Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Cabello.
Inuyasha impermeabilizaba y reparaba el tejado de la bodega en el templo Higurashi, las lluvias se aproximaban y en ese lugar resguardaban pergaminos y objetos importantes, por no decir que muchos eran invaluables.
—Muchacho, baja a comer algo— llamó Sabato.
—Casi termino— diez tejas más y estaba listo.
—Baja ya, eso no irá a ningún lado.
Inuyasha volteó, el padre de Kagome había subido a la escalera para presionarlo a bajar. Guardó las herramientas en su caja y cuando se levantó, vio que el amigo que visitaba a Kagome ya se iba.
¿Cuánto tiempo se había quedado?
¿Por qué no se dio cuenta antes?
—Vino a dejarle a Kagome un amuleto por su nuevo empleo— explicó Sabato al ver a donde veía el chico, bajó de la escalera para permitir que Inuyasha bajase—. Es un buen chico, conoce a mi hija desde la escuela media, es muy atento— continuó diciendo una vez ambos estuvieron en el piso.
—¿Él y Kagome salieron?— preguntó intentando parecer casual al secarse el sudor con una toalla.
—No, aunque interés por su parte no le faltó, la esperaba donde sus caminos se cruzaban, si llegaba a faltar a la escuela le traía la tarea, pero es mi hija quien solo le ve como amigo.
—Imagino que les decepcionó, es como el tipo que cualquier padre quiere para su hija— intuía que el amigo de Kagome era de los que tenía las mejores calificaciones y hasta formaban parte del consejo de estudiantes, lo opuesto a él, que sus visitas a la dirección eran frecuentes por sus bajas calificaciones.
De haber conocido a Kagome en esa época, los padres de ella le hubieran prohibido salir juntos.
—No tengo nada en su contra pero no me gusta para mi hija— Inuyasha volteó a verle sorprendido.
—Pero dice que es muy atento y se preocupa por ella, cuando enfermó le traía esos extraños remedios.
—Cualquier padre estaría feliz con un yerno como él, pero su personalidad no va con mi hija, se hubiese aburrido rápido.
—No entiendo.
—Necesita alguien que todos los días sea un reto, que se preocupe por ella de manera especial, que sienta el dolor que ella tiene, que piense en la felicidad de ella y soporte a la familia loca que tiene. De todos los pretendientes que tuvo, me alegra que se quedase contigo, si no hubiese sido así yo mismo me hubiera encargado de hacerla cambiar de opinión.
—¿Por qué?
—Nadie la hubiese subido cargado todos los escalones del templo hasta acá.
—No sabía que había otra entrada— admitió avergonzado.
—Pudiste llamar para que nosotros fuéramos por ella, pero la trajiste y la visitaste prácticamente todos los días.
—Les dije que ayudaría en las reparaciones y…
—Excusas, lo hiciste para venir a verla, nunca se te pasó la hora de su medicina y cuando recayó, también sentías dolor, se notaba en tu cara.
—No me gustó verla tan enferma— en ese momento se sintió tan frustrado, sentía que fue en parte su culpa, días después se percató que la calefacción no funcionaba correctamente y estaba seguro que aquel cambio de temperatura fue una de las causas que originaron la enfermedad en Kagome.
—Siempre será mi niña y siempre me voy a preocupar por ella, pero un día no estaré y quiero que alguien la cuide como yo lo haría, solo puedes ser tú.
—¿Yo?
—No creo que exista alguien más que pueda, además, el templo necesita mantenimiento continuo y contigo nos ahorramos la constructora.
Inuyasha sonrió, el señor Higurashi sabía cómo quitarle tensión al ambiente, pero al mismo tiempo recalcaba su voto de confianza en él.
—¡Entren a comer!— llamó Souta desde la ventana de la cocina, enseguida escucharon al voz de Kagome regañar al chico.
—Te dije que les llamaras, si les ibas a gritar yo lo podía haber hecho.
—Están platicando y no les quise interrumpir, seguro es algo importante.
Sabato e Inuyasha rieron por la discusión de los hermanos. Inuyasha sintió algo de celos por aquella escena, aunque tenía un hermano jamás tuvieron esa clase de relación y no por falta de ganas, Inuyasha recordaba que de niño intentaba acercarse a su hermano mayor pero siempre era apartado.
