Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Novios.
Kagome miraba las tres bandejas de su caja del almuerzo, la comida se veía realmente bien, madrugar había sido un éxito. Estaba por empacar su almuerzo e ir a terminar de alistarse para el trabajo, cuando Souta apareció a su izquierda.
—¿Es para mi cuñado?
—¿Qué? ¡No!, para nada— puso la tapa y comenzó a envolver la caja con un pañuelo.
—Mi hija si sabe, conquístalo por el estómago— dijo el padre—. A tu madre le funcionó conmigo.
—No es eso…
—Lleva esto también— Souta le pasó un jugo enlatado.
—Jamás creí ver a mi nieta preparar un almuerzo para su novio, ¿Cuándo fue que creciste? Falta poco para que nos diga que se va a mudar.
—No es por eso, siempre llevo mi almuerzo— en un segundo la cocina estaba ocupada por su familia.
—Ojalá pudiese estar presente para tomarles una foto.
—¡Mamá!
—No lo dejes ir, vamos a necesitar que impermeabilice y mi coche no ha estado nunca mejor, esos servicios son caros y los tenemos gratis.
—¡Papá!
—No tan gratis, le hemos dado a nuestra hija.
—En ese caso creo que él se lleva la mejor parte, deberíamos darle más trabajo para compensar el…
—¡Basta!— su familia la volvería loca.
—Souta se hace tarde— dijo el señor Higurashi al hacer sonar las llaves del coche.
—Nos vemos en la tarde hija— se despidió la madre.
—No traigas hombres a la casa si no hay nadie— dijo el abuelo antes de cerrar la puerta trasera.
Kagome no podía creer que todos estuviesen de metiches en lo que hacía, sobre todo, que ya diesen por hecho que era novia de Inuyasha, ella no les había dicho nada. Guardó la caja de bento y el jugo, esperaba que a Inuyasha le gustase la comida.
…
Solo tenía una hora para comer y no veía a Inuyasha, no estaba en el cuarto de mantenimiento, le llamó varias veces y no contestó. Al regresar a su casillero vio a Kagura su supervisora salir de su oficina.
—Kagura, ¿Has visto a Inuyasha?
—Lo vi yéndose, es probable que no regrese, ¿Lo necesitabas para algo?
—Algo del coche de mi papá, no urge, gracias.
—A las cuatro es el ensayo, no lo olvides.
—No lo olvido.
No quedaba de otra, debía comerse toda esa comida ella sola. Pero si hacía eso, corría el riesgo de sobrecargar su estómago y no estar en buenas condiciones para nadar. Les invitaría a sus compañeras, pero ya se habían ido. Resignada fue al jardín del acuario, había varias mesas donde podía sentarse a comer.
…
Por ser día en que el acuario cerraba y a los empleados les daban el buffet gratis en el restaurante, las mesas del jardín estaban solas, Kagome vio toda la comida que preparó, no había manera de que ella se comiera todo eso.
—Nadar si debe dar mucha hambre.
—Hojo.
¿Qué hacia él allí?
—He leído que los nadadores se deben alimentar muy bien.
—Sí, se pierde mucha energía, ¿Qué haces aquí? El acuario está cerrado al público.
—Trabajo con uno de los distribuidores, mi jefe está con el tuyo ahora, salí a ver el lugar para familiarizarme.
—¿Qué van hacer?
—Se van a poner contenedores de reciclaje.
—Eso es genial.
—¿Sigues de voluntaria en la playa?— se sentó frente a ella.
—Sí, aunque ya no voy tanto como antes.
—Algún día podríamos ir.
—¿Quieres?— le ofreció una bolita de pollo agridulce.
—Claro, siempre me ha gustado tu comida, eres muy buena.
—Kagome, lamento llegar tarde.
La chica casi de ahoga con su brócoli al escuchar la voz de Inuyasha. Volteó a verlo justo cuando él se sentaba a su lado y pasaba a su brazo por los hombros de ella.
—Él es…
—Inuyasha, su novio— se presentó el chico, en cuanto reconoció al acompañante de Kagome aceleró su paso y casi corre cuando le vio tomar de la comida.
—Me alegra que Higurashi tenga con quien comer todo eso, se podría indigestar.
—Después de todo, lo hizo para mí— sonrió con victoria.
