A Rough Start
Capítulo 27 – Evadirse
Bella y Rosalie se sentaron en la pequeña mesa de la cocina de Bella, hablando mientras tomaban una taza de café a media tarde. Anthony había terminado rápidamente su merienda anticipando poder ir a pintar en el libro de colorear que había comprado en la tienda de la guardería con cinco 'centavos positivos' de su cuenta de comportamiento.
"¿Qué es un centavo positivo?" Preguntó Rosalie cuando Anthony excitado le contó sobre dicha transacción.
"Es de mi cuenta," explicó Anthony. "Los consigo por terminar los trabajos de mesa y estar en fila en silencio."
Rosalie rió. "¿También tenéis 'monedas de cinco centavos para traviesos' y 'monedas de diez centavos para el aburrimiento?,"
Anthony la observó por un momento, como si estuviese hablando una lengua que él no entendía, antes de mirar a Bella para que se lo tradujera.
"Intentamos centrarnos más en el refuerzo positivo en la guardería," le dijo Bella. "Y nos limitamos a los centavos en mi clase. No soy economista."
Bella miró a Rosalie en silencio mientras esta observaba a Anthony arrastrar los pies hacia la sala de estar y sentarse en el suelo con su libro de colorear.
"Es muy callado, ¿no? Para un niño," añadió.
"Depende," Bella rió. "También puede ser muy activo. Pero siempre es un buen chico."
"Suenas muy poco imparcial, sobre eso, profesora," Rosalie sonrió.
"Quizás," Bella se encogió de hombros, pero la sonrisa que lo acompañaba marcaba que estaba de acuerdo.
"Deberías tener cuidado o todos los niños de tu clase te acusaran de no ser justa."
"Podrán acusarme todo lo que quieran, soy muy justa," dijo Bella defensivamente. "Me aseguro de no dar a ninguno de mis alumnos un trato preferencial no merecido en clase."
Rosalie frunció el ceño. "¿Trato preferencial no merecido? Pero qué... ¿Has sacado eso del libro de instrucciones para profesores o algo así?"
"Página seis," Bella sonrió.
"Si, bueno, deberías esperar que al menos Junior, hay sentado, mantenga la boca cerrada en relación con el trato preferencial que le das a su padre, al menos hasta que se gradúe para el primer curso."
Bella se sentó erguida mientras se aseguraba que Anthony estaba totalmente inmerso en su tarea antes de informar a Rosalie que no le preocupaba que Anthony dijera algo indebido. "No creo que a nadie le importe que Edward y yo seamos amigos especiales."
Rosalie la miró como si acabara de tragarse una pastilla amarga. "¿Amigos especiales? ¿Así es como explicáis vuestra relación? Suena muy a... color de rosas."
"Tiene cinco años," Bella le recordó a su amiga. "¿Cómo se lo hubieses explicado tú?"
"Yo le hubiera... bueno le hubiese dicho que... le hubiese explicado que cuando un hombre y una mujer... cuando están... bueno yo no lo hubiese llamado amigos especiales, eso seguro," se mofó Rosalie.
En realidad, el rechazo de Rosalie no era único. Edward había reaccionado de la misma manera durante la reunión que él y Bella habían tenido antes de su sesión informativa con Anthony. Sólo que él había protestado por lo de "amigos" en lugar del término "especiales".
"Somos más que amigos, Bella. ¿No es el objetivo de todo esto?" debatió.
"Edward, tiene cinco años," reiteró Bella.
"Es lo suficientemente mayor para comprender el concepto de novio y novia."
"O pareja."
"No. No me gusta," Edward había desechado eso de inmediato. Ahora que se había mentalizado en darle a Anthony las claves del estado de su relación, se mantuvo firme sobre ello, y quería hacerlo a su manera.
"Sí," Bella había aceptado sin lucha. "Probablemente pensará que vamos a jugar o algo así."
"Voy a decirle que eres mi novia."
"¿Qué es una novia, Papá?" Bella parecía tan seria y sincera como pudo mientras imitaba sentada en la cama al hijo de Edward.
