A Rough Start

Chapter 22 – Estoy Ardiendo

Edward podía sentir Bella revolverse mientras soñaba a su lado. Aun estaba acostada sobre su brazo, y sin abrir los ojos, la apretó más contra él.

Tal vez después de una noche de sueño reparador, después de tener la oportunidad de procesar todo lo que él le había contado, Bella decidiría que Edward no era alguien que quería en su vida. Tal vez diría que necesitaba tiempo para pensar las cosas y que quizás deberían tomarse un pequeño descanso el uno del otro. Tal vez esta sería la última vez que la sostenía en sus brazos, por lo que, quizás debería abrazarla un poco más fuerte, por el bien de los recuerdos.

Sus dedos se contrajeron contra un trozo de piel, expuesta en la noche por la activa forma de dormir de Bella.

Sorprendentemente, ella apretó su abrazo contra él, también.

Edward no estaba seguro de si Bella estaba despierta o no, así que con su mano libre, pasó sus dedos suavemente por el brazo. Ella respondió apretándose aun más contra él y enterrando su cara en su cuello.

Y entonces ella suavemente frunció los labios y rozó la sensible piel.

Estaba definitivamente despierta.

Edward rodó hacia Bella y se deleitó con la sensación de seguridad que ella le daba cuando ella movió las manos de arriba y abajo por su espalda. Besó la parte superior de su cabeza, y cuando lo hizo, ella le mordisqueó en el cuello.

Impulsado por el sentimiento de alivio, aceptación y deseo, Edward reaccionó. Empezó a manejar el cuerpo de Bella de tal forma que la informó de que había dejado atrás los gestos sencillos y amables que se limitaban a decir "buenos días". Mientras sus manos recorrían y viajaban, enunciando las palabras que Bella le había dicho pocas horas antes: valía, respeto, afecto comprensivo.

Sus manos viajaron por los brazos de ella, a su cintura y cuando llegaron a sus muslos, los bordeó y palmeó su culo. En respuesta, ella agarró su fina camisa con el puño cerrado y suavemente gruñó contra su cuello. Fue toda la indicación que Edward necesitaba para continuar.

Bailaron alrededor del concepto de besar al otro en la boca, conscientes del estado de su aliento. Pero a medida que las caricias se hicieron más fervientes, los labios que se quedaban en las líneas de la mandíbula y lóbulos de las orejas antes no pudieron resistir fundirse entre sí.

Los contornos del pecho de Bella seducían a Edward mientras ella presionaba su cuerpo contra el suyo. Los dedos frenéticos vacilaban en la suave carne del estómago de Bella antes de hacer el viaje hacia arriba, hacia sus pechos. Edward siguió el contorno de su sujetador, deteniéndose brevemente para tentar a su pezón a través de la tela de seda. Bella gimió en la boca de Edward mientras él la besaba apasionadamente y la empujó sobre su espalda.

Bella dejó escapar un sonido de sorpresa mientras se sentaba de repente. Alcanzó por detrás de su espalda movió la pequeña obstrucción de debajo de su espalda:

El pie de Anthony.

Ambos, Bella y Edward, se volvieron para ver que el pequeño de cinco años dormido, se les había unido en la cama en algún momento antes del amanecer.

"¿Pero qué...?" susurró Edward, irritado por su inmediata deflación al darse cuenta de que la mañana no iba a proceder como había esperado.

Segundos más tarde, Bella se sobresaltó de nuevo, pero esta vez fue por unos fuertes golpes en su puerta principal. Con los ojos muy abiertos, miró a Edward y con su silenciosa expresión se preguntaba quién podría ser.

Quien fuera quien llamaba era implacable.

"Probablemente sean esas personas de la iglesia de la vuelta a la esquina," murmuró Edward. "¿No saben que la gente duerme hasta tarde los fines de semana?"

Antes de que Bella pudiera responder, los golpes se hicieron más fuertes.

"¿Bella? ¿Estás despierta?" llamó una voz masculina.

Ahora, además de los ojos muy abiertos por el asombro, Bella se puso tan pálida como un fantasma frente a Edward.

"¿Quién es ese?" preguntó Edward.

De repente Bella arrancó a todo gas y saltó de la cama y comenzó a colocarse la ropa y alisarse el pelo.

Edward estaba paralizado, en estado de shock, al ver a Bella correr a su alrededor como una mujer con un secreto que quería proteger.

"Bella, ¿qué está pasando?" Edward preguntó, teniendo en cuenta el hecho de que podría tener un motivo por el que preocuparse. "¿Quién es ese hombre de ahí fuera?"

Bella detuvo momentáneamente sus frenéticos movimientos. "¡Mi padre!" dijo entre dientes. "Y peor aún, estoy segura de que mi madre está con él."

El nerviosismo no le llegó de inmediato. Edward estaba muy contento de que no fuera una ex amante despechado que volvía a competir por el amor de Bella.

Pero la realidad de por qué Bella estaba tan agitada pronto le caló. Edward estaba en la cama de Bella. Era temprano. A lo mejor no le había dicho a sus padres que estaba viendo a alguien. O tal vez lo había hecho, pero no mencionó que habían avanzado a la etapa en la que dormir fuera de casa era algo normal. Y a pesar de que técnicamente no había hecho nada que pudiera calificarse de imprudente (sin contar el mañanero retozar mientras Anthony estaba, sin ser detectado, a pocos centímetros de ellos), los padres no solían tener en cuenta esas cosas cuando sus hijas estaban involucradas.

No había pasado mucho tiempo después de la revelación cuando Edward se levantó y se puso movimiento también, tratando de ocultar cualquier evidencia que mostrase él no acababa de llegar para desayunar.

"¡Sorpresa!" Edward escuchó una voz femenina exclamar una vez que Bella abrió la puerta. Se sentó incómodo en el mullido sillón de Bella como un simple amigo que había parado temprano a por una taza de café. Sin tener en cuenta el niño al final del pasillo, dormido en su ropa interior en medio de la cama de Bella.

La madre de Bella comenzó a hablar y no dejó de hacerlo durante un tiempo récord.

"¿Estás sorprendida, verdad? Charlie, mira su cara, está asombrada," dijo su madre.

"Estoy... Me sorprende que no llamaste... ni nada ¿Qué pasa si yo no hubiese estado aquí?" Bella le preguntó.

"Se lo dije, pero no quiso escucharme," dijo una voz masculina en un acento más lento. Charlie. "Estaba convencida de que apreciarías la sorpresa."

"Te di una pista, Bella. ¿No te acuerdas? Te dije que tenía una sorpresa para ti."

"Dejaste un mensaje que decía que tenías noticias," Bella aclaró a su madre. "Pensé que alguien que conozco iba a tener un bebé o papá había aceptado por fin a llevarte a un crucero por Alaska."

"¿Cuándo me vas a llevar de crucero por Alaska?" Edward escuchó a la madre de Bella pedir a su padre.

