Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Extra. Waaku Waku, Chuggyu.

Inuyasha fue al apartamento de Sesshoumaru por documentos que iba a necesitar al día siguiente, ya que su hermano para sorpresa de todos iría con Ranko a la televisora y él se quedaría a cargo del acuario. Nada difícil que no pudiese manejar, pero Sesshoumaru prefería no correr riesgos.

—Las indicaciones de lo que debes hacer están bien detalladas, léelo bien, alguna duda me llamas.

—Tranquilo, ya he estado de guardia antes, solo preocúpate de divertirte con Ranko mañana.

—¡Tío!, ¿Por qué no estuviste cuando rompí la piñata?— era hora de reclamarle, no se iba a escapar y ella no lo iba a olvidar.

—Si estaba.

—No, no te vi— le miró con el ceño fruncido.

—Si te estaba viendo, pero desde el cuarto— no iba a poder mentirle—. Estaba con Ryusei para que no llorase, pero bajamos para el pastel.

—Está bien— se lo perdonaría por su hermanito—. Veamos una película, ayer vi que está en Netflix "Ponyo" y tenemos que verla.

—Yo tengo que hacer algunas cosas, mañana cubro a tu padre.

—El sábado la vemos.

—Iré al templo Higurashi, necesita reparaciones y el padre de Kagome me pidió ayuda.

—¿Entonces cuando?— se comenzó a decepcionar.

—¿Y si la ves con tu padre?— sugirió divertido—. Él quiere hacerlo, ¿verdad Sesshoumaru?

—¿La veras conmigo?— la pequeña estaba escéptica.

—El sábado, hoy debes dormir temprano para mañana.

—¡Genial!, le voy a decir a mi mamá— salió corriendo a la recámara de sus padres.

—Yo me voy, quita esa cara, tu mismo te lo buscaste.

—¿Y de qué trata la película?

—Una niña sirena.

—¿Es broma?

—No, acostúmbrate, porque la película será leve, luego te pedirá tomar el té y probar dulces que hace en su horno de juguete y tendrás que fingir que te gustan, porque tu no comes dulces— le sonrío divertido—. No hace mucho te libraba de eso, me pregunto cuánto tiempo aguantarás.

—Exageras como siempre.

—Si tu lo dices, me voy, diviértanse mañana.

Claro que no iba a ceder tan fácilmente, primero su hermano tendría que olvidar su orgullo y disculparse.


Sesshoumaru observaba cómo Ranko se divertía, veía todas las botargas de los personajes de los animes infantiles que veía mientras esperaba su turno para entrar al área de doblaje, donde iba a poder escoger un personaje y ella ponerle voz, la grabación se les daría al finalizar el recorrido.

—Sesshoumaru— pronunció una mujer, haciendo que el hombre viese a su lado derecho—. ¿No me recuerdas?

—Asano, ¿Cómo estas?

—¿Nunca me vas a decir Sara?— el hombre no contestó—. He estado muy bien, ¿Qué haces aquí? ¿Vienes con el grupo?

—Acompaño a mi hija.

—¡Vaya! Tienes una hija ¿Quién es? No me digas— estaba segura de poder reconocerla sin aún conocerla—. La niña de coletita, tiene tus ojos— la pequeña que jugaba con las pantallas táctiles debía ser, no podía equivocarse—. Eso quiere decir que te casaste con la hija de Arai.

—¿Ella cómo está? ¿Por qué no vino ella? Siendo honesta no creo que este barullo sea para ti.

—Creí trabajabas en una revista.

Sara suspiró, típico de Sesshoumaru si no quería hablar de algo, lo evitaba y cambiaba el tema.

—Hace dos años que no, ahora tengo un equipo y hacemos reportajes, ¡Ya sé! He escuchado del espectáculo de sirenas que tienes en el acuario, me gustaría hacer un reportaje sobre eso. Seguro ya tienes un espectáculo preparado para fin de año.

—Llama a la sección de difusión y promoción.

—Claro que lo haré, debo seguir trabajando, te dejo mi tarjeta.

