Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.


Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".


Mi Sirena Favorita

Extra. Kouga.

Aquella tarde, Miroku e Inuyasha se quedaron de ver para comer hamburguesas y platicar, había tanto en lo que ponerse al día e Inuyasha necesita los consejos de su mejor amigo. Los últimos acontecimientos lo tenían hecho todo un lío.

—Así que ya vas teniendo experiencia cuidado niños— dijo Miroku luego de escuchar la anécdota del día que Inuyasha cuidó a su sobrino en compañía de Kagome.

—No es como si lo hubiésemos planeado, solo se dió, además ya antes lo había hecho.

—No de esa manera, es verdad que cuidabas de Ranko pero fue cuando ya hablaba y caminaba, ¿cierto?

—Si, cuando comenzó la escuela y necesitaban ayuda para ir por ella.

—El que cuides de Ryusei con ayuda de Kagome, es otro nivel.

—Lo sé, lo sentí.

—¿Ya quieres tener uno propio?— le miró pícaramente.

—No ahora.

—Pero quieres, apuesto que no parabas de verla cuando cargaba a Ryusei— aquello debió ser interesante de ver—. Eso que sentiste, será mucho mejor cuando sea el de ustedes.

—¿Es normal?

—Obviamente, será parte de…. No te refieres a eso, dime.

—Que en seis meses de estar saliendo con Kagome ya pienso en… que piense en tener un hijo con ella— dijo Inuyasha notablemente sonrojado—. Me refiero a que antes jamás pensé en eso, ya sabes, en dos años con Kikyou, yo nunca…

—Nunca te imaginaste teniendo un hijo con ella— Inuyasha asintió—. Obviamente es normal, son dos personas totalmente distintas y tú mi amigo, estás jodidamente enamorado, en el buen sentido. Te pondré mi ejemplo, salí con muchas chicas, pero con ninguna me vi teniendo una familia, aunque siempre quise tener pequeños corriendo por todos lados y que me llamasen papá, eso cambió cuando conocí a Sango y no me arrepiento de nada— sonrió al recordar a su familia—. Lo que me lleva a otro tema, en dos semanas es mi aniversario de cuando le pedí salir a Sango, ¿Podrían….?

—Ni lo sueñes— le interrumpió.

—¿Por qué no? También son tus sobrinos, ¡Por favor! Un día te lo pagaré— suplicó.

—Tus hijas no se quedan quietas y…

—Se van a portar bien, hace tanto tiempo que no convives con mis criaturitas y estoy seguro que tu linda futura esposa te va a ayudar— usar la carta de Kagome debía servir.

—No vas a dejar de molestar, ¿Cierto?

—Por eso eres mi mejor amigo— se sentía victorioso, Inuyasha ya había aceptado.

—Le diré a Kagome.

—Y… ¿Cuándo conocerás a su amigo?

—Mañana.

—Solo son amigos, no tienes de qué preocuparte— el semblante de Inuyasha había cambiado a uno de preocupación.

—Lo sé, pero no puedo evitar pensar que Kikyou y Hitomi igual solo eran amigos y mira como terminó todo.

—Ya te lo dije miles de veces, no son iguales.

—Y lo sé, créeme que lo sé, es que jamás creí que conocería a ese amigo de ella.

—No le veo lo malo, a menos que… ¡Oh!, ellos salieron— había dado en el clavo—. Es normal que te sientas así, Kagome es una chica hermosa y no faltarán quienes quieran seducirla, entonces vez a este ex ahora amigo, como un rival, creo que lo mismo le pasaría a Kagome si algún día se encuentran con Kikyou y deben saludarla.

—Supongo tienes razón.

—Lo importante es que han dejado su pasado atrás y ahora solo son ustedes dos— se terminó sus papas y vio que Inuyasha solo veía las suyas, ya intuía lo que realmente le atormentaba la cabeza—. ¿Ellos se acostaron?— preguntó en un susurro.

—¡¿Qué?!, deja de hablar idioteces— desvío la mirada avergonzado.

