Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Extra. Sorpresas.

Temprano aquel día, Inuyasha fue al templo por Kagome, era el primer día en su nuevo trabajo y como prometió, iba a llevarla. Todo parecía estar en calma, desayunaron en casa de ella, se veía hermosa con su bata de educadora, lucía tan calmada y segura. Sería el primer día que no almorzarían juntos, ya no la vería más a escondidas en los ensayos. Pero todo era para bien, Kagome finalmente podría ejercer y él iba a apoyarla.

—¿Nerviosa? — intentó bromear cuando se estacionó frente a la escuela, ella no le contestó, al observarla ya había hecho cachitos una servilleta—. ¿Kagome?

—Me van a odiar— Inuyasha quedó sorprendido, ella aparentaba tener todo bajo control, no creyó que en realidad estuviese por tener un ataque de nervios.

—Imposible, van a amarte, ya hasta siento celos de ellos.

—¿Y si hago algo mal? ¿Y si termino no siendo buena profesora? ¿Traigo bien el uniforme? ¿Está mochila es adecuada para un profesor? ¿Y si olvide algo? — decidió llevar la mochila que usaba en el acuario, era espaciosa y era la única donde cabían bien sus cosas.

—Deja de decir tanta tontería, por algo te contrataron, todos esos niños te van a amar y se van a pelear para que seas su profesora, tu ropa está bien, dame esa mochila ¿Qué tanto llevas? — cuando le ayudó a cargarla se percató que pesaba mucho.

—Mi comida, libros, colores, cosas que podría necesitar.

Inuyasha abrió la mochila, había libros de cuentos, cajas de colores y crayones, una bolsa de plumones de pizarrón, un pequeño botiquín, dos libros de psicología infantil, la tablet, un paquete de pañuelos y toallas de bebé.

—Primero, cambiemos esta mochila— se estiró al asiento trasero y tomó el regalo que pensaba darle al final del día—. Creo que esta mochila es mejor.

Kagome la observó, era amarilla con el dibujo de un Akita y el texto "Akita Inu" con un corazón.

—Tu comida, eso va primero, es lo más importante— él guardó los refractarios porque Kagome se había quedado pasmada—. ¿Para qué quieres los libros de psicología?

—Podría necesitarlos si tengo que… Ya sabes, podría necesitar saber…

—¿Saber cómo cuidarlos? — la chica asintió—. No los necesitas, ya eres buena en eso— los puso en el asiento trasero y sacó todas las cajas de colores.

—Podrían faltar, bien, con un paquete es suficiente— tomó las cajas y las metió en la mochila.

—En la escuela tienen cuentos— los puso junto a los libros—. Toma tu tablet, el botiquín me lo quedo, cada salón tiene uno, guarda los pañuelos y las toallas, listo, ya vas más ligera. Pero si tienes miedo porque te hagan bulling, siempre me puedes llamar e iré a defenderte, o le dices a Ranko, esa niña es agresiva cuando quiere, he escuchado que tiene su propia pandilla en la escuela— Kagome sonrió, finalmente se estaba relajando—. No te rías, es cosa sería, ha desaparecido personas, el puesto que vas a ocupar ¿Por qué crees que quedó libre? Ella se encargó de una profesora que no le agradaba.

—Gracias— había intentado fingir que estaba calmada, que tenía todo en control, pero cuando finalmente se estacionaron frente a la escuela, los nervios la invadieron.

—Te irá excelente, a las cinco vendré por ti.

—Ve con cuidado— se estiró para besarle la mejilla—. Gracias por la mochila, me encanta.

—¿Llevas dinero por si quieres comprar algo?

—Si papá— se burló.

—Solo me preocupo por ti.

—Lo sé, por eso te amo.

—No te vayas a ir, voy a venir.

Inuyasha esperó estacionado hasta que Kagome entró a la escuela, ya era hora de él ir al acuario.