Edward se retorció en su asiento cuando escuchó que se acercaban a la sala de estar. Bella le miró a los ojos y se encogió de hombros en forma de disculpa antes de hacer las presentaciones.

"Mamá, papá, este es Edward, mi... amigo," dijo Bella torpemente mientras señalaba hacia Edward. "Edward, esta es mi madre, Renee y mi padre, Charlie."

La última pareja de padres que Edward había conocido habían sido los de Jessica y le había odiado a primera vista. Pero aquello probablemente tuvo algo que ver con el hecho de que habían llegado en mitad de una acalorada discusión que estaba teniendo con su hija, y estaba maldiciendo como un marinero.

Eludiendo ese mal recuerdo, Edward se levantó y tendió la mano hacia los padres de Bella. Se dio cuenta de que sus ojos se percataron de su pelo mal peinado con la mano y de la ropa arrugada. No les engañaron ni por un momento.

"Oh... bueno, hola, Edward," Renee saludó con una sonrisa y encanto falsos. "He oído... bueno, nada sobre de ti."

"Mamá," el tono de Bella fue de advertencia.

Edward se limitó a sonreír como respuesta, a sabiendas de que Renee, en realidad no esperaba que él respondiera a su comentario.

El padre de Bella, Charlie, ofreció a Edward un saludo con la cabeza y una sonrisa con los labios apretados antes de tomar asiento en el sofá.

Bella se apoyó contra la pared y miró entre las caras expectantes de sus invitados. Edward podía ver que estaba nerviosa y cada vez que hacían contacto visual, la sonreía, tratando de decirle que todo iba bien.

Pero sabían que no iba bien. Porque en cualquier momento, Anthony iba a caminar fuera del cuarto y su presencia demandaría una explicación inmediata. El estatus de Edward pasaría de inmediatamente de hombre-desconocido-que-se-acuesta-con-mi-hija a hombre-desconocido-con-un-hijo-que-se-acuesta-con-mi-hija.

"Bueno, ¿eres de por aquí, Edward?" Renee empezó el interrogatorio.

Edward asintió distraídamente. "Sí".

"Charlie es de Forks, también, pero a mí me parece un lugar muy triste. Necesito sol. Por eso nos mudamos a Arizona," explicó Renee.

"¿Cómo has dicho que te llamabas?" Charlie finalmente se unió a la conversación.

"Edward", respondió Edward.

"Edward..." Charlie solicitó más.

"Cullen. Edward Cullen," completó Edward.

Charlie se quedó pensativo por un momento. "Ese nombre me resulta familiar..."

Los ojos de Edward se encontraron con los de Bella. ¿Podía ser posible que los padres de ella conocieran a sus padres? Los Cullen eran antiguos residentes de Forks, y la mayoría del mundo había conocido al amable doctor Cullen y su esposa, Esme. Pero la historia de caída en la oscuridad seguía siendo un misterio y la gente había dejado hacía mucho tiempo de tratar de resolverlo. Había habido rumores, por supuesto, pero los Cullen no dieron ninguna explicación, ni la familia de Jimmy, que se marchó de la ciudad incluso antes de que su casa se vendiera.

"¿Alguien quiere café?" Bella saltó de su lugar contra la pared y se apresuró a cambiar de tema.

Edward se puso de pie como si fuera a ayudar, pero también lo hizo la madre de Bella. Fue un momento tenso, que fue elevado al instante por una simple palabra.

"¿Papá?"

Se le oyó antes de ser visto. Cada cabeza en la sala se volvió a inspeccionar a la fuente del hilo de voz.

Anthony entró en la sala y se detuvo en seco. Sus ojos pararon en la pareja que no reconoció, el temor resultante se hizo evidente en su rostro. Él miró hacia atrás y vio a Bella, pero eso no parecía ser suficiente.

"¿Papi?" Edward estaba aprendiendo rápidamente que Anthony solo se dirigía hacia él así cuando se sentía amenazado.

"Estoy aquí, colega," dijo Edward.

Anthony se volvió y corrió al regazo de Edward, metiendo sus pies descalzos entre la pierna de Edward y el brazo del sillón.

"Me van a ver los calzoncillos," Anthony susurró en voz alta en protesta cuando Edward le sostuvo quieto aún en su precario estado de vestimenta.

"Bueno..." Renee miró entre Edward y Bella. ¿Y quién es este jovencito? "

"Este es Anthony," Edward recolocó al niño en su regazo. "Mi hijo".

"Oh." Renee trató de aparentar no inmutarse, pero Edward vio como lanzaba una mirada dudosa en dirección a Bella.

"Será mejor que me marche. Anthony, vamos a coger tus cosas," Edward se levantó y salió de la habitación, donde parecía que no había suficiente aire para todos los presentes.

Después de vestir a Anthony, Edward rápidamente recogió sus pertenencias y las de Anthony e hizo una escapada hacia la puerta. Bella le siguió y cerró la puerta detrás de ella.

"Siento todo esto," Bella sacudió la cabeza tristemente. "No puedo creer que ella se haya auto-invitado por Acción de Gracias... espera, qué estoy diciendo. Es mi madre. Por supuesto que puedo creer que lo haya hecho."

Edward se echó a reír. "A raíz de los recientes acontecimientos, probablemente no deberíamos venir el jueves," Edward señalo entre él y Anthony.

"¡No!" Bella protestó. "Tienes que venir en Acción de Gracias. ¿No quieres venir?"

"Bueno, tus padres... No creo que yo les guste demasiado," declaró Edward.

"Ni siquiera te conocen. Y además, te invité a ti, no a ellos, por lo que a mí respecta, ellos son los que deben sentirse como la tercera rueda, no tú." Bella insistió.

"No sé, Bella..."

"Por favor, Edward. Por favor, ven a cenar. Es muy importante para mí," dijo en voz baja.

La forma en que le miraba, esos ojos suplicantes. Le daría casi cualquier cosa que quisiera cuando lo miraba así, y Edward estaba seguro de que ella lo sabía.

"Está bien," aceptó.

Bella sonrió brillantemente antes de alzarse a darle un beso. "Te llamaré esta noche."

Aunque Edward entendía que las familias generalmente querían estar juntas en las celebraciones, no pudo evitar la sensación de que los padres de Bella habían sido muy inoportunos. Aparte del hecho de que habían interrumpido un momento de intimidad, él y Bella tampoco habían tenido la oportunidad de realmente discutir la reciente revelación del pasado de Edward. Antes de estar demasiado cómodo y avanzar, quería asegurarse de que Bella seguía bien con todas las cosas. Realmente no era una conversación que Edward quería mantener por teléfono, pero cuando él y Bella hablaron esa noche, una broma inocente descubrió sus verdaderos pensamientos.

"Bueno... ¿disfrutando de tus padres?" Edward reprendió.

"En realidad... sí. Después de que el shock de verles en la puerta desapareció, me di cuenta de que ha pasado algún tiempo desde que tuve una conversación con ellos. Es agradable," dijo Bella.

