Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Pulguita.
Al siguiente día de ser descubierta su relación con Kagome, Inuyasha se dirigió a la oficina de Sesshoumaru, estaba dispuesto a asumir las consecuencias de su relación con Kagome, ya se había mentalizado que sería él quien abandonara el acuario, obviamente esa decisión era algo que Kagome desconocía, no le comentó nada para no discutir, sabía de ante mano que ella insistiría para que no dejase el acuario, argumentaría que ella debía irse por tener menos tiempo trabajando.
Entró a la oficina y tomó asiento frente al escritorio de Sesshoumaru, ambos se observaron y esperaban a ver quién era el primero en hablar, lo que ponía el ambiente tenso. Inuyasha decidió terminar con ese asunto de una vez.
—Sé que las relaciones entre compañeros de trabajo no deben darse pero no terminaré con Kagome, y si quieres que alguien renuncie, seré yo.
—¿Dejarías tu trabajo por esa mujer?
—Kagome es feliz aquí.
—¿Y tú no?— enarcó una ceja.
—No mentiré al decir que lo odio, me gusta estar aquí y en estas semanas no he descuidado mi trabajo, pero si por tus reglas alguien debe irse, seré yo. Además, ¿Cómo le explicarías a Ranko que despediste a su amiga sirena?— era un golpe bajo usar a su sobrina.
—Nadie tiene que renunciar— Inuyasha se sorprendió al escuchar eso—. Sin embargo, tengan en cuenta que deben comportarse, nada de cosas indecentes, ninguno va a descuidar sus labores por estar con el otro, nada de muestras de afecto excesivo en público, puedes recogerla al final de su jornada y mantente fuera de los vestidores— advirtió.
—Solo la esperaba adentro, no hicimos nada… ya entendí— sintió la mirada severa de Sesshoumaru, le daba una advertencia del tipo "no hagas cosas buenas que parezcan malas"—. ¿No le pasarás a alguien más el mantenimiento de esa área?
—¿Por qué lo haría? Dudo que lo descuides sabiendo que tu novia nada en el, ¿Algo más?
—No, adiós, gracias— aquello había salido mejor de lo esperado.
Rin dejó el plato de galletas en la mesa de centro y se sentó junto a Kagome. Se alegraba tanto de que las cosas entre Inuyasha y Kagome se solucionaran para bien. Justo comenzaba a temer que el conflicto entre su esposo y cuñado fuese permanente, dando como resultado el distanciamiento de la familia, porque por mucho que insistió con su esposo para que hiciera las paces con Inuyasha por el bien de Ranko, se había negado, sostenía que no tenía que hacerlo porque no hizo nada malo.
—Me alegra que vinieses, Ranko se pondrá feliz de verte aquí cuando llegue de la escuela.
—Hablando de ella… ¿Ha dicho algo sobre Inuyasha y yo?— el día que fueron descubiertos por ella, no hubo oportunidad de decir mucho, Sesshoumaru los escudriñó con la mirada y se llevó a su familia luego de "En mi oficina mañana temprano Inuyasha".
—No te preocupes, aunque no ha dicho nada, sé que está muy feliz.
—Inuyasha me contó que ella piensa que soy una sirena de verdad.
—Es muy lindo, ¿No lo crees así?
—Sí, pero eso ocasionó bastantes problemas, lo siento— estaba avergonzada, aún se sentía culpable por el caos.
—No debes disculparte, no lo hiciste con mala intención, además— hizo una pausa para tomar una galleta—. El resultado es muy bueno, me alegra que Inuyasha tenga alguien como tú.
—Miroku y Sango me han dicho lo mismo, ¿Había algo malo con Kikyou?
—Te habló de ella— Rin estaba sorprendida, que Inuyasha le dijese a Kagome sobre Kikyou, eso solo podía significar que su cuñado veía la relación con Kagome muy en serio—. No es mala persona, es solo que… No nos gustaba que intentase moldear a Inuyasha a su manera, no hacia el intento por ella también adaptarse a él, Ranko siendo una niña se daba cuenta y por ello no le agradaba.
—Le dolió mucho cuando terminaron, ¿Cierto?
—Yo diría que, se sintió decepcionado y traicionado.
El sonido de la puerta principal se escuchó y unos ligeros pasos no se hicieron esperar.
—¡Mamá! Ya llegué— Ranko apareció corriendo en la sala—. ¡Kagome! Viniste, ¿Y mi tío?
—Hola, en el trabajo.
