Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Fase tres: Conseguirle piernas a Kagome.

Ranko estaba feliz, su papá accedió a llevarla a Kashiwajima y tener un día en la playa, al menos esa fue su excusa, lo que ella quería era ir para ver si tenía suerte y tal vez encontraba algo que le ayudase con su plan, después de todo, sí en esa playa vivían sirenas, debía haber magia ¿No? La pequeña había estado jugando en la arena bajo la sombrilla, su madre se había recostado en un camastro y la veía, su padre también estaba recostado en otro camastro con los ojos cerrados, pero sabía que estaba al pendiente de ellas.

—Ranko, ¿No quieres ir a caminar por la orilla?— Rin se sentía culpable por no poder meterse al agua con ella.

—Si quiero.

—Yo la llevó— dijo Sesshoumaru al abrir los ojos—. Tú deberías esperar aquí.

—Para nada, me siento bien y no hace ya tanto sol— se levantó y tomó a su hija de la mano.

—Solo unos minutos.

—¿Por qué quisiste venir aquí?— preguntó Rin a su hija mientras caminaban por la orilla del mar y se mojaban los pies.

—¿Recuerdas que Kagome me dijo que era de aquí?— Rin asintió—. Solo quería conocer el lugar.

—¿No está llegando demasiado lejos esa fantasía?— murmuró Sesshoumaru, seguía sin estar a favor de seguirle el juego.

—Es una niña, su imaginación es enorme.

—¡Por allá hay conchitas!— salió corriendo hacia un montón de rocas que daban al mirador.

—Ranko, no te subas a las piedras— Sesshoumaru la detuvo justo cuando trepaba la primera.

—Solo quería tomar esa— señaló una pequeña concha en forma de cono.

—Yo te la doy, toma.

—Es muy linda.

—Es mejor que regresemos, se hace tarde— Rin asintió—. Ranko, vámonos— su hija no le siguió.

—Se escucha ruido— dijo al intentar ver al otro lado de las rocas.

—Son las olas— respondió Sesshoumaru.

—Hay alguien— en el mar pudo ver a alguien nadar de regreso a las rocas.

—Deben estar pescando— dijo Rin.

—¿Esa es Kagome?— Rin se fijó mejor, si era ella, estaba nadando en aquella playa—. Esta fuera del acuario.

—Es su día libre.

—Quiero ir a verla, papá llévame, mamá no puede subir.

Sesshoumaru miró a Rin, a su parecer no era una buena idea si es que su esposa quería seguir con el juego de Ranko, pero él lo vio como una oportunidad para que su hija viese a la muchacha sin aleta y así se diese cuenta que las sirenas no existían.

—La saludas y nos vamos— aceptó cuando su esposa no se negó a que Ranko viese a Kagome.

Sesshoumaru subió primero a las rocas y luego ayudó a su hija, al estar en la cima, se dieron cuenta que al otro lado, las rocas formaban una pequeña poza, Kagome estaba sumergida en el agua y solo se le veía del cuello a la cabeza.

—¡Kagome!

—Ranko— estaba sorprendía, nunca imaginó que llegaría a encontrarse a la pequeña en ese lugar y con su padre—. Buenas tardes jefe— Sesshoumaru solo hizo un leve gesto con la cabeza.

—¿Qué haces?

—Yo… Vine a buscar cosas para hacer un collar— le mostró una bolsa de malla.

—¡Genial! Ya tienes muchas cosas, yo encontré esto— le mostró su caracola.

—Puedes hacer un lindo dije.

—Mamá está al otro lado, dice "Hola"

—Me la saludas.

—Ranko es hora de irnos.

—Está bien, nos vemos luego Kagome.

—Adiós.

La muchacha los vio marcharse, por un momento creyó que Ranko se daría cuenta que no tenía aleta, y no sabría cómo contestar, pero todo indicaba que ella no notó nada extraño.


