Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Fase 5. Canción.
Ranko estaba en el comedor de la escuela comiendo solita, sus compañeras se habían burlado de ella cuando les contó que conocía a una sirena de verdad, ellas decían que no existían y la llamaron mentirosa. Hundió la cuchara en su gelatina y comió un poco.
—Yo si te creo— un pequeño pelirrojo y ojos verdes se sentó junto a ella, había escuchado la conversación de las niñas y cuando se fueron, decidió ir a ver a Ranko, él le creía y ella debía saberlo.
—¿En verdad?— miró al niño con emoción, había conocido a Shippou apenas en ese nuevo curso, no hablaban mucho, pero sentía que era un niño muy agradable.
—¿Cuántos tipos de sirenas hay?— preguntó al sacar el emparedado de su lonchera.
—¿Por qué?
—Vi un programa donde tienen dientes puntiagudos y son malas.
—Kagome no es mala y sus dientes no son así.
—Mi papá me dijo que hace muchos años, los marineros decían que las sirenas hacían que los barcos se fueran al fondo del mar— en la oficina que su papá tenía en la universidad, tenía cientos de cosas extrañas, su mamá decía que era porque él se dedicaba a investigar historias antiguas.
—Kagome tampoco hace eso— ella rescataba personas, como a su tío cuando cayó al estanque.
—Entonces debe ser de las buenas y bonitas.
—Lo es.
—Si no tiene ese beso, ¿Qué le va a pasar?
—Creo que volverá a ser sirena.
—Mi mamá me contó la historia donde se vuelve espuma de mar.
—Eso no— dijo con miedo.
—¿Cómo sabes que no le pasará?
—Mi papá no es cruel.
—¡¿Tu papá es un brujo?!— preguntó con gran sorpresa.
—No exactamente, pero si es con quien firmó un contrato.
—Quisiera conocerla.
—Un día puedo invitarte.
—¡¿Lo prometes?!
—Lo prometo.
Terminaron su almuerzo y la profesora les fue a avisar que era hora de volver a clase.
—Shippou, la historia que te contó tu mamá, ¿La sirena no dejaba de ser espuma?
—No lo sé, así acaba la historia.
Ranko se quedó pensativa, debía averiguar qué pasaría con Kagome si no tenía su beso de amor.
—Ya sé que ayudaría, una canción— Ranko miró a Shippou sin entender—. En las películas, luego de la canción se enamoran.
—¡Es verdad!— ¿Cómo fue que olvidó una cosa tan importante?
—Voy a pedirle ayuda a mi mamá.
…
Rin estaba divertida por el plan de su hija, su pequeña ya la había contagiado tanto que en esos momentos se estaba imaginado a Inuyasha en un musical cantando y bailando.
—La canción puede funcionar, cuando me enamoré de tu padre había una canción que recordaba mucho a él.
—¿Cuál es?
—Se llama "Inevitable".
—¿Y por qué pensabas en mí papá?
—Digamos que jamás creí que un hombre como tu padre se fijase en mí, lo veía como alguien muy inalcanzable.
—¿Por qué?
—Por mi abuela, no veía con buenos que él fuese algo mayor— pero no podía culparla, la mala experiencia de su abuela con su única hija y una hombre diez años mayor que ella no ayudó mucho.
—Mi papá no está viejo.
—Lo sé, cuando crezcas lo entenderás mejor.
—Entonces sí mi tío escucha una canción especial, se va a dar cuenta que se enamoró de Kagome.
—Puede ser.
—¿Cómo haré que la escuche?
—Lo invitaremos aquí y la pondré muchas canciones, alguna debe funcionar.
—¡Es una genial idea!
El reloj marcó las doce de la mañana, Sesshoumaru guardó los cambios del documento en que trabajaba y se comenzó a alistar para salir, el día de la junta en la escuela de Ranko había llegado y era su turno de ir. Se puso el saco y antes de tomar su celular que se estaba cargando, Jaken entró.
—Jefe, llegó el señor Chang.
—Ahora no puedo, voy de salida.
