Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Fase 4. Cita.

Sesshoumaru revisaba la lista de reparaciones que había hecho el equipo de mantenimiento y la lista del material que faltaba para terminar las reparaciones que faltaban, Inuyasha estaba sentado frente a él y aunque permanecía en silencio podía sentir que le quería decir algo, sin embargo no se atrevía a hablar, aquello ya le estaba fastidiando. Cerró la carpeta y miró a Inuyasha.

—Ya dilo.

—Pues, ¿Todo está bien con Rin?

—¿Bien cómo?— ahora si estaba interesado, ¿Acaso Inuyasha sabía algo que él no?

—Va mucho al médico y pocas veces vas por Ranko a la escuela.

—Rin está bien, no he ido porque han surgido problemas aquí.

—Comprendo, bueno, me alegra saber que todo está bien.

—¿Hay algo más?

—¿Recuerdas a Miroku?— esperó que Sesshoumaru contestara pero ni un asentimiento de cabeza, entonces dio por hecho que lo recordaba—. Tiene gemelas y me pregunta si le darías permiso a Ranko de conocer a sus hijas, van a venir al acuario y…

—¿Qué día?— odiaba que la gente le diese tantas vueltas a las cosas.

—Mañana.

—Bien, si ya no tienes otra cosa que decir, ve a trabajar, yo me encargo que tengas el material lo más pronto posible.

—De hecho hay algo más, ¿Por qué estás a favor de que Ranko crea en sirenas?

—No lo estoy.

—¿Y por qué no has hecho algo al respecto?

—Se debe dar cuenta ella misma.

—Pero… ¡Su imaginación se sale de control!— se exasperó—. Me ha pedido… Creo que si avanza más al final sufrirá.

—¿Crees que no lo sé? Pero mi hija es lo bastante lista y se dará cuenta ella sola.

—De acuerdo, hasta mañana.

Inuyasha en verdad esperaba que así fuera.


Durante la incapacidad de Kagome, en la casa Higurashi ya se había hecho una costumbre que Inuyasha estuviese allí en las tardes. Según él, regresaba para ayudar con algunas reparaciones: un interruptor haciendo falso contacto, cambiar el empaque de las llaves del agua, limpiar las canaletas del agua, reparar la madera suelta del piso y arreglar la silla floja.

Aunque a Kagome no le parecía que su familia obtuviese esos trabajos gratis (sentía que abusaban de la amabilidad del chico), Inuyasha decía que si tenía paga, la comida que le daban, él no sabía cocinar y una buena comida decente se agradecía mucho.

Esa tarde, Inuyasha se percató que el coche del padre de Kagome llevaba días estacionado, fue que se enteró que no servía y no habían tenido tiempo de llevarlo a un mecánico. Inuyasha se ofreció a revisarlo, en la escuela preparatoria estuvo en el taller de mecánica automotriz, algo debía recordar. Para antes del atardecer, el coche ya funcionaba y en agradecimiento, la señora Higurashi invitó a la cena a Inuyasha.

Mientras esperaban que la comida estuviese lista, Kagome e Inuyasha se sentaron a las raíces del árbol más gran del templo, era un día caluroso y la sombra que daba el árbol era refrescante.

—¿Sabes manejar?— preguntó Inuyasha para hacer plática.

—Un poco, nunca lo he sacado sola.

—¿Por qué?

—Nervios— y falta de confianza también.

—Si quieres, yo podría practicar contigo, cuando te sientas mejor.

—Me gustaría mucho.

—Ranko quiere que vayas con ella a pasear por el acuario, ya le dije que sigues mala y…

—Ya estoy mejor.

—¿Irás?— se sorprendió, no esperaba que ella aceptara.

—¿Por qué no?

—Deberías seguir descansando, y en el acuario hay áreas frías.

—Llevaré suéter.

—¿Está bien que te fuerces a hablar?

—Si no hablo tan fuerte estoy bien.

—Pues cada que hablas haces cara de dolor, no me mires así, es verdad— hasta notaba que le costaba pasar saliva—. Lo sabía, te duele— dijo victorioso al verla sobarse la garganta—. Deberías dejar de esforzarte a hablar.

¿Por qué trabajas para tu hermano?— escribió en el teléfono.

—Es medio hermano, primero me inscribí para estudiar administración como Sesshoumaru y mi padre, pero fue tan aburrido y la dejé, hice una cosa, luego otra y un día no sabía que hacer con mi vida, entonces mi padre habló con Sesshoumaru y me dio trabajo— recordaba que ese día Sesshoumaru estaba más serio de lo normal—. Me mandó a mantenimiento porque me tendría lejos, pero al principio creí que estaría en limpieza— en el rostro de Kagome se leía claramente un "¿Por qué?"—. Nunca hemos sido cercanos, ahora un poco pero por Ranko y Rin.

