Capítulo 35 – No (te olvides de mi)
Bella luchó contra cuál era su lugar mientras observaba a los dos Cullen en su vida lidiando con lo que acababa de suceder: una pesadilla en preparación para cada uno de ellos. Por todo lo que había pasado con Anthony y Edward, Bella sabía que el enfoque directo que funcionaba mejor con Anthony no era el mejor método para Edward. Edward necesitaba su propio espacio para resolver las cosas en su mente antes de ser capaz de compartir con los demás, mientras que Anthony necesitaba ser conducido rápidamente por el camino correcto de pensamiento o su mente se haría cargo y lo enviaría en espiral hacia miedos innecesarios.
Así que ella dejó que Edward se enfrentara solo, fingiendo no ver cuando golpeó con enojo las lágrimas que amenazaban con derramarse de sus ojos y ella tranquilizó en silencio a Anthony mientras estaba sentado en el asiento trasero, sollozando y sorbiendo la nariz con miedo.
Una vez que estuvieron en casa, Bella se alegró de ver a Anthony regresar a su tren. Sin embargo, después de solo unos segundos de jugar con interruptores y perillas, Anthony se retiró a su habitación sin decir una palabra. Bella estaba a punto de seguirlo para verlo cuando Edward se interpuso en su camino.
Él la miró por un momento en silencio, con los ojos llenos de lágrimas no derramadas.
"¿Qué demonios?" finalmente susurró. "¿Qué se supone que debo hacer…?"
El niño perdido de doce años antes había vuelto. Bella le tendió los brazos y él se estrelló contra ella. Ella lo abrazó con fuerza mientras sollozos profundos y enojados sacudían su cuerpo e hizo todo lo posible para contener sus propias lágrimas.
"¿Qué se supone que tengo que hacer?" Edward lloró en el hombro de Bella.
Una conmoción proveniente del piso de arriba sorprendió a Bella y Edward. Se separaron un poco el uno del otro y volvieron a escuchar el ruido.
Hubo un gemido y luego un grito angustiado de "¡Gus!".
Anthony bajó casi tropezando por las escaleras con una caja de zapatos en las manos.
"¡Papi!" él fue directo a Edward. "¡Gus nació de nuevo!"
Edward se secó rápidamente los ojos cuando Bella cayó de rodillas para distraer a Anthony mientras su padre se recomponía.
"¡Mira! Está arreglado" Anthony empujó la caja hacia Bella.
"Uh ... wow", dijo Bella mientras miraba a Edward, preguntándose si deberían dejar que Anthony pensara que un milagro de Navidad había arreglado a Gus, o si deberían decirle la verdad.
Pero los pensamientos de Edward parecían estar más allá de los de Bella. Porque estaba concentrado no en el hecho de que Anthony necesitaba ser informado de cómo "Gus" se materializó reparado, sino en el hecho de que Anthony necesitaba a Gus en primer lugar.
Dos días después, Edward llevó a Anthony a ver a Leisel sin qué Bella le dijera nada. Llamó, consiguió una cita gracias a que alguien había cancelado, y llamó a Bella solo para decirle que no tendría a Anthony con ella esa tarde.
Bella se dijo a sí misma que estaba feliz por la oportunidad de cenar temprano con las chicas, pero en realidad, solo necesitaba mantener su mente ocupada para no preocuparse por cómo les iba a Edward y Anthony.
"Las costillas son mi ambrosía", proclamó Alice mientras chupaba la tierna carne del hueso.
"Sabes, me estoy cansando de ver cómo toda esa comida que estás comiendo no se está mostrando ni poco en tu cuerpo", dijo Rosalie.
"Buen intento", Alice se detuvo el tiempo suficiente para hablar. Hizo un gesto hacia su sección media. "Pero a menos que estés escondiendo una pelota de baloncesto debajo de tu camisa que me estoy perdiendo, no quiero escuchar nada sobre eso. Y mira mis brazos", levantó su brazo derecho para verlo. "La ciudad Flacidez".
Bella no vio nada ni remotamente parecido a flacidez, pero no se molestó en decir nada. Alice estaba convencida de que estaba enorme y que no había nada que pudiera decir que la disuadiera.
