Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Fase 6. Beso.

Ranko esperaba en una banca cerca de donde Inuyasha estaba haciendo una instalación eléctrica. Rin tenía cita en el médico y Sesshoumaru la llevó como siempre, por ello, Ranko estaba con su tío. Cuando la pequeña comenzaba a aburrirse de jugar con su tableta, sacó de su mochila una libreta y colores, se puso a dibujar un unicornio, pero no se concentraba y todo por pensar en las historias que Shippou le había contado en el almuerzo.

Shippou le contó a su amiga las historias que su mamá y papá le narraban, historias que aunque eran los cuentos clásicos para niños, eran diferentes a los que la mayoría conocía. Pero eran como las que Sesshoumaru le estuvo leyendo a Ranko antes de dormir.

—Pulguita— llamó Inuyasha por aquel apodo que solo usaba para consentirla—. Casi terminó, luego iremos a comer algo—sabía que su sobrina se estaba aburriendo, pero debía terminar de cambiar esa conexión o la comida almacenada para los animales se echaría a perder.

Ranko se acostó en la banca, los cuentos de su papá le confirmaron que había muchos tipos de sirenas, hasta ahora conocía a las sirenas que engañaban a los hombres con su voz, las que si las veías te daban mala suerte y las que lloran perlas. Pero los cuentos de Shippou le llenaban de dudas como, ¿Qué le pasaría a Kagome si tu tío no la besaba?

Una de las puertas se abrió y Ranko vio a Kagome, llevaba dos cubetas y ropa tipo marinero, que era el uniforme del personal que atendía a los visitantes en el acuario. Se levantó rápido y corrió y verla.

—¿Por qué no estás en el agua?

—¡Ranko!, hola— no esperaba encontrarla en esa parte del acuario—. Todavía no puedo, en unos días más ya, mientras tanto, ayudo a llevar la comida a los animales— le mostró las cubetas.

—Está vació, ¿Qué había? ¿Apenas vas por la comida?

—Ya la dejé, era pescado para los pingüinos.

—No deberías ir a esa área es fría— dijo Inuyasha, desde arriba de la escalera.

—Está bien, no entré.

Ranko no entendía por qué su tío dijo eso, tal vez era porque Kagome era una sirena de agua cálida y el frío le hacía daño, algo nuevo para agregar a su investigación.

—Si estás libre, ¿Podrías cuidarla un momento? Debo ir por algo al almacén.

—La llevaré a caminar y por un churro.

—Gracias, no te apartes de Kagome— le advirtió a Ranko.

Kagome sonreía al escuchar a Ranko hablar de su tío, decía cosas como: "es malo haciendo de comer, pero conoce muchos lugares de comida rica" o "es un excelente nadador y sabe manejar lanchas", lo de nadador dejó intrigada a Kagome, Inuyasha nunca le había dicho que nadase o navegase. Pero a pesar de la plática animada, Ranko no lucia tan animada como siempre.

—¿Pasa algo malo?— preguntó cuándo la pequeña se quedó viendo a una familia con dos hijas un poco más grandes que ella e iban discutiendo porque la más chica quería lo que la mayor tenía.

—¿Tienes hermanas?

—No, un hermano menor.

—¿Es bueno?— aquella pregunta le extrañó a Kagome.

—El mejor hermanito que podría tener.

—¿Es bueno tener un hermano? Mi papá y tío no se llevan bien.

—¿No quieres tener un hermano?— ya iba entiendo la preocupación de Ranko, la sentó en una banca y se acuclilló frente a ella.

—No lo sé, antes si, pero ahora… No quiero que sea niña, ni niño.

—¿Por qué?

—No quiero compartir a mi tío, quiero ser su favorita, tampoco quiero que sea niño, he escuchado que los papás quieren más a los niños— y ella quería que su papá la siguiera queriendo.

—No creo que sea así, en mi casa nos quieren igual a Souta y a mí.

—¿Y si mi papá ya no me quiere por ser niña?

—Estoy segura que no va a pasar— por las pocas veces que había visto a Sesshoumaru con Ranko, podía asegurar que su jefe amaba demasiado a su hija.

—¡Ranko!— gritó un niño pelirrojo que corría hasta su amiga.