Ranko jugaba con Shippou, pero en cuanto vieron que una mujer castaña hablaba con el padre de la niña, se escondieron para espiarlos.

—¿Le va a dar su número?

—Papá, no lo aceptes— bufó cuando su padre aceptó la tarjeta.

—Ya se va.

—Ahora vengo— su papá no debía aceptar números de otras mujeres—. ¿Quién era?— le preguntó con una sonrisa.

—Alguien que quiere hacer un reportaje sobre el museo.

—¿Cómo sabía que eres el dueño?

—Internet.

—¿Qué te dio?

—Su tarjeta de presentación.

—¿Puedo verla?

—Es para que Kagura le llame y se pongan de acuerdo— le explicó al mostrársela.

—¿Vas a salir en la televisión?

—Yo no, Kagura lo organizará.

—Está bien— le devolvió la tarjeta, le creía.

—Te llama tu profesora.

—Dicen que luego iremos a donde graban el programa de manualidades que veo y podremos participar.

—Está bien, pero ya tienes que ir.

Sesshoumaru se sentó en uno de los sillones coloridos del área, vio la tarjeta, la guardó en su cartera y luego vio a Ranko entrar en la cabina, su hija era muy celosa.


Aquel sábado al medio día, luego de que Inuyasha terminase de cambiar las maderas viejas de la pagoda, él y Kagome se relajaban en la sala, sentados en la alfombra de la sala, en realidad él sentado y ella acostada en las piernas de su novio, miraban una serie policiaca. Aquella rutina del fin de semana ya se había vuelto una costumbre.

—¿Y cómo le fue a Ranko en la televisora?— preguntó Kagome al terminar el capítulo.

—Rin dice que bien, Ranko llegó feliz.

—¿Extrañas estar con ella?— se giró para quedar cara arriaba y verlo.

—Lo normal, supongo. ¿Cómo le va en la escuela?

—Muy bien, aún no me pregunta por qué ya no vas por ella.

—¿Quién ha ido?

—Rin o Jaken, ella es lista, se va a termina dando cuenta que te estas distanciado.

—Sesshoumaru es quien quiere mantenga mi distancia.

Es escuchó la puerta trasera de la cocina abriese y Souta no tardó en aparecer en la sala, llevaba una caja de plástico.

—Hermana, mira lo que encontré— se hincó frente a ellos y abrió la caja—. Estaba buscando algo en el cobertizo y vi esta caja, tiene fotos tuyas— le pasó un par de fotos, Kagome se sentó para ver qué más había en la caja.

—Son fotos de mi graduación de la preparatoria.

—Y esta debe ser de la universidad— dijo Souta al pasarle otra.

—No has cambiado mucho, tu cabello ahora es más largo.

—No tanto, unos cinco centímetros solamente— desde que Inuyasha le dijo que le gustaba su cabello, solo iba a cortar las puntas para mantenerlo sano.

—Hermana, aquí está Kouga.

—Siempre se metía en las fotos— dijo con nostalgia.

—¿Kouga?— preguntó Inuyasha, era la primera vez que escuchaba ese nombre.

—Fue amigo de mi hermana, pero él estudió veterinaria, ¿Qué fue de él?

—Supe que trabaja en una reserva de lobos en Noruega— respondió Kagome.

—Estas fotos son de su viaje al Monte Yoshino— Souta sostenía una foto de Kagome y Kouga en un puente y de fondo los cerezos.

—Ya no recordaba estas fotos, ¿Por qué las tienes tú? Se suponía que Kouga llevaba la cámara.

—Antes de irse vino a dejarlas, olvide dártelas, supongo que durante una limpieza terminaron en esta caja.

—Souta, nunca se lo agradecí, debió pensar que no me importó— le regañó.

—Lo siento, pásame su número y yo le explico, no lo tienes— la cara de ella lo decía todo—. Entonces Facebook, Instagram, Telegram, Skype… ¿En verdad ya no hablas con él?