—Los dejo, debo volver con mi jefe, Higurashi, me llamas para quedar e ir— Hojo se despidió con una sonrisa.
—¿Ir a dónde?— preguntó casi de inmediato Inuyasha.
—No debiste ser agresivo.
—No lo fui, ¿Dónde irán?— ella le ignoró y continuó comiendo—. Kagome, ¿Dónde irán?
—Eres muy celoso.
—Soy tu novio, me prometiste esa comida y se la estabas dando a él.
—Yo le puedo invitar a quien yo quiera, es mi comida.
—No mientas, es más grande porque trajiste para mí.
—Tú no estabas, te fuiste y ni un mensaje.
—Iba a volver y no creí tardar tanto, no me perdería el almuerzo que mi novia prometió traer para mí— y juraba que moría de hambre, no desayunó para tener espacio para esa comida.
—¿Dónde fuiste?
—Debí ir por algo a mi casa.
—¿Tan importante era para volver?— vio que el chico metía la mano en su pantalón y una sacaba una bolsa de tela.
—Te lo iba a dar como agradecimiento luego de que me sacaras del agua— le mostró el collar que compró para ella—. Pero al final me acobardé.
—¿Por qué? Es hermoso— el collar tenía un caracol fosilizado en resina.
—No sabía si te iba a gustar y pensé qué tal vez no fuera buena idea dártelo.
—Me encanta.
—Esto está buenísimo— dijo al comer un poco de arroz.
Kagome no le regañó, Inuyasha le había dado una bonita sorpresa y estaba ansioso por comer lo que ella hizo para él.
—¿Cuándo y cómo le diremos a Ranko?
—¿Qué cosa?— preguntó con la boca llena de comida.
—Que salimos, ¿Ya hablaste con Sesshoumaru?
—Sigue molesto, no me ha atendido, intenté engañarlo diciendo que era algo sobre el trabajo y mandó a Jaken, tal vez tenga que ir a su casa.
—¿Qué hay con Ranko? Espero no se ponga celosa, ella te quiere mucho y no quiero que crea que te quiero apartar de ella.
—No creo que eso pase— si tan solo Kagome supiera lo que Ranko intentaba hacer—. La invitaré al cine y tú llegas de sorpresa.
—Me parece bien.
—Entonces, ¿Quién era ese y a dónde se supone irán?
Kagome rio, Inuyasha podía ser como un niño, se estiró a él y le dio un beso en la mejilla a su novio.
Ese día por la tarde, el calor había subido tanto, que se podían ver las ondas que salían del suelo. Kagome iba cubierta de su sombrilla rumbo a los estanques, agradecía que ese día no estuvieran abiertos al público por mantenimiento y solo ensayaría un rato. Cerca de una toma de agua, vio a Inuyasha de cuclillas, estaba trabajando, la gorra y playera que vestía, estaban mojadas por el sudor. Se acercó a él y le dio algo de sombra.
—Inuyasha, ¿Te sientes mal?— su rostro estaba rojo y mojado—. Estas sudando mucho y no te ves bien.
—Hace mucho calor, pero debía arreglar este ducto.
—¿Ya terminaste?
—Casi, ¿Podrías darme sombra un rato más?
—Sí, pero antes toma agua— le ofreció su botella.
—Gracias.
—¿Llevas mucho aquí afuera?
—No estoy seguro, creo que tu celular está sonando.
Kagome abrió su bolsa y se dio cuenta que era verdad, el volumen estaba al mínimo, aún así Inuyasha fue capaz de escucharlo.
—Hola, Kagura… Si, ya llegué… Entiendo, entonces hasta mañana.
—¿Qué pasó?
—Se canceló el ensayo, al parecer dos de mis compañeras tuvieron golpe de calor.
—Ya termine aquí, y ya que no vas ensayar, vamos por un raspado y lo podemos comer en el nuevo teatro, ya instalé el aire acondicionado.
—Esa idea me gusta.
…
Inuyasha y Kagome se sentaron en la última fila de asientos, el chico se había quitado su playera y la había dejado colgada en el pasamanos junto a la escalera. La pareja disfrutaba de su raspado, o al menos uno de ellos, porque la chica no podía dejar de ver a su novio, cada que comía algo de raspado y pasaba por su garganta, unas ganas de besarlo en el cuello la invadían, él era demasiado atractivo y aunque estaban con el aire acondicionado, ella comenzaba a tener calor.
