¡Hola!
Os aviso que al final del capítulo hay una Nota de la Autora, que ella publicó junto con el capítulo cuando se publicó inicialmente. La traduzco, más que nada porque es lo que acordé con Megan, que traduciría todo, hasta sus N. de A., incluso si estaban desfasadas. Siento si es confuso. Pero la última vez que había una nota de ella, aunque lo avisé, hubo gente que me decía que no entendía nada, así que os aviso de nuevo. Megan a parte de escribir, colabora en algún que otro concurso de fics y escribe Outtakes para FGB (Fandom Gives Back) que es una iniciativa de fans para recaudar dinero, y muchas veces los autores de fics participan ofreciendo Outtakes a cambio de que la gente done por la causa por la que se esté recaudando en ese momento.
La nota que veréis va relacionada con estos dos temas.
Gracias por todos los reviews, sé que últimamente contesto a muy pocos, voy a intentar retomarlo de nuevo, aunque sea solo para dar las gracias, pero quiero que sepáis que leo todos y cada uno de los reviews que me dejáis y incluso si procede se los remito a Megan. Ella también agradece todos los halagos que hacéis a su historia.
También, no sé si es la ley de Murphy o por qué ocurre, pero muchos de los que dejáis reviews y en ellos preguntáis algo resulta que no estáis registrados, con lo que no puedo contestar, lo siento, eso no depende de mi.
Otras veces no contesto a vuestras preguntas, porque bueno no sé si todas lo sabéis pero este fic en su original va unos 10 capítulos más avanzado y muchas respuestas a esas preguntas serán respondidas y no quiero adelantar acontecimientos.
También he comprobado que muchas estáis muy sorprendidas con lo "afectado" que está Edward y de lo que le cueste tanto confiar en Bella. No olvidéis que no solo tuvo que enfrentarse a ser separado de sus padres cuando era muy pequeño, sin apenas entender que estaba ocurriendo, fue acusado de matar a su hermana, y él no solo dio por hecho que le habían castigado y separado de sus padres por haberlo hecho, sino que él se creía el culpable. A eso sumarle, no solo lo que ya trae arrastras desde su infancia, descubrir de repente que tiene un hijo, del que no tenía conocimiento, puesto que Jessica le dijo que iba a abortar, y no solo eso sino que tiene que hacerse cargo de él, porque su madre ha muerto, y también añadirle su re-encuentro con Esme y el posterior encontronazo con Carlisle.
Otra cosa que quiero agradecer es que seáis tan comprensivas por mi tardanza en traducir. Supongo que os habréis dado cuenta que los capítulos son extensos, y están escritos con mucho detalle, con lo cual traducirlo lleva su tiempo, además que una de las condiciones que me dio Megan para permitirme traducir su grandioso fic, fue que fuera lo más preciso posible, y muchas veces me lleva tiempo encontrar la manera de que así sea, y a la vez estar pendiente de que el uso que hago de nuestra lengua sea lo más neutro posible (no sé si tengo mucho éxito en ese apartado, pero creedme que lo intento cada vez que me pongo delante de la pantalla y empiezo a traducir).
También hay quien esta impaciente, pues bueno, diré que siento la tardanza, y si no podéis aguantar y necesitáis seguir leyendo, pues como dije, el original va bastantes capítulos por delante.
Gracias, y después del rollo soltado os dejo con el capítulo.
A Rough Start
Capítulo 28: La Vida Durante Tiempos de Guerra
Edward le oyó de casualidad. Se había despertado en mitad de la noche, con un pensamiento errante molestando a su conciencia. Había ido al baño para tomar un sorbo de agua y había escuchado gemidos procedentes de otro lado del pasillo. Lentamente, Edward lo cruzó hacia la habitación de Anthony, hasta que estuvo parado en la puerta de su hijo. La luz estaba encendida, como siempre, lo que permitió a Edward ver con claridad a su hijo inmerso en una pesadilla.
"...Mamá... ¡Aquí! ¡No, estoy aquí!" Anthony comenzó a agitarse y moverse de forma salvaje en la cama.
Edward se quedó helado por un momento, preguntándose si las mismas reglas sobre el sonambulismo se aplicaban a las pesadillas. ¿Se suponía que no debía despertar a Anthony?
Su primer pensamiento fue llamar a Bella y preguntarle, pero eran casi las tres de la mañana, y seguramente a ella no le haría mucha gracia que la despertara cuando tenía que ir a trabajar seis horas más tarde.
Edward tendría que hacerlo esta vez por su cuenta.
"Anthony... Oye, pequeño," Edward lo sacudió suavemente. "Despierta, Anthony".
Anthony se despertó de golpe y se frotó los ojos. "¿Abuelo?"
"¿Te parezco un abuelo?" Edward sonrió mientras le daba unos golpecitos juguetonamente a Anthony sobrela nariz. Anthonyfrunció el ceño. No era una persona muy jovial nada más despertarse.
"¿Puedo tomar agua?" Anthony le preguntó después de tomar un momento para sentarse.
Edward vaciló. La terapeuta había recomendado no darle agua a Anthony antes de acostarse ya que tenía problemas con orinarse en los pantalones.
"Sólo un trago, ¿de acuerdo? No quiero que tengas un accidente."