"¿Qué te preguntaron sobre mí?" Edward preguntó a quemarropa.

Bella dejó escapar una risa suave antes de contestar. Ella hablaba en suaves murmullos; Edward dedujo que era porque ella no quería que le oyesen.

"Bueno, por supuesto, lo primero que mi madre quiso saber era si habías dormido aquí."

"¿Qué le has dicho?"

"Le dije que si."

"¿Y?"

"Dejé que llenará ella sola los espacios en blanco. Soy una mujer adulta y pago mis facturas. Lo que hago en mi casa es asunto mío."

Edward se rió de su osadía. "Bueno, probablemente sea lo mejor que no le hayas dicho la verdad, porque después de presentarme como tu amigo, una fiesta de pijamas asexual le habría hecho pensar que estábamos eligiendo papel pintado para la pared y cortinas a juego."

"Oh, ya basta. Te presenté como mi amigo para protegerte. Confía en mí, si mi madre oyese la palabra novio, todavía estarías aquí, encadenado a una silla de la cocina mientras con ella tomando te tus constantes vitales," se rió de Bella. "¿Y qué quieres decir con que no le dije la verdad? No le dije nada. Eso no es mentir."

"Oh, lo sé. Es que haces que suene como que sucedió algo, y no pasó nada."

"Habla por ti mismo. Mi novio me metió mano".

"Ya, y habría hecho mucho más que eso si hubiera tenido la ocurrencia de cerrar la puerta."

"Bueno... estabas un poco preocupado," dijo Bella en voz baja. "Y Anthony me dijo que duerme contigo cuando está asustado. Se habría asustado mucho más si se hubiese despertado y no te encontraba."

Edward se quedó en silencio por un momento. "Sí, hubo suficientes sustos por una noche. "

Cuando Bella se mantuvo en silencio, Edward se apresuró a llenar el vacío con humor. "Pero al menos tienes una vista previa antes de..."

"Edward, para." las palabras de Bella fueron firmes y serias.

"¿Qué?"

"Ya sabes qué."

En realidad, Edward no estaba seguro de saberlo pero no quería dejar que Bella descubriese lo que él estaba especulando sobre el hipotético caso de que no estuvieran en la misma página. Sin embargo, sin duda era una lección que debería haber aprendido ya. Bella siempre parecía saber lo que él quería decir.

"No voy a ninguna parte, Edward. Ya te lo dije, y lo decía en serio." Bella se detuvo por un segundo. "A menos que quieras que lo haga."

"No" La voz de Edward se rasgó al comprender de que toda su preocupación había sido en vano. Bella había aceptado cada parte de él: su pasado, su presente y con mucha esperanza, su futuro. "Definitivamente no quiero que vayas a ninguna parte.

En los días previos a Acción de Gracias, Edward vio muy poco de Bella, sin embargo, las pequeños espacios de tiempo que lograron pasar juntos los utilizaron para reiterar lo que sentían el uno hacia el otro.

Pero los padres de Bella, especialmente su madre, era muy avara con el tiempo de su hija, diciendo continuamente que sólo podría ver a Bella unos pocos días más antes de que tener que regresar a la tierra del sol y de las llamadas telefónicas sin responder.

Después conocer a Renee Swan, era fácil ver de donde había sacado Bella su paciencia y el comportamiento auto sufrido: de su padre. Porque cómo alguien podía aguantar a esa mujer por largos períodos de tiempo escapaba a la imaginación de Edward.

Y desde el principio, parecía que sus sentimientos de desagrado eran mutuos. Pero aunque Renee no parecía importarle mucho Edward, su actitud hacia Anthony era una historia diferente. Lo más probable es Bella les hubiese contado a sus padres el pasado de Anthony, porque cada vez que él entraba en la habitación, Renee se venía abajo. Incluso el estoico, impasible Charlie respondía a Anthony de una manera que no se parecía a nada que Edward había visto antes.

El día antes de Acción de Gracias, Edward llegó para recoger a Anthony del apartamento de Bella, sólo para encontrar Anthony sentado tan cerca de Charlie que estaba prácticamente en su regazo. Ellos estaban viendo un programa sobre pesca deportiva con red.

Edward estaba a punto de rescatar a Anthony de lo que estaba seguro era un auténtico aburrimiento cuando Anthony señaló a la televisión y dijo bien seguro, "¡Cebo Spinner! Tuve uno de esos!"

Tanto Edward y Charlie parecían sorprendidos, Edward porque Anthony estaba realmente interesado en lo que estaba viendo y Charlie, porque al parecer Anthony estaba en lo cierto al categorizar el cebo.

"¿Pescas , muchacho?" Charlie preguntó girándose para obtener una mejor visión de Anthony.

Anthony asintió con la cabeza. "Iba con el abuelo muchas veces antes de él tuviera que ir en su silla de ruedas."

"¿Es eso cierto?" Charlie preguntó, tratando de descubrir si algún tipo de accidente había terminado la carrera de pesca del hombre.

"Uh-huh."

"Bueno... a lo mejor tengo llevarte a pescar antes de irme a casa," ofreció a Charlie.

"¡Vale!" Anthony saltó con entusiasmo en su asiento.

Edward miró hacía atrás y encontró a Bella que lo miraba expectante.

"¿Todo bien hoy?" Edward preguntó.

Bella parecía que iba a dar una respuesta que indicaba que no todo había estado bien, pero luego lo pensó mejor. Asintió con la cabeza como si estuviera tratando de convencerse a sí misma más que a alguien más, antes de inclinarse y plantar un beso en la mejilla de Edward.

"Anthony parece estar muy entretenido," señaló Edward.

Bella miró por encima de su hombro donde los aficionados a la pesca estaban sentados mirando a un hombre tirando de una descontenta perca fuera de las aguas turbias.

"Aparte del colegio esta mañana, apenas he llegado a verle. Vino de compras con mi madre y conmigo esta tarde y ha estado con mi padre desde entonces," sonrió a Bella. Luego añadió para mayor claridad: "Solo hubo media jornada en la escuela hoy."

Edward recordaba vagamente que Bella mencionó algo relacionado con esto a principios de semana, pero el trabajo, las facturas y la vida en general lo habían apartado al rincón más alejado de su memoria.

"Pareces cansada," declaró Edward cuando notó la expresión de cansancio en el rostro de Bella. Ella hizo un gesto hacia la puerta principal y Edward inmediatamente captó la indirecta, abriéndola y liderando el camino fuera.

"Sálvame," Bella se derrumbó en su pecho el momento que estuvieron solos. "Mis padres me están volviendo loca," susurró. "Les quiero a muerte, pero en serio... necesito un descanso."

"¿Cuándo se van?" Edward se había estado preguntando la respuesta a esta pregunta durante días, pero pensó que sería grosero hacerla.

"No hasta el lunes. Y eso parece ser toda una vida desde ahora."

