A Rough Start
Capítulo 26 – Déjame solo
La pierna de Edward se movía de arriba a abajo repetidamente mientras sus ojos se precipitaban por la habitación decorada con serenidad. Anthony estaba de pie contra la pared opuesta, con la nariz casi pegada a un acuario de gran tamaño en forma de cúpula lleno de exótica fauna marina.
"¿No crees que deberíamos dejar esto de lado hasta después de Navidad?" Edward le susurró a Bella. "Anthony parece estar bien ahora,"dijo Edward, aunque olvidó decirle a Bella que Anthony había tenido un accidente justo esa noche. Estaba completamente convencido de que no tenía nada que ver con sus emociones. Le había dejado tomar un vaso de agua antes de acostarse.
De todos modos, Bella no fue participe de su razonamiento. Simplemente le acarició la pierna para que dejara de moverla y sonrió hacia Anthony.
"Le encanta la pecera. Tal vez deberías conseguirle una. Cuesta poco mantenerlas," dijo.
Edward se burló sin tapujos. "Otra boca que alimentar," murmuró. Bella le hizo una mueca, pero no dijo una palabra.
A medida que pasó del tiempo, Edward sintió una sensación de constricción en el pecho, y luchó por sentirse cómodo en la silla que parecía a la vez demasiado grande y demasiado pequeña, demasiado firme, pero muy suave.
"Voy a salir fuera y tomar algo de aire," dijo Edward, de repente anhelando su hábito de fumar que dejó hace tiempo.
"Probablemente es buena idea," dijo Bella. Fue la única indicación con la que ella mostró que se había dado cuenta de que Edward se estaba derrumbando poco a poco. "Pero Edward..."
Edward esperó hasta que su mano estaba en la puerta antes de volverse para ver lo que ella iba a decir.
"... quédate cerca, ¿de acuerdo? Iré a buscarte cuando llamen a Anthony," ofreció ella.
Edward se encogió de hombros. "Sí, no estaré fuera tanto tiempo. Sólo necesito un poco de aire." Sin embargo, a pesar de sus palabras, todavía estaba en la terraza del segundo piso cuando Bella asomó la cabeza por la puerta.
"Están listos," susurró.
Con un áspero suspiro, Edward se incorporó de la pared en la que se apoyaba y siguió a Bella hacia el interior. Ella le concedió una sonrisa de apoyo mientras se acomodaba en la silla con una revista mientras que Edward tomó a Anthony de la mano y le acompañó hasta una mujer alta con el pelo castaño, rizado y largo.
"Hola, Anthony," dijo la mujer mientras se inclinaba hacia abajo de modo que ella estaba al nivel de los ojo de Anthony. "Mi nombre es Leisel y estoy muy contenta por conocerte. He leído un montón de cosas maravillosas acerca de ti. Tengo entendido que tu color favorito es el azul." Hizo una pausa para que Anthony asintiera su acuerdo. "¿Sabes qué? Ese es mi color favorito, también."
Anthony sonrió. "Tienes el pelo como la Señorita Bella," dijo.
"¿En serio?" Leisel sonrió, aunque lanzó los ojos un instante hacia Edward. "¿La Señorita Bella? ¿Es tu niñera?"
Antonio asintió con la cabeza. "Y mi profesora," dijo Anthony al tiempo que señalaba hacia donde Bella estaba sentada.
"Oh... no me había dado cuenta de que vino con su profesora." Los ojos de Leisel imploraron buscando una explicación a Edward.
"Sí... es... es algo más que eso..." y aunque estaba claro que Leisel pensó que iba a decir más, Edward no ofreció nada más.
Tras un torpe espectáculo para-ver-quien-abre-la puerta-quien, Edward siguió a Leisel mientras ella guiaba a Anthony por la puerta, por un distribuidor hasta una amplia oficina ala derecha. Había una gran mesa con un tren en una esquina y Anthony se dirigió inmediatamente hacia ella.
"Como nos hemos reunido con tan poco tiempo, no hemos tenido la oportunidad de seguir mi protocolo usual," comenzó Leisel en un tono de voz lo suficientemente bajo como para que Anthony no oyese ni una palabra. "Normalmente usted y yo nos hubiésemos visto primero, en consulta. Teniendo en cuenta como se sintiese después de eso, me hubiese visto con ambos, Anthony y usted, simplemente para que él nos viese conversar y sentirse seguro en el entorno, y después él y yo hubiésemos empezado a vernos a solas; pero como el colegio a expresado una preocupación con su reciente reacción al trauma..." Leisel paró de golpe cuando Edward visiblemente se mostró incomodo con su uso de la palabra 'trauma'. "¿Hay algún problema, Sr. Culpen?"