—Dice que es importante— estaba al tanto que su jefe ya tenía otro compromiso, pero el asunto del señor Chang también era importante.
—Tengo junta en la escuela de mi hija.
—Saldrá del país y debe tratar el asunto de la instalación de las butacas para el nuevo teatro.
Sesshoumaru sabía que no podían atrasar la llegada de las butacas, si no terminaban en el tiempo planeado, traería una pérdida económica, ya que hace unos días se había dado la fecha de inauguración y los primero boletos se habían vendido.
—Deja hago una llamada.
—¿Mandará a Inuyasha a la junta?— Sesshoumaru no respondió, solo se limitó a hacer la llamada.
Hoy te mostraré mis dibujos y algo que hice para ti.
…
Shippou veía Ranko, su amiga no dejaba de ver la puerta por la cual entraban los padres, se separó de sus papás y la fue a ver.
—¿A quién buscas?
—A mi papá, prometió venir y ver los dibujos que hice— ya estaban todos los padres, solo faltaba el suyo.
—Seguro ya viene.
—No, ya hubiera llegado— su papá era muy puntual.
Ranko fue a sentarse a su lugar e intentó no prestar atención a sus compañeros que estaban con sus papás, a veces odiaba el trabajo de su papá y en esa ocasión ni su tío fue.
—¿No me ibas a mostrar tus dibujos?
—¡Viniste!— saltó a abrazarlo, los presentes en el salón voltearon a ver la escena.
—Te lo prometí.
Ver a Ranko sola y decaída, hizo que una extraña sensación se diese en su pecho, nunca imaginó que su hija se llegase a sentir triste porque él no fuese a su escuela.
—Señor Taisho, es una verdadera sorpresa.
—Buen día— ¿Acaso esa mujer solo estaba al acecho?
—¿Cómo sigue su esposa?
—Bien.
—Debe estar en su último mes ¿Verdad?, es el más complicado.
—Para nada.
—¿Y su hermano?
—Trabajando.
—Esperaba verlo, ¿Cree que podría pasarme su número?— sí Taisho Sesshoumaru no estaba disponible, se conformaría con el hermano que aunque no creía gozara de la misma fortuna que el mayor, algo debía poseer.
—Disculpe, mi hija me iba a enseñar algo.
…
Inuyasha se reunió con Sesshoumaru en el estacionamiento, cuando ese día temprano le pidió encargase del asunto con el señor Chang, no se lo creyó. Era la primera vez que le pedía algo así, a Sesshoumaru le gustaba supervisar esos asuntos personalmente. Pero cuando se enteró que se lo pidió para no faltar a la junta de Ranko, lo entendió todo.
—Está dormida, así parece que no rompe ni un plato— su sobrina dormía en el asiento trasero y tenía lo que parecía el sobrante de una envoltura de galletas.
—¿Qué te dijo el señor Chang?
—Las butacas que primero querías ya no serán, pero le pedí unas que van a quedar mejor, fáciles de instalar y de limpiar, y también mandará el nuevo equipo de sonido, todo para pasado mañana.
—No eres tan idiota como pensé.
—¡Oye!, conozco esa área muy bien.
—No lo dudo, te la pasas allí.
—Hasta mañana.
No era verdad, él no se la pasaba en el estanque de las sirenas, no desde que Kagome no estaba.
Cuando Inuyasha recibió la llamada de Rin ese día temprano, no creyó que la chica le pediría ir a su casa, según ella, tenía un asuntó importante que tratar con él. No se preocupó porque ella se escuchaba bien y así que antes del trabajo, pasó a verla.
—¿Te molesta si pongo música?— le mostró el control del estero—. Él bebé se calma con eso.
—No hay problema, ¿Para qué querías verme?— desde que sentó en el sillón, Rin no se sentaba y comenzó a servir dos vasos de jugo.
—Ayer Sessho fue a la junta de Ranko, ¿Sabes si pasó algo?— al invitar a Inuyasha haría dos cosas, ponerle las canciones y resolver aquella duda.
—¿Algo cómo qué?
