A Rough Start
Capítulo 31 – Amor Loco
Bella apoyó la cabeza contra la pared y descansó los ojos por un momento mientras sus amigas charlaban a su alrededor. No había tenido un sueño reparador en un par de días, y Anthony había llegado muy despierto y temprano por la mañana cuando Edward le dejó en su camino al trabajo.
"Mmm," canturreó Alice en regocijo mientras metía un bocado de carne mechada picante en su boca. "Esto es celestial."
"Vas a tener el peor de los ardores de estómago," Rosalie le dijo mientras miraba la carne con desprecio. "¿Y cuánto vas a comer de eso?"
"Eso está bastante picante, Alice," Bella intervino cuando abrió los ojos para ver que Alice había abierto el segundo envase que ella había jurado que estaba guardando para después.
Alice entrecerró los ojos y movió su tenedor de plástico entre Rosalie y Bella. "¿Cuántas veces has estado embarazada?" miró a Rosalie antes de mirar a Bella. "¿Y tú?"
Cuando se quedaron en silencio, Alice gruñó un "eso pensaba yo", y volvió a disfrutar de su comida.
"Así que, Bella..." Rosalie volvió su atención a Bella. "Aún no has dicho nada de la casa."
"Lo sé," dijo Bella lentamente.
"Te das cuenta de la oportunidad, para las dos, ¿no?" Rosalie remarcó sus palabras tocando con su dedo la mesa. "Quiero decir que, la vecina de Alice me dijo que podía representarla. Eso significa que si tu compras la casa, no sólo tendrás que trabajar solo con un agente, como yo no tengo que dividir la comisión, yo podría darte una buen precio."
"Lo sé," dijo Bella de nuevo con mucho menos entusiasmo que Rosalie.
"Y sabes que podrías conseguir ese crédito federal de impuestos, además de los incentivos de comprador primerizo, más una tasa de interés más baja a través de la unión de maestros," presionó Rosalie.
"Por no hablar de que tendrías los mejores vecinos-cruzando-la-calle del mundo, agregó Alice.
Bella simplemente sonrió mientras asentía y miraba hacia abajo a la mesa.
"Sabes que no te estaría presionando si pensara que tu no querrías hacer esto, pero puedes ver, como yo, que es demasiado buena para dejarla pasar," Rosalie bajó la voz y añadió "Y no necesito decirte lo mucho que necesito volver a trabajar."
"Lo sé, Rosalie. Lo sé," vaciló Bella.
"¿Lo sabes?" Rosalie preguntó con escepticismo. "Porque tú estabas lista para hacerlo hasta que Edward y tú os fuisteis de viaje, y ahora estás... callada al respecto. ¿Es eso? ¿Es Edward? ¿Dijo que era una mala idea o algo así?"
"Yo estaba lista para pensármelo, Rosalie," Bella dijo con firmeza. "Y Edward ha estado genial. No ha dicho mucho al respecto."
Mientras hablaba, Bella sabía que estaba diciendo una versión muy edulcorada de la realidad. Aunque Edward había estado genial cada vez que salía el tema de la casa, era forzado, con simpatía nada natural que tenían a Bella preocupada, preguntándose cuándo iba a darse todo la vuelta.
"Sabes, no deberías dejar que Edward te convenza para dejar pasar esto. Comprar una casa es una gran inversión, y si es algo que quieres hacer, debes hacerlo," dijo Rosalie.
"Irónicamente, eso es exactamente lo que dijo Edward," le dijo Bella.
"¿Entonces cuál es el problema?"
Bella se encogió de hombros. "Yo no he dicho que hubiese un problema." Bella destrozó una servilleta de papel en pedazos mientras pensaba cómo podía expresar sus preocupaciones. "Es solo un presentimiento que tengo. Edward está siendo... demasiado agradable sobre el tema," Bella finalmente explicó. "No sé ninguna otra manera de explicarlo. Es obvio que en realidad no tiene mucho que decir al respecto, pero cuando dice algo, dice "es genial, cariño", y "si eso es lo que realmente quieres, es genial ". Pero nunca me habla así. Normalmente diría... 'Guay' o '¿Ah sí? eso es alucinante", o algo así."
Rosalie frunció el ceño a Bella y se balanceó hacia atrás en su asiento. "A mí me suena como que estás buscando un problema donde no lo hay."
Bella dejó escapar un suspiro, pero decidió no rebatir la afirmación de Rosalie. No estaba de humor para escuchar la opinión de su amiga sobre lo que realmente le estaba impidiendo comprar una casa propia. Claro, las cifras hacían que pareciera una obviedad y la casa era exactamente lo que ella quería en una casa. Tenía tres dormitorios de buen tamaño, entradas arqueadas, suelo madera, puertas francesas, dos baños completos y un patio maravilloso. Estaba cerca de su trabajo en la escuela y ella no se veía mudándose de momento. Todo apuntaba en la dirección de la compra de la casa, excepto...
Salvo que Bella no podía evitar la sensación de que estaba dando un mensaje equivocado a Edward con la transacción. Por un lado, a pesar de que ella y Edward eran una pareja, su relación era joven y podría ser interpretados como prematuro poner la propia vida en un paréntesis a la espera de que las cosas sean más serias.
Pero, por otro lado, ¿cuánto más serias tenían que ponerse las cosas? Edward confiaba a Bella su más preciado tesoro: Anthony. También compartían cosas sobre sus vidas con el otro, cosas que nunca habían compartido con otro ser humano. Y Bella confió en Edward cuando le dijo que la amaba y ella sabía que nunca había sentido por nadie lo que sentía por Edward.
Sin embargo, todavía no habían cruzado límites financieros.
Desde el incidente de la Factura de Great Electric, la única forma en que Bella podía compartir fondos o hacer una compra que beneficiara a Edward era si él no era consciente de ello. Si veía evidencia de comida rápida, un juguete o ropa que Bella había comprado para Anthony, Edward encontraba una manera de igualar el marcador, ya fuese con la gasolina o café o comida, mantenía las cosas tan equilibradas como podía.
Sin embargo, era un punto casi ridículo para Bella tratar de llegar a entender la razón de porque Edward parecía estar actuando tan extrañamente sobre su posible compra de una casa cuando ni ella misma podía explicar sus extraños sentimientos al respecto. Por lo tanto simplemente no dio importancia al comentario de Rosalie en un esfuerzo de mover la conversación hacia otro tema.
"Sí, quizás. Estoy tan acostumbrada a que haya un problema en cada esquina," dijo Bella.