"¿Quieres venir a casa conmigo?" Edward preguntó mientras sostenía a Bella y acariciaba su espalda con un masaje.

"Sí," Bella respondió inmediatamente, con la voz ahogada por su camisa. "Pero no puedo. Mi madre tiene un horario psicótico en la cocina que tengo que cumplir."

"Oh, vamos. Puedes escaparte, sólo un ratito" insistió Edward. "Recuerdo claramente que dijiste que eres una mujer adulta..."

Bella miró a Edward, con un puchero en su rostro. "No es justo que uses mis propias palabras en mi contra."

"Oye, voy a hacer lo que sea necesario," Edward sonrió mientras miraba a los ojos de Bella.

Había sido acribillado por el deseo desde que habían empezado su tango lingual cuatro días antes, y su cuerpo estaba gritando por algo de liberación sexual. Por no mencionar el hecho de que Bella llevaba pantalones vaqueros... y le era cada vez más difícil controlarse a sí mismo en torno a una Bella en vaqueros.

"¿Estarías cómodo dejando a mis padres cuidando de Anthony un rato?" Bella le preguntó. "Sólo por un par de horas o algo así, en caso de que quisiéramos... ver una película o algo así?"

"¿Esta noche?" Edward preguntó ansioso. Cuanto antes mejor.

"No puedo esta noche, Edward," Bella suspiró, pero no sonaba convencida de su propia respuesta, por lo que Edward luchó por convencerla.

"¿Por qué... no? ¿Solo... un par de... horas?" marcó cada palabra con un beso. Mientras sus labios se movían de arriba abajo por el cuello de Bella, sintió como cedía. "De verdad quiero verte esta noche," susurró él contra su piel.

"Vale," susurró Bella en respuesta. No había tenido tan siquiera que suplicar, otra prueba más de ella le deseaba tanto como él a ella.

Edward estuvo embriagado por la pasión el resto de la tarde mientras esperaba a Bella le llamara y hacerle saber cuando sus padres estarían listo para algo más tiempo de vinculación con Anthony. Mientras esperaba, se aseguró a limpiar un poco su cuarto. Aunque Bella no había dicho nada, estaba bastante seguro de que tan pronto como dejara a Anthony, él y Bella volverían disparados a su casa para tener su propio tiempo de vinculación ellos mismos. Por esa razón lavó un conjunto de sábanas que casi nunca usaba, recogió la ropa que estaba esparcida por su dormitorio y cuarto de baño y abrió una ventana para dejar entrar un flujo de aire fresco a través de ella.

En la planta baja continuó su atracón de limpieza metiendo cada uno de los platos sucios en el lavavajillas sin orden ni concierto y sacó la basura.

Mientras trabajaba, Edward siguió robando miradas hacia el reloj y mientras la tarde pasó a noche, se convenció de no preocuparse. Para cuando el teléfono sonó cerca de las nueve, estaba a punto de subirse por las paredes por los nervios.

Por desgracia, solo era Jasper.

"No pareces muy contento de oírme," dijo Jasper con un falso resentimiento cuando Edward le saludó poco entusiasmado.

"Lo siento. Es que estaba esperando una llamada de Bella y creí que eras ella..." Edward termino abruptamente su explicación cuando se dio cuenta del o patético que sonaba. Aún así, Jasper insistió.

"¿Esperando al lado del teléfono, eh?" Jasper rió. "Debe ser buena."

"Esperaba descubrirlo," Edward reveló.

Hubo un momento mientras que Jasper procesaba lo que Edward había dicho."¿Quieres decir que vosotros dos aún no habéis... pensé que habías dicho que te habías quedado en su casa."

"Lo hice. No pasó nada. Anthony estaba conmigo. Anthony siempre está conmigo." Edward se aseguró de controlar su tono, porque en ese momento, Anthony estaba sentado a la mesa del comedor comiendo un racimo de uvas que Bella había enviado a casa con él.

"Oh, tío," dijo Jasper, como si estuviera disculpándose por algo.

"Jasper". De repente, la conversación fue interrumpida por la voz impetuosa de Alice. "Has estado al teléfono casi diez minutos y aún no le has preguntado a Edward sobre mañana. Ya te dije que tengo más llamadas que hacer."

"¿Cómo sabes cuanto llevo al teléfono?" Jasper preguntó como si fuera totalmente normal que ellos mantuvieran esa conversación estando Edward en la línea con ellos. "¿Estas escuchándonos?"

"¿Por qué iba a querer escuchar tu aburrida conversación telefónica con Edward?" preguntó Alice. "Aunque, Edward, si hubieses aceptado mi ayuda cuando la ofrecí, no estaría sufriendo este calentón."

"Lo que tu digas, Alice," Edward puso los ojos en blanco. Esperaba que Jasper pusiera firme a su mujer por su improcedencia. Pero Jasper no hizo tal cosa. Por alguna razón, consideraba que Edward era tan amigo de Alice como suyo. Por lo tanto, le cedía la palabra cuando tenía algo que decir.

"¿Lo que yo diga?. Lo digo en serio. Bella probablemente se esté preguntando a que se debe la espera," advirtió Alice.

"Ella sabe a que se debe la espera. Las niñeras no están precisamente llamando a mi puerta," le recordó Edward.

"Ya, bueno eso es culpa tuya por no pedirlo. Y por cierto, Jasper se supone que tenía que invitaros a ti y a Bella a salir mañana con nosotros para cenar. Sólo vamos al restaurante de una amiga de Emmett. Nos va a hacer descuento. "

"¿Amiga?" preguntó Edward. Emmett no había mencionado ninguna compañera nueva últimamente, pero tampoco había mencionado a Rosalie.

"Sí. Es sólo una amiga. De todas formas, ella está gestionándolo para el viernes por la noche y nos prometió un menú abierto. No es nada formal y puedes traer a Anthony. Y si juegas bien tus fichas, Jasper y yo podemos llevarnos a Anthony a tu casa y tú y Bella podéis ir a su apartamento y terminar la noche," ofreció Alice.

"¿Si juego bien mis fichas?" Edward preguntó, de alguna manera a sabiendas de que Alice no estaba simplemente haciendo referencia a que las cosas fueran según lo previsto.

"Sí, ya sabes... si Bella está dispuesta y puede. ¿Ya lo habéis hablado?"

"Más o menos. Pero ella ya va a venir esta noche."

"Oh, bien. Probablemente eso significa que ella no tiene el período ni nada," dijo Alice con indiferencia.

Edward hizo una mueca al oír las palabras de Alice. "Alice, eso asqueroso." Jasper también le resaltó a Alice que no quería oír hablar de períodos.

"No es asqueroso, es la vida y si planeas en meterte en los pantalones de Bella, es mejor que averigües estas cosas o cualquier planificación que hagas será una pérdida de tiempo."

Edward estaba más que eufórico cuando su teléfono indicó que otra llamada estaba tratando de entrar.