—Nada de lo que me digas saldrá de aquí, te lo prometo— no por nada era psicólogo—. Sientes celos porque sabes que además de ti, alguien más vio lo que ahora sientes solo debes ver tú y a Kagome le pasaría lo mismo si siguieses siendo cercano a tu ex— bebió de su agua antes de seguir—. Te aseguro que es diferente cuando estás con Kagome, para mi fue diferente desde la primera vez con Sango.

En eso tenía razón Miroku, desde su fin de semana en Kakunodate, se había vuelto adicto a Kagome, aprovechaba cada oportunidad que tenían para poseerla, de entregarse por completo a su novia. En ese punto, ya había perdido la cuenta de todas las veces que habían hecho el amor.

—Recuerda que ella solo tiene ojos para ti— sonrió al notar más relajado a Inuyasha—. Todo saldrá bien, no te preocupes, cuando lo conozcas lo saludas y nada de amenazar o estar a la defensiva.

—Intentaré recordarlo.

—Si intenta coquetear con Kagome o le dice un lindo apodo, tu tranquilo, seguramente quiere provocarte.

—¿Y para qué?

—Es su mejor amigo ¿no?, será su manera de conocerte. Y lo más importante, confía en ella.

Terminaban su comida cuando la alarma del reloj de Inuyasha sonó.

—Debo irme— se tomó lo que quedaba de su refresco.

—¿Cuánto tiempo te falta?

—Dos meses.

—Ánimo, ya es menos.

—No le vayas a decir a nadie, solo tú, Sesshoumaru y Kagome lo saben.

—No diré nada— hizo un gesto de cerrar sus labios con un cierre—. Te llamo para ponernos de acuerdo, yo pago— dijo al ver que Inuyasha sacaba su cartera.

—Gracias.


Kagome se había quedado de ver con Kouga en el acuario, luego del trabajo ella salir del trabajo. Y en ese momento estaban en las mesas al aire libre de uno de los kioskos de comida.

—¿Eso quiere decir que llegue tarde para conquistarte?— dijo Kouga fingiendo un tono triste luego de saber que su amiga ya tenía novio.

—Tu tienes la culpa, te fuiste— siguió con el juego.

—Ahora me arrepiento, pero estaré tranquilo una vez compruebe que realmente te hace feliz.

—Entonces no abra problema.

—Si trabaja aquí, ¿Te pidió vernos aquí para espiarte?

—No, fue mi decisión, creí que así sería mejor, además en mi casa no nos dejarían platicar y aquí tenemos comida gratis— bromeó.

—Honestamente creí que estaría viéndonos de lejos o ya hubiese venido.

—Ahora qué lo dices, si es extraño— vio la hora en su celular—. Ya es su hora de comida.

—¿Se enojaron?

—No, tal vez se tomó muy enserio el que le pidiese un poco de tiempo para hablar contigo— vio a todos lados, buscando a Inuyasha.

—Deberías llamarle, quiero conocer al sujeto por el que me cambiaste— le guiñó el ojo.

—Inu, ¿Dónde estás?— no hicieron falta muchos tonos para que el chico contestase—. Estamos en las mesas del kiosko de la sección tres… Obviamente, afuera… No hace tanto frío y uso mi bufanda… Estás exagerando… Exageras, estoy bien, ya ven— colgó.

—¿Y bien?

—Ya viene, estaba terminando algo.

—¿Qué fue todo eso de que exagera? ¿Es por mí? ¿Causé algún problema?

—¡Para nada!, Inuyasha está bien con que nos viésemos.

—¿Entonces?

—Hace unos meses, al poco tiempo de conocernos, me enfermé un poco de la garganta, tuve algo de fiebre y casi no podía hablar, nada que con antibióticos y descanso no se quitase, pero desde entonces esta como paranoico creyendo que me enfermaré igual.

—Solo me preocupo y eso de algo de fiebre no es verdad, te desmayaste.

Kagome volteó, Inuyasha estaba parado tras ella, le veían con esa típica mirada que da un padre cuando reprende a un hijo, hasta le recordó un poco a Sesshoumaru.

—Estaba cansada, hacía calor— intentó restarle importancia al tema.

—Era fiebre que por suerte no llegó a los 39 grados.

Sunshine— le llamó Kouga a Kagome, claramente aquello no le agradó a Inuyasha, pero logró controlarse—. Él tiene razón, debimos comer adentro, por cierto, soy Okamiyama Kouga.

