Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Extra. Kakunodate

Las vacaciones de verano habían llegado, Kagome tendría seis semanas libres o algo así, iba a trabajar en el acuario como narradora en el show de las sirenas y guía. Le había sorprendido que Sesshoumaru personalmente le llamase para ofrecerle aquel empleo temporal y ella sin dudarlo lo aceptó.

Esa mañana de martes luego de ir por su uniforme al acuario, Kagome quedó con Inuyasha para almorzar.

—Mañana iré a Kakunodate, mi madre tiene una casa allá y quiere darle mantenimiento, aprovecharé mis días libres antes de tener mucho trabajo.

—Entonces, ¿nos veremos hasta el sábado?

—Podrías venir conmigo, son unas 8 horas en carretera, pero el paisaje es muy bonito, la casa tiene una piscina, un jardín con estanque de peces koi, en lo que trabajo podrías pasar el tiempo allí.

—¿Quieres que vaya? — sonrió.

—Es solo una sugerencia, ya estas de vacaciones y el lugar es bonito— se sentía tan tonto al ponerse nervioso, ¿Por qué aún se le dificultaba invitarla a pasar tiempo a solas con él? Tal vez se debía al hecho de que últimamente cuando estaban a solas, la pasión entre ellos se elevaba y terminaba con una muy grande incomodidad en su entrepierna. Sin olvidar todos esos sueños que tenía con Kagome como protagonista, sentía que se volvería loco, pero no quería poner presión en ello, no estaba seguro si era muy pronto, llevaban saliendo solo tres meses.

—Iré, alguien debe ir a supervisarte.

—Pasaré por ti a las seis de la mañana, nos quedaremos tres días.

—Estaré lista.

Mientras arreglaba su maleta y guardaba su ropa interior, no pudo evitar sentirse frustrada, esa misma tarde luego de irse del acuario pasó a comprarse lencería nueva y en ese momento ya se estaba arrepintiendo de su compra impulsiva. Tal vez era ella la que estaba exagerando las cosas, en su defensa, cada vez que sentía que pasarían a algo más de besos y caricias, él le ponía un alto. Como la tarde de hace tres días en el apartamento del chico.

Inuyasha se había quejado de su manera de cocinar para molestarla y ella cayó en su juego, le golpeó con un cojín y poco después se estaban besando sobre el sofá, sentía los besos de Inuyasha en su cuello, iba descendiendo hasta sus pechos y justo cuando sintió su aliento en su seno derecho, lo sintió levantarse. Ella tardó un par de segundos en salir de su estado de confusión.

Deberíamos pedir algo de comer— había tomado el teléfono y unos volantes de comida a domicilio que tenía.

¿Qué?

No he ido por despensa y ya es tarde, estoy seguro de que tú tampoco has comido. ¿Pizza, comida Tai o ramen?

Ramen está bien.

O la vez que lo vio cocinar para ella, verlo en esa faceta solo provocó que su cuerpo ardiera, se veía realmente sexy.

Kagome se había acercado y de forma traviesa le quitó un poco de salsa de tomate que tenía en la comisura izquierda del labio con un beso, terminaron besándose contra la pared, pero antes de que ella pudiese rodearle con sus piernas, Inuyasha se había separado, dejándola con su respiración agitada.

¿Quieres beber jugo o refresco? — le preguntó al abrir el refrigerador.

Jugo, de uva— especificó al él mostrarle dos opciones, uva o naranja.

Ve a sentarte, ya te llevo tu plato.

Estaba comenzando a pensar qué tal vez no era lo suficientemente atractiva para provocarlo, ¿Y si por esa razón terminaban? Sacudió su cabeza. ¡No!, él le había correspondido, debía tratarse de otra cosa. Por eso, estaba decidida a seducirlo, iba a usar cualquier treta que se le ocurriera, recordaba que le gustaba verla con el traje de sirena, así que decidió usar eso a su favor, días atrás pidió un conjunto por internet y esta era su oportunidad para usarlo, si no funcionaba, el plan B sería los conjuntos nuevos de lencería. Solo esperaba que su plan funcionara o pasaría la mayor vergüenza de su vida, sin olvidar el duro golpe a su ego.


El día anterior no había tenido oportunidad de poner en marcha su plan, se dedicaron a ir a comprar el material que le faltaba a Inuyasha para iniciar el mantenimiento, por la tarde salieron a comer a uno de los puestos callejeros, al volver, solo fueron a dormir.

Se vio por última vez en el espejo del baño, era ahora o nunca, no podía retroceder. Bajó a la cocina donde Inuyasha estaba pintando.

—Voy a nadar.

—Si— volteó a verla, casi tira la pintura que tenía sobre la escalera, Kagome llevaba un traje de baño de sirena, el sujetador rojo se ataba tras su cuello y se complementaba con una minifalda verde con textura de escamas.

—¿Estás bien? — preguntó con inocencia.

—Cloro, digo claro, estaré pintando aquí— tomó el rodillo de nuevo y evitó verla, ya sentía la incomodidad dentro de su pantalón.

Kagome suspiró, su plan no estaba resultando como esperaba, ingenuamente creyó que él al verla vestida así la tomaría entre sus brazos y le haría el amor.

No podía concentrarse, cuando Kagome salió al patio trasero volteó a verla, aquella minifalda apenas si le cubría los glúteos. De vez en cuando veía a la piscina, si no estaba dentro del agua, la encontraba acostada en el borde tomando el sol. Solo él sabía lo mucho que le costaba no ir por ella, tomarla y hacerla gemir su nombre.

