomado un día de descanso en una tarde de jueves.
"Bueno..." Rosalie comenzó.
"Ella fue despedido," escupió Alice. "¡Menos mal!" puso su mano sobre el corazón. "No creía poder aguantarlo durante mucho tiempo más. Bella, ¿no es horrible? Rosalie perdió su trabajo. Ese capullo, Derek, consiguió que la echarán."
Rosalie negó con la cabeza con fiereza. "No me despidieron. Lo dejé."
"Bueno, después de que el imbécil te robara tus ventas y se pusiera a la compañía en tu contra. ¿Qué opción tenías?" Preguntó Alice.
Bella y Rosalie intercambiaron miradas. Alice tenía buenas intenciones, de verdad. Lo único que no sabía cuando... dejar de hablar.
"Lo dejé," Rosalie se volvió a Bella para aclararlo, "porque cuando me enfrenté a Derek por robarme a mis clientes, me dijeron básicamente que si yo hubiese sido una buena agente inmobiliaria, mis clientes no me dejarían."
"Pero eso no es correcto," objetó Bella.
"No, no lo es." Rosalie estuvo de acuerdo. "Pero estoy empezando a pensar que era la llamada de atención que necesitaba para salir de allí. He estado pensando hacerme independiente durante unos años, y creo que esto fue el empujón que necesitaba para hacerlo."
"Pero, ¿qué vas a hacer hasta que consigas que eso funcione? ¿De qué vas a vivir?" Bella le preguntó con interés.
"Tengo unos pocos ahorros. Saber que es todo lo que me queda en el mundo me motivar a trabajar tan duro como me sea posible y si las cosas no funcionan, el centro de cuidados paliativos siempre está contratando."
"¡Ahí es donde trabaja Vicki!" Alice dijo asombrada, como si el nombre fuera veneno.
"No menciones ese nombre en mi casa," Bella escupió. "En serio, si alguna vez veo a esa mujer de nuevo, le patearé el culo."
Rosalie se inclinó hacia delante en su silla. "¿Por qué? Creo que es bastante seguro decir que esa mujer no representa ninguna amenaza para ti," dijo Rosalie con una débil sonrisa, sus palabras eran como una ofrenda de paz. Sin embargo, su declaración fue recibida con una intensa mirada de Bella. "¿Qué? ¿Qué me estoy perdiendo?" Rosalía le preguntó.
"Ella prácticamente abusó del niño de Edward," respondió Alice como si ella fuera quién había sido testigo de primera mano del asunto. "Bella tuvo que ir allí y rescatarlo."
"¿Ella, qué?" Rosalía preguntó con incredulidad. "¿Le pegó o algo así?"
"Ella le pegó, le gritó, le juró que... está bien, tenemos que hablar de otra cosa antes de que coja mi coche y me vaya a buscar a esa mujer," dijo Bella. Edward todavía tenía que hacerle frente a Vicki y lo que había hecho a Anthony, y aunque eludir era la forma de Edward de manifestar el hacer frente a situaciones difíciles, no era la de Bella. Ella necesitaba una conclusión.
"Bueno, ya le has golpeado donde más le duele. Tienes lo que ella quería: Edward, y no estoy hablando de la versión con la ropa puesta," bromeó Alice. "Jasper me dijo que ella básicamente haciéndole proposiciones a Edward, pero él seguía diciéndole que no."
Bella se encogió de hombros, secretamente feliz de tener la confirmación de lo que había sospechado. "Lo supuse," dijo ella.
"Vamos, estás a salvo... si te lo estabas preguntando," Alice sonrió. Bella sacudió la cabeza con incredulidad.
"Que poco sutil eres," dijo Bella.
"¿Qué?" Alice fingió inocencia. "Yo sólo te ofrecía paz para la mente."
"Simplemente indagabas para saber si Edward y yo nos estamos acostando."
"No es verdad," dijo Alice con insistencia. "¿Lo hacéis?"
Bella miró a sus manos antes de contestar. "No," dijo en voz baja. En sí mismo, no acostarse con Edward no parecía gran cosa. Por un lado, no habían estado juntos tanto tiempo y no había habido muchas oportunidades para estar a solas de esa forma. Pero por otra parte, Bella sentía una conexión emocional muy intensa hacia Edward. Era como si le conociese desde hacia años. Y era difícil decir si él sentía la misma atracción emocional que ella.
Bueno, hubiese sido difícil saberlo si uno no conociese a Alice Brandon.
"Yo sabía que seríais bueno el uno para el otro," Alice sonrió con orgullo. "Desde el momento en que vi lo nervioso que le pusiste en la fiesta de Anthony, supe que haríais buenas migas."
"¿En serio?" Bella se sorprendió. A ella no le gustaba Edward entonces - en absoluto.
Alice asintió. "Él estuvo en casa el lunes y oí que le decía a Jasper lo bien que le comprendes. Realmente tiene miedo de estropear las cosas."
"No debería. Las cosas van bien".
"Eso es bueno," sonrió Alice. "Parece muy feliz."
"Y tú también," agregó Rosalie en voz baja.