"No le gustaba el proyecto. Realmente no creo que trauma sea la palabra correcta," Edward suspiró.
"Me refería a la perdida de su madre y abuelos, las primeras personas que cuidaron de él," aclaró Leisel.
"No ha perdido a su abuelo. Aún está vivo," Corrigió Edward. Su tono era cortante.
"¿Entonces Anthony aun le ve?" Leisel se recostó en su silla, como si estuviera satisfecha con este descubrimiento.
"Bueno... no."
"Entonces, para un niño de cinco años, es una pérdida, Sr. Cullen."
"Hrrmph," fue la única respuesta de Edward, antes de mirar hacia Anthony. Podía sentir los ojos de la terapeuta sobre él, pero ya estaba cansado de ella.
"Bueno, Sr. Cullen, si no le importa, me gustaría tener una pequeña charla con Anthony, pero me gustaría que usted permaneciera en la sala. ¿Tal vez sentándose en aquella mesa de ahí?" Leisel señaló. Si bien todavía amable, su voz había perdido su tono agradable.
"Si él quiere hablar con usted, está bien," dijo Edward cuando empezó a ponerse de pie. "Pero yo no le voy a obligar."
"Por supuesto que no" Leisel estuvo de acuerdo.
Edward esperaba que Anthony se resistiera a la idea de hablar con un extraño, entonces él y su hijo podrían salir pitando de allí. Sin embargo, muy a su pesar, a Anthony no pareció importarle cuando Leisel le dirigió hacia una pequeña mesa que contenía una montaña de bloques de construcción.
"Claro... sobórnale con juguetes..." Edward murmuró en voz baja para si mismo. Si Leisel escuchó alguna interrupción, no dio ninguna indicación de la misma.
Aunque estaba claro que Leisel dirigía sus preguntas y la atención a Anthony, Edward se inclinó sobre sus rodillas y se esforzó por escuchar cada palabra que intercambiaron entre los dos. Puso los ojos por el aburrimiento cuando Leisel le pidió a Anthony que dibujara una casa. Cuando Anthony lo hizo, ella le preguntó si él había dibujado su casa, y cuando él asintió con la cabeza, ella le preguntó si era la casa donde vivía ahora.
Edward pensó que era la sesión de preguntas más estúpida que había oído nunca. Si Anthony dibujó su casa, ¡por supuesto, era la casa en la que actualmente vivía! ¿Pensaba que su hijo era tonto o algo así? ¿Dónde estudió esta mujer?
Pero Anthony desafió la lógica de su padre, porque él negó con la cabeza...
"¿Es esta la casa donde solías vivir?" Leisel presionó.
Anthony asintió. "La casa de la abuela y del abuelo."
"Wow. Has hecho muchos detalles," Leisel ni siquiera tenía que fingir estar impresionado. "¿Es esta la ventana de tu habitación?" señaló.
"No, esa es la sala de estar," se rió Anthony como si ella debería haberlo sabido.
"¿Y esto qué es?"
"Es una rampa para la silla de ruedas del abuelo."
"¿Echas de menos esta casa, Anthony?"
Una vez más, Anthony hizo un gesto afirmativo.
"¿Te gustaría pintar algunas personas para esta casa?"
Anthony tomó una cera y luego retiró la mano. Negó."Nadie vive allí ahora."
"¿Dónde están?"
Edward se opuso a la forma en Leisel preguntó, como si ella no lo supiese. Estos terapeutas eran tan deshonestos.
"La abuela está en el cielo con mamá." Anthony suspiró.
"¿Y el abuelo?"
Anthony se encogió de hombros.
"Está en una residencia en Oregón," dijo Edward desde donde estaba sentado. Leisel asintió con la cabeza, pero luego señaló a Anthony, su expresión indicando que ella quería oírlo de él, no de Edward.
"Anthony, ¿Te parecería bien si tu padre espera en el vestíbulo con tu profesora y tu y yo hablamos un poquito?"
"¿Sobre qué?" Anthony frunció el ceño.
"Podemos hablar de lo que quieras. Podemos hablar de la escuela o tus dibujos favoritos, o lo que quieres por Navidad"
"¡Un tren! Quiero un tren por Navidad, uno que se conduzca solo. Y después quiero un robot Bumblebee. Taylor tendrá a Optimus Prime y si yo tengo a Bumblebee entonces podemos tener un equipo."