"¿Te regalaron algo útil para el bebé en Navidad?" Bella le preguntó a Alice, dirigiendo la conversación en otra dirección.
"¡Sí! Las chicas en el trabajo me dieron el cochecito que quería. Y mucha ropa muy linda. Algunas son unisex, pero muchas no lo son. Ah, y una bolsa de pañales genial. Jasper me la compró", dijo Alice. Luego golpeó la mesa con la mano como si acabara de recordar algo. "Y hablando de regalos de Navidad, Rosalie me dijo que tenías planeado un pequeño número para Edward".
"¡Rosalie!" Bella se quejó.
"Oh cállate. Como si no me lo fueras a contar eventualmente", dijo Alice.
"Espero que pierdas tu franqueza junto con la placenta", dijo Rosalie alegremente.
"Lo que sea", Alice rodó los ojos y volvió su atención a Bella. "Entonces, ¿cómo te fue? ¿Le gustó?"
"Bueno ..." Bella dudó.
"Le gustó", respondió Rosalie por ella.
"En realidad, no lo hizo", corrigió Bella. "Él flipó un poco.
"Porque le gustó", dijo Rosalie.
"Porque no le gustó".
Alice observó la conversación que ocurría sin que ella fuera participe por una fracción de segundo. "Espera, ¿qué fue lo que exactamente le gustó o no?"
"Bueno, compré lencería roja que apenas ocultaba nada y me vestí para él", comenzó Bella.
"¿Y a él no le gustó?" Alice frunció el ceño. "¿Qué es lo que le pasa?"
"Esa no es la parte que no le gustó", dijo Bella.
"Le gustó qué le frotara la próstata", insistió Rosalie.
"¿El qué?" Alice preguntó en voz alta.
"Un frotado de próstata", dijo Rosalie de hecho. "Es un hecho bien conocido que un tercio del pene de un hombre es interno y se puede frotar la base a través de la próstata. Enloquece a los hombres".
"¿No es la próstata un órgano interno?" Alice preguntó.
"Sí. Puedes alcanzarla si introduces tu dedo por el ano de tu chico", respondió Rosalie.
Alice casi se atragantó con las costillas.
"Exactamente", respondió Bella a la reacción de Alice. "Y Rosalie, aquí, me aseguró que Edward me amaría locamente si le hacía ese pequeño movimiento extraño. Debo decir tres palabras", miró a Rosalie para ver si tenía efecto. "No le gustó".
"Sí le gustó", dijo Rosalie. "Te digo que al principio se asustó, pero tan pronto como Emmett lo calmó, admitió que le gustaba".
"¿Habló con Emmett al respecto?" Bella le preguntó a Rosalie.
"¿Le metiste un dedo en el trasero a Edward?" Alice le preguntó a Bella.
"¿Por qué habló con Emmett al respecto?" Bella preguntó, ignorando la pregunta de Alice por el momento.
"Oh, ya sabes cómo son los hombres", Rosalie se burló. "Piensan que si les meten algo por el culo significa que son gays o algo así", rodó los ojos. "Neandertales".
"¿Sabes cuánto me estaba asustando? ¿Pensando qué le había hecho revivir alguna experiencia traumática o algo así?" Bella se quejó.
"Cómo si Edward nunca reaccionase de forma exagerada", agregó Rosalie.
La conversación continuó a la ligera y Bella se sintió relajada y disfrutando de la compañía de sus amigas. Sin embargo, en los rincones de su conciencia, era muy consciente de cuánto tiempo había pasado y del hecho de que Edward aún no la había contactado. Sé las arregló para llegar a casa desde la cena antes de enviarle un mensaje de texto a Edward y hacerle saber que su silencio le estaba preocupando.
La llamó diez minutos después.
Sin embargo, Bella no pudo contestar su teléfono porque tenía una visita en ese momento que le puso casi tan ansiosa al verla.
"¿Esme?" preguntó cuándo abrió la puerta de su casa.