Bella miró a su amiga con algo más de empatía. "Lo soy," confirmó ella. Era difícil hablar simplemente sobre lo feliz que era en su comprometida relación, sabiendo que Rosalía no solo estaba saliendo de no uno, sino de dos relaciones fallidas. En lugar de añadir sal a la herida, Bella cambió de tema hacia su primer pavo de Acción de Gracias, pidiéndoles a sus amigas si tenían algún consejo para asegurarse un pavo cocinado a la perfección.
La tarde se fundió en noche, y Alice y Rosalie amablemente se excusaron cuando Edward llamó para ver como iban las cosas. Aunque su intención era dar Bella algo de privacidad para hablar con Edward, la brevedad de su llamada no justificó su salida. Había llamado para decir que estaba cansado y que tenía previsto acostarse pronto. Fue igual que la llamada que Bella había recibido la noche anterior, y si ella no se hubiese dado cuenta de que su comportamiento distante y retraído coincidía con su solicitud para que ella lo acompañara a casa de su madre, se hubiese preocupado.
Pero Edward estaba evitándolo. Dejó pasar tres días más antes de mencionar a Esme otra vez, y Bella se decepcionó de inmediato. Ella en secreto había estado esperando que Edward cambiara de opinión, o al menos modificar su acuerdo para incluir reunirse en un lugar público o sin Anthony. Pero dar a conocer sus verdaderos sentimientos sobre el asunto sería insinuar que no se fiaba de Esme o que pensaba que era inestable. Por supuesto ella se sentí así, pero sabía que no debía hablar de ello. Edward podía insultar a su madre todo lo que quisiera, pero Bella no tenía derecho a unirse.
Pero, al cuarto día, cuando Edward mencionó casualmente ir a casa de Esme, Edward notó de reojo la mueca de Bella y la sacó a relucir.
"Pensé que habías dicho que vendrías conmigo," le recordó.
"Lo hice, y lo haré," Bella le aseguró. "Es sólo que... bueno... ¿De verdad deberíamos exponer a Anthony a esto ya? ¿Qué pasa si decides que no quieres nada más que ver con tu madre? Sería una persona más que ha entrado en su vida sólo para marcharse otra vez."
Cuando Edward se mantuvo en silencio, Bella pensó que estaba teniendo en cuenta sus palabras. Ella le dio un poco más, sólo para completar su opinión.
"Creo que es genial que hables con Esme, de verdad. Pero... no sé... tal vez estás muy próximo a la situación en este momento... demasiado cerca... ¿como para ver todos los lados de la ecuación?"
Edward asintió. "Lo sé," estuvo de acuerdo. "Y por eso te pedí que vinieras. Hay cosas que tengo que poner a descansar. Y Esme tiene algunas respuestas para mí, pero esta visita no se trata de eso. Acepté en llevar Anthony, y ella estuvo de acuerdo de no decirle quien es realmente. No es más que... una amiga. Sólo quiere verle. No le va a hacer nada."
Bella aceptó. "Una visita corta, ¿entonces?"
"Sí, será entrar y salir."
Así que el sábado por la tarde, Bella se sentó, triste, pero esperanzada, en el asiento del copiloto del sedán de Edward, mientras él conducía hacia la dirección que Esme había escrito en el que ahora era un trozo arrugado de papel.
La casa era vieja y parecía descuidada. Las telarañas cubrían el aplique de la lámpara del porche y la madera alrededor de las ventanas y aleros estaba fragmentada y agrietada. La pintura en tonos oliva pálido parecía desteñido por la edad y la suciedad. Sin embargo, un pequeño esfuerzo era palpable, habían barrido recientemente la entrada y había dos begonias recién plantadas en cada lado de la puerta.
Bella con cuidado miró de reojo a Edward y vio que él también parecía sorprendido por la apariencia de la casa.
"Veo una araña," Anthony señaló a un simple hilo de telaraña que colgaba a un lado de la puerta.
Edward se agachó y cogió a Anthony en brazos. Él podría haberlo hecho para mantener el niño de ir detrás de la criatura de ocho patas, pero Bella estaba segura de que Edward estaba probable tan incómodo como ella, y sujetando a Anthony se sentía un poquito mejor.
Bella se acercó a ellos y apoyó la mano en la parte inferior de la espalda de Edward. "¿Listo?" preguntó.
A pesar del timbre de la puerta, había un letrero escrito a mano pegado en la puerta que sugería "por favor, llamar". Parecía recién escrito.
Edward respiró hondo, dio un paso adelante y luego golpeó suavemente en la puerta. Esme abrió la puerta con tanta rapidez que era evidente que había estado esperando justo en el otro lado de la misma.
Si no esperaba que Bella hubiese aparecido, no dio ninguna indicación de su decepción. En cambio, ella juntó las manos con tanta fuerza delante de ella que Bella podía ver como la sangre volvía a sus blancos nudillos cada vez que movía los dedos.
"Bienvenidos," asintió tentativamente a Edward, a continuación a Anthony y después a Bella. Dio un paso atrás y abrió más la puerta, indicándoles que entraran.
Bella entró en el vestíbulo y miró a su alrededor, mientras que agudizaba el oído para escuchar si Esme los encerraba en el interior.
No lo hizo.