"Me tengo que ir. Tengo otra llamada," dijo Edward.

"Vale. Bueno-dile-a-Bella-sobre-viernes por la noche-" Alice se apresuró a terminar su frase antes de que Edward colgara la llamada. Esa fue todo lo que consiguió decir.

Tan pronto como Edward oyó la voz de Bella, una sensación de aprensión le hundió.

"Yo pensé que ya estarías aquí," le dijo Edward.

"Yo también pensé que ya estaría ahí, pero mi madre tenía que ir urgentemente a la tienda a por tipo especial de pan que le gusta tener en Acción de Gracias y se negó a conducir sola hasta allí y mi padre se negó a llevarla... así que he estado haciendo la compras dos veces en un día..." Bella ahogó un bostezo.

"Estás cansada," anunció Eduardo, decepcionado.

"Si... pero quiero verte. Te echo de menos," le dijo Bella.

Edward podía decir por la forma en que Bella estaba hablando que a pesar de que le quería ver, ella también quería que la dejara escapar. Debido a que no había ninguna razón lógica por la que debía conducir a su casa, agotado por el día, y pasar como mucho un par de horas, en su cama, y luego conducir de nuevo a su casa aún más agotado, arriesgando lesiones corporales.

No era lo que Edward había imaginado para su primera vez juntos. Así que sin más discusión, no se molestó en insistir sobre el tema, y en su lugar le dio Bella otra alternativa.

"Alice llamó y nos invitó a cenar el viernes. Después de la cena, ella y Jasper se ofrecieron para quedarse a Anthony por la noche para que pudiéramos pasar un rato juntos," sugirió Edward.

"Eso suena muy bien," dijo Bella sinceramente.

"Muy bien, así que... ¿te veré mañana por Acción de Gracias y luego salimos el viernes? "

"Edward, lo siento mucho. Tenía muchas ganas de ir esta noche, pero mis padres son unos viejales. Lo digo en serio. ¡Ya se han metido en la cama!"

"No pasa nada. Ha sido un día largo," Edward miró pro el encima del hombro y vio que Anthony se había quedado dormido en la mesa, con la cabeza colgando hacia adelante y atrás contra su silla. No hubiera sido justo para él imponerle el quedarse con gente que apenas conocía de todos modos, sin importar lo que él le gustaba a los padres de Bella.

Otro ejemplo de apuntarse un tanto a su equipo - el equipo de padre e hijo.

El jueves, Edward se sorprendió al descubrir que Bella le quería en su apartamento a más tardar a la una de la tarde. No había ido a una comida formal de Acción de Gracias desde hacia mucho tiempo y había olvidado que la gente tiende a comer la cena muy temprano en esa fiesta. Cuando se presentó en el apartamento de Bella, apenas puntual, estuvo. ambos, sorprendido y encantado de ver la gran dispersión de alimentos que cubría las encimeras de la cocina y la mesa del comedor.

"Creo que me he dejado llevar un poco," dijo Renee mientras miraba el pavo y el jamón pequeño a su lado de él.

"Te lo he estado diciendo durante dos días," Charlie gritó desde la sala de estar. Se estaba emitiendo un partido de fútbol. Lo más probable el mismo que Edward había escuchado de fondo en casa de Jasper cuando había llamado para pregunta sobre el pago de vacaciones.

"¡Anthony!" Renee gritó mientras se inclinaba para darle un envolvente abrazo. "Espero que tengas hambre. Hice mi famoso pastel de batata de postre."

Renee señaló el plato al que hacía referencia y Anthony no se molestó en ocultar el desprecio que sentía hacia el espécimen de color naranja brillante.

"¿A qué se sabe?" preguntó, inclinándose para ver si podía olerlo.

"Esta bueno, Anthony," dijo Bella mientras caminaba detrás de él. "Yo tampoco pensé que me iba a gustar, pero probé un pedazo pequeño y ahora es uno de mis favoritos entre mayoría de cosas de comer."

Anthony miró entre Bella y su madre antes de decidir. "Probaré un trozo pequeño."

Renee se movió para cortarle un trozo de la fuente, pero Bella detuvo las acciones de su madre. "Aún no ha cenado."

Renee se volvió y miró a Edward. "Es sólo un trocito. Quiere saber si le va a gustar. ¿No puede probarlo?"

Edward no sabía cómo responder. Normalmente, a Edward no le importaría si Anthony comía el postre primero, pero Bella parecía pensar que no era buena idea, y lo último que quería era meterse en medio de un debate entre Bella y su madre.

"Uh..." Edward le lanzó a Bella una mirada de cordero degollado, sin saber qué contestar. Ella le devolvió una mirada seria solo por un segundo antes de que sus ojos se suavizara y su rostro se relajó en una sonrisa. "Sí... Supongo que no pasa nada," se encogió de hombros.

Cuando Bella se dirigió a su pasillo para coger otros paño de cocina del armario de las ropa de casa, Edward la siguió y dio su confusión a conocer.

"No sabía qué decir. Tu le dijiste que no se lo diese y entonces ella me preguntó y..."

"E hiciste lo correcto," suspiró Bella. "Es Acción de Gracias. Nadie come de la manera que se supone que hay que comer durante las vacaciones. Y además, nunca hubiese dejado de preguntar hasta que hubieses cedió y le permitieras hacer lo que ella quería. Que es una de las razones por las que tengo que estar levantada antes del amanecer mañana, y ser su chofer a las dos tiendas en la ciudad que tienen rebajas de Viernes Negro."

"Así que supongo que eso significa que no te veré mañana tampoco," Edward supuso, sus palabras chorreaban desencanto.

"¿Estás de coña?" Bella negó. "Ni unos caballos salvajes podrían evitarlo."

Tal vez no unos caballos salvajes, pero todo lo demás parecía estar interponiéndose para que pasaran tiempo juntos, así que a diferencia de la noche anterior, Edward se negó a tener grandes esperanzas hasta que vio a Bella en la puerta de su casa la noche del viernes.

Por suerte para Edward, Bella llegó el viernes por la tarde, cansada por la mañana con su madre, pero llena de energía para una noche con Edward.

El trío disfrutó de una tarde tranquila completada con sobras de pavo, partidas a las tres-en-raya y la lista detallada de Anthony para Santa, donde, para deleite de su padre, el único artículo fuera de su alcance era un viaje a Disneylandia.

"Tony Bana trajo sus orejas de Mickey para la hora de compartir la semana pasada," dijo Bella de un estudiante en su clase. "Ahora mi clase entera quiere ir a Disneylandia."

"Nunca he sido," dijo Edward casualmente. Había recordado que quería ir cuando era más joven, pero el momento nunca era el adecuado... y después dejo de convertirse en un problema por completo.

No era su intención provocar simpatía con su declaración, pero Bella no parecía poder evitar mirarlo con los ojos llenos de tristeza tras su afirmación.