—Taisho Inuyasha.

—Vamos adentro.

Kagome suspiró resignada, no podía ganar una discusión si ese par se unía. Tomó su capuchino y siguió al par de hombres.

—Por cierto, que rápido llegaste— dijo Kagome a Inuyasha, ella sentía que no hace mucho le había colgado.

—Mientras hablamos ya venía para acá.

—Entonces, sunshine, ¿Cómo se conocieron?— Kouga inició con el interrogatorio una vez estuvieron en una mesa y ordenaron algo de comer.

—Trabajando aquí.

—¿Qué hacías?

—En lo que conseguía trabajo entre aquí, estaba en el show de sirenas.

—¿Lo presentabas?

—No, yo era una sirena.

—¿De las que hacen coreografía bajo el agua?— Kagome asintió—. Awesome!, hubiese querido ver eso, ¿Tienes fotos o algún video?

—Tal vez Souta.

—O Inuyasha, estoy seguro que debes tener algún video.

Por un momento, Inuyasha dudó en si admitir eso o no, porque decir que no, seria una gran mentira, obviamente tenía videos y fotos de las presentaciones y ensayos de Kagome.

—Si, deja lo busco— Kagome le sonrió y supo que hizo bien en admitirlo.

—Entonces, ¿Souta qué hace?

—Está en segundo de secundaria.

—Si es como su hermana le ha de ir bien, ¿Sigue en atletismo?

—Si, obstáculos.

—Imagino ya conoces a la familia de Kagome— dijo Kouga a Inuyasha—. ¿Cuándo fue que te presentaste ante la familia Higurashi? ¿Te sentiste intimidado por el padre de ella? Yo aún recuerdo esa mirada penetrante que me dio un día que la fue a dejar al templo, y eso que solo fuimos amigos.

Aquella revelación hizo que el ego de Inuyasha creciera, jamás se sintió así con el padre de la chica, desde el inicio se comportó amable, fue el primero en pedirle reparar cosas para que siguiese yendo y cuando Kagome regresó al trabajo, se la encargó diciendo "Me la cuidas mucho, cualquier cosa me llamas".

—La primera vez que fui solo estaba la madre de Kagome y con su padre desde el inicio me llevo genial.

—¿En verdad?— Kouga vio confundido a Kagome.

—Si, mi papá e Inuyasha son buenos amigos, creo que mi enfermedad los unió.

—Interesante, ¿Hace cuánto salen?

—Seis meses.

—Aquí esta— finalmente le pasaba su celular a Kouga para que viese el video.

—¡Kag!, te vez hermosa, si aquí se ve genial imagino que en vivo lo era más.

—Exageras.

—No lo hace— confirmó Inuyasha, extrañaba tanto verla con su disfraz.

El descanso de Inuyasha terminaba, ya debía regresar a sus labores. Kagome aún seguía comiendo, por estar platicando se había tardado más de lo normal, al ver que Inuyasha ya se iba se apresuró a terminar su comida.

—Kag, come tranquila.

—Pero ya te vas y quería acompañarte.

—Otro día.

—Come tranquila, aún quiero un postre— dijo Kouga—. Inuyasha, ¿Me prestas a tu novia un rato? Necesito me ayude a comprar algo.

—Podrías alcanzarnos luego— sugirió Kagome.

—Si, no hay problema— confiaba en su novia y si ella estaba de acuerdo en acompañar a su amigo, él estaba bien con eso.

—Gracias.

—La cuidas— le advirtió Inuyasha a Kouga—. Si terminan antes de que me desocupe la llevas a su casa.

—No te preocupes, la tendrás de vuelta en perfecto estado.

A Kagome realmente le sorprendió saber que Kouga también salía con alguien y que planeaban ya vivir juntos, incluso había planes para casarse pronto, solo que había un problema. Kouga ya terminaba su trabajo en Noruega y su novia era de allá, en unos días llegaba a Japón para conocer el lugar.

—Ayame Ulberg, ¿Lo pronuncie bien?

—Más la "r", pero esta bien.

—Entonces, ¿Ella cuando llega?

—El viernes por la noche, ¿Me acompañarás?