—¿Vendrá? Debe venir, estás aquí, debe llevarte de regreso a casa, o tal vez no sabe que viniste, le voy a llamar para decirle y venga corriendo.
—Él sabe que Kagome vino, a su hora de salida se viene para acá— explicó Rin—. Ve a cambiarte para que comamos—Ranko asintió y subió a su habitación.
—Jefe, buenas tardes— saludó Kagome al ver a Sesshoumaru, era tan raro verlo fuera del trabajo y en una situación completamente informal.
—El viernes hay junta con Ranko— Sesshoumaru le tendió la hoja de aviso a Rin luego de saludar a Kagome con un leve movimiento de cabeza.
—¡No!, Ese día debemos llevar a Ryusei a consulta.
—Cambiamos la fecha.
—Ya lo hemos hecho dos veces.
—Ve con Ryusei y yo con…
—Eso no— contestó con determinación.
—Hablamos más tarde— miró de reojo a Kagome—. Voy a cambiarme.
—¿Pasa algo malo? — fue fácil notar la molestia de Rin, algo extraño, su amiga siempre se notaba alegre.
—No, es solo que…— dio un sorbo a su té—. En la escuela está una mujer que fue profesora de Ranko, al principio estaba de acosadora con Sesshoumaru, quería aprovechar mi embarazo para ligárselo, pero le falló, primero porque su primer intento no fue con Sesshoumaru, él no solía ir a la escuela y no le conocían mucho, así que lo confundió con Inuyasha.
—¿Cómo fue qué pasó?
Kagome admitía que los hermanos tenían algunas semejanzas, pero no como para confundirlos, por ejemplo, el cabello, el de su novio era completamente negro y al de su cuñado ya se notaban algunas canas, también estaba la altura y complexión, el menor era unos centímetros menos que el mayor, pero el cuerpo de Inuyasha era más fornido el de Sesshoumaru aunque fuerte, era esbelto.
—El día que te conocieron, Ranko iba de paseo escolar, yo no pude acompañarla por el embarazo y Sesshoumaru estaría ocupado, Inuyasha fue con ella.
—¿Se le insinuó a Inuyasha creyendo que era Sesshoumaru?
—Sí, le dio su número de teléfono y le ofreció su ayuda para lo que necesitara, un día se dio cuenta de su error y como Sessho la cortó, decidió que su próximo blanco sería Inuyasha.
—No tenía idea de eso.
—Tal vez hasta el propio Inuyasha no solo sepa— su cuñado era muy despistado—. En fin, no quiero a esa mujer cerca de mi esposo.
…
Inuyasha llegó justo a tiempo para la comida, oportunidad que Ranko no desaprovechó para contarle a su tío lo que había aprendido en la escuela y sobre la fiesta de cumpleaños de Shippou, donde los padres de él le llevaron a un mirador muy alto que giraba.
—Deja comer a Inuyasha y come— regañó Sesshoumaru a su hija, no paraba de hablar y tampoco comía.
—Si está comiendo, yo también— se metió una bolita de pollo a la boca—. Y sho tangwien.
—No hables con la boca llena.
—No me molesta, tiene mucho que contarme ¿Verdad?
—Exacto.
—Pero tu padre tiene razón, no hables con la boca llena.
—Lo siento.
—Siéntate bien, no te pares en la silla— no entendía por qué su hija siempre que estaba Inuyasha se olvidaba de sus modales.
—No alcanzo bien y lo los veo.
Para sorpresa de todos, Sesshoumaru se levantó, fue a la sala y al regresar traía dos cojines, cargó a Ranko y puso los cojines en la silla de su hija.
—¿Ves mejor?— preguntó al sentarla de nuevo.
—Sí, muchas gracias.
—Termina de comer.
Rin le dio una tierna mirada a su esposo y sonrió, Inuyasha no era el único que se permitía consentir a Ranko, también él lo hacía a su manera.
Al terminar de comer, Ranko fue a su habitación sigilosamente e Inuyasha aprovechó para seguirla, tenía una charla (y disculpa) pendiente con la niña. Abrió lentamente la puerta del dormitorio de Ranko, la vio con medio cuerpo bajo la cama.
—Pulguita, ¿Puedo pasar?
—Si.
—Tengo que decirte algo— se sentó en la cama.
—¿Qué cosa?
—Sal para que te diga— la pequeña se deslizó afuera, en las manos llevaba una hoja de revista algo arrugada, se hincó sobre la alfombra y espero a que su tío hablara—. Es sobre Kagome, ella ahora es mi novia.