Aquel día, Sesshoumaru llevó a Ranko al acuario, ella había estado sin salir por tres días de la casa y comenzaba a aburrirse, algo que no era bueno porque al no encontrar qué hacer, comenzaba a idear planes para pasar el rato, y sus planes siempre eran travesuras, algo para que Rin no estaba en condiciones.

Tenía planeado llevarla a merendar a la cafetería que le gustaba, la vería jugar un rato en los juegos infantiles hasta que su abuela llegase, se encargaría de su trabajo y al final de la tarde volverían a casa.

Ranko y padre iban camino al restaurante, cuando vieron a la mujer de fino porte caminar a ellos. Kimi, la madre de Sesshoumaru ya había llegado.

—¡Abuelita!— corrió a saludarla.

—Mi hijo y mi hermosa nieta.

—Llegas antes— dijo Sesshoumaru.

—No pude esperar a verla, ¿Cómo has estado?— Kimi se dirigió a su nieta.

—Bien, ¿Por qué no te había visto?

—Fui a Paris por un tiempo, tal vez en tus próximas vacaciones te lleve.

—¿Si me dejarías papá?

—Ya veremos— ni en los sueños más locos de su madre, él iba a dejar que se llevase a su hija a otro país—. Vamos a comer, debo volver al trabajo.

—Papá, ¿Y el tío Inu?— preguntó Ranko al pasar cerca de la puerta de empleados que daba acceso al estanque de las sirenas.

Había intentado de todo para que su papá la llevase a ver a Kagome o la dejase con su tío y así, llevarlo a ver a la chica, no entendía porque su tío era tan lento en el amor.

—Tiene trabajo.

—Solo quiero saludarlo, podemos invitarlo a comer con nosotros— eso sería perfecto, podía hablarle sobre Kagome.

—Mándale un mensaje.

La puerta se abrió cuando un hombre salió a toda prisa y Ranko vio a su tío, estaba reparando algo en el estanque de Kagome.

—¡Allá está!— aprovechó que su abuela le soltó la mano y salió corriendo.

—¡Ranko!— cuando la alcanzara la regañaría, no dejaría que pasara sobre su autoridad.

—Vamos por ella— Kimi intuía que su nieta estaba en medio de una travesura, la notaba demasiado ansiosa y misteriosa.

Cuando le dieron alcance, Sesshoumaru y Kimi se dieron cuenta que había problemas en el estanque. Inuyasha estaba subido en una escalera tipo tijera e intentaba parar la fuga en una tubería, Kagome estaba al otro lado del estanque, no podía salir porque estaban trabajando.

—Kagura ¿Qué sucede?

—Se dio una fuga, pero Inuyasha ya se encarga.

—¿Por qué no han cerrado el flujo de agua?— el chorro que salía no dejaba trabajar bien a Inuyasha y le complicaba arreglar la tubería.

—Ya fueron hacerlo, iré a ver porque no lo han hecho— se apresuró a salir cuando sintió la mirada severa de Sesshoumaru.

—Papá, mi tío se va a caer— estaba nerviosa, aquella escalera no parecía muy segura.

—Inuyasha, baja y espera que cierren el agua.

—Ya casi está, carajo— el agua salió con más presión, en lugar de cerrar la toma debieron abrirla más.

—No te muevas Taisho, ya lo tengo— dijo un joven que estaba como asistente en mantenimiento.

—No te subas— aquel chico comenzó a subir por el otro lado de la escalera de tijera.

—Entre los dos podemos hacer esto— pensaba que si sostenía un extremo y lo alineaba con la tubería que estaba del lado Inuyasha, el trabajo sería más fácil.

—¡Te estoy dando una orden Kimura!— ese chico solo le estaba estorbando, una vez que cerraran el agua, él podía volver a sellar la unión.

—Está bajo control, yo empujo arriba y usted lo sella.