—Claro, también deberían venir Ginta y Hakaku, no vaya a creer que… para que no se haga ideas raras— no quería comenzar mal con ella.

—Quiero que conozca a una posible amiga, ese par la atascarían de preguntas y no quiero eso, quiero convencerla de vivir aquí.

—¿Ya no planeas volver?

—Fue asombroso estar allá, pero justo cuando conocí a Ayame me ofrecieron mi cambio y decliné, ahora el proyecto que se presenta me atrae mucho.

—¿Ya se lo dijiste?

—Si, aceptó conocer el país y si le gusta le va a dar una oportunidad.

—¿Qué si no acepta?

—Seguiré en Noruega— no sonó muy convencido.

—En verdad quieres volver aquí, ¿De qué es el empleo?

—Conservación de especies en peligro de extinción, sabes que ya hemos perdido muchas, hace más de 100 años que el último lobo murió y si puedo ayudar en algo para que no le pase lo mismo a otra especie, lo haré.

Kagome sonrió, Kouga realmente tenía vocación para cuidar a los animales.

—Te ayudaré, ahora dime ¿Ella trabajaría aquí o qué hará?

—Lo sigo pensando.

—¿Allá qué hacía?

—Recepcionista en un hotel, además de su lengua natal, habla inglés, español y le ayudo con su japonés, ya puede mantener una conversación pero se le complica leerlo.

—Podría enseñar su idioma o…

—En el acuario dan recorridos ¿Verdad?— recién pensaba en ello.

—Si.

—¿Podrías preguntarle a tu novio si tienen alguna vacante para ella? También ama a los animales y es muy sociable.

—Inuyasha no es el dueño, lo es su hermano.

—Genial, ¿Podrían preguntarle?

—Le diré a Inuyasha— esperaba que aceptara y si no, podía hablarle a Rin, seguro ella no se negaría a aquel favor—. Tu tranquilo, me haré su amiga, solo espero ella quiera.

—Bien, entonces el viernes vamos por ella.


Kouga y Kagome creyeron no llegar a buena hora al aeropuerto, el tráfico se había hecho eterno. Llegaron cuando los pasajeros del vuelo en que venía Ayame salían con su equipaje, así que la chica no debía tardar en aparecer.

—Creí Inuyasha vendría— dijo Kouga.

—No podía, tiene algo que hacer y hasta las diez treinta queda libre.

—Mucho trabajo— comprendía eso.

—¿En qué idioma le debería hablar?

—Buena pregunta, de momento ¿Podría ser en inglés?, para que no sienta el cambio tan brusco.

—No hay problema.

—Ya llegó, voy por ella, no te vayas.

Poco después, Kouga regresaba con tres maletas y acompañado por una chica pelirroja de ojos verdes, que realmente era muy bonita.

—Ayame, ella es Higurashi Kagome, mi mejor amiga.

—Mucho gusto, bienvenida— saludó la azabache en inglés, con una sonrisa.

—Nuestros nombres se parecen— fue lo primero que dijo Ayame.

—Por la última sílaba— contestó nerviosa, no sabía si fue imaginación suya o Ayame no estaba muy feliz de conocerla.

—Vámonos, debes estar cansada— dijo Kouga al guiarla al estacionamiento.

—¿Qué tal tu vuelo?— preguntó Kagome.

—Tranquilo.

—No has de tener sueño, allá apenas serían las tres de la tarde— dijo Kouga.

—No he dormido en 24 horas.

—¿Por qué?— Kouga miró con sorpresa a Ayame.

—Sabía que llegaría de noche aquí, así que para no sentir tan busco el cambio decidí no dormir.

—Eso si es determinación, yo tarde día y medio en acostumbrarme y hasta entonces fue que quedé con Kagome para vernos.

—¿Y tus otros amigos?

—Luego los conocerás.

Ayame volteó a ver a Kagome, no entendía porque su novio había ido por ella con esa chica de la cual no sabía nada, el chico le había hablado más de Ginta y Hakaku.

—Kag, ya tienen esas donas que te gustan— Kouga se había detenido delante de "Coffe & Donuts".

—¿Las rellenas de crema de café?— Kouga asintió.

—Entremos, Ayame, el café y pan aquí es muy rico, ¿Cuál quieres probar?— le preguntó Kouga a su novia.