"Eh... bueno... es cuando un hombre encuentra una mujer por la que se preocupa mucho y él... vale, olvida eso... Um... una novia es una niña grande... o sea, una mujer... ugh... mierda..."
"Has dicho mierda, Papá," Bella se burló entre risas.
"Bueno, ¡No es fácil!" Edward fingió malestar. "Inténtalo tú, listilla."
Bella procedió a sentarse derecha antes de poner su mejor voz de profesora. "Anthony, ¿cómo te sientes acerca de que Bella pase tiempo conmigo?" ella hizo una pausa para dar efecto. "Porque considero a Bella una amiga especial, Anthony, y eso significa que pasaremos mucho tiempo juntos... a veces en su casa, y a veces aquí, con nosotros." Bella miró a Edward con las cejas levantadas cuando terminó de hablar.
"¿Y si se pregunta por qué quiero pasar tiempo contigo?" Edward preguntó indignado.
"Es porque soy tu amiga especial."
"¿Y si pregunta si Jasper es también mi amigo especial?"
"Jasper es el amigo especial de Alice."
"¿Y si pregunta si eres su amiga especial?"
"Le dices que soy tu amiga especial, y que la gente solo puede tener un amigo especial cada vez. Eso es lo que lo hace especial."
La apariencia pensativa de Edward se convirtió en una de resignación mientras cogía una almohada de la cama y juguetonamente golpeó a Bella en la cabeza con ella. "¿Alguna vez te cansas de tener la razón todo el tiempo?"
"No tiene nada que ver con tener la razón. Lo que no quiero es tener un aula llena de niños de cinco años que afirman tener un novio o novia. Y eso es exactamente lo que íbamos a conseguir si mandábamos a Anthony al colegio armado con esa terminología."
Por supuesto, no hubo una palabra ganadora, ni para Edward ni para Bella a la hora de su explicación. "Amigo especial" resultó ser demasiado elemental para la mente de Anthony, y aunque aceptaba completamente el tiempo que su padre pasaba con su maestra, la única pregunta que Anthony preguntó fue una que ni Edward ni Bella estaban preparados para responder:
"¿Eso significa que os vais a casar o algo así?" Por supuesto, el niño había visto suficientes películas de Disney como para hacer esa asociación.
Los ojos de Bella se deslizaron hacia Edward disimuladamente, sin embargo, dejo claro que no iba a hacer comentarios. Además, aunque no tenía ninguna experiencia personal sobre el tema, sabía lo suficiente como para saber que había muy pocas respuestas a esa pregunta que no diesen lugar a más preguntas.
"Eh... no. No, eso no es lo que significa."
Bella se dio cuenta de que Edward evitó mirarla cuando respondió a su hijo. Y ya que le había respondido, Anthony fue aplacado por el momento e inmediatamente pasó a su pasatiempo favorito, que era averiguar cuando y de donde vendría su próxima comida y que iba a ser. Y cuando supo que Bella cocinaría en lugar de Edward, pareció más que feliz al respecto.
El tono del móvil de Rosalie catapultó a Bella de vuelta al presente justo a tiempo para oír su amiga soltar un suspiro contemplativo. Con pesar, Rosalie miró a Anthony antes de admitir: "A veces creo que lo he entendido todo mal."
"¿Sobre los niños?" Bella preguntó, sin comprender del todo.
"Simplemente... todo," Rosalie señaló con delicadeza. "Lo qué es importante y lo que... no."
Oh. Emmett.
"¿Has hablado con él?" preguntó Bella directamente.
Rosalie negó, sin preocuparse en fingir que no sabía sobre quien hablaba Bella. "No creo que eso ocurra en un futuro cercano," añadió. "De todas formas, acepté ese empleo en Seattle. Me marcho en doce días."