Kagome los miraba con atención, cuando terminó el show y salió a superficie, se encontró aquel problema, Inuyasha ya estaba subido en la escalera e intentaba sellar la fuga. Ella no podía salir porque podía provocar un percance si golpeaba accidentalmente la escalera. Así que se mantuvo al otro extremo viendo todo. Se puso nerviosa al ver que el joven Kimura intentaba ayudar a Inuyasha pero solo le estaba estorbando, fue entonces que todo se dio muy rápido, Kimura resbaló de un peldaño y para no caer, se sostuvo de la tubería, Inuyasha cayó al agua luego de que su cabeza recibiera el golpe del otro extremo del tubo.

—¡Tío!— Ranko gritó e intentó correr al estanque, pero su abuela la detuvo.

—¡Llamen a emergencias!— Sesshoumaru se acercó deprisa a la orilla del estanque, había visto que la chica amiga de su hija, se zambulló al agua para ir por Inuyasha.

—¿Él estará bien?

—Espero que si— respondió Kimi a su nieta.

Kagome salió jadeando a la superficie, jalaba a Inuyasha con todas sus fuerzas, era un chico grande y se le dificultaba llevarlo.

—Está sangrando— en cuanto llegó a él, se percató que tenía el cabello con sangre.

—Ya viene la ambulancia— dijo Sesshoumaru al ayudar a poner a su hermano en la orilla, dándose cuenta que estaba inconsciente, le tomó el pulso, aún tenía.

—¿Está respirando?— intentó sacarlo lo más rápido posible, pero sintió que se tardó una eternidad.

—Poco.

Las puertas se abrieron, eran los paramédicos, Sesshoumaru se apartó para dejarles el camino libre y que atendiesen a Inuyasha.

—Ranko, él va a estar bien— su hija estaba llorando y se veía claramente asustada—. Te vas a quedar con tu abuela, yo iré al hospital.

—Le llamaré a Toga— su ex esposo debía estar al tanto de lo que acababa de pasar.

—¡Sesshoumaru-sama!— se escuchó la voz de un hombre mayor—. Me dijeron que…

—Jaken— era su abogado—. Te veo en el hospital, yo iré en la ambulancia.

—Si jefe.


Rin se sentó en el sillón y vio divertida a Inuyasha que estaba en el sofá acostado con una tirita morada con estrellas en la frente (a pesar de no tener alguna cortada) y tapado con una manta de unicornio. Inuyasha había pasado dos días en el hospital y cuando le dieron la alta, Ranko pidió que su tío se quedase con ella, quería cuidarlo, a Sesshoumaru no le pareció buena idea al principio, pero terminó aceptando al ver los ojos llorosos de su hija.

Ni bien llegó a la casa, Ranko había obligado a Inuyasha a acostarse en el sofá, le arropó y le puso aquella tirita, para luego ir a la cocina.

—Tienes una enfermera muy estricta.

—Ella no debió ver el accidente, se asustó mucho.

—Nadie controla esas cosas, pero debes tener más cuidado— cuando Kimi le informó lo que había pasado, también se preocupó, pero no tardó en recibir la llamada de Sesshoumaru diciendo que Inuyasha se iba a poner bien, eso la alivió un poco.

—¿Tu estás bien? He escuchado que este embarazo te es más cansado.

—Estoy bien, seguro es porque será niño.

—¿En verdad es por eso?

—Eres tan ingenuo— río levemente—. Todos los embarazos son diferentes.

—Ranko se preocupa por ti, yo también y ni mencionemos a Sesshoumaru, creo que es la primera vez que está estresado.

—¿En verdad?— con ella siempre estaba tan calmado.

—Bueno, he sabido que llega tarde a reuniones, se ha regresado a la oficina porque se le olvidan cosas, incluso a usado la misma corbata por tres días y no es propio de él.

—No lo sabía.

—Todo está bien, solo tuve una anemia leve, pero ya pasó.

