Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Extra. Regalos.

Ranko iba muy feliz caminando por la plaza comercial, en dos semanas era la tradicional comida por el Jugoya en casa su abuelo Toga y abu Iza. Su madre le habían dicho que invitaron también a Kagome, así que, se había propuesto ir de compras con su papá y tío. Admitía que fue difícil convencerlos de ir los tres juntos, pero gracias a su encantó, ambos hombres cedieron.

—¿Eso es para mamá? — preguntó al ver que su papá veía una especie de "capa"—. ¿Qué es?

—Un poncho, se usa de esa manera— le mostró un maniquí que vestía un modelo similar—. ¿No te gusta?

—Si, pero… No es adecuado, debe ser especial y esto no lo es— respondió luego de pensarlo por unos segundos.

—Sigamos buscando— ya sabía él que ir de compras con su hija no sería fácil, pero confiaba en el gusto de Ranko, después de todo era como la madre y ella le había ayudado hace mucho tiempo, de hecho, fue así como se conocieron, en el centro comercial buscando un regalo.

Inuyasha estaba más pedido que Sesshoumaru, no tenía idea de qué comprar, si le daba ropa y no le quedaba a Kagome, no quería que se sintiera ofendida, podían ser unos guantes y gorro, la época de frío estaba cerca y le serían útiles, pero luego de escuchar a Ranko decir que el regalo debía ser especial, descartó la idea, los guantes y gorro eran algo simple para la fecha.

—¿Qué le vas a dar a tía Kag? — su tío tenía una clara cara de confusión.

—Lo sabré cuando lo vea.

—Está bien, no me ruegues, te voy a ayudar— le mostró una gran sonrisa y dando pequeños saltos fue a otra sección de la tienda, seguida muy de cerca por su padre y tío.

—Cuando crezca será asesora de bodas y esas cosas— comentó divertido Inuyasha, su sobrina observaba las distintas decoraciones que tenían en la sección de hogar.

—¿Ya estas pensando en boda? — preguntó sin verle, su mirada se mantenía en Ranko.

—Lo digo porque… Mírala, le gusta todo esto de las fiestas y obsequios— respondió nervioso—. La idea de casarme con Kagome no me desagrada, pero ¿No es muy pronto?, no lleva mucho en su nuevo trabajo, ambos nos estamos acostumbrando a esto y…— vio a Sesshoumaru, no mostraba ningún signo de que le interesara el tema—. No sé porque hablo de esto contigo como si te importara.

—Me parece extraño, es todo— su hermano le observó intrigado—. ¿Cuánto duraste con Kikyou, dos años?

—Cuatro.

—Y nunca pensaste en eso.

Inuyasha se dio cuenta que su hermano tenía razón, no llevaba ni un año saliendo con Kagome y ya sabía que quería unir su vida a la de ella, formar una familia.

—Ranko, hora de comer— ya pasaban de las tres de la tarde y su hija no había comido nada desde el desayuno.

—Aún no tengo hambre y no hemos encontrado los regalos.

—Luego de comer, se hace tarde.

—¿Prometes que luego seguiremos buscando?

—Primero tienes que comer— Sesshoumaru solo extendió su mano a su hija y ella la tomó.

De camino al restaurante, pasaron por una pequeña joyería que estaba sobre la avenida, unos huevos faberge llamaron la atención de Ranko quien se paró de puntitas, con sus manos se sujetó de la pequeña cornisa para impulsarse a ver mejor aquel escaparate y fue cuando sus ojos vieron los regalos perfectos, estaban allí. Se giró sonriente, señaló lo que vio y minutos después salían de la tienda con los obsequios.

—¿Podemos comer pizza?

—¿Ahora si tienes hambre?

—Mucha, cárgame ya no puedo caminar— se detuvo y alzó sus brazos.

—Camina, está justo en la esquina.

—Por favor— suplicó.

—Yo te cargo— se ofreció Inuyasha, pero Sesshoumaru en un parpadeo ya tenía a Ranko en brazos, solo sonrió, podían llamarle loco, pero estaba seguro que estaba celoso.

