A Rough Start

Capítulo 24 – El Maestro de las Marionetas

Bella estaba llorando.

Edward estaba tumbado de lado con la mujer a la que acababa de confesar su amor sollozando descontroladamente en sus brazos.

"Bella..." Edward intentó convencerla para que le explicara que pasaba. ¿Fue algo que dijo, o más bien lo que había dicho? ¿Era demasiado pronto para decirle que la quería?

Sonó el teléfono, cortando el momento como una cuchilla. La primera inclinación de Edward fue la de ignorarlo, pero cuando vio el número de Jasper en la pantalla, una emoción extraña se apoderó de su pecho mientras se preguntaba si Anthony estaría en peligro. Su tono había sonado por completo dos veces antes de que él descolgase.

"Lo siento, tío" se disculpó Jasper tan pronto como Edward respondió. "Espero no interrumpir."

"No en este momento. ¿Qué pasa?" Edward preguntó, mientras mirada a Bella con cuidado. Ella se apartó de él, se frotó los ojos y luego deambuló hacia el pequeño cuarto de baño de la esquina.

Edward se sintió como un idiota por admirar la vista mientras ella se alejaba de él.

Aún estaba llorando.

"Bueno... tío, le mantuve a raya el tiempo que pude," continuó Jasper, ajeno a lo que estaba ocurriendo en el otro extremo del teléfono. "Pero tu hijo ha estado levantado durante unas dos horas, y está sentado en la mesa de la cocina con su mochila puesta a la espalda. Realmente quiere irse a casa... y, joder, necesito dormir un poco."

"¿Está enfermo o algo así?" Edward preguntó.

"No..." Jasper respondió lentamente. Edward sabía que no había pensado en eso. "Al menos yo no lo creo. Estaba muy emocionado cuando me despertó a las cinco de la mañana para decirme que estaba listo para irse a casa. E iba en serio. Lleva vestido y sujetando todas sus posesiones con las que vino desde entonces. "

Si Edward no hubiese estado tan preocupado por lo que estaba pasando con Bella, quizás se hubiera reído del comentario de Jasper.

"Está bien. Voy para allá," dijo Edward justo antes de colgar.

Oyó a Bella cuando ella salió del baño, pero no se volvió para mirarla. En cambio, con la sábana firmemente alrededor de su cintura, Edward se inclinó y agarró los pantalones y su ropa interior.

"Era Jasper. Quiere que vaya a buscar a Anthony," dijo Edward sin darse la vuelta.

"¿Ahora?" Bella le preguntó. Su voz, aunque nasal, sonó más alta de lo habitual. "Es muy temprano."

"Anthony lleva levantado un par de horas, esperando volver a casa, y le dije que le recogiera cuando estuviera listo para volver a casa así que..."

"Oh," dijo Bella en voz baja. "¿Quieres que vaya contigo?"

La carcajada que soltó Edward no era para nada graciosa. "¿Y cómo, exactamente, le explicamos eso a Anthony? ¿Qué te acabo de recoger de camino?" Edward sacudió la cabeza. "Es mejor que no."

"Pero... Edward..." Bella se había puesto su camisa y ropa interior y se puso a lado de Edward. "Necesito hablar contigo de algo."

Edward la detuvo de inmediato, no quería aumentar más su humillación mientras ella de hecho verbalizaba las discrepancias en los sentimientos que sentían el uno hacia el otro.

"Ey, lo entiendo, ¿de acuerdo? No es necesario... que lo discutamos, o lo que sea. Y desde luego no en este momento," dijo Edward agachándose mientras se ponía un calcetín.

"No, no creo que lo entiendas," Bella sacudió la cabeza.

Pero Edward se negó a hacer contacto visual. Apresuradamente terminó de vestirse y se dirigió hacia la puerta del dormitorio. Se detuvo en la puerta, pero no se volvió para hacer frente a Bella mientras hablaba.

