Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Visita

Inuyasha subía por aquellos escalones, ¿Cómo es que estaba de nuevo en ese lugar? Después de todo, la invitación fue sin compromiso. Pero no, al ir manejando, no giró a la derecha para ir a su casa, se siguió derecho.

—Buenas tardes— saludó a la señora de mediana edad que abrió la puerta.

—Me alegra que decidieras venir, Kagome está en la sala viendo televisión, pasa— le guió, e Inuyasha vio a la chica sentada en el sillón, ella vestía aún su pijama.

—¿Cómo estás?— ella tomó una libreta y bolígrafo, cuando terminó de escribir, le mostró la libreta.

Mejor, no pensé que vinieses— por eso no se había cambiado, en su defensa, estaba enferma y se sentía más cómoda con su pijama.

—Tu madre insistió mucho y lo que cocinaba ayer olía en verdad muy bien.

Siento si te causé algún problema.

—Para nada— vio hacia un librero, algo llamó su atención, se acercó y se sorprendió, había fotos y premios, entre ellos, un diploma con el nombre Kagome, ella había estudiado para educadora—. ¿Por qué si tienes un título como este no trabajas en ello? Lo siento, no debí preguntar eso— se disculpó de inmediato al ver que desviaba la mirada.

Está bien, donde trabajaba no me renovaron mi contrato, busqué por largo tiempo y nada, pero encontré en el acuario.

—Entiendo— que ella fuese educadora tenía sentido, sabía tratar muy bien con niños, por ello, quienes no la quisieron de nuevo, eran unos idiotas—. También juegas béisbol— dijo al ver una pequeña copa de tercer lugar.

Ya no mucho, es de cuando iba a la primaria.

Estaban otros premios por ferias de ciencias u olimpiadas de conocimiento en historia, los demás premios eran de Souta, el hermano menor de ella. Cuando vio la foto de una pequeña Kagome en las escaleras del templo y luciendo un lindo kimono, no pudo evitar pensar en la buena condición que ella debía tener.

—¿Desde pequeña has subido y bajado todas esas escaleras?— Kagome asintió.

Ya me acostumbré.

—¿Cómo subieron ese coche aquí?— cuando de reojo vio por la ventana, le extrañó ver aquel sedan gris.

Por la otra entrada.

—¿Hay otra entrada?— estaba perplejo, Kagome miró por la ventana y señaló una reja pasando el patio trasero.

¿Ayer me subiste por las escaleras?— se apresuró a escribir.

—Tú dijiste que era la dirección.

—¡Lo siento mucho! Hoy también las subiste por mi culpa, ¿Y tu coche?

—Estacionado en el parque de enfrente, y ya no te preocupes— no dejó que Kagome terminase de escribir, estaba seguro que era otra disculpa—. Eso me dio darme cuenta que me falta hacer ejercicio— le dio una palmadita en la cabeza.

Kagome se sonrojó por aquel gesto, y por la cercanía, a su nariz llegó de nuevo el aroma de Inuyasha. Ayer, mientras iba en su espalda, fue que se percató de ese olor, era difícil de describir pero era tan embriagante. Agradecía que su nariz no estuviese tapada.

—Oye, ¿Estas bien?— ella se había quedado quieta, estaba por bajar su cara para verla, cuando un fuerte sonido de dio en la cocina y ambos fueron a ver—. ¿Todo bien?— la madre de Kagome estaba algo mojada.

—La comida se va a demorar un poco más, el grifo se averió y no puedo terminar de lavar las verduras, tendremos que esperar a mi esposo o comer sin la ensalada.

—Yo podría…— calló al ver que Kagome movía las manos para negar—. ¿Por qué no? Yo sé hacer eso— la chica se le quedó viendo fijamente y de alguna manera supo lo que ella intentaba decir—. No es molestia— a Kagome no le parecía correcto, esa tarde, Inuyasha era un invitado—. ¿Vas a dejar que la comida de tu madre se arruine?

La madre de la chica los observaba con ternura, él lograba comprender lo que Kagome quería decir, desde el día anterior supo que entre ellos dos había una clase de lazo, y lo acababa de comprobar.