¿Estás feliz con lo qué haces? ¿No has pensado en volver a la universidad?

—Si, me gusta y me mantiene ocupado, la verdad creo que ya pasó mucho tiempo, no creo que pueda si vuelvo ahora— se recargó contra el árbol.

—¿Por qué no?

—Ya olvide muchas cosas.

—Yo creo que eres muy capaz.

—¿Y a qué me inscribiría? No soy muy talentoso, incluso me costó mucho terminar el bachillerato— dijo algo decaído.

—Si lo eres, eres bueno reparando cosas, como el coche de mi papá.

—Puedo hacer la práctica, pero la teoría siempre me ha sido más difícil, de regresar a la universidad estoy seguro que volvería a fracasar y…

—¡Sé que puedes!— comenzó a toser por haber alzado la voz.

—¿Estás bien? Vamos adentro para que bebas agua— sintió la mirada fija de ella.

Kagome quería saber si Inuyasha pensaría en la posibilidad de volver a la escuela.

—Lo pensaré, lo prometo.


Ranko ponía mucha atención a las recomendaciones de su padre, y aunque no le apartaba la mirada, por dentro estaba ansiosa. Volvería a ver al amigo de su tío, le preguntaría si había averiguado algo de importancia que le sirviera para ayudar a su tío en su relación con Kagome.

—¿Traes el teléfono?

—Si.

—La he cuidado en otras ocasiones ¿Por qué tan estresado?— preguntó Inuyasha.

—Nadie está estresado.

—Si tú lo dices— era muy raro que Sesshoumaru estuviese en ese estado.

El celular de Sesshoumaru sonó y se apartó un par de metros para contestar.

—Ranko pequeña, ¿Cómo te va en tu nuevo curso?— se escuchó la voz de una mujer, al voltear, vieron que era la profesora que les acompañó el día de la excursión.

—Bien.

—Buen día señor Taisho— saludó la mujer a Inuyasha.

—Se equivoca yo no…

—Yo soy el padre de Ranko, usted es…— ya intuía Sesshoumaru de quién se trataba.

—¡Oh vaya!— ese otro hombre era también atractivo—. Soy Kumamoto Yuki, fui profesora de Ranko. Entonces, usted no es el padre, creía que él lo era porque nos acompañó el día de la excursión.

—Soy su tío— aclaró Inuyasha, podía sentir el aura furiosa de Sesshoumaru a su espalda.

De lo que Inuyasha no estaba seguro, era si Sesshoumaru estaba con ese mal humor porque se toparon con esa mujer o porque le molestó que pensaran que él no era el padre. Quizás también, ambas opciones.

—A usted le he visto ir por Ranko en varias ocasiones— se refería a Inuyasha—. A la que no he visto es a tu mami, pequeña.

—Mi esposa debe descansar por el embarazo— contestó Sesshoumaru.

—Entonces, pronto serás hermana mayor, debes estar emocionada.

Sesshoumaru observó a su hija, no sabía si su actitud seria era por la presencia de su antigua profesora o por algo más.

—Tendremos junta la siguiente semana, si no puede ir alguno de ustedes, no habrá problema en qué vaya usted— miró coquetamente a Inuyasha.

—Tío— Ranko le jaló el pantalón.

—Ya vamos, si nos disculpa, tenemos que irnos.

—Espero verlos pronto— se despidió con un guiño de ojo a Inuyasha.

—¿Qué estaría haciendo aquí? Recuerdo que tiene hijo ¿No vino con él?

—Que eso no te importe, esa mujer no es relevante, a las cuatro, no lo olvides— Sesshoumaru quería de vuelta a esa hora a su hija.

—Seremos puntuales.

Inuyasha comenzó a caminar con Ranko, antes de ir a esperar a Miroku y familia, tenían que encontrar a alguien que ya se había tardado mucho en los baños.

—¡Viniste!— gritó Ranko a ver a Kagome, eso no se lo esperaba.

—¿Sorpresa?—dijo Inuyasha a su sobrina, la verdad era que Ranko no quiso llevar a Kagome a ese paseo, él la invitó de esa manera porque Sango sugirió que Kagome los acompañara, pero al no querer saber cómo invitarla sin que pareciera que él lo pedía a manera de cita, puso a su sobrina como excusa.

—¿Acabas de llegar?— Kagome negó—. ¡Tú la trajiste! ¡Gracias!— abrazó a su tío.

—Vamos a la entrada ya llegó Miroku— indicó Inuyasha al recibir un mensaje de texto—. Perdón, lo olvidé, es un amigo que también vino con sus gemelas— le explicó a Kagome—. Espero no te moleste— la chica negó—. ¿Cómo sigue tu garganta?— aquella mañana, Kagome se había levantado con la garganta irritada.