—Red velvet y Pay de limón— dijo luego de ver en la vitrina los sabores disponibles.

—¿Algo de beber?

—Té de azares.

Kouga pidió las órdenes y su novia le observaba minuciosamente, a su amiga no le había preguntado qué quería, ni cómo lo quería, solo lo pidió y ya. A ella que era su novia si le preguntó, eso la indignó.

—Tus donas y tu capuchino con canela— dijo el chico al darle a Kagome la bolsa de papel con sus panes y vaso de café.

—Gracias.

Siguieron caminando y finalmente llegaron al estacionamiento, lo cual Kagome agradecía enormemente, podía sentir claramente que Ayame no estaba feliz con su presencia.

—Ulberg-san, es del otro lado— dijo Kagome al ver que Ayame iba a subir del lado del conductor.

—Olvide que aquí es del otro lado.

—Ayame, sube, Kag ¿Me ayudas?— intentaba acomodar las maletas en la cajuela.

—Ella me odia— murmuró.

—No lo hace.

—Claro que si, te dije que debiste traer a alguien más.

—Creo esta irá atrás contigo— sacó la maleta más pequeña.

—Habló enserio.

—Todo irá bien sunshine, es solo que es nuevo para ella.

—Bien, seguiré con el plan.

El par de ojos verdes no dejaban de ver al par de amigos por el espejo retrovisor, se le complicaba tanto descifrar lo que hablaban, debía ser porque ahora usaban el japonés. ¡Odiaba eso!, los siguió observando y frunció el ceño molesta, ¿Acaso había entendió bien y Kouga le llamó sunshine?

—¿Hace cuánto se conocen?— preguntó Ayame una vez estuvieron en el coche.

—Cuatro años.

—¿También eres veterinaria?

—No, soy educadora, trabajo en un preescolar.

—Entonces, ¿Dónde se conocieron?

—En una fiesta, la hermana de un compañero cumplió años y Kagome fue por invitación de la hermana.

—Nunca me habías hablado de ella.

—Si lo hice, te dije que en Japón tenía una amiga que me ayudó a decidirme irme a Noruega— comenzaba a creer que Kagome tenía algo de razón, respecto a que Ayame ya se había predispuesto respecto a Kagome—. Y hace casi dos años no teníamos contacto, en la reserva la señal es mala y cuándo iba a la ciudad era de rápido.

—Higurashi ¿Verdad?— Kagome asintió—. ¿Conociste a las novias de Kouga?

Oh! Shit!

—¿Tu fuiste su novia?

—No, siempre hemos sido amigos— técnicamente no mentía, jamás llegaron a ese nivel de relación.

—Ayame, no tengo contacto con las chicas con quienes salí, cuando conocí a Kagome acababa de terminar una relación y por eso fui a esa fiesta, para distraerme.

La pelirroja decidió no seguir con el tema, por el momento.

—Tu cabello y ojos son muy bonitos— dijo Kagome al sentir que se había formado un silencio muy incómodo.

—Es por mi madre, es escocesa.

—Su padre es noruego— a completó Kouga.

—Entiendo, ¿Tu familia es grande?

—Tengo dos hermanas más, menores que yo y casadas, ya me dieron cinco sobrinos.

Finalmente, Kouga se estacionaba afuera del templo, Kagome tomó sus cosas y se dispuso a bajar.

—¿Vives aquí?— preguntó Ayame al notar que no había una casa.

—Su familia se encarga del mantenimiento y administración de este templo, su casa está atrás.

—Luego podrías venir— ofreció Kagome.

—Si, eso me gustaría, me da curiosidad.

—Perfecto, nos vemos— se despidió la azabache al bajar del coche.

—Hasta mañana— se despidió Kouga.

—¿Mañana la verás?

—Mañana la veremos, iremos a conocer algunos lugares y ella vendrá con nosotros, así será más divertido.

—La quieres.

Cherry, ya te dije, es mi mejor amiga.

—Falta mucho para llegar a tu casa, ya tengo sueño— la verdad era que necesitaba descansar de todo esto.

—Quince minutos.

Ayame se acomodó en el asiento y observó el templo hasta perderlo de vista. No iba a dejar que Kagome le quitase a su novio.