"Acabo de comprar una bolsa de galletas recién hechas en la tienda. ¿Quieres una?" Esme preguntó a Anthony directamente. Edward y Bella intercambiaron miradas.
Compradas... mejor que caseras.
"Dos, por favor," pidió a Anthony.
"Una es suficiente," dijo Edward con voz ronca.
Rígidos y con torpeza todos se dirigieron a lo que Esme denominó como la sala. Parecía una sala de estar simple con muebles antiguos y descoloridos, el tipo de mobiliario que probablemente fue caro cuando era nuevo, pero ahora parecía que estaba listo para una venta de artículos usados en una iglesia.
"Recuerdo este sofá..." murmuró Edward en voz baja mientras tomaba asiento junto a Bella. Anthony probó el regazo de Edward antes de sentarse al otro lado de Bella de un salto.
"Él es Tú," se maravilló Esme mientras sus ojos seguían a Anthony. "El parecido casi da miedo." Luego habló directamente a Bella, "Tengo que enseñarte sus fotos de cuando tenía esa edad," señaló a Edward, "No serías capaz de distinguirlos."
"No importa," interrumpió Edward. "Te tomará la palabra..." Obviamente, él no estaba interesado en que Bella hojease viejas fotos suyas.
La conversación fue laboriosa y difícil. Hubo largos períodos de silencio cuando Edward y Esme parecían amedrentarse y dar rodeos en torno a ciertos asuntos, lo más probable tratando de permanecer con temas apropiados para discutir delante de Bella y Anthony. Era tan incómodo que cuando Anthony anunció que tenía que "ir al baño," Bella se levantó de su asiento incluso antes de que él terminara la frase.
"Yo le llevo," dijo rápidamente. Sin importa el hecho de que probablemente habría sido más conveniente dejar que su padre le llevara, o dejarle ir por su cuenta; Bella simplemente ¡tenía que salir de esa habitación!
Después de escuchar las instrucciones de Esme para ir al cuarto de baño, Bella guió a Anthony por el pasillo, a la izquierda y a la primera puerta a la derecha.
"Yo te espero aquí," indicó en distribuidor mientras encendía la luz del baño. Anthony asintió antes de cerrar la puerta. La clase de Bella rápidamente la estaba enseñando que la privacidad es muy importante a los cinco años.
Bella se fijó en la decoración de las paredes mientras esperaba a Anthony. No había fotos actuales de familia, sólo imágenes de principios del siglo XIX, y Bella no sabría decir si eran parientes o reproducciones de época. Supuso que era lo último después de ver unos anteojos antiguos, una correa para libros, y un reloj de bolsillo colocados delicadamente en una estantería.
Poco a poco, Bella caminó a lo largo de la pared adyacente al cuarto de baño, mirando la cara sombría de toda la gente de las fotos. Estaba cautivada por la historia que la rodeaba. Entre cada fotografía enmarcada había un artefacto antiguo: una cámara con caja de madera, una vitrina con monedas de plata, un par de guantes de mujer, un abrochador de botones...
Ahora era el turno de Bella de controlar sus manos, con cuidado de alcanzar ni tocar lo que probablemente era muy viejo y demasiado caro para reemplazarlo, si rompía algo.
Hacia el final de la pared, había una página de periódico de once por diecisiete enmarcada. No había ninguna fecha en ella, pero obviamente era muy vieja. Los ojos de Bella escanearon los anuncios de 'cubre faldas'* de mujer a la venta por treinta y cinco centavos... y hacía referencia un tally-ho, que Bella sabía que era una especie de antiguo carruaje usado en los años 1800 y 1900, gracias a una partida de Trivial Pursuit en la universidad.
Bella se inclinó para echar un vistazo más de cerca a la letra pequeña, caminando a un lado para ver mejor en la penumbra.
Su cuerpo golpeó contra algo firme y resistente. Sorprendida, Bella rápidamente volvió la cabeza para encontrar sus ojos al mismo nivel que otro par de ojos. Un par de ojos que miraban sin emocióna través de ella.
Bella la aspiró una ráfaga de aire mientras se apresuraron a evaluar exactamente qué estaba mirando.
Y entonces los ojos parpadearon.
Bella dejó escapar un aullido, un grito que helaba la sangre y se lanzó contra la pared en un esfuerzo por poner distancia entre ella y la persona que tenía delante el tiempo suficiente como para determinar si estaba en peligro.
Anthony estaba saliendo del cuarto de baño en ese momento y, sorprendido por los gemidos de Bella, no quería nada más que estar tan cerca de ella como era posible, seguro envuelto en el par de brazos más próximo. Lamentablemente, eso era exactamente lo contrario a lo que Bella quería, porque no sabía qué hacer con la amenaza que estaba de pie justo frente a ella.
Edward apareció una fracción de segundo más tarde y miró frenéticamente entre Bella y Anthony. "¿Qué ha pasado? ¿Cual es el problema?"
"Yo sólo... ha... hay... hay alguien ahí," dijo con dificultad Bella mientras trataba de recobrar el aliento y regular su ritmo cardíaco.
"¿Está todo bien?" llamó Esme desde donde estaba, a pocos metros detrás de ellos en medio del pasillo.