—Shippou, hola, no dijiste que ibas a venir.

—Mi mamá tenía el día libre y me trajo de sorpresa.

—Ella es Kagome.

La chica estaba confundida, ¿Ranko les contaba a sus amigos del preescolar sobre ella? De pronto el pánico amenazó con invadirla ¿Qué tanto había dicho en la escuela?

—Tenías razón, ¡Es bonita!

—Gracias— fue lo que contestó Kagome en automático, aquel pequeño la miraba como si fuese ella un alíen.

—Buenas tardes, soy Kenkon Tsukiyomi, madre de Shippou— se presentó una mujer de cabello castaño y finas facciones.

—Higurashi Kagome, yo cuido a Ranko mientras Inuyasha viene, Inuyasha es el tío de Ranko, hermano del señor Sesshoumaru— se había puesto tan nerviosa, no sabía cómo explicar quién era ella y no quería crear malos entendidos—. Y trabajo aquí— agregó cuando la mujer miró atentamente el uniforme.

—Íbamos por churros, ¿Quieren uno?— invitó Ranko.

—Yo si quiero— aceptó Shippou.

Tsukiyomi y Kagome veían como los pequeños observaban la preparación de los churros, y esperaban su turno.

—Lamento que mi hijo interrumpiera de esa manera, pero se emocionó al ver a su amiga.

—No se preocupe.

—Kagome— Inuyasha que iba llegando al encuentro con la chica y Ranko, se extrañó al verla acompañada.

—Inuyasha, la señora Kenkon madre de Shippou, amigo de Ranko.

—Buenas tardes.

—Taisho Inuyasha.

—¡Wooo! Esto sabe muy bien— exclamó Shippou al probar por primera vez un churro—. Mamá debes probarlo.

—¿Por qué le ponen tantas cosas? Un churro solo debe tener azúcar— se quejó Inuyasha, tanto dulce le empalagaba.

—Entonces no te daré el que pedí para ti— Kagome le mostró uno con azúcar y relleno de cajeta.

—Esa combinación si la como— tomó la mano de Kagome y ella aun sosteniendo el churro, lo mordió.

—Disculpen un momento— dijo Tsukiyomi al recibir una llamada, haciendo que Inuyasha y Kagome notasen que parecía que la chica le estaba dando de comer a Inuyasha.

—No sabía que Ranko tuviese un amigo, de hecho, hasta ahora no le conocía un amigo o amiga— Inuyasha estaba sonrojado y quería cambiar de tema.

—Pero se ve que es tan sociable— Kagome no podía creer eso.

—Te lo juro.

—Shippou, debo ir al trabajo.

—Pero aún no vemos a los tiburones— dijo con desilusión.

—Vendremos otro día.

—¿Y por qué no se queda? Mi tío y yo podemos llevarlo a casa— sugirió Ranko.

—¡Por favor!— imploró Shippou, se estaba divirtiendo.

—Otro día.

—Mamá, quiero ver los tiburones.

—Tío, ¿Verdad que tú lo llevas a casa?

Inuyasha no sabía cómo contestar a eso, pero fue salvado por otra llamada a la señora Kenkon.

—Disculpen de nuevo.

—Prometo portarme bien, no me gusta estar en el trabajo de mi mamá, es aburrido y solo puedo estar sentado en una silla.

—Es decisión de la madre él y…

—Siento mucho molestar y abusar, ¿Pero podría quedarse aquí una hora, máximo dos, en lo que mi esposo sale del trabajo?— aquella era una difícil decisión, dejar a su hijo con otra persona que acaba de conocer, pero en los últimos días, su trabajo pendía de un hilo y si faltaba a esa junta, estaba segura que la despedirían.

Por otro lado, su esposo y ella ya habían conocido al padre de Ranko en la reunión escolar, aunque era un hombre de pocas palabras, su esposo y él congeniaron, hasta números intercambiaron. Y si el señor Taisho dejaba a su hija con su hermano y cuñada, debía tenerles una gran confianza, dudaba que él fuese del tipo de personas que dejaba a su niña con cualquier persona.

—La niñera no está disponible y no puedo tenerlo hoy en mi oficina.

—No hay problema— terminó cediendo Inuyasha, solo esperaba no estarse metiendo en problemas.