—A eso me refiero, ya eres parte de esta familia, siempre se comportan cuando Akitoki viene, contigo se les olvida y actúan natural— Sabato miro fijamente al novio de su hija—. Pero, si la lastimas yo te buscaré para hacerte sentir más dolor.
—Nunca la lastimaría— contestó de inmediato.
—Me alegra escuchar eso— le dio una palmada en la espalda.
—Mamá ya sirvió la comida— Kagome debió ir a apresurarlos, la comida se enfriaría.
—Me adelantó, no tarden.
—¿De qué hablaban?— preguntó la chica a Inuyasha, podía percatarse que algo raro pasaba entre ellos.
—¿Cosas de hombres?— su novia le miró fijamente, no quería esa respuesta—. De ti.
—¿Cómo qué?
—Que nunca te lastimaría.
—¿Por qué hablaban de eso?— su pulso se aceleró.
—Porque nos importas— le dio un beso en la frente—. Muero de hambre, ¿Es ramen, tú lo hiciste?— el olor ya le había llegado, Kagome asintió—. ¿Y qué esperamos para entrar?
—Espera, creo deberías cambiarte esa playera.
—Si quieres verme sin playera solo pídelo— sonrió de lado.
—Idiota, es porque está empapada de sudor— se dio la vuelta e indignada se fue, pero al llegar a la puerta, por el vidrio buscó el reflejo del dicho, suspiró resignada, ya se había cambiado.
Kagome estaba sentada en la arena, veía fijamente hacia el mar, sus ojos seguían la figura masculina que montaba una tabla de surf y se deslizaba con maestría sobre las olas. Ese fin de semana, Inuyasha la invitó a la playa, partieron antes del amanecer ya que el viaje era algo largo. Al llegar a la playa, e Inuyasha quitar la lona que cubría la caja de la camioneta, se sorprendió al ver una tabla de surf, ella no sabía surfear, solo bucear, no comprendía por qué él la había llevado, al verla más de cerca, se percató que la tabla tenía marcas de uso y a un costado estaba tallado el nombre de su novio.
—Aprovechemos que aún no hay gente, y elijamos un lugar cómodo para poner las cosas.
—Sí, pero… ¿Y esa tabla?— estaba demasiado intrigada.
—Es mía, creí que sería bueno desempolvarla un poco.
—¿En verdad sabes usarla?
—Eso espero— no le dio más explicaciones luego de eso.
Vio a Inuyasha salir del agua, literalmente sintió que se le caía la baba, el traje de surf ahora se le pegaba más al cuerpo, más en cierta parte baja de su anatomía masculina, debió subir su mirada para no ser descubierta, pero cuando lo hizo, creyó que la sangre se le saldría por la nariz. Inuyasha había dejado al descubierto su torso, la parte de arriba del traje lo había amarrado a su cintura. No podía creer que su cuerpo fuese tan perfecto y sin usar Photoshop.
—¿Estas bien? ¡Kagome!
—¿Qué?— cuando reaccionó lo tenía cara a cara.
—Te quedaste pasmada, tal vez ya recibiste mucho sol, deberíamos irnos.
—Estoy bien, solo me quedé pensando, ¿Por qué no me dijiste que sabes surfear?— tenía que dirigir esa conversación a otro tema.
—Hace muchos años no lo hacía, no sabía si me iba a acordar.
—Lo haces muy bien— y se veía muy bien.
—¿Quieres bucear otro rato antes de irnos?
—Claro— se levantó y se adelantó a Inuyasha, no quería tenerlo caminado adelante, si eso pasaba, estaba segura que su cerebro se desconectaría de nuevo.
…
Ya en la camioneta, Kagome buscaba algo que hubiese quedado para comer, moría de hambre y sentía el cuerpo muy cansado. Inuyasha le había estado enseñando a mantenerse en la tabla, jamás creyó que sería tan agotador.
—Estoy exhausta y hambrienta— dijo al verle tomar asiento.
—No te acomodes, te toca manejar— sonrió al ver la cara de espanto de ella—. Otro día será.
—Gracias.
—Debes comenzar hacerlo.
—Y lo hago, de venida lo hice, pero vamos entrar a la autopista y eso… Aún no me siento segura para ir tan rápido.
—Estaba pensando, ya es tarde, ambos tenemos hambre y estamos cansados, hay una posada cerca, podríamos…— ¿Por qué Kagome le miraba fijamente sin pestañear?, ¿Estaría pensando que era un truco para dormir juntos?—. No es para eso, para descansar y… Estaríamos en habitaciones diferentes.