"Si quieres quedarte un rato y darte una ducha o lo que sea, sólo dime cuánto tiempo necesitas. Puedo llevar a Anthony a desayunar o algo así," ofreció.

"¿Me estás tomando el pelo?" Bella se agachó y trató de hacer contacto visual con Edward, pero a pesar de que volvió la cabeza en su dirección, él mantuvo sus ojos en la alfombra. "Después de todo... ¿te vas a poner raro conmigo la mañana siguiente?"

"¿Qué?" Edward preguntó, con evidente incomprensión.

"Quiero decir... venga ya Edward. ¿Me acabas de decir que me quieres y ahora tan siquiera me miras?" Bella le preguntó.

"Bueno, joder, Bella," Edward rodeó a Bella. "Te digo lo que siento, y tú te cierras en banda."

"No me he cerrado en banda," protestó Bella. "Y de eso quería hablar contigo."

Edward levantó la mano. "Ahórratelo. Vamos a pretender que hemos tenido la discusión de no-siento-lo-mismo y seguiremos adelante. ¿Vale?" preguntó con sarcasmo.

Bella dio un paso atrás y apoyó todo su peso sobre un solo pie. Cruzó las manos sobre el pecho y se enfrentó a Edward abiertamente. "¿Quién no siente lo mismo?" preguntó, su voz menos tensa.

Edward parecía que iba a discutir de nuevo por un momento. Luego se enderezó y dejó caer los hombros ligeramente. "No me contestaste."

"Si lo hice," dijo Bella.

"No, no lo hiciste," dijo Edward, con cabezonería juguetona.

"Sí, lo hice."

"No. No lo hiciste."

"Sí, Edward."

"No, no l..."

Bella puso dos dedos sobre los labios de Edward pare evitar que dijese nada más. "Yo también te quiero" dijo, sonriendo mientras lo hacía.

Edward le agarró la muñeca con suavidad y besó los dos dedos antes de quitar le mano de su boca. "Bueno ¿y por qué no lo dijiste en primer lugar?" susurró antes de tirar de ella con arrebato contra su pecho.

"Lo hi..."

Pero esta vez Edward silenció a Bella… con un beso.

Edward ya no se preocupó por la excusa que él y Bella tendrían que inventarse para explicar porque Bella iba con él de camino para recoger a Anthony y en el viaje de vuelta. Todo lo que le importaba era que la mujer de sus sueños estaba sentada a su lado, con sus dedos descansando sobre los de él en el reposa-manos central. De hecho, estaba tan feliz y tranquilo, que se negó a reconocer la manera furtiva en que Bella miraba hacia él, y la nerviosa inquietud de su silencio. Para cuando llegaron a la entrada de la casa de Jasper y Alice, Bella había hecho dos intentos de conversación y había pronunciado a penas ese número de palabras.

Sin embargo, la conversación se vio frustrada cuando Edward vio la cara de Anthony apretada contra la puerta mosquitera, y tan pronto como vio a Edward caminar lentamente hacia la entrada, Anthony abrió la puerta y corrió por el camino hacia su padre. Jasper apareció detrás de él vestido con una fina camiseta delgada camisa y unos pantalones de pijama poco apropiados para el clima casi de diciembre.

Por lo general Edward le decía a Anthony que caminara cada vez que su hijo alzaba los brazos solicitando que le cogieran, pero esta vez hizo una excepción. Cogió a Anthony en brazos y lo abrazó con fuerza.

"Bueno, parece que alguien se alegra de verte," dijo Bella acercándose y haciéndole cosquillas Anthony. Él rió contra el cuello de Edward.

"Hola, Señorita Bella," dijo Anthony, combinando el nombre el nombre con él que la llamaba en la escuela con el nombre con que podía llamar en casa.

Alice se acercó a Jasper y le entregó una bolsa de plástico llena de algunos artículos que Anthony había olvidado. Edward sabía que estaba tratando de ocultarse detrás de Jasper, porque aún estaba en camisón.