Bella ahogó un grito sorprendida. "Pero es antes de Navidad." Es lo primero que le vino a la cabeza, aunque no era lo más importante. Rosalie no tenía una familia con quien compartir las Navidades, ni esas fiestas eran un evento tan especial para ella como para tener que organizar su vida alrededor de ellas. Pero era algo que decir; las palabras quitaron suficiente tensión, así que Bella lo aprovecho como antesala mientras consideraba el peso de las emociones que causaría el vacío de Rosalie. "Es muy pronto"
Rosalie asintió, luchando contra sus propias emociones. "No tengo vacaciones, de todas formas. Pensé que sería mejor quitarme todas las cosas de en medio aprovechando las fiestas y todo eso. Además, no tiene sentido pagar un mes más de alquiler así que..."
"¿Estas segura?" Susurró Bella.
Ahora estaba claro que Rosalie no había ido para averiguar los últimos cotilleos de la sala de profesores, ni iba a intentar, por última vez, convencer a Bella para que comprara una casa. Había venido a despedirse, y se estaba dando 22 días para hacerlo.
"Tenemos que ir a cenar o algo antes de que te vayas," dijo Bella sin entusiasmo.
"Claro," dijo Rosalie. "De hecho, todo lo que haré hasta que me marche es embalar, redireccionar el correo y comer una gran variedad de cenas precocinadas. Tengo el dinero justo hasta que empiece a trabajar de nuevo, así que..."
"No digas más. Cenarás aquí. Cada noche," Insistió Bella.
"Bueno, no sé si todas las noches. Quizás a Edward no le guste la idea."
"Edward lo entenderá."
Y lo hizo. Más o menos.
Aunque no se quejó, Bella se dio cuenta de que estaba incómodo pasando la jornada de trabajo con Emmett, y luego la noche cenando con Rosalie. Después de la segunda noche, Edward estuvo bastante callado y, a continuación, tan pronto como Rosalie se marchó de vuelta a su apartamento, desahogó sus sentimientos al respecto.
"No le voy contar ni una mierda sobre Emmett, así que espero que no pregunte," dijo.
"No lo hará," dijo Bella, aunque no estaba convencida de ello. "Pero por si acaso, creo que deberíamos planear simplemente no decir nada relacionado con ellos. Tampoco debes decirle a Emmett cosas que ella diga."
La expresión en la cara de Edward reveló que quizás ya era tarde para tal pacto.
"Edward, ¿No lo hiciste... verdad?" preguntó Bella.
"A Emmett le da igual," declaró Edward, contestando la pregunta de forma indirecta. "Se alegra de que se mude. Así no tendrá que cruzarse con su impertinente culo en la gasolinera nunca más."
"¿Eso dijo?" Bella estaba decepcionada. Aunque pensaba que el hecho de que Rosalie dejara a Emmett por otro tío era sucio y rastreo, no estaban casados, y si Rosalie sentía que no podía apreciar a Emmett por el hombre que era, entonces, lo mejor era seguir adelante y dejarle encontrar a alguien que pudiese hacerlo.
"No tuve que decirlo. Sé como se siente."
Y si una fracción de los sentimientos de Emmett estaban representados por la manera fría con la que Edward actuaba frente a Rosalie, entonces estaba muy claro como se sentía Emmett, sin necesidad de que sus pensamientos o sentimientos fueran dichos de nuevo.
A pesar de eso, Rosalie continuó visitando a Bella cada noche para cenar, y después del tercer día, cambió la rutina de sus visitas. Ocurrió después de que Anthony la retara a una partida de damas, recordando como jugaron en Acción de Gracias.
Empezaron jugando una partida rápida cada noche después de cenar, antes de que Edward le dijese a Anthony que se estaba haciendo tarde y que se tenían que marchar. Como parecía que Anthony realmente disfrutaba con las explosivas bromas de Rosalie durante sus partidas, Rosalie empezó a llegar más y más temprano, y cada vez pasaba menos y menos tiempo en la cocina con Bella y más tiempo en el lado opuesto del tablero de juego frente a Anthony.
No fue hasta la última semana que Rosalie estaba en Forks que Bella se dio cuenta de que el tiempo que Rosalie pasaba con Anthony era algo más que un mero entretenimiento.