Ya en el restaurante, se sentaron en los gabinetes y Ranko veía los platillos de su menú infantil, Inuyasha veía la comida en su menú y todo se le antojaba, vio a Sesshoumaru, ya había cerrado su menú, seguramente ya sabía que iba a comer desde antes de entrar.

—Quiero la pizza chiquita, ¿Qué vas a comer tío?

—Yo comeré del buffete— se levantó en el momento que la mesera iba a tomarles la orden.

—¿Qué vas a comer? ¿Qué pediste?

Fettuccine Alfredo.

—¿Qué es eso?

—Pasta con crema de queso y ajo.

—No suena bien— hizo un gesto de desagrado, su papá siempre pedía cosas raras de comer.

En el área de buffet, Inuyasha no podía creer que dieran platos tan pequeños, iba a tener que dar varias vueltas por comida. Intentaba ver dónde podía poner su bollo al vapor y no se cayera de vuelta a su mesa, cuando la voz de una mujer hizo de volteara.

—Inuyasha, que linda coincidencia— acaba de llegar al restaurante con un grupo de colegas y en cuanto lo vio, caminó hasta el chico.

—Kikyou— jamás creyó encontrarla de nuevo y menos ese día.

—Vine a festejar el cumpleaños de alguien, una amiga— dirigió su mirada a donde estaban sus colegas— ¿Y tú…? — en ese momento vio a Sesshoumaru con Ranko, en el gabinete del fondo—. Vaya, viniste con ellos, creí no se soportaban.

—Varias cosas han cambiado— era verdad, ni en sus más locos sueños se hubiese imaginado saliendo a comer con Sesshoumaru, antes ya habían comido juntos, pero era en compañía de Rin o su padre.

En cuanto Kikyou se volteó de nuevo para ver a Inuyasha, Ranko comenzó a hacer caras graciosas al chico, rolaba sus ojos o hacía viscos.

—En el hospital necesitan gente para mantenimiento y pensé que quizás estarías interesado, la paga es muy buena, de las prestaciones ni se digan y las vacaciones… ¿Ocurre algo? — sentía que Inuyasha no le prestaba atención, volteo y solo vio a Sesshoumaru bebiendo lo que parecía un té y a Ranko dibujando aquel mantel que les daban a los niños.

—No estoy buscando otro empleo, pero gracias por decirme tal vez a alguien de mis compañeros les interese.

—Piénsalo, tendrías mi recomendación y…

—Eres muy amable— evitó que voltease, Ranko ahora actuaba con dramatismo, exageraba estar desmayándose de hambre, ¿Acaso Sesshoumaru no pensaba decirle algo? —. Pero no hay nada que pensar, me gusta el acuario.

—Entonces un día te podría llamar para quedar e ir a comer, ponernos al día.

—Debo irme.

—La cita queda pendiente.

—Kikyou, yo salgo con alguien— le recordó.

—¿Es algo serio?

—Si— respondió de inmediato, sin titubeos—. Me tengo que ir, ya le llevaron su comida a Ranko y no va a comer si no estamos los tres, adiós, disfruta tu reunión.

Ranko había logrado ver y reconocer a la mujer que hablaba con su tío, no le agradaba la manera en que Kikyou le sonreía a él, por lo que comenzó a hacerle muecas graciosas evitando ser descubierta, al menos por ella, en cuanto la mujer volteaba, se ponía a colorear el mantel de niños. No estaba preocupada de que su tío cambiaría a Kagome, sabía que jamás lo haría, ellos eran perfectos juntos, eran como su emparedado favorito: queso crema y cajeta. Por separado sabían bien, pero juntos hacían un emparedado delicioso.

Sesshoumaru veía a su hermano por el rabillo del ojo, podía percatarse del cambio en él, ahora al ver a esa mujer se le notaba tranquilo, no se alteraba por su presencia y si ella quería acortar la distancia, él se alejaba discretamente. Al verle volver a la mesa, no pudo evitar pensar que en otro tiempo, se hubiese ido a disculpar y se marcharía a la mesa que ocupaba esa mujer, o la invitaría a comer con ellos. Finalmente había madurado.

