Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Vocación.
Kagome fue hasta una se las mesas con sombrilla de la cafetería del acuario, esa mañana no había tenido tiempo de desayunar en su casa y por ello estaba allí. Al caminar hasta el lugar libre, se percató que otros empleados y compañeras del show, la miraban sin discreción y se volvían a murmurar entre ellos.
Se preguntaba si tenía algo pegado en la ropa o si había olvidado peinarse por salir a prisa. Tomó asiento y se dispuso a comer su arroz con palomitas de pollo frito, intentando ignorar las miradas sobre ella.
—Te estaba buscando y no contestas mis llamadas— Kagome se sobresaltó, Inuyasha se sentó junto a ella, dejando el banco entre sus piernas, por un breve momento creyó iba a besarla frente a todos.
—Hola, debí dejar el celular en silencio, ¡Oye!, eso es mío— se quejó cuando el chico tomó una palomita.
—Igual que yo— le dio un beso en la mejilla y ahora comió del arroz.
—Aquí no, estamos en el trabajo— intentó apartarlo, pero él se colocó más cerca.
—Seguramente ya saben que salimos, ya no importa.
Kagome vio de reojo a los curiosos, así que por esa razón la veían tan fijamente, por esa razón sus compañeras se habían vuelto tajantes con ella.
—Eres insoportable, deja de comerte mi almuerzo— le golpeo la mano con los palillos.
—¿Me puedes acompañar a la junta de Ranko?
—¿Tu eres quien irá?
—¿Ya sabías de eso?— Rin y Sesshoumaru no le habían dicho que Kagome ya sabía.
—Algo supe el día que fuimos a su casa— comió pollo antes de que no quedase más.
—Decidieron que yo iría.
—¿Ranko está bien con eso?, puede que recienta que sus padres vayan con su hermanito y ninguno a su junta, tal vez lo mejor hubiese sido que ambos fueran con ella.
Inuyasha sonrió, no terminaba de sorprenderle lo preocupada que Kagome se podía poner por Ranko.
—Tranquila, ya hablaron con ella y aceptó, pero solo si tú también vas.
—¿Por qué quiere que yo vaya?
—Me dijo que quiere enseñarte su salón y las cosas que ha hecho en clase.
—En ese caso, ¿A qué hora nos vamos?— no podía no ir y decepcionarla.
—Ya nos tenemos que ir.
—No he terminado de desayunar, aunque ya casi te has terminado todo— le reclamó—. Y debo avisarle a Kagura que me iré, pero ¿Crees que se tome a bien que me vaya por eso? Ya han de murmurar que me dan trato especial por ti y no quiero…
—Por el desayuno no te preocupes, luego de ir con Ranko te llevaré a comer, por eso te he quitado comida— sonrió divertido—. Y Sesshoumaru ya le avisó a Kagura— quiso reír por la cara de sorpresa de la chica.
—¿Cuándo? Ni siquiera sabía que iba a aceptar.
—Ayer le dijo, y obviamente ibas a aceptar— tomó la mochila de ella para ayudarle—. Otra cosa, no les hagas caso, no tienes trato especial por mí, es por Ranko.
—¡Eso no ayuda!
—Se hace tarde— la tomó de la mano y a los curiosos les devolvió una mirada retadora.
…
Kagome e Inuyasha esperaban en el pasillo su turno para firmar la hoja de asistencia cuando Ranko apareció corriendo y jaló de la mano a la chica. Quería ser paciente, desde su salón los había visto, varios papás ya habían entrado al aula y ellos nos, hasta parecía que no avanzaban. Entonces no pudo más con las ansias y corrió, ni siquiera Shippou le pudo detener.
—¡Kagome! Ven a ver lo que hice.
—Debemos esperar a tu tío.
—Señorita, usted debe estar en su salón— regañó Inuyasha.
—Pero se tardan mucho— dijo con drama.
—En verdad estabas emocionada de que Kag viniese.
—¿Y tú no?— Inuyasha volteó a otro lado, esa niña era demasiado lista.
—Ustedes vayan al salón, firmó la hoja y las alcanzo.
