Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Sin voz.

Inuyasha paseaba con Ranko por el acuario, aquel día, Sesshoumaru le pidió que la recogiera de la escuela ya que Rin tenía cita en el médico y él iría con ella, no sin antes advertirle que no le dijese a Ranko que Kagome estaba enferma y no le llevase al estanque. Eso le sorprendió a Inuyasha por dos cosas, él no sabía que Kagome estaba enferma y ¿Por qué Sesshoumaru no quería que Ranko se enterase? Pero siguiendo la ordenes de su hermano, mantuvo a di sobrina ocupada con otras cosas.

—¿Podemos ir a ver a Kagome?— su tío la había llevado a comer, luego a ver la tienda de regalos y por un raspado, pero lo que ella en verdad quería, era ver a Kagome.

—Está ensayando, no debemos molestar.

—Quiero ver eso.

—En realidad hoy descansó.

—Pero está anunciado que las sirenas nadan a las tres— señaló la lona que colgaba en un poste, ¿Por qué su tío le mentía?

—Ella no, hoy descansa— la pequeña hizo un puchero—. Vayamos a ver los pingüinos, en quince minutos los alimentan.

Resignada, aceptó ir, ya comenzaba a pensar que su plan no funcionaría, ¿Por qué su tío tenía que ser tan tonto? Estaban por entrar al habitad de los pingüinos el cual tenía forma de iglú, cuando los pequeños ojos de Ranko, captaron a una chica muy familiar.

—Tío, esa chica se parece a Kagome— Inuyasha se sorprendió, era ella, vio a Ranko que sonreía extrañamente—. No se ve bien— dijo al verla sentarse en una banca y respirar con dificultad.

—Vamos a verla— que Sesshoumaru se jodiera, Kagome en verdad no lucía bien—. ¿Estás bien?— al verla más de cerca confirmó que estaba mal.

Kagome se sorprendió al escuchar a Inuyasha, pero se sorprendió más al notar a Ranko, pensó que hasta allí había llegado su secreto, en ese momento su cabeza dolía tanto que en realidad no le importó mucho.

Pero en lo único en que pensaba Ranko era que su padre finalmente pensó mejor su pedido y le dio piernas a Kagome, se veía mal porque se estaba acostumbrando a no tener aleta.

—No luces bien, ¿Quieres te llevemos a la enfermería o a tu casa?

Inuyasha y Ranko esperaban impacientes una respuesta, Kagome intentó hablar pero su garganta dolió, ella no recordaba la última vez que enfermó así, en ese momento quería estar en su cama, pero no, debió ir a firmar un documento para que le pagasen los días de incapacidad. Al salir de su casa todo iba bien, no se sentía tan mal, pero cuando el calor aumentó, todo empeoró, la cabeza le daba vueltas y su cuerpo le dolía. Miró a Inuyasha y Ranko, resignada al no poder hablar, se tocó la garganta.

—No puedes hablar— Ranko no se esperaba eso, no creyó que su padre hiciera aquel trato cruel.

—Tienes fiebre— Inuyasha se había sentado junto a ella y le tocó la frente—. Y tus zapatos están mojados— Kagome bajó la mirada, así que cuando tropezó con el balde de agua si llegó a mojarse—. Deberías quitártelos— la chica asintió, no quería enfermar más—. Mejor te llevamos a tu casa— Kagome movió sus manos para negarse—. ¿Por qué no?

Ranko suspiró, era obvio, Kagome no quería que ellos conocieran la entrada al mundo de las sirenas.

La chica sacó su celular y luego de escribir algo, le mostró el texto a Inuyasha, "Mi papá ya viene por mi".

—En ese caso, te acompañamos al estacionamiento— Kagome asintió, se levantó pero se tambaleó, golpeando contra el pecho del chico quien de inmediato la sostuvo—. Estás muy débil, te cargo— la subió sobre su espalda y aunque eso le daba vergüenza a Kagome, no se opuso, no tenía fuerzas para ello—. Ranko no te separes.

—Aquí voy— estaba emocionada, ahora solo tenía que llevarlos a una cita.

Cuando llegaron al estacionamiento, Inuyasha buscó un lugar con sombra, buscó alrededor y fue que vio una banca bajo un árbol, no estaba lejos, desde allí podrían ver cuando el padre de ella llegase. En cuando la dejó en la banca, vio que tenía sus labios resecos.

—Ranko, ¿Aún tienes agua?

—Aquí— le dio su botella.

—Toma agua.

Kagome se la bebió toda, pasaron unos minutos y recibió un mensaje "Se pinchó una llanta, voy tarde", maldijo su suerte, ella ya quería ir a casa. Inuyasha alcanzó a leer el mensaje y se preocupó más.