—¿Cuánto tiempo tenías haciendo lo de la sirena?— llevaba tiempo pensando en eso, y al estar frente al estanque donde la vio por primera vez, decidió preguntarle.
—El día que conocí a Ranko fue mi tercer día— salió de su letargo—. Ya te ves mejor— comió de su raspado que se derretía.
—Te dije, era el calor.
—No deberías quedarte sin una playera, afuera estabas muy caliente y entrar en este lugar frío podría enfermarte.
—Estaré bien, en mi casillero tengo una limpia, pero no quiero ir— sonrió con malicia, al principio no notó la manera en que Kagome lo miraba, pero le alegraba y subía su ego ponerla nerviosa—. ¿No te gusta lo que ves?— se estiró, sus músculos se marcaron mejor y al escuchar a su novia suspirar, se inclinó sobre ella.
—¿Qué haces?— el calor volvía en ella.
—Responde— dijo contra sus labios.
—Basta, alguien podría…— intentó alejarlo poniendo sus manos contra el pecho masculino, lo cual fue mala idea, ahora no quería apartar sus manos de él.
—Admítelo.
—Yo…
El sonido de una puerta abrirse hizo eco, ambos voltearon y escucharon pasos, Kagome se sentó en el piso, procurando que la butaca de adelante la ocultara.
—Inuyasha, aquí estas— era otro chico de mantenimiento—. ¿Qué haces?
—Tengo que reparar algo aquí, pero antes me puse a descansar, el calor afuera es insoportable— Tomoya había sido demasiado inoportuno, rogaba porque no subiera.
—Vamos ir por unos tragos, ¿Vienes?, te esperamos.
—Tengo trabajo pendiente.
—Te ayudamos— comenzó a caminar a las escaleras de las butacas.
—No se preocupen, vayan ustedes— si daba otro paso e insistía, no tendría más remedio que ir para que no viese a Kagome.
—Estaremos donde siempre, por si te animas.
—Claro— suspiró aliviado—. Ya se fue.
—Puede volver— no pensaba levantarse hasta estar segura de que no volvería.
—Ya se fue.
—Deberías ir.
—Párate— la tomó del brazo y la levantó—. No volverá, siéntate.
—¿Por qué no vas?
—Donde comerán solo hay alcohol y algo hecho con col fermentada.
—¿No bebes alcohol o no comes col fermentada?
—Ambos, el sabor de la cerveza me desagrada, del sake apenas aguanto un trago antes de ponerme todo mareado, soy una vergüenza.
—No lo eres.
—Sí lo soy, ¿Qué hombre japonés no soporta un poco de alcohol?
—Mi novio— se acurrucó en el pecho de él—. Hace tiempo, mi padre, mi tío y unos amigos salían a beber cada dos semanas, no recuerdo mucho porque era pequeña, un día no fue porque Souta estaba enfermo y si empeoraba le llevarían al hospital, por la mañana llegó un oficial a la casa, el coche donde iba mi tío chocó, apenas sobrevivió, pero quedó paralitico. Desde entonces mi papá solo bebe en ocasiones especiales y si lo hace no maneja, pero yo sigo con miedo, no dejo de pensar en si ese día él hubiera ido y no vuelto jamás.
—Y aun así me animas a ir.
—No quiero ser de esas novias controladoras, entiendo que a veces quieras salir con amigos, ir a divertirte, confío en que no serías tan imprudente como para manejar borracho.
—Boba, te prometo que jamás haría algo así— le dio un beso en la frente.
El sonido de la puerta volvió a escucharse y Kagome apenas tuvo tiempo de esconderse antes de que Tomoya volviera aparecer.
—Inuyasha, lo olvidaba.
—¿Qué cosa?
—Llegó un aviso para ti, lo dejé en tu escritorio, creo que es de tu hermano.
—Gracias Tomoya— volvió a despedirse—. Estuvo cerca— se inclinó para besar a la chica allí sentada en el suelo.
Luego del beso, ambos rieron, la adrenalina de ser descubiertos los emocionaba.
19/07/2019
Gracias por leer, estoy trabajando en la continuación de esta y las otras historias que tengo, espero poder hacer varias actualizaciones antes de que terminen las vacaciones. Y gracias por los mensajes que han dejado ;D.