"Bella, lamento venir sin llamar, pero necesito tu ayuda", preguntó Esme desesperadamente. "Llamé a Edward antes, solo para ver cómo estaba y hablar algunas cosas... no fue bien".
"¿Qué quieres decir?" Bella se hizo a un lado para que Esme pudiera entrar, mientras se preguntaba si estaba cometiendo un gran error al involucrarse.
"Gracias", respondió Esme a la hospitalidad de Bella. Se apresuró a entrar y se sentó en el sofá de Bella. "Edward está molesto conmigo por lo que pasó en Navidad". Esme pensó mejor lo que había dicho y lo reformuló. "No está realmente molesto conmigo, pero lo está exteriorizando de esa manera. Es decir, está molesto porque Anthony le tiene tanto miedo a Carlisle".
"Ha sido bastante desafortunado que cada vez que Anthony ha visto a Carlisle, él hace algo aterrador", coincidió Bella.
"Pero eso no es malo", dijo Esme rápidamente.
"¿No lo es?" Bella no podía ver cómo no era algo malo. "Esme, Anthony estaba literalmente temblando cuando Edward lo subió al coche esa noche, y la vez anterior, bueno, tuvo pesadillas". Bella olvidó de agregar que ella misma tuvo pesadillas. Carlisle la había asustado muchísimo aquel día.
"Bella, no lo entiendes. Hasta Navidad, las cosas parecían bastante sombrías para Carlisle. Estaba encerrado en su propio mundo y no parecía haber nada que pudiera sacarlo de allí. Parecía no tener conexión conmigo o la vida que hemos compartido juntos ". Esme giró su cuerpo hacia Bella y la miró suplicante. "Cuando Carlisle habló, la primera vez que tú y Edward vinisteis a casa, intenté durante horas y horas lograr que lo volviera a hacer, pero era casi como si nunca hubiera sucedido. Y estaba empezando a creer que había sido simple casualidad hasta que volvisteis en Navidad... "se detuvo y miró a Bella, como si esperara que terminara su comentario.
Bella sintió como si la estuvieran acosando por algo y eso inmediatamente la puso a la defensiva. "¿Por qué Edward está molesto contigo?" ella cambió de tema.
"Bueno", Esme movió las palmas de su mano sobre la falda. "¿Recuerdas las personas que estaban en la casa cuando vinisteis?" Esme asintió en respuesta a su propia pregunta. "Bueno, me ayudaron a calmar a Carlisle después de que te fuiste y Mike, uno de los hombres que estaba allí, mencionó algo sobre Carlisle siendo detonado. Fue entonces cuando recordé que un terapeuta anterior había dicho que Carlisle mostraba algunos signos de trastorno de estrés postraumático, pero no parecía tener ningún detonante".
"¿Crees que Anthony es una especie de detonador?" Bella preguntó.
Esme se encogió de hombros. "Anthony... niños... no lo sé. Pero lo que sí sé es que las dos veces que Carlisle habló, fue cuando Anthony vino a casa, y no fue hasta que Anthony dice algo que Carlisle dijo algo también".
"Sí, pero…"
Un golpe insistente en la puerta interrumpió el comentario de Bella, y ella supo incluso antes de responder que era Edward.
"Discúlpame", le dijo a Esme antes de correr rápidamente hacia la puerta y advertirle a Edward. "Tu madre está aquí", susurró.
Bella vio cómo la mandíbula de Edward se puso desafiante y sus ojos se endurecieron con ira.
"Anthony, ve con Bella", dijo en voz baja antes de dirigirse a la sala de estar para enfrentarse a Esme.
Bella cogió a Anthony en brazos y se metió en la cocina donde pudo proteger a Anthony de la tormenta creciente, pero también escuchar cada palabra.
"Edward." El nerviosismo en la voz de Esme era evidente.
Edward pareció no notarlo cuando preguntó: "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Solo vine a hablar con Bella".
"¿Sobre qué? Porque fue perfectamente claro esta mañana. No te dejaré usar a Anthony como una especie de conejillo de Indias".
"Por supuesto que no. Por supuesto que no espero eso, Edward. Y me rompe el corazón que tenga tanto miedo de tu padre. Pero sabes que tu padre no está bien, y después de años sin ninguna pista, finalmente tenemos una idea de lo que podría llegar hasta él".
