Los personajes de Inuyasha pertenecen a Takahashi Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
Este fic participa en la campaña: "Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima", de la página "Estrellas de la Biblioteca Prohibida".
Mi Sirena Favorita
Extra. Pijamada.
Inuyasha estaba en su pequeña oficina aprovechando su hora de descanso para terminar un reporte pendiente, se había atrasado un poco con su trabajo por atender su otro asunto, pero finalmente se estaba poniendo al corriente. Adjuntaba su archivo para enviárselo a Sesshoumaru, cuando tocaron a su puerta y luego de un "adelante", su hermano aparecía con Ranko y Shippou, los dos pequeños llevaban el uniforme de la escuela.
—¡Hola tío!— saludó Ranko con una enorme sonrisa.
—Hola, ¿Están de visita?
—Los llevarás aquí— Sesshoumaru le dio un volante donde venía la dirección del lugar.
—¿Ahora? Pero, sabes que tengo que ir a esa cosa más tarde.
—Yo voy por ellos a tiempo.
—¿Seguro?— le miró incrédulo, Sesshoumaru no le contestó.
—Obedeces— le dijo a su hija.
—Nos portaremos bien.
—Te transferí lo suficiente para lo que comerán, iré por ellos en dos horas— fue lo último que dijo Sesshoumaru antes de irse.
Inuyasha seguía extrañado, lo último que sabía era que Sesshoumaru no quería que pasara tiempo con Ranko y ahora la llevaba para que la llevase a ella y Shippou a comer crepas y malteadas.
—Tío, ¿estas feliz de verme?
—¿Qué?
—¿En qué tanto piensas?, te pregunté si estás feliz de verme.
—Claro que sí, es solo que me tomaron por sorpresa.
—¿Kagome también irá?— preguntó Shippou.
—Tío, llámala y dile— dijo Ranko con emoción.
—Ella va ir con una amiga de compras.
—¿Con la señora Sango?
—No, otra amiga— su novia iría de paseo con Ayame.
—Es una lástima, yo quería verla— dijo el niño con tristeza.
—La ven todos los días en la escuela.
—Pero muy poco.
—Será en otra oportunidad, me quito el uniforme y nos vamos, no quiero salgan de aquí.
—Aquí esperamos— dijo Ranko al sentarse en la silla de su tío.
—Ranko, ¿y por qué ya no va por ti?, ¿lo averiguaste?
—Mi papá me dijo que fue porque estaba ocupado, así que le pedí le diese menos trabajo.
—¿Qué es esto?— preguntó al ver un libro con dibujos raros.
—No lo sé, tal vez es un manual, mi tío tiene muchos—señaló una repisa—. Shippou siéntate aquí— le invitó a la silla—. Me gusta esta silla porque gira— sus risas se escuchaban en toda la oficina cuando Inuyasha volvió.
—Ranko, Shippou, vámonos.
—Tío, ¿tu que vas a comer?— preguntó Ranko mientras iban al estacionamiento—. Yo quiero una crepa con mucha fruta y helado.
—Y yo una malteada con malvaviscos— dijo Shippou.
—¿Tendrán crepa de ramen?— bromeó.
—Tío, ya en serio.
—Tal vez de cajeta.
—¡Por cierto!, papá y yo fuimos a comer helado.
—¿Tu padre comió helado?
—Sí, pero luego en la noche estaba enfermo.
¿Así que fue por eso?, se había enfermado por el dulce y no quería volver enfermar, por eso lo estaba mandando a él. Sesshoumaru si que era astuto, pero al menos había recibido un merecido castigo por ser tan orgulloso.
Kagome estaba acostada en el sofá jugando en la tablet, mientras Inuyasha sentado en el tatami, trabaja en la laptop. Ella le veía de ves en cuando, realmente estaba muy concentrado y se sintió feliz por él. Además, verlo en esa faceta, le parecía muy sexy.
—Por cierto, no te agradecí.
—¿Qué cosa?— dejó de lado su trabajo y la volteó a ver.
—Sé que no querías mostrarle el video a Kouga, pero lo hiciste y también por aceptar que lo acompañase de compras.
—No es nada, confío en ti.