"Siento haberte despertado tan temprano," Jasper se disculpó cuando entregó la bolsa a Edward. "No conseguí que se centrara en otra cosa que no fuera volver a casa."

"No pasa nada. Gracias por quedarte con él por la noche," dijo Edward. Saludó a Alice, que ahora se escondía detrás de la puerta principal.

"Oye, Edward," llamó Alice. "¿Quién es Gus?"

"Oh..." Edward hizo una pausa. "Es un muñeco de trapo. ¿Por qué?" Edward preguntó, aunque sabía la razón por la que ella preguntaba antes de que hiciera la pregunta.

"No dejaba de preguntar por él," Jasper señaló a Anthony. "Todo el tiempo.".

"Probablemente debería traerlo, la próxima vez," sugirió Alice. Edward se dio cuenta de que Jasper se estremeció cuando ella dijo 'la próxima vez' probablemente, porque no podía imaginarse tener que levantarse antes de las cinco un sábado por la mañana nunca más.

Edward asintió con la cabeza y miró a Bella. Ella era probablemente la única persona en el planeta que entendía lo que realmente significaba que Anthony pidiera a Gus. Ayer por la noche, Anthony se había sentido amenazado y abandonado, lo que causó que buscara el consuelo de su objeto seguro: Gus. Además de una punzada de culpa por saber cómo su fiesta nocturna había hecho su sentir hijo, a Edward se le pusieron los pelos de punta al darse cuenta de que tenía que informar a Anthony de la decisión que Bella y él habían tomado de empezar una relación, o su hijo iba a sufrir más noches sin dormir.

"Pensé que se había olvidado de Gus," Edward susurró después de que Anthony estaba bien atado con el cinturón de seguridad en el asiento trasero.

"¿Aún lo tienes?" Bella le preguntó.

"Sí. Está en una caja en un estante de su habitación. Parecía que así estaba bien," dijo Edward, distraído. "Pensé que ya lo había superado."

"¿Alguna vez le has preguntado por qué?" Bella le preguntó. "¿Por qué pide a Gus en ciertos momentos y no en otros?"

Edward negó, pero Anthony tomó la palabra antes de que tuviera la oportunidad de explicar por qué nunca le había preguntado, antes de que él pudiera tenía que decirle que tenía miedo de recordarle a Antonio de la desaparición de Gus.

"Toma, Papá,"dijo Anthony mientras empujaba un dibujo hecho con ceras de colores a través del espacio entre los dos asientos delanteros.

Bella aceptó el dibujo por Edward ya que él estaba conduciendo. "¿Qué es esto, Anthony? Parece que has trabajado mucho en él," Bella exageró el esfuerzo.

"Es un dibujo del parque donde juego al fútbol," dijo Anthony, a pesar de que sólo había estado allí un par de veces con Edward.

"Esta genial," dijo Bella mientras lo miraba. "Estoy segura de que a la Sra. Walden le gustaría verlo. Deberías enseñárselo el viernes cuando tengas clase de arte."

"No " Anthony se sentó y cruzó los brazos sobre el pecho con indignación. "No me gusta la Sra. Walden. Es mala.

Bella se dio la vuelta en su asiento para poder mirar a Anthony de frente. "¿En serio?"

"¿Quién es la Sra. Walden?" Edward preguntó. ¿Quién era mala con su hijo?

"La Sra. Walden es una profesora de apoyo. Enseña arte a la clase de jardín de infancia los viernes".
"No me gusta el arte," Anthony frunció el ceño.

"¿Desde cuándo?" Bella le preguntó. "Siempre haces un buen trabajo tus trabajos de arte." Ella levantó el dibujo que acababa de pintar como evidencia.

"La Sra. Walden no me deja dibujar. Me obliga a usar fotos malas," dijo Anthony.

"¿Qué es una foto mala?" Edward preguntó.