"Sí, ya escuché todo eso. Y no he cambiado de opinión. Y si la voz de un niño o un niño pequeño es un detonante para él, entonces busca a otro niño. Anthony ya ha pasado por suficiente. No va a ser él".
"Edward, por favor, solo escúchame. Todo lo que te pido es..."
"¡No!"
Era lo más fuerte que Bella había escuchado gritar a Edward, y su voz retumbante los asustó a ella y a Anthony. Sabía que era hora de distraerse o de terminar la visita de Esme antes de que las cosas perdieran el control. Después de darle a Anthony con un snack, Bella se asomó a la sala de estar.
"¿Todo bien por aquí?" preguntó.
"Creo que debería marcharme", dijo Esme en voz baja. Mientras se levantaba para irse, se volvió para mirar a Edward por última vez. "Cariño, me estás entendiendo mal. No quiero poner a Anthony en una posición en la que esté asustado, pero solo esperaba que estuvieras abierto a ver lo que el médico tiene que decir".
"Ya sé lo que los médicos van a decir. Van a decir que necesitan ver evidencia de que él reacciona a Anthony y para ver eso por sí mismos, voy a tener que dejar que Anthony esté en la misma habitación que él, y no voy a hacer eso ", Edward luchó por mantener su voz uniforme.
Bella sintió tanta pena por Edward y su madre, ambos tratando de actuar en el mejor interés de alguien que amaban desinteresadamente. Y, sin embargo, era ese amor que los unía a ambos en un blanco y negro en lugar de un compromiso de tono gris. Una idea surgió en la mente de Bella que posiblemente podría darles a ambos lo que querían, pero Bella se mordió la lengua para no hablar. Esta era una batalla de Edward.
"Gracias por tu tiempo", dijo Esme en voz baja a Bella mientras se dirigía a la puerta. Se acercó a Bella y le apretó la mano. Al hacerlo, notó el anillo en el cuarto dedo de la mano izquierda de Bella. "Esto es nuevo", comentó.
"Sí", Bella le echó un vistazo a Edward antes de continuar. "Fue un regalo de Navidad temprano".
"Así que estáis…?"
"Comprometidos, sí".
"Sí", repitió Esme mientras sonreía. Bella levantó la vista para ver signos de lágrimas en sus ojos. "Sí. Esto es bueno", susurró y apretó la mano de Bella por última vez antes de salir.
Edward lanzó algunas miradas defensivas a Bella antes de comenzar a recorrer la longitud de su sala de estar. Ella lo miró en silencio.
"¡Ella no tenía ningún derecho a venir aquí!" finalmente estalló. "Simplemente no puede venir aquí para que ponerte de su parte cada vez que yo no lo hago".
Bella asintió de acuerdo. Este movimiento pareció calmarlo casi al instante. "¿Entonces no crees que ella tenga razón?" Edward preguntó.
"¿Acerca de qué?" Bella preguntó.
"¿No te lo dijo?"
"No creo que haya tenido oportunidad. ¿Qué es lo que quiere?"
"Quiere usar a Anthony en algún tipo de programa de terapia para... Carlisle". Dijo el nombre como si tuviera mal sabor de boca.
"¿Un programa de terapia?"
Edward asintió. "Uno de esos tipos del condado piensa que Anthony podría ser una especie de detonante o algo así. Es el único factor coherente cada vez que mi... padre ha dicho algo".
"¿Qué hay de ti? Estás ahí cada vez que Carlisle ha dicho algo".
Edward negó. "No, no todas las veces. Cuando fui a buscar el tren, él llegó a casa antes de que me fuera y miró a través de mí, como si nunca me hubiera visto antes. Y cuando fuimos por Navidad, no prestó ninguna atención hacia mí hasta después de que Anthony dijese algo, e incluso entonces fue solo porque yo estaba abrazando a Anthony. En ambas ocasiones en las que él dijo algo, yo estaba abrazando a Anthony ".