—Muchas gracias, mi tarjeta y la de mi esposo— Inuyasha las tomó y guardó en su overol—. Pórtate bien, tu papá vendrá por ti, ten dinero por si quieres algo.

—Seré buen niño.

—De nuevo muchas gracias— Tsukiyomi se despidió antes de marcharse.

—Yo debo irme, tengo que ayudar en otra cosa— dijo Kagome al recibir un mensaje.

—Dile que venga— susurró Ranko al jalar la ropa de su tío.

—Ranko, ella debe trabajar.

—Pero…

—A la hora del almuerzo la buscamos, es en media hora— él también quería que ella los acompañase.

Inuyasha llevó a los niños a ver los tiburones y luego pasaron a la pecera donde tenían pequeños peces doctor, que comían piel muerta. Y así como dijo, al ser la hora de comida de Kagome, fueron a buscarla.

—Apúrate, se puede ir— apresura Ranko, entraron al área de las sirenas y la vieron sentada junto a su estanque, tenían un pequeño botiquín de primeros auxilios junto a ella.

—Kagome, ¿Qué te pasó?— el chico no podía creerlo, ¿Cómo se había lastimado?

—Cuando dejé la comida a las tortugas me resbalé.

—Debes tener más cuidado— no parecía un raspón grave, eso lo tranquilizó.

—¿Ya terminaron de pasear?

—Vamos a comer, mi tío nos prometió una hamburguesa.

—¿Aquí es donde están las sirenas?— preguntó Shippou.

—Sí, pero nosotros no podemos entrar por aquí— respondió Ranko.

—Nunca las he visto.

—Ya fue la función de hoy— dijo Kagome.

—Otro día le decimos a tu mamá y te traemos— Ranko animó a su amigo.

Los dos niños observaban a Inuyasha que solo veía a Kagome fijamente. Al parecer, había olvidado a qué habían ido.

—Dile— los pequeños empujaron a Inuyasha.

—Kagome, ¿Nos acompañarías a comer?

—Claro, deja me pongo esto— tomó una bolita de algodón, le puso agua oxigenada, se limpió la herida y guardó todo en el botiquín.

Ranko y Shippou se miraron, ¡Eso era espuma!, aquello confirmaba sus sospechas. Kagome se volvería espuma de mar si Inuyasha no la besaba antes de la fecha límite.

¿Y cuando era la fecha límite?

Inuyasha esperaba con los pequeños en la mesa del restaurante a que Kagome volviese del baño, los niños casi terminaban su malteada y el padre de Shippou había llamado diciendo que iba en camino.

—Tu tío sí que es un bobo, debería besarla y ya.

—Lo mismo pienso, esos adultos se complican la vida.

—Si tú no la besas, yo lo haré— dijo Shippou con mucha determinación a Inuyasha.

—¿Qué demonios?— no podía creerlo, lo que le faltaba, otro niño loco con las sirenas, debió suponerlo, era amigo de Ranko.

—Kagome es una chica muy bonita, debes ser ciego para no darte cuenta.

—No he dicho que no lo sea.

—Pero si eres bobo para no besarla, ¿No sabes hacerlo?

—Mocoso, cuando te guste una niña te vas a dar cuenta que no es tan fácil.

—Entonces si te gusta— dedujo de inmediato Shippou.

—¡Ella si te gusta!— gritó Ranko con emoción.

—¿Entonces qué esperas? ¡Bésala!— gritaron los dos niños.

Inuyasha vio a Kagome que regresaba, ni siquiera sabía si él le gustaba o le veía más allá de amigos o compañeros de trabajo.


Ya parecía acosadora, ahora que había vuelto al acuario y no debía pasar casi todo su tiempo en el agua, aprovechaba pequeños momentos para ver de lejos a Inuyasha. Debía admitirlo ya no solo le gustaba, se había enamorado de ese chico. Suspiró cuando los músculos en sus brazos se marcaron al sacar un filtro maltratado.

—Listo, esa foto va a durar más— dijo Sango, ese día fue a visitar a su amiga, necesitaba saber si se había dado algún avance.

—¿Por qué hiciste eso?— preguntó al tomar su celular y ver la foto de Inuyasha.

