Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Bici.
Aquel sábado, Inuyasha había invitado a Kagome a un viaje al bosque, quería darle una sorpresa a ella, así que el plan llevarla a un lago y comer lo que la madre de la chica le hizo el favor a Inuyasha de preparar.
La ciudad fue desapareciendo, el camino de convirtió en carretera y luego el paisaje se volvió rural, boscoso, anduvieron por el camino un rato, hasta que Inuyasha se estacionó a la orilla, Kagome vio a su alrededor, no creía que ya hubiesen llegado porque no se veía ningún lago.
—¿Por qué te detienes?
—A partir de aquí, el camino sigue en línea recta, pensé que sería un buen lugar para que practicaras manejar.
—¡No!— una cosa era manejar un automóvil pequeño y automático, pero la camioneta era grande y estándar.
—¿Por qué no?
—¿Y si descompongo tu camioneta?
—La reparó, anda, pásate a mi lugar— bajó de la camioneta para ir al lado de Kagome—. Todo va a estar bien, la camioneta tiene bolsas de aire y cinturones de seguridad.
—Promete que me irás diciendo qué hacer.
—Confío en ti.
Kagome se deslizó al asiento del conductor, se acomodó y esperó que su novio hiciera lo mismo. Por algunos minutos Inuyasha le explicó cómo funcionaban las velocidades y lo que debía hacer cada que fuese a cambiarla. Primero, la chica fue despacio y una vez la notó más calmada, Inuyasha la alentó a ir más rápido.
—Ya lo tienes, sigue derecho y en aquel letrero das vuelta a la izquierda.
—¿A dónde vamos?— preguntó sin voltear a verlo y con las dos manos sobre el volante.
—Al lago.
—Sí, pero ¿Hay algún lugar de turismo o cabañas?
—¿Quieres pasar el fin de semana los dos solos en una cabaña?— sonrió para ponerla nerviosa.
—No lo decía por eso.
—No hay problema por mí, pero creo que a tu padre no le agradaría la idea.
—Ya te dije que no lo dije por…— el coche pasó por un desnivel en la tierra, la camioneta saltó y se apagó.
—¿Qué hice?— estaba preocupada y nerviosa.
—No pasa nada— la tomó de una mano que aún se aferraba al volante—. Vuelve a arrancar, no cambiaste la velocidad.
—Está bien, ¿Ya casi llegamos?
—Ve por aquí— la fue guiando
—¿Es aquí?— estaba maravillada, el lago era hermoso, cristalino, los árboles y la montaña se reflejaban en el agua, todo alrededor estaba verde, el aire se sentía tan fresco.
—Ve bajando la velocidad, listo, el freno de mano. Lo hiciste bien.
—Casi nos mató— Inuyasha rió.
—Te tengo un premio.
—¿Por casi matarnos?
—Baja y cierra los ojos.
Kagome obedeció, podía escuchar que Inuyasha movía la lona que cubría la caja, sintió que le tomaba de la mano y la giraba un poco a su derecha.
—Puedes abrir los ojos.
—Esa es…— no podía creerlo, era su bici, ahora era más lila que rosa, pero podía reconocerla.
—Intente que quedase como antes, Souta me dio una foto, pero me equivoqué de tono y…
—Es perfecta, gracias— le saltó encima, abrazándolo.
—¿En verdad te gusta? Luego podría cambiarle el color.
—Así está genial— ahora amaba más esa bici, cuando le dijeron que la llevaron al reciclaje se puso triste, después de todo, fue un regalo de su padre cuando entró a la escuela media y le acompañó hasta la universidad.
—Me alegra que te gustase.
—¿Desde cuándo la tienes?— seguía inspeccionando la bici, estaba como nueva.
—El día que se la iban a llevar.
—¿Mi mamá te pidió que la arreglaras?
—No exactamente, yo se las pedí.
—¿Por qué?
—Solo quería dártela, ellos dijeron que le tenías afecto así que… Ya sube, vamos a recorrer el lago— no le iba a decir que en ese momento fue para ganarle a ese amigo de ella con los obsequios.
Kagome se montaba en su bici, cuando Inuyasha se puso junto a ella, él llevaba otra, una roja, la de él.
…
Cerca del atardecer, estaban acostados dentro de la caja de la camioneta, descansando luego de darle tres vueltas al lago en las bicis y de haber comido.
—¿Debes irte?— preguntó Kagome al escuchar el celular de Inuyasha, llevaba sonando seguido.
—No— vio el mensaje y volvió a guardar el celular.
—¿Pudiste hablar con Sesshoumaru?
—Sí, pero no tuve oportunidad de hablarle de nosotros, llegaron Jaken y Kagura.
—¿Me lo vas a contar?
Inuyasha miró a Kagome, desde hace tiempo ella le preguntaba por las llamadas que rechazaba o los textos que recibía y no contestaba. Sabía que debía decirle algo, hasta ese momento ella había sido muy paciente y no quería que pensara que la engañaba. Se acomodó para verla mejor y le contó su historia con Kikyou.
—Así que ese día en el hospital se encontraron y se fueron a platicar.