Anthony asintió con la cabeza y Edward fue al cuarto de baño para llenar el pequeño vaso que Anthony utiliza cuando se cepillaba los dientes. Cuando regresó a la habitación de Anthony con él, Anthony no estaba allí. Edward no se molestó en buscar. Simplemente fue a su habitación para encontrar a Anthony casi dormido en el lado de Edward de la cama.
"Bueno, al menos échate a un lado," dijo Edward, no estando dispuesto a gastar energía en hacer que Anthony durmiese en su propia cama.
Con un movimiento letárgico, y un gruñido de niño de cinco, Anthony se movió y se tumbó sobre la almohada al otro lado de la cama.
"Huele a casa dela Señorita Swan," murmuró.
Claro que huele a eso. Edward suspiró en lugar de responder en voz alta. Bella había llegado por la noche alrededor de una hora después de que Anthony se hubiese ido a la cama y se había quedado hasta justo antes de que él se hubiera despertado. A pesar de su conocimiento sobre su relación, Bella aún no se sentía cómoda con que Anthony la viese salir de la habitación de Edward por las mañanas, por lo que trataba de estar en la cocina como si acabara de llegar para desayunar, o se iba antes de que él se levantara de la cama.
Probablemente era mejor que Bella estuviese haciendo esto. Cuanta menor cantidad de cambios en el entorno de Anthony en este momento, mejor. Las pocas interacciones con Leisel estaban haciendo que él hiciera algunas cosas raras, cosas sobre las que Edward no estaba listo para hablar con nadie; ni siquiera con Bella. No es que fueran vergonzosas o dieran miedo, simplemente no eran propias de Anthony y Edward no quería que nadie pensara que le ocurría algo, sólo porque se distraía un poco más últimamente, o tenía más pesadillas o mezclaba lo que era real y lo que era una fantasía.
Todos los niños hacen eso, ¿no?
Edward sabía que probablemente debería hacerle saber a la terapeuta lo que estaba pasando con Anthony, y tenía toda la intención de hacerlo, pero luego Leisel había empezado a escribir cosas en un archivo y después le dio una carta y le dijo que enviaría una copia de la misma para el expediente escolar de Anthony.
"¿Para qué necesitan esto?" Edward se opuso.
"Firmaste la libertad sobre la confidencialidad, Edward. Eso me permite compartir la información con el colegio. Y puesto que el distrito fue quien solicitó esta consulta..."
"Con su colegio actual, estoy de acuerdo. Pero si pones esto en su registro permanente va a seguirlo donde quiera que vaya."
Leisel frunció entonces el ceño y colocó sus manos firmemente hacia abajo sobre la mesa. "Es muy parecido a un expediente médico, Edward. Si Anthony sufrió un problema respiratorio cuando era un bebé, entonces, cuando tenía tres años, si algún síntoma misterioso hubiese surgido, podrían ser capaces de mirar hacia atrás a través de su archivo y ver que se podría tratar del residuo de una enfermedad previa y así saber como tratarle mejor.
"Esto no es tan diferente. Anthony sufrió un trauma importante en su vida y le estamos proporcionando las herramientas para hacer frente a algo con lo que tendrá que lidiar durante un periodo muy largo. No se va a recuperar de un día para otro, Edward. De hecho, yo diría que ya que él está reprimiendo muchas de sus emociones, no podrás ver algunas cosas durante meses o incluso años..."
Bueno, podía adórnalo como quisiera, pero Edward conocía la realidad de lo que estaba haciendo Leisel. Estaba etiquetado a Anthony. Y ahora, hasta que se graduara en el instituto, tendría esa etiqueta de color llamativo colocada en su expediente escolar y la usarían en su contra en todos los sentidos, modos y formas imaginables.
"¿Qué? ¿Quieres una beca? Bueno vamos a ver... tienes las calificaciones y tus recomendaciones no están mal... pero espera... ¿qué es esto?... oh... ya veo. Aquí dice que tuviste dificultades para hacer frente a una tragedia cuando eras más joven. Bueno, estamos buscando a alguien que realmente pueda concentrarse en este programa, incluso a pesar de lo estricto que sea a veces...lo siento, Anthony. Parece que no tienes lo que estamos buscando, después de todo..."
Edward sacudió la cabeza para liberar su mente de la preocupante situación. Le parecía tan real; podía ver como pasaba. Bueno, no sería por su culpa. De ninguna manera iba a proporcionarle a Anthony la munición con la que ser discriminado. Así que a menos que Anthony lo mencionara o experimentara en una sesión, Edward no le iba a delatar.
Y con esa resolución Edward se levantó de la cama y se dirigió escaleras abajo para llenar un tazón de cereales para su hijo.
Durante el desayuno, Anthony parecía alegre, como cualquier niño que había tenido un descanso completo, sin pesadillas.
"Jingle bells, jingle bells, jingle todo el camino... ¿Papá?"
"¿Sí, Anthony?"
"¿De verdad me vas a llevar a ver a Santa en el centro comercial Center?"
Edward asintió, sabiendo que Anthony se refería al centro comercial Center de Salem, en Oregón. Era el centro comercial al que Anthony recordaba haber ido en más de una ocasión para sacarse una foto con Santa Claus.