—Ranko llegó dormida, y en su lonchera escondía dulces, Sesshoumaru no es de comprarle esas cosas, eso lo haces tú.
—Debió ser en recompensar por llegar tarde.
—¿Pero si fue él?
—El tipo fue a la junta de su hija, yo me quedé, no miento.
—Me alegra escuchar eso, Ranko estaba muy entusiasmada por ver a su padre— ya estaba más aliviada.
—¿Para eso me hiciste venir?
—Tenía que verte a los ojos y saber que no me mentías.
—Entonces me voy, debo ir a trabajar.
—Quédate otro poco, Kaede no está y me siento sola— apenas llevaban tres canciones.
—De acuerdo.
—Y dime, ¿Cómo sigue Kagome?
—Ya mejor.
—¿Sabes si volverá pronto?
—No me ha dicho.
—Lo último que me dijo Sesshoumaru fue que le dieron tres días más, la infección le estaba volviendo.
—No es posible, el día del acuario, ella ya estaba mejor.
—Espero no sea nada grave— Rin se sirvió más jugo, se notaba que Inuyasha estaba preocupado.
Cuando Kaede llegó, Inuyasha se retiró de casa de Rin y mientras caminaba a su coche, iba pensando que las embarazadas sí que eran extrañas, Rin se la pasó escuchando baladas de amor. Al encender el coche, buscó una estación de radio y cuando se decidió por una, arrancó.
…
Luego del trabajo, Inuyasha fue a casa de sus padres, aunque quedaba a una hora de distancia en coche, no le importó, sentía que debía ir. Luego de dejar la casa de Rin, su mente era un caos.
—Hijo, que sorpresa— Izayoi no esperaba que al abrir la puerta, su hijo estuviese al otro lado.
—Madre, veo que está bien.
—Pasa, es tan grato tenerte de visita, espero no sea algo de rápido.
—No, planeaba dormir aquí.
—¿Pasó algo malo?
—No, nada, ¿Está mi padre?
—Duerme una siesta, ¿Lo necesitabas para algo en especial?
—Quería saludarlo.
—Tal vez no tarde en despertar, puedes esperarlo, siéntate, traeré té y pastel, tienes suerte, ayer compramos uno.
Izayoi veía comer a su hijo, ese pastel frío era el favorito de su hijo y no lo comía con el mismo entusiasmo de siempre.
—¿Qué te preocupa?
—¿Cómo?
—Puedes decirme, andas pensando en algo que te tiene intranquilo.
—Es solo que… Sesshoumaru ya tiene una familia y… Nunca fue alguien que dijese abiertamente querer tener hijos o una esposa, nunca lo vi del tipo que está en una relación.
—¿Por qué eso te molesta?
—Creí que si alguien se iba a casar antes, sería yo y no él.
—Eres mi hijo y te amo pero, aun cuando salían con aquella mujer no creí que estuvieras listo para casarte, eras tan inmaduro.
—¿Era?
—Puedo notarlo, algo pasó desde la última vez que nos vimos.
—¿Qué podría pasar?
—Una chica, ¿Es linda? Seguro que lo es, y para perturbar tu mente, debe gustarte mucho.
—Ni siquiera estamos saliendo, ni siquiera había pensado en que si me gustaba o no, solo sabía que me gustaba estar con ella.
—Pero ya lo sabes, que ella te gusta.
—Eso creo… Madre, ¿Cree que aún estoy en edad para volver a la escuela?
—¿Y ese cambio tan repentino?
—Lo estuve pensando, creo que sería bueno tener diploma en algo.
—Bueno, si decides volver te voy a apoyar, pero creo que la respuesta a tu pregunta ya la sabes.
En definitiva esperaba que pronto su hijo y aquella chica formalizaran.
El sábado luego de dejar la casa de sus padres, Inuyasha no fue directo a su apartamento, fue a la casa de Kagome. Hace tres días no la veía y estaba ansioso por ello. Souta le recibió, estaba en el patio y fue quien le llevó adentro.