—Si, dijo que volvió porque me extrañaba, pero no mencionó que en realidad fue porque Onigumo la mandó lejos por no poder tener hijos.
—Onigumo es el suegro— esperaba haber entendido bien, Inuyasha asintió.
—En esas dos semanas solo la vi dos veces luego de la primera vez, la ayude con reparaciones en su piso, las hice mientras ella estaba en su trabajo, luego la vi para entregarle sus llaves cuando cambie la cerradura, la noche que te invité a comer ella me escribió— Kagome recordó el mensaje que al que él no le dio importancia— No supe que quería hasta después, cuando llegué a mi casa.
—¿Para qué te buscaba?
—La recogiera del hospital porque su coche se averió.
—¿Qué pasó con su esposo?
—No lo sé.
—¿Y ahora para qué te buscaba?— sabía que era ella quien le estuvo llamando.
—Le ayude a armar unos muebles que compró.
—¿Irás?
—No.
—¿Ya le dijiste?
—Desde ayer le respondí que estaría ocupado, que la tienda puede mandar a alguien.
—Puedes ir a ayudarla— dijo al acostarse sobre el pecho de su novio—. Tal vez no tenga a nadie aquí, tal vez tú seas su único amigo o conocido.
—No iré, ella siempre fue buena con las personas, relacionándose con ellas, sabe de ti y aun así quiere que…
—¿Qué le dijiste?— se incorporó para verlo mejor.
—Que tengo novia y ahora ella ocupa mi tiempo, vuelve a acostarte.
—¿Invitaste a Ranko al cine?
—No quiso ir, debe seguir enojada, pensé llevarla al show de las princesas que patinan, tal vez así acepte.
—Debes darte prisa, los boletos suelen agotarse rápido.
—Llegando a casa los compraré.
—Si se agotaron ya, podría yo invitarla al cine y tú nos sorprendes en la sala.
—También es buena idea.
—Hay algo que tengo curiosidad desde hace mucho ¿Qué te pedía Ranko que no hiciste?
—No lo creerías nunca— contestó divertido.
—Que la llevases a algún lado y la dejaste plantada— especuló.
—La dejé plantada, es verdad.
—Eres un monstruo— el chico rió—. ¿Qué más quería?
—Que te besara.
—¡¿Qué?!— volvió a incorporarse, quedando sentada.
—Creía te ibas a convertir en espuma de mar.
—No debí seguirle el juego, es mi culpa todo ese alboroto, es mi culpa que peleases con Sesshoumaru ¿Verdad?
—Mi discusión con Sesshoumaru no fue tu culpa, solo mía— se sentó para quedar a su altura.
—Espera un momento, aquel día yo te aconsejé sobre mí.
—Lo hiciste.
—Y recuerdo que te pregunté que si querías hacer lo que ella te pidió y asentiste.
—Si ese día o cualquier otro te hubiese besado de sorpresa, sin ser nada, seguro me dabas un golpe.
—Eso ya nunca lo sabrás.
—¿Lo hubieses hecho?
—Si Ranko estaba presente no te golpearía, si no estuviera, seguro si te empujaría, pero estoy segura que me hubiera gustado y me hubiese puesto feliz o quizás…
—¿Qué cosa?
—Quizás te hubiera correspondido, pero ya no lo sabremos— se deslizó para sentarse en la puerta de la caja.
—Solo me importa que lo hagas ahora— la besó en su hombro.
—No hagas eso, si me dejas marca se verá cuando use el disfraz.
—Deberían modificarlo y hacer que tape más piel.
—Antes no te quejabas.
—Antes no eras mi novia.
—Celoso.
—Es hora de volver— se bajó de la caja—. Si te llevo más tarde a casa tu padre me linchará.
—Tal vez te perdone si vas a impermeabilizar.
—Me parece justo.
Ayudó a Kagome a bajar y una vez guardó las bicis en la caja, entró a la camioneta donde su novia ya le esperaba.
—Estoy seguro que hubiera funcionado— dijo al meter la llave en la cerradura de arranque—. Si hubieses sido una sirena, al besarte yo, se rompería la maldición, incluso si te hubiesen hecho dormir, yo podría despertarte.
Kagome sonrió y le miró con ternura, era de las cosas más bonitas que su novio le pudo decir. Sin pensarlo dos veces, lo abrazó y le besó en la mejilla.
—Te amo.
El chico no pudo evitar sorprenderse, no había visto venir eso. ¿Kagome lo amaba? ¿Qué debía decirle? ¿Él también la amaba? La quería muchísimo, no se veía ya sin ella, la quería siempre con él, sonriéndole como lo hacía en ese momento.
—¿Qué pasa?
—También te amo.
28/07/2019
Volví pronto :D, milagro ¿Verdad? XD
Contesto algunas cosas:
Hojo volverá aparecer, pero no será razón de discusión o intriga, solo para molestar un poco a Inuyasha (por diversión mía XP).
Creo que Ranko volverá en el próximo capítulo.
El padre de Kag si es protector, pero si debe elegir entre los chicos que cortejan a su hija, prefiere a Inuyasha, más adelante tendremos una escena entre ellos.
Creo que es todo por ahora, nos leemos pronto.