—Tío, come— dejó un plato con seis panes a la francesa sobre la mesa de centro—. Tu también mamá— el plato de ella solo tenía tres porciones.

—Gracias, se ve muy rico.

—¿Por qué me das tanto?— no solo era el pan a la francesa con miel, también tenía fruta: plátano, duraznos, manzana y fresas.

—Comes mucho y debes alimentarte bien para curarte.

—Les dejó la jarra de jugo— dijo Kaede—. Si necesitan algo más estaré en la cocina.

—Si, gracias— agradeció Rin.

—Tío, ¿Cómo le vas a agradecer a Kagome que te salvó?

—Es verdad, deberías darle algo— le había costado darse cuenta pero al final lo descubrió, Ranko quería que Kagome fuese novia de Inuyasha, y ella apoyaba esa idea.

—Yo, pensaba en solo agradecerle— dijo al comenzar a comer su delicioso almuerzo.

—Invítala a comer— sugirió Rin.

—Mejor le doy unas galletas.

—No puedes darle eso, te salvó la vida.

—¿Chocolates?— eso le gustaba a las mujeres ¿No?

—Llévala a comer, si te da pena, yo voy ustedes— sugirió con una enorme sonrisa la pequeña.

—¿Y cómo haría eso si siempre está en el agua?— sonrió victorioso, se felicitó, era un genio al pensar en esa excusa.

—El otro día la vi en el mar.

—¿Con piernas humanas?— vio a Rin en busca de alguna explicación, pero Ranko se adelantó.

—¡Claro que no! Ella estaba nadando, no seas tontito.

—Entonces estaba en el agua, no en tierra, le daré las galletas.

Ranko infló sus mejillas, debía encontrar la forma de que Kagome tuviese piernas por unos días. Así su tío no tendría excusas.


Kagome iba camino al vestidor cuando se topó con Inuyasha, estaba sentado en los escalones junto a su estanque, él ya vestía el uniforme de mantenimiento, llevaba su cinturón de trabajo y una mochila. Le extrañó verlo devuelta, creyó que le darían más días libres.

—Hola Inuyasha.

—Buenos días.

—¿Buscabas a alguien?— se detuvo unos pasos antes del primer escalón.

—No, yo… Vine a revisar algo aquí— mintió.

—¿Es bueno que ya volvieses al trabajo?— solo se había ausentado una semana y a ella, el golpe que él se dio, le pareció muy delicado, sobretodo por la sangre.

—Ya me autorizaron volver, por cierto, gracias— si no fuese por ella, las cosas hubiesen empeorado o peor, tal vez hubiese sido una tragedia mayor.

—No fue nada, ¿Cómo está Ranko? Estaba muy preocupada por ti— recordaba claramente la cara de susto de la pequeña, el como gritaba para poder ir con su tío.

—Me ha consentido mucho, hizo que al salir de hospital me quedase dos días en su casa, pero me sorprendió que Sesshoumaru aceptase.

—¿Por qué?

—Él y yo, no somos muy unidos.

—Pero son hermanos y trabajan juntos— ya suponía ella que no eran del tipo fraternal, pero no imaginó que su relación fuese tensa.

—Es una historia larga y complicada— dijo encogiéndose de hombros, no entendía porque hablaba de su vida personal con ella.

Kagome comprendió que era un tema personal, donde Inuyasha no se sentía a gusto hablando con ella, después de todo, solo eran dos conocidos, colegas del trabajo, que ni a amigos llegaban.

—Es mejor que vaya a alistarme.

—Claro, yo debo ir a trabajar también— se puso de pie.

—Espero sigas mejor— subió unos cuantos escalones y al pasarlo, Inuyasha le llamó, él ya estaba al pie de los escalones.

—Kagome…— apretó la correa de su mochila, ella le miraba fijamente mientras intentaba amarrar su cabello con una liga—. ¿Por qué lo amarras?

—Es más cómodo para nadar.

—Bueno… Suelto se ve mejor.