Bella miró para ver a Edward mirando al vacío mientras pronunciaba la última palabra. Ella puso su mano sobre la de él y le frotó el dorso de la palma, con cuidado de evitar un corte reciente en uno de sus nudillos.
"No voy a hacerlo, no haré pasar a Anthony por eso... es la decisión correcta, ¿verdad?" Edward preguntó en voz baja.
"Lo que creas que es mejor para Anthony", le dijo Bella. Edward suspiró con frustración y se frotó con dureza la piel justo por encima de sus cejas. "Bella, te pregunto porque no sé qué es lo mejor en esta situación".
"Bueno, si crees que le hará daño. Quiero decir, obviamente tuvo un retroceso cuando necesitó a Gus, ¿verdad? ¿Qué dijo la terapeuta?"
Edward sacudió la cabeza en desacuerdo. "Dijo que era tan simple como parecía. Anthony se asustó y fue a por su objeto de seguridad, como un niño que teme a la oscuridad necesita una luz nocturna o una manta especial. Dijo que, ya que Anthony no cambia su comportamiento con Gus, es decir de repente le gusta estar en la oscuridad si tiene a Gus, entonces no le preocupa el asunto. Anthony usa a Gus como confort y eso es todo ".
"Um", reflexionó Bella. No había esperado una explicación tan simple, pero tenía sentido, y estaba más que feliz de escuchar eso, Anthony no había sufrido ningún daño emocional real.
"¿Sabías qué comer también es algo reconfortante?" Edward continuó. "Simplemente pensé que le gustaba la comida, pero Leisel dijo que, por lo general, los niños que han sufrido algún tipo de trauma piden comida incluso cuando no tienen hambre".
Bella siempre notó qué Anthony frecuentemente decía que tenía hambre, pero siempre lo atribuía al hecho de que sabía que no le iba a gustar lo que su padre le iba a dar cuando llegará a casa, porque rara vez se comía toda la comida que le daba y a menudo quería envolverlo y "guardarlo para más tarde".
"¿Superará eso?" Bella preguntó. "¿Dijo algo sobre eso?"
Edward se encogió de hombros. "Dijo que no es gran cosa y que tenía que asegurarme de que comiera dentro de unos horarios. Cuando se acostumbre a ese horario, dejará de pedir comida tan a menudo".
Una vez más, esto tenía sentido para Bella y es lo que le dijo a Edward con naturalidad mientras le abrazaba y se acurrucaba cerca de él. Se dio cuenta de que todavía estaba distraído, por lo que simplemente se sentó con él y dejó que sus palabras fueran pocas.
Edward se sentó rígidamente a su lado, su brazo sobre su hombro como un pedazo de cartón. Anthony entró en la sala de estar y, al verlos, se colocó junto a Bella y tiró del brazo de Edward hasta que también estaba sobre él.
Ese movimiento logró romper el trance de Edward y miró a Anthony y sonrió.
Mientras estaban sentados allí, cada uno conectado a través de su proximidad, Bella sintió la agitación de su naturaleza nutritiva. Ella quería arreglar todo, hacerlos completos y felices. La sensación de que no era "su lugar" comenzaba a menguar cuando los fuertes dedos de Edward sostenían una de sus manos y Anthony apoyaba su puño contra su muslo. Esta era su gente. Esta era su familia.
La escena debió poner a Edward en el mismo curso de pensamiento que Bella, porque segundos después preguntó: "¿Cuándo se cierra el depósito en la casa?"
"Vi a Rosalie antes y dijo que, si todo va bien, debería cerrarse en dos semanas", respondió Bella.
"Necesitas comenzar a empaquetar".
"Lo sé, pero tengo miedo de hacerlo. Siento que estoy siendo presuntuosa y que de alguna manera podría gafarlo".
"No lo harás". Luego, Edward procedió a decirle lo que Emmett había sugerido, sobre hacerse cargo del contrato de alquiler de Edward para que él pudiera mudarse con Bella cuando ella se mudara a la nueva casa.