"Así que es mejor que te asegures de que has hecho tu lista de Navidad antes de irnos," dijo Edward.
Anthony saltó de la mesa y corrió hacia la sala de estar. Reapareció momentos más tarde llevando un gran catálogo que Edward reconoció de la mesa de café de Bella.
"¿Te dio Bella eso?"
Anthony asintió. "Es para mi lista de Navidad," respondió.
Edward pudo ver una gran cantidad de bordes dentados y hojas sueltas donde Anthony había arrancado fotos de los objetos que quería. Mientras observaba, Anthony alineó imágenes de un tren de juguete, una motocicleta, un guante de béisbol, un coche a control remoto, un futbolín que Edward supo inmediatamente que no iba a comprar, y una... ¿foto de una mujer con un vestido de flores?
"¿Qué es esto?" Edward levantó la imagen de la mujer mayor con el vestido.
"Eso es para la abuela," respondió Anthony. "A Mami le gusta las rocas verdes, pero no tenían ninguna en el libro."
Edward colocó la imagen en el otro lado de la mesa. "Anthony..."
Antes de que Edward pudiera terminar la frase, Anthony se había bajado de su silla y se había trasladado al otro lado de la mesa donde trató de coger la foto del vestido que Edward había colocado allí. Cuando Edward vio a por lo que iba Anthony puso su mano firmemente sobre la hoja de papel para evitar que Anthony lo cogiera.
"¡Hey! ¡Lo necesito!" Anthony gritó.
Edward se echó hacia atrás a causa del poco característico tono en la voz de Anthony. "¿Anthony?"
"¡Es mío! ¡Lo necesito!" chilló.
"No lo necesitas."
"¡Si que lo necesito! Tengo que llevárselo a Santa para que sepa qué vestido conseguirle a la Abuela".
"Anthony..." Edward suspiró. Iba a ser la tercera vez en una semana que tendría que recordarle a Anthony que su abuela estaba en el cielo con su madre. Y, francamente, estaba cansado de ver morir la luz de los ojos de su hijo cada vez que lo recordaba. Esta mañana, Edward simplemente no era capaz. "Ve a buscar tu mochila. Vas a llegar tarde al colegio".
Edward mantuvo la mano sobre la foto y Anthony entendió la indirecta de que no podría tratar de cogerla al pasar de camino a las escaleras hasta su habitación para recoger su material escolar.
Veinte minutos más tarde, mientras iban de camino a la escuela primaria, Edward deseó que el día fuese una distracción suficiente para Anthony para mantener su mente y conducta bajo control.
Pero cuando Edward regresó a la escuela seis horas más tarde, la expresión del rostro de Bella le dijo que su esperanza había sido en vano.
"¿Cómo le fue hoy?" Edward preguntó humildemente. Permaneció apoyado de pie contra la pared con las manos hundidas en los bolsillos hasta que el último padre y alumno habían salido del aula.
"Bueno... estuvo de mal humor cuando le retuve durante cinco minutos en el primer recreo, por negarse a recoger sus pinturas cuando se lo pedí. Y estaba triste cuando se sentó en el banco durante siete minutos, en el descanso de la comida, por no ponerse en fila con la clase y estuvo absolutamente enojado cuando perdió su último recreo por completo por coger el juguete de su compañero de al lado y no devolverlo."
"¿Anthony?" Edward estaba sólo un poco sorprendido por el informe que estaba recibiendo.
Anthony miró a su padre con remordimiento. Las lágrimas llenaron sus ojos mientras caminaba hacia la esquina del aula y apoyó su rostro contra la hendidura entre las 2 paredes.
"¿Qué está pasando, Edward?" susurró Bella. "Se ha portado horrible hoy, y cada vez que le corregía, lloraba y me decía que él no me gusta... pero después diez minutos más tarde, hacía otra cosa con consecuencias negativas. Ha estado presionando y probando mis límites como nunca antes."
"Sí, también lo está haciendo en casa," admitió Edward.
"¿Es por el viaje a Salem? Parecía muy emocionado cuando contó a la clase sobre el viaje en el tiempo de compartir." De repente sus ojos se agrandaron y ella hizo un gesto como si acabara de recordar algo. "Oh, ¿planeas llevarlo a la tumba de su madre o algo así?"
Edward hizo una mueca y palideció con la sola mención de eso. "¿Por qué?"
"Porque le dijo a la clase que iba a ver a su madre. Y yo no quise darle gran importancia al asunto corrigiéndole delante de toda la clase, pero por un momento parecía que él no entendía la diferencia, Edward. ¿Has hablado con su terapeuta acerca de algo así? Porque no sé si ya está listo para eso."
"No he dicho nada acerca de llevarle allí. Ni siquiera se dónde está su madre..." Edward se volvió para asegurarse de que Anthony estaba ocupado antes de susurrar la última palabra, "enterrada."
"Anthony," Bella lo llamó desde el lugar de su castigo auto-infligido. "Cariño, no nos ponemos de cara a la pared enla guardería. Venaquí."
Edward se tensó, esperando una muestra de desafío por parte de Anthony, pero afortunadamente, por la que parecía ser la primera vez ese día, Anthony obedeció.
"¿Por qué has ido a ponerte de pie en la esquina?" Bella se inclinó para que ella y Anthony pudiesen conversar a la misma altura.
