A Rough Start

Capítulo 25 – La Señal de los Tiempos

Era raro pasar el fin de semana sin Edward o Anthony, pero Anthony había sido llevado rápidamente a pescar con 'Papa Charlie', casi tan pronto como Bella le dijo a su padre que Anthony estaba esperando que él lo hiciera, y Bella se sintió obligada a pasar el último día de su madre en Forks a la entera disposición de Renee. Así que mientras Charlie estaba en el lago, Bella se sentó a los pies de su madre, liando una madeja de hilo y hablando del tema favorito de su madre: la vida personal de Bella.

"Parece muy serio en muy poco tiempo, Bella," dijo Renee respecto la relación de Bella y Edward.

Bella suspiró. Había estado esperando que su madre sacara este tema de nuevo. Renee lo había abordado más o menos la primera vez cuando llegó, pero ahora que había tenido la oportunidad de observar la realidad de Edward y Bella más a fondo, estaba aún más convencida de su punto de vista.

"¿De qué otra forma podría ser, mamá?" Bella le preguntó secamente, el uso de la formalidad aludiendo su comportamiento. "Edward y yo no somos adolescentes, y él y yo sabíamos que metiéndonos había mucho en juego. Soy la profesora de su hijo, por amor de Dios. Y no sólo cualquier profesora, soy su primera profesora. Si él no tenía intención de ser serio, entonces no tendríamos una relación. "

Renee detuvo su aguja de tejer y miró hacia su hija. "Cuando te hiciste tan adulta, ¿eh?" ella sonrió.

Bella se encogió de hombros y sonrió a cambio. "Culpa a la vida real, supongo."

"¿Así que vosotros dos habéis hablado mucho, entonces? ¿Sobre el futuro?" Renee preguntó.

Bella puso los ojos en blanco. Matrimonio y nietos, eso era exactamente lo que su madre quería saber. "No. Aún no estamos en ese punto," prometió.

"Bueno, se como sea, puedo prometer que tu padre le ha cogido cariño al joven Sr. Anthony. Puedo decirlo, no le he visto tan emocionado en muchos años. Desde tu graduación."

Si su madre no se lo hubiese dicho, Bella habría sido capaz de ver lo que su padre se había unido a Anthony esa tarde cuando regresaron de su viaje de pesca.

"Así que había una pequeña caminata hasta el punto de pesca, y después de que llegáramos a nuestro sitio, Anthony dejo su caña y se pasó la mano por la frente, y sabes lo que dijo," Charlie preguntó, como si Bella pudiera hacer una suposición correcta.

"¿Qué?" Bella ya le estaba haciendo gracia antes de escuchar la frase remate.

"Dijo: 'Estoy "ansado"!'" Charlie soltó una carcajada. "Fue muy gracioso."

Anthony estaba a su lado sonriendo a los adultos como si acabara de ganar el concurso nacional de deletreo.

"Bueno, ¿Habéis pescado algo?" preguntó Bella.

"¡Papa Charlie atrapó un pez grande y tengo un renacuajo!" Anthony exclamó con entusiasmo.

"¿Un renacuajo?" preguntó Bella, su pregunta mezclada con orgullo. "Deberías llevarlo al colegio para mostrar y contar."

"¡Vale!" Anthony miró en el cubo para asegurarse de que su nueva mascota estaba viva y bien. "Papa Charlie dijo que va a convertirse en una rana."

"Mmmhmm," Bella frunció el ceño un poco.

"Dijo que tienes miedo a las ranas," Anthony sonrió.

"Sí, bueno... el renacuajo puede venir a visitarnos. Una vez que se convierta en rana, es asunto tuyo," dijo Bella alborotándole el pelo.

Anthony parecía estar satisfecho con ese acuerdo mientras seguía a Charlie al pequeño patio de Bella para colocar el equipo que habían utilizado para pescar.

Como era su último día en la ciudad, Charlie y Renee llevaron a Bella, Edward y Anthony a cenar a un restaurante pequeño. Charlie y Edward tuvieron una pequeña y breve charla, pero era obvio que Charlie estaba mucho más cómodo hablando con Anthony, aunque en realidad no importó ya que Renee usurpó el tiempo de Edward con un interrogatorio encubierto.

En realidad, era solo encubierto parar ella. Bella sabía exactamente lo que su madre estaba haciendo, y estaba segura de que Edward también lo sabía.

"¿Cuánto tiempo llevas en tu trabajo?" Renee preguntó.

"¿En este?" Edward aclaró. "He trabajado en el aserradero desde hace años, pero recientemente empecé como responsable de departamento," Edward miró hacia Bella. "Gracias a Bella".

"¿Bella te ayudó a conseguir el trabajo?" Charlie miró, de repente interesado en lo que Edward tenía que decir.

"¿Entonces cuánto tiempo llevas en tu trabajo?" preguntó Renee.

"Algo así," Edward sonrió mientras ponía su mano sobre el muslo de Bella debajo de la mesa. "Ella hizo posible que pudiera aceptar el trabajo. Ella se queda con Anthony para que yo pueda hacer mi turno."

"¿Es un buen trabajo, entonces?" Renee siguió adelante. "¿Con buena paga y beneficios y todo eso?"

"¡Mamá!" Bella interrumpió. Su madre siempre había carecido del filtro que le indicaba si había cruzado la línea de lo correcto.

"¿Qué?" Renee miró a Bella inocentemente. "Estoy dando conversación".