—Compórtate— dijo finalmente a su hija, no aprobaba esa clase de comportamiento en la mesa, pero era una buena manera de molestar y ponerle presión a su hermano.

—Comportada estoy— le sonrió con inocencia.

—¿Qué eran esas caras? — preguntó Inuyasha al tomar asiento.

—¿Cuáles caras?

—Todas esas que estabas haciendo.

—Yo no hacía nada ¿Verdad papá? — Sesshoumaru no respondió, simplemente se limitó a comer.

—Dijiste que habías pedido a Alfredo, eso es pollo.

—La pasta tiene pollo y berenjena empalizada.

—¿Me das pollo?

—Tu pediste eso, comételo— Ranko solo le había dado dos mordidas a su pizza.

—Lo tuyo se ve mejor.

—Come— ordenó.

—¿Tío quieres cambiar? — ya había aprendido que si su padre no quería hacer algo, se lo pediría a su tío quien si iba a querer y en automático su papá cedería.

—¿Qué es lo quieres?

—Pollo.

Ver a Sesshoumaru comer con Ranko era algo nuevo para Inuyasha. Ya sabía que su hermano consentía a su hija y a la vez era estricto, pero no creía verlo alguna vez dejarle comer de su plato.

—¿Te gustó?

—Sabe bien— dijo al comer ahora pasta.

—Ranko, toma un palito de pan y llénalo de la crema, te va a gustar— sugirió Inuyasha, quería saber hasta dónde llegaría la paciencia de Sesshoumaru.

—¡Es verdad!, papá ¿Puedo comer más pollo? ¿Papá? — no le hacía caso por ver a la calle.

—Sesshoumaru, ¿Ahora qué…? — al otro lado de la calle iba el hermano de Sango, ya había olvidado que ese chiquillo había intentado cortejar a Rin, obviamente no tenía posibilidad alguna de ganar, pero había desafiado abiertamente a Sesshoumaru y eso era algo que su hermano no iba a tolerar. No tenía idea que aún siguiera molesto por eso, pero aquel leve gruñido y el ceño fruncido, indicaba otra cosa.

—Ya olvida eso— dijo Inuyasha.

—¿Qué ves? ¿Quién es? — podía ser pequeña pero su curiosidad le hacía no perderse de nada.

—Él fue…

—También come tu comida— dijo Sesshoumaru a su hija e interrumpiendo a Inuyasha.

—¿Quién era? — ella quería saber.

—Hermano de Sango.

—¿No te agrada? Te veías molesto— su papá no respondió.

—Así que tiene tus mismas mañas, ahora entiendo todas esas caras— Ranko seguía sin agradarle Kikyou.

—Espero tengas espacio para más comida, por lo visto, Ranko a dejado su comida— su hija estaba más entretenida comiendo de su plato.

—Es porque robado sabe mejor, ¿Estas enojado?

—Lo importante es que comas.

—Yo me como eso, pero un día debes superarlo.

Ranko siguió comiendo del pollo de su papá, ya no insistiría en saber más sobre el hermano de Sango, estaba segura de que su mamá si le diría todo.


Izayoi estaba tan emocionada, si Inuyasha había llevado a Kagome a esa cena debía ser porque su relación era mucho más que formal, estaba convencida de que en poco tiempo les darían la noticia de una boda, de un bebé o ambas.

—Kagome, me alegra que vinieras.

—Llegaron— Toga también había salido a recibirles—. Ve y siéntate en la sala, con esta tormenta la temperatura bajó.

—Gracias.

—Ven conmigo, te mostraré fotos de Inu de bebé, tan lindo y tierno, sé que un bebé de él lo sería también— Izayoi tenía un plan para tener un nieto pronto, hacer que Kagome tuviera ganas de un lindo bebé.

—Mamá, no la acoses— se apresuró colgar sus abrigos y el paraguas en el perchero, no quería que su madre hostigase a Kagome.