"Dímelo a mí", dijo Rosalie de acuerdo. "Hace dos semanas tenía un nuevo trabajo y me dirigía a una nueva ciudad. Ahora soy demasiado pobre para llegar allí y mi puesto se ha puesto en suspenso indefinidamente. Hablando de algo jodido."
"He cogido siete libras*," Alice añadió a la conversación. "No creo que tengas que coger peso tan rápido. Si no lo vigilo, voy a ponerme tan grande como una casa."
"Alice, que ni siquiera se te nota embarazada," Bella intentó consolarla.
"Ya, ¿y cuánto voy a ganar cuando en realidad me vea embarazada? Ya soy bajita. No puedo ser baja y gorda."
"Tú no estas gorda, Alice, estás embarazada. Al final de todo esto," señaló el torso de Alice, "tienes un bebé. Y tú," se volvió hacia Bella, "podrías tener una casa. Pero yo... lo único que tengo es el olor de una celda de la cárcel grabada en mi memoria y un ex-novio que maldice el día en que nos conocimos."
Alice puso los ojos en blanco como diciendo "aquí vamos otra vez ', mientras que Bella se inclinó sobre la mesa y suavemente acarició la mano de Rosalie.
"Sabes que eso no es cierto. Emmett no se siente así, por ti" dijo Bella en voz baja como apoyo. "Si no, ¿por qué iba a conducir hasta allí sólo para pagar tu fianza?"
"Sí, pero no me ha dicho ni una sola palabra desde entonces," Rosalie señaló.
"Ni te molestes," Alice le dijo a Bella. "Le he dado miles y miles de pruebas para demostrar que Emmett todavía tiene sentimientos hacia ella, y no va a escucha ni una palabra que diga."
Rosalie escupió un sonoro "pshaw". "Hablar es fácil."
"Está bien. Entonces, ¿qué dices de un hombre que conduce todo el camino hasta Port Ángeles para rescatar a una mujer que lo dejó por otro?" Alice preguntó directamente.
"Yo digo que el embarazo te ha vuelto cortante, y no me gusta ni un poco," dijo Rosalie con amargura. "Y no dejé a Emmett por otra persona. Tuvimos una discusión y decidimos que queríamos cosas diferentes. Él quería que las cosas siguiesen igual y yo quería..."
"A Derek," Alice terminó.
"Ugh, ni siquiera menciones ese nombre," Rosalie plantó su frente sobre la mesa con un golpe seco. Poco a poco se miró hacia sus amigos. "¿Alguna vez se olvidará eso?"
Alice se encogió de hombros. "Quizás lo mencionaré de nuevo en un brindis por ti y Emmett en tú boda."
"Oh, por el amor de dios, ¡no va a haber ninguna boda!" Rosalie gritó. Bella podía decir por la sonrisa que ocultaba detrás de las palabras que a Rosalie secretamente le gustaba la idea de una boda entre ella y Emmett.
"No sé," cantó Alice lenta y juguetonamente. "Cuando le hablé sobre nuestra barbacoa de Navidad, lo único que preguntó es si tú ibas a ir."
Rosalie rápidamente se enderezó en la silla. "¿Por qué me estás diciendo esto justo ahora? Cuando mencionaste la barbacoa, no dijiste nada acerca de Emmett. ¿Ahora dices qué te preguntó por mí? Cuéntamelo todo. ¿Qué dijo?" Rosalie pidió.
"Te lo acabo de decir," respondió Alice con aburrimiento.
"Sí, ¿pero cómo lo dijo? ¿Estaba siendo sarcástico o serio? ¿Parecía entusiasmado con la idea de que yo fuera o parecía como si no me quisiera allí?"
Alice miró a Bella con una expresión de "pégame-un-tiro" en su rostro.
"¿Por qué celebras una barbacoa en diciembre? Esto es Forks, no Maui," quiso saber Bella.
"Al bebé le gusta la barbacoa," respondió Alice, eligiendo responder a Bella en lugar de quedar atrapada en la telaraña del interrogatorio sin fin de Rosalie. "¿Tú vienes verdad?"
"Es la primera vez que oigo hablar de ella," dijo Bella.
Alice lanzó una servilleta usada a la mesa antes de golpear su palma abierta con fuerza contra la madera. "Se acabó. Voy a matar a Edward. Me dijo que te lo iba a decir hace semanas."
Alice después empezó una larga explicación acerca de cómo ella y Jasper nunca llegaban a tener amigos en casa durante las fiestas porque todo el mundo siempre se iba para estar con la familia.
"Y todo el mundo quiere reservar el jamón y los pavos para la cena de Navidad, así que pensamos que podríamos hacer barbacoa de pollo y solomillos y todas esas cosas buenas. ¡Va a ser muy divertido!" Alice chilló.
Lo hizo lo suficientemente fuerte como para molestar a Anthony, que apareció del cuarto de atrás, donde había estado construyendo un reino con Lego. Caminó hasta donde estaba sentada Bella y se apoyó en ella hasta que fue capaz de deslizarse en su regazo. Apoyó la cabeza contra su pecho y perezosamente pasó los dedos por su larga y oscura melena.
"¿Está cansado, cariño?" Bella le preguntó.
Anthony asintió, pero preguntó: "¿Puedo comer algo?"
Bella revolvió el pelo a Anthony, que estaba creciendo desde su reciente corte y enumeró unas cuantos alimentos aceptables. Él arrugó la nariz a todas las opciones.
"¿Puedo mirarlo yo?" preguntó, señalando a la nevera.
"Por supuesto, puedes tomar cualquier cosa de los dos estantes de la parte inferior, ¿de acuerdo?"
Anthony se deslizó hacia abajo y corrió hacia el refrigerador y eligió su comida, mientras Alice miraba como si estuviera a punto de sacar un bolígrafo y papel y empezar a tomar notas.
Alice esperó a que Anthony hiciera su selección y después de que se marchara de la habitación para bajar la voz y dirigirse a Bella.
"¿Puedo hacerte una pregunta algo incómoda?" preguntó.
"Claro," Bella se encogió de hombros. Se preparó para una pregunta sobre los hábitos de higiene de Anthony o algo sobre los genitales de un niño pequeño. La franqueza de Alice no tenía límites.
"¿Has pensado en cómo le va a ver afectar a Anthony si Edward y tú no funcionáis?"
Bella no esperaba esa pregunta y por un momento quedó anonadada por la implicación.
"Eh..." balbuceó.