"Te estás entrometiendo," le dijo Bella.

Edward se echó a reír mirándolas. "Paga las facturas," respondió vagamente a Renee, como forma de apaciguar a las dos mujeres.

Después de la cena, Bella y Edward siguieron a sus padres, ocultando sus manos unidas en el interior del bolsillo de la chaqueta de Edward. Observando como Charlie le hizo a Anthony una montaña rusa del paseo a caballito hasta el coche de Edward.

"Ha estado hablando mucho de tu padre," Edward señaló con la cabeza en dirección a Charlie.

"Mi padre realmente se ha encariñado con él. No sé a quién va a echar más de menos cuando se marchen mañana, si a mí o a Anthony," Bella sonrió. Sus palabras le recordaron que tenía algo importante que preguntarle a Edward.

"Oh, por cierto," comenzó. "Me olvidé de mencionar que tengo una substituta mañana para poder llevara a mis padres al aeropuerto. Cogieron un autobús cuando vinieron y fue demasiado caro como para hacerlo de nuevo. Además me gustaría pasar hasta el último momento con ellos."

Edward frunció el ceño mientras malinterpretó lo que Bella estaba tratando de decir. "¿Así que no puedes llevar a Anthony mañana?"

"No, no," dijo Bella rápidamente. "No te haría eso avisándote con tan poco tiempo... a menos que estuviera enferma o algo así," dijo. "En realidad, me preguntaba si te importaría si me llevaba a Anthony conmigo cuando lleve a mis padres al aeropuerto. Aunque tendría que faltar al colegio."

"Oh, eso no me importa," Edward se encogió de hombros con indiferencia.

Bella le levantó una ceja.

"No es que el colegio no sea importante," Edward se retractó. "Sólo que sé no sufrirá si falta un día. Eso es todo lo que quise decir."

"Mmmhmm ," Bella lo miró con recelo.

"De todos modos, pensé que tus padres condujeron hasta aquí," dijo Edward. "Condujeron hasta tu casa."

"Desde Port Angeles, pero ya han devuelto el coche de alquiler," Bella aclaró. "¿Y estás de broma? Mis padres se matarían el uno al otro si pasan todo ese tiempo juntos en un coche."

Edward simplemente miró a Bella, y cuando ella le pilló mirando, le ofreció una sonrisa.

Como Bella y Edward no había tenido cierta conversación con Anthony acerca de dónde se encontraban, se aseguraron de no dar ninguna muestra abierta de afecto, mientras se fueron hacia sus respectivos coches y se separaron esa noche.

Justo como estaba planeado, a la mañana siguiente Edward llevó a Anthony más o menos a su hora habitual, pero sin su mochila y ni la comida. Como no había mucho tiempo que perder, Bella rápidamente siguió a Edward fuera a su coche donde le dio un rápido pero apasionado beso antes de regresar a su apartamento.

"Bella," le indicó su madre en voz baja que se acercara a ella desde el pasillo. Era obvio que trataba de ser silenciosa.

Una vez que Bella se unió a ella, Renee empujó una caja de zapatos contra su torso. Bella reconoció la caja como el hogar improvisado de Gus.

"¿Qué es esto?" Bella le preguntó, sin saber por qué hablaba en voz baja.

"Ábrelo," vocalizó Renee después de mirar por encima de su hombro.

Bella se asomó a la caja y ahogó un grito por lo que vio. Era Gus... o el gemelo de Gus.

"¿Cómo has hecho esto?" Bella le preguntó con entusiasmo.

"Casi no lo hago," dijo Renee. "Apenas me diste tiempo para arreglarlo, pero por suerte fue capaz de ir a una tienda en la ciudad y que tenía este hilo. Quien hizo esto utilizó un patrón bastante simple por lo que no era demasiado difícil de duplicar. Y ya que estaba en pedazos, era fácil ver de lo que estaba relleno."

"Fue su difunta abuela quien se lo hizo," dijo Bella solemnemente mientras sus dedos acariciaban el trabajo de su madre.

"Oh, es cierto. Lo mencionaste," Renee asintió con la cabeza. "De todos modos, no estaba segura si había algún plan para dárselo."

"Creo que sería un gran regalo de Navidad," comentó Bella.

Renee se encogió de hombros, pero la expresión de su cara reveló que no estaba de acuerdo. "No creo que debas tratar de hacerlo pasar por un reemplazo. Recuerdo cuando perdiste aquel ratón rosa de peluche tuyo cuando eras pequeña e intenté colarte uno nuevo cuando estabas durmiendo. Fue un desastre. Terminaste más enfada por el nuevo de lo que estabas por haber perdido el viejo."

"No recuerdo eso," dijo Bella con desinterés. "Pero creo que Anthony será muy feliz de tener de vuelta a Gus… o a Gus número dos."

"Creo que deberías dejar los dos en la caja y simplemente devolver la caja donde estaba. Cuando sienta que lo necesita, que Edward simplemente se la entregue y Anthony podrá hacer lo que quiera con lo que encuentre en su interior. "

Bella parecía escéptica ante la idea. No quería que Anthony se molestara por el nuevo juguete, pero tampoco quería que se sintiera obligado a aceptarlo.

"Bueno lo que sea," dijo Renee, notando la indecisión de Bella. "No tienes que decidirlo hoy, sólo quería que vieses que estaba hecho."

Bella asintió. "Gracias, mamá. Has hecho un gran trabajo."