—¿En verdad?— siempre lo sujetaba porque se le esponjaba mucho o no se le veía una forma bonita.

—Nos vemos.

Al cruzar la puerta soltó un suspiró, no pudo darle lo que compró para ella, no comprendía por qué se puso nervioso y terminó diciéndole eso.


Ranko veía trabajar a su padre, llevaba gran parte de la mañana en la computadora. No quería interrumpirlo, pero su asunto era muy importante. Decidió esperar un poco más y cuando llegó la hora de la comida, Sesshoumaru dejó su cuarto de trabajo.

—Ranko, ¿Ya te lavaste las manos?— preguntó Rin, su pequeña estaba sentada en las escaleras.

—Ya, esperaba a mi papá, fue al baño de abajo.

—Ven a la mesa, el comerá con nosotras.

Cuando la comida estaba servida, Sesshoumaru tomó asiento a la mesa. Apenas si le había dado una probada a su carne, cuando Ranko decidió actuar.

—¿Podrías darle unos días libres a Kagome?

—Ya los tiene, sus días de descanso— se limitó a contestar.

—Pero no la veo.

—No puedo hacer lo que me pides.

—¿Por qué no?— preguntó con insistencia.

—Tiene un contrato que cumplir.

—Pero eres el jefe.

—Si hago eso, los demás empleados se molestarán.

—¿Puedo ir mañana contigo?

—No, estoy ocupado y no podré atenderte.

—Mi tío puede hacerlo— de todas maneras, lo que tenía pensado era con él.

—No va a estar y tú madre necesita descansar, tampoco te puede llevar.

—Bien, como digas— se resignó.

—Pero estoy segura que otro día podrás ir ¿Cierto, Sessho?

—Otro día será.

Ranko solo podía pensar que su tiempo se acababa, en cuatro días volvía a la escuela y estaba segura que sin su ayuda, su tío no se animaría con Kagome.


Sesshoumaru terminaba de guardar sus cosas cuando recibió la visita de Kagura, algo un poco inusual, ella solo iba a su oficina cuando tenían una reunión o surgía un problema, espera que no fuese por lo último, ese día no quería quedarse más horas.

—Vengo a dejarte una copia por incapacidad, ya está sellada por recursos humanos.

—Eso es con Jaken— su abogado era quien debía tener la copia, no él.

—No está, además quiero saber cómo seguirá el espectáculo, nos faltaría una sirena.

—¿No es tuya?— creyó que por ese motivo se la fue a dejar personalmente.

—No, mi puesta se llama "Las siete hijas de Tritón", no puedo solo poner a seis chicas.

—Llama a una suplente, seguro conoces a alguien.

—Me preocupa que la incapacidad de esta chica se extienda y afecte el show.

Sesshoumaru leyó la hoja médica, lo primero que vio fue el nombre de la chica, era aquella chica con la que su hija estaba obsesionada. La recomendación médica decía que no podía entrar al agua al menos por siete días, tenía una infección en la garganta y una alergia en la piel.

—Cuando vino a dejar su hoja, no podía hablar, su garganta está cerrada.

—Seguro que en una semana ya está de regreso.

—¿Y si no? Honestamente se veía muy mal.

—Encuentra una suplente para una semana, si se llega a presentar otro problema ya vemos como lo solucionamos.

Kagura abandonó la oficina y Sesshoumaru volvió a ver la hoja, era mejor no decirle a Ranko sobre eso, aquello solo iba a alentarle más su fantasía, lo bueno, ya había entrado a la escuela y no se daría cuenta.


02/03/2019

Me gustaría actualizar más seguido, pero con los deberes de la escuela no he tenido mucho tiempo. Espero organizarme mejor y traer actualizaciones más seguidas.

Yo igual adoró a esta niña, ya veremos cómo sigue con sus planes locos.

Muchas gracias por sus mensajes, me alegra leer que les va gustando esta historia, nos seguimos leyendo.