"No es que crea algo va a salir mal," añadió rápidamente Alice. "Es sólo que se le ve tan unido a ti y pensar en lo que pasará si de repente desapareces..."
"Bueno, supongo que será como cualquier otra relación que termina cuando hay un niño está involucrado," respondió Bella con la frente arrugada, consternada. "No hay garantías, estés casado o no. Sólo porque Anthony no es mi hijo no quiere decir que yo no trate de estar ahí para él si algo pasa entre Edward y yo..."
"Wow, espera," Alice puso sus manos para poner freno a la respuesta de Bella. "No estaba dando a entender que estabas haciendo nada malo. He estado leyendo mucho y descubriendo un montón de cosas diferentes. Por ejemplo, ¿Sabíais que si Jasper y yo no estuviéramos casados cuando nazca el bebé, él tendría que hacerse una prueba de sangre para ser puesto como el padre biológico de la partida de nacimiento? Ni siquiera creerían su palabra."
"Eso no suena correcto," Rosalie sacudió su cabeza.
"Lo he leído en Internet. Una mujer en California tuvo que poner "Desconocido" hasta que su novio pudo ir a hacerse un análisis de sangre," Alice reiteró. "Después de leer eso, Jasper y yo fuimos corriendo al ayuntamiento e hicimos nuestra licencia."
"Alice, no puedes creer todo lo que lees en Internet," Rosalie dijo con autoridad. "Conozco a un montón de personas que tuvieron bebés sin estar casados y pusieron..."
"Espera un momento," interrumpió Bella. "¿Acabas de decir que Jasper y tú os habéis casado?"
"Sí," dijo Alice dándolo por hecho. "No fue gran cosa. Solicitamos la licencia el lunes y nos casaron el jueves en el ayuntamiento."
"¿No fue gran cosa?" Rosalie se hizo eco. "¡Ni siquiera nos invitaste!"
"No queríamos hacer un gran alboroto. Tendremos una fiesta en la primavera o algo así, después de que nazca el bebé."
La actitud sensata de Alice hizo que todo pareciera muy simple. Mientras escuchaba a su amiga hablar, se preguntó si había estado simplemente complicando las cosas exceso en relación con su relación con Edward. A menudo, pensaba lo fuertes que eran sus sentimientos hacia él, y luego negaba inmediatamente su intensidad pesando el tiempo que había estado saliendo con Edward, o por como de difícil empezó su relación.
Y luego estaba el tema de Anthony.
Hace años, si alguien le hubiera dicho a Bella que ella iba a salir con un chico que tenía un hijo, habría dicho que estaban locos. De ninguna manera iba a haber querido entrar en una familia ya hecha y todo el bagaje que viene con eso. Eso era exactamente lo que habría dicho Bella en su primer año de universidad, y la postura más probable que alguien que no estaba emocionalmente involucrado habría tomado.
Pero en este caso, las emociones estaban definitivamente involucradas, obligando a Bella a considerar su vida junto a la de Edward y cómo sus acciones le influían a él y viceversa.
"Está bien, se acabó la discusión," Bella dijo rotundamente, "¿pero creéis que mi compra de una casa podría enviarle a Edward el mensaje equivocado?"
"¡Lo sabía! Sabía que estabas haciendo tiempo por él," Rosalie señaló con el dedo a Bella.
"Sólo responde a la pregunta," le dijo Bella.
"¿Y qué mensaje equivocado sería ese?" Rosalie preguntó con un toque sarcástico. "¿Qué eres una mujer fuerte e independiente que está lográndolo sola en este mundo?"
"Oooh," Alice miró a Bella como si se hubiese encendido una bombilla. "¿Queremos que él piense que se ve a sí misma haciéndolo por su cuenta? Porque ... bueno, ella no lo está. Está con él."
Bella señaló Alice de acuerdo. "¿Ves?"
Rosalie suspiró. "Como tu posible agente inmobiliario, diría que estas a punto de dejar pasar algo que realmente deseas. Bella, me dijiste hace mucho tiempo, que si algo quedaba libre en ese barrio, comprarías. El sitio es fantástico, el precio es correcto y estarías invirtiendo en tu propio futuro.
"Pero como amiga, no voy a mentir y decir que no veo el problema. Intenté, una vez, seguir adelante sin el amor de mi vida y terminó siendo un desastre. Sin embargo, has dicho que no quieres una reprimenda, así que simplemente voy a sugerir que aprendas de mis errores y que hables con él, Bella ".
"He tratado de hablar con él. ¡Pero él no quiere hablar del tema!" Bella levantó la voz para dejar clara su postura.
"¿Lo has hecho? ¿O has hecho esa cosa de bailar alrededor de la cuestión importante sin hacer las preguntas difíciles?" Preguntó Rosalie.
"¿Qué cosa?" Preguntó Bella. "Yo no hago ninguna cosa."
"Haces una cosa," Alice intervino a regañadientes.
"Y no sólo con Edward. Lo haces con todo el mundo," dijo Rosalie. "Afróntalo, Bella. Mírale a los ojos y pregúntale la pregunta de la que más miedo te da tener la respuesta."
"No tengo miedo a la respuesta," Bella se miró las manos. "Tengo miedo de lo que va a pensar de mí cuando haga la pregunta. ¿Qué pasa si estoy fuera de lugar y él no está pensando de la misma manera que yo en absoluto?"
Sin embargo, Bella escuchó realmente lo que sus amigas estaban diciendo y determinó en su mente ser un adulto sobre el tema de la compra de la casa y cómo Edward podría verlo. A decir verdad, ella realmente quería la casa, y si funcionaba, ella sería la feliz dueña de una casa.
Pero más que la casa, Bella quería a Edward. Pero un Edward que le envidiara su propiedad inmobiliaria, simplemente porque él no era un dueño de una casa o porque se sentía amenazado por su libertad financiera no sonaba tan atractivo. Sin embargo, ella sabía que tenía que afrontar el problema en lugar de evitarlo. Así que, al día siguiente, ella invitó a Edward a cenar con la única intención de tener una conversación de corazón a corazón con él acerca de la casa.
Pero un pequeño sobre en la puerta de su casa cambió por completo el curso de la noche.
"Huelo a p'sketti," Anthony frunció el ceño cuando entró en el apartamento de Bella más tarde esa noche. "Y ni siquiera me gustan los p'sketti."
"No son spaghetti," Bella le corrigió. "Es lasaña."