Esto debe hacer efecto en unos minutos— escribió en el teléfono y le mostró también un espray que servía para aliviar el dolor de garganta.

Ranko había estando jugando con la Kyoko y Kagami en el barco pirata, un juego con resbaladizas y cuerdas para escalar, Miroku e Inuyasha ayudaban a las gemelas ya que por ser más pequeñas no tenían la movilidad de Ranko, pero la querían seguir. Mientras tanto, Sango aprovechó para conocer a Kagome, hasta ahora podría decir que le agradaba, era el tipo de chica que Inuyasha necesitaba en su vida.

—Creo que es lindo que Ranko tenga esa maravillosa imaginación— dijo Sango cuando Kagome le terminó de contar sobre el día que conoció a Ranko.

—Aunque, tal vez no debí mentirle, me va a odiar cuando se entere de la verdad.

—No lo creo— el día que Kagome dejara de ser "sirena", sería el día comenzará a salir con Inuyasha, y Ranko pensaría que aquella era la causa.

—Espero tengas razón.

—Es un lindo dije el que llevas.

—Gracias, mi padre me lo regaló— era un dije de resina azul con pequeñas conchas.

—Tu voz, volvió— Ranko había ido a decirles que ya iban a la siguiente área y fue que escuchó a Kagome hablar.

—Un poco.

—Eso es bueno— aquello cambiaba sus suposiciones respecto a la maldición, Kagome tal vez recuperaba su voz poco a poco si permanecía cerca de su verdadero amor, entonces, tal vez, el beso era para que no perdiera sus piernas.

Miroku y Sango regresaban de llevar a cambiar a sus hijas, y antes de reunirse con sus acompañantes, decidieron observarlos de lejos. En ese momento estaban viendo diferentes peceras, pero se dieron cuenta que Inuyasha volteaba a ver a la chica disimuladamente.

—¿Qué opinas?— preguntó Miroku a su esposa.

—Que es un idiota, se nota que ella le atrae, pero seguramente no se arriesga por ya sabes quien.

—Lo mismo pienso.

—Entretén a Inuyasha.

Sango caminó hasta Kagome que en ese momento se había ido a observar las rayas que se ocultaban en la arena.

—Esto es lindo, seguramente algún chico ya te ha llevado a lugares así.

—No.

—¿Dónde han ido?

—Al cine o comer helado— Sango bufó, muy típico—. Hubo alguien, le gustaba ir al zoológico y a surfear, él me enseñó.

—¿Sales con alguien ahora?

—Desde la preparatoria no.

—¿Por qué? ¿Acaso sigues interesada en el chico surfista?— si era así, Inuyasha iba a tener que esforzarme un poco más.

—No, aunque Kouga era muy dulce y atento, cuando se fue a Australia a estudiar la vida silvestre, quedamos como amigos.

— ¿Esperas que vuelva?

—Le apreció, pero no, cada quien ya ha hecho su vida, de hecho, se va a casar pronto— hace dos meses le había llegado la invitación, pero por razones económicas no podía ir.

—¿No has conocido a nadie más? Debe haber algún chico que llame tu atención, o seguro que invitaciones a salir no te faltan.

—Me han invitado pero no acepto.

—Te digo algo, se nota que alguien te atrae, y se quién es— miró a Inuyasha quien en ese momento le mostraba a Ranko unos pequeños peces de colores brillantes.

—No, te equivocas— se sonrojó.

—No le dire nada, pero dime, ¿Qué te gusta de él?

—No es lo que crees, es solo un compañero, le agradezco que me llevase a casa cuando estuve enferma y me gusta verlo convivir con Ranko, cuando está con ella siempre tiene una linda sonrisa— explicaba sin apartar la vista del chico.

—Tenerlo cerca hace que tu corazón se aloque ¿Verdad?

—Debe ser porque es atento y nadie en mucho tiempo había sido así conmigo.

—Él no lo es con cualquiera— aquella revelación dejó sorprendida a Kagome.

—Sango, es hora de la comida ¿De qué tanto hablaban?

Inuyasha las había estado observando por los reflejos de ellas en los vidrios de los estanques, notó cómo Kagome se sonrojó en un momento y Sango río en complicidad.

—De chicos, vamos Kagome— tomó a su compañera de la mano y la llevó a la salida para ir al restaurante.

—¿Crees que a ella le guste alguien y le pidió consejo a Sango?— preguntó Inuyasha a Miroku.

—Todo puede ser, pero ¿De qué te preocupas?, ella no te interesa ¿Cierto?

Miroku sonrió, al parecer el plan de Sango estaba funcionando.