"Papá," Anthony tocó a Edward para que le cogiera en brazos. No sabía cual era el problema, pero ver a su maestra con miedo le hacía sentir incómodo. Tenía miedo, también.
Y entonces, ese alguien dio un paso adelante.
Bella se volvió para mirar a Edward, asegurándose de que vio que no estaba loca, y que había, de hecho, alguien al acecho en la esquina. "Edward, ¿quién es ese?" susurró.
Pero cuando se volvió a dirigirse a él, vio que todo el color había desaparecido de la cara de Edward y que estaba congelado en su lugar, como alguien que ve como una bala avanza inevitablemente hacia su corazón.
La persona en las sombra, un hombre, había dado un paso al frente y miraba a Anthony con particular interés.
"¿Papá?" Anthony pidió, compartiendo la ansiedad de Bella hacia el hombre frente a ellos, y por lo tanto suplicando que le tomaran en brazos.
De repente, Bella saltó y se sobresaltó cuando una profunda, retorcida risa maníaca estalló del hombre. Él fijó su inquietante mirada sobre Edward y señaló.
"¿Papá?" Él se rió sin humor.
Los tacones de Esme golpearon el suelo mientras corría por el pasillo y pasó a Edward y Bella hacia el hombre con la mirada salvaje en sus ojos.
"¡No, no!" Esme lo empujó hacia una puerta abierta. "¡Carlisle, no!"
"¡No puedes ser papá!" Carlisle le gritó a Edward como si Esme no estuviera presente, empujándole y presionándole para volver a la habitación de la que había salido. "¡Tu me quitaste ser papá! ¡No puedes ser papá, asesino!"
Bella inmediatamente puso sus manos sobre su boca horrorizada por las cosas que el hombre mayor comenzó a gritarle a Edward.
Y Edward se quedó allí como si esas palabras fueran puños cerrados golpeando su cuerpo. Cada frase, cada comentario lleno de rabia le mandaba un poco hacia atrás, hasta que quedó contra la pared, sin otro lugar a donde ir.
"Vamos, Edward," Bella lo sacudió un poco. "Vámonos."
Eso fue todo lo necesario para persuadir a Edward y catapultarle en movimiento y sacarlo de la casa. Se agachó y alzó Anthony, tendió la mano a Bella y luego tiró de ella tras él mientras huía a toda prisa hacia la puerta principal.
"¡Edward!" Esme corrió tras ellos. "¡Edward, por favor! ¡Espera!"
Pero Edward no le prestó atención. Había una angustia salvaje en sus ojos y él se apresuró bajando del porche y corriendo al coche. Bella no lo pensó dos veces cuando le arrebató sus llaves y se metió en el lado del conductor del coche. Si a Edward le molestó, no lo manifestó. Él simplemente se aseguró de que Anthony estuviese abrochado con el cinturón antes de ponerse en el lado del copiloto y cerrar la puerta.
"Sal pitando de aquí," murmuró.
A medida que se alejaba de la casa, Bella notó el tono de verdoso de la cara de Edward. Encendió el ventilador para enfriar el ambiente y movió el dial a la posición más alta. Él asintió con la cabeza en señal de gratitud mientras se inclinaba hacia adelante y apoyó la cabeza contra el salpicadero.
"¿Quién era ese hombre?" Anthony se preguntó desde el asiento trasero. "Era aterrador."
Cuando Edward no ofreció un comentario, Bella le lanzó una leve sonrisa de Anthony a través del espejo retrovisor. Ese hombre era algo más que aterrado. Su pelo escandalosamente rubio, sus ojos vacíos y su risa amenazante. Ese hombre era terrorífico.
Pero era la familia de Edward.
"¿Era tu padre?" Bella susurró para que Anthony no pudiese oír.
Pero tal vez Edward tampoco pudo oírlo, porque desde luego no respondió.
De hecho, Edward no murmuró una sola palabra durante todo el camino a casa, y Bella se sobrecogió cuando pensó en lo que la noche les deparaba a él y a su hijo en el estado de ánimo que se encontraba.
"Papá, tengo hambre," Anthony dijo desde el asiento trasero. "¿Papá?"
Bella miró a Edward y le golpeó suavemente en el muslo. "¿Tienes planes para la cena? Anthony está listo para comer," dijo.
Edward murmuró algo indescifrable.
Fue entonces cuando Bella se dio cuenta de lo bien que Edward conocía sus limitaciones. Por esto era por lo qué había querido que ella lo acompañara. Una cláusula de por si acaso. Edward sabía que si algo se disparaba y le molestaba, él necesitaría que Bella interviniera y supervisara a Anthony, mientras él conseguía recuperarse.
Aunque Bella no entendía por qué se sometería a si mismo y a Anthony a una situación que pudiese tener consecuencias tan emocionalmente tan fuertes, ella si entendía que la necesidad de Edward de su presencia no terminaba cuando salieron por el umbral de Esme.
Bella condujo rápidamente hasta el primer establecimiento con ventana para servir directamente al coche que encontró y ordenó la comida más nutritiva para Anthony que pudo. Entonces, sin la opinión de Edward, se dirigió a su apartamento y se sorprendió cuando Edward se bajó del coche y le siguió al interior sin ningún argumentar.