Leisel asintió durante la declaración. "Entonces, ¿está bien si tu padre espera afuera mientras hablamos?" Antes de que Anthony pudiera acceder asintiendo, fueron interrumpidos.
"Espera," Edward se opuso, "me dijeron que no tendría que hacer eso. No quiero que piense que tiene que hablar si no quiere hacerlo."
"Así es, no tienes que hacerlo. Pero si le preocupa lo que Anthony quiere, acaba de indicar que él está de acuerdo con ello. A veces los niños se sienten más libres para discutir algunos temas cuando no están preocupados acerca de cómo se interpretarán sus palabras."
Edward se quedó mirando a Leisel en un silencio dogmático. ¡Quién se cree que es, asumiendo que a Anthony estaría preocupado por como Edward iba a interpretar sus palabras, cuando en realidad, era de Leisel de quien debía estar receloso!
"Colega, ¿quieres que me quede?" Preguntó Edward a Anthony.
"No, está bien," respondió Anthony.
Edward odió la derrota que sintió al ser traicionado y se negó a mirar a Leisel por la respuesta petulante que sabía que tendría. "Bueno, vale... estaré al otro lado de la puerta. Y no tienes que hablar de nada de lo que no quieras, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo." La expresión del rostro de Anthony reveló que no estaba al tanto de la guerra silenciosa que su padre estaba teniendo con la mujer que tenía la esperanza de llamarse su terapeuta.
Y tal cual Edward era como un niño hosco de dieciséis años, se desplomó en la esquina de una habitación con paredes de color verde pálido y ventanas con barrotes.
"Edward, entiendo que circunstancias fuera de tu control te metieron aquí, pero eso no significa que no tengas control sobre cómo permitir que esta situación te afecte. Puedes salir de esta, Edward, y yo te puedo ayudar, si me lo permites."
Los ojos enojados se separaron de la joven que ofrecía una mano simbólica. Un pecho cubierto por unos brazos cruzados y una boca que no ofreció ninguna respuesta completaban el papel de un chico joven cansado que ya había escuchado todo eso antes.
Y la joven terapeuta, ansiosa de poner su recién obtenido título en buen uso, sufrió por el rechazo de su simbólica rama de olivo. Poco después, sus eran iguales a los de la juventud ante ella: vacíos, aburridos... sin esperanza.
El recuerdo estaba fresco en su mente mientras Edward salía de la habitación. Él no dijo ni una palabra más hasta que se dejó caer en la silla junto a Bella.
"Esto es una mierda," dijo.
Bella miró inmediatamente preocupada. "¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Anthony?"
"Ella quería hablar con él sin mí. ¿Qué clase de mierda es esa? ¿Qué es lo que le está diciendo que no quiere que yo lo oiga?"
"Creo que el objetivo es permitirle decir cosas que quizás necesite decir, pero que no dirá porque él no quiere que las oigas," explicó Bella.
A pesar de que, a nivel cognitivo, Edward sabía que Bella no estaba contra él, así fue exactamente cómo se sentía. Y así, el resto de la ausencia de Anthony, Edward meditó en silencio en su asiento. Después de algunos intentos fallidos para iniciar una conversación, Bella le dejó en paz.
La media hora que pasó hasta que Leisel guió a Anthony de nuevo hacia Edward y Bella pareció una eternidad.
"Sr. Cullen, ¿puedo tener un momento de tu tiempo?" Leisel preguntó en un tono profesional. Edward la siguió sin fanfarria. Había algunas cosas que él mismo quería decirle.
"Tiene un niño muy dulce," dijo mientras cerraba la puerta y encerándose a sí misma y Edward en una falsa sensación de privacidad. Había una pared de cristal detrás de Leisel que permitía a un grupo de auxiliares administrativos ver cada movimiento de Edward.
"Si," fue su única respuesta.
"Es muy elocuente, también."
"Mmhm". La mirada de Edward fue cortante y poco atractiva. Leisel entendió el mensaje alto y claro.
"Sr. Cullen, es obvio que tiene algunas reservas acerca de traer a Anthony aquí hoy, así que quiero empezar por felicitarle por hacerlo. Muchas veces, los padres se dan cuenta de los gritos pidiendo ayuda de sus hijos pero descuidan hacer algo al respecto. Me alegro de que usted no hiciera caso omiso a los de Anthony".