—No cuelgues el tuyo— le detuvo Toga—. Dejé en la cajuela de mi coche el pastel, se bueno y tráelo.

—Está comenzando a granizar.

—Eres joven, un poco de agua no te hará daño.

—¿Por qué no mandaste antes a Sesshoumaru?

—No ha llegado, deja de quejarte y ve, tu madre no se va a comer a mi nuera.

Inuyasha se resignó, volvió a tomar el paraguas y antes de salir dio un vistazo a la sala, su madre le estaba dando una taza de ponche y una manta a Kagome, sonrió feliz.

Una vez terminada la cena y todos tuvieron servido su postre, Ranko se paró junto a su padre en señal de que era hora del regalo. Esperó ese día con mucha emoción y hasta ahora se había contenido para el momento correcto. Sesshoumaru bajó la taza de té que bebía y sacó de su pantalón el regalo.

—¿Para mi? — Rin tomó la caja rectangular amarilla que le ofrecía su esposo.

—¿Te gustaron? — preguntó Ranko apenas su madre abrió la caja.

—Son perfectos— se quitó sus aretes para colocarse los nuevos, eran largos con cristales blancos, la medialuna azul en medio, del extremo inferior colgaba un cristal ovalado y al otro había una estrella.

—Yo ayudé a comprarlos.

—Por eso salieron los tres juntos— ahora entendía tanto misterio por parte de su hija.

—Si.

—Sesshoumaru, ese fue un lindo detalle— dijo Touga—. Esas dos chicas te han cambiado.

Inuyasha apretó el bolsillo de su pantalón, vio a su madre y se alegró de haber comprado aquello. En ese momento agradeció el consejo que Miroku le dio.

—Ya dáselo— murmuró Ranko a Inuyasha.

—¡Vaya! También tienes un regalo— Touga no esperaba que en ese momento le diese un anillo de compromiso a su nuera, pero algo le iba a dar.

—Madre, es para ti— le ofreció una pequeña bolsa de cuero.

—Inuyasha, no debiste— tomó la bolsa—. Es muy lindo, no me esperaba esto, muchas gracias— dijo con lágrimas en los ojos y luego le mostró a su esposo el collar de oro blanco con una flor de Sakura en su ramita.

Al comentarle Inuyasha a Miroku de su encuentro con Kikyou, le tuvo que contar la razón principal de aquella salida con su hermano y sobrina, fue que le dijo "Si le vas a dar un regalo a Kagome y tu madre estará presente, también dale algo, siempre antes, ya sea en privado o en público, las madres son muy sensibles, no quieres que termine teniendo celos de tu futura esposa, pero si vas hacer La Pregunta— guiño un ojo—. No le des nada a tu madre, si aprueba a Kagome ese será su mayor regalo".

Ranko estaba confundida, ¿Qué había pasado con el regalo para Kagome? ¡¿Su tío lo había olvidado?! ¡No! Ella se había esforzado tanto.

—Y este es para ti— dijo a Kagome al sacar una caja de terciopelo dorada en forma de concha.

—No sabía que debía traer un regalo, no traje nada— ¿Por qué nadie le dijo?

—Los compré porque quise, anda, ábrelo.

Kagome abrió la caja, se sorprendió al ver lo que Inuyasha le compró, eran un par de aretes plateados, una lágrima de cristal verde rodeado por la aleta de una sirena.

—Son hermosos.

—Te dije que le iban a gustar— dijo con orgullo Ranko, ya se había calmado, por un momento en verdad creyó que su plan se arruinaría.

—Ella me ayudó a comprarlos.

—Muchas gracias.

—Ahora que lo recuerdo— Izayoi se levantó, fue a sala y no tardó mucho en volver con un álbum—. Inu de niño estaba obsesionado con las sirenas, cuando íbamos al mar caminábamos por la orilla en busca de alguna— ¿Cómo había podido olvidar algo así? Si era de las anécdotas más bonitas que tenía de su hijo—. Decía que cuando fuese grande se casaría con una.