Anthony se encogió de hombros, una señal de que no quería hablar más de eso, Bella imitó el movimiento cuando Edward la miró en busca de una explicación.

"Lo que están trabajando por lo general llega a mí dos semanas después. Estaré pendiente de lo que sea," ofreció.

Edward estaba tan a gusto con la escena, ellos tres conduciendo por las tranquilas calles de Forks, que inicialmente no se dio cuenta cuando Anthony dejó de hablar desde el asiento trasero y que Bella había estado en silencio evaluándole. Miró por el espejo retrovisor y se dio cuenta de que Anthony estaba dormido, al mismo tiempo que Bella finalmente insinuó por qué había estado tan callada.

"Edward... realmente necesito hablar contigo," dijo en voz baja.

Edward suspiró, preguntándose si había experimentar el fenómeno de la calma que precede a la tormenta. "Parece serio," murmuró.

Bella asintió a su lado. Después de otra mirada rápida a Anthony para asegurarse de que seguía durmiendo, Edward clavó los ojos en la carretera y dijo: "Oigámoslo."

Pero las palabras que salieron de la boca de Bella no eran las que esperaba oír. En lugar de 'Creo que vamos demasiado rápido' o 'Creo que tus sentimientos hacia mí son más fuertes que mis sentimientos hacia ti' o 'He aceptado un empleo en una pequeña aldea en China,' Bella mencionó a la última persona en quién Edward quería pensar.

"Vi a tu madre otra vez," dijo. Y por la forma en que su voz temblaba mientras hablaba, Edward supo que ella había hecho algo más que ver a Esme. También había hablado con ella.

"¿Dónde?" Edward preguntó, totalmente listo para oír que Esme había visitado a Bella en el colegio o había estado esperando fuera de su apartamento un día.

"En el supermercado," reveló Bella. "Yo estaba con mi madre... y Anthony."
"¿Estaba... sola?" preguntó Edward, preguntándose si Carlisle estaba allí para envenenar la mente de su hijo.

"Creo que está siempre sola, Edward." Bella se colocó en su asiento para poder ver Edward mientras hablaba.

Si Esme había jugado la carta de la compasión compasión con Bella, parecía que había funcionado. Pero no iba a funcionar con Edward. Había cometido un error cuando había acordado en ir a la casa de Esme aquel sábado, y definitivamente era un error del que pensaba aprender. Nunca iba a dejar a esa mujer volviese a ser parte de su vida.

"Si, bueno, quizás ahora ella se de cuenta de cómo me sentía yo," Edward dijo con amargura.

"Creo que... a lo mejor querrías hablar con ella," Bella abordado el tema con delicadeza.

"No," Edward contestó de inmediato.

"Lo sé, lo sé," Bella alzó sus manos en defensa razonable. "Y si me hubieras dicho hace una semana que iba a estar animándote a ir a hablar con tu madre…"

"Ni siquiera la llames así. Llámala Esme," Edward casi escupió el nombre."Técnicamente, no tengo madre."

"Bueno yo tampoco lo creería," continuó Bella como si no la hubiese interrumpido. "Pero, Edward, después de…bueno…" Bella se giró para mirar a Anthony. Viendo que seguía durmiendo, continuó, "Después de lo que nos hemos dicho el uno al otro esta mañana… bueno no puedo decirte que te quiero y quedarme con la conciencia tranquila ocultándote una información que realmente creo que necesitas saber."

"¿Información que necesito saber?" Edward inconscientemente deceleró el coche mientras se giraba hacia Bella. "¿Qué información?"

"Bueno, ese es el problema, Edward, de verdad tienes que oírlo de tu ma... de Esme," declaró Bella.

Edward negó molesto. "¿Te lío ella a hacer esto?"