Bella se dio tiempo para asimilar esa información. Realmente estaba sucediendo. De repente, ella comenzó a emocionarse y pensó que Edward también estaba entusiasmando, ya que hablaron sobre compartir el garaje de dos plazas, instalar una barbacoa en el patio y el color con el que pintarían el interior de su casa. Pero unas horas más tarde, mientras yacían en la cama, su distracción era palpable y estaba claro que su mente había vuelto a asuntos serios.
Bella rodó sobre su costado y estaba a punto de quedarse dormida justo cuando Edward volvió a la vida.
"Crees que no quiero ayudarle, ¿verdad?"
"¿Eh?" Bella preguntó, no muy segura de sí Edward había hablado o si realmente se había quedado dormida y lo había soñado.
"Mi padre. Crees que no quiero ayudarlo y por eso no dejo que Anthony lo haga".
"¿Por qué dices eso?" Bella giró sobre su espalda y giró la cabeza para mirarlo.
"Eso es lo que piensa mi madre".
"¿Te dijo eso?"
"No, pero puedo verlo".
Bella dejó que el silencio hiciera efecto antes de hacer la inevitable pregunta.
"¿Es el motivo por el que no dejarás que Anthony lo haga?"
"Ya te dije por qué no dejaré que Anthony lo hiciera. ¿Por qué no es razón suficientemente para nadie?" Edward preguntó con exasperación.
"No he dicho que no fuera una buena razón".
"No estás diciendo nada... y es algo que no te pega".
"Tal vez no sé qué decir".
"Siempre sabes qué decir, Bella".
"Saber qué decir y tener algo que decir son dos cosas diferentes".
"Usualmente tienes razón. Incluso si no me gusta admitirlo," Edward se rio entre dientes de su confesión.
"No. No siempre la tengo." Ella levantó los ojos hacia él. "¿Como cuando te sugerí que fueras a visitar a tu madre el día de Navidad? Mira lo que pasó".
Edward se movió para estar por encima de Bella, mirándola mientras ella lo miraba.
"¿Te culpas por lo que pasó en Navidad?" preguntó.
Bella se percató de la expresión incrédula en su rostro y levantó las mantas para esconderse parcialmente debajo de ellos. "No lo sé ... ¿Sí?"
"Cariño, no es culpa tuya. ¿Cómo se suponía que ibas a saber que iba a enloquecer con Anthony?"
"Oh, no sé. ¿Tal vez porque lo había hecho antes?"
"Pero no sabíamos qué era por Anthony. Yo no lo sabía. Y si lo hubiera hecho, no habría aceptado ir. Pero quería ver a mi... Quiero decir, quería asegurarme de que mi madre no estaba sola en Navidad, y ella no lo estaba. Así que... quiero decir... mierda, mi padre está loco, Bella. Eso no culpa tuya".
Bella alineó su cuerpo con el de Edward y lo besó suavemente en el hombro. Apreciaba que Edward tratara de hacerle sentir mejor, pero aún albergaba un mínimo de culpa, no solo porque a Anthony le había sido asustado una vez más su abuelo, sino también porque Edward había hecho algo y no había sido recompensado con un éxito.
"¿Cómo era él cuando eras pequeño?" le preguntó sobre el padre de Edward. "¿Te acuerdas?"
"Me acuerdo", dijo Edward. Estuvo callado, como si eso fuera todo lo que iba a decir, pero luego agregó. "Era divertido."
"¿En serio? Parece tan serio. Esperaba que dijeras que era estricto".
"No, en absoluto." Edward dejó escapar el suave indicio de una risita. "Haría cualquier cosa por evitar castigarme. Ponía los castigos más creativos..."
"¿Como qué?"
"Bueno... si no limpiaba mi habitación o algo así, él escondía algo en mi habitación y se negaba a decirme qué era. Cuanto más grande era el desorden, más grande era lo que escondía".
"Eso parece que te animaría a desordenar aún más".
"Una vez escondió una rana toro en mi habitación. Podía escucharla, pero no pude encontrarla. Me volvía loco. Hasta el día de hoy, odio las ranas".
"¡Eso es asqueroso!" Bella se lamentó. "¿Cuánto tiempo te llevó encontrarla?"