—Yo no hacía eso.

—Lo hacías, aquí está una foto— Izayoi mostró una instantánea, Inuyasha subido en una roca con unos binoculares observando el mar.

—Eso puede ser cualquier cosa, podía estar buscando aves o barcos, recuerdo que me gustaban.

—Tu madre dice la verdad, incluso creías que las conchas eran sus escamas, me pregunto de dónde sacaste esa fase tuya.

—Pues yo no lo recuerdo.

—Al entrar a la primaria te interesaste por los videojuegos.

—Eso si lo recuerdo, era muy bueno en los de peleas— sonó orgulloso.

—Iza, ¿Recuerdas que nos rogó por entrar a clases de natación?

—¡Es verdad!, creías que, si eras el mejor nadando, la encontrarías más fácil y así podías impresionarla.

—Ya están inventando cosas, voy por más pastel.

Se levantó sin voltear a ver a Kagome, estaba tan avergonzado ¿Por qué sus padres se inventaban una cosa así? Porque era mentira ¿cierto?, él recordaría una cosa como esa. Desde la cocina pudo ver a Ranko sentada en las piernas de Rin y ambas miraban el álbum, mientras que Kagome termina de comer su pastel.

La tormenta se intensificó y por seguridad durmieron allí, Inuyasha les cedió su cama a Sesshoumaru, como solo les visita en ocaciones ya que vivía con su madre, nunca quiso un dormitorio a pesar de la insistencia de Toga. No podían dormir en la sala, ellos eran cuatro, incluido un bebé de cinco meses.

Por lo que Inuyasha y Kagome dormirían en un futón en la sala, pues si eran honestos, era muy cómodo.

—¿Es verdad lo de las sirenas? — preguntó al Inuyasha ya estar acostado.

—No lo recuerdo, solo sé que me gustaba mucho ir a la playa y que jugaba a cazar monstruos o buscar tesoros en el patio— estiró un brazo en una clara invitación para que su novia se acurrucara en él.

—Gracias por los aretes, en verdad son muy lindos— bostezó.

—Tal vez ya fue mucho del asunto de las sirenas.

—Para nada, es algo especial, así nos conocimos— bostezó de nuevo, estaba más cansada de lo que imaginaba.

—Descansa.

—Y eras un niño muy lindo, ojalá un día tengamos uno así.

—¿Qué? — aquello lo dejó confundido—. ¿Kagome? — ya estaba dormida, le cubrió bien con la manta y dio un beso en la frente.

Al final si había encontrado una sirena.


19/05/2020

Jugoya, festivales de Japón en honor a la luna de otoño, en esta noche, la gente celebra fiestas para ver la luna, come delicias como el dango y colocasia, bebe sake y celebra la llegada del otoño.

Perdón por no responder algunas cosas, pero siempre actualizo de prisa. Comienzo.

P. "Algunos autores dejan preguntas para conocer más de los personajes o del autor mismo, ¿Podría hacerse contigo?"

R. Suena interesante, lo dejo abierto por si alguien quiere. De hacerlo, lo contestaré en los capítulos y en mi página de FB (me encuentran como Rinnu, liga en mi perfil de aquí).

P. "Me gustaría leer en retrospectiva cómo Sesshomaru se enamoró de Rin y la hizo su esposa"

R. Si haré algo sobre eso. Como historia aparte. Se encuentra en proceso.

P. "¿qué piensas de la continuación de Inuyasha? ¿Tienes algunas teorías?"

R. Es genial la noticia, espero poder llegar a verlo. Si tengo mis teorías, pero prefiero no pensar en ello. No porque no me interese, simplemente porque no quiero subir mucho mis expectativas para que al final rompan mi ilusión. Me a pasado y es horrible.

Desde que comenzó la cuarentena he intentado actualizar seguido y que tengan en que pasar un rato de su tiempo. Pero las clases en línea son horribles. Consumen más tiempo que si fuesen presenciales.

Siempre es grato leerles, muchas gracias por sus mensajes. Largos o cortos les aprecio igual.