Bella parecía tener una pelea mental mientras internamente sopesaba su respuesta. "Bueno, al principio, cuando se me acercó, le dije lo que realmente pensaba de ella, pero solo porque me asustó de verdad y me sentía vulnerable estando allí con Anthony," Bella añadió rápidamente. "Pero entonces empezó a hablarme... sobre aquel día... y bueno creo... no, que estás recordando las cosas de forma algo distintas a como ocurrieron en realidad."

Edward frenó de golpe. "¿Pero que demonios?" rugió.

"¡Edward!" Bella puso las manos en el salpicadero para sujetarse.

"¡No, eso es una gilipollez, Bella! La has visto, ¿qué, dos veces? Y de repente llega y te cuenta todas estas jodidas mentiras sobre lo que pasó en realidad para que no veas la persona sinvergüenza que es ¿y te lo crees? ¿Sin más?"

Para entonces, Anthony se había despertado por el sobresalto y sus ojos vacilaban con nerviosismo y muy abiertos entre su padre y su profesora.

Edward cerró la boca rápidamente cuando vio que Anthony podía oírle; y en el proceso hizo una mueca por la manera en que había terminado con Bella. La miró, con la esperanza de que ella pudiese leer la disculpa en sus ojos, pero ella ya estaba mirando por la ventana, dándole la espalda.

"Tengo hambre," anunció Anthony. Cuando sus palabras fueron recibidas con silencio, Antonio se dio cuenta que tenía un público cautivo y comenzó a divagar sin rumbo sobre un tema tras otro.

"Tengo que hacer mi lista de Navidad para cuando vaya a Salem Center para ver a Santa," dijo mientras charlaba.

"¿Salem Center?" dijo Edward, prestando atención a la conversación por un momento. "¿Qué es eso? "

"Es donde está Santa, tonto, cuando no está en el Polo Norte." Anthony se echó a reír como si hubiera presenciado el mejor chiste en la historia de la comedia.

Edward no pudo evitar sonreír con la facilidad de la risa de su hijo, y cuando le robó un vistazo a Bella por el rabillo del ojo, vio que ella parecía algo divertida también.

"Bella, ¿tienes una lista de Navidad?" preguntó Anthony, indicando su nombre sin su título.

"Oh… aún no," balbuceó Bella. "Pero estoy trabajando en ella."

"Yo también. Pero me gusta usar fotos para asegurarme de que Santa sabe lo que quiero decir, pero ya no tengo revistas con fotos en mi casa," dijo Anthony.

"Te traeré alguna," ofreció Bella. "Tengo un montón en mi casa."

"¿Hoy?" Anthony se inclinó hacia adelante con entusiasmo.

"Probablemente hoy no," Bella le decepcionó con cautela. "Mis padres volverán a su casa pronto y tengo que pasar algún tiempo con ellos antes de que se vayan," explicó.

Anthony frunció el ceño. "Pero Papá Charlie me iba a llevar de pesca."

"Sí, lo mencionó," Bella le aseguró a Anthony. "Se lo tengo que recordar," ella sonrió.

Satisfecho, Anthony comenzó a hacer una lista de los colores de los diferentes anzuelos de pesca que tenía. Al parecer, el sonido de su propia voz lo tranquilizaba, porque para cuando Edward paró en su pequeña entrada, Anthony una vez más, estaba profundamente dormido.

"¿Crees que me puedes ayudar... con sus cosas?" Edward señaló con la cabeza hacia la mochila de Anthony y la bolsa de juguetes. No sólo que no quería tener que hacer un segundo viaje a fuera después de llevar a Antonio a su cuarto, Edward tampoco quería que Bella tuviese la oportunidad de huir sin que él se arrastrara a sus pies por la forma en que le había hablado en el coche antes.

Después de depositar a Anthony en su cama, Edward pudo oír a Bella caminando por la habitación a lo lejos, sin duda buscando artículos de ropa que habían sido descartados a toda prisa la noche anterior.

Tan sigilosamente posible como pudo, Edward se metió en su habitación y cerró la puerta detrás de él. A pesar de sus esfuerzos, Bella le oyó.