Estaba acuclillado revolviendo la pintura cuando apareció Kagome, se había puesto en su misma posición.

—Inu, prepare té helado— le ofreció un vaso.

—Si, gracias— al alzar su mirada, los senos de ella habían quedado a la altura de su cara.

—¿Quieres ayuda en algo?

—Estoy bien— se levantó rápido.

—¿Pasa algo?

—Tu traje es… de sirena, es lindo— bebió su té de un solo trago.

—Lo vi en internet y me lo pedí, pero creo me equivoqué en la talla de sujetador, se siente un poco apretado— fingió acomodárselo.

Inuyasha casi escupe el té, ahora no podía dejar de mirar esos hermosos pechos, antes cuando la veía en el show era algo normal verla usar el sujetador del disfraz, pero ahora era tan distinto.

—Tengo que seguir, sigue divirtiéndote.

—O podrías nadar un poco conmigo, vamos— le tomó de la mano—. Hace calor, por favor.

—Voy a seguir pintando.

—No te gusto de esa forma ¿Verdad? — le soltó la mano molesta, ya no podía más, estaba frustrada.

—¿Qué?

—Ya dime, ¿Te gustan más grandes— se miró sus senos— o es porque no te gusta mi cuerpo? — seguramente tenía mucha cadera.

—Nada de eso.

—Mentiroso.

—Ya te lo había dicho, no quiero apresurar las cosas, a veces siento que esto se dio muy rápido y…

—No estas seguro si me quieres de esa manera.

—¡No!, lo que intento decir es, quiero hacer esto bien, no quiero hacer algo estúpido, terminar lastimándote y que me odies.

—¿Te refieres a nuestra relación o a cuando estemos…?

—Las dos cosas.

—¿Y si te digo que yo quiero hacerlo? — se acercó a él, con una mano jaló su cuello abajo y con la otra le tomó una mano, llevándola a uno de sus senos.

—Kag…

—También tengo nervios y miedo, tal vez no te guste, tal vez no logre complacerte, pero yo solo quiero hacerlo contigo y te prometo que haré lo que sea para que lo disfrutes— dijo contra los labios masculinos.

—Tonta— la besó y tomándola de los glúteos la cargó, de inmediato ella le rodeó con sus piernas.

Inuyasha caminó hasta topar con una pared, solo pensaba en lo fácil que sería quitarle ese conjunto, sintió las suaves manos de Kagome intentar desabrocharle el pantalón y cuando lo logró, se dio cuenta de un pequeño pero importante detalle.

—¿Ahora qué? — el chico la había bajado.

—Te juro que de tener preservativos yo…

—Compre una caja, está en mi mochila— por supuesto que si pensaba seducirlo, su plan debía incluir preservativos.

—Vamos a la recámara.

—¿Estas seguro?

—No pienso hacerlo aquí.

—Me refiero a…

No pudo terminar su frase, en breve estaba de nuevo en brazos de Inuyasha y caían sobre el colchón de la cama.

Los rayos de sol del atardecer se filtraban por la ventana del dormitorio. Inuyasha realmente se sentía muy bien, estar así con Kagome recostada sobre su pecho le daba una sensación de paz. No sabia cuánto tiempo llevaban acostados así, pero le encantaba. Y pensar que por lento e indeciso se estaba perdiendo de todo ese placer.

—¿Cómo estas?

—Feliz— estaba segura que más tarde su cuerpo iba a estar adolorido, pero iba a ser un dolor que le iba gustar.

—Yo también, pero no me refería a eso— le acarició una pierna.

—Lo sé, estoy bien— se movió un poco para poder darle un beso en la mejilla.

—No muevas tu… pierna— quiso evitar que ella tocase su miembro que comenzaba a ponerse duro de nuevo.

—Lo siento— o en realidad no, le sonrío con malicia.

—Algo me dice que no voy a terminar de pintar.

—Yo te ayudo.

—Prefiero me ayudes en otra cosa— la acomodo a horcajadas sobre él y le pasó un condón.

—¿De nuevo?, solo nos queda uno más— en buena hora compró la caja con tres piezas.

—Mañana temprano voy por más— Kagome le sonrió, tenia la sospecha que había despertado el lado salvaje y lujurioso de Inuyasha.

—Listo— dijo al terminar de ponerle el condón.

—No vas a usar el traje de sirena ¿verdad? — la instó a moverse adelante y atrás sobre su pene.

—No, ¿Por qué? — soltó un suspiro, sentía claramente cómo el miembro de él se iba poniendo cada vez más duro y grande.

—Puede que te queden marcas— la tomó de la cadera y la penetró—. ¿Todo bien? — sonrió con perversidad, Kagome había intentado ahogar su grito mordiéndose el labio, eso solo lo excitó más.

—No se te ocurra parar— enterró sus uñas en el pecho de su novio.

—¿Y si lo hago?

—¡Maldita sea Inuyasha! — apenas podía pensar en una amenaza.

Inuyasha volvió a moverse, entrando y saliendo, esa imagen que tenía de ella era realmente fascinante, sus pechos eran hermosos, los acarició, tenían el tamaño perfecto y sus piernas tan bien contorneadas. Estaba seguro de que nunca se iba a cansar de esto y debía recordar tener en su apartamento suficientes condones para el futuro.


14/05/2020

Aquí yo de nuevo, aun existo, solo tuve un ¿bloqueo?, bueno me dio algo, tal vez el estrés de las clases en línea o algo.