Bella escondió la caja de zapatos en la parte superior de la nevera antes de coger a Anthony y el resto del pequeño equipaje de su madre.

En cuestión de minutos estaban de camino a Port Angeles.

Y después de media hora, Bella se detuvo para dejar que su padre condujese, porque no podía aguantar las constantes críticas de su madre, de cómo conducía su camioneta por la carretera.

Una hora y media después de eso, Bella entró en el Aeropuerto Internacional de Fairchild y dijo adiós sin lágrimas a sus padres. Anthony abrazó despidiéndose de Charlie y no hizo una mueca demasiado exagerada cuando Renee plantó beso tras beso en su cara.

"Bueno... ¿las Navidades?" preguntó Renee mientras Bella dio un paso atrás hacia su coche.

"Te llamaré," fue la respuesta sin compromiso de Bella.

Sin embargo, ya que estaba en la ciudad, Bella decidió aprovechar el viaje, y ella y Anthony pasaron la tarde de compras Navideñas en Port Angeles. Para el momento en que regresaron de nuevo a Forks, Anthony estaba dormido y la comida china para llevar que le había llevado a Edward estaba fría y pastosa.

"Lamento lo de la cena," se disculpó Bella quince minutos más tarde, cuando Edward entró por su puerta principal.

"No tenías que comprarme nada," dijo, a pesar de que ya estaba rebuscando en la caja de cartón con gran interés.

"Bueno, normalmente cenamos juntos y no regresé a tiempo para hacer nada, así que simplemente compré algo. Por cierto a Anthony le gusta mucho los lumpia."

"¿Qué es eso?" Edward preguntó mientras echaba un segundo vistazo a lo que estaba comiendo.

"Es una especie de rollito de primavera," entonces dándose cuenta de lo que Edward estaba haciendo, añadió, "no hay ninguno ahí."

Bella lo observó comer por unos momentos, contenta de que estuviera satisfecho con su comida. Miró el reloj y vio que se estaba haciendo tarde y que, aun así, Anthony seguía durmiendo.

"Será mejor que despierte a Anthony, si quieres tener alguna esperanza de que duerma esta noche," dijo Bella. Hizo un movimiento para salir, pero Edward le agarró por la muñeca y la detuvo.

"Espera," dijo mientras tomaba un sorbo de agua con la mano libre. Luego se levantó para hacerle frente y la atrajo hacia él. "Déjale unos cuantos minutos más."

"¿Por qué?" le preguntó Bella.

"Porque eso es todo lo que necesitaré," sonrió Edward, levantando las cejas sugerentemente.

"¡Oh, tú!" Bella le dio un manotazo juguetón.

"Vamos," le gimió él al oído. "Ha pasado algún tiempo..."

"Ha pasado día y medio," corrigió Bella.

"¿Ves? Incluso tú has estado contando," Edward le devolvió sus palabras. Bella no pudo dejar de reír y era evidente que la lucha que estaba ejerciendo, en el mejor de los casos era débil. No tenía ninguna intención de rechazarle.

"Si Anthony se despierta mientras que... ¿cómo vamos a explicar que sales de mi habitación?" razonó Bella.

"Me ha visto en tú habitación antes," respondió Edward. "Además, ¿quién dice que tengamos que ir al dormitorio?"

Y así fue como Bella se encontró detrás de la puerta cerrada de su cuarto de baño con Edward manoseando frenéticamente su cuerpo a medio vestir.

"No podía dejar de pensar en ti hoy," jadeó Edward contra el pecho de Bella mientras besaba a lo largo del borde de su sujetador. "Pensando en besarte y saborearte y... estar contigo..."

La desesperación en su voz evocaba deseo y Bella se encontró deseándole de igual manera. Ella le besó profundamente mientras que él agarró el cierre de sus pantalones vaqueros, y una vez que lo había desabrochado, no perdió tiempo en meter su mano dentro de su ropa interior.

Bella no tardó en repetir el movimiento: tirando de la camisa de Edward y liberándolo de los confines de su pantalón.

"Mierda," murmuró en su boca mientras ella lo acariciaba. "Cariño, no voy a aguantar..."

Sin otra palabra, Bella salió de sus pantalones vaqueros y ropa interior y Edward la colocó contra la puerta y se colocó para entrar.

"Uuuhhh," Bella gimió mientras él la llenaba. Pero entonces se acordó del niño dormido al otro lado del hall y trató de calmarse, pero no fue fácil, por la forma en que Edward estaba agarrándola, embistiendo, dentro y fuera con fervor.

"Estoy muy cerca," dijo Edward, sin aliento.

Bella se movió infinitesimalmente y Edward dejó escapar un gemido mientras terminaba dentro de ella.

"Lo siento," dijo con culpabilidad.

"¿Por qué?" Bella preguntó. Le besó suavemente una vez más mientras discretamente miraba su desnudez. Tan hermoso...

"¿Llegaste a…?" Edward preguntó.

Bella supo lo que quería decir, y negó. "Pero estoy bien," dijo. Y lo estaba. Al final de un largo día, era simplemente agradable estar cerca de Edward, conectados de una manera que no compartían con ninguna otra persona.

Pero a pesar de que Bella estaba contenta con su falta de orgasmo, Edward no. Deslizó sus dedos entre sus piernas y provocó e incitó hasta que elle se le unió en un resplandor post-coital.