Edward detectado la trampa, así que no respondió. No asintió, no se inmutó, no se movió. Él no iba a indicar que algo andaba mal con Anthony, más allá de lo que la escuela ya había revelado.
Y la escuela era exactamente la entidad que había proporcionado a Leisel la mayoría de la munición que estaba utilizando para construir un caso para sus servicios considerando a Anthony.
"Mencionó a la profesora de Anthony. ¿La ha traído como una consideración profesional, porque si quiere que hable con ella...?"
"No"
"¿No?"
"No, Bella y yo somos amigos. Quiero decir... Yo le diré lo que me diga. No tiene que hacerlo."
"Está bien, pero como su maestra, hay algunas cosas que probablemente debería saber."
"Ella no tiene problemas con Anthony. Él la adora".
"Sí, me di cuenta a partir de nuestra conversación. Él se siente muy seguro con ella. Eso es bueno."
Edward miró para encontrar la penetrante mirada de Leisel sobre él. "¿Puedo hablar con libertad, Sr. Cullen?"
Edward se encogió de hombros, en realidad no dando permiso, sino resignándose a la idea.
"Creo que Anthony superará ileso esto, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias. Muestra una gran fortaleza para una persona que ha experimentado tal golpe en una edad tan temprana. Parece que se refiere a usted con admiración, y sospecho, que hasta este punto, se ha encariñado con el proceso de conocerle. Pero a medida que adopta esta nueva rutina, el vacío dejado por la muerte de su madre va a ser cada vez más prominente. En una nota positiva, significa que Anthony está viviendo y no simplemente superviviendo. Presta atención a lo que está a su alrededor, acostumbrándose y participando. Por desgracia, eso va a servir de recordatorio constante de lo que ha perdido."
Por ejemplo, cuando le pregunté sobre el proyecto Navidad en la escuela, se enfadó cuando tuvo que admitir lo que le hizo sentir que todo el mundo tuviese fotos excepto para él."
"No tenemos fotografías," dijo Edward cuando se aclaró la garganta.
"Eso no es raro," dijo Leisel rápidamente. "Y en la situación de Anthony, esta no será la única vez que algo así ocurrirá. Pero no tiene por qué ser tan grave. Puedo darle algunas herramientas que pueden ayudarle."
"¿Como qué?"
"Bueno, una de las primeras cosas que me gustaría sugerir es asociarse con la escuela para reducir la cantidad de proyectos o tareas que puedan aparecer en su camino que requieran que Anthony vuelva a examinar su propia pérdida. Aunque no es algo malo hacer frente a este problema, existe un tiempo y un lugar, y la escuela no siempre es el mejor lugar," dijo. "Manténgase en comunicación constante con la escuela para saber de antemano lo que están planeando, para poder preparar mejor a Anthony sobre qué esperar. Cuanto más preparado esté, menos probable es que tenga arrebato emocional."
La mayor parte de la conversación fue de esa manera. Edward dijo poco, y Leisel lo compensó proporcionando a Edward la información que ella pensó que debería tener, tanto si él lo quería o no.
Firmó un acuerdo que le permitía compartir su observación con la escuela y después se negó a propósito a confirmar si traería o no a Anthony de nuevo para otra visita. Lo único que Edward había logrado dejar muy claro cuando cruzó el vestíbulo hacia Bella y Anthony fue que no le gustaban los terapeutas. Ni siquiera un poco.
"¿Quieres que conduzca yo?" Bella se ofreció mientras los tres se dirigieron hacia el aparcamiento.
"Puedo conducir," refunfuñó Edward. "A menos que creas que hay pegas hacia mi manera de conducir".
"No, sólo me ofrecía," dijo Bella con ligereza. Ella sujetó la mano de Anthony con firmeza mientras se dirigían por su camino, riendo y comentando sus travesuras infantiles.
El viaje de vuelta a casa de Edward fue extrañamente silencioso. Después de que Anthony se aburriese de contar las casas con luces de Navideñas, se acomodó y se quedó dormido. Bella se entretuvo con lo que veía por la ventanilla del coche. Aunque Edward estaba sorprendido porque no le estaba acribillando a preguntas sobre lo que la terapeuta había dicho, estaba agradecido por su falta de locuacidad. En secreto, Edward estaba resentido por el hecho de que Bella había ido con su camioneta a su casa para después acompañar a los Cullen a la primera cita de Anthony. Eso significaba que no podría dejarla en su casa, inventar una escusa al azar de por qué no podía quedarse y después marcharse rápidamente para revolcarse en su amargura y desprecio. En lugar de eso, tendría que llevarla de vuelta a su casa, ella se quedaría y Edward tendría que hacer el esfuerzo de ocultar su mal humor, una característica que se le daba muy mal ocultar.