El día anterior, Inuyasha había trabajado hasta tarde en el acuario, por ello no se levantó a correr y decidió mejor reponer energía, pero el sueño se le fue al escuchar ruido en la otra área. ¿Kagome le había ido a ver?, ¿Pero cómo entraría sin llaves? ¿Rin le había dado las llaves? Se levantó y al correr la puerta de su dormitorio, vio a las dos personas que en ese momento no creyó ver.

—¿Qué hacen?

—Hijo, buenos días, ¿Cómo has estado? — saludó Touga, ya se había acomodado en el sillón.

—No nos has visitado y decidimos venir— dijo Izayoi desde la pequeña cocina, parecía que había terminado de guardar algo en el refrigerador.

— Siempre lo postergo, lo siento.

—Ni nos has dicho que sales con alguien, ¿Está aquí? — se estiró para intentar ver en el dormitorio.

—No, ¿Por qué estaría aquí un sábado a las ocho de la mañana?

—No debes avergonzarte, después de todo ya eres un hombre adulto— dijo Touga para molestarle.

—Ella no sé ha quedado a dormir aquí, siempre la llevo a su casa— evitó avergonzado la mirada de su padre.

—Entonces ya pasan rato aquí solos.

—¡Papá!, madre controla a tu esposo.

—Calma Toga, si lo molestas así se va a tardar en darnos nietos.

—¿Tú también? Ya tienen a Ranko y Ryusei, contrólense.

—Los quiero como mis nietos, pero quiero unos de mi hijo.

—Noto diferente tu apartamento— comentó Touga, desde que llegaron, sintió el ambiente diferente.

—Está más limpio y ordenado, ¿Ella lo hizo? — si ya comenzaba a hacer esas cosas, quería decir que la relación era más que formal.

—No, fui yo.

—¿Tu? — Touga estaba extrañado, no es que el departamento de su hijo fuera un completo deshornen, pero cuando lo visitaban, había ropa apilada en una silla, platos por acomodar o aún no sacaba los contenedores de comida rápida.

—¿Por qué les extraña? Puedo hacer esas cosas.

—Es por ella ¿Verdad? — solo estaba esa razón, su hijo quería darle una buena impresión a su novia, no podía evitar sentirse tan ilusionada.

—Debe ser, no me digas que ya estás planeando vivir juntos— especuló Touga.

—Eres tan malo, ni siquiera nos has dicho su nombre.

—Madre, yo aún…

—¡Touga! Debe ser ella— Izayoi había alcanzado a ver una tira de fotos que sobresalía de un libro que estaba en un librero bajo—. Es hermosa, mis nietos serán adorables.

—Dejen eso allí— pidió sonrojado.

—¿Dónde se tomaron estas fotos?

—En una plaza.

—¿Desde cuándo salen?, la conociste en el acuario ¿Verdad?, ¿Ya no ha enfermado? ¿Cuidas bien de ella?

—¿Cómo es que saben de…? No importa.

—Hemos esperado pacientemente a que la lleves a casa y la presentes, pero nada, ¿Por qué?

—¿Cómo es que tu hermano sabe más de ti que nosotros? Eso solo quiere decir que su relación a mejorado bastante— dijo Touga, finalmente sus hijos se trataban como hermanos.

—Él sabe porque… Mamá, ¿Quieres tomar asiento? — su padre y madre le estaban desesperando—. Se llama Kagome, la conocí en el acuario, por eso Sesshoumaru sabe tanto, también era su jefe, ahora ella trabaja como profesora en la escuela a la que va Ranko.

—¿Cómo fue convertirla en humana? — preguntó divertida Izayoi.

—Fue Ranko la que les dijo— desde el inicio debió imaginarlo.

—Estaba tan emocionada porque su tío era novio de una sirena.

—No la he llevado porque no se ha dado la oportunidad, no quiero asustarla al presentárselas, no porque me avergüencen— se apresuró a decir—. Es porque no quiero que piense llevo todo muy rápido.

—Aun así, vas a su casa constantemente— dijo Touga.