—Ve e invítalo a salir— era desesperante saber que seguían como amigos.

—¿Y si dice "no"?

—Claro que no lo hará.

—¿Llego y le pregunto?— jamás había invitado a salir a un chico.

—Dale lo que hiciste para él— señaló los bollos de carne—. Luego invítalo a ver una película, eso no, invítalo a comer.

—¿A dónde?

—Olvida eso, dale los bollos y dile "¿Te gustaría ir a pasear conmigo el fin de semana?", si pregunta a donde, dile que es sorpresa, ya pensaremos nosotras a donde irían. Kagome, si no te apuras alguien se va a adelantar, observa, pasaron tres chicas y las tres se lo comieron con la mirada.

—Lo haré.

—Esa es mi chica.

No debía ser difícil, los bollos iban a ayudarle a hacer conversación, tomó aire, solo unos pasos más y…

—Kagome.

—Kagura, dime— se sobresaltó, su supervisora apareció de la nada.

—Necesito que narres la presentación.

—Claro.

—Ahora, comienza en diez minutos.

—No he comido y…

—Lo harás luego, esto es importante— la tomó de la mano y se la llevó.

Kagome se resignó, al pasar junto a Sango le dio la caja de almuerzo, ya tendría otro momento o ¿Debía tomar esa interrupción como una señal?

Inuyasha volteó al creer escuchar la voz de Kagome, al verla con Kagura decidió esperar que terminaran de hablar para saludarla, seguiría el consejo de Miroku y comenzaría por comer los dos juntos en el almuerzo, pero al ver que se fueron juntas supo que aquella oportunidad la había perdido.

Sango que había escuchado todo, decidió intervenir. No había llegado tan lejos como para que alguien lo arruinase.

—Inuyasha.

—¿Sango?

—Vine a platicar con Kagome, será la fiesta de las niñas y quisieron que sea temática del mar. Se la llevaron para narrar la presentación, vamos a escucharla.

—¿Eso hará?

—Sí, hay bollos, ella los hizo, me pidió que te buscara para dártelos.

—¿Los hizo para mí?— sostenía la caja emocionando, tal vez, no le era tan indiferente a Kagome.

—¿Qué esperas? Ya va a iniciar.

Sango se felicitó, el plan funcionaba a la perfección.


En la sala del hospital, Inuyasha y Ranko esperaban a que Sesshoumaru volviese, Rin entró en parto al amanecer, era el medio día y solo sabían que el bebé ya había nacido, pero ninguna noticia de Rin.

—¿Por qué esa cara? Ya conocerás al bebé— preguntó Inuyasha a Ranko al verla cabizbaja—. ¿Qué pasa?

—Si es niña, ya no seré tu favorita.

—Eso no va a pasar nunca.

—Y si es niño mi papá lo va a querer más.

—¿De dónde sacas esas tontas ideas?

—En la escuela Meiko dijo que cuando nació su hermanito su papá se olvidó de ella, y Himawari dijo que al nacer su hermanita, le dieron su peluche favorito a su hermana.

—Dudo mucho que tu padre haga eso.

—¿Y si lo hace?— preguntó con desesperación.

—Ranko, ven— Sesshoumaru le llamó desde el pasillo.

—Deberías decirle cómo te sientes.

Ranko asintió y fue con su papá, él la llevó frente a un vidrio grande desde donde se podían ver a muchos bebés que dormían en cunas. Sesshoumaru le mostró la cuna donde dormía un bebé envuelto en manta amarilla.

—Él es Ryusei, ¿Qué tienes?— estaba alarmado, su hija lloraba sin razón alguna, o eso creía.

—¿Lo quieres más a él? ¿Ya no me quieres porque es niño? Yo te amo, papi.

—Ranko— la alzó en sus brazos y abrazó—. No más que yo a ti— estuvo tan preocupado por el embarazo de su esposa y el nuevo bebé, que nunca pensó que su hija estaba triste.

Cuando Ranko se hubo calmado, Sesshoumaru decidió que lo mejor era llevar a su hija a comer, Kimi no tardaría en llegar y él planeaba estar un tiempo a solas con su niña. Al llegar al final del pasillo, Ranko se detuvo de pronto, Sesshoumaru vio en dirección donde veía su hija y fue que los vio.