Así como había temido, Bella siguió a Edward y a un apenas despierto Anthony dentro de la casa y dejó su bolso. Tenía la intención de quedarse un rato.
Anthony anunció su apetito mientras Edward subía por las escaleras. Podía oír Bella abriendo y cerrando las puertas de los armarios y fuera lo que fuese que ofreció a Anthony dio lugar a una aceptación entusiasta. Edward se sintió como un imbécil monumental para encerrase en su cuarto y dejar a Bella atendiendo las necesidades de su hijo.
Pero se conocía a si mismo y conocía la alternativa. Sise quedaba abajo, simplemente diría algo de lo que se arrepentiría, discutirían, lo que lamentaría aún más, y entonces tendría que esperar y rezar para que Bella no se hartara de sus mierdas y le diera puerta.
Así que por ahora, ser preso de sus propios problemas era la menor de sus preocupaciones.
Edward se tendido sobre su cama y miró hacia el techo como si se en el estuvieran las respuestas a las preguntas que no podía formular. El tiempo parecía flotar a su alrededor indistintamente. Oyó más repiqueteos de utensilios de cocina, agua corriendo en el baño, las salpicaduras contra de los azulejos de la bañera, risas en el dormitorio por el pasillo, un hilo de voz pidiendo la luz del pasillo encendida y luego nada.
Después de un rato, la puerta de su habitación se abrió con un crujido y Bella se arrastró hacia la cama y se tumbó a su lado. Aún no dijo nada, pero miró hacia el techo como si se uniese a ver una película que estuvieran proyectando allí, ya empezada.
En ese momento, Edward se dio cuenta de lo que Bella estaba haciendo. No sabía exactamente cuándo había empezado a descubrir su forma de ser, pero sabía que estaba esperando que él se abriera, haciéndole saber que ella estaba allí para él sin ser agresiva o exigente. Quería darle las gracias por estar ahí y pedirle disculpas por no ser capaz de mostrar adecuadamente su gratitud, pero cuando abrió la boca, todo lo que salió fue:
"¿Qué clase de nombre es Leisel? Suena como una especie de enfermedad de la piel."
La única reacción de Bella fue acurrucarse más cerca de él. Apoyó la cabeza sobre él y le besó en el hombro. En lugar de envolver su brazo fuertemente alrededor de ella, Edward continuó con su diatriba.
"Intentó esa mierda de la psicología inversa conmigo, también. Como si fuera un idiota," Edward espetó. "Sé que no te gusta estar aquí, pero te felicito por poner Anthony en primer lugar," imitó.
Bella frotó su mano de arriba y hacia abajo por su brazo lentamente. No dijo nada. Edward continuó.
"Quiero decir, ella actuó como si algo fuese mal con Anthony. Como si fuera tonto o algo así. Y tuve que sentarme allí y actuar como si fueran sólo simples preguntas que él tenía que contestar. Joder, él se estaba riendo y sonriéndola, todo el tiempo sin tener ni idea de que ella simplemente estaba a la caza de palabras que podría usar contra él. Quiero decir... Debía haber evitado esa mierda, ¿no? "
"¿Dijo que algo iba mal con Anthony?" Bella se sentó un momentáneamente.
"Bueno... ella lo insinuó. Preguntándole toda esa mierda sobre como era su jardín antes y esa basura. ¿Qué clase de mierda es esa? Qué pérdida de tiempo. O sea, si ella quería ayudar a Anthony, debería asegurarse de que no sienta que esta mierda es culpa suya. Le diría al director que se fuera a la mierda en lugar de apoyar a esa escuela chupapollas para hacer que un niño se sienta mal porque él no tiene una jodida montaña de fotos familiares." Las emociones de Edward comenzó a burbujear y su voz se quebró en la última sílaba. Levantó el brazo y lo dejó descansar sobre los ojos y suspiró derrotado. "No quiero pasar por esta mierda otra vez..." murmuró.
Edward no dijo nada más. Se imaginó que Bella le interrogaría acerca de la declaración que acababa de hacer, por lo que su mente estaba confusa con las palabras que podría utilizar para satisfacer sus preguntas.
Pero ella no preguntó nada. Su boca, en lugar de vocalizar palabras, estaba siendo utilizada para conectar con él físicamente. Besó su bíceps. Después su codo. Su pecho. El poco de piel expuesta en su vientre, debido a su brazo levantado. Su ombligo.