"No mucho. Un día y medio, creo. Se había metido en uno de los bolsillos de mi chaqueta. Pero funcionó. Limpié mi habitación".
"¿Qué más hizo?" Bella preguntó, interesada en ver al padre de Edward cómo cualquier otra cosa además del hombre aterrador que ella conocía.
"Bueno, él era médico, así que hizo las cosas tradicionales de hacerme ir a trabajar con él, viendo víctimas de quemaduras cuando jugaba con fuego, ese tipo de cosas. También me llevó a un curso de cuerdas y tirolinas para un ejercicio de construcción de confianza cuando le mentí a mi madre una vez ".
"¿Solo le mentiste a tu madre una vez?"
"Solo me llamaron la atención por hacerlo una vez", sonrió Edward.
"Tu padre suena como que era muy divertido".
"Lo era..." Edward se detuvo. De repente, se cubrió los ojos con las manos; exhaló un aliento irregular y luchó infructuosamente contra las lágrimas inminentes.
Edward permitió que Bella lo reconfortara una vez más, pero solo por unos breves momentos. De pronto se sentó, apoyó los pies en el suelo al lado de la cama y se pasó las manos por el pelo.
"Joder", murmuró. Edward odiaba sus emociones.
"Cariño", susurró Bella mientras le frotaba la espalda.
"Es como si tuviera dos jodidas vidas, ¿sabes?" preguntó. "Cuando pienso en mi padre... la forma en que solía reírse o cómo me enseñó a silbar o la jodida conversación que tuvimos cuando trató de hablarme sobre sexo", sollozó Edward mientras se reía. "Por supuesto, por supuesto que quiero ayudarle, ¿sabes?"
"Claro", Bella asintió mientras se movía en la cama para estar sentada a su lado.
"Mi madre dijo que no me culpa. Dijo que él sabe que no fue mi culpa ese día, pero quiero escucharlo decirlo. Porque recuerdo la forma en que se le veía en el juzgado y lo que dijo... Quiero escucharlo decir que no me culpa". Edward miro con dos verdes ojos ahogados en lágrimas a Bella. "Pero no a expensas de Anthony. No puedo arriesgar eso, Bella".
"Bueno... tal vez puedas hacer algo sin involucrar a Anthony directamente", sugirió Bella.
"¿Como qué?"
"Bueno, cuando fuimos allí, Carlisle parecía estar realmente interesado en esa imagen que estaba sosteniendo. ¿Tal vez si tuviera una foto de Anthony?"
Edward comenzó a sacudir la cabeza incluso antes de que Bella terminara de hablar. "Lo intentó", dijo de Esme. "Le di una de las fotos de la escuela de Anthony y dijo que mi padre ni siquiera la miró dos veces cuando se la mostró. Además, es la voz de Anthony a la que está respondiendo más que nada".
"Entonces, ¿una grabación?"
Al día siguiente, cuando Edward llamó a Esme para preguntarle si pensaba que el método alternativo funcionaría, estaba claro que estaba tan desesperada como él por intentar algo. Entonces Edward hizo que Anthony llamara al número de Esme, y cuando el contestador automático contestó, Anthony tímidamente dijo: "Gracias por el tren".
Bella esperaba, enormemente, que algo saliera de eso e incluso se encontró tranquilizando a Edward concretamente en dirección a un resultado positivo. Por lo que, cuatro horas después, cuando Esme llamó para informar un fracaso absoluto, Bella compartió en gran medida la decepción de Edward.
"Lo intentamos, ¿verdad?" Edward preguntó con una falsa positividad.
"Cariño, ha sido solo un intento. Podemos probar otra cosa", alentó Bella, y sabía que Esme había dicho algo en ese mismo sentido.
Pero, desafortunadamente, Edward había puesto toda su esperanza en ese experimento y esa esperanza lo había hecho vulnerable. Tomó el fracaso personalmente y en lugar de avanzar hacia el siguiente enfoque, Edward se retiró de la idea de que cualquier cosa ayudaría al padre que una vez conoció y el "qué pasaría si" que inicialmente lo había inspirado murió como un fuego sin ascuas.