La tormenta tronaba en el exterior, y Rosalie entró disparada en el pequeño apartamento llevando dos sudaderas enormes bajo un chubasquero también enorme. Bajo el brazo llevaba una bolsa de plástico, y cuando Bella preguntó, la abrió para revelar un juego de Hundir la Flota.
"¡Hey! ¡Tengo ese juego!" Anthony gritó apareciendo corriendo sin ser anticipado.
"¿Lo tienes?" Rosalie preguntó, un poco decepcionada por no poder ser ella quien le enseñara a jugar.
"Uh-huh. Me lo dio Emmett." Anthony estaba tan ocupado quitando a Rosalie el juego de las manos que no se percató de la desgarrada expresión de su rostro.
Bella se sintió horrible al ver lo alicaída que se puso Rosalie con la mera mención del nombre de Emmett. Quería preguntarle a su amiga si quería hablar de ello pero parecían tener un acuerdo silencioso sobre no discutirlo.
Así que Bella fingió que el nombre de Emmett no había sido pronunciando y se traslado a la cocina para terminar la cena de esa noche. También pretendió no escuchar la conversación entre Rosalie y Anthony en un esfuerzo de frustra cualquier situación desagradable adicional.
"¿No vas a llorar cuando hunda tu barco, verdad?" Se escuchó a Rosalie decir mientras le daba un golpecito en el costado a Anthony.
"¡No soy un bebé!" Exclamó Anthony.
Hubo un momento de silencio durante el cual, Bella supuso, que estaban preparando la partida. De repente, la voz de Anthony se escuchó muy bajito.
"Vicki dijo que yo era un barquito ruidoso*."
"¿Quién es Vicki?" El tono de voz de Rosalie reveló que ella sabía exactamente quién era 'Vicki'.
"No sé cuál es su otro nombre," dijo Anthony, eludiendo el hecho de que él sólo usaba el nombre de pila de su enemigo. "Pero ella no es una amiga especial."
¡Joder y tanto que no lo es! pensó Bella echando a un lado de la manopla que estaba usando y luchando por permanecer en la cocina. Después de todo, Anthony nunca ofreció voluntariamente hablar con ella acerca de lo que había sufrido ese día en la casa de Vicki. Por alguna razón, en lugar de eso encontró en Rosalie su confidente.
"¿Sigue tu papá hablando con Vicki?" Rosalie le preguntó, solo como lo haría Rosalie.
"No lo sé. Pero dijo que no tengo que volver a verla nunca más. Es mala."
"Bueno, no creo que tu papá siguiese hablando con alguien que fue malo contigo ¿No crees?"
No hubo una respuesta verbal de Anthony y Bella se acercó al borde de la pared que separaba su cocina de la sala para poder obtener una imagen visual de lo que estaba pasando.
Anthony estaba sentado en el suelo, de espaldas a Bella, alineando estratégicamente sus pequeños barcos de guerra. Desde donde estaba, Bella se dio cuenta de que la única forma para que Anthony ganara la partida era si Rosalie se lo permitía.
Los ojos de Rosalie miraron hacia donde estaba de pie Bella, y luego volvieron a Anthony, a fin de no romper el flujo de la conversación.
"No tienes miedo de Vicki, ¿verdad?" preguntó ella.
"No, yo no tengo miedo," dijo Anthony indignado.
"Bien. Porque tu padre es muy grande y estoy segura de que nunca le dejaría hacerte daño."
"Ya me hizo daño," susurró Anthony. "Me pegó en el trasero."
"Bueno, eso es porque Vicki es una mala persona," Rosalie no perdido ningún segundo en afirmarlo. "Y se lo contaste a tu padre, ¿verdad? Y él te dijo que ella nunca debería haberte pegado, ¿verdad?"
"La Señorita Bella me lo dijo."
"Sí, bueno eso es porque la Señorita Bella es genial," Rosalie puso énfasis en la última palabra. "Y se preocupa mucho por ti."
Anthony sonrió. "Ella es una amiga especial."
"Sí, y tu padre suerte de tenerla," dijo Rosalie, guiñando un ojo sobre la cabeza de Anthony hacia Bella, mientras ponía su comentario en la perspectiva adecuada.