"Porque ya no te gusto," respondió Anthony. Tenía el ceño fruncido de forma forzada en su rostro.
"¿Por qué piensas que ya no me gustas, Anthony?" Preguntó Bella.
"Porque fui malo."
"No eres malo, Anthony. No pienso eso," Bella sacudió la cabeza. "Pero hubo algunas decisiones que tomaste hoy que realmente dañaron mis sentimientos.".
"Lo siento," Anthony se sorbió la nariz. Y luego genuinas lágrimas llenaron sus ojos.
"Te perdono," Bella abrió sus brazos y Anthony se acercó a abrazarla. "Y te quiero mucho," afirmó.
Anthony se limitó a asentir.
"Pero tal vez puedes decirnos a mí y a tu papá por qué crees que tuviste un día tan duro hoy. ¿Sabes por qué?"
Anthony dejó caer sus hombros y negó con la cabeza.
"Bueno, ¿puedes pensar sobre ello y entonces tal vez nos lo puedas contar? Porque queremos ayudarte a tomar mejores decisiones para que puedas tener días buenos y disfrutar de todos los recreos, ¿de acuerdo?" Bella se agachó para poder mirar a Anthony a los ojos. "¿Y sabes qué más?"
"¿Qué?" Anthony le preguntó reacio.
"Quiero que estés emocionado y feliz esta noche para poder cantar alto y orgulloso para que tu papá pueda oírte en nuestro festival de Navidad. ¿Qué opinas?"
"¡Me sé toda mi letra!" Anthony dijo, sus ojos brillantes, una vez más. "¡Y puedo tocar mi campana muy fuerte!"
"Lo sé" Bella sonrió mientras se incorporaba para mirar a Edward.
Él había observado el intercambio entre su hijo y su novia con una mezcla de emociones. Por un lado, se alegraba de que Anthony estuviera recibiendo la educación positiva que necesitaba, pero por otro lado, le molestaba ver a su hijo llevar a cabo toda esa mierda manipuladora. Y si era honesto, la manera de actuar de Anthony no sólo le irritaba, también le daba miedo. Porque ya se sentía como si hubiera llegado a su límite. ¿Qué pasaría si las cosas se ponían aún peor?
"¿Iremos juntos a esta cosa de Navidad?" preguntó Edward.
"Tengo que estar aquí temprano y quedarme después en el refrigerio, así que a no ser que quieras estar aquí toda la noche..."
"Sí. Vayamos juntos. Y vamos... ¿a mi casa después? Quédate" Edward vio a Bella mirar a Anthony antes de contestar.
"Tal vez debería ir... ¿después de la hora de acostarse?"
"Pensé que ya no nos escondíamos."
"No es esconderse per se, sólo es... ser... modestos al respecto".
Edward suspiró. Entendía el punto que Bella estaba tratando de mostrar, pero también sabía que simplemente la quería junto a él. Cada día era más difícil saber cómo manejar las rabietas de Anthony, y no tenía a nadie en quien confiar, a quien poder preguntar sobre lo que debía hacer. Ni siquiera quería preguntarle a Bella, pero al igual que el episodio que acababa de presenciar, podía aprender de ella sin que ella siquiera los supiese. Sólo necesitaba ver a alguien más interactuar con Anthony cuando estaba en medio de una de las rabietas que se estaban convirtiendo rápidamente en una constante en sus vidas.
"¿Sabes qué? Me olvidé por completo que le dijiste a Anthony que decoraríamos el árbol esta noche después del festival de Navidad. Así que, sí, voy a organizarme para ir a tu casa después de recoger algunas cosas de la mía y luego iremos al espectáculo juntos. Podemos decorar antes de irnos," reconsideró Bella.
Edward asintió de acuerdo. Puso su brazo alrededor de la cintura de Bella y le dio un ligero apretón antes de besarla suavemente enla mejilla. Apesar de que ninguno de ellos reconoció su acto desinteresado, ambos sabían lo que estaba haciendo sin declararlo.
"Gracias, cariño," susurró Edward.
De camino a casa desde el colegio, Edward consideró si debía o no decirle algo a Anthony sobre cómo había actuado en el colegio. Es cierto que Bella había manejado la situación y a Anthony ya le habían castigado. Pero Anthony realmente debía entender que Edward tampoco quería que él actuara de esa manera. No sólo tenía que comportarse en la escuela, no había dos tipos de tipos de reglas de comportamiento.
"Anthony," Edward miró por el espejo retrovisor para llamar la atención de Anthony."¿Qué crees que debemos hacer sobre lo que ha pasado en el colegio hoy?"
"No sé," dijo Anthony mientras jugaba con el mecanismo de bloqueo en la puerta que tenía al lado.
"Estoy muy decepcionado por enterarme que no hacías lo que debías hacer," dijo Edward, regurgitando algo que le había oído decir a Bella una vez. "Sabes que eso no me gusta, ¿verdad?"
Anthony ofreció un encogimiento de hombros con un solo hombro. "¿Vas a pegarme?"
Edward recordó una tiempo en el que le pegarán era el peor castigo que se le podía ocurrir. Y no fue a manos de una madre o padre que le querían.
"¿Crees que debería pegarte?" Edward preguntó.