—Es diferente— ¿Qué otra cosa sabrían? —. Comencé a ir como compañero de trabajo, no novio.

—Qué lindo se escucha eso, admites ser su novio, con ya sabes quien no fue así, decías "solo salimos juntos".

—Porque Kagome es diferente, mamá.

—Podemos notarlo— Touga se sentía tan orgulloso—. ¿Y estos folletos? — se había puesto a revisar algunas revistas que estaban en el sillón y los encontró.

—No es nada— los tomó y metió en el cajón del mueble de televisión.

Se escuchó el sonido del timbre, Inuyasha agradeció esa interrupción, podría darse un respiro.

—¿Es ella? — preguntó emocionada Izayoi.

—Deben venir por el pago del gas— de su billetera sacó el dinero y fue a atender—. No estén registrando mis cosas— dijo advertencia.

Abrió la puerta y al ver a su nueva visita, de inmediato salió al corredor, con su cuerpo intentaba tapar la vista al interior y al exterior también. Ese día estaba siendo un caos.

—¿Qué haces aquí?

—Dejé a Souta en su práctica y en lo que termina, pensé en venir a desayunar contigo— le mostró los refractarios con comida.

—Ya sacaste el coche sola— estaba estacionado junto a su camioneta.

—Si, ¿No te da gustó?, papá dice que la próxima semana en su trabajo le darán uno y puedo quedarme con este.

—Ya no vas a necesitar que te lleve y vaya por ti.

—Puedo usarlo el día que no puedas, cuando tengas mucho trabajo— la cara de cachorro triste de él le partió el corazón.

—Tranquila, me alegro de que ya te animaras a manejarlo, es solo que todo está cambiando mucho en poco tiempo, y ¿Por qué no me avisaste que venías?

—Quería sorprenderte, imaginé que a esta hora ya estarías de vuelta luego de correr, pero creo no has ido— su novio solo llevaba el pantalón de dormir—. ¿Es mal momento? — podía notarlo muy nervioso y no le había dejado entrar, algo le estaba ocultando.

Se escuchó un ruido al interior, Kagome observó a Inuyasha, estaba segura de que había alguien adentro, él no tenía mascotas. No quería comenzar a ser paranoica, pero ya se estaba imaginando que Kikyou le había ido a ver.

Inuyasha volteó al interior y luego a ver a Kagome, en cuanto lo hizo, ella desvió su mirada y dio un paso atrás, sabía que ya comenzaba a imaginar cosas raras como que él la estaba engañando.

—Mejor me voy, no pareces muy feliz de verme.

—Ya no hay de otra, perdón por esto— le tomó una mano y la arrastró al interior.

—Inuyasha espera, ¿Qué te pasa? — apenas tuvo tiempo de quitarse sus tenis cuando ya estaba frente a un hombre y una mujer, no necesitó que se lo dijesen, eran los padres de Inuyasha.

—Mamá, papá, ella es Kagome, mi novia— presentó sin soltarle la mano.

—Entonces si la esperabas— dijo Touga.

—¿Qué? — Kagome estaba más que confundida, ¿Cómo es que Inuyasha sabía ella iría? Pero si sabía, no debió lucir tan sorprendido al verla. ¿Qué estaba pasando?

—Kagome, ellos son mis padres, Izayoi y Touga Taisho.

—Finalmente te conocemos, eres más linda que en las fotos— ¡oh si!, sus nietos iban a ser hermosos.

—¿Fotos? — ¿Inuyasha ya les había mostrado fotos de ella?

Kagome estaba pasmada, se preguntaba qué debía hacer, qué decir, no estaba preparada para conocer a sus suegros, ¡Quería que Souta le llamase para ir por él!


26/03/2020

Hola, ¿Todo bien?

Aquí yo reapareciendo con algo corto, esperando que les gustase, aunque no parezca, es difícil volver a la marcha.

Recuerden lavarse las manos, no salgan a menos de ser necesario y mantengan SuSana distancia ;D.