La última área que visitaron antes de ir a comer, fue el túnel de las medusas, el recorrido era en lanchas con forma de "huevo" que avanzaban por una cueva iluminada por luz negra para que las medusas se viesen brillantes. Sango, Miroku y las gemelas subieron al primero bote y Kagome, Ranko e Inuyasha al segundo.

—¿Nunca habías venido aquí?— preguntó Inuyasha a Kagome cuando vio la sorpresa en sus ojos.

—¿Verdad que es bonito?— antes de conocer el estanque de las sirenas, aquel lugar era su favorito.

—¿De qué te ríes?— preguntó Inuyasha al escuchar la risa infantil.

—Tus dientes brillan.

—Los tuyos también.

—¿Ya viste las manos de Kag?— estaban brillando—. También tu collar, es lindo.

Kagome al igual que Ranko e Inuyasha, estaba sorprendida, no por su collar, la resina se iluminaba con la luz negra, pero su piel no debía mostrar brillos, la piel de sus acompañantes y no se veía así, ¿Por qué su piel si los tenían? Hizo memoria y la única explicación que tenía para ello era: por las sales de baño que Inuyasha le regaló. Las había usado esa mañana.

Pero la explicación que Ranko tenía era que esos brillos debían ser por sus escamas que ahora no tenía Kagome. Cuando volvió a fijarse en su tío y Kagome, él le sostenía una mano y se miraban fijamente. Quería gritar de la emoción, ya la iba a besar.

¡Una medusa gigante!, aquel grito que provenía de la lancha de atrás sacó de su letargo a Inuyasha, desvió la mirada y volvió a poner su atención en su sobrina.

Ranko suspiró molesta, ¡Ya la iba a besar! ¿Por qué esas personas debieron gritar? No sabía si iba a tener otra oportunidad como esa. Entonces lo notó, su tío seguía sosteniendo la mano de Kagome y le platicaba del día que en un viaje al mar, le quemó una medusa la pierna.

Ranko e Inuyasha iban por el pasillo a la oficina de Sesshoumaru. Ya eran casi las cuatro y a Sesshoumaru no le gustaba la impuntualidad, además, si no tenía a su hija a la hora que dijo, mandaría a la seguridad del parque a buscarles.

—Enana… ¿Te divertiste?

—Mucho, ya no te preocupes por el beso.

—¿Por qué?— ¿Había funcionado aquella salida para que Ranko viera que Kagome no era una sirena?

—Solo funciona con amor verdadero y a Kagome… Olvídalo.

—¿Ella qué?

—Creo que le gusta alguien, él la va ayudar, por eso ha recuperado algo su voz, lo vio ayer.

—¿Quién te dijo eso?

—Lo escuché, se lo decía a la señora Sango— dijo con naturalidad.

Antes de irse, Sango le dijo a Ranko que dijera eso si quería que Inuyasha se diera cuenta que Kagome le gustaba.

—Justo a tiempo— dijo Sesshoumaru cuando vio entrar a su hija, se levantó de su silla, tomó su maletín, una bolsa y cogió de la mano a Ranko—. Debemos irnos.

—¿Qué es eso?— preguntó la niña cuando vio que su padre llevaba una bolsa extra.

—Creí que te gustaría, es de mitos— le mostró el libro que había en la bolsa.

—¿Qué es eso de mito?

—Cuentos sobre seres que no son reales, la gente los inventó porque no encontraba explicación lógica a cosas que veía.

Inuyasha estaba sorprendido, así que Sesshoumaru si tenía un plan para que Ranko se diese cuenta que las sirenas no eran reales.

—¿Son interesantes?

—Te va a gustar, despídete.

—Gracias tío, nos vemos.

Inuyasha se dirigió a la banca donde Kagome le esperaba para que la llevase a su casa, la observó de lejos, ella colocaba en su llavero el colgante de un tiburón ballena.

¿Cómo era eso que a ella ya le gustaba alguien?


16/04/2019

Se suponía que lo iba a subir el domingo, pero ya no me alcanzó el tiempo para editarlo.

Me han preguntado por "Obsesión" y en estas vacaciones espero (crucemos los dedos) para que todo vaya bien y tengan actualización (y es que cuando una se da cuenta, el tiempo ya voló).

Aquí pudieron leer: que piensa Ranko cuando se da cuenta que Kagome ya puede hablar,

Inuyasha ya se la pasa en casa de Kagome, volvió la maestra de Ranko.

Alguien me dejo un mensaje diciendo que le parecía gracioso que Inuyasha aquí repare cosas, cuando en el anime las rompe. Pues precisamente por eso lo hice, es una forma de "burlarme" de eso, como es AU véanlo como un poco su opuesto.

Sin más, nos seguimos leyendo.