"¡No!" Anthony gritó. Se inclinó hacia delante en su asiento para asegurarse de que su voz se oyese. "Ya estuve de pie en el rincón."
"Yo no te pedí que fueras al rincón," Edward le recordó.
"Awww," se quejó Anthony, temerosos de una condena inminente.
"No te voy a pegar, Anthony," le dijo Edward. "Yo no haría eso."
"¿Nunca?"
"Nunca." Pero entonces pensó que Anthony malinterpretaría su promesa y añadió, "pero eso no quiere decir que nunca te vaya a castigar. De hecho, cuando lleguemos a casa, quiero que vayas a tu habitación y te sientes en la cama y pienses en lo que hiciste hoy. Sin juguetes."
Anthony se dejó caer contra el asiento. "Va-le," dijo, solemnemente, marcando las sílabas. Y una vez que llegaron a su casa, Anthony sacó la mochila del coche y siguió a Edward al interior, donde en silencio se fue a su habitación sin rechistar.
Edward miró como se alejaba hasta que un olor extraño le llegó a la nariz y lo distrajo. Rápidamente fue a la caza del origen del hedor y lo encontró concentrado en la cocina. La culpable resultó ser una bolsa de basura debajo del fregadero. Edward abrió rápidamente una gran cantidad de ventanas antes de sacar la ofensiva bolsa fuera, a los cubos de basura al lado de su garaje.
"Disculpe, ¿es usted Edward Cullen?"
Edward levantó la cabeza buscando a su alrededor para encontrar a una mujer joven, a quien reconoció de inmediato como su vecina.
"¿Sí?" su declaración salió como una pregunta.
"Bueno, sólo quería asegurarme," sonrió. "Tengo un montón de tu correo. No tenía intención de quedármelo durante tanto tiempo, pero estuve fuera de la ciudad y luego casi nunca le veo... y no quería simplemente echarlo en su buzón por si acaso estaba equivocada..." ella se dio cuenta de la cantidad de detalles que estaba dando y se detuvo. "Voy a ir a por él."
"Genial". Edward se quedó delante de su garaje.
La mujer volvió con rapidez, y no le estaba tomando el pelo, literalmente, tenía un montón de su correo.
"Algunos parecen algo oficial," señaló un sobre del gobierno.
Edward lo abrió y encontró dentro un cheque del Seguro Social para Anthony. "Me pregunto por qué te dejaron esto. Mi dirección esta correcta."
"Nos pasa a todos. Yo me resistía pero al final cedí y conseguí un apartado de correos. Así que ahora, básicamente cualquier cosa que recibo es tuya," sonrió. "Soy Allie".
"Edward," dijo, y sonrió porque ya se lo había dicho. "Encantado de conocerte."
"Te he visto con un niño pequeño. ¿Es tu hijo?"
"Sí".
"Es una ricura."
Edward estaba a punto de decir que se parecía a su madre, pero se mordió la lengua por si acaso Allie pensaba que estaba intentando hablar más. "Gracias," fue todo lo que dijo.
"¿Estáis solos los dos?" Allie le preguntó tímidamente. "Quiero decir, no intento ser entrometida, nunca he visto a otro adulto... Vivo sola, así que siempre me pone nerviosa cuando veo un vehículo que no conozco."
"Sólo Anthony yo vivimos aquí, pero mi novia se pasa con frecuencia. Ella conduce una camioneta blanca, así que..."
"¡Oh, genial! Vale, así no tengo que preocuparme de una camioneta blanca. Es bueno saberlo."
Las preocupaciones de Allie estaban haciendo a Edward sentirse incómodo, y no quería otra cosa que volver dentro.
"Bueno, encantado de conocerte," reiteró dándose la vuelta y alejándose. Oyó un susurro con la misma opinión, pero no se molestó en quedarse allí para aclarar nada más. A toda prisa volvió a entrar a su casa.
Y fue bueno que lo hiciera.
Profundos sollozos y gemidos de lamento cruzaron desde el pie de las escaleras hasta donde Edward estaba de pie.
"¿Anthony?" Edward corrió hacia su hijo y lo inspeccionó buscando algún daño. Lo primero que pensó fue que Anthony se había caído por las escaleras. "¿Qué es? ¿Qué pasa?"
"¡N-No m-me d-de-dejes!" lloró. "¡L-Lo s-si-siento!" El cuerpo de Anthony se sacudía y temblaba con cada palabra que trataba de decir.
"No te he dejado," le dijo Edward. "Sólo salí a tirar la basura". Era una explicación racional, que debería haber hecho que Anthony se sintiese mejor en vez de empeorar, pero Anthony sólo respondió llorando más y fuerte y alto.
Edward se agachó y cogió a su hijo y lo acunó contra su pecho. "Anthony, ya te lo he dicho, nunca voy a dejarte. No voy a dejarte, colega. Te lo prometo."
Pero el llanto continuó, y fue en ese estado como Bella los encontró: Edward tratando de consolar a un inconsolable Anthony.
"¿Qué ha pasado? ¿Está herido?" Preguntó Bella mientras entraba por la puerta principal. "Podía oírle llorar desde fuera."
Edward negó y continuó meciéndose de un lado a otro mientras sostenía a Anthony. No tenía sentido tratar de explicar nada a Bella con todo el alboroto que Anthony estaba haciendo. No había manera de que ella oyese nada.