Anthony rió. "Eso es lo que dijo él."
Bella se sintió tan conmovida por las palabras que sus ojos se empañaron de lágrimas y regresó a la cocina, a fin de no tener una audiencia para el tal show de emociones. Sin embargo, cuando Edward entró en el apartamento momentos más tarde, ella no perdió tiempo en lanzar sus brazos alrededor de él y besarle varias veces en la cara y el cuello antes de aterrizar en sus expectantes labios.
"Vaya, eso si que fue una bienvenida a casa," dijo sonriendo, a pesar de que no acababa de entender el agradable asalto.
Durante la cena, Rosalie y Anthony continuaron con sus bromas ligeras, y Bella constantemente lanzaba miradas en dirección a Edward para ver si se había dado cuenta de la charlatanería poco característica en Anthony.
Al parecer, Edward, o bien no creía que fuera gran cosa, o no se había dado cuenta porque su expresión reveló que ni siquiera escuchaba lo que se estaba discutiendo en la pequeña mesa. De hecho, no fue hasta Rosalie se dirigió a él directamente, al final de la cena, que pareció recordar que otras personas estaban realmente presentes.
"Entonces, es como una noche de viernes para ti, ¿no? Cómo no tienes que trabajar mañana" le preguntó Rosalie.
"Eh... sí. Supongo." Sus ojos se encontraron fugazmente con los de Rosalie y Bella sabía que él estaba tratando de desalentar cualquier conversación íntima que pudiese desembocar en el tema de Emmett.
"Tú y Bella deberíais salir. Id a ver una película o algo así. Anthony y yo podemos pasar el rato aquí," sugirió Rosalie.
Edward se encogió de hombros y Bella estaba segura de que él iba a rechazarla. Pero luego se volvió hacia Bella y levantó una ceja. "¿Quieres?"
"Claro," dijo Bella, siempre estaba de acuerdo para pasar algo de tiempo con Edward.
"Yo también quiero ir a ver una película," protestó Anthony.
"La próxima vez," Edward le respondió.
"Oye, si vas al cine, ¿quién va a jugar a ese juego conmigo?" Rosalie le preguntó. Anthony se volvió hacia el juego mientras pensaba sobre la idea.
"No tardaremos mucho," dijo Bella para apaciguarlo. "Tu y yo tenemos colegio mañana."
"Oh-kay," Anthony destacó las sílabas mientras se instaló en la salita de estar con su segunda mejor opción.
La apariencia poco entusiasta de Edward era igual a la de su hijo, tanto que Bella sugirió aceptar la oferta de Rosalie para otra noche, cuando le fuese mejor a Edward.
"No, está bien," dijo Edward poco convincente. "Aunque en realidad no quiero ver una película. ¿Te importa si simplemente pasamos el rato en mi casa?"
Tan pronto como lo sugirió, Bella sabía exactamente qué era lo que Edward quería hacer. Gracias a Dios su período había terminado dos días antes y tenía puesta ropa interior apta-a-ser-vista-por-Edward.
"Claro, no me importa," sonrió Bella tímidamente.
Pero al llegar a casa de Edward, Bella se dio cuenta inmediatamente de que podía haber malinterpretado las intenciones de Edward. Él entró en su casa y tiró un montón de correo sin leer sobre la repisa, encendió la televisión, una acción Bella supuso era en su beneficio, ya que él continuó en dirección a las escaleras y subió a su dormitorio sin ofrecerle una invitación a ella.
Cuando Edward volvió llevaba un par de pantalones holgados y una camisa diferente."Olía como a corteza de árbol," dijo mientras se dejó caer en el sofá al lado de Bella.
"¿Un día difícil en el trabajo?" conjeturó ella.
"Como los demás," se encogió de hombros.
Ese comentario dejó a Bella varada. ¿Se supone que debía responder con '¿Quieres hablar de ello?' a eso?"
Alargó la mano y empezó a frotar sus hombros en lugar de eso. "Pareces muy tenso, cariño," le dijo.