—Eso ya lo sé, es obvio.
—¿Obvio?
—La besaste y rompiste la maldición— lógico ¿Cierto?—. ¿Por qué te tardaste en besarla?
—Tenía miedo.
—¿Qué no funcionará?
—No, que ella…— ¿Cómo le explicaba que tenía miedo que ella no lo quisiera o que su relación no funcionara?—. Si, que no funcionara besarla.
—Eres un bobo, se ven como lo hacen mis papás y como el abuelo Touga con abu Iza.
—¿Cómo se ven?— ¿tenían una manera especial?
—Como cuando tienes mucha hambre y te sirven un tazón de ramen enorme, pero miles de veces mejor.
Inuyasha no evitó sonreír, ella tenía razón, Kagome era mucho mejor que el Ramen.
—¿Me perdonas por ser un bobo?
—Con una condición— su tío la vio expectante—. Quiero esto— le enseñó la hoja de revista.
—¿Quieres una muñeca bebé?— eso era nuevo, Ranko nunca había sido de jugar con muñecas.
—¡No!, al otro lado, una aleta y está manta— le señaló.
Inuyasha vio la imagen de una aleta de plástico morada y la de una niña que estaba dentro de una manta rosa en forma de aleta de sirena.
—Me parece justo, entonces, ¿No te molesta que ahora Kagome y yo salgamos?
—Para nada, pero… no te vas a olvidar de mi ¿Verdad?, no serás como cuando Kikyou era tu novia ¿Verdad?, no vas a dejar de venir ¿Verdad?
—No podría hacer eso, gracias a ti la conocí— Ranko sonrió.
—¿Lo juras por la garrita?— le tendió su dedo meñique.
—Por la garrita— enlazó su meñique con el pequeño.
…
Al volver a la sala, Ranko corrió directo a ver a su hermanito que dormía en los brazos de su madre.
—Es un flojo, no se ha despertado para saludar a tío Inu y a Kag.
—Es muy pequeño, por ahora solo va a dormir y comer— explicó Rin a su hija.
—Se hace tarde— dijo Inuyasha al ver pasadas las ocho en el reloj de pared en la sala.
—Es cierto, no me había dado cuenta de la hora— Kagome miró su reloj de pulsera.
—El tiempo pasa volando cuando la compañía es buena— dijo Rin—. Tal vez puedan venir otro día y convivir más con Ryusei, hoy se la pasó durmiendo— su bebé en brazos ni cuenta se había dado de las visitas.
—Seguro que vendremos— Inuyasha le dio una mirada a su hermano, sabía que tenerles seguido en su casa no le gustaba, pero ya se acostumbraría.
—Ya nos vamos, gracias por todo— se desídió Kagome.
—Luego nos vemos, pulguita— Inuyasha le revolvió el cabello a su sobrina.
—¿Ya llevas la hoja?
—Ya la guardé— palpó el bolsillo derecho de su chamarra.
Inuyasha y Kagome se dirigieron al elevador, la chica volteó al departamento, Ranko los veía desde la puerta acompañada de Sesshoumaru, la pequeña agitó su mano en señal de saludo y le respondió con una sonrisa, miró a Inuyasha para decirle que Ranko seguía en la puerta justo cuando las puertas del elevador se abrieron, entraron y antes de que se cerraran, Inuyasha gritó un "Cuídate Pulguita".
—¿Pulguita? ¿Es por la película de Antman?— preguntó Kagome cuando las puertas se cerraron.
—No, pero podría ser, es porque a Sesshoumaru no le gusta.
—No entiendo.
—Desde bebé, a Ranko le ha gustado estar con su padre y ya que el símbolo de la familia es un perro, entonces, un día estaba sentado en su sillón y tenía a una Ranko de un mes en su pecho durmiendo, fue que le dije "¿Y esa pulguita?", no le agradó, Ranko creció y le gustó el apodo.
—Entonces lo has gritado porque tu hermano estaba con ella— Inuyasha sonrió en afirmación—. Creo que es lindo.
—¿Verdad que si? No sé porque se enoja tanto.
—Me alegra que solucionaran su discusión.
Él también se alegraba.
03/11/2019
Lamento mucho la larga ausencia, no he tenido el suficiente tiempo para corregir los capítulos que tengo, espero en estos días ir avanzando de apoco y traerles algunas actualizaciones.
Gracias por sus mensajes, deseo nos sigamos leyendo.