¡Odiaba eso!, Kouga y Kagome tenían tantas anécdotas, iban a algún lugar del parque Yoyogi y Kouga decía algo como "Sunshine, recuerdas cuando venimos al picnic y vimos los cerezos" o "Aquí venía con Kagome a pasear en bicicleta".

—Ayame, los domingos Ginta y Hakaku solían venir vestidos como rockabillys— dijo Kouga.

—Entonces debimos venir con ellos mañana y así los veía.

—Podríamos rentar unas bicicletas y…

—Aquí dice que estamos cerca de Harajuku y Shibuya— dijo viendo el mapa en su teléfono.

—Si, podemos ir otro día.

—Ulberg-san quería conocer el templo, aquí está el santuario Meiji, podemos ir y así ve las diferencias— sugirió Kagome.

—Esa es una genial ideal, vamos Ayame.

¡¿Por qué no acepto su sugerencia y si la de Kagome?!

—Antes quisiera ir al baño.

—Claro, no están lejos.

—¿Higurashi me acompañas?— no la iba a dejarla sola con Kouga.

—Si.

Durante el recorrido al santuario, Kagome había decidió mantener una distancia con Kouga y Ayame, las cosas no iban muy bien y a ese paso, Ayame no aceptaría vivir en Japón. ¡¿Por qué Inuyasha debía estar ocupado y no los acompañó?! Si Ayame veía que ella tenía novio, seguramente se relajaría. Tal vez, ella debería decirle, para que viese que Kouga y ella solo eran amigos, en cuanto se presentara la oportunidad lo haría.

—¿Aquí practican artes marciales?— luego del recorrido, pasaron por una sección donde varias personas vestían con la ropa típica de los competidores de judo.

—Si, es algo común, muchas familias vienen.

—Inuyasha venía aquí muy temprano, a correr y practicar Kendo, pero últimamente ya no tiene tiempo— esa había sido su oportunidad de mencionar a Inuyasha.

—¿Inuyasha?

—El novio de Kagome— explicó Kouga.

—¿Tienes novio? ¿Y por qué no vino?— le parecía extraño eso.

—Tenía ya un compromiso temprano.

—Lo veremos para la comida, ¿Verdad, sunshine?— Kagome asintió.

Kouga y Kagome, podían notar a Ayame un poco más relajada, pero no era suficiente. Para la hora de la comida, se dirigieron al restaurante donde Inuyasha ya les esperaba.

Ayame estaba intrigada por conocer al supuesto novio de Kagome, vio a todos los hombres cercanos al restaurante, ninguno le llegaba a su Kouga y teniendo eso en cuenta, pensó que Kagome podría querer recuperar al chico que se le escapó.

Sin embargo, se sorprendió al ver a Kagome ir hasta donde estaba un joven de ojos miel, obviamente ya se había percatado de él porque varias mujeres con total descaro lo veían, admitía que era atractivo y bien podría ser un anfitrión de esos cafés temáticos de los que había leído en la revista del avión.

—Inu, ¿Llevas mucho esperando?

—No tanto.

—Lo siento, fuimos al santuario.

—No hay problema, imagine algo les entretuvo.

—Ella es Ayame, mi novia— presentó Kouga—. Él es Taisho Inuyasha, novio de Kagome.

—Mucho gusto— saludó Inuyasha.

—Entremos, ya tengo hambre.

Les dieron una mesa donde podían quedan frente a frente, dos y dos, Ayame analizaba a la pareja, podía notar que Kagome se veía más feliz.

—¿A dónde han ido?— preguntó Inuyasha.

—Paseamos por el parque Yoyogi— contesto Kagome.

—¿Tú eres de aquí o llegaste de otro país?— preguntó Ayame a Inuyasha—. Lo pregunto por tus ojos.

—Soy de aquí, es herencia de mi padre, tiene ascendencia europea, de los primeros que llegaron a Japón.

Eso la decepcionó un poco, espera encontrar alguien como ella y que le contase su experiencia de vivir en otro país, totalmente diferente a lo que uno estaba acostumbrado.