Edward salió en primer lugar, dejando a Bella sola para refrescarse y ocultar todos los rastros de lo que habían estado haciendo exactamente en el baño.

Bella se sorprendió al ver a Anthony sentado en el sofá mirando la pared, cuando ella apareció en el salón más tarde. Edward arrodillado en el suelo delante de él y cuando sus ojos se encontraron con los de ella, pudo decir por su expresión que algo no iba bien.

"Pensaba que lo habíamos dejado," explicó Edward.

"Estaba oscuro cuando me desperté y no pude encontrar a nadie," dijo Anthony. Tenía los ojos brillantes por las lágrimas contenidas.

"Oh, cariño," Bella se apresuró a su lado y envolvió a Anthony en un abrazo. "Siento mucho que te asustaras. Nunca te dejaríamos solo. ¿Lo sabes, verdad?"

Anthony negó con la cabeza. Realmente no lo sabía. "Llamé a Papá, pero él no vino."

"Estoy aquí ahora, colega," dijo Edward con dulzura.

"¿Dónde estabas?" Anthony le preguntó.

"En el cuarto de baño," dijo Edward.

De repente, Anthony estalló en llanto y Bella se dio cuenta de lo asombrado que parecía Edward al verlo. Trató de colocar a Anthony en su regazo y él luchó contra ella. Desconcertada, Bella le dejó solo y le indicó a Edward que se hiciese cargo, pero Anthony se resistió a su padre igual que había hecho con Bella.

"Cariño," Bella le frotó la espalda confortablemente. "No pasa nada. Ya no tienes por qué tener miedo." Ella dio una palmada y frotó su piernecita para apaciguarle... y entonces fue cuando lo sintió.

Anthony había mojado sus pantalones.

"Oh, cariño, creo que derramaste algo en sus pantalones. ¿Quieres ir al baño y quitártelos? Creo que tenemos unos pantalones tuyos de más en el cuarto azul," dijo Bella. Si había una cosa que sabía, era que a los niños en la guardería no les gustaba que se comentase a los cuatro vientos sus accidentes relacionados con el orinal.

Anthony se sorbió la nariz y asintió. Se escabulló del sofá y corrió por el pasillo hasta el baño.

"¿Se ha hecho pis en los pantalones?" preguntó Edward.

Bella asintió. "¿Hace eso siempre que tiene miedo?"

Edward se encogió de hombros y asintió a la vez. "Creo que si."

"Tenemos que decírselo, Edward," susurró Bella. "Lo nuestro."

Los ojos de Edward siguieron a Anthony por el pasillo. "Es tan pequeño. ¿Crees que tan siquiera lo entenderá? Quiero decir, ¿qué le decimos? ¿Se supone que le debes decir a un niño de cinco años que te estás acostando con alguien?"

Bella lo miró bruscamente. "¿Es eso todo lo que somos... para ti?"

"¡No! No, por supuesto que no," dijo Edward rápidamente levantándose y sentándose junto a Bella en el sofá. "Nena, eso no es lo que quise decir. Quería decir... ya sabes... ¿cuánto le contamos?"

Anthony regresó antes de que Bella pudiese responder a esa pregunta, y la pareja temporalmente dejó el asunto entre ellos. Pero al igual que el resto de su relación, las circunstancias los arrastraron y obligó a subir al siguiente peldaño en su relación.

Todo comenzó inocentemente.

Tras marcharse sus padres, la rutina de Bella volvió a la normalidad. Se levantó temprano por la mañana, recibió a Anthony cuando Edward le dejó, y los dos se dirigieron a la Escuela Primaria de Forks, donde pasaron la primera mitad del día aprendiendo y jugando. Después, volvieron al apartamento de Bella donde Edward se uniría a ellos para cenar antes de llevarse a Anthony a casa.

El miércoles, Edward había tenido un duro día en el trabajo. Estaba cansado y de mal humor y completamente sin ganas de ser sociable. Por esa razón, Bella se ofreció a quedarse a Anthony por la noche.

A regañadientes, Edward accedió.

"Llámame si dice que quiere volver a casa. Vendré a buscarle," dijo Edward.

Bella quería pedirle a Edward que también se quedara, pero él no lo sugirió, y ella sabía que él podía decir que realmente necesitaba el descanso para tener algo de tiempo para sí mismo y descansar un poco. Afortunadamente Anthony pasó la noche con poco problema. Hubo una pesadilla y un carretón al baño, pero después de eso, todo estuvo bien y que no le importó mucho tener un día completo de escuela antes de ver su padre de nuevo. De hecho, fue todo sonrisas y risas la mayor parte del día.

Así que cuando Bella se detuvo por la oficina durante el último recreo del día y escuchó a la Señora Walden, el profesora de arte, lamentándose de tener que lidiar con Anthony al día siguiente en clase de arte, Bella simplemente supo que no podría estar hablando de Anthony Cullen; porque la descripción de un desagradable, lanza rabietas, obstinado y niño problemático ciertamente no describía a su Anthony.

Sin embargo, en la tarde del viernes, la Señora Walden demostró que de él era exactamente a quién estaba describiendo.

Había sido un día especialmente agotador. Los alumnos de Bella no eran capaces de centrarse por la anticipación de la fiestas que se avecinaban, y la decoración en rojo y verde por todas las ventanas y los diversas adornos Navideños que Bella tuvo a los niños haciendo no facilitaron las cosas. En el momento en que dejó a sus dieciocho alumnos con la Señora Walden para la clase de arte del jardín de infancia, Bella estaba agotada. Se quitó los zapatos debajo de su escritorio y apoyó la cabeza en sus manos por un breve momento.