"No me quedo," dijo sin mirar en su dirección.

"No te culpo. Tu novio de un autentico gilipollas," dijo Edward, probando su estado de ánimo. Bella gruñó como respuesta. No apreció su comentario.

"Bella..." dijo en voz baja mientras se acercaba detrás de ella.

"Tengo que irme. Le dije a mis padres que les vería esta tarde." Bella cogió rápidamente su suéter que estaba en el suelo y lo envolvió en sus brazos antes de dirigirse a la puerta del dormitorio. Edward dio un paso y se interpuso en su camino y colocando sus manos en su cintura para frenarla.

"Oye," dijo "Vamos... al menos déjame decirte que lo siento."

Bella sacudió la cabeza, pero no se movió ni dijo nada más. Edward tomó la oportunidad de ganar tanto terreno como fuera posible antes de que ella se marchara.

"Mira," comenzó, "no debería haber gritado..."

"O maldecir," Bella le ayudó. "No me merecía eso."

"No, no lo merecías," admitió Edward mientras movía sus manos de atrás a alante poco a poco a lo largo de los costados de su torso. "Simplemente... no quiero empezar de nuevo con todo el asunto de Esme... ¿vale?"

"Está bien, Edward, y lo respetaré. Pero tienes que entender como esto me hace sentir, también. Saber algo que creo que te hará sentir mucho mejor... y no poder compartirlo contigo no es fácil. Me hace sentir mal," dijo Bella. Dio un paso hacia atrás para poder verle con claridad. "Por eso no pude evitar llorar antes, cuando dijiste que me querías... me sentí tan... culpable. Como si no pudiera ni siquiera justificar que siento por ti mientras ocultaba algo tan... importante."

"Bien," Edward dijo de pronto. "Dímelo. ¿Qué es?"

"No," Bella negó. "Esme tiene que decírtelo. No es el tipo de asunto que debería saber y tú no, pero no puede venir de mi. Debería venir de ella, porque yo solo lo complicaré y entonces tendrás más preguntas que yo no podré contestar. No le haré justicia. Tienes que oírlo de ella, Edward."

Edward hizo una mueca mientras trataba de controlar el tono y la lengua. "¿No ves que esto es exactamente lo que quiere ella? Te está usando para hacer que yo hable con ella otra vez porque sabe que después de lo último que hizo la última vez se congelará el infierno antes de que yo hable con ella de nuevo."

"Tal vez sea así," Bella no se molestó en discutir. "Pero si una fracción de lo que me dijo es cierto, entonces creo que valdría la pena que al menos lo consideres."

"No pienso llamarla," dijo Edward obstinadamente. "Así que, o me lo dices, o simplemente olvídalo."

Bella contempló su estado durante un silencioso momento antes de ofrecer su compromiso.

"Está bien, te diré algo verificable que puedes comprobar para ver si es verdad. Entonces, si averiguas que lo es, puedes llamar a tu madre y obtener el resto de la historia."

"No."

"¡Oh, venga ya, Edward! Ni siquiera lo intentas."

"Creí que lo había dejado claro. Ya terminé con los intentos."

"¿Pero por qué? ¿Por qué ibas a desistir si tienes la oportunidad de recuperarlo todo, la infancia que creías que habías perdido?"

Edward rió sarcásticamente. "Eso no ocurrirá, Bella. Si llamo a Esme, cosa que no haré, pero incluso si lo hiciera, como mucho averiguaría que tenía razón, y que mi infancia fue simplemente tan miserable como yo creía. O, de lo contrario, podría averiguar que mi completa existencia ha sido un gran malentendido y que he desperdiciado más de la mitad de mi vida pensando algo que estaba equivocado. Lo que me lleva de vuelta a mi infancia miserable. Así, que ahorrémonos los contratiempo, admitamos que tuve una infancia miserable y sigamos adelante."