Sin palabras, Bella alentó a Edward a tomarse todo el tiempo que necesitase para procesar lo que acababa de ocurrir, mientras ella daba de comer y entretenía a Anthony. Después de la cena, una película, y dos partidas de tres en raya, Bella llevó a Anthony a la cama.
"¿En la cama azul?" preguntó con curiosidad. "¿Voy a dormir aquí?"
"Mmmhmm," dijo Bella, tratando de mantener la interacción lo más breve y suave posible.
"¿Y mi papá? ¿Dónde va a dormir?" Anthony quiso saber.
"Mmmm..." los ojos de Bella rápidamente se lanzaron hacia donde estaba Edward sentado en el sofá con la barbilla apoyada en sus manos, perdido del mundo. "No te preocupes. Papá no te va a dejar. Estará aquí, también." Bella hizo una pausa para escuchar las objeciones de Edward. No dijo nada.
Anthony pidió dos cuentos antes de esconder modestamente su mitad inferior vestido solo en ropa interior bajo la manta azul.
"¿Dónde va a dormir mi papá?" Anthony dijo mientras Bella permanecía junto a la puerta deseándole dulces sueños.
"No creo que él lo haya decidido todavía. Tal vez en el sofá... o tal vez yo dormiré en el sofá y lo dejaré dormir en mi habitación. ¿Por qué?" Bella se preguntó que motivación llevaba a Anthony a tal pregunta.
"A veces me asusto y me voy a su cama," respondió Anthony.
Bella apoyó la cabeza contra el marco de la puerta y miró al pequeño niño bajo la colcha.
"¿Qué te asusta?" Su pregunta se mezcló con la preocupación por los recuerdos y pensamientos que posiblemente perseguían a Anthony cuando él cerraba los ojos.
"La oscuridad," respondió Anthony aclarando los hechos.
"Bueno, entonces voy a dejar la luz encendida," Bella le guiñó un ojo antes de salir de la habitación. Estaba ya en el pasillo cuando escuchó la débil voz de Anthony llamándola.
"Un abrazo," pidió.
Bella volvió el rostro hacia él con las manos en las caderas. "Vaya, ¿por qué no pensé en eso?" fingió regañarse. Rápidamente, volvió el lado de la cama de Anthony y le dio un apretón envolvente. Después de darle un suave beso sobre su cabeza, ella le deseó dulces sueños y se comprometió a ir corriendo si la necesitaba.
Eso fue todo lo que hizo falta para acostarle para pasar la noche.
Pero por lo que parecía, su padre no iba a resultar tan fácil.
Bella volvió a aparecer en la sala de estar para ver que Edward se había trasladado a la cocina donde estaba mirando por la pequeña ventana.
"Le dije a Anthony que os ibais a quedar aquí conmigo esta noche. Espero que no te importe. Simplemente no parecía que estuvieras..." Bella dejó de hablar cuando le pareció que Edward no le estaba escuchando. "¿Edward?"
"Sí, está bien," respondió en voz baja.
"Puedes usar mi cama. Yo me preparé el..."
"No voy quitarte la cama, Bella," Edward parecía irritado por la idea. "Estaré bien."
"Sólo pensé que tal vez..."
"¡He dicho que estaré bien!" Edward insistió.
Bella se alejó en silencio en señal de rendición. Depositó una almohada y una manta de repuesto en el sofá antes de encerrarse en su cuarto de baño con un pijama limpio.
El calor del agua penetró en la piel de Bella y calmó sus nervios mientras se encorvada bajo la corriente de agua. Se preguntó si Edward todavía estaría en su apartamento cuando saliese de la ducha, o si estaba escabullendo en ese mismo momento, haciendo una escapada.
Lejos de su presencia, Bella permitió a su mente revelar lo que había oído en casa de Esme. Ese hombre había llamado a Edward asesino. ¿Un asesino? Y peor aún, Edward simplemente lo aceptó. Él no negó las inquietantes palabras del anciano cuyo rostro llevaba la misma nariz y la rígida línea de la mandíbula como la de Edward.
Fuera lo que fuese que el hombre había querido decir, sus palabras habían enviado a Edward en una caída en picado. Bella nunca había visto a nadie tan incapacitado y sin reaccionar ante unas palabras duras y la reacción de Edward la había hecho preguntarse de la validez de las divagaciones del hombre mayor.
El agua empezó a sentirse tibia, y Bella lo tomó como señal para poner fin a su ducha. Se tomó su tiempo para secarse y el cambiarse en su ropa para dormir, ansiosa por lo que le esperaba una vez que saliera del baño. ¿Sería Edward completamente desagradable e incitaría una pelea o seguiría siendo el hombre en estado comatoso en el que se había convertido desde que habían salido de casa de Esme esa misma tarde?
Cuando Bella entró en su dormitorio y se encontró Edward sentado en su cama, con la mirada fija en sus zapatos, ella sabía que no iba a ser ninguna de esas cosas.
"Lo siento," murmuró. "Yo no tenía la intención de ser brusco contigo.
Bella se acercó a él y se sentó a su lado. Vaciló un momento antes de colocar con torpeza una mano sobre su espalda. Cuando él no la apartó, se acercó más y comenzó a frotar su espalda con suavidad. "No pasa nada, Edward," susurró.