"Anthony, no seas grosero, hombre," Edward le dijo mientras se inclinaba y le daba un beso a Bella. Podía ver el nerviosismo en sus ojos. Desde que su relación se había convertido en exclusiva, habían terminado viéndose casi cada noche para cenar. Así que cuando Bella resaltó el hecho de invitar a Edward a cenar, fue el primer indicio de que algo pasaba.
"Hola, cariño," dijo a modo de saludo antes de entregar un pequeño sobre de color crema. "Esto estaba en el suelo de tu porche. ¿se te ha caído?"
Pensando que era una de las estratagemas de Edward para hacerle aceptar un regalo adelantado de Navidad, Bella le sonrió con exasperación antes de tomar el sobre y abrirlo.
Le llevó a su mente unos segundos en registrar que no había habido ningún plan por parte de Edward para engañarla.
Bella,
Espero que esta carta te encuentre bien. Aunque te he visto por la ciudad un par de veces desde nuestro último encuentro, he querido respetar tu obvia decisión, y la de Edward, por mantener distancia entre nosotros. También espero que no te importe que dejara esta nota en tu casa. No sé tu dirección postal real, y yo no quería imponerme con una llamada telefónica. Y no sería sincera si no dijera que una parte de mí espera que le muestres esta carta a Edward.
La razón por la que escribo es simple. Como sabes, es Navidad, y nada me traería mayor gozo que poder dar a mi único nieto un regalo.
Oh Bella, no puedo ni decirte cómo se siente mi corazón sabiendo que tengo un nieto ahí fuera. Algunos días, me ayuda a través de las cosas difíciles y otros días es la parte difícil. Por lo poco que he conocido a Anthony, me recuerda mucho a Edward y poder darle un juguete me lleva de vuelta a una época más feliz y simple.
Sé que no depende de ti si le doy o no algo a Anthony, depende de Edward. Pero no tengo una manera de ponerme en contacto con Edward. Hasta ahora nuestra comunicación ha sido unilateral, él tiene la capacidad de ponerse en contacto conmigo cada vez que siente la necesidad. Por lo tanto, te pido que le transmitas mi solicitud. Si le parece bien que le dé a Anthony un regalo, ¿podrías llamarme y hacérmelo saber, por favor? Edward tiene el número. Estoy en casa casi todos los días, excepto los jueves por la tarde. Carlisle tiene sus citas los jueves.
Espero escuchar algo pronto. Ten unas Navidades maravillosas, querida.
Con cariño, Esme
Bella levantó la mirada para ver a Edward mirándola con cautela. Tentativamente, ella le tendió la carta y él la cogió.
"¿Qué es?" preguntó.
"Es de tu madre," le dijo Bella. "Quiere saber si puede darle a Anthony una regalo de Navidad."
Edward se encogió de hombros, un pequeño puchero apareció en su cara y luego desapareció casi de inmediato. "¿Por qué te lo preguntaría a ti?"
Bella hizo un gesto hacia la carta. "Está todo que hay," dijo.
Edward miró la carta y Bella pudo ver que estaba forzando la falta de interés que mostraba en su rostro. Sostuvo la carta lejos de su cuerpo, como si estuviera tratando de decidir si continuar leyendo o entregársela de nuevo a Bella. Sin embargo, no podía apartar la mirada. Sus ojos se desplazan por el papel sin esfuerzo mientras leía. Cuando terminó, dobló la carta y la guardó en el bolsillo de atrás como si fuera el nuevo menú del restaurante chino, de comida para llevar, del final de la calle.
"Sí, lo que sea," dijo. "Me da igual si le quiera dar algo a Anthony."
Bella apoyó su peso contra la encimera de la cocina mientras observaba a Edward, en busca de la reacción que tendría hacía lo que estaba a punto de decir.
"Creo que espera que seas tú el que llame y le diga que no hay problema."
"Ella te pidió específicamente que la llames tú," dijo Edward, evitando el contacto visual con Bella.
"Sí, pero ella dejó caer una serie de indirectas diciendo que ella quiere que seas tú."
Edward frunció el ceño mientras sacaba la carta y la miró de nuevo. "¿Cómo cuales?"
"Todo lo que insiste en que la llamas cuando quieres y que ella me pide que llame, pero no me da el número, diciendo que lo tienes tú. Y mira la forma en como se despide: Espero escuchar algo pronto. La mayoría de la gente diría "Espero oír noticias tuyas pronto" o "Espero que llames' o algo así. Ella quiere oír algo, pero no quiere escucharlo de mí," dijo Bella.
La actitud displicente regresó. "Ella no dijo que quería que yo la llamara, así que..."
"Edward, quiere que la llames," reiteró Bella. "Además, es Navidad. Le alegrarás el día."
"Lo pensaré," decidió Edward.
Bella pensó que era una gran mejora sobre cómo Edward reaccionaba generalmente cuando se mencionaba a Esme. En lugar de enojarse y ponerse de mal humor, parecía un poco tranquilo, pero no frustrado o enojado. Incluso bromeó con Anthony, mientras se dirigieron a la mesa de Bella para sentarse. Estaba tan orgullosa de él y quería hacerle saber exactamente eso. Mientras ponía un vaso de té helado junto a su plato, ella se inclinó y puso sus labios junto a su oído preparándose para susurrar sus elogios...
...Pero Edward se volvió y la miró, con los ojos de un niño asustado, y las palabras que salieron de su boca reemplazaron las suyas.
"La vi," dijo en voz baja.
"¿Qué?" Bella se echó hacia atrás para verle con claridad. "¿Viste a quién? ¿A tu madre?"
Edward asintió con rigidez. "El otro día, en el supermercado." Edward miró a los ojos de Bella. "Fue justo antes de venir a tu casa a recoger a Anthony. Me detuve a comprar algo de leche, y estaba sentado en mi coche, preparándome para salir de mi aparcamiento, cuando ella salió de la tienda. Al principio pensé que estaba haciendo otra vez lo del acoso espeluznante, pero cuanto más la miraba, me di cuenta que ella no tenía idea de que estaba allí. Ella no miraba a su alrededor tratando de encontrarme ni nada. De hecho, parecía un poco... perdida. Y entonces su bolsa se rompió y todas sus cosas se derramaron en la acera." Edward parecía avergonzado. "Ni siquiera pude salir del coche para ayudarla. Ella estaba tratando de mantener sus cosas fuera de la lluvia, su vestido se estaba levantando por la parte de atrás, y me quedé ahí sentado como un idiota. Mirando."