Fue entonces cuando lo oyó.

Un grito alto y agudo se volvió atronadoramente aparente, cuando llegó tras la puerta de la clase de Bella. De repente, la Señora Walden irrumpió en el aula, prácticamente arrastrando a Anthony que parecía muy angustiado y asustado junto a ella.

"¿Qué está pasando?" Bella saltó de su asiento y corrió hacia donde se encontraban.

"Este va al despacho del director," anunció la Señora Walden nerviosa. "¡Ya está bien! ¡Es suficiente, Anthony! ¿Me oyes?" Luego se volvió hacia Bella. "Vengo a ver si tiene algo de ropa extra. Se puso de pie en el centro de la clase y se orinó. Me miró fijamente y se hizo pis encima. Ni siquiera pidió permiso para ir al baño".

Bella solo escuchaba a medias a lo que la Señora Walden tenía que decir. La mayor parte de su atención estaba centrada en el pequeño Anthony, y la mirada en su cara que era como la que tenía la noche que lo recogió de la casa de Vicki.

"Ven aquí, cariño," Bella abrió los brazos a Anthony. Él se dejó caer en ellos y ella le abrazó con fuerza, sin prestar atención a sus pantalones mojados.

"Va a ir al director," reiteró la Señora Walden como si Bella no la hubiese oído.

"¿Qué ha pasado?" Bella le preguntó por encima del hombro de Anthony.

La Sra. Walden apoyo su peso sobre un pie y se cruzó de brazos. "Hemos estado trabajando en un proyecto de Navidad desde antes de Acción de Gracias para que los niños lo tuviesen a tiempo para dárselo a sus padres. Todo iba bien," la Señora Walden se detuvo y fruncir el ceño a Anthony, "hasta que hice que los niños trajeran fotos de casa para su proyecto. Tengo fotos de todos menos de él," señaló.

Bella la miró perpleja. Ella nunca había enviado a casa una solicitud de fotos de ninguno de sus alumnos de su clase, ni había visto una solicitud de la Señora Walden.

"Nunca he enviado una solicitud de fotos a las casas en mis cartas semanales," dijo Bella.

"Yo lo hice. Mandé una carta y luego llamé por teléfono," dijo la Señora Walden. "Lo hice yo misma para que así fuese muy discreto. Este proyecto se supone que es una sorpresa."

"Bueno, ¿y si no llegó el mensaje?"

"Eso pensé también, en un primer momento. Pero es evidente que él no quiere hacer el proyecto de arte. Cada vez que empezamos con él, se mete debajo de la mesa y no quiere salir. Hoy, mi ayudante intentó hacerle salir ¡y él le dio una patada! Sabes que no podemos tolerar ese tipo de comportamiento. Si le da una patada a un profesor que va al director."

Anthony estaba sollozando por completo llegado este punto. Bella le miró y le preguntó por qué le dio una patada a la profesora, pero su discurso fue interrumpido por el ataque de llanto. "¡Quiero a mi mamá!" dijo finalmente.

Bella sintió un tirón profundo en su vientre sabiendo que la petición de Anthony no era una que se pudiera obtener fácilmente.

Y de pronto se acordó de la conversación en la que Anthony había dicho que no le gustaba la clase de arte y cómo la Señora Walden quería utilizar fotos "malas".

"Jan, ¿puedo preguntarte, qué es el proyecto exactamente?" Bella preguntó en voz baja.

"Es una corona de flores de la familia. Hice que los niños trajeran una foto de cada uno de sus padres y hermanos o abuelos si tienen..." La Señora Walden dejo de hablar lentamente cuando vio la expresión inquietante en el rostro de Bella. "¿Qué?"

"Tal vez deberías leer su expediente antes de tomar más decisiones acerca de su disciplina," sugirió Bella. No podía entrar en más detalles, no con Anthony al alcance de oírlo.

La Señora Walden arqueó las cejas ante esa idea. "¿Por qué? ¿Hay algo que... debería saber?"

Bella simplemente asintió y atrajo a Anthony más cerca. "Te lo explicaré más tarde, pero por ahora, ¿por qué no me lo quedo conmigo para que puedas ir a terminar con el resto de la clase."

La Sra. Walden lanzó otra mirada en dirección a Anthony antes de caminar hacia la puerta. "¿Es algo grave?"

"Probablemente deberías leer su expediente acumulativo," dijo Bella indicando con los ojos que no sería apropiado decir nada más.

La Señora Walden estuvo de acuerdo y dejó el aula poco después, dando por fin a Bella la posibilidad de dar toda su atención al pequeño disgustado que tenía frente a ella.

"No pasa nada, Anthony. Si no quieres hacer el proyecto de arte, no tienes que hacerlo," dijo Bella mientras acariciaba su espalda.

"Q…qu.. Quiero a mi ma… mamá," suspiró.

"Ssshh, ya está," Bella lo abrazó. "¿Por qué no llamamos a tu papá, ¿eh? Vamos a hacer eso."

"¡Quiero a m-m-mi mamá!" Anthony lloró con más fuerza.

Bella corrió a su escritorio y llamó a Edward. Lo despertó de un sueño profundo y le llevó varios intentos antes de que él entendiese que tenía que ir a la escuela con ropa interior y pantalones limpios para Anthony.