—No quiero que ella…

—No volverá con esa mujer.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque soy tu padre.

Ranko y Sesshoumaru vieron a Inuyasha alejarse con Kikyou.


Ranko estaba emocionada, primero porque su papá había ido por ella a la escuela ese día y su tío le había prometido ir a ver a Kagome narrar el show de las sirenas.

—¿Qué hacen aquí?— le sorprendió ver a Sesshoumaru y Ranko entrar al área de mantenimiento.

—Dijiste que iríamos a ver a Kagome.

—No puedo, iré a ver a alguien— había olvidado que le prometió aquello a su sobrina.

—¿A quién?

—Escucha…— se acuclilló, iba a ser difícil de decir.

—¡Ella no!

—Ya le prometí que la vería— debía saberlo, nada se le escapaba a Ranko.

—¡No! Tienes que ir y besar a Kagome, hoy es su último día— había escuchado que Kagome volvía al agua mañana.

—Ranko, no le va a pasar nada malo.

—¡Tienes que ir!

—Ella no es una sirena— murmuró.

—¡Si lo es! Y si no la besas se va a morir.

—¡Las sirenas no existen!

—¡Inuyasha!— Sesshoumaru puso a su hija tras él y vio con enfado a su medio hermano, jamás le perdonaría que le hubiese gritado a su niña.

—¡Papá!

—Nada malo le va a pasar, te lo prometo— cargó a Ranko y ella ocultó su rostro lloroso en el cuello de su padre.

—Yo no quiero que Kikyou sea su novia, cuando ella está no me hace caso.

—No puedes obligar a alguien que le guste otra persona.

—No digas eso, siempre voy a estar para ti— intentó tocar a Ranko, estaba arrepentido de gritarle aquello, pero apenas la niña sintió su mano quiso alejarse.

—¡Mentiroso! Vámonos, papá.

—Ranko— Inuyasha no quería que siguiera llorando.

—¡Te odio!

—Es suficiente Inuyasha— ahora fue él quien impido que se acercara al dar un paso atrás—. Te he permitido ver a mi hija porque ella se pone feliz, pero si solo la harás llorar…

—¡No puedo hacer lo que dice!

—Si vas a elegir a aquella mujer olvídate de Ranko.

—¿Qué? ¿Tú también le seguirás el juego?— no podía creerlo de Sesshoumaru.

—Te equivocas, mi hija no se siente a gusto con esa mujer y no la voy a obligar a ver a una persona que no es de su agrado. Si planeas ver a mi hija, solo tú eres bienvenido, siempre y cuando ella quiera.

—Sí conocieras a Kikyou verías que es buena persona y…

—Sí que eres idiota, te dejó por otro y la defiendes.

Inuyasha ya no dijo nada, ¿Por qué todos decían eso? Kikyou le dijo que se fue para progresar en su carrera.


Luego de dos semanas, Ranko había vuelto al acuario en compañía de Rin y el bebé. Ranko había estado preocupada y solo le dijeron que Kagome estaba bien, no sabía si su padre se había apiadado de ella y no la convirtió en espuma de mar, pero si había regresado al estanque y escuchó algo llamado "renovación de contrato".

Ranko miraba el estanque, Kagome no debía tardar en salir y cuando veían la figura de la chica acercarse, Ryusei comenzó a llorar.

—Debo ir a cambiarle el pañal.

—Kagome ya viene— no tenía mucho tiempo para verla, su papá no tardaba en ir por ellas y volver a casa.

—No te muevas de aquí— Rin se apresuró a ir al baño.

—Ranko, que sorpresa— desde el día que pasearon con Shippou lo la había visto—. ¿Viniste sola?— no veía a Inuyasha con ella, solo esperaba que no se hubiese escabullido.

—Mi mamá está en el baño, cambia a Ryusei, es mi hermanito.

—¿Ya te sientes feliz con él?

—Sí, mi tío y tu tenían razón, mi papá no dejó de quererme.

—Me alegra escuchar eso.

—¿Cómo te sientes?

—Muy bien, aunque yo debería preguntarte lo mismo, te ves triste y si no es por tu hermanito ¿Por qué es?