Edward suspiró y se pasó las manos por la cara unas cuantas veces antes de responder. "Solo estoy cansado".
Después de su obvio don para la vacilación, Edward se inclinó y besó a Bella en la boca. Si él no la hubiese distraído deteniéndose antes de besarla de nuevo, se lo hubiese dicho. Pero cuando sus manos empezaron a recorrer todo su torso, sus piernas y su culo, ese segundo de vacilación fue olvidado.
Preocupada por una mayor separación, la conducta distante Edward causó que Bella le deseara aún más. De repente, un simple beso era como agua para una garganta seca, el aire para un nadador a punto de ahogarse. Tal vez él sintió su necesidad, o tal vez incluso se sentía de la misma manera, lo que explicaría la manera insistente en que después la llevó a su regazo.
"¿Quieres ir arriba?,"preguntó él, con la respiración entrecortada anticipando lo que se avecinaba.
A pesar de que le había oído, Bella no contestó por miedo a romper el trance momentáneo que había permitido a Edward deshacerse de su desánimo y responderla exactamente de la forma que ella necesitaba. En su lugar, ella tiró de su camisa hasta que él entendió el mensaje y se la quitó. Luego ella se puso manos a la obra con su cinturón de tal forma que no dejó lugar a dudas sobre cuales eran sus planes.
La emoción en el ambiente pasó de cargada a liviana cuando tanto Edward como Bella estallaron en carcajadas cuando ella se cayó del sofá tratando de quitarse los pantalones. Él se deslizó a su lado, y en un instante, Bella se sentó a horcajadas sobre su regazo desnudo y se hundió sobre él.
"Uuuhhh..." la sensación de estar conectada a él, después del largo día, la previa actitud cerrada de él y su emoción contenida después de oír lo que Anthony había repetido, casi causó que Bella tuviera un orgasmo con la penetración.
Sin disculparse por sus deseos, Bella le montó descaradamente. Sus dedos hurgaba en la carne de su torso cuando ella se incorporó y echó el cabello hacia atrás sobre su hombro. Y cuando su ritmo vaciló al envolverla su clímax, Edward se hizo cargo; agarrándola con fuerza con los dedos manteniéndola quieta mientras que embestía sus caderas contra ella.
Minutos después estaban tumbados uno junto al otro, jadeando y agotados.
"Sexo a mitad de semana," jadeó Edward. "Tenemos que hacerlo más a menudo."
"Mm-hm," coincidió Bella, satisfecha y segura entre sus brazos. Liberada de los confines de sus impulsos hacia a Edward, la mente de Bella ahora era libre para descansar con cosas inconsecuentes y sin importancia. "El festival de vacaciones es la noche del próximo jueves. Anthony está muy emocionado con que le oigas cantar," dijo mientras envolvía la cintura de Edward con su brazo con algo más de fuerza.
"Sí. Creo que he estado oyendo Jingle Bells hasta en sueños," rió Edward.
"Estoy bastante segura de que, de todos mis alumnos, Anthony es el que está más entusiasmado esta con la Navidad," murmuró Bella mientras trazaba un patrón sobre la suave acumulación de pelo en el pecho de Edward. "¿Ha comenzado tus compras de Navidad?"
En ese momento, Bella fue testigo del cambio de nuevo hacia la melancolía de Edward.
"¿Qué pasa?" Preguntó Bella con frustración incorporándose. "¿Qué he dicho?"
"Nada," Edward sacudió la cabeza mientras se ponía la camisa. "No es nada."
"No, Edward, no es nada," insistió Bella decepcionada. "Has estado... apagado toda la noche." Ella lo miró un par de segundos más y cuando pareció que no iba a conseguir nada de él, se puso de pie en un arranque de genio empezó a vestirse.
Trabajaron en silencio a la vez, recogiendo y tirando de la ropa, ordenando la habitación e ignorando completamente la tensión entre ellos.
Bella se sintió derrotada mientras caminaba hacia el baño y cerró la puerta. ¿Cómo habían conseguido volver a este punto en el que Edward sólidamente cerrada a Bella lejos de sus pensamientos y sentimientos? Habían tenido varias conversaciones al respecto, sin embargo, parecía que no iban a ninguna parte, incluso iban marcha atrás.