"Papá ya viene," Bella dijo a Anthony tan pronto como apagó el teléfono. Pero Anthony no respondía. El simplemente seguía llorando y pidiendo a su madre.

Y no mejoró en absoluto una vez que Edward llegó.

"Creo que me lo voy a llevar a casa," dijo Edward cuando Anthony simplemente se limitaba a producir una serie de respiraciones sofocadas, ya no era capaz ni de controlar las lágrimas.

"Edward... estoy preocupada," Bella susurró en voz baja. "Nunca le he visto así."

En ese momento, el director, el Señor Schwartz, entró en el aula de Bella. Parecía saber exactamente lo que estaba buscando y Bella se figuró que la Señora Walden le había puesto al tanto.

"¿Todo bien por aquí?" preguntó mientras miraba a Anthony. "Escuché que ha había un poco de conmoción en la clase de arte hoy."

"Estará bien," dijo Edward rápidamente. Era evidente que él sólo quería llevarse a Anthony tan lejos de allí como fuese posible. Pero Bella estaba preocupada por que Edward no estaba viendo el asunto tal era realmente. La tarea de la Señora Walden había provocado a Anthony y lo que lo había desencadenado no iba a ser fácil de deshacer.

"Entonces, ¿La Señorita Swan le contó lo que ha pasado?" El Sr. Schwartz le preguntó a Edward directamente. "¿Sabe que le dio una patada a una profesora?"

Edward miró a Bella con asombro. "¿Te dio una patada?"

"A mí no, a la ayudante de la profesor de arte." Bella sintió la necesidad de defender la razón por la que ella no había informado de Edward de toda la situación. "Acaba de llegar," le dijo al director. "En realidad no hemos tenido la oportunidad de hablar todavía."

El Señor Schwartz asintió, pero continuó de todos modos. "He tenido la oportunidad de familiarizarme un poco con el expediente de Anthony, así que sé un poco de su pasado. Hay una psicóloga infantil muy buena en el distrito que probablemente estaría más que dispuesta a ver a Anthony en un corto plazo con una referencia mía."

"¿Pero que coñ… está hablando en serio?" Edward preguntó agitadamente.

"¿Señor Cullen?" El Señor Schwartz dio un paso hacia atrás confundido.

"¿Qué les pasa a ustedes y sus loqueros mentales? Creen que esa es la respuesta a todo." Edward sacudió la cabeza con disgusto y se alejó del Señor Schwartz y Bella. Guió a Anthony al cuarto de baño individual y le introdujo en el interior para cambiarle de ropa.

Bella sintió los ojos de su director sobre ella y lo miró y se encogió de hombros. "Voy a hablar con él," dijo en voz baja. "Tenemos buena... comunicación."

"Conoces la política del centro hacia este tipo de cosas," susurró el Señor Schwartz. "No puedo tener estudiantes por ahí dando patadas a los y saliendo airosos sin consecuencias. Pero nunca hemos tenido ningún problema con Anthony antes…"

"Es un buen chico, Dan. Realmente lo es. Ha pasado por muchas cosas y sea lo que fuese que dijo la Señora Walden parece haber provocado algo," dijo Bella.

"Sí, bueno, no es culpa de la profesora simplemente por la enseñanza su lección. Si esto es lo que ocurre cada vez que escucha algo que no le gusta, entonces su padre le tiene que buscar ayuda." El tono del señor Schwartz era definitivo.

Por supuesto, Bella comprendía que el director Schwartz no conocía o quería a Anthony de la forma que ella lo hacía. Su principal preocupación era mantener su plantilla segura, feliz y trabajando y todo lo que se pusiera en el camino debía solucionarse, y con rapidez.

Tan pronto como el Señor Schwartz se marchó, después de dejar la tarjeta de la psicóloga que había recomendad, Bella se acercó a Edward.

"¿Cómo está?" ella asintió hacia el cuarto de baño cerrado.

"Está bien. Probablemente cansado. No ha estado durmiendo muy bien," Edward le quitó importancia. "Me lo voy a llevar a casa y le dejar descansar un poco. Estará bien."

"¿Por qué no ha estado durmiendo?" Bella le preguntó.

Edward la miró fijamente, como si hubiera dejado escapar algo que él no había querido. Se apartó de Bella y llamó a la puerta.

Se abrió para revelar a Anthony sentado en el suelo, todavía con su ropa mojada, mirando a la pared.

"Anthony, cariño, no te sientes en el suelo. Está sucio," dijo Bella mientras se agachaba para levantarle.

"Mami..." se quejó débilmente.

Bella miró a Edward.

"Está bien," espetó alcanzando por encima de ella y cogiendo a Anthony. "Cámbiate los pantalones, Anthony, para que podamos ir a casa."

Después de un momento de vacilación, Anthony lo hizo.

"Edward, tal vez deberías pensar en lo que dijo el Señor Schwartz," Bella ofreció, tendiéndole la tarjeta. "No puede hacer daño."

"Bella, ¿cuántos hijos tienes?" Edward le soltó.

"Dieciocho," dijo sin perder el hilo

"Ya sabes a que me refiero, y no es lo mismo," argumentó. "Vosotros pensáis que todo necesita un médico. Tal vez simplemente está cansado. ¿Has pensado en eso?" Edward no esperó una respuesta. Tomó a Anthony en brazos y salió rápidamente de la clase, dejando a una estupefacto Bella tras su paso.