Y mientras sus labios rendían homenaje a su piel, la mano de Bella lentamente le acarició el muslo. Arriba... abajo... arriba... abajo...
Cuando su mano se deslizó hacia adentro, hacia la ingle, Edward se tensó, pero no dijo nada. Su cuerpo estaba atentamente calentándose bajo la trayectoria de su mano, pero su mente estaba rígida por la idea de lo que estaba por venir. Seguro estaba malentendido el gesto. En cualquier momento, Bella le besaría fugazmente, se sentaría y luego le pediría que le contara todo lo que había pasado. En cualquier momento iba a hablar y estaría de acuerdo con él en que Leisel era un farsante rastrera a la que deberían prohibirle practicar de inmediato. Los dos estarían de acuerdo en que la terapia era el último lugar en el que Anthony necesitaba estar y que le apoyaría a la hora de terminar cualquier relación clínica.
Edward casi se convenció de que eso era lo que iba a ocurrir.
Así que estaba totalmente desprevenido cuando sus dedos desabrocharon el botón de sus pantalones vaqueros.
Internamente peleó con sí mismo tanto por preguntarle qué estaba haciendo como permanecer en silencio para que no se detuviera. Pero esa batalla silenciosa fue corta, porque Bella se movió más rápido que la velocidad de sus pensamientos. En un movimiento fluido, él llenó su boca.
Lo que sus labios no podía alcanzar, sus manos lo compensaron. Sin descanso, exigentemente, la lengua de Bella arrastró y sonsaco el clímax de Edward.
Pero por alguna razón desconocida para él, luchó contra él. Mientras su cuerpo disfrutaba del placer de la actividad, algo en su mente luchó por no dejarle dejarse llevar libremente. Se sentó en el precipicio de nirvana, como si el toque prometedor siguiese siendo como la sombra de un roce sobre su piel. Se retorcía por experimentar lo que ya estaba experimentando, luchando para concentrarse simultáneamente en sus deseos más básicos y en la confusa distracción que permanecía en la periferia, que le impedía dejarse llevar.
Y aún así, Bella se movía a ciegas fuera del dilema de Edward. Sus dedos sujetaron, rozaron y acariciaron donde el deseaba atención. Sus dientes mordieron, sus labios chuparon con fuerza, las cuerdas vocales revelaron la satisfacción por el servicio, la lengua se desvivió.
"Mmphh..." el calor comenzaba a extenderse. Al aire le brotaron piernas y pies y bailó sobre el abdomen de Edward, sus pantorrillas, su perineo, por los dedos de sus pies...
De repente, su cuerpo se estremeció con la victoria mientras que su mente dio paso a la euforia creada por la manipulación oral de Bella.
"Jode-mierda..." Edward gimió cuando Bella le deslizó hacia la parte posterior de su garganta. Sus dedos encontraron sujeción en el cuello de su ropa y más arriba hasta el suave pelo de su nuca. Él acarició sus cabellos mientras su lengua se arremolinaba contra él por su miembro hasta la punta y viceversa. Su cuerpo se estremeció una vez antes de paralizarse momentáneamente por el nirvana de su orgasmo.
"Maldita sea, mujer," Edward jadeó su gratitud mientras reajustaba su ropa.
Bella se sentó lentamente, haciendo una pausa mientras tragaba la evidencia de sus acciones. "Bueno... trabajo en esa escuela chupapollas. Cualquiera podría decir que aprendía un par de cosas..." Había cierto aire ligero y juguetón en sus palabras, pero Edward no pudo evitar pensar que había una capa de dolor debajo de ellas. Mientras la vio desaparecer en el pequeño cuarto de baño, sus pensamientos estaban en llamas con un componente que le había estado evitando toda la tarde: la claridad.
"Oye," Edward extendió la mano y suavemente tocó el brazo de Bella cuando se reunió con ella en la cama. "¿Fui un imbécil hoy?"
Bella sonrió. "Bueno... no todo el día."
"¿En serio?" Edward frunció el ceño volviendo a pensar en las palabras que había usado durante el transcurso de la noche. "Es que odio a los loqueros. Se aprovechan de los débiles, y joder, nunca ayudan a nadie."
"Yo no diría eso," Bella frunció el ceño.
"Bueno, a mí no me ayudaron."
"A mí me ayudaron," admitió Bella. "Bueno... al menos uno"
Edward miró sorprendido. "¿Tuviste que ver a un loquero?"