—Creo que es buena idea, pero lo último no es necesario.
—¿Qué cosa?
—Podemos pedir una habitación con dos camas— le sonrió.
—¿Segura?
—Si, quiero saber si roncas cuando duermes.
—¿Eso por qué?
—Si lo haces, no hay otra opción— dijo en tono serio.
—¿Ahora de qué hablas?
—Si roncas, terminamos.
—¿Solo por eso? Estoy seguro que no ronco, además ¿Qué hay de ti? Y ni creas que por algo como eso yo… ¿De qué te ríes?
—Eres tan ingenuo— le dio un beso en la mejilla.
—Y tu malvada.
—Hay que irnos, en verdad tengo mucha hambre, y debemos llamarle a mi familia, la señal aquí no es muy buena— dijo al ver su celular.
—En cuanto lleguemos a la villa les avisamos.
Inuyasha encendió la camioneta, en la radio que quedó activada, de inmediato se escuchó música occidental de los años cincuenta y sesenta. Estaba por preguntarle a Kagome si le dejaba, buscaba otra cosa, ella quería poner algo o la apagaba, cuando cierta canción comenzó a sonar, no pudo evitar sonreír por su recuerdo y dejó escapar una leve risa.
—¿De qué te ríes?— preguntó confundida Kagome.
—Esa canción.
—¿Qué tiene?
—Nada, solo recordé algo— estaba por quitar el freno de mano para arrancar, pero Kagome no le dejó, a esas alturas debía suponer que ella no dejaría pasar el tema.
—Por la cara que tienes no es un "nada".
—Me hizo dar cuenta que me había enamorado de ti— confesó, Kagome le prestó atención a la letra, y de inmediato hizo un mohín.
Tu pelo que cosa tan fatal.
—¿Por qué pensaste en mí?— cruzaba los dedos para que no dijera que por su cabello.
—Tu cabello— Kagome suspiró, lo había dicho.
—Habiendo tantas otras cosas.
—Pero es único, no sé porque lo odias, a mí me encanta— tal vez nunca entendería esa obsesión de algunas mujeres con su cabello.
—¿En verdad?— volteó a verle sorprendida.
—Si.
—¿Aunque ahora mismo este hecho un nido?— el viento, la arena y el agua salada se lo dejaron un desastre.
—Aunque ahora mismo un ave quiera anidar en el— Kagome le sonrió, se hincó en el asiento para poder abrazarlo—. Y si escuchas mejor la letra hay dos cosas más que te describen— casi de inmediato recibió un beso que no tardó en volverse más demandante.
Inuyasha se obligó a terminar con el beso y estaba pensando en continuar con su viaje ese mismo día, pero sería una imprudencia de su parte manejar cansado, lo mejor era proponerse calmarse, no quería que la primera vez que hiciera el amor con Kagome fuese en una cama ajena. Terminó arrancando el coche con un "se hace tarde".
Tú tienes una sonrisa contagiosa, pero tu pelo ay que calamidad… Tú tienes unos ojitos soñadores, pero tu pelo ay que cosa tan fatal…
09/12/2019
Desearía no tardar tanto en actualizar, pero el tiempo se me va. Hoy pude editar bien este capítulo.
Finalmente les di a conocer la canción que Inuyasha escuchó, lo curioso es que mientras pensaba en cual sería, sonó esa canción en mi reproductor y me decidí a ponerla. Es "Despeinada" de Palito Ortega.
Responderé algunos puntos:
Videl: A ella exactamente no le van a gustar las cosas creeppy. Al hermano de Ranko seguro Inu le llamara de alguna manera especial. Sobre tu pregunta, lo he pensado y si, podría intentar hacerlo.
Catch Meow: XDD muy buena esa la del primo, si Inu fuese otro seguro pensaba que le pediría eso, pero se extrañó más por otra cosa. No olvido Obsesión, trabajo en ello. Intenté/Intento plasmar que en su relación aunque se deban separar por trabajo, se apoyaran y no el caso de "no te vas, debes seguir conmigo".
Floresamaabc: Algo de celos hay en que a Sessho le disguste el apodo. Fue blando con ellos porque en el fondo no detesta tanto (o nada) a su hermano como quiere dejar ver.
No olvido las otras historias, trabajo en esas actualizaciones también, muchas gracias por sus mensajes y nos seguimos leyendo.