—¡Mamá, hermana! Inuyasha vino de visita.
—Inuyasha— estaba sorprendida y feliz, ya comenzaba a pensar que no volvería a visitarla, desde el día de la visita por el acuario no había sabido nada de él.
—Vine a ver cómo sigues, Ranko pregunta por ti.
Souta lo miró incrédulo y quiso reír, era él quien quería ver cómo seguía Kagome y solo ponía de excusa a una niña.
—Bueno, luego de otros tres días extras, ya puedo volver al trabajo, pero aún no al agua.
—Si te dieron tres días más, ¿Te pusiste mal?
—Le dio fiebre— interrumpió Souta.
—¿Ya estas mejor?
—Fue algo leve, ayer el médico dijo que ya puedo volver.
—Entonces, ya el lunes estarás allá— ocultó su emoción, podía verla más seguido.
—Sí, ¿Qué?— Inuyasha tenía su mirada fija en ella y sonreía.
—Tu cabello.
—Cállate— tomó una dona y se amarró la melena—. Hoy fue un mal día para mi cabello, me quedé dormida luego de bañarme, llevaba la toalla y… Así está, no he podido aplacarlo— ese día su cabello estaba horriblemente esponjado.
—Es como tú.
—¿Cómo yo?
—Eres…
—Hermana, te buscan— Souta interrumpió, el timbre había sonado y por estar en lo suyo, ni Kagome e Inuyasha lo escucharon.
—Ya vengo.
—¿Quién es?— preguntó el chico al niño.
—Un amigo de mi hermana, Hojo, cuando se enteró que ella estaba enferma, ha comenzado a traer remedios raros para aliviarse, solo espero que a mi hermana no le gusten de ese tipo.
—¿Por qué?
—Por nada.
Inuyasha intentó ver al otro sujeto, pero no podía sin llegar a ser indiscreto, entonces fue que recordó lo que dijo Ranko, "Creo que le gusta alguien, él la va ayudar, por eso ha recuperado algo su voz, lo vio ayer."
—Souta, ¿Ya sacaste lo que se va a llevar al reciclaje?— preguntó la señora Higurashi.
—Ya casi.
—Tu padre se lo llevará cuando llegue, apúrate.
—Inuyasha, ven a la mesa, la comida ya casi está lista.
Se levantó y fue a la cocina, pero lo que él en verdad quería era saber sobre el tipo que estaba con Kagome.
—¿Cómo anduvo el coche?
—Ya no ha fallado, te lo agradecemos mucho, ¿podrías probarlo y decirme si ya está listo?— le puso un plato en la mesa.
—Ramen, debo decirle que su ramen es el mejor que he comido, solo no le diga a mi madre— tomó los palillos y se dispuso a comerlo.
—No lo haré, pero ¿No lo sabes? Yo no lo hago, es Kagome.
—Creí que usted hacía la comida.
—La hago, pero ella me ayuda, aunque hay platillos que solo ella prepara, le salen mejor.
—¿Cómo cuál?
—Costillas dulces, pollo teriyaki, sukiyaki y yakitori.
Todo lo que decía la madre de Kagome, era lo que más le gustaba y llegaba a pedir doble ración.
—Ya se tardó— sentía que la chica llevaba una eternidad con ese sujeto.
—Hojo siempre se tarda, le explica para que es cada cosa.
—Supongo ha ayudado lo que le trae, ella ya está mejor— nunca llegó a sentir que algo así le molestaría, de haberse acordado antes, hubiese traído desde el primer día el remedio especial de su madre y Kagome en un día no estaría enferma.
—No usa nada de eso, se lo deja al abuelo, él sí que lo usa, Kagome ha preferido unas sales de baño, dice se siente mejor.
Inuyasha se sonrojó, ¿Kagome prefería su regalo a los del tipo Hobo?
—Mamá— Souta abrió la puerta trasera—. ¿Qué hacemos con esto?— les mostró una bici oxidada y polvorienta.
—La bici favorita de Kagome— dijo con nostalgia la señora Higurashi.