"No pasa nada, Edward," dijo Bella mientras le frotaba el hombro suavemente. "Cualquier persona en tu misma situación hubiera hecho lo mismo." Pero sabía que sus palabras no tenían ningún mérito para él. Estaba entristecido.
"No lo entiendes, Bella. No pude ayudarla. Estaba sentado ahí paralizado por... ni siquiera sé por qué. No tenía miedo o enfado, ni timidez... Me senté ahí con mi mano en el pomo de la puerta. Con mi temblorosa mano en el pomo de la puerta como una especie de miedica".
Bella sacudió la cabeza. "Edward, hay muchas incógnitas en esa situación, sé que yo probablemente habría hecho exactamente lo mismo. Como por ejemplo ¿por qué se veía tan perdida? ¿Estaba sólo ella, o estaba tu pa..., estaba Carlisle esperando en el coche? ¿Habría querido tener una conversación en ese momento si hubieses salido del coche? ¿Incluso, estás listo para tener una conversación con ella? "
Edward asintió con la cabeza lentamente. "Pensé todas esas cosas."
"Papá," Anthony dijo en voz baja. Él había estado inspeccionando en silencio el plato de comida que Bella había puesto delante de él. "Has dicho una mala palabra."
"Lo siento," Edward se disculpó con su hijo.
"Bella dijo que tienes que darme un cuarto cada vez que dices una mala palabra." Anthony se aseguró de que su mano fuera visible sobre la mesa esperando a que se llenara con una moneda.
"¿Un cuarto?" Edward miró a Bella. "!Eso si que es una buena cantidad!"
"Tiene que doler un poco si quieres cambiar ese mal hábito," le dijo Bella.
Edward puso los ojos en blanco y sacó un cuarto de su bolsillo y se lo entregó a Anthony, quien lo aceptó con alegría.
Sin embargo, ese momento alegre fue fugaz. Edward se retiró en sí mismo durante la cena, pero cuando se dio cuenta de que Bella le miraba, él se inclinó sobre la mesa y le cogió la mano. Ella reconoció este gesto como la forma en que Edward conectada con ella cuando no tenía ganas de hablar. Era pequeña, pero era su manera de dejarla entrar, aunque no a través de una gran puerta abierta, a través de una entreabierta.
Aún así, era evidente que una conversación sobre el tema de la casa no era un tópico conveniente para abordar esa noche. Así hablaban tranquilamente sobre el trabajo, y sobre la velada de Jasper y Alice a la que asistirían la noche siguiente. Bella le contó a Edward la pequeña rabieta de su madre por el hecho de que ella ni tan siquiera "se iba a pasar" por Navidad y el regalo que su padre le había enviado para dárselo a Anthony.
A lo largo de todas sus interacciones, Bella se dio cuenta de que Edward la mantenía muy cerca. Le cogía la mano o la envolvía con el brazo alrededor de su cintura, mantenía su mano en su rodilla o muslo, o simplemente se sentaba tan cerca que sus cuerpos se tocaban de una u otra manera.
Bella entendió que esto significa que él le necesitaba, así que cuando la tarde se convirtió en noche, ella se limitó a asentir cuando Anthony le preguntó si podía dormir en la cama azul, sabiendo que Edward probablemente necesitaba pasar la noche. Él confirmó sus sospechas cuando la siguió hasta su habitación y envolvió entre sus brazos, informándole que necesitaba estar con ella.
"¿Me puedo quedar?" susurró.
"No lo tienes que preguntar," le dijo Bella. "Pero, recuerda, que es ese momento del mes. No podemos... ya sabes."
Edward se encogió de hombros mostrando indiferencia, pero más tarde esa noche, cuando un beso de buenas noches se volvió caliente y con fuerza, él quería una liberación no saciada por las manos de su novia.
"¿No podemos hacerlo en la ducha?" le rogó.
La idea inicial no sonaba del todo atractiva para Bella, pero cuanto más amasaba Edward sus pechos y acariciaba su cuello, más empezó a resonar la idea en ella. Tanto es así, que en cuestión de minutos, era ella y no él, quién estaba liderando el camino a la ducha. Y en vez de sentirse avergonzada o disgustada por los misterios femeninos que descubrió Edward, Bella se sintió, no sólo rejuvenecer por su vida sexual, sino también re-fortalecida por el nivel de intimidad que compartían.
Por lo tanto, a la mañana siguiente parecía el momento perfecto para sacar el tema de la casa. Pero cuando Bella se despertó Edward ya vestido, moviéndole y diciéndole que la llamaría más tarde, tuvo que aceptar una vez más que no iba a suceder.
"Edward, ¿a dónde vas?" Bella preguntó adormilada. "Quería hablar contigo de algo."
"Sí, vale," Edward asintió con la cabeza. "¿Te llamo más tarde? Necesito llevar a Anthony a casa y alimentarle."
"Hay comida aquí," dijo Bella mientras luchaba por incorporarse. "Le gustan los cereales."
"Sí, bueno, también tengo que ir a por sellos, así que le compraré algo en el camino."
"Edward, yo tengo sellos," Bella frunció el ceño. Era un artículo tan raro por el que hacer un viaje especial fuera de casa tan temprano en la mañana.
"También pensé en comprar algo para esa cosa de Navidad en casa de Jasper después," dijo Edward poniéndose de pie.
La neblina cerebral matutina de Bella finalmente comenzó a despejarse, y ella estaba lo suficientemente coherente para darse cuenta de que Edward estaba inventando excusas para poner distancia entre ellos, así que no se molestó en decirle que ya había comprado un regalo que podrían dar forma conjuntamente a Alice y Jasper. En lugar de eso, logró decir un casi silencioso, "vale" antes de tirar la colcha y salir de la cama.
Cuando salió del baño unos minutos más tarde, Edward aún estaba de pie en su habitación.
"Tengo que hacerme cargo de esto, también, Bella," sostuvo el sobre blanco que albergaba la carta de Esme. "Antes de que pierda los nervios."
"Oh. Está bien." Bella estaba un poco irritada porque no había expuesto el tema antes, pero se mordió la lengua. Lo último que quería hacer era discutir con Edward a primera hora de la mañana.
¿Y por qué iba a querer discutir con él en la intimidad de su propia casa cuando ella podía reventar acaloradamente en frente de sus amigos en barbacoa Navideña de Alice y Jasper?