De hecho, Bella se desanimó al enterarse de que una de las resoluciones de Año Nuevo de Edward era "ser más práctico", a pesar de que había tratado de explicarlo diciendo que tenía que apostar por cosas más seguras ahora que casi era propietario de una casa, ya que el depósito de garantía iba a cerrarse en unos pocos días. Sin embargo, Bella sabía lo que realmente quería decir y sabía que era solo cuestión de tiempo antes de que él desalentara las historias extravagantes que ella le contaba a Anthony para entretenerle o la imaginación inofensiva de un niño de cinco años.
Sin embargo, en lugar de corregir o aprobar el razonamiento de Edward, Bella lo consideró otro de sus muchos mecanismos de defensa, y le dejó resolver las cosas en su propio ritmo. En cambio, dirigió su atención al embalaje aparentemente interminable que tenía que hacerse, la decoración temática de astronautas y el espacio que le había prometido a Anthony para su habitación y la innumerable cantidad de correos electrónicos y llamadas telefónicas que recibía de su madre.
Finalmente, el día había llegado y Anthony fue a casa de Jasper y Alice para la fiesta de helados que le habían prometida, mientras que Bella y Edward se sentaron en lo que pronto sería la cocina de Emmett (y probablemente Rosalie), con una botella de champán entre ellos.
Estaba cerca del día del depósito, y esperaron ansiosos la llamada de Rosalie para decirles que tenían la propiedad y las llaves de 150 metros cuadrados en el 2365 Dresden Lane.
"¿Debería haber llamado ya? ¿Deberíamos estar preocupados?" Bella se preguntó en voz alta.
"No lo creo. Ya sabemos que el préstamo está financiado y que toda la documentación ha sido firmada". Edward extendió su mano fingiendo. "Todavía tengo el calambre en los dedos para demostrarlo".
"¿Qué es lo primero que quieres hacer cuando nos mudemos?" Bella preguntó para distraerse.
"¿En serio? ¿No sabes la respuesta a esta pregunta?" Edward levantó las cejas hacia ella.
"¿La barbacoa en el patio trasero?" Bella fingió ignorancia.
"Sabes a lo que me refiero", Edward se inclinó hacia adelante como un depredador frente a su presa. "Y no me importaría si quisieras volver a envolver mi regalo de Navidad para que pudiera desenvolverlo de nuevo".
Su comentario hizo que Bella pensara en la habitación que pronto compartirían, y estaba a punto de recordarle a Edward que necesitaban poner un pestillo a la puerta de su habitación cuando sonó el teléfono. Edward deslizó su teléfono hacia ella, cediendo a ella ser la primera en experimentar las buenas noticias.
Aunque había muy pocas posibilidades de que Rosalie llamara con malas noticias en esta coyuntura, Bella todavía inhaló lentamente, cerró los ojos con fuerza y contestó el teléfono.
"¿Hola?" ella trató de ocultar la emoción en su voz.
"Edward."
La voz sonó muy lejos y los ojos de Bella se abrieron rápidamente y se enfocaron en su prometido.
"¿Rosalie?" ella cuestionó, a pesar de que no sonaba como Rosalie en absoluto.
Su pregunta fue recibida con una respiración rápida y superficial en primer plano y en el fondo se escuchó nuevamente la tenue voz.
"Edward."
Bella sacudió su cabeza hacia Edward, señalándole su confusión.
¿Quién es? El articuló.
Bella se encogió de hombros. "¿Hola?" ella preguntó de nuevo. "¿Rosalie?"
"Funcionó", chilló una pequeña voz.
"¿Esme?"
"El video de Anthony con el tren", sollozó Esme. "No sabía qué había en el disco cuando lo puse en el reproductor... pero Carlisle... funcionó".
Bella vio cómo el color desaparecía de la cara de Edward ante la mención del nombre de su madre. En tres segundos, el semblante de Edward reflejaba todo un espectro de emociones: miedo, ira, indiferencia, esperanza, inocencia y asombro.
Y luego, un segundo después, con el teléfono de Bella aún presionado firmemente contra su oído, la alegría se filtró a través de sus ojos al escuchar la voz de su padre llamándolo suavemente.