Lágrimas causadas por el disgusto presionaron contra sus pestañas mientras Bella cerraba los ojos angustiada. Internamente repasó su paciencia y se preguntó si tenía la suficiente para seguir tratando con las fluctuantes emociones de Edward.
"Pero yo le quiero," susurró para sí misma, y su voz retumbó en las paredes y la envolvió, pudo escuchar el eco de su impotencia.
Ser consciente de lo que sentía por Edward no hacía más que hacerlo mucho más difícil, porque a pesar de que él la bloqueaba, ella podía sentir lo que él sentía, le dolía cuando a él le dolía. Y no importaba lo mucho que tratara de obtener información de él, no significaba nada cuando él no la ofrecía de buena gana.
Y eso era todo lo que realmente quería de él: un intercambio intencional; dar y recibir con confianza. Porque si Edward no sentía que podía confiar en Bella con lo que estaba sintiendo, entonces, ¿quería eso decir que él tampoco quería que ella le confiara sus sentimientos?
Al igual que Roma no se construyó en un día, Bella no esperaba llegar al final de este asunto en un corto plazo, así que cuando salió del baño y se encontró a Edward de pie nerviosamente al otro lado, ella estaba algo más que un poco desconcertada.
"Tienes razón," dijo en su tono bajo y melódico. "Necesito... hablar contigo de algo." La forma en que mantuvo la mirada baja en lugar de centrarse en ella puso a Bella nerviosa.
"Vale," su voz tembló mientras esperaba que él hablara.
Abrió la boca y luego la volvió a cerrar sin decir palabra, y se giró sobre sus talones y entró en la sala de estar. Bella no se molestó en esperar a que le pidiera que le siguiera; sabía que él quería que lo hiciera.
"¿Qué pasa?" le preguntó de nuevo mientras se sentaba a su lado.
Edward retorció las manos y movió los pies de alante a tras con nerviosismo. "Bueno fui a ver a esa señora otra vez... la... loquera, o lo que sea."
"¿Hoy?" Preguntó Bella con los ojos muy abiertos. No tenía ni idea de que él había decidido volver... y sin Anthony. Eso era raro.
"Sí."
"¿Pasó algo con Anthony?" Bella le preguntó con preocupación. "Me di cuenta de que él sacó el tema de Vicki otra vez hoy. Se lo contó a Rosalie."
Edward miró a Bella entonces, con una expresión de sorpresa en el rostro. "Si, ella... Leisel, dijo que quizás él empezaría a hablar aleatoriamente de cosas mientras ella sacaba cosas a la superficie. Pero no pensé que ocurriría tan pronto."
"¿Ha ido Anthony de nuevo a verla entonces?" Preguntó Bella, ligeramente herida porque se estaba enterando en ese momento, pero conociendo a Edward técnicamente no tenía ninguna responsabilidad para incluirla en esa decisión.
"Iba a decírtelo, pero no estaba seguro de si iba a continuar con ello y sabía que tu querías que lo hiciera. Solo trataba de ver si podía tomar esta decisión por mi cuenta... como el padre de Anthony... ¿sabes?"
"¿Y qué has decidido?"
"He decidido llevarle una vez más antes de aclarar mis ideas."
"Eso es inteligente," dijo Bella alentadoramente.
"Sí, excepto que después de hablar con Anthony, ella salió y dijo que pensaba que ella y yo deberíamos hablar en algún momento en el que Anthony no estuviese conmigo. Eso me asustó, joder," admitió Edward. "Pensé que me iba a decir que cometieron un error al dármelo o algo así."
"Nadie va a hacer eso, Edward."
"Ella miró en mi puto archivo, Bella." Edward se inclinó hacia adelante y miró hacia atrás sobre su hombro a Bella mientras hablaba. "Esa mierda se supone que se iba a cerrar una vez que cumplí los dieciocho años, pero ella debe haberlo mirado porque sabía cosas."