Al verlas alejarse, la idea que Kagome y Ranko fuesen madre e hija se le pasó por mente, ¿Así iba a ser cuando finalmente tuvieran un hijo o hija?
—Ahora vino usted— saludó la profesora Kumamoto, en cuanto le vio fue hasta él.
—¿Qué?, si— no la había visto acercarse por estar firmando la hoja—. Que tenga un buen día, con permiso— intentó alejarse pero le bloqueo el paso.
—Perdone si soy muy atrevida pero, un día podríamos quedar para salir, usted es un hombre muy atractivo y…
—Gracias por eso, pero no puedo aceptar— Rin tenía razón, debía mantenerse alejado de esa mujer, era demasiado insistente y directa, no le estaba importando que otros docentes y padres le viesen flirtear.
—Un par de tragos y luego a ver qué pasa— intentó acariciarle el brazo.
—Debo rechazar su invitación— dio un paso atrás.
—¿Por qué tan nervioso? ¿Es por mí?
—Kag— daba gracias que ella viniera de regreso—. Profesora Kumamoto le presento a mi novia, Kagome.
—Buenos días— saludó amablemente la joven, pero con desconfianza, cuando Ranko le dijo que fuera con Inuyasha porque necesitaba ayuda, intuyó que la mujer que estaba hablando con su novio, era a quien Rin tenía resquemor.
—La junta solo es para los padres y la familia— ¿Cómo era posible que otro hermano se le hubiese ido?
—Pero si es familia, es tía de Ranko— dijo Shippou, que iba con Ranko, los niños habían ido hasta allá para escuchar todo.
—Es verdad, mi tío y ella se van a casar, dile tío, por eso mi papá les pidió venir.
Inuyasha quería tomar a Kagome e irse, profesores y padres que estaban en el pasillo los observaban atentos. No quería ni voltear a ver a Kagome, ¿Cómo es que a esos niños se les había ocurrido semejante cosa?
—Señorita Kagome ya pude, la canción del conejo ayudó— un niño pequeño, que debía ir en el segundo curso había roto el ambiente tan tenso con su inocencia.
—¡Asombroso!— le había ayudado y enseñado a atarse los cordones cuando fue al salón de Ranko, lo había visto en el pasillo intentar amarar sus cordones para ir a jugar.
—Enséñeme a mí también— dos niñas se acercaron.
—Calma.
—¡Y a mí!— Kagome se sorprendió, literalmente había unos diez pequeños haciendo fila para que ella les enseñase a atarse los cordones.
—¿Oñorita me yuda?— un niño más chico que los demás se había acercado con un jugo de cartón.
—Nosotros llegamos primero Jun.
—Tengo ted.
—Calma, no peleen o no les ayudo— los niños murmuraron un "lo siento"—. Jun ¿Verdad?— el pequeño asintió—. Listo, ya puedes beberlo, los demás, siéntense junto a la pared y les explico a todos.
Una vez el grupo de niños estuvo entretenido intentando amarrar sus cordones, varios padres se reunieron alrededor.
—¿En qué grado enseña?— preguntó una mamá a Kagome.
—No, yo no doy clases aquí— dijo con vergüenza, hasta ese momento se percató que se había tomado mucha libertad con los niños.
—Que decepción, a mi hija le agradó y es muy raro, la he cambiado de escuela dos veces ya.
—Aunque podría, es educadora— intervino Inuyasha.
—¿En verdad? ¿En qué escuela da clases?— tal vez esa chica era la respuesta al problema de su hija.
—Por ahora en ninguna.
—Mami, yo quiero que sea mi maestra.
—¡No!, yo quiero.
Kagome ahora quería salir de allí, sin proponérselo se había vuelto el centro atención, miró a Inuyasha para pedirle ayuda y él solo sonrió.
A Kagome le sorprendió cuando Kagura le avisó que Sesshoumaru le mandaba llamar, era algo extraño, ¿Le llamaría por algo del trabajo o sería personal? Tal vez quería tratar el tema del trabajo ahora que todos sabían que ella salía con Inuyasha.
Entró a la oficina y a la primera que vio fue a Rin, lucia emocionada, hecho que solo logró desconcertarla más.