Inuyasha manejaba pensativo, fue muy raro que Sesshoumaru le llamase con media hora de anticipación para ir por Ranko, no le dio explicaciones, solo le pidió que la recogiese de la escuela ¿Rin estaría bien? Por el retrovisor vio a su sobrina, jugaba con su tableta y comía la fruta que no se comió en el almuerzo.

—¿Quieres ir a comer algo o te llevo ya a tu casa?

—Ahora que Kagome tiene piernas, la quiero invitar a pasear.

—Tu mamá no puede llevarte y no puedes ir sola… Yo no seré tu chofer— cuando vio su carita sonriente se dio cuenta de sus intenciones.

—Por favor.

—Tal vez ella aún no se siente bien— seguramente seguía con dolor y sin poder hablar.

—Entonces, quiero llevarle una canasta de fruta.

—Tu papá no va a querer.

—Yo no le digo si no le dices.

—No está bien que le mientas u ocultes cosas— él le solapaba cosas, pero no eso.

—Le dejamos la canasta y nos vamos.

—No.

—Está bien, entonces todo el camino pondré esta canción– era jugar sucio, pero no tenía otra manera de torturarlo.

¿Cuánto tiempo llevaba de esa canción? ¿Cuántas veces se había repetido? Vio el tránsito y parecía que no avanzaban. ¡Se iba a volver loco!

—Quita eso.

—No, me gusta esa canción— la verdad era que no tanto, pero sabía muy bien que su tío no la soportaba.

—Te llevó pero quita esa maldita canción— la música paró—. Eres perversa.

Ranko esperaba impaciente a que alguien abriera la puerta, le pidió a su tío tocar de nuevo el timbre, ya comenzaba a creer que no había nadie. Estaban por irse cuando escucharon pasos al otro lado, Kagome les abrió, vestía con short y sudadera, estaban en primavera y le daba calor, pero por la enfermedad llegaba a sentir frío, por eso optó en usar esa combinación de ropa.

—Hola, ella te quería ver— dijo Inuyasha cuando se percató de la mirada interrogante de la chica, la verdad es que ella nunca imaginó que al abrir la puerta fuesen ellos.

—Hola, ¿Ya estás mejor?— Kagome asintió.

—¿Estas sola?— la casa parecía muy silenciosa.

Mi mamá llevó a Souta a su entrenamiento, pasen— escribió Kagome en la libreta de notas que tenían siempre en la mesa junto a la puerta.

—¿Dónde puedo poner esto?— Inuyasha le mostró la canasta que llevaban.

Kagome señaló la mesa junto a las escaleras, vio con atención la canasta, la fruta se veía realmente deliciosa, pero le pareció curioso que también le llevasen sales de baño.

Gracias, es muy linda— le mostró el texto a Ranko.

—¡Que bueno que te gustó! Yo elegí la fruta y mi tío lo demás.

—Mi madre me enseñó, hace canastas de obsequios para fiestas y esas cosas— desvío la mirada, no esperaba que Ranko lo delatase.

Luego de comprar la canasta de fruta, pasaron por fuera de una tienda de jabones naturales, Inuyasha vio la vitrina y recordó que su madre decía que un buen baño podía sanar el alma y cuerpo, tal vez a Kagome le vendría bien algo de eso.

¿Quieren algo de beber?

—No es necesario, debes descansar, además nosotros ya debemos…

—¡¿Es tuyo?! ¿Puedo verlo?

Inuyasha volteó a ver a Ranko, estaba parada junto a un librero y sostenía un libro grande de cuentos. En un segundo que la descuidó ella ya había estado de curiosa.

Mi papá me lo regaló hace años, puedes verlo— Ranko se sentó en el tatami y se puso a hojearlo.

—Perdón por eso, como te habrás dado cuenta es muy intranquila.

No te preocupes.

—¿Qué pasa?— preguntó cuando sonó la alarma del celular de Kagome, la pantalla mostraba que era hora de su medicamento—. Deja te traigo agua, tu espera aquí.

Cuando Inuyasha volvió con el vaso de agua, Kagome estaba sentada en el sofá y observaba a Ranko que se veía muy entretenida con el libro, estaba segura que no sabía leer, al menos no mucho, pero parecía que por los dibujos identificaba las historias. También se preguntaba ¿Por qué Ranko no había dicho algo sobre sus piernas? ¿Pudiese ser que ya le explicaron la verdad?