"¿Vosotros?" murmuró al aula vacía.

Para cuando Bella terminó su día, tenía un palpitante dolor de cabeza. Intentó llamar a Edward, pero él no contestó. Instintivamente sabía que no era porque no estuviera disponible. Por alguna extraña razón la estaba evitando, y aunque no acababa de entender por qué, algo profundamente dentro de ella no le permitía tomárselo como algo personal. Tanto Edward como Anthony parecían estar pasando por algo y tal vez lo solucionarían por su cuenta y todo estaría mejor al respecto.

Sin embargo, mientras ese pensamiento cruzaba la mente de Bella, no podía dejar de recordar la mirada vacía en los ojos de Anthony mientras llamaba a una madre que nunca podría responder.

Los ojos de Bella se humedecieron y se secó las insistentes lágrimas con brusquedad. Quería tantísimo ir con Anthony, pero él no la anhelaba a ella y al parecer tampoco su padre. Por ahora, los dos la estaban dejando fuera.

Bella trató de no permitir que ese pensamiento a molestase mientras volvía a casa para prepararse para su ultima semana completa de clases antes de las vacaciones de Navidad. Rosalie se pasó por su casa y compartieron una pizza congelada para cenar y hablar despreocupadamente sobre su día. Bella tuvo cuidado de no mencionar el problema que había experimentado con Edward y Anthony y Rosalie parecía estar guardándose algo también. Sin embargo, era agradable estar con la otra y olvidar, aunque fuera solo por un ratito.

Pero mientras que Bella se dirigía a su cama en la oscuridad de la noche, todos sus pensamientos señalaban a Anthony y su padre, el hombre al que amaba. Finalmente se permitió enfrentarse a lo que realmente estaba sintiendo. No quería quedarse fuera. No quería ser un espectador. Quería ayudar y consolar y calmar. Pero sabía que no podía incluirse a sí misma por su propia voluntad. Tendría que ser invitada.

Y, afortunadamente, esa invitación llegó en forma de una llamada telefónica once minutos después de la medianoche.

"Lo he jodido," Edward se limitó a decir cuando ella contestó el teléfono.

"No, no lo hiciste," Bella respondió de inmediato, aunque no sabía exactamente a que se hace referencia.

"Es todo culpa mía, mierda. Yo lo hice. Yo hice que él... sea así," dijo Edward por el teléfono sonando como un hombre muy destrozado.

Bella se sentó en la cama y se frotó los ojos. "¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Anthony? ¿Está bien?"

"Sí. Por fin, se quedó dormido, hace unos veinte minutos."

"¿Así que, no mejoró después de que lo llevaras a casa desde el colegio?"

Edward suspiró. "Dejó de llorar e hice que se acostara, pero no se durmió. Simplemente se tumbó. Después no dejaba de preguntar por Gus y no consigo encontrar a la maldita cosa."

"Lo tengo yo. ¿Te acuerdas?" Bella le preguntó. "Mi madre copio lo que quedaba y le ha hecho uno nuevo. Iba a preguntarte cómo querías dárselo, pero la vida se interpuso puso en el camino y me olvidé de él. Lo siento."

"¿Me estás pidiendo disculpas a mí? que gracioso." Edward soltó una risita por lo bajo. "Probablemente habría conseguido dormir un poco si te hubiese llamado antes."

"Sí, pero estabas demasiado ocupado evitándome, "Bella se enfrentó a él.

Hubo una pausa de silencio antes de que Edward dijese, "Bella, yo... no sé qué demonios estoy haciendo. Cada vez que pienso que sé lo que Anthony necesita, estoy jodídamente equivocado."

"Eso no es cierto, Edward."

"Joder, si que es cierto. Creo que yo provoqué todo esto." Había cierto tinte de rabia en el tono de Edward mientras hablaba. "Recibí una carta del colegio en la que me decían que enviará fotos para un proyecto de arte de alto secreto o alguna mierda así. Y bueno, me molestó porque simplemente asumen que todo el mundo tiene esa mierda, ¿sabes? Lo que quiero decir es que las únicas fotos que tengo de Anthony son los que están en mi teléfono, de este año. No tengo fotos de bebé, ¡ni siquiera tengo fotos mías de bebé!

"Así que simplemente ignoré la carta pero entonces la semana pasada, dijiste algo sobre la Navidad y hacer nuevas tradiciones y me di cuenta de que eso es lo que Anthony necesitaba. Salí y conseguí un árbol de mentira y algunos adornos, por cierto, esas chorradas son muy caras. Bueno, cuando Anthony empezó a actuar un poco raro. No era gran cosa al principio, sólo pequeños detalles. Tenía que estar en la misma habitación que yo en todo momento, se quejaba por todo; quería dormir en mi cama, ese tipo de cosas. Después no dejaba de mojarse los pantalones, como dos veces al día. Y entonces empezó a preguntar por su madre. Al principio lo ignoré, pensando que estaba pasando por una fase. Pero cada vez lo hizo más y más, y empezó a gritar llamándola por la noche. Recuerdo que a Jessica realmente le encantaba la Navidad. Creo que le recuerda a ella."

"Bueno, y es su primera Navidad sin ella. Es algo muy duro," dijo Bella. "¿Has intentado hablar con él al respecto? ¿Animarle a hablar de su madre?"