—¿Qué tiene?— Inuyasha no entendía aquel tono.
—Por el uso de desgastó, la uso desde la escuela media hasta la universidad, será una lástima llevarla al reciclaje.
—¿Puedo llevármela y ver si tiene arreglo?
—Claro.
—La meteré a tu coche— dijo Souta, algo le decía que esa reparación debía ser una sorpresa.
—Ten las llaves.
Inuyasha no pudo evitar sonreír, si podía reparar y dejar lo más parecida la bici a lo que era antes, sería una gran sorpresa para Kagome, o al menos eso esperaba.
…
Rin fue a buscar a Sesshoumaru para preguntarle si iba a querer su té, y cuando entró al estudio, lo vio revolviendo papeles, como buscando algo, cosa rara porque él era muy organizado.
—¿Todo bien?
—Olvidé algo en la oficina.
—No es normal que te distraigas.
—Tal vez necesito un descanso.
—¿Seguro que todo va bien?
—No te preocupes.
—Tal vez yo debería decir eso, estamos bien— puso sus manos sobre su vientre y le sonrió.
—Ahora es diferente a Ranko.
—No me va a pasar lo mismo que mi madre.
—Claro que no, no te voy a perder— no quería admitirlo en voz alta pero tenía miedo.
La madre de Rin murió cuando ella nació y aunque desde el principio Rin seguía las indicciones del médico, le preocupaba que no fuese suficiente y al final perder a su esposa y madre de Ranko. Sesshoumaru acarició el vientre de Rin y la atrajo a él para besarla.
—¡Dale más tiempo por favor!— el grito de Ranko los sorprendió.
—¿Qué?— preguntó el sentir como su hija lo jalaba.
—Por favor, unos días más, te doy mis juguetes pero no la hagas volver aún— había escuchado la conversación por teléfono entre su madre y alguien más—. Escuché a mi mamá decir que mañana Kagome ya regresaba al estanque.
—¿De qué hablas?
—Kagome, mi tío aun no la besar y al no tener un beso de amor verdadero se va a morir.
—Ella no se va a morir.
—¡¿Va ser tu prisionera para siempre?!
—Ranko, es suficiente— alzó la voz—. Escúchame con atención, ella no es…
—¡Dale más tiempo por favor!
—Creo que ella puede tener unos días más— intervino Rin.
Sesshoumaru no entendía qué trama su esposa, pero al verla guiñar el ojo, terminó por aceptar, su hija estaba poniendo a prueba su paciencia.
—Un par de días más.
—¡Gracias papá!— le dio un beso en la mejilla y salió de la oficina.
—Rin, explícate, porque no le puedo días libres solo por el capricho de Ranko.
—Tranquilo, Inuyasha llamó, el médico indicó que Kagome ya está mejor pero no puede entrar al agua todavía.
—¿Trabajará pero no entrará al agua?
—Sí, puedes aceptar eso ¿Cierto?
—Cuando Ranko se entere de la verdad va a sufrir más.
—Pero estará lista para dejar eso de un lado.
—¿Y por qué te llamó Inuyasha para decirte eso?
—Creo que ellos dos se han vuelto amigos ¿No es lindo?
—Es tarde, Ranko ya debe ir a la cama, mañana va a la escuela— Rin asintió.
—Iré a leerle un cuento— bostezó profundo.
—También debes ir a la cama, te ves cansada.
—Pero falta el cuento de Ranko.
—Yo puedo hacer eso, debes descansar.
Aprovecharía que Rin se iría a dormir y comenzaría a leerle a su hija el libro de mitos que le había regalado.
19/04/2109
Como leyeron, apareció Shippou, Inuyasha ya se dio cuenta que si bien no está totalmente enamorado de Kagome, ella ya le gusta (tiempo al tiempo). Y hubo un dato especial con Rin.
Respondiendo: que Rin aparezca poco es más por el reposo, a Ranko no le agrada su maestra porque siempre le preguntaba por su papá y como hija, sentía celos que alguien le quiera quitar a su papá.
Nos seguimos leyendo.