La comida llegó y a Ayame le pareció curioso como Inuyasha y Kagome se intercambian guarniciones sin pedírselo, en cuanto tuvieron sus platos, Inuyasha tomó los huevos cocidos de ella y Kagome le quitó los rábanos. Incluso a la hora de las bebidas, Kagome tenía la boca llega e Inuyasha ordenó. Sintió celos de ellos, Kouga y ella aún no llegaban a complementarse de esa manera.

Al salir del restaurante, el clima era más frío y el viento no ayudaba mucho, calaba hasta los huesos. Inuyasha volteo a ver a Kagome cuando la chica se frotó las manos contra su abrigo, la nariz comenzaba a ponérsele roja.

—Justo llegaste en invierno, en Noruega debe hacer igual de frío ¿no?— dijo Kagome a Ayame.

—Parecido.

—Ponte tu bufanda— pidió Inuyasha cuando Kagome estornudó.

—No la traje.

—Y no tengo nada que sirva.

—Estoy bien— le restó importancia al frío.

—Kagome— dijo con advertencia.

—Realmente lo estoy.

—Usa mi chamarra— dijo al quitársela.

—Ya te dije que no es necesario.

—Póntela— ordenó.

Ayame los observaba confundida, no hacía tanto frío como para querer obligar a Kagome a usar más ropa abrigadora.

—¿Por qué la quiere obligar?

—Kagome enfermó hace pocos meses, tuvo mucha fiebre y no pudo hablar por varios días— explicó Kouga.

—Creí por un momento que era de esos hombres controladores o ella estaba embarazada.

—No, Kagome nunca saldría con alguien así, Inuyasha solo la cuida.

—¿En verdad quieres enfermar de nuevo y no poder hablar?

—No, Ranko creería que hiciste algo mal y vuelvo a ser sirena— bromeó para aligerar el ambiente.

—¿Dijo Sirena?— Ayame creyó escuchar mal.

—Larga historia— dijo Kouga, su amiga ya le había contado esa anécdota y quería conocer a la adorable niña que imagino toda esa historia.

—En verdad se quieren— sonrió, ahora sabía que Kagome no intentaba quitarle a Kouga y por eso le daría la oportunidad de ser amigas.

—¿Creíste que volví por ella?— Kouga estaba sorprendido, pero solo encontraba esa explicación para la actitud que había estado teniendo su novia.

—No— mintió.

Cherry, Kagome es mi mejor amiga, solo eso.

—Tú tienes la culpa, le llamas por un lindo apodo y sabes lo que le gusta.

—Te pregunto para que elijas que cosas nuevas probar y sabes que me encantan las cerezas, pero tú era mi favorita— le dio un beso en la mejilla y Ayame sonrió.

Finalmente Kagome usaba la chamarra de Inuyasha, aunque tenía cara de molestia realmente no lo estaba, así sentía mejor el aroma de Inuyasha.


En el preescolar, Ranko y Shippou esperaban adentro del salón a que les fuesen a recoger, ya solo quedaban ellos dos y otros tres niños, se asomaron por la ventana y vieron llegar a la madre de Shippou.

—Le voy a decir a mi mamá que nos esperemos a que vengan por ti.

—Gracias, no me gusta ser la última y mi tía Kag no sé dónde este.

—¿Tu tío se mudó?

—No, ¿Por qué?— le vio con total atención.

—Ya no ha venido por ti.

—Es verdad— apenas reparaba en ello.

—Pero ahora viene tu papá, eso es genial, antes no lo hacía mucho.

—Cierto, pero mi tío prometió que seguiría viniendo, además cada quince días íbamos por helado y no lo ha hecho— infló sus mejillas en señal de enfado.

—¿Lo has visto? Tal vez se mudó y no le dijo a nadie.

—Hace dos sábados, Ryusei y yo nos quedamos en su casa mientras mis papás trabajaban.

—Entonces, tendrá mucho trabajo, además Kagome aun trabaja aquí, es el coche de tu papá ¿verdad?— dijo Shippou al ver otro coche estacionarse en la entrada.

—Justo a tiempo, tu mamá ya entró.

—Vamos a la salida y allá lo esperamos.

Ya acomodada en su asiento del coche, Ranko veía a su padre atreves del espejo, si quería saber sobre su tío le tenía que preguntar a él.