Él soltó gruñido dudoso. "Creo que está mucho más lejos de no pasar nada de lo que te puedes imaginar."
En el tiempo que habían pasado juntos, Bella había aprendido que Edward cogía inercia como una peonza. Se había metido en tal frenesí que si cualquier cosa se interponía en su camino una vez que se comenzaba a girar, como una peonza, fácilmente descarrilaba y se iba por caminos impredecibles.
Así que Bella se mantuvo en silencio, su mano moviéndose en círculos suaves y repetitivos entre sus omóplatos.
"Yo solo... ya sabes, a Anthony le gusta estar aquí," Edward murmuró. "Yo no quería tener que llevármele, pero a primera hora de la mañana, estaremos fuera de aquí."
Bella se movió para alcanzar la mano de Edward. Él le dejó sujetársela por un momento antes de inclinarse hacía delante y agarrase el pelo con los puños cerrados irritado. En un esfuerzo por consolarlo con su proximidad, Bella se inclinó y apoyó la barbilla sobre su hombro.
"Sabes que no tiene que irte, Edward," le aseguró. "No quiero que te vayas."
La atmósfera tranquila rugió. Una lluvia violenta chocaba contra las ventanas y Edward Cullen estaba furioso en una soledad forzada.
"Oíste lo que dijo." Era una afirmación, no una pregunta.
"¿Quién?" Bella mantuvo su voz baja.
"Él".
"¿Era tu padre, Edward?"
Edward se rió sin humor. "Dejó de ser mi padre hace mucho, mucho tiempo." Entonces, cuando se volvió y miró a Bella, ella vio Anthony claramente en los rasgos de su rostro. Vio el peso de la confusión, la soledad de la pérdida y el miedo, ¡Oh, tanto miedo! "Le oíste, ¿no?"
Bella se preguntó si responder sinceramente era lo correcto, pero Edward la estaba observando tan de cerca que sabía que sería capaz de decir si estaban mintiendo.
Asintió.
¿Y quieres saber si es verdad?" dijo.
"Sé que no es cierto," insistió Bella.
Edward se resistió y se movió para distanciarse de ella. "Pero no lo sabes. ¿Cómo puedes saberlo, cuando cualquier otra persona que me conoce no lo sabe?"
Bella se encogió de hombros. "Sólo lo sé."
"¿Cómo?"
"Debido a lo mal que estas por la simple acusación... si fuera verdad... no creo que pudieras... defenderte," Bella susurró las últimas palabras.
Edward no confirmó ni negó la evaluación de Bella. Se limitó a seguir mirando sus manos, encerrado en sus pensamientos.
"¿Recuerdas aquella canción sobre las cosas irónicas? ¿Salvo que ninguno de los ejemplos de la canción eran realmente irónicos?" Edward preguntó de pronto.
"Sí, creo que sí," dijo Bella, aunque no estaba segura de Edward realmente esperara que ella contestase.
"Bueno, esa es mi vida. Puramente irónica," Edward se aclaró la garganta. "Cuando tenía diez años, le pedí a mi madre una pistola de aire comprimido. Al hermano mayor de mi amigo había conseguido una y solía hacer unas guerras de "Airsoft"* geniales en su casa. En fin, yo realmente quería una, pero mi madre dijo que de ninguna manera, pensaba que yo era demasiado pequeño."
"Durante meses traté de convencerla, pero ella decía que no. Finalmente, ella dijo que podría tener uno para mi doceavo cumpleaños. Sé que pensaba que me iba a olvidar, pero no había manera de que me rindiese. Y justo antes de mi doceavo cumpleaños, mi padre me llevó a "Forks Outfitters"* y me hizo escuchar una charla de media hora sobre la seguridad de la pistolas."
Mientras Edward hizo una pausa en su historia, Bella se sentó a esperar para ver que tenía que ver todo eso con el hecho de que su padre, con todos los efectos e intenciones, estaba loco.
"Me di cuenta de que el tipo estaba haciendo un favor a mi padre, por lo que se tomó el doble de tiempo del que era necesario para explicar cómo limpiar y eliminar un atasco. Recuerdo que me moría de aburrimiento," Edward sonrió con tristeza. "Pero valió la pena porque la noche antes de mi doceavo cumpleaños, mi madre me dio un rifle de aire comprimido," Edward se detuvo a sonreír por el recuerdo. "Me lo dieron antes porque yo había planeado pasar mi cumpleaños haciendo una guerra de Airsoft con mi amigo y los amigos de su hermano. Lo primero que hice cuando me dieron el rifle fue llamar a Jimmy y le conté lo pesado que era y lo lento que iba a ir con él. Pasamos toda la mañana siguiente practicando, pero yo aún era muy lento. Jimmy tenía una pistola pequeña y me gustaba como funcionaba su arma más que la mía, así que nos turnamos usándolas."
Edward se detuvo de pronto en su historia. La dificultad que suponía continuar fue evidente en la forma en que sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y su respiración era forzada a través de sus labios. Abrió y cerró la boca un par de veces antes de aparentemente darse por vencido y dejar de intentarlo.