"Bueno no tenía que hacerlo," Bella se encogió de hombros. "Pero mi familia y mis amigos más cercanos lo sugirieron y porque confiaba en ellos, fui. Terminó siendo una de las mejores decisiones que he tomado."
"¿Te ayudó?"
Bella asintió. "Todavía me ayuda. No pasa un día en el que no use algo de lo que aprendí en aquellas sesiones."
"¿Cuánto tiempo fuiste?"
"Unos pocos meses. No mucho."
Cuanto más tiempo le llevó a Bella ofrecer la razón por la que ella fue a terapia, más incómodo se sintió Edward por preguntarlo. Al final, después de unos minutos cuando ella no ofreció la fuente del motivo de su terapia, Edward se rindió y le preguntó.
"Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué todo el mundo quería que fueras a la terapia?"
"Bueno," Bella parecía considerar las palabras para la explicación más simple: "Ni tengo buen perder."
Edward soltó un bufido. "¿Y quién lo tiene?"
"En realidad, la mayoría de la gente lo lleva mejor de lo que se podría pensar. Por ejemplo, si fueras a por un trabajo y no lo consiguieras, ¿qué harías?"
"Buscaría otro trabajo," contestó Edward con gran simplicidad.
"Sí. Eso es probablemente lo que el noventa por ciento de la población haría. Las personas no suelen sentirse derrotadas por las cosas hasta que les pasa un par de veces, y sólo cuando es de seguido." Bella se echó el pelo sobre el hombro. "Pero yo no. Literalmente, me tomo cosas por el estilo tan personalmente que no podría funcionar.
Solía crearme unos objetivos al azar y mi autoestima estaba ligada a si los alcanza o no. Cuanto más mayor me hacia, más grandes se convertían los objetivos, y mayores eran consecuencias de no alcanzarlos." Bella respiró hondo y continuó. "Cuando estaba en el último curso del instituto, me ofrecí como voluntaria en una organización sin ánimo de lucro que trabaja para educar a los países del tercer mundo sobre los beneficios de invertir en su juventud. Realmente me involucré con el programa, e incluso escribió una subvención que resultó en la financiación de un orfanato que se construirá en Nicaragua. Bueno, me pareció que la evolución natural para mí ere ir a este orfanato y enseñar clases de inglés y de salud. Así que eché toda la carne en el asador por así decirlo. Ni siquiera consideré que podría no ser seleccionado para ir, y cuando no lo fui, ni siquiera sabía cómo asumirlo. Casi abandoné en mi segundo año de la carrera por aquello. Estaba paralizada por el miedo al fracaso hasta tal punto que ni siquiera quería intentarlo. Fue entonces cuando mis padres y mis amigos me dijeron que debía ir a terapia. Y la verdad, la única razón por la que fui inicialmente, fue porque pensé que el terapeuta se pondría de mi parte y me dirían que debía haber sido elegida para representar a la organización en Nicaragua, que yo era la mejor persona para el puesto. Pero ella hizo mucho más que eso. Me abrió los ojos a la inmensa cantidad de presión a la que me había puesto a mí misma sin razón relevante."
"¿Así que ya no haces eso?" Edward preguntó.
"Oh, todavía lo hago," admitió Bella con facilidad, "pero ahora reconozco lo que estoy haciendo, y tengo las herramientas que usar para ayudarme a ver las cosas en la perspectiva adecuada. Ese tipo de herramientas son las que Leisel quiere dar a Anthony, de modo que la próxima vez que este con un grupo de niños hablando de su madre, sabrá cómo responder, en lugar de arremeter físicamente o mojar sus pantalones. "
"¿Crees que es la persona adecuada para Anthony?" Edward preguntó sobre Leisel.
"Definitivamente no creo que ella sea la persona equivocada," ofreció Bella. "Pero no habló conmigo. Si te dio una vibración estando con ella, estás completamente en tu derecho de elegir..."
"No me hables como una profesora, Bella. Por favor. Te estoy preguntando, como mi novia, ¿crees que debo volver a llevar a Anthony?"
Bella asintió. "Sí. Y he oído a otros profesores que han enviado a sus alumnos a Leisel. No tienen más que cosas maravillosas que decir. Pero aparte de todo eso, a Anthony parecía gustarle, y eso es muy importante."
Edward se pasó los dedos por el pelo y dejó escapar un gemido de angustia. "Fue difícil verle con ella," dijo en voz baja.
"¿Por qué, cariño?"