Bella bajó la cabeza y apretó el pulgar y el dedo índice contra sus lagrimales. Cuando por fin movió la mano, Edward pude ver que estaba luchando contra lágrimas que estaba a punto de derramar.

"Cariño," le dijo dulcemente al oído. "¿Por qué lloras?"

Ella negó antes de revelar la motivación detrás de sus emociones. "¡Porque esto es tan frustrante, Edward! No dejas de hablar siempre de tu pasado, pero ¿qué pasa con tu futuro? ¿Y si no tienes por qué sentirte tan traicionado? ¿Y si no te traicionaron?"

"Bella, sé lo que me pasó," dijo Edward, la irritación marcando cada palabra. "Estuve allí. Lo viví".

"Pero ¿y si tu percepción de lo que estabas experimentando era de... distinta?"

"¿Así que ahora crees que te mentí?"

"¡No! Por supuesto que no." Bella le puso la mano en el pecho para calmarlo. "Pero ahora, a la luz de lo que sé, puedo ver cómo percibiste las cosas de cierta manera. Y todo lo que sugiero, Edward, es que ya que tiene contacto una con un trabajador social, puedes hacer que revisen lo que dijo Esme. Comprobar si hay una condena en el expediente. "

Edward miró a Bella, pensativo. Tenía que admitirlo, era una mujer inteligente. Había preparado cuidadosamente su declaración para despertar su interés, hacer que él le preguntara sobre la condena que ella, a propósito, no atribuía a ninguna persona en particular.

Y aunque tenía curiosidad, palidecía en comparación con la abrumadora cantidad de miedo que sintió hacia lo que podría averiguar. Mientras Bella estaba segura y decidida a convencerlo de que sería una algo bueno remover su pasado, la experiencia le había enseñado lo contrario.

"¿Podemos dejarlo?" preguntó.

"Por supuesto," suspiró Bella. "Y lo siento si fui insistente antes. Es sólo que, como he dicho antes, no me siento bien sabiendo algo que tú no sabes."

"Bueno, entonces vamos a pretender que no lo sabes. Finjamos que no hemos tenido esta conversación," dijo Edward mientras besaba la oreja de Bella. "Y vamos a pretender que no fui un autentico gilipollas antes, que no te enfadaste conmigo y que no hemos malgastado todo nuestro tiempo discutiendo cuando podríamos haber estado aprovechando el hecho de que Anthony está dormido en su propia habitación."

"Ni hablar," dijo Bella mientras se apartaba de Edward con delicadeza. "Si fingimos que no estábamos discutiendo, entonces no podemos hacer las paces," dijo con timidez.

Edward se rió mientras llevaba a Bella seductoramente hacia la cama. Ella se dejó llevar por él, ya sin colocar ese frente con el que ella mostraba no querer estar con él tanto como él quería estar con ella.

Mientras hicieron el amor en mitad de la mañana, Edward confió en que sus besos, caricias y acciones íntimas demostraran su remordimiento por la forma en que le había hablado y que detallaran los profundos sentimientos que sentía por ella y que ocultaran el miedo de saber más sobre su vida ya manchada.

Casi una hora después, mientras yacían en la cama escuchando si había señales de que Anthony había despertado, Edward escuchaba a Bella hablar sobre lo agitada que iba a ser su agenda hasta Navidad. Su cabeza comenzó a dar vueltas mientras ella enumeraba los concursos Navideños y las compras y los proyectos artísticos y las felicitaciones Navideñas y los planes de viaje...

"¿No estarás aquí en Navidad?"

Bella se encogió de hombros. "Estoy segura de que parte del plan de mi madre de haber venido aquí en Acción de Gracias es para evitar que yo tenga algún argumento para faltar en Navidad. Además, si voy yo allí, puedo volverme cuando quiera," se rió.

Edward asintió. En realidad no había pensado mucho en la Navidad, a excepción de que él hubiera querido pasarla con Bella. Sin embargo, decidió no compartir esto con ella por si había la remota posibilidad de que ella decidiera utilizarlo como palanca para hacerle hablar con Esme.