Cuando Edward volvió a recoger a Bella horas más tarde, en su camino a casa de Jasper, ella había rumiado el tema lo suficiente como para su irritación hasta la molestia. Y cuando él sólo le ofreció respuestas monosilábicas con respecto a su interacción con Esme, su enojo se convirtió en ira. En silencio, hervía en su lado del coche mientras recorrían la corta distancia a la casa de sus amigos.
Edward no pareció darse cuenta.
"¿No hubo suerte con la casa?" Él simplemente preguntó cuando paró en la calle frente a la casa que Bella quería comprar. Su estado de ánimo pareció cambiar un poco y parecía un poco... ¿esperanzado?
Sin entender la pregunta, Bella miró a la propiedad que estaba de la misma forma en que había estado la última vez que ella la había visto.
"¿Qué quieres decir?" preguntó ella.
"No hay cartel de 'En venta'," dijo.
"No hay cartel de 'En venta' todavía," le corrigió.
"Oh," él se hundió en su asiento. "¿Así que todavía lo estás considerando?"
"Sí," dijo Bella con autoridad. "Me gusta mucho la casa, Edward. Y todo parece apuntar en la dirección de ser una buen negocio."
"Genial," Edward añadió con ilusión falsa. "Suena muy bien."
"¿En serio?" Bella insistió. Ella sabía que el momento no podía haber sido peor, pero él había sacado el tema, y quería aprovechar la oportunidad.
O lo que ella había pensado que era una oportunidad.
"Sí," Edward se bajó del coche de repente y sacó a Anthony. A continuación, procedió a seguir a su hijo que salió corriendo, dando exitosamente fin a la conversación.
Y aunque Edward no parecía darse cuenta del enfado de Bella, que ahora rondaba el borde de la ira, Alice y Rosalie lo notaron inmediatamente.
"¿Qué diablos está pasando?" Alice preguntó cuando las mujeres estaban solas en la cocina.
"Lo acorralaste con el tema casa y le hizo estallar, ¿verdad?" Rosalie preguntó a sabiendas.
Bella sacudió la cabeza. Había unas pocas personas presentes que Bella realmente no conocía, así que no quería entrar en detalles sobre su vida personal.
"No. Nada de eso," dijo Bella mientras se alejaba para dar una explicación.
"O, déjame adivinar," dijo Rosalie con sarcasmo, "ni siquiera has hablado con él sobre eso aún."
"Hemos hablado sobre ello," Bella bailó alrededor de la verdad. "Pero no en detalle."
"Bella," suspiró Rosalie. "La casa ya está recibiendo solicitudes de información de otros compradores. Nadie ha dicho nada acerca de hacer una oferta todavía, pero si algo se interpone..."
"Sé que tengo que tomar una decisión pronto, y lo haré," prometió Bella. "¿Te puedo llamar y hablarlo mañana?"
"¿En serio?" Rosalie parecía sorprendida.
"Sí," afirmó Bella. Tal vez el plazo le ayudaría a conseguir ponerse firme y enfrentarse a Edward de una vez por todas.
Rosalie estaba eufórica con el compromiso de Bella, pero antes de que su amiga pudiera sonsacarle algo más, Bella caminó rápidamente fuera de la cocina y alrededor de la casa. En un esfuerzo por simplemente estar sola por un rato, curioseó todos los adornos navideños de Alice y observó a los otros invitados.
Edward no estaba en ningún lado, pero se dio cuenta de que Anthony miraba a algunos de los otros niños que estaban presentes. La expresión de su rostro revelaba que no estaba disfrutando de su compañía, y cuando Bella se acercó de puntillas, se dio cuenta de que se debía a que los otros niños no estaban siendo muy amables con él.
"Tú no tienes cinco años," una niña con el pelo rubio y ojos marrones oscuros declaró asertivamente. "Mi hermano tiene cinco años y es mucho más grande que tú."
"Tengo cinco," Anthony insistió con el ceño fruncido. "Y estoy en el jardín de infancia."
"Estás en la escuela de bebes," dijo la niña, y luego echó la cabeza hacia atrás riéndose. Los otros dos niños que estaban allí, que parecía que eran hermanos, aullaron junto con ella. El rostro de Anthony se arrugó con la furia, y parecía que iba a llorar. Apretó los puños en lugar de eso y pateó con el pie.
"¡Tengo cinco!" gritó. "¡Y mi papá dice que voy a ser tan grande como él, y él es muy grande!"
Aunque sus palabras no parecían tener ningún valor para sus oponentes, Bella estaba orgullosa de que él usará sus palabras.
"Casi cinco años y medio," agregó Bella dando a conocer su presencia. Miró a los otros niños mientras ponía su brazo alrededor de Anthony y lo acercó a su lado. No reconoció a ninguno de ellos y supuso que no iban a Forks Elementary. "¿Quiénes son tus amigos, Anthony?"
"No son mis amigos," Anthony frunció el ceño. "Son malos."
Si hubieran estado en el colegio, y Bella hubiese estado actuando como la maestra de Anthony, habría modificado sus poco amables palabras y le pediría que las volviera a decir. Pero no estaban en la escuela, y no estaba actuando como su maestra. Estaba actuando como una persona que quería dar a esos niños una buena reprimenda por molestar a un niño que significaba el mundo para ella.
"Oh, bueno, en ese caso," Bella sonrió a Anthony, "vamos a dejar que Papá Noel se ocupe de sus malas decisiones de comportamiento e iremos a tomar un helado."
"No puedes tomar helado," la niña le dijo Anthony en lugar de Bella. "No has cenado todavía."
"Puede tomar helado," le dijo Bella a la niña. "Su maestra de preescolar lo dice." Y tomando Anthony de la mano, se alejaron de los niños que se quedaron mirándolos desconcertados.
Los ojos de Anthony brillaron cuando Bella le entregó una pequeña tarrina de helado que había cogido la pila de tentempiés de maternidad de Alice. Fueron a la terraza trasera y tomaron un asiento desocupado cerca de uno de los calefactores.
"No me gustaban esos niños. Me estaban llamando cosas," dijo Anthony mientras se ponía una cucharada de la fría crema en la boca.
"Ser maleducados es su problema, Anthony. No dejes que sea el tuyo," le dijo Bella. "Tú sólo sigue siendo el chico lindo, dulce, especial que eres, y estarás bien. La gente mala no se lo pasa muy bien," le dijo Bella.
Anthony se echó a reír. "Y no les dan helado."
"Seguro que no," Bella sonrió mientras le revolvió el pelo. "¿Tuviste un buen día hoy?"