Se trasladaron a la sala de estar y Bella comenzó a colocar los diversos adornos de Navidad y las decoraciones que había traído. Puso un CD en la reproductor y de inmediato los sonidos Navideños llenaron la habitación. Anthony se calmó un poco para escucharlo.
"Edward, ¿pones palomitas de maíz en el árbol?" le preguntó.
"¿Palomitas?" Edward preguntó. Había tomado asiento en el sofá con Anthony sentado en su regazo y la mejilla apoyada contra el pecho de Edward.
Bella hizo un gesto hacia Anthony, Edward miró hacia abajo y lo empujó ligeramente. "Anthony, ¿deberíamos poner palomitas en el árbol de Navidad?"
Anthony indicó que no debían hacerlo.
"Está bien, sólo espumillón, luces y adornos. Sé que Anthony hizo unos adornos geniales en el colegio, pero no sé si los guardó," insinuó Bella.
"Lo hice," dijo Anthony en voz baja.
"¡Oh, genial!" Bella dijo alegremente. "Bueno, cuando quieras ir a por ellos, puedes decidir dónde quieres ponerlos en el árbol. Van a quedar muy bien."
Edward observó a Bella mientras ella enrollaba las luces alrededor del pequeño árbol. Quería ayudarla, pero sentía que era más importante dejar que Anthony se mantuviera en la seguridad de sus brazos hasta que estuviese lo suficientemente cómodo para bajarse.
Bella estaba con la segunda fila de luces cuando Anthony puso un pie en el suelo, y luego el otro. Sin dar una explicación, se bajó del regazo de Edward y subió las escaleras.
"¿Qué demonios ha pasado?" Bella cuestionó cuando sabía que Anthony no podía oírla.
"Le mandé a su habitación por como se había portado en la escuela," Edward hizo una pausa para mirar a Bella desaprobar sus acciones. Ella se limitó a asentir para que continuara. "Y luego saqué la basura. Mi vecina se acercó y dijo que tenía mi correo, así que esperé un segundo mientras ella iba y lo recogía para dármelo. Para cuando volví a casa, Anthony estaba teniendo una crisis. Pensó que lo había dejado. "
"Pobrecito"
"¿Todos los niños hacen eso?"
Bella se encogió de hombros. "Algunos. Y estoy segura que cualquier niño que haya pasado por lo que Anthony hubiese hecho lo mismo."
Eso no era exactamente lo que Edward quería escuchar. Él quería que ella dijera que Anthony había tenido una reacción normal al bajar las escaleras y encontrar la casa vacía, y no que lo era para un niño que había sufrido una experiencia traumática.
"Edward, ¿tiene alguna sesión antes de que nos vayamos a Oregón?" Preguntó Bella.
"¡Eso es lo que está provocando esto!" Edward casi gritó. "Desde que le llevo a esa maldita psiquiatra se ha convertido en esto..."
Edward no llegó a terminar de decir lo que pensaba porque Anthony regresó con su caja de adornos y algunos juguetes que por la razón que fuese quería poner en el árbol.
El ambiente estaba cargado de una falsa sensación de alegría navideña mientras Bella y Edward se movían ligeramente alrededor de Anthony, asegurándose de mantener alto su estado de ánimo y humor.
Después de que el árbol estuviese terminado, Bella preparó un baño de burbujas para Anthony y luego comenzó a prepararse para el festival de Navidad de esa noche. Anthony parecía haberse olvidado del anterior disgusto y volvió a reír y estar emocionado por el espectáculo.
Edward se sintió como si estuviera constantemente conteniendo el aliento mientras salían por la puerta y volvían a la escuela. Permaneció en silencio mientras conducía la camioneta de Bella por la carretera y no dejaba de lanzar miradas pensativas hacia Anthony, preguntándose si realmente estaba bien, o si esto era sólo la calma antes de la tormenta.
Pero Anthony parecía estar bien. Se pegó a Bella mientras ella se lo llevaba detrás del escenario. Escuchó y disfrutó de la compañía de sus compañeros de clase. Cuando llegó el momento en el que el jardín de infancia tenía que ir al escenario, Anthony se comportó y siguió las normas sin problema. Cuando encontró a Edward entre la multitud, saltó y sonrió y saludó. Edward le devolvió el saludo al igual que todos los orgullosos padres saludaban a sus hijos.
Y como otros padres, Edward sacó su teléfono móvil y tomó una foto de Anthony cantando alegremente y cantando villancicos. Sin embargo, no fue hasta que estaban de vuelta en el carretera de camino a casa cuando Edward pudo, finalmente, soltar el aire.
"¿Cómo estás?" le preguntó Bella a Edward después de que él volviese a su habitación tras llevar a un casi catatónico Anthony a su cama.
"He tenido días mejores," respondió Edward con honestidad. "Anthony me agota."
"Pero al menos sabes por qué. Me dijiste que la terapeuta dijo que esto sucedería."
"Sí, pero ella no tiene que lidiar con ello. Yo si."
"Pero eso es algo bueno, ¿no?"