"Será mejor que nos preparemos. Lo último que necesito es Alice sobre mis hombros, porque que lleguemos tarde por mi culpa," dijo Edward para desviar el momento. La última emoción que quería evocar en Bella era la lástima. Sobre todo esta noche. Esta noche quería que lo viese viril, deseoso y capaz, no como un niño persiguiendo una fantasía infantil.

Bella, Anthony y Edward llegaron a la casa de Alice y Jasper lo suficientemente temprano como para sentarse un rato y hablar un poco antes de que fuera hora de irse hacia el restaurante. Edward depositado la mochila con las cosas para pasar la noche de Anthony cerca de la puerta e hizo hincapié de no hacer una gran cosa del hecho de que Anthony iba a pasar la noche fuera de casa.

"¿Crees que lo llevará bien?" Jasper señaló a Anthony y susurró de manera que sólo Edward le oía.

"Más le vale," replicó Edward. Quería a su hijo y todo eso, pero ahora era el turno de Anthony hacer un favor para el equipo de padre e hijo. Edward temía que si no pasaba algo tiempo de calidad a solas con Bella pronto, se produciría un daño permanente en sus regiones inferiores.

Cuando los dos hombres volvieron a la sala de estar, Anthony estaba sentado en el suelo jugando con un rompecabezas mientras que Bella y Alice hablaban acerca de la Navidad.

"Apenas terminamos con Acción de Gracias. ¿No hay una moratoria para Navidad, de al menos veinticuatro horas?" Preguntó Jasper.

"Ojalá," Bella suspiró. "Entonces no habría tenido que pasar mis horas de despertar en las rebajas del Viernes Negro. Te lo juro, mi madre insistió en salir de casa a las cinco, a pesar de que sólo había una tienda en todo Forks que tenía ofertas especiales para madrugadores, y ni siquiera abrir hasta las seis. "

"¡Oh! Eso me recuerda," exclamó Alice con entusiasmo "que la tienda de juguetes en Main Street tiene rebajas de Viernes Negro. Deberíamos ir después de cenar." Alice volvió su atención hacia Anthony. "Podemos escoger algunos juegos para que tú y yo juguemos esta noche antes de ir a dormir."

Anthony se quedó perplejo por un momento, como si la verborrea le hubiese confundido. Edward contuvo la respiración mientras esperaba que Anthony portestara por pasar la noche fuera. A lo largo del día, había ido dejado caer poco a poco pistas y lo mencionó de forma casual en las conversación. Cada vez Anthony había preguntado dónde iba a dormir Edward, Edward aplazó la respuesta y reafirmó lo mucho que se iba a divertir Anthony con Jasper y Alice.

Edward se deslizó en el sofá junto a Bella y ella volvió su cuerpo para ocultar el hecho de que él tenía su mano apoyada en su cintura. Por lo general, no le daban importancia a ocultar su relación delante de Anthony, pero esta noche Edward apenas podía mantener las manos quietas. Ni Bella tampoco. Ella deslizó su mano alrededor de su propio torso para unirla con la de Edward, donde ella tentó las puntas de sus dedos de forma lenta y repetitiva.

"Tenemos que irnos ya," dijo Alice. "Anthony, vamos. Vamos a poner tus cosas en el dormitorio de invitados," dijo mientras le tendió la mano.

Tan pronto como Anthony y Alice desaparecieron a la vuelta de la esquina, Bella se echó hacia atrás y sucumbió al ardiente beso que Edward había estado esperando toda la tarde para darle.

Emmett se aclaró la garganta como si necesitara recordar a la pareja que él y Jasper estaban todavía en la habitación. Edward no se molestó en poner fin al beso, pero le ofreció a su amigo un saludo con un solo dedo para hacerle saber que le había oído.

Cuando Alice y Anthony regresaron, todo el mundo salió puerta principal, hacia los respectivos vehículos hacia el restaurante.

A pesar de que Emmett insistió en que Beth, la amigable manager, que se encargaba de su comida esa noche, era sólo eso, una amiga, Edward pudo ver a Bella y Alice mirándola dudosamente, comparándola con Rosalie.

Y cuando Beth se inclinó y le susurró algo al oído de Emmett antes de soltar una risa calurosa, Edward observó con humor como Alice y Bella intercambiaban miradas.

"Me siento un poco rara viendo a Emmett coquetear con otra mujer. Como si estuviese traicionando a Rosalie o algo," le susurró Bella a Edward cuando nadie estaba prestando atención.

"Bueno, al menos Emmett no lo está haciendo delante de Rosalie, como ella hizo con él. Además, es libre de hacer lo que quiera. Esta soltero," defendió Edward.

"Ya lo sé," asintió con la cabeza de Bella. "Solo, es raro... eso es todo."

Edward percibió un cambio en la actitud de Bella y rápidamente hizo por a suavizar sus diferencias. Discutir sobre el estado de su presente o no presente vida amorosa, era ridículo. No sólo se trataba de un tema que no le interesaba, tampoco era algo por lo que estaba dispuesto a arruinar la que esperaba que fuese una noche muy buena.

"Sí, supongo que es un poco extraño," Edward susurró. "Yo voy a tratar de ignorarlo."

Bella miró a Edward y sonrió. "Sí. Yo también."

Debajo de la mesa, Edward cogió la mano de Bella y la arrastró hacia su muslo, donde la sujetó firmemente en la suya. Bella con cariño movió su pulgar sobre el muslo de Edward mientras sus ojos examinaban el menú. Edward dejó escapar un suspiro tembloroso mientras se preguntaba si Bella sabía lo que esa pequeña acción le estaba haciendo a su libido.

Miró y vio la ligera sonrisa que se levantó en la comisura de su boca.

Ella sabía exactamente lo que estaba haciendo.

"Entonces, ¿Tomarás postre?" Alice se inclinó y le preguntó Bella, una vez el plato fuerte se había comido y había sido retirado.

"Um... no sé..." Bella .

Edward quería que la cena se acelerase y terminará para que Bella y él estuviesen mucho más cerca de su noche juntos, pero no quería privarla de cualquier cosa que ella quisiera. Así que se sentó en silencio mientras ella contemplaba su respuesta.

"Tienen un gran pastel de chocolate fundido," sugirió Alice.

"Realmente no me apetece nada dulce," finalizó Bella.

Alice soltó una risita. "Supongo que eso significa que no estás en ese momento del mes".

Edward estaba inmediatamente incómodo con la tranquilidad con la que Alice abordó este tema, y además ¡delante de todos! Pero eso no significaba que no estaba pendiente de la respuesta mientras pretendía recolocar comida en el plato de Anthony.

"Eh... no," escuchó que Bella respondió. "Pero no se me suelen antojar dulces en ese momento, tampoco. Por lo general, me apetecen cosas saladas."

"Yo no," dijo Alice, como si estuviera sosteniendo la conversación con toda la mesa. "Puedo poner al día mi calendario por mis antojos. Nunca me sorprende el visitante mensual."