—Hay algo más— se bajó del sofá para hincarse junto a él—. Sé que te preocupa verme de nuevo enferma y me alaga que te preocupes por mi, en verdad que si, pero ¿podrías ser menos intenso?
—¿Exagero?
—Un poco, prometo que no olvidaré abrigarme y ya tomo vitaminas, voy a estar bien.
—De acuerdo— admitía que había exagerado, pero en su defensa, ese sentimiento de protección que tenía para con Kagome, era nuevo para él—. Pero si te llegan a quitar las amígdalas te aguantas.
—¿Quién te dijo?— estaba sorprendía, no le había dicho que cuando enfermó, el médico puso sobre la mesa esa posibilidad.
—Souta y tu abuelo.
—Por eso estas así, te pone nervioso que me operen— le vio con ternura—. Es una cirugía menor.
—Aún así.
—No te preocupes, descartaron esa opción, voy a estar bien— le dio un abrazo y le besó, se sentó recargándose junto a él, le gustaba demasiado estar así.
—¿Por qué Kouga te llama sunshine?
—Hace mucho sacaron un helado de yogurt sabor piña-coco y le llamaron sunshine. Me volví adicta a ese sabor y todos los días compraba uno.
—Debería llamarte con algún apodo lindo ¿no?, eso les gusta a las chicas.
Miroku le decía a Sango gatita y Kikyou siempre quiso la llamase honey, pero cuando ella le decía cariño le desagradaba, por ello nunca lo hizo, sentía que ese tipo de cosas no iban con él.
—Pero ya me dices algo lindo.
—¿Cómo te digo?— preguntó desconcertado.
—"Kag".
—Eso no cuenta, otros ya te dicen así, por ejemplo, Ranko también te llama así.
—No es lo que me dices, es como me lo dices. Y no solo eso— se volvió a hincar—. En ocaciones especiales me llamas, my love— le susurró contra su oreja.
—No lo hago, yo me daría cuenta— ella le besó el cuello.
—Te juro que lo haces, puppy— estaba por meter su mano entre el pantalón de Inuyasha, cuando él la detuvo.
—Shit, si no tuviese que terminar ese trabajo, te juro que lo haríamos, en cuanto lo termine haremos lo que quieras.
—Termina tu trabajo y yo te preparo ramen— le besó en la mejilla, entendía que, en ese momento, su novio tenía algo importante que terminar.
—¿Cuidaremos a los pequeños de Miroku?— preguntó cuando la chica sacaba del refrigerador las verduras.
—Sí.
—Bien, le diré.
Inuyasha esperaba que Sesshoumaru comenzara a hablar, le había llamado para dos asuntos importantes, el primero era que debía hacer un viaje a Seúl, el dueño de un acuario allá, quería verle para hablar personalmente sobre el show de sirenas y otros asunto relacionados con una posible fusión, y el segundo seguía siendo un misterios.
—¿Te quedarás mucho tiempo allá?
—No, solo tres días, Rin vendrá conmigo.
—¿Sin Ranko y Ryusei?— le extraño que no los mencionara, estaba seguro que a Ranko le gustaría conocer otro acuario.
—No podemos llevarlos.
—¿Ya quieres encargar tan pronto otro hijo?— sonrió divertido.
—Seguro yo lo tendría primero que tú.
—¿Quieres apostar?
—Sessh— la voz alegre de Rin les interrumpió—. ¿Ya le dijiste a…?, ¿ahora qué pasó?— podía notar que esos dos estuvieron por discutir.
—Nada— dijo Inuyasha al relajarse—. Me decía que irán a Seúl y no llevarán mis sobrinos.
—No, ¿Podrías cuidarlos el fin de semana?
—¿Qué fin de semana?— Sesshoumaru no le había dicho cuando se irían.
—Este.
—Ya cuidaremos de los niños de Miroku y Sango.
—¡Perfecto!, tendrán una pijamada.
—Rin, serán 5 niños para cuidar— esos eran muchos niños y su apartamento era pequeño.
—Así vas tomando experiencia— dijo Sesshoumaru para molestar a su hermano, jamás espero que su esposa lo entendiese de otra manera y saltase de la emoción.