¿Ella a dicho algo sobre mis piernas?

—No, nada. ¿Qué te pasó?— cuando ella mencionó sus piernas, en reflejo bajo su mirada a verlas, fue que se percató de las pequeñas manchas rojas en su piel.

Me dio alergia.

—¿Por la medicina?— Kagome negó—. ¿Por el agua del estanque?— ella se encogió de hombros, ni los médicos estaban seguros, pudo ser eso o por alguna planta que rozó—. ¿Vas a estar bien?— la vio sonreír a modo de afirmación.

Ranko había volteado a verlos, estaban sentados muy juntos y eso la ponía feliz, finalmente su tío estaba avanzando, era una lástima que no pudiera poner música, en las películas que había visto, eso siempre ayudaba. Al ver las machas rojas en las piernas de Kagome, de inmediato dedujo que eso era una reacción por no tener su aleta.

—Ya es hora de irnos— dijo de pronto Inuyasha, estaba sintiendo que sus manos sudaban y estaba inquieto por alguna razón.

—¿Tan pronto?— justo cuando había un avance, el tonto de su tío decidía que debían irse.

—Lo prometiste— ella le dijo que sólo dejarían la canasta y ya se habían demorado más.

—¿Podemos venir otro día?— estaba satisfecha, ese día dieron un gran paso.

—Seguro— aceptó al ver que Kagome asintió.

Inuyasha y Ranko iban en el elevador rumbo al piso donde estaba el apartamento hogar de la pequeña. Desde que dejaron la casa de Kagome, no habían hablado mucho. Inuyasha creí que luego de eso, tendría a su sobrina haciéndole preguntas, pero nada.

—Yo sé como puedes ayudarla— dijo de pronto Ranko.

—¿Ayudar a quién?

—A Kagome, sé cómo puede recuperar su voz.

—Con descanso y medicamento.

—No tío, no seas bobo.

—¿Entonces?— llegaron al piso y caminaron a la puerta del apartamento.

—La tienes que besar— era lógico.

—¡¿Qué?!

—¿No recuerdas la película?

—No haré eso— oficialmente su sobrina estaba llegando demasiado lejos con su fantasía.

—Es la única manera— dijo con seriedad y determinación.

—No hay manera que haga eso— tocó el timbre, no pasó mucho para que alguien les abriera.

Inuyasha al ver a Rin se tranquilizó, ella estaba bien, entonces la razón por la que Sesshoumaru le pidió recoger a Ranko, debió ser por otra causa.

—Ranko ¿Te divertiste con tu tío?

—Si mami— la abrazó—. Tío, ¿Lo harás?

—No.

—Mamá, dile que para que Kagome recupere su voz, él debe besarla, hoy casi lo hace.

—¡No lo iba hacer!— ¿De dónde sacaba esa idea tan loca?

—¡Si lo ibas hacer! ¡Yo vi como la mirabas! ¡Hasta te pusiste rojo!

—Estas imaginando cosas— estaba nervioso, él no hizo nada de eso ¿O si?

—Calma los dos— intervino Rin—. ¿Vieron a Kagome?

—Le lleve una canasta de fruta.

—Fue un lindo gesto, ¿Cómo sigue ella?

—Ya no se ve como ese día, está mejor, aún sin poder hablar pero se está recuperando bien— contestó Inuyasha.

—Tío, tienes que hacerlo o la maldición no se va a romper.

—De nuevo con eso, escucha Ranko— se acuclilló frente a su sobrina—. Nada malo le va a pasar porque ella no es…

—¡Inuyasha!— habló con firmeza Rin—. Si le dices eso que planeabas, te odiaré por siempre y nunca mas volveré a estar a tu favor cuando hagas algo que no le guste a Sesshoumaru. Pero sobre todo, nunca más volverás a ver a Ranko— en ese momento su pequeña podía estar desesperando a su tío, pero sabía que Inuyasha la quería demasiado y no soportaría no verla.

—¿Tu también?

—Ranko, ve a tu cuarto, debo hablar con tu tío— la pequeña asintió, le dejaría el resto a su madre, confiaba en ella.

—¿Está bien que ella crea eso?

—Tiene cuatro y medio.