Bella soltó la mano de Edward y la corrió a través de su pelo y por la parte posterior de su cuello, algo que hacía a menudo cuando estaba avergonzada o incómoda.

"Bueno, creo que esa es una manera de estar segura," Bella dijo, con la voz mucho más baja que la de Alice. "La píldora hace que las cosas sean muy consistentes, también." Bella susurró esta última frase, pero Edward aún la escuchó.

La revelación de las píldoras anticonceptivas no era nada nuevo. Edward había visto el paquete sobre la encimera del baño de Bella, una mañana cuando estaba dejando a Anthony. Aunque no era una nueva información, era bueno tener la confirmación.

Aún así, Edward miró por encima de la cabeza de Bella a Alice y frunció el ceño. Suficiente. Su "ayuda" estaba rozando límites escalofriantes y Edward no quería que Bella pensara que él tenía algo que ver con sus conspiraciones y planes.

Jasper, que también había estado al tanto de las revelaciones Alice, recordó a la fiesta que la tienda de juguetes pronto cerraría, y si Anthony quería elegir un juego, sería mejor ponerse en marcha.

"Creo que deberías elegir Hundir la Flota," dijo Emmett a Anthony. "Se me da bien Hundir la Flota."

"No sé jugar a eso," dijo Anthony.

"Te enseñaré," dijo Emmett. "Es fácil".

"Vale," Anthony sonrió a Emmett, ni intimidado en lo más mínimo por su tamaño.

"Hey, tengo una idea," dijo Alice a Anthony mientras se ponía de pie a su lado. "¿Por qué no te vienes conmigo, Jasper y Emmett a la tienda de juguetes? Así podemos hablar de todos los juegos divertidos que quieras mirar cuando lleguemos allí."

"Es una gran idea," animó Bella, a sabiendas de Alice y Jasper estaban tratando de aliviar a Anthony de la separación de su padre esa noche en pequeñas dosis. Anthony no parecía tener ningún problema con ir en el coche de Jasper, aunque buscó continuamente el coche de Edward a través de la ventana trasera en el corto trayecto en coche a la tienda de juguetes, y cada vez lo hacía, saludaba con la mano hasta que Edward le veía y le devolvió el saludo.

La juguetería estaba sorprendente llena de gente para una tienda de Forks pasadas las ocho en un día laborable. A pesar de ser sólo un día después de Acción de Gracias, la tienda estaba adornado ya con todos los adornos de Navidad. Edward vio una muestrario de muérdagos falsos y cogió una y lo sostuvo sobre la cabeza de Bella. Cuando ella estuvo segura de que no estaban siendo observados por pequeños ojos de cinco años, se puso de puntillas y le dio un beso en los labios de Edward. El inocente y juguetón beso se puso serio en cuestión de minutos, y la pareja quedó de pie, inadecuadamente en medio de un pasillo lleno de cochecitos de juguetes y casas de muñecas, enrollándose como un par de hormonales adolescentes. "¡Papá! ¡Papá!"

Edward y Bella se separaron nerviosamente cuando escucharon las pisadas de Anthony golpeando contra el viejo linóleo, buscando a su padre emocionado.

"¡Mira lo que tengo!" Sostuvo el juego de hundir la Flota del que Emmett le había hablado. "¡Puedo ser un barco!" "Es genial, Anthony," dijo Edward mientras miraba a tiempo para ver a Emmett haciéndole un gesto para que se limpiara la mancha de pintalabios que había quedado a causa del beso que él y Bella acababan de compartir.

Cuando Edward se dio la vuelta para ocultar las pruebas, Bella se agachó para mirar el juego y participar con Anthony y su nuevo tesoro. "Asegúrate de que Emmett no hace trampas," le advirtió Bella a Anthony. "Haz que juegue juego limpio." Edward se dio la vuelta para ver a Bella agachada al lado de su hijo, y aunque debía sentirse conmovido por lo cariñosa que era con él y lo mucho que le importaba, Edward no pudo dejar de fijarse en la forma en que sus pantalones vaqueros abrazaban sus curvas y como si se inclinaba sólo un... poco... más, podría ver la parte superior de su ropa interior. Encaje Negro.

"¿Así que... es esto? ¿Estamos listos para irnos?" Edward miró a su alrededor a sus amigos. Porque él ciertamente estaba listo para irse. La noche había sido como una sesión de juegos preliminares muy larga, en el momento en que Edward guió a Bella a través de su puerta principal. Ella tenía la puntas de sus dedos suavemente encerradas entre las de él, Edward se preguntó cuánto tiempo más podría resistir antes de perder toda la apariencia de control. Por suerte, no tendría que esperar tanto tiempo.

"Es tarde, pero si quieres ver la televisión..." Edward susurró con un gesto hacia el sofá y la televisión.

"No quiero ver la televisión," dijo a Bella en un tono bajo y monótono mientras caminaba lentamente para detenerse ante Edward.

"¿No quieres?" Edward sonrió mientras Bella se acercaba a él y pasó las manos descaradamente por debajo del borde de su camiseta.

"Mm-uh," ella negó.

"Bueno, ¿y qué querrías hacer?" el brusco susurro de Edward llenó la boca de ella mientras se inclinaba para besarla.

Bella se tomó su tiempo antes de romper ese beso para responder. "Bueno... un poco más de esto," suspiró sensualmente mientras participaba en dos besos más. "Y un poco de esto," ella deslizó labios a través de su mandíbula hasta el cuello, donde succionó y mordisqueó suavemente la piel blanda. "Y tal vez algo de esto," alzó la boca a su oído y suavemente tomó el lóbulo entre los dientes.

"Mmm ..." Edward se tensó. Nadie le había hecho eso antes y no tenía ni idea de lo mucho que le iba a gustar.

Cuando su boca volvió a la suya, Edward se apresuró a llenarla con su lengua, empujando, frotando y acariciando - un anticipo de lo que quería hacerle en otras áreas.

"¿Quieres subir?" preguntó Edward. Había estado duro en sus pantalones durante tanto tiempo que si Bella volvía a rozarse contra él una vez más, estaba seguro de que se iba a romper.

"Sí," respondió Bella sin aliento.

Subieron por las escaleras hacia la habitación de Edward juntos y Edward aprovechó de su posición, de espaldas a la parte delantera de ella. Cada paso brindó una nueva oportunidad para él para frotar, manosear y encender a Bella a un nuevo nivel.

"Ummmm..." murmuró ella cuando Edward alcanzó por debajo de su camisa y tomó un pecho en cada una de sus manos. Luchó para mantenerles en pie mientras desplazaba hacia arriba el sujetador para exponer la abultada carne.

Cogió su pezón entre el pulgar y el dedo índice, pellizcando y sacudiendo al mismo tiempo. Bella arqueó la espalda y llevó a su mano para tomar un puñado de pelo entre los dedos y tirando con frustración por no tener acceso al resto de él en su posición actual.