Porque si. Recuerdo estar sentado en habitaciones como esa, respondiendo a todas esas preguntas y pensar que si decía lo correcto me dejarían volver con mis padres. Cada vez que alguien venía a hablar conmigo, o me llevaban a hablar con alguien, mis esperanzas aumentaban. Cadavez. Literalmente pasaron años hasta que dejé de tener esperanza. Era un niño muy estúpido..."
"No, no lo eras. Y tampoco lo es Anthony."
"Sé que no lo es, pero no quiero que esta gente le haga creer que de alguna manera le van a traer de vuelta su antigua vida. Quiero decir, ¿qué hay al otro lado de estas preguntas, Bella? Todo lo que va a hacer es recordar y lamentarse y quiere lo que no puede tener."
"¿Edward...?" Bella le tocó el brazo tímidamente. "Tu situación es completamente diferente a la de Anthony. Y si... mirarás las cosas un poco más allá, entenderías exactamente lo diferentes que son."
A Edward le llevó un momento darse cuenta de que Bella estaba hablando acerca de una conversación que ella había tenido no hace mucho tiempo que descubrió algo que, ella misma, no estaba dispuesta a decir. Le estaba dando una sola manera de averiguar de lo que estaba hablando, y se trataba de un curso de acción que él nunca se veía tomando.
"Simplemente no confío en los terapeutas," Edward cambiado el curso de la conversación, como si Bella no hubiese su anterior declaración.
"¿Le dijiste a Leisel que te sientes así cuando estabais hablando los dos solos?" le preguntó Bella.
Edward negó. Planeó contarle a Bella todo lo que él y Leisel habían discutido, pero su mente estaba tan desordenada por el cansancio, que ni siquiera sabía por dónde empezar. Excepto por una cosa.
"Le dije que estamos juntos y que no se lo habíamos dicho a Anthony todavía," dijo.
"¿Dijo que era algo malo? ¿Dijo que debíamos decírselo?" Bella le preguntó.
"Sí, dijo que deberíamos decírselo," Edward hizo una pausa. "En realidad... dije que no deberíamos asumir que el no lo sabe... algo sobre la forma en que nos pinta en los dibujos o una mierda de esas."
Bella se echó a reír. "¿No sería gracioso si estamos pasando por todos estos problemas para ocultárselo, y que él ya lo sepa?"
"No," dijo Edward, sonriendo a pesar de su respuesta negativa. "Pero estaría bien que te quedarás a dormir más."
"Sí. Estaría bien," Bella estuvo de acuerdo.
Edward se dio la vuelta para estar frente a Bella. Puso sus manos en sus caderas y la deslizó más cerca de él. "Quédate," dijo mientras hundía su cara contra su cuello.
"Creí que estábamos de acuerdo en que no me quedaría hasta que se lo dijésemos a Anthony..."
"Se lo diremos por la mañana," insistió Edward suavemente mientras sus manos se deslizaban por los muslos de Bella.
La ironía no pasó desapercibida para Edward que sólo unas horas antes quería encerrarse en sí mismo aislado del mundo y revolcarse en la miseria que había creado en su propia mente. Pero esta mujer, esta hermosa mujer a su lado, había llegado silenciosamente a su lado y le había mostrado que la necesitaba en su vida, y no sólo hasta que los rayos de la mañana rasgaran el horizonte.
Nota de la Autor: ¿Quieres leer sobre la promoción de Tutorward y su Bella? ¿O qué tal un vistazo al futuro cuando Bella de a luz... será niño o niña?
¿O a lo mejor quieres un asiento en primera fila para ver que pasó entre el Edward Cannabeano y Alice años atrás…o quizás un vistazo a Edward cuando decidió darse un pequeño paréntesis en la forma de vida Cannabeana?
Si ninguna de esas opciones te interesa, a lo mejor quizás quieras experimentar desde el punto de vista de Anthony su primera noche en Forks, o quizás la noche que pasó con Jasper y Alice, o quizás algo que vio cuando nadie pensaba que estaba mirando…
O a lo mejor una frase en alguna de esas tres historias que te llegó al alma y quieres que sea revisada en un One-shot de más de 5000 palabras. ¡Todo lo que tienes que hacer es pujar por Team ItzMegan para hacer ese deseo realidad!
Nota de la traductora: Esa nota de Autora es la que estaba en el capítulo, la puja a la que hace referencia ya terminó, y solo os diré que en su momento ganó la puja para un Outtake para esta historia, que cuando llegue su momento, también traduciré ;Þ