"No sé cómo hacer eso, Bella. Probablemente acabaré empeorando las cosas," confesó Edward. "Es como una herencia maldita. Mi padre me jodió la vida y ahora estoy jodiendo la de Anthony. Y ahora vosotros queréis que lo lleve a un loquero cualquiera para que le diga exactamente eso".

"En primer lugar, dejar de decir 'vosotros'. Es como si hubieras dibujado una línea en la arena y me estás obligando a estar al otro lado simplemente porque trabajo en la escuela. Deja de actuar como si yo fuera simplemente un burócrata."

"En segundo lugar, por lo que está pasando Anthony no es culpa tuya. Es un niño pequeño que sufrió una experiencia muy traumática. Nadie debería entender eso mejor que tú, Edward, y tú tenías siete años más que Anthony cuando tu vida cambió drásticamente, y tú absolutamente no estabas preparado. Imagínate cómo se siente. Honestamente, estoy sorprendida de lo bien que ha estado todo este tiempo."

"¿Qué quieres decir? ¿Sabías que algo iba a suceder?"

"Bueno, no lo sabía. Todo el mundo es diferente, pero en mi clase de psicología infantil estudiamos cómo los acontecimientos traumáticos en la vida de los niños a menudo tienen consecuencias en la conducta y a veces en el desarrollo."

"Bel, no puedo... ¿cómo se supone que debo saber qué hacer?"

"Todo lo que tiene que saber, Edward, es cuando has hecho todo lo que estaba a tu alcance. Entonces es cuando dejas que alguien se acerque a ti y te ayude."

"¿Te refieres a ti?"

"Estaré ahí para ayudarte, Edward, por supuesto, pero no me refería a mí, no. Quise decir... bueno creo que debes conseguirle a Anthony algún tipo de ayuda profesional. Deje que otra persona le ayude a salir de la cárcel de sus pensamientos para que tu puedas centrarte en ser 'Papá'. Eso es lo más importante ahora ".

"Me mandaron a todo tipo de médicos metales cuando era un niño y no me ayudó en absoluto," dijo Edward amargamente.

"Pero Anthony tiene una cosa que tu no tenías, Edward, que es el amor y la guía de un padre para protegerle y apoyarle durante este tiempo. Te aseguraras de que su experiencia sea diferente a la tuya."

Bella contuvo la respiración mientras Edward contemplaba sus palabras en el otro extremo de la línea telefónica.

"¿Conoces a esa persona que quieren que vea?" La voz de Edward suavemente rompió el silencio.

"He hablado con ella un par de veces. Parece muy agradable. Es muy profesional y parece que le encanta lo que hace," Bella respondió. "Sólo pruébalo, Edward. No es vinculante. Si llevas a Anthony a verla y no crees que sea útil, no vuelvas o busca a alguien nuevo. Pero por el amor de Dios... no dejes que Anthony lidie con esto él solo. "

"¿Por qué no puedes hacerlo tú? Parece que lo sabes todo," dijo Edward a la ligera.

Bella no estaba segura de si él le estaba haciendo un cumplido o simplemente tratando de evitar avanzar en este ámbito, pero no obstante le respondió. "No tengo todas las respuestas para esto. Y ya viste a Anthony hoy. No respondía conmigo. Necesita más de lo que yo puedo ofrecerle."

"¿Y qué pasa si quieren que vaya a una escuela especial o si creen que debería ir a vivir con otra persona o...?"

"Edward, no es así en absoluto. Tú eres el padre. Tu tienes el control. Si sugieren cualquier cosa con la que no estás de acuerdo, eso será todo. No tienes que hacerlo. Y a menos que haya descuido, abuso o conducta negligente, que no la hay, nadie te va a quitar a Anthony y llevárselo lejos de ti. Por lo que esta pasando no es tu culpa, es algo más allá de ti. Si tuviera una pierna rota, no tratarías de echarte la culpa ¿verdad? "

"Por supuesto que no."

"Está bien, entonces. Este es sólo otro tipo de médico que tiene que ir a ver. Llévalo," dijo Bella con valentía.

"Sí, señora."

Bella se rió y poco después oyó una suave carcajada de Edward.

"Gracias," dijo él.

"¿Por qué?"

"Por hablar conmigo."

"Cuando quieras. Ya te lo dije, estoy aquí para ti, Edward. Y lo estaré, siempre y cuando me dejes entrar."

Edward bajó la voz y susurró: "Si vienes, prometo que te dejaré entrar"

Al principio Bella pensó que era un fracasado intento de hacer una broma, pero se echó a reír a pesar de todo. Había sido una conversación importante y estaba feliz de terminar con una nota más ligera.

Pero Edward indicó que no estaba bromeando. "¿Lo harás?"

"¿Ir? aclaró Bella.

"Si."

El reloj de la mesita de noche de Bella marcaba la una y cuarto. Hacía frío y estaba lloviendo y tenía el pelo aún húmedo de la ducha. Llevaba unos pantalones de pijama de franela muy poco atractivos y no tenía sujetador debajo de la descolorida camiseta de New Kids on the Block que había descubierto en una tienda de segunda mano.

Pero, ¿a quién quería tomarle el pelo? Nada de eso importaba en realidad.

"Voy para allá."


Gracias por leer.

No olvidéis que esto es una traducción de una historia que originalmente no es mía (enlace a la original en mi perfil). Si me he dejado algo sin traducir avisadme, nadie pre-lee este texto salvo las revisiones que hago yo antes de publicar, y a veces se me pasan cosas.