En el momento en que llegaron al descansillo en la parte superior de la escalera, Bella se dio la vuelta para estar de cara a Edward, plantando húmedos y tórridos besos contra su pecho mientras tiraba de la apenas abotonada camisa. Edward usó ese momento para rendir un homenaje adecuado al culo de Bella, apretando, amasando y presionándola contra él mientras mordía cerca de la nuca.

"Oh, Edward," Bella gimió. "Te necesito... ahora."

Por un momento, Edward pensó que había interpretado erróneamente lo que ella quería decir. Sin duda eran su propias preferencias personales las que había interpretado sus palabras con lo que él anhelaba. Durante horas había fantaseado con tirar la puerta abajo a patadas, cayendo sobre Bella en la cama y tomándola a su manera. Pero su lado caballeroso, su lado que le recordaba lo mucho que le importaba la mujer que tenía en sus brazos, y lo mucho que quería que esta noche fuese la primera de muchas noches por venir, le reiteró que necesitaba centrarse en las necesidades de ella y no sólo las suyas. Tenía que mostrar su generosidad de la única manera que conocía, poniendo su placer antes que el suyo propio.

"Por favor..." Bella se enderezó y empezó a tirar de su cinturón. "No puedo esperar más," anheló.

En los dos segundos que le llevó a Edward darse cuenta de que no estaba soñando, y que él y Bella se encontraban en la misma página, una vez más, Bella había logrado desabrocharle los pantalones y bajarlos por debajo de su cintura. Con los boxers apenas colgado de la cintura, con su trasero expuestos mientras que el frente colgaba de la erección que estaba dándole a Bella una ovación en pie.

En un frenesí a tientas por desnudarse, Edward tiró de el cierre del sostén de Bella mientras ella se quitó los zapatos, se quitó los pantalones y deslizó los dedos por su culo para liberarle de su ropa interior.

Edward apenas fue capaz de quitarse los calcetines antes de que Bella se subiese a su regazo y sentándose a horcajadas en su pelvis - llenándole de besos y pasión mientras que ella fusionaba contra él.

Las manos de Edward se deslizaron hasta el muslo de Bella, bajo su ombligo y entre sus cuerpos. Sus dedos frotaron contra los suaves rizos antes de deslizarse a lo largo de la piel saturada de pasión y sumergirse profundamente en la profundidad de su deseo.

"Oh, Edward," Bella pronunció susurros con los dientes apretados y los ojos cerrados.

Edward luchó con coherencia mientras sus sentidos se llenaban con la imagen, el olor y el tacto y los sonidos de estar con Bella. Pero ella estaba presionando contra de su polla, insistiendo en obtener más de lo que sus dedos estaban ofreciendo, y necesitaba saberlo... antes de estar enterrado profundamente dentro de ella, cuando no hubiese vuelta atrás...

"Bella," suspiró, "Sé... dijiste que estabas tomando la píldora, pero... quieres..." Bella se echó hacia atrás y rozó la punta de su pene, prendiéndole en fuego. "Umphmm.. Condón. ¿Quieres que me ponga uno?"

"¿Tú quieres?" preguntó de Bella tensa en la oscuridad, como si supiera que un condón significaba una separación momentánea.

Edward podría haber respondido cortésmente, mencionando sólo los deseos de ella y negando los suyos. Pero el día le había dejado con sólo un fragmento de autocontrol, por lo que habló con honestidad y vilmente.

"No," dijo. "Pero lo haré si es lo que quieres."

"Confío en ti," respondió ella. "¿Confías en mí?"

"Mm... hmm...," habría respondido con más confianza si fuera posible, pero Bella estaba allí, suspendida por encima de su polla tan palpablemente que podía sentir la fuerza de la gravedad rogándole que cediese.

Muy lentamente, y diestramente concentrada, Bella presionó contra Edward, empalándose por voluntad propia y por completo.

"Mieerrdaaa" Edward se mordió el labio inferior, luchando consigo mismo para no quedarse completamente en evidencia al correrse con la penetración. Era una pelea que no se veía capaz de ganar, así que de un solo golpe, agarró a Bella por las caderas, la levantó y la bajó de él, y tiró de ella la distancia desde su ingle a su cara, donde su lengua estaba esperando a terminar lo que su pene había comenzado.

Sus protestas murieron en la garganta de Bella en el momento en que Edward comenzó a lamer larga y lánguida contra su clítoris. Y cuando los gemidos y el rocé disminuyó, empezó a chupar la punta hinchada, apresurando a Bella hacia el precipicio de un orgasmo antes de llevarla de lleno hasta el mismo.

Sacudida por los temblores y moviendo las caderas, Bella desmontó a Edward y se arrodilló delante de él mientras él, de rodillas, la hacia avanzar hacia atrás, hacia el cabecero.

Edward deseaba experimentar la euforia aun presente en el cuerpo de Bella mientras se inclinaba para besarla apasionadamente.

Ella devolvió con ganas el beso, sin importarle que pocos minutos antes sus labios se hubieran bañado de su dulce esencia.

Los besos se volvieron desesperados y febriles cuando Edward puso las manos detrás de los muslos de Bella y la empujó con fuerza contra el cabecero, en un movimiento rápido, estaba dentro de ella, embistiendo y avanzando hacía su propio placer.

Bella envolvió sus piernas alrededor de su cintura para facilitar sus movimientos y permitiéndole entrar más profundo, con más fuerza y más rápido.

Maldiciones colgaron de su lengua, la única comunicación lo suficientemente buena para expresar cuan feroz, desinhibido, salvaje, elevado, inspirado y completo se sentía. Sin embargo, luchó contra ellas para no decirlas, no quería teñir la belleza del momento con la dureza de esas palabras.

"Dios, me encanta... estar... contigo," se atragantó mientras que los dedos de su clímax se agarraban a su cuerpo, su vientre, su ingle.

"A mi también me encanta estar contigo," respondió Bella, pero sus palabras fueron eclipsados por los gruñidos guturales y gemidos de un hombre saciado mientras Edward eyaculaba dentro de ella.

Acentuaron el momento mientras se mitigaba con un beso mientras el aire se calmaba a su alrededor y descendieron de su viaje lleno de pasión.

"Por favor, no me vuelvas a hacer esperar tanto nunca," suspiró Edward mientras se daba la vuelta y se desplomaba sobre su espalda contra el colchón satisfecho.

"Sólo dime cuándo, y lo hacemos otra vez," se rió Bella en voz baja mientras se tumbaba con Edward entre las sábanas. Cerró los ojos y se quedó a dormida con el sonido de la estable respiración de Edward y se mantuvo cerca.

Una hora más tarde fue despertada por unas manos hambrientas en sus caderas, convincentes labios en su hombro y una palabra de fuego en su oreja.

"Cuando".


Bueno, bueno, bueno... Qué sudores madre mía, esto ha sido entretenido de traducir ;P