Bella siguió sentado, contento de compartir su espacio con Edward. Ella continuó con sus caricias en la parte baja de su espalda.
"No pasa nada, Edward," dijo ella con dulzura.
"Tenía siete años cuando ella nació," murmuró Edward. "La mayoría de las veces, me gustaba tenerla cerca. Ella era muy pequeña... como Anthony. A ella le encantaba cuando le daba paseos a caballito. Se quedaba hay colgada durante horas si se lo permitías. Y la mayoría de las veces no me importaba tenerla cerca. Pero a veces yo sólo quería estar con mis amigos, ¿sabes?"
Bella temía que su voz pudiese interrumpir el curso del fluido discurso de Edward, por lo que simplemente asintió para indicar su comprensión.
"Cuando Jimmy vino a casa antes de la guerra de AirSoft, le dije a saliese de mi habitación. 'Ve a ver a mamá', es lo que dije. Jimmy había traído escondida una de las armas de AirSoft de su hermano a casa para que yo la usase en lugar de mi rifle lento y pesado. No quería que mis padres supiesen que yo usaba el arma por la que yo había suplicado por lo que estábamos en mi habitación con la puerta cerrada.
"Ni siquiera la oí entrar. Estaba demasiado ocupado tratando de averiguar cómo hacer funcionar la pistola de aire comprimido, ya que era diferente a cualquier otra que había usado antes." Edward resopló antes de pasar las manos con nerviosismo por su ya alborotado pelo. "Recuerdo sujetar la pistola con mis manos pensando que era mucho más pesada que la de Jimmy. Y además, no conseguía hacer funcionar el gatillo. Pensé que me estaba dando un arma de juguete o una pistola de broma que no funcionaría cuando saliese al campo y que me acribillarían."
"Jimmy me dijo que no sabía cómo funcionaba y él se acercó y golpeó algo en la pistola y apretó el gatillo." La voz de Edward se lleno de aspereza por la emoción. "El retroceso fue contra mi mano," Edward tocó un moretón imaginario. "Y sonó tan fuerte... me zumbaban los oídos... y luego Jimmy empezó a gritar. Y yo me reí. Joder, me eché a reír porque pensé que estaba gritando porque tenía miedo. Pero luego señaló... y ella... ella estaba tirada en el suelo... había sangre por todas partes."
Bella ahogo un grito horrorizada y se tapó la boca cuando se dio cuenta de lo que Edward estaba contando.
Con una expresión vacía en su rostro, Edward pasó a decir cómo sus padres corrieron a su habitación y encontraron su pared salpicada de sangre, su hermana tirada sin vida con un disparo en la cabeza, y Edward, en el centro de su habitación, con un arma del calibre 45.
"Mi madre se volvió loca. Empezó a gritar que mi hermana estuviese bien, gritando para que alguien llamase a una ambulancia, gritándole a mi padre para que ayudara. Pero mi padre no se movió. Él se quedó allí, mirándome con aquella expresión de horror en su rostro. No fue hasta que me preguntó "por qué" que me di cuenta de lo que tenía en la mano y lo que él estaba pensando. "
"Todo lo que pasó después esta como borroso," continuó Edward. "Jimmy empezó a vomitar y creo que entró en shock... Lo siguiente que recuerdo fue que apareció la policía, los padres de Jimmy diciendo que yo le dije que robara la pistola... y mis padres... no me decían nada. Yo no dejaba de preguntar qué estaba pasando y nadie decía nada."
"Pasé la noche en un centro de detención. No dejaba de pensar que mis padres iban a venir por mí. Y entonces mi mamá vino como... cuatro días más tarde. Nos encerraron en una habitación para hablar. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía problemas. Hasta ese momento, pensé que mis padres habían estado con mi hermana en el hospital o algo así. Nadie me dijo nada hasta que mi madre vino ese día. Ella me dijo que mi hermana había muerto y que los padres de Jimmy habían contratado a un abogado y estaban demandando a mis padres por negligencia. Ella me dijo que Jimmy había dicho que yo había cogido la pistola de su casa y que él estaba tratando de recuperarla cuando se disparó. Me preguntó... me preguntó si lo hice, si disparé a mi hermana a propósito".
"Pero se lo dijiste, ¿verdad? Le dijiste que no lo hiciste," se apresuró Bella.
"Mi madre no estaba allí para recibir mi versión de la historia, Bella. Estaba allí para decirme que mi hermana había muerto, que se me estaba reteniendo por ser el responsable, que tenía que ir al tribunal para decir la verdad y hasta que no sucediese, no podía volver a casa."
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas por el peso de la tragedia que acababa de conocer. "¿Qué pasó cuando fuiste al juzgado? ¿Por qué no era obvio que no eras culpable? ¿No vieron las huellas del otro chico en el gatillo?"
"Mis huellas estaban en el gatillo también, Bella. Había estado tratando de disparar el arma antes de que Jimmy quitara el seguro y disparase..." Edward suspiró. "Pero al final, era mi palabra contra la suya."
"¿Así que ninguno de los dos fue condenado? Todo el mundo tenía que saber que eras inocente." Bella declaró.