—En la reserva no tienen wifi y su número no ha estado activo.

—Souta, te buscan— le dijo su padre quien venía llegando y se encontró con un par de amigos de su hijo.

—¡Ya voy!

—Kagome, Inuyasha, ¿un paseo por los recuerdos?— dijo al ver las fotos.

—Souta las encontró.

—Deben estar muy entretenidos viéndolas, pero ¿Podrían ir por estas cosas?— le dio una nota a su hija—. Tu madre me las encargó, pero ya venía llegando.

—Claro.

—Voy arriba por el efectivo, no huyan.

—¿Qué pasa?— Kagome notaba muy callado a Inuyasha.

—¿Saliste con él?— veía la foto de Kagome y Kouga.

—¿Estas celoso?

—Ahora me doy cuenta que te hable de Kikyou, pero tu…

—Lo siento, debí decir algo pero tampoco preguntaste y no es como si lo viese como algo importante— ahora se sentía tan mal, esperaba que Inuyasha no creyese que no le tenía confianza o que intentaba ocultarle algo—. En la secundaria mis amigas querían que saliera con Hojo pero eso nunca pasó, eso si lo sabes, y Kouga, bueno él…

—Hermana, vamos a jugar con la consola, ¿Nos dejan la sala?

Kagome quiso golpear a Souta, ese niño era muy inoportuno. Tendría que posponer esa plática con Inuyasha porque no creía conveniente contársela en la calle.

—Si, Inuyasha, voy por el dinero, en la cocina están las bolsas…

—Voy por ella— se levantó y fue a buscar la bolsa de compras.

—Les diré que ya pueden pasar.

Souta fue abrirles a sus amigos, iban acompañados por el hermano mayor de Hayate y un amigo de este, eran chicos más grandes, de dieciséis y diecisiete años.

—Buen día, con permiso.

—Hola, pasen— Kagome saludó y subió las escaleras.

—Niño, tu hermana es toda una hermosura— dijo el hermano de Hayate—. ¿Tiene novio?

—Lo tiene.

—Eso si es mala suerte.

—¿Ya no trabaja en acuario?— preguntó el otro chico.

—No, ¿Por qué? ¿Querían boletos?

—Me extrañó ya no verla en el show de sirenas.

—Mi hermano y su amigo llevan a sus citas allá— explicó Hayate.

—Tu hermana era mi favorita.

—La de todos, sobre todo cuando nadaba hacía el vidrio para dar esa vuelta, exquisita.

—Niño, tu hermana tiene un buen par de…— el hermano de Hayate hizo un gesto con las manos, como si estuviese sosteniendo algo.

—Inuyasha-niisan.

Souta observó con precaución y miedo a su cuñado, no se había dado cuenta que había regresado, por su cara debió escuchar todo lo que dijeron.

—¿Quiénes son estos niños Souta?

—Mis amigos de la escuela— señaló a Hayate y Satouru—. El hermano de Hayate y su amigo.

—¿Y qué decían sobre Kagome?— los miró fijamente y con advertencia.

—Nada— respondieron al unísono.

—¿En verdad?— dio un paso adelante, haciendo que los chicos dieran uno atrás.

—Bueno… solo dijimos que ella… que ella tiene un buen par de ojos.

—Si, eso dijimos.

—¿Y ese gesto con las manos qué fue?— no iba a tolerar que le faltaran el respeto a una mujer, ¿Qué clase de modales les enseñaban en casa?—. Les voy a dejar algo bien en claro, si los vuelvo a ver en el acuario, haré con ustedes comida de tiburones ¿Entendieron?

—Si.

—Hayate, mamá vendrá por ustedes más tarde.

—Nosotros nos vamos, con permiso.

Los adolescentes salieron a toda prisa de la casa, la imponente figura de Inuyasha les había asustado y sentían que, si no salían de esa casa, aquel hombre no esperaría a verlos de nuevo en el acuario.

—Y espero que ustedes no sean como esos dos— dijo Inuyasha a los amigos de Souta, quienes solo asintieron.

