Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Cita 2.0
Miroku no podía creer lo que veía, Kagome estaba frente a ellos, llevaba un overall corto y playera negra de mangas largas. Se alegraba que la cita misteriosa de Inuyasha fuera esa chica, porque ya estaba planeando cientos de maneras de tortura para hacerlo entrar en razón.
—Señorita Kagome, que grata sorpresa.
—Lo mismo digo— estaba confundida, cuando Inuyasha la invitó a salir, creyó que serían solo ellos dos.
—Debo irme, diviértanse— Miroku le guiñó un ojo a su amigo antes de partir.
—¿Qué fue todo eso?— ahora estaba más confundida.
—Ignóralo, me lo encontré, eso es todo— por un momento temió que Miroku les arruinara la cita.
—¿A dónde iremos?
—Al parque de atracciones— luego de mucho pensarlo, creyó que ese lugar sería el más indicado para una cita, había comida, se podían divertir y platicar—. Pero si no te agrada la idea, podemos hacer otra cosa— había descartado el cine porque no podrían platicar y al ver la cartelera, no supo si ver una película de amor, drama o comedia.
—Me parece genial, hace años que no voy.
...
Inuyasha estaba impresionado, Kagome era una chica de emociones y estómago fuertes, hasta ahora se habían subido a "la sombrilla", "la canoa vikinga", "el martillo", "escorpión" y "la torre", y la chica no estaba ni un poco mareada, se le notaba con mucha energía, en cambio él, quería algo tranquilo para reponerse.
—¿Seguro estás bien? ¿Te mareaste en el último?— el chico se notaba pálido—. Lo siento, creo que deberíamos subirnos a unos más tranquilos.
—Estoy bien, ir y venir me ha dado hambre, eres muy hiperactiva— se obligaría a aguantar.
—Lo siento, es solo que los juegos me emocionan y quiero aprovechar lo más que pueda esta tarde.
—Sí no subimos a todos podemos volver otro día.
—Esa idea suena genial, podríamos ir a comer algo y luego a la cabaña chueca o a los juegos de destreza— intuía que Inuyasha necesitaba pasar un rato tranquilo, más tarde si ya se veía bien, podrían subirse a "la montaña rusa" o a "la cascada".
—Vayamos a comer, debo reponer energía.
—¿Hamburguesa y papas?
—Con malteada.
Luego de su comida, Kagome pudo ver el lado competitivo de Inuyasha cuando fueron a los juegos de destreza, realmente era bueno en los de tiro al blanco. Ya había ganado pases dobles para otro día, entradas a "la mansión embrujada" y comida gratis, ahora, luego de ganar en derribar botes de leche, el empleado le mostraba los premios que podía elegir.
Inuyasha meditaba qué objeto tomar, la decisión estaba entre un oso blanco con un mono rojo ridículamente grande, entradas al cine, un guante de baseball y el peluche de un tiburón ballena. Descartó el primero, no le pareció que a Kagome le gustara, las entradas al cine eran tentadoras pero ya tenía suficientes cupones, el tercero podía ser para Souta y el cuarto, había notado que durante largo rato la chica lo había mirado. ¿Qué debía hacer? ¿Darle un obsequio a ella o ganarse al hermano menor? Podía darle el peluche a Kagome y luego compraba el guante para Souta. Pero Kagome quería mucho a su hermano y estaba seguro que siempre lo ponía primero que ella, pero esa era una cita para Kagome, ella era su prioridad.
—El tiburón.
—Creí que tomarías los boletos.
—Vi como habías estado viendo este peluche— se lo pasó—. No mientas, te gustó desde que lo viste.
—Es verdad pero…— ¿Tan obvia fue?
—Lo gané para ti.
—¿Por eso te esforzaste tanto?
—Sí— no mentía, inconscientemente desde el principio quiso ese peluche para ella.
—Gracias, me encanta— abrazó con fuerza el peluche—. Te diré algo, hace tiempo mi animal favorito marino era el delfín, pero cuando te conocí fue este, me recuerda a ti.
—¿A mí?
—Son grandes, aparentan ser peligrosos pero no lo son.
—¿A dónde más vamos?— desvió la mirada avergonzado.
—Entremos allí— señaló la mansión embrujada—. Aprovechemos tus entradas.
—¿Segura?
—No tengo miedo, ¿Tu si?
—Sí tienes pesadillas no me culpes, Souta me ha dicho que no te gustan las películas de terror.
—¿Qué? Es el quién no las ve— llegando a casa iba a torturar a su hermanito.
—Vamos a la fila.
"La mansión embrujada" fue una gran idea, cada que Kagome se sobresaltaba, se pegaba a él y claro que jamás la soltó, al curioso que ella tenía era que luego del sobresalto, se reía y en ovaciones elogiaba el maquillaje de los actores. Sin embrago, eso cambió cuando entraron a la habitación de los juguetes malditos, se dio cuenta que Kagome se tensó más, de hecho, esta vez sí tenía miedo, sentía su respiración más agitada, su agarre más fuerte y temblaba. La rodeó con un brazo y se permitió darle un beso en frente. Nunca imaginó que a ella le diesen miedo unos muñecos feos y ridículos.
Al terminar el recorrido, se fueron a sentar en una banca libre, Inuyasha estaba preocupado por Kagome, ya se planteaba seriamente irse, aunque eso significara terminar con su cita.