Edward se sintió culpable por sus sentimientos. "No trato de ser un cabrón, Bella. Quiero a Anthony, de verdad que lo hago. Pero no puedo fingir que sé que tengo que hacer cuando él se pone de esa manera," suspiró. "Parece que tú siempre sabes que hacer y yo no."
Bella enlazó sus dedos con los de Edward y tiró de él hacia ella. Cuando él se sentó a su lado en la cama, ella le enfrentó con una mirada seria. "¿Te acuerdas de la primera vez que tuvimos una conversación de verdad? ¿En la fiesta de Jasper?"
Edward se rió del miserable recuerdo. "Sí. Me odiabas."
"No te odiaba. Simplemente no me podía creer como no veías más allá de tus propias necesidades frente a las necesidades de tu hijo. Y seguías discutiendo conmigo por tener que hacer lo mejor para Anthony porque no era lo mejor para ti."
"¿Era tan horrible?"
"En aquel momento, pensé que lo eras. Pero ahora sé que lo estabas haciendo lo mejor que podías con las herramientas que tenías. Y ahora ni siquiera puedo creer que fueras aquella persona antes. Eres tan atento con las necesidades de Anthony que ahora estás tratando de dar más allá de tus capacidades y te está destrozando."
Había un mensaje ahí, en alguna parte, para Edward. Pero no estaba seguro de lo que era, o si era bueno o malo.
"¿Qué quieres decir" con 'dar más allá de mis capacidades'?"
"Intensa proteger a Anthony manteniéndole lejos de personas que realmente le puede ayudar."
"Lo llevé a terapia."
"Edward, tienes que llevarle a terapia. Necesitas comprometerte con el tratamiento y dejar de actuar como si fueras a dejarlo en cualquier momento." Bella hizo una pausa, como si temiese lo que iba a decir a continuación. "Necesitas estar dispuesto a enfrentar tus propios miedos para ayudar a tu hijo a encarar los suyos, Edward."
"¿Qué demonios?" Edward preguntó beligerante. "No tengo miedo de Anthony. Simplemente no sé..."
"Me refiero a los terapeutas," interrumpió Bella.
Edward tartamudeó y balbuceó su respuesta en torno a esa declaración, pero no lo negó. Sabía que era inútil. Y a pesar de que estaba muy irritado porque Bella le había abierto los ojos al respecto, sabía que tenía razón.
Así que el lunes por la tarde, Edward salió del trabajo temprano para asistir a una cita que hacía una semana había estado empeñado en cancelar.
"Sr. Cullen."
Edward se puso de pie cuando dijeron su nombre y siguió a la recepcionista por el pasillo hasta la puerta de Leisel.
"Edward," Leisel le dio una cálida bienvenida. Se dio cuenta de que había otra mujer en la sala, alguien a quien no conocía. Cuando se detuvo, Leisel siguió su preocupada mirada, "Edward, esta Esla Sra. Sallows, del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Ella es la nueva trabajadora social de Anthony."
"¿Qué pasó con la anterior?" Edward preguntó por la mujer que sólo había visto dos veces antes.
"Era sólo una encargada temporal," contestó la Sra. Sallows. Llevaba un traje de color oliva pálido y su pelo como la sal y pimienta recogido en un moño bien tirante. Su rostro era casi del mismo tono que su ropa y parecía como si hubiese pasado bastante tiempo al sol.
Edward se sentó frente a Leisel y esperó a que empezara su revisión general del plan para continuar el tratamiento de Anthony.
"¿Cómo está Anthony?" Leisel preguntó de la nada.
"Bien," fue la respuesta espontánea de Edward. Pero entonces se acordó de lo que Bella había dicho, y se retractó. "En realidad, ha estado pasándolo mal últimamente".
"Oh no," la expresión de la cara de Leisel se transformó en una de verdadera preocupación. "¿Qué pasó?"
"Ha estado... olvidando... parece que se olvida de que su madre y su abuela murieron. Tuve que recordárselo un par de veces en una semana. Y se ha estado metiendo en líos en la escuela. No en cosas malas," añadió Edward rápidamente. Se sentía como un traidor al contarle a Leisel los problemas de Anthony.
"¿Y qué es lo que dice cuando le preguntas al respecto?"
Edward se quedó mirando fijamente Leisel. "Nada." Sólo que la respuesta era nada, porque Edward nunca preguntó.
"Bueno, sigue preguntando," continuó Leisel. "Incluso puedes extraer de tu propia experiencia, al ser separado de tus padres, para evaluar lo que él podría estar sintiendo. A pesar de que la condena de tus padres provocó la separación, aún así fue forzada y permanente. Estoy segura de que aún puedes relacionarlo."
Edward se enfadó con ella por sacar a la luz su pasado, pero mantuvo su actitud bajo control hasta que terminó de hablar. Luego, sacó un pedazo de papel hecho jirones de su bolsillo y lo puso sobre su escritorio. Al firmarlo, Edward estaba reconociendo a Leisel como algo más que la terapeuta que asesoraba a la escuela y al distrito sobre la salud mental y la capacidad cognitiva de un niño. Le estaba dando la libertad de escuchar, evaluar y ayudar a su hijo de una manera que sabía que él no podía.
Leisel miró a Edward y sonrió. "Dijiste que los jueves eran los mejores días para las citas, ¿verdad?" Edward asintió.