—Ya no podré venir tanto, mi papá se peleó con mi tío y mi mamá cuida al bebé.

—Ya vendrás luego, toma, es una escama que se cayó— su aleta roja se había dañado, y antes que se la llevaran, tomó una de las escamas, en ese momento pensó que sería un buen obsequio para Ranko.

—Es muy bonita, ¿Por qué tu aleta es de otro color?— ahora era azul y no roja.

—También cambia por las enfermedad, como enfermé eso la cambió, seguro luego vuelve a ser como antes— Kagura le había dicho que tendría de regreso su aleta roja, pero no cuando.

—¿Has visto a mi tío?

—No— hace dos días no lo veía y cuando se lo encontraba solo se decían un seco "Hola".

—Kagome, me da gusto verte, él es Ryusei— Rin mostró al bebé que ahora dormía en sus brazos.

—Es tan adorable, así debió ser Ranko.

—En otra ocasión venimos, Sesshoumaru nos espera— mientras cambiaba a su bebé, su esposo le había llamado—. Ranko, debemos irnos.

—Nos vemos luego.

—Cuídense— Kagome se sumergió al agua, el tema de la pela entre Inuyasha y Sesshoumaru la preocupó, pero eso no explicaba el por qué Inuyasha la evitaba.

Ranko vio la escama roja, ¿Por qué Kagome le mentía? Su aleta cambió porque su corazón se rompió. Se sentía culpable, jamás debió intentar juntar a Kagome con su tío.

Kagome estaba en su casillero alistándose para irse, sus compañeras ya no estaban, se había quedado un tiempo extra porque Kagura le pido ensayar, según ella, había perdido práctica. Escuchó la puerta abrirse y luego pasos, espero a ver quién era y se sorprendió al ver a Inuyasha.

—Hola— se dijeron ambos.

—¿Qué haces aquí?— ese lugar era de los vestidores de chicas.

—Vine a ver si las luces ya no habían fallado, no creí que aún hubiese alguien.

—Me quedé un poco, pero ya me voy— cerró su casillero y miró a Inuyasha—. Hoy vi a Ranko, estaba triste porque Sesshoumaru y tú pelearon, ¿Qué pasó?

—No hice algo que quiere Ranko y… No tiene importancia.

—Si la tiene, te duele no verla— podía notarlo en su mirada, cuando mencionó a Ranko se alegró y luego se deprimió, seguramente no sabía que la pequeña había ido.

—No puedo hacer lo que me pide.

—¿Por qué no? ¿Es malo?

—Es… Solo que no puedo, es un capricho tonto de ella.

—¿Una parte de ti quiere hacer lo que ella pide?

Inuyasha asintió, ¡Claro que quería! Moría por hacerlo, pero en los últimos días las cosas se volvieron un caos y estaba confundido.

—Si es así, no creo que sea tonto, creo que ella nunca te pediría algo que no pudieses hacer.

—Pero no es fácil.

—¿No es fácil o tú lo haces difícil? Ya me tengo que ir, hasta luego.

—Ka…

Un mensaje llegó al teléfono de Inuyasha, era Kikyou "¿Podemos vernos esta noche? Necesito verte", el chico vio a Kagome tomar su mochila y salir, entonces contestó aquel mensaje.

Fase 6: Beso (Misión cancelada)


24/04/2019

Un poco de drama nunca hace daño XP.

Rin y el bebé están bien, pueden sentir alivio por eso.

Shippou y Ranko ya se acoplaron bien, y no, Sesshoumaru no siente celos, su hija es pequeña y solo le gusta tener amigos con quien fantasear. Además, Ranko ve en Shippou un amigo, su papá sigue siendo su máximo.

Sobre la canción: sí, Inuyasha escuchó una canción que le hizo pensar en Kagome, pero la pondré luego, pero les diré que Kagome se va a extrañar cuando Inuyasha se la diga.

Y la canción que Rin menciona, es "Inevitable" de Amaia Montero.

El próximo capítulo está cerca, y no crean que me olvido de las otras historias, piden mucho "Obsesión" y les aseguro que estoy en ello. Antes de terminar las vacaciones, planeo poner continuación. Crucemos dedos para que así sea.