—Papá, ¿Tío Inu está enojado conmigo?

—¿Por qué lo preguntas?

—Ya no ha venido por mí, ¿Se enojó por mi disfraz en mi cumpleaños?— esa era la única explicación que se le ocurría.

—No esta enojado contigo, tiene mucho trabajo.

—Lo extraño, ¿Podrías darle menos trabajo?, ya no hemos ido a comer helado— dijo decaída.

—¿Quieres comer helado?, ¿Por eso quieres verlo?— Ranko asintió—. Yo puedo ir contigo.

—¡¿En verdad?! ¡¿Podemos ir ahora?!

—Sí.

Rin entró a su dormitorio con una taza de té, Sesshoumaru estaba recostado en la cama y no tenía buena cara. Ese día, él y Ranko regresaron tarde al acuario, luego se enteró que fueron a comer helado y no le tomó importancia, volvió con Ranko y Ryusei a la casa. Pero cuando Sesshoumaru llegó, no se veía bien, tan mal debió sentirse que Jaken le llevó. Rin se sentó junto a él y le dedicó una mirada severa.

—Eso te pasa por orgulloso.

—Con el té voy a estar mejor— se incorporó para tomar la taza.

—Llamé al acuario para decir que no irás mañana.

—Ya mañana estaré bien.

—Terco, ¿Qué harás cuando quiera comer helado de nuevo?

Todo ese malestar que sentía era porque Ranko solía pedir el especial "7 maravillas", si había un nuevo tazón que podía coleccionar y ese fue el caso. Dicho especial se componía de 7 bolas de helado a elegir, chantillí, frutas y jarabe de chocolate. Era una bomba de azúcar, Ranko se comía la fruta y tres bolas de helado, Inuyasha se comía lo que ella no podía comer.

Rin no entendía cómo es que Sesshoumaru aceptó tal barbaridad, si sabía que él no toleraba el dulce en exceso. Lo entendió cuando el mismo Sesshoumaru le contó que Ranko preguntó por su tío, su amado esposo no podía superar que en la vida de su hija también había espacio para Inuyasha.

—El que Ranko tenga esos momentos con Inuyasha no significa que te hagan a un lado.

—Papá, ya es hora de… ¿Estas enfermo?— ella iba por su hora del cuento y al ver a su padre acostado, se preocupó.

—No, ya voy.

—Te espero en mi cuarto— salió corriendo con una enorme sonrisa en el rostro.

Rin le miró con desaprobación, le haría entender por malas que si no quería pasar por otro momento así, debía ceder un poco y dejar que Inuyasha se encargase de algunas cosas.

—Por cierto, Ranko y Shippou irán a comer crepas y malteadas, los iba a llevar yo, pero ya que estás comiendo dulce… irás con ellos.

—¿Es su cumpleaños?

—No, el lugar es temático y quieren ir.

—¿Cuándo es?

—El viernes luego de la escuela, te pondré algo para el reflujo y bolsas de mareo— dijo con maldad—. A menos que, mandases un representante que aguante comer todo ese dulce— se miraron fijamente por un par de segundos—. Sabes en el fondo de tu alma, lo que es correcto— sonrió cuando su esposo exhaló.


03/10/2020

Hasta aquí por hoy, esto se extendió más de lo planeado.

Sé que esperan pronto un bebé InuKag, pero no hemos llegado al año de que se conocieron, aunque tengan por seguro que si existirá. Porque cosas curiosas de la vida, es que ese capítulo Muchas gracias por sus mensajes, me da gusto que lo vean como "forma agradable de dejar por un momento los problemas a un lado".

Respondiendo algunas interrogantes:

Lo que pasó en la comida, luego lo mencionaré.

Hojo, bueno, con él, va y viene, no sé cuándo hará una aparición especial.

Aquí ya volvió Miroku, en el próximo vuelve toda la familia.

Si, haré la precuela, de esta historia, ya está comenzada, pero no quiero atascarme y llegar al punto donde me metí anteriormente, donde estaba hecha un lío con las historias y líneas temporales.

Nos seguimos leyendo, muchas gracias por sus mensajes, favoritos y follows.


Para el apellido de Ayame, existe y deriva de "ulfr"=lobo, y "berg"=montaña.