"Oh, eso me recuerda que," dijo Bella de pronto. "¿Puedo llevarme a Gus a casa conmigo?"

"¿Qué? ¿Por qué?" Edward preguntó, tan sorprendido como decepcionado por el giro en la conversación.

"Sólo quiero probar algo. No prometo nada, pero cuando Anthony estaba hablando de sus tradiciones Navideñas antes, se me partió el corazón y como estas serán sus primeras Navidades sin su mamá... pensé... que... puede que quiera a Gus." Y a continuación, para mayor explicación, añadió, "Creo que mi madre lo puede arreglar."

Edward miró al techo en silencio. Recordó la forma en que Anthony había hablado de su lista de Navidad y se preguntó si un viaje a Port Angeles a ver a Santa serviría de consuelo por la falta de un gran centro comercial de lujo con una decoración Navideña. Y entonces, una vez más, esa sensación de compresión y desgarro apareció en su pecho, al darse cuenta de que no tenía ni idea de dar como darle a Anthony una buena Navidad. Edward no había celebrado la Navidad en muchos años. No había comprado ningún regalo, enviado felicitaciones o asistido a ninguna fiesta. Siempre había sido más sobre el día sin trabajo pagado que cualquier otra cosa. Pero ahora eso había cambiado.

Y ahora, Bella no estaría aquí para ayudarle a saber qué hacer.

"Será mejor que me ponga en marcha," Bella susurró mientras estudiaba a Edward en silencio.

Después de levantarse de la cama y asearse, Edward se coló en la habitación de Anthony, donde este aún estaba profundamente dormido, y sacó la caja de zapatos que contenía a Gus fuera de la estantería. Cuando regresó a la planta baja, Bella ya estaba de pie en la puerta, esperándole.

"Estamos bien, ¿verdad?" preguntó justo antes de entregarle la caja y besarla suavemente en los labios.

"Estamos bien," sonrió Bella. "Pero... sólo... no importa."

Si ella iba a decirle que pensara en lo que le había dicho acerca de Esme, no tenía que hacerlo. Durante las siguientes semanas, Edward no pudo hacer otra cosa sino pensar en ese pequeño detalle que ella dijo y su mente corrió de escenario en escenario. ¿Hubounacondena? ¿Quienhabíasidocondenado? ¿FueJimmy? ¿Estuvo él implicadoen eltiroteo? ¿Había cumplido la condena? Pero a pesar de que había preguntas, se quedaron sin respuesta, porque la posibilidad de descubrir más de lo que quería saber era un riesgo demasiado grande que asumir.


Me voy a tomar la libertad de poner una pequeña nota, como traductora:

Si voy a seguir traduciendo, aunque tarde en actualizar, se que puede ser desesperante, pero tengo poco tiempo, y sé que es horrible la espera, porque a mí también me pasa con fics que leo, y me siento fatal de verdad, y siempre que puedo me siento e intento escribir y traducir un rato. Tengo intención de acabar de escribir y traducir al menos todo lo que está en estos momentos publicado en mi perfil, así que no os preocupéis que tarde o temprano actualizaré.

Otro asunto aparte, estoy participando en The Paramore Fanfic Twilight Contest (http : / / www . fanfiction . net/u/2746802/The_Paramore_tiwilight_c0ntest [sin espacios]) con un OS que publique hace poco 'Reiniciar'. No vengo a pediros que me votéis, no estaría mal pero, solo quiero deciros que la votación esta abierta, se cierra el 1 de Abril, y hay unos cuantos OS que están muy bien entre los participantes, así que os animo a pasaros por la pagina del concurso, y a leer las entradas de los participantes, y si luego resulta que crees que me merezco el voto genial, y sino, pues se lo dais a quien creáis que se lo merezca más ^^.

Gracias por leer!