—No te ves bien, dame la dirección de tu casa, te voy a llevar— Kagome asintió y sacó de su bolso su identificación—. Escríbele a tu padre y dile que ya te llevan.

—¡Inuyasha!— todos voltearon a ver al chico que corría hacia ellos—. Justo el hombre que…

—Ahora no Miroku— en buen momento se encontraba a su amigo.

—¿Ella está bien?

—No, por eso la llevaré a su casa— cargó de nuevo a Kagome.

—Voy con ustedes— dijo Miroku.

—En ese caso ve viendo cómo llegar a esta dirección— le dio la identificación—. Y trae a Ranko.

—Hola pequeña, ¿Me recuerdas?— se acuclilló para quedar a la altura de la niña.

—Eres amigo de mi tío.

—Miroku deja eso para luego— ¿Acaso no veía que Kagome estaba muy mal?

Inuyasha manejó casi media hora, siguiendo las indicaciones de Miroku, hasta detenerse frente a una larga escalera que llevaba a un templo.

—¿Seguro que es aquí?— tal vez su amigo no siguió bien las instrucciones de la aplicación.

—Si.

—Kagome, ¿Aquí vives?— volteó a verla, ella vio por la ventana y asintió.

—Son muchos escalones— dijo Miroku al hacer un silbido.

—Quédate aquí con Ranko.

Inuyasha bajó del auto y abrió la puerta trasera, ayudó a salir a Kagome y la cargó de nuevo sobre su espalda.

—Espera Inuyasha, ¿Subirás todos esos escalones con ella en tu espalda?

—No veo otra entrada y ella no podrá a pie.

Miroku no dijo nada más, era más que obvio que esa chica era importante para su amigo, no creía que fuesen pareja porque él desconocía dónde vivía, aunque para eso podría haber muchas otras explicaciones.

—Y ¿Cómo has estado pequeña?— se giró en el asiento para verla mejor.

—Bien, conoces a mi tío desde hace mucho ¿Verdad?— se inclinó al frente para quedar más cerca de Miroku.

—Desde la escuela media.

—Entonces… Debes saber cómo ayudarlo con una chica.

—¿Ayudarlo cómo?— estaba intrigado, Inuyasha no le había dicho nada al respecto.

—Es muy lento, y no la invita a una cita.

—Él suele ser así, se toma su tiempo.

Ranko suspiró, tiempo era justo lo que no tenían, si recordaba bien el cuento, Kagome solo tendría tres días antes de volver a ser una sirena.

Miroku observó a la pequeña, al parecer aquella chica le agradaba mucho y la quería de tía. ¿Acaso la chica en cuestión era Kagome? Debía serlo, eso explicaría porque Inuyasha estaba tan preocupado por ella.

—¿Es con Kagome?

—¡Si! Todos se dan cuenta y él no.

—Entiendo, te diré algo, hablaré con él y veré por qué no se anima.

—¿En verdad?— estaba emocionada.

—Si, y dime ¿Por qué le quieres ayudar?

—Porque Kagome es linda, me agrada mucho, cuando esta con mi tío se ven tan perfectos, como mi mami y papá, además… Ella es una sirena— susurró a manera de secreto.

—¿Una sirena?

—Si, pero no le digas a nadie.

—Listo, ella va estar bien— Miroku y Ranko estaban tan ocupados platicando que no se dieron cuenta que Inuyasha estaba de regreso, hasta que abrió la puerta.

—Si que sudaste— llevaba la playera mojada.

—Sal y sube.

—No gracias, ¿Con quién la dejaste?

—Con su mamá— recuperaba el aliento cuando sonó su celular—. Es Sesshoumaru, ¿Qué pasó?... ¿Ya salieron?... Surgió algo y no estamos en el acuario… Ella está conmigo y bien, Ranko saluda a tu padre.

—¡Hola papá! ¡Estoy bien!

—La llevó a tu casa— Inuyasha colgó.

—Siguen sin llevarse bien— dedujo Miroku.

—Con ese tipo es imposible, voy a ir a dejar a Ranko a su casa ¿Vienes o te dejo en algún lado?

—Voy, debo hablar de algo contigo.

—Ranko siéntate bien.

Luego de haber dejado a Ranko en su casa, Inuyasha y Miroku fueron a un pequeño restaurante de ramen, era el favorito de Inuyasha, durante la escuela media, después de clases solía ir a comer allí con Miroku.

—¿De qué querías hablar?— preguntó Inuyasha mientras esperaban que les llevasen su plato de comida.

—Primero, ¿Cómo te va? Hace meses no nos veíamos.

—Lo normal, trabajando y no es tanto tiempo.

—Un mes, pero acostumbramos a reunirnos cada semana o entre semana íbamos a beber algo.

—Te cásate y luego llegaron las gemelas.