Edward se encogió de hombros. "Todo lo que recuerdo es que un día, las preguntas pararon. No sé cuánto tiempo había pasado, pero me trasladaron a un lugar, era como una cárcel para niños o algo así, pero no me tenían allí con nadie más y la gente amable conmigo, en su mayor parte. De todas formas, nadie me pedía explicaciones ya de lo sucedido, así que pensé que se estaba preparándome para ir a casa. Y luego mi madre vino a verme una última vez..."
Bella apartó la mirada cuando escuchó la angustia en la voz de Edward y sabía que él estaba al borde del llanto.
"Como un maldito idiota, pensé que estaba allí para llevarme a casa," negó con la cabeza. "Pero ella ni siquiera entró en la habitación. Simplemente se quedó al otro lado del cristal mirándome y llorando. Y luego se fue."
"La siguiente vez que la vi, yo estaba sentado frente a ella y mi padre en una sala de audiencias, escuchando a un tipo en un traje marrón diciéndome que a mis padres se les consideraba no aptos para cuidar de mí y me remitían al Estado."
"¿Te entregaron voluntariamente?" Bella estaba horrorizada. "¿Por qué hicieron eso?"
Edward miró en silencio a su regazo durante un buen rato. "Esa es la misma pregunta que me pregunté durante años," dijo. "Y finalmente tuve que responderme la pregunta a mi mismo: Pensaban que yo era culpable. Ellos pensaban que había asesinado a mi hermana y aunque no se podía probar, había sido condenado en sus mentes."
"Oh, Edward. Lo siento mucho," Bella ofreció, aunque sus palabras sonaron débiles y diminutos a sus propios oídos.
"Por eso me fui, ya sabes," Edward miró a los ojos de Bella, por primera vez en horas. "Ella... Esme... ese día en el parque, me dijo que sabía que no lo había hecho. Me dijo que si yo estaba dispuesto a darle la oportunidad de explicar su versión de los hechos, que yo entendería por qué hizo lo que hizo. Ella me ofreció liberarme, Bella, de esta vida llena de culpabilidad, si simplemente le dejaba ver a su nieto de cerca, sólo una vez..." Edward se apagó mientras se acostaba sobre su espalda y se cubrió la cara con las manos. No hizo ningún sonido, ningún movimiento. Simplemente se tumbó allí, apagando toda visión y sonido, envuelto en una vergüenza auto-infligida, como si su pasado no justificara el precio de su dolor.
Bella se vio impotente mientras Edward yacía roto y desnudo ante ella, intentando bloquearla. Con cuidado, se acercó y puso su brazo sobre su cintura, en un intento de sujetarle para consolarle. Él no se resistió, pero tampoco reaccionó. Hubiese sido más fácil mover un cadáver.
"Edward," Bella respiró mientras se tendía junto a él y se apretada contra su cuerpo, "Sigo sorprendida por tu entereza y coraje a lo largo de todos los obstáculos que la vida pone en tu camino," le susurró con suavidad al oído. "Sabes quién eres, Edward. En tu corazón, sabes la verdad. No dejes que nadie te quite eso. Yo sé lo que dijo tu padre te dolió, pero tu puedes ver la verdad, mientras que él todavía está cegado por la mentiras del pasado. Has pasado de ser ese niño que el conocía a ser un hombre responsable, confiable, trabajador y fuerte. Se ha perdido todo eso, Edward. Él no te conoce. Pero tú te conoces. Tú sabes la verdad. Siempre la has sabido. "
Bella siguió susurrándole al oído palabras de aliento a Edward mientras las palabras le llegaban a ella. Una y otra vez, continuó su letanía hablado con la fuerza, valor, coraje y la inocencia como tema. Edward yació inmóvil durante todo el rato, hasta el punto que Bella se preguntó si aún estaba despierto. Ella calló su voz después de un rato e hizo un movimiento para levantarse. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Edward rodó sobre su costado para mirarla. Enterró su cara contra el cuello de ella y envolvió sus brazos a su alrededor, sujetándola con fuerza, como un náufrago a un salvavidas en solitario.
Edward cumpliría veinticinco años en su próximo cumpleaños, ya juzgar por el hombre destrozado que estaba pegado contra su torso, respiración en sus palabras de peso, Bella se sintió obligado a cubrirle con trece años de afirmaciones de lo que él valía. Así que sin perder el ritmo, empezó de nuevo, llenando sus mejillas de besos cariñosos, y su oído con palabras tiernas.
"Eres un rayo de luz brillante para todos los que tienen la suerte de entrar en contacto contigo. Eres bueno, Edward. Lo sé. Anthony lo sabe. Esme lo sabe," Bella se detuvo un momento antes de añadir: "Tu hermana..."
"Claire," susurró Edward.
"Claire lo sabe," afirmó Bella.
N del T:
-"Cubre falda" en el original "Overskirts", desconozco realmente como se llama esta prenda en español. Deduzco que esta hablando de una prenda similar a esto http : / / www . agelesspatterns . com / images / TV328 . jpg (ya sabéis como va, fuera espacios)
-"Airsoft" - http : / / es . wikipedia . org / wiki / Airsoft
-Fork Outfitters - Es una tienda que tiene de todo http : / / www . forksthriftway . com /