—La quiero y todo, pero se está saliendo de control.

—Te pones así porque una parte de ti sabe que ella tiene razón.

—¿En qué? Kagome no es, ya tú sabes– susurró por si la niña los espiaba.

—No me refiero a eso— ella no hablaba sobre si Kagome era o no una sirena de verdad.

—¿Entonces?

—Eres un bobo.

Rin sonrió, antes de que Kagome enfermara, había ido al acuario para desayunar con Sesshoumaru, pero antes de ir a la oficina de su esposo, decidió ir a saludar a Kagome. No la encontró, pero al escuchar sonido venir de la parte de enfrente, supo que estaban ensayando. Estaba por atravesar la sala y ver más de cerca, cuando notó una figura al otro extremo, Inuyasha veía desde las sombras el ensayo de las sirenas y cada que Kagome pasaba cerca del vidrio, él sonreía. Decidió irse, no quería ponerlo incómodo o dejaría de ir al verse descubierto.


Como último recurso para poder entender mejor a Ranko, Inuyasha decidió pedirle ayuda a Miroku, su amigo tenía hijas y debía poder darle un consejo. Por ello fue que quedaron de verse para ir a casa de Miroku y también hablar con Sango.

—Llegaron, hola Inuyasha, que bueno que nos visitas— saludó la chica castaña al verles llegar.

—Hola, ¿Y las gemelas?— no las veía, ni escuchaba.

—Durmiendo, así que no hagan mucho ruido o se despertarán, Miroku me contó de tu problema, me dijo que Ranko te mete en líos con su imaginación.

—Ustedes tienen hijas, pensé que podrían ayudarme, ¿Cómo le hago para que no exagere con su imaginación?

—Vamos a la cocina, terminaba de hacer la comida— los dos hombres siguieron a Sango y se sentaron en las sillas de la barra—. Bueno Inuyasha, nuestras hijas tienen dos años, aún no tienen esa etapa, y Ranko es una niña pequeña con una grandiosa imaginación, según me cuenta Miroku, sería cruel de tu parte cortarle su ilusión— hablaba al terminar de lavar las verduras.

—Se muy bien eso, pero en verdad que me pone en aprietos y... Se está saliendo de control.

—¿Ahora qué te pidió?— preguntó Miroku, Sango le puso enfrente el colador con las verduras, una tabla de picar y un cuchillo, él ya sabía que debía hacer.

—Cree que Kagome no tiene voz porque ahora tiene piernas, piensa que tiene una clase de hechizo y quiere romperlo— la risa de Sango de escuchó.

—¿De qué te ríes amor?— Miroku dejó de cortar la verdura y la vio interrogante.

—Ya sé qué le pide Ranko— se inclinó sobre la barra y vio fijamente a su amigo—. Es simple, quiere que beses a Kagome ¿Verdad?— Inuyasha asintió avergonzado.

—¿Y cuál es el problema?— Miroku no entendía el drama—. Hazlo y se va a dar cuenta que estaba equivocada.

—¡Ese es otro problema! Conociéndola, si no funciona, encontrará alguna razón "lógica" del por qué no funcionó.

Sango y Miroku se vieron, creyeron que Inuyasha diría algo como "No voy a besarla porque no somos nada" o "No voy a besarla contra su voluntad", así que dedujeron que la idea de besar a la chica en cuestión, no le desagradaba y en el fondo de su alma, quería hacerlo.

—Tengo una idea— habló Sango—. Vayamos en grupo al acuario.

—¿Eso cómo va a ayudar?

—Solo confía en mí.

—Bien, solo espero que funcione lo que sea que tienes planeado.


23/03/2019

¡Vaya que aman a esta niña!, sé que es pequeña y se expresa muy bien para su edad, pero ¡Hey!, es hija de Rin y Sesshoumaru.

Eso de que Ranko se imagina a su padre como Ursula, tiene su razón (aunque no se ha creado la imagen de que él tenga tentáculos), ha escuchado que los que trabajan para él son sus empleados y tienen contratos, por ello, al ser Kagome empleada de su padre, da por hecho en su imaginación, que es el dueño de sus vidas. Pero eso se desarrollará más adelante.

Nos seguimos leyendo, se cuidan y gracias por sus mensajes.