—No me digas que tienes celos de Sango, también es tu amiga— Inuyasha guardó silencio—. Te recuerdo que tú fuiste el primero en abandonarnos por…

—Tienes razón, hice mal, pero ya terminó— durante el tiempo que duró con Kikyou, se alejó de sus amigos porque aquella relación le consumía mucho tiempo.

—Ya que se da el tema, ¿Cómo vas con eso?

—No la he visto, cuando se fue dijo que iría a trabajar al norte.

—Y, ¿No has conocido a alguien más?— guiarlo para sacarle información era algo muy fácil.

—Claro que no.

—Lo dices cómo si fuese malo, como si al salir con otra chica la engañases— Inuyasha bufó incómodo—. Pasaron ya cinco meses desde que terminaron, deberías seguir adelante, salir con otras chicas, tal vez Kagome, se nota que ella te preocupa.

—Es una compañera del trabajo y es más amiga de Ranko que mía— Miroku al ver que se ponía nervioso y se sonrojaba, sonrió—. Me preocupé porque en verdad se veía mal, además, prácticamente ella me salvó la vida hace unos días.

—¿Qué te pasó?

—Tuve un accidente en uno de los estanques, caí al agua cuando una tubería golpeó mi cabeza, Kagome estaba presente, aún llevaba su disfraz de sirena y me sacó del agua.

—¿Por qué no me llamaste?

—Lo olvide, y al final no fue grave.

—Ranko me dijo algo curioso, pero ya entendí a qué se refería.

—¿Qué dijo?

—Dijo que Kagome es una sirena, no entendí por qué lo decía, pero hablaba del show ¿Cierto?

—Si y no, ella en verdad cree que Kagome es una sirena— aquello le seguía pareciendo tonto y se pregunta ¿Por qué Sesshoumaru no le había puesto un límite al juego de Ranko?

—¡Vaya que tiene una gran imaginación!

—Ni me lo recuerdes, ahora que la vio con piernas no sé qué pasa por esa cabecilla suya.

—Yo creo que deberías acercarte a Kagome, ten una amiga.

—¿Y para qué me buscabas?— cambió de tema.

—Sango y yo vamos a arreglar algunos documentos, hace tiempo nos dimos cuenta que si algo malo nos pasa, las niñas no tendrían con quien ir.

—No es verdad, está Kohaku y tu abuelo.

—Aunque Kohaku ya 25 años, él… ¿Cómo te lo explico?, no es que sea una mala persona o no llegase a ser buen tío, pero apenas está encontrando su camino, se la pasa viajando y no tiene una vida estable, ahora vive en una cada compartida con otras tres personas, cuando hace dos meses rentaba un cuarto y mi abuelo, ya es muy mayor, cumplió 89 años. Por eso, pensamos en ti.

—¿En mí?— estaba sorprendido—. No creo sea buena idea, apenas si puedo con mi vida y…

—No es que planeemos morir mañana, pero uno nunca sabe lo que hay en el futuro, estaríamos más tranquilos si sabemos que ellas estarían con alguien de confianza.

—No lo sé, Miroku vi apartamento solo tiene un cuarto y tú tienes tres hijos, además no creo ser la persona correcta.

—Solo piénsalo, solo serías su tutor y te encargues de nuestros bienes hasta que las gemelas sean mayores, es solo en caso de una tragedia.

—Lo pensaré, pero… No me presiones— lo que le pedía Miroku, era una gran responsabilidad.

—En ese caso, disfrutemos nuestro ramen— dijo Miroku al ver que les llevaban sus tazones.

En cuanto Inuyasha se marchó, Ranko corrió a abrazar a su padre, quien le miró con sorpresa, no por esa efusividad, ya estaba acostumbrado que su hija fuese tan alegre como la madre, lo que le sorprendió fue que le miró como si le estuviese por regañar.

—¡Te quiero! Pero no debiste quitarle su voz.

—¿Qué?— no entendía a su hija.

—A Kagome— dijo como si fuese una respuesta obvia.

—Ranko, ven y cuéntamelo todo, quiero saberlo con muchos detalles— Rin entendió al instante, definitivamente pondría a Sesshoumaru a leer más cuentos.

—Cuando estábamos por entrar a ver los pingüinos… Espera mamá— se giró para ver su padre—. Papá, ¿Cuántos días libres tiene Kagome?

—Una semana.

Ranko contó los días, venía el fin de semana, debía pensar en algo, y rápido.


17/03/2019

Aquí yo de nuevo, gracias por sus lindos mensajes. Sé que también esperan actualización de las otras historias y créanme que estoy en ello, me tardó más en las otras porque suelo complicarme la vida y creo tramas enredadas que es necesario ver de nuevo apuntes, está por ejemplo, he logrado llevármela más relax.

Deseo que nos sigamos leyendo ;D.