Anthony asintió enfáticamente. "Yo y papá hicimos una mesa para mi tren."
"¿Tienes un tren nuevo?" Preguntó Bella, preguntándose si Edward le había dado a Anthony un regalo de Navidad por adelantado.
"Todavía no, pero una amiga me va a dar un tren grande por Navidad. Solía ser de Papá cuando tenía seis años," explicó Anthony.
Bella observó Anthony balancear sus pies mientras disfrutaba de los últimos bocados de su helado y dejó que el significado de lo que acababa de decir.
Bella tenía que aplaudir a Esme, era una mujer muy inteligente. Al solicitarle a Edward que le permitiera presentarle a Anthony un regalo, había encontrado una manera de, no sólo crear un puente entre el pasado con el presente, sino también mostrarle a Edward que ella había mantenido viva su memoria todos estos años aferrándose a su cosas. Eso no era algo que haría una madre que se había deshecho de su hijo, y Bella estaba segura de que ese punto era aún más fuerte después de la visita de Edward a Oregón, donde pudo ver cómo los tesoros más amados por su hijo se conservaron con diligencia y esmero.
La nueva información apaciguó el calor del resentimiento que Bella sentía hacia Edward, y se preguntó cómo se sentía mientras se procesaba todo lo que su madre le había dicho antes. Quería que Edward compartiera voluntariamente la información con ella, pero sabía que no pasaría si ella era hostil o le evitaba toda la noche.
"Oye, Anthony, ¿quieres jugar a las damas?" Bella preguntó de repente.
"¡Sí!" Anthony gritó, siempre listo para su juego favorito.
Sin embargo, Bella no explicó que no iba a ser su compañera de juegos esa la noche. En cambio, Anthony le guió hasta un niño que Bella se había dado cuenta de que estaba jugando tranquilamente con su hermana menor. Ella se presentó y luego a Anthony, y le preguntó si le gustaba jugar a las damas.
"A veces," dijo el niño, que le había dicho a Bella que se llamaba Braden.
"Bueno Anthony, aquí presente, es realmente bueno. ¿Te gustaría jugar con él?" Preguntó Bella.
Cuando Braden estuvo de acuerdo, Bella les colocó a los dos en un rincón de la sala, y le pidió a Rosalie que les echará un ojo antes de salir corriendo a buscar a Edward.
Sin embargo, encontrarlo no fue una tarea fácil. Después de determinar que no estaba dentro de la casa, Bella desafió el aire de la noche, que parecía estar más frío por momentos, y buscó entre los otros invitados la firma del cabello despeinados de Edward.
Cuando no lo encontró allí, se trasladó a la parte delantera de la casa, pensando que podría estar en el camino de entrada, mirando el nuevo coche clásico de uno de sus compañeros de trabajo.
Sin embargo, cuando llegó a la parte delantera de la casa, encontró a Jasper allí con un montón de otros amantes del automóvil, pero no a Edward. Tampoco estaba cerca de su coche. Bella estaba a punto de entrar para una segunda barrida del interior de la casa cuando oyó la voz de Emmett a través de la delgada puerta metálica del garaje. Con pasos rápidos, Bella rodeó el costado de la casa, hacia la entrada lateral del garaje, que estaba ligeramente entreabierta.
"Estás haciendo un gran problema donde no lo hay" escuchó decir a Emmett.
"Si que lo hay," insistió Edward.
Bella se sintió aliviada por haber encontrado a Edward. Se apoyó en el marco de la puerta y estaba a punto de llamarle cuando le oyó pronunciar su nombre.
"Yo nunca haría algo tan grande si estuviera considerando un futuro con una persona. Bella, o bien no se siente de esa manera, o no cree que tenemos un futuro juntos," Edward dijo a su interlocutor.
"Sigo pensando que estás inflando esto fuera de su proporción, pero si el asunto de la casa te molesta tanto, te debes a ti mismo decir algo," repitió Emmett. "¿Por qué no puedes hablar con ella al respecto?"
"Sí, ¿por qué no puedes hablar con ella al respecto?" Bella interrumpió, mirando a Edward. Los sentimientos de cariño que había sentido hacia él hacia segundos se desvanecieron cuando se dio cuenta de que había estado hablando con Emmett acerca del tema que debería haber estado hablando con ella. "¿Qué demonios, Edward?" preguntó ella, entrando en el garaje y cruzando el abarrotado espacio hacia él.
"Bella," Edward la miró, inmediatamente parecía incómodo. "Solo estaba hablando con Emmett sobre..."
"Mí" ella le interrumpió. "Sí, lo he oído." Bella puso las manos en las caderas. "¿Alguna razón en particular por la que estás hablando con él en lugar de conmigo?"
El ojo derecho de Edward sufrió un mínimo tic, y Bella se dio cuenta de que él actuaba con cautela frente al enfrentamiento. "Puedo hablar con mis amigos," dijo indignado.
"No estoy diciendo que no puedas, Edward. Sólo que no sabía que yo no me encontraba entre ellos," replicó Bella.
"Oh, no seas tan dramática," Edward puso los ojos en blanco. "Y no te quedes ahí actuando como si tu no hicieras exactamente lo mismo. ¡Es por eso que tuve que descubrir lo de la compra de la casa de mi hijo porque él os escuchó a ti y tus amigas parloteando al respecto!"
"¡Eso es diferente!" soltó Bella. "Rosalie estaba actuando con capacidad profesional como agente inmobiliario cuando me habló de la casa."
"Sí, lo que sea. Ni siquiera me importa."
"Parece que te importa lo suficiente como para hablar con Emmett al respecto, y acusarme de no estar tan comprometida en esta relación como lo estás tú."
"Yo no he dicho eso. No pongas palabras en mi boca, Bella."
Emmett parecía muy incómodo mientras sus ojos volaban entre sus enemistados amigos. Retrocedió chocando con el banco de herramientas de Jasper mientras trataba de escapar de la escena, y el ruido causó que Alice abriera la puerta que conducía a la casa, mientras ella buscaba la fuente del estruendo.
"¿Todo bien por aquí?" preguntó ella.
Tanto Edward como Bella ignoraron la pregunta, pero Emmett señaló la casa, advirtiéndola que volviera a entrar y haciendo lo mismo él mismo. Sin embargo, antes de que Alice tuviera la oportunidad de cerrar la puerta, Rosalie miró a ver lo que estaba pasando.
"Entonces dímelo, Edward. ¿Qué es exactamente lo que quieres decir cuando dices que yo no creo que tengamos un futuro juntos?"