—Rin, hola.
—En realidad yo quiero hablar contigo, no podía esperar.
—¿Qué sucede?— no podía ser algo malo ya que su amiga estaba sonriendo.
—La directora de la escuela quiere hablar contigo, quedó impresionada con tu visita y ya que les falta una profesora, me pidió que te dijese, si estás interesada el viernes tienes una cita con ella.
—¿Falta alguien?
—Despidieron a una maestra por zorra— dulce karma, pensó.
—Rin— regañó Sesshoumaru, por mucho que también pesara lo mismo de esa mujer, no estaba de acuerdo con aquel lenguaje.
—Lo siento pero es verdad, me dijeron que literalmente se le insinuó a Inuyasha en frente de todos, faltó poco para que se le lanzara encima y se lo comiera— eso no fue nada profesional—. Vas a aceptar ¿Verdad?
—Yo… no lo sé— nunca se llegó a imaginar que le diesen esa clase de propuesta—. Tengo que pensarlo— y para ello tenía tres días.
El jueves en la tarde, aprovechando que Inuyasha la llevo a casa y se quedó a cenar, ya sentados en el patio, bajo el Goshimboku, Kagome le platicó de la oferta de empleo. Ya había platicado con sus padres y sintió no fue de mucha ayuda, solo le dijeron que la apoyarían con la decisión que tomase.
Una parte de ella quería enseñar a esos niños, pero otra parte quería seguir en el acuario, le encantaba hacer el show. Y claro, cuando sabía que su novio iría a verla le ponía feliz, aunque ella no pudiese verle con claridad a causa del agua agitada, podía sentir la mirada de él, esa mirada de fascinación.
—Ya solo tengo hoy para pensarlo y…
—No sé qué debes pensar, acepta.
—No quiero dejar el acuario— iba a extrañar tantas cosas, ahora vería menos a Inuyasha, con suerte tal vez solo los fines de semana.
—También te extrañaré— admitió —. Pero ese día me di cuenta que aquello era lo que debías hacer, enseñar a esos niños te hace feliz, tienes un don.
—Pero...
—No hay nada que pensar, mañana mismo yo te llevaré a la escuela para que aceptes.
Inuyasha podía notar aún con dudas a Kagome, si por él fuera, su novia permanecería en el acuario trabajando con él, pero ella debía continuar con su sueño, con su carrera.
—En temporada alta de vacaciones puedes ayudar con las visitas guiadas— seguro Sesshoumaru no se iba a negar—. Algunos días, vendré a cenar, tu madre necesita una jardinera para sus flores y Souta me pidió ayuda para hacer una avalancha, entonces me tendrás seguido aquí.
—No te cargues de cosas, suficiente tienes con tu empleo, debes darte un descanso.
—Me gusta ayudarlos, tu madre hasta me ofreció lugar para dormir.
—¿Ella qué?— ¿Qué planeaba su madre?
—Creo que me han pedido hacer esas cosas para tener una excusa y venir.
—¿Algunas veces irás por Ranko a la escuela? Aunque ella ya está próxima a terminar y pasar a la primaria.
—Me pregunto qué hubiese pasado si hubieses sido su profesora.
—¿Pasado con qué?— ¿Ahora de qué le estaba hablando?
—Estoy seguro que hubiera hecho todo lo posible para que saliéramos, pero ¿Qué se le hubiera ocurrido?
—Es una buena pregunta.
—Conociéndola, idearía algún plan loco para hacerme ir constantemente por ella.
Kagome se recargó en el pecho de Inuyasha, cerró los ojos, estar con ese chico le calmaba, ahora que había hablado con él, sentía su mente más despejada.
—Vas a aceptar, ¿cierto?, porque aunque Ranko ya no asista seguiré yendo, por ti— Kagome le sonrió, seguía nerviosa por la oferta, pero ahora ya sabía que hacer.
—Voy a aceptar.
16/11/2019
Aquí otro más.
Gracias por sus mensajes, sé que me he tardado en actualizar y eso me frustra, pero ya voy de nuevo poco a poco.
Se cuidan y deseo nos sigamos leyendo.