"¿Entonces actuó como si fuera a utilizar algo contra ti?" Bella preguntó, irritada en nombre de Edward porque sabía que a menos que algo en concreto tuviese relación directa con Anthony, nadie debía hurgar en los registros legales de Edward.
"No," Edward negó y se calmó un poco. "Simplemente yo... me sorprendió al oír hablar sobre cosas y una vieja trabajadora social de mi caso."
Bella se acercó y tomó la mano de Edward en las suyas, un movimiento que pretendía mostrar apoyo y consuelo. "Entonces, ¿es eso lo que te tenía enfadado?"
"No estoy enfadado," dijo Edward obstinadamente. "Yo... tengo que preguntarte algo y... no quiero que flipes ni nada parecido."
Demasiado tarde. "De acuerdo."
"Bien, cuando fui a hablar con la terapeuta, hablamos sobre factores desencadenantes y cosas para Anthony y como reintroducir cosas de nuevo en su vida de manera que no le incomode, de una manera positiva," comenzó a Edward.
"Uh-huh".
"Y, bueno tu misma has dicho lo emocionado que esta Anthony por la Navidad. Supongo que era importante cuando vivía con su madre." Edward dejó escapar un tembloroso y profundo suspiro. "Así que ella sugirió que... más o menos yo recreara sus experiencias pasadas e introdujese otras nuevas a la vez. Para que él no se sienta como que ha perdido mucho de una sola vez. ¿Sabes?"
"Entiendo." Bella estaba desesperada deseando llegar a la parte con la que él pensaba que ella iba a flipar.
"Así que... creo que voy a llevar a Anthony de nuevo a Salem... a ver a su abuelo."
La confusión nubló la capacidad de Bella para procesar adecuadamente lo que Edward estaba diciendo. Hasta ahora, nada de lo que había mencionado parecido algo por lo que tener pánico.
"Creo que eso está muy bien, Edward. A Anthony le encantará," dijo Bella mientras ella se armó de valor para las malas noticias.
Edward apretó su mano a la vez que un indicio de sonrisa se dibujó en sus labios. "Cariño..."
En ese instante se hizo evidente para Bella cual era el problema de Edward. Él quería que ella fuera con él. Pero como un hombre emocionalmente atrofiado por su adolescencia, para Edward era difícil pedírselo, dejarla entrar.
"¿Sí?" Bella se inclinó, esperando. Tenía que dejarle hacer esto por su cuenta. Él tenía que tener este éxito si alguna vez iban a tener la oportunidad de seguir adelante.
"Sé que quizás pienses que es demasiado pronto, o lo que sea, pero yo estaba... joder... Bella... necesito que vengas conmigo... con nosotros." Edward tragó. "¿Quieres venir?"
Estaba a punto de hacer una broma acerca de pasar las vacaciones sola, o junto a sus padres y su multitud de compañeros del juego de tejo, pero Edward parecía estar a punto de explotar por la ansiedad.
"Me encantaría ir contigo," dijo con una sonrisa.
"¿En serio?" preguntó Edward. Su rostro mostraba toda la emoción de un niño de cinco años que acababa de recibir una bicicleta nueva.
"Por supuesto," le aseguró Bella.
"Genial," asintió Edward mientras se ponía de pie torpemente y estiró el cuello para mirar el reloj. Parecía un poco avergonzado por haber estado tan preocupado pocos minutos atrás. "Será mejor que volvamos. Tengo que acostar a Anthony."
Bella estuvo de acuerdo y siguió a Edward hasta la puerta. Todo parecía haber vuelto a la normalidad mientras Edward caminaba hacia su coche y abría la puerta del copiloto a Bella. Sin embargo, mientras ella se metía en el coche, él la detuvo y la acercó hacia él en un fuerte abrazo.
"Gracias, cariño," dijo suavemente contra su hombro.
"Te quiero, Edward," respondió Bella, porque sabía que él necesitaba realmente oírlo. "E ir a Oregón contigo es la menor de las cosas que haría por ti."
*Nota de la Traductor: ver explicación en la Nota de la Traductora del capítulo 17.