—Kagome, ¿Todo bien?
—Sí, te toca elegir.
—Dime.
—No me gustan los títeres y muñecas, pero estoy bien, en verdad— le sonrió—. Confieso que al principio iba a entrar en pánico, luego me abrazaste y ya no tuve miedo, gracias— definitivamente estar entre los brazos de Inuyasha fue lo mejor del recorrido, ¿Cómo fue posible que con tan solo sentirlo junto a ella el miedo se esfumara?
—No tienes que agradecer— saber eso solo le hizo sentir jodidamente bien.
—¿Cómo haces para no espantarte? En ningún momento sentí que dieses algún brinco.
—El truco es estar siempre alerta, esperando algún ruido o movimiento de cualquier lado.
—¡Woo! No sé si yo pudiese hacer eso, ahora ¿A dónde vamos?
—Vayamos a los go karts.
…
El día se había acabado, aunque Inuyasha como último juego quiso llevar a Kagome a "la rueda de la fortuna" o "el carrusel", se contuvo, no quería ser demasiado cliché, sobre todo en su primera cita. Por ello, luego de "la montaña rusa", compraron un helado y caminaron por el jardín del parque.
Kagome se alegraba de haber aceptado la invitación de Inuyasha, ahora conocía más cosas de él, como su lado competitivo, sus nervios de acero o que le gustaba la velocidad, en los go karts fue increíble su manera de manejar.
—Kagome, ¿Quieres salir conmigo?— preguntó con cautela Inuyasha antes de ir al puente que los llevaría a la salida.
—¿De nuevo otro día? Claro, me gusta mucho tu compañía.
—Sí, igual a mí la tuya, por eso quiero que salgamos, me refiero a salir-salir— Kagome le veía fijamente y eso solo lo ponía más nervioso—. Lo que quiero decir… Me pregunto si…
—Inuyasha— le interrumpió—. En toda la tarde he querido hacer algo— se acercó hasta no quedar distancia entre ellos, alzó sus manos e Inuyasha cerró los ojos.
El chico no sabía qué hacer, ¿Ella lo iba a besar? ¿Cómo es que ella iba a tomar la iniciativa? ¡Él quería hacerlo! Sintió las manos de ella revolverle el cabello.
—Listo, así te ves mejor, no es que te vieses mal— todo lucía bien en él—. Pero este eres tú.
—Es que yo…— ese día optó por ponerse en el cabello gel y compró ropa nueva, un suéter, pantalón, camisa y zapatos, para impresionarla, en verdad nunca creyó que ella preferiría su versión "relajada".
—Algo más, ¿Quisieras ser mi novio?— preguntó con una gran sonrisa.
—¡Oye! ¡Se supone que yo te lo iba a pedir! Es lo que intentaba hacer.
—Lo sé, es tan divertido y lindo verte avergonzado— admitió.
—Tonta— en ese momento entendió que ella fingió no captar su propuesta.
—Entonces, ¿Aceptas?
—Me encantaría que fueses mi novia, pero debemos mantenerlo en secreto.
—¿Por qué?— estaba confundida.
—De acuerdo a las políticas de Sesshoumaru, no se permiten las relaciones entre compañeros.
—Creí que eso solo era entre compañeros de la misma área.
—Técnicamente sí, pero yo trabajo mucho en la tuya, entonces, no quiero que tengas problemas, hablaré con él, lo prometo.
—De acuerdo, pero seguirás yendo al estanque ¿verdad?— le gustaba que él la fuese a ver durante los ensayos.
—Jamás dejaría de ir, solo yo puedo supervisar su mantenimiento, no confío en nadie más, después de todo, hay una sirena que me interesa.
—Eres tan lindo— le abrazó un brazo y caminaron al puente.
—Espera, también hay algo que quería hacer.
—¿En verdad?— bajó la mirada a su ropa, no llevaba nada fuera de lo normal.
—¡Oh sí! Hay algo— se acercó hasta quedar a unos centímetros de su cara.
—¿Qué… qué es?— sentía su corazón latir con fuerza, ¿Él la iba a besar?
—Tu cabello, es más lindo suelto— le quitó la liga que llevaba.
—Eso… lo amarré por comodidad, ya sabes, en los juego hay viento y…
—En realidad es esto— le tomó la cara y la besó.
Inuyasha le había devuelto la jugada y ella no lo vio venir, pero se alegraba. Desde hace mucho, ambos querían que eso pasara.
08/06/2019
Sé que dejé cosas sin explicar en los capítulos anteriores, la razón es que el primer arco (por darle un nombre) es más sobre Ranko y su imaginación, por ello haré los extras donde es más InuKag, claro que volverá Ranko pero no tanto como en la prime parte.
Conforme avances los extras, las cosas se aclararán, como en esta ocasión la chica misteriosa que llegó cuando Miroku encontró a Inuyasha. También aparecen algunos "easter eggs", como el tiburón ballena.
¿Qué más?
Siento que los timé con la escena de los vestidores, pero InuKag no serían tan inconscientes en hacer travesuras en el trabajo, más si el jefe es Sesshoumaru XD.
Terminar con lo del árbol sagrado fue porque, aunque Ranko ya aceptó que Kagome no era una sirena, no ha perdido su imaginación.
Gracias por los mensajes que han dejado, me emociona que les gustase esta historia y amasen a Ranko.