"Sr. Cullen," la voz de la Sra. Sallows le recordó que ella todavía estaba en la habitación. "Voy a monitorear el progreso de Anthony a través de esta oficina por un período de seis meses. Si hay recomendaciones para cursos complementarios de tratamiento durante ese tiempo, usted y yo podemos reunirnos para discutir cómo hacer para que eso suceda." Cuando ella se puso de pie, Edward se dio cuenta de que le estaba despidiendo. Se puso de pie también.
"Vamos a programar la cita de Anthony para después de que comience el nuevo año. Amy puede darte la hora que mejor ye venga." Edward hizo lo que se le había dicho y concertó una cita con Amy antes de que huir de esa oficina.
De repente, sintió que no podía respirar. Todo el camino de vuelta a casa, tiró del cuello de su camisa y alternó entre dejar las ventanillas abiertas y el aire acondicionado a toda potencia. Sentía calor y frío, estaba enfadado y triste, todo al mismo tiempo.
Su incapacidad para controlar sus emociones hizo que estuviera más que agradecido porque Bella se había ofrecido a cuidar de Anthony en su casa. Desde que empezaron las vacaciones de invierno en el colegio, Anthony podía ganar un par de horas más de sueño y prepararse para el trabajo había sido un alivió para Edward. Y ahora, que parecía tener algún tipo de insuficiencia pulmonar, estaba bien poder ir directamente a casa en vez de conducir por toda la ciudad hasta el apartamento de Bella.
"¡Hola, papá!" Anthony saludó cuando Edward entró por la puerta. No hizo caso de la apariencia desaliñada de su padre. "¡Voy a comprarte un regalo de Navidad con la Señorita Bella mañana!"
"Oh... eso es... genial," dijo Edward, todavía tirando del cuello de su camisa. Finalmente, acabó por quitarse la prenda y subió las escaleras a su cuarto. Esperaba oír los pasos de Bella por las escaleras detrás de él, pero después de sentarse en su cama durante unos diez minutos y luego encerrarse en su cuarto de baño para darse una ducha, Bella no apareció.
La ducha había funcionado para hacerle sentir un poco mejor. Por lo menos se sentía humano cuando bajó las escaleras para saludar a Anthony y Bella correctamente.
"¿Qué quieres por Navidad, Papá?" Anthony preguntó saltando sobre la espalda de Edward.
"Lo que me quieras regalar," respondió Edward.
"Así que si te doy un..."
"No se lo puedes decir, Anthony. Tiene que ser una sorpresa," impidió Bella antes de informar a Edward, "me lo llevo de compras de Navidad con Alice y Rosalie mañana."
Edward se acercó a ella y se sentó detrás de ella en el suelo. Envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la atrajo hacia él.
"¿Qué quieres tú por Navidad?" le preguntó a ella.
"Cenar con mi dúo de padre e hijo favorito," ella le guiñó un ojo.
"¿Y qué más?" se inclinó y la besó discretamente detrás de la oreja.
"No sé. ¿Qué quieres tú?" preguntó ella en respuesta.
Edward deslizó la punta de sus dedos por la parte superior de las manos de Bella mientras pensaba lo que iba a pedirle.
Le llevó algo de tiempo a su subconsciente ponerse al día con su mente consciente, y luego un poco de tiempo después de eso, llevó tiempo para que su mente aceptara lo que su cerebro estaba tratando de decirle.
Bella confundió su silencio con una petición de naturaleza sexual.
"No tienes que esperar hasta Navidad para eso," susurró mientras volteaba su mano agarraba la de él.
Edward se rió un poco. "No esperaría hasta Navidad para eso. De hecho..." fingió mirar a un reloj de pulsera.
Durante esas bromas juguetonas, Anthony observó a su padre con atención absorta. Cuando Edward se dio cuenta, empezó a alejarse de Bella y limitar su contacto, preguntándose si su hijo había visto alguna vez muestras de afecto expresados entre un hombre y una mujer.
Pero, pensándolo mejor, cambió de idea y extendió el brazo a Anthony. Rápidamente, Anthony se catapultó del sofá al suelo, donde se acurrucó entre su padre y Bella. Rió cuando Bella le hizo cosquillas en la tripa.
"Todavía no me has dicho lo que quieres para Navidad," ella miró a Edward a través de unos ojos vertiginosamente felices.
Edward suspiró lentamente. "Leisel dijo algo hoy, cuando estaba en su oficina..." le sostuvo la mirada a Bella con seriedad. "Necesito que me digas lo que te dijo mi madre."
Gracias a todos los que participaron en el concurso Trailer Trash Cullen. Hay un enlace en mi perfil para ver las historias y una encuesta en la SN deTrailerTrashCullenContest en ff (punto) net para votar de forma anónima por tu entrada favorita.
Gracias a todos los que participaron en la edición de Eclipse de FGB. Para los que se unieron al Equipo ItzMegan, estoy trabajando en un outtake para vosotros ¡ahora mismo!
Esta historia también está disponible para leer en Twilighted y A Different Forest. ¡Que paséis un gran día!
Esta era la nota de la autora que comenté al principio, aclarar que el concurso mencionado ya esta acabado y ya no se puede votar.
Y que el Outtake lo traduciré cuando sea pertinente.
Gracias por leer.