—Inuyasha, ¿ya tienes la bolsa?

—Si, vámonos.

—¿Qué pasó?— notaba el ambiente muy raro.

—Nada, ya vamos a jugar— contestó Souta con una sonrisa.

—Papá está arriba por si necesitan algo.

—¿Es él el novio?— preguntó Satoru en cuanto la pareja dejó la casa.

—Si.

—Da miedo, mi hermano seguro mojo sus pantalones.

—¿No te da miedo?

—No, es súper genial, me tranquiliza que sea así porque mi hermana está bien cuidada.


Ranko estaba sentada en su puff de unicornio, comía bastones de zanahoria, mientras Sesshoumaru en el sofá daba su biberón a Ryusei. Esa tarde de película estaba resultando ser de lo más tranquila, la película ya iba en la parte donde comían ramen, a Ranko eso le pareció de lo más delicioso.

—Ya me dio hambre.

—¿Huevo o sándwich de queso?— era lo más rápido que le podía hacer.

—Quiero eso— refiriéndose al ramen.

—No hay ramen.

—Podríamos pedirlo.

—Tu mamá ya va a llegar— Ranko suspiró, su papá no era de pedir comida, él prefería hacerla.

—¿Estas aburrido?— pausó la película.

—No, ¿Por qué lo piensas?

—No pareces feliz, podríamos hacer otra cosa.

—Terminemos de ver la película.

—Pero no te gusta.

—A ti si y parece que a Ryusei también le llama la atención— el niño no se había dormido con su biberón, también estaba entretenido viendo la pantalla del televisor.

—¿Te gusta hacer esto conmigo?— se levantó y se paró frente a su padre.

—Si.

—¿Por qué?

—Eres mi hija—Ranko abrazo a su padre y para mayor sorpresa de Sesshoumaru, Ryusei imitó a su hermana.

La película había terminado y el momento de la canción había llegado. Al principio Ranko la cantaba y hacía la coreografía de la niña que cantaba la canción, hasta que se sintió extraña haciéndolo. Con su tío estarían jugando, le molestaría diciendo algo como "Ya desafinaste", "Te equivocaste es ataban no atacaban" o probablemente si fuese un dueto, obligaría a su tío a decir la otra parte, incluso le ayudaría a disfrazarse, pero con su papá sin hacer nada, se sentía tonta cantando.

—¿Por qué dejaste de cantar?— estaba extrañado, su hija había perdido el entusiasmo.

—Es tonto, ademas ya terminó.

—¿Qué es tonto?— la pequeña no contestó—. Ranko.

—Cantar— susurró.

—A tu hermano le gusta— había captado la atención de su hija—. Cuando cantabas te veía y sonreía.

—¿En verdad?

—A mi me gusta.

—Ryu, ¿Quieres que cante otra vez?, papá regrésale— Sesshoumaru puso de nuevo la película desde la canción.

—¡Ryusei has esto!— movía sus brazos y cantaba, Ryusei hacia el intento de imitarla—. "Peeta peeta, pyoon pyon, ashite ii na kakechao!"

—Veo que se divierten— Rin no esperó encontrar aquella escena al volver del spa, todo indicaba que el tiempo de película salió mejor de lo que pensó.

—¡Mira mamá!— volvió a cantar y su hermanito rio.

—Tengo a los pequeños más adorables— fue hasta ellos y los abrazó.

En medio del abrazo de su madre, Ranko vio a su padre y se sorprendió, ¿Su padre había sonreído? ¡Lo había hecho! No era una sonrisa como las de su tío, era muy diferente, pero le encantaba. En cuanto su madre dejó de abrazarla, se lanzó sobre se papá.

—Papá, te amo.


07/09/2020

Aparentemente, la página no está mostrado los mensajes que dejan, pero si me llegan al correo y allí los leo. Muchas gracias por ellos, son muy lindos.

Waaku waku: Onomatopeya japonesa de emoción.

Chuggyu: Onomatopeya japonesa de besar o abrazar con fuerza.