"Ahora no, Bella," advirtió Edward.
"Entonces, ¿cuándo?" Bella le bloqueó el paso para que no se marchara. "Has pasado toda la noche conmigo y no has dicho una palabra sobre cómo te sentías. Después saliste corriendo de mi casa esta mañana sin decir una palabra..."
"¡Tal vez tenía cosas en la cabeza, Bella!"
"¡Entonces deberías haber hablado conmigo acerca de ellas!"
"¡No puedo!"
"¿Por qué no?"
Las bisagras de la puerta crujieron antes de que la voz de Alice se oyese ligeramente tras el estruendo de la discusión entre Edward y Bella.
"Um, ¿chicos?" preguntó tímidamente. "¿Podemos tal vez... bajar unos pocos decibelios?"
Los ojos de Bella se fijaron sobre Edward; el sonido de su respiración apresurada mezclado en el aire. Ninguno de ellos reconoció verbalmente Alice, pero cuando volvieron a hablar, su voz era más baja.
"¿Por qué no hablas conmigo, Edward? ¿Qué estoy haciendo que te hace pensar que no quiero escuchar lo que tienes que decir?" El dolor que Bella se sentía resonaba en sus palabras.
"Nada," dijo Edward en voz baja. "No estás haciendo nada. Es que... odio..."
"¿Qué, Edward? ¿Qué es lo que odias? Por favor, habla conmigo."
"Simplemente me agota de lo jodida que es mi mierda, ¿vale?" Edward finalmente le miró. "Mira a las primeras vacaciones que hicimos juntos. La mayoría de las parejas van a la playa o acampar, tú y yo vamos a recoger los muebles y la mierda dejada por la muerte de la madre de mi hijo. Y si eso no es suficiente, mi madre, deja una nota en tu puerta porque a ella le da demasiado miedo llamarme. Mientras tanto, tu madre lanza un ataque porque no puede tener sus navidades a lo Norman Rockwell* porque tu estas pasándolas de forma barrio bajera con tu novio de clase baja en Forks."
Lágrimas de frustración brotaron en los ojos de Bella. "¿Estamos todavía con eso?" le preguntó. "¿Todavía me miras y ves a alguien que mira a tu pasado o la mala mano de cartas que se te repartió? ¿Acaso no ves que yo quiero estar ahí para ti, Edward? ¿Que te respeto y te admiro y que soy tan locamente enamorado de ti que me asusta muchísimo?"
Edward hizo un gesto para sí mismo. "Esto es todo, Bella," dijo. "Esto es lo que soy: apenas un graduado de instituto con un trabajo sin salidas, una infancia que ni yo entiendo, unos padres que no pueden hablar conmigo..."
"Edward," Bella levantó la mano para detenerlo. "Quiero que hables conmigo, pero no voy dejar que hables de mi novio de esa manera. Eres muy inteligente, y por eso te graduaste en el instituto y por lo que recibiste un ascenso en el trabajo. Nadie te obligó a graduarte de la escuela secundaria, ni te hicieron tener esa maravillosa ética de trabajo, con la que en un momento en que casi estaban despidiendo a todo el mundo, tú recibiste una promoción. Y sí, tu infancia es ambigua, pero eso va a cambiar." Bella limpió las lágrimas de sus ojos. "Y yo te debo una disculpa."
"No me debes nada," dijo Edward rápidamente.
"Si, si que te la debo," Bella dijo rotundamente. "Tenías razón cuando dijiste que debería haber hablado contigo de la casa. Sé que debía haberlo hecho. Estaba sólo... asustada."
"Bella, si quieres la casa, yo no voy a decirte que no la compres. Yo no haría eso," comenzó Edward. "Y no lo creo. Estaba principalmente enfadado conmigo mismo porque esperé demasiado para pedirte que te mudaras conmigo."
"¿Ibas a pedirme que me mudara contigo?" Bella se quedó asombrada. No lo vio venir.
"Sé que no hemos estado juntos tanto tiempo, y tú eres muy práctica, así que no creí que estuvieras de acuerdo con ir a vivir conmigo después de sólo unos meses."
Bella se echó a reír entonces, y una vez que empezó, no podía parar. Las emociones altamente cargadas que había estado sintiendo desde hacía unas horas se evaporaron con la risa. Edward se quedó perplejo por las inadecuadas risas y no parecía divertirse en absoluto. Al final, cuando fue capaz de recuperar el aliento, ella se explicó.
"Estaba preocupada por lo mismo," dijo finalmente. "Me preocupaba que pudieras pensar que estaba actuando prematuramente si te preguntaba acerca de la casa, que tal vez estaba poniendo nuestra relación a un nivel al que no hemos llegado todavía."
"¿Hay niveles?" Edward preguntó extendiendo la mano y tomando la mano de Bella en la suya.
"En teoría," Bella suspiró mientras dejaba que Edward levantara su palma de la mano hacia su boca y le diera un beso en ella.
"Entonces, cuando haces un viaje de ida y vuelta de diez horas con tu novia, y la echas de menos al segundo de separarse de tu lado, ¿qué nivel es ese?" Preguntó Edward.
"Um... el nivel tres, creo," sonrió Bella.
"Y cuando le dices a dicha novia toda tu jodida mierda y no se asusta, ¿qué nivel es ese?"
"Probablemente un nivel... siete," Bella supuso.
"Y cuando la mujer más perfecta del mundo te dice que está locamente enamorada de ti y piensas que quizás podrías estar locamente enamorado de ella lo suficiente como para creerlo, ¿qué nivel es ese?"
Bella sonrió mientras envolvía sus brazos alrededor del cuello de Edward. "Probablemente, el nivel en el que la mujer locamente-enamorada decide irse a vivir con el hombre-locamente-enamorado."
"Bella," Edward dijo, la expresión de su rostro el epítome de la seriedad. Separó los brazos de Bella de su cuello y sostuvo sus manos entre las suyas. Su mirada era como cuchillos mientras la miraba implacable. "¿Y cuando el hombre locamente-enamorado se da cuenta de que quiere pasar el resto de su vida con la mujer-locamente-enamorada. ¿Qué nivel es ese?"
*Para los que usamos Kilos, 7 Libras son un poco más de 3 Kg
Y como me lo preguntáis mucho... ya sé que tardo mucho entre capítulos, pero voy a terminar de traducir la historia, ya lo he dicho varias veces. Sé que es un "putada" - hablando en plata - tener que esperar, pero hago lo que puedo.