—¡Kagome esta embarazada!, debo felicitar, también hay que comprarle algo lindo y…
—¡Rin!— Inuyasha la detuvo—. No lo está— con esas palabras toda la felicidad se esfumó del cuerpo de la mujer.
—Es una lástima, Sessh ¿Por qué bromean con algo como eso?
—Yo me refería a la experiencia para el futuro.
—Como sea, ¿los cuidarás?— miró suplicante a su cuñado.
—Bien, también los cuidaremos— solo era una noche que estarían los vi conjuntos, no debía ser complicado.
Las gemelas y Komori ya estaban en casa de Inuyasha, se estaban instalando cuando Sesshoumaru y Rin llegaron con Ranko y Ryusei. Las niñas gritaron emocionadas en cuanto se vieron.
—¡Ranko!
—¡También están aquí!
—Parece que todo irá bien, ni cuenta se darán que no estamos— dijo Rin.
—Traje esto— Sesshoumaru le mostró una bolsa gris con osos.
—¿Qué es?
—Una cuna de viaje, solo debes desplegarla, ¿vas a saber cómo hacerlo?
—Claro, no debe ser difícil.
—Sessh. Inu y Kag van a tener todo en orden, Ryusei, hora de ir con tu tío— Inuyasha tomó al pequeño en brazos.
—¿Dónde está ella?— no se iría hasta ver a Kagome, no iba a dejar a sus hijos solos con Inuyasha.
—Fue a la tienda por huevos, para el desayuno, no tarda.
—Sessh, ya debemos irnos al aeropuerto.
—¿Seguro tienen lo necesario para cuidarlos?
—Ya están aquí— dijo Kagome al entrar.
—Kagome, gracias por cuidarlos, en el futuro pueden cobrarnos el favor— Rin le guiñó un ojo.
—No hay problema.
—Ahora qué está aquí, ¿podemos irnos?— preguntó Rin a su esposo.
—¡Tía Kag!— Ranko corrió a abrazar a Kagome.
—Ranko, ya nos vamos, nos vemos el domingo— se despidió Rin.
—Pórtate bien— dijo Sesshoumaru.
—No se preocupen, que tengan buen viaje.
Una vez que Rin y Sesshoumaru se fueron, Inuyasha cerró la puerta con seguro. Al voltear, las tres niñas le veían fijamente.
—¿Qué vamos hacer?— preguntaron las tres.
—¿Ver una película?
—¿Podemos comer palomitas?— preguntó Kagami.
—Yo traje con mantequilla, queso y con caramelo— dijo Ranko al sacarlas de su mochila.
—¿Cuál hago?
—Las tres— contestaron las niñas.
—Vayan eligiendo que película ver.
—Te ayudo con Ryusei— dijo Kagome al tomar al pequeño, Inuyasha no podía sacar de su empaque las palomitas.
—Ios, sed— Komori jaló del pantalón a Kagome.
—¿Quieres jugo?— el niño asintió—. Hay de manzana, naranja y uva, ¿cuál quieres?
—Uva.
Kagome puso el jugo en el vaso entrenador de Komori e Inuyasha la veía embobado, le sorprendió como hizo esa tarea la hizo ver tan fácil aun con Ryusei en brazos, cuando él no había podido con las palomitas. La campaña del horno de microondas sonó e Inuyasha reaccionó.
Los siete vieron la película que las niñas eligieron, a la mitad, Komori se quedó dormido en las piernas de Kagome. A las diez de la noche, Inuyasha y Kagome llevaron a las niñas a la cama.
—Los cuatro dormirán aquí— dijo Inuyasha mientras Kagome acomodaba a un dormido Komori en la cama.
—¿Y ustedes?— preguntó Kagami.
—En la sala.
—Tío, queremos licuado de chocolate.
—Ya deben dormir.
—¡Por favor!— suplicaron las tres.
—Silencio, Komori duerme.
—Yo les preparo el licuado— dijo Kagome—. Pero luego a dormir.
—Lo prometemos.
Las tres niñas estaban sentadas en la cama, una junto a la otra. Bebían su licuado y miraban con atención a Inuyasha y Kagome.
—¿Nos cuentan una historia?— preguntó Kyoko.
—Yo no me sé ninguna— dijo Inuyasha.
—Cuéntenos como se conocieron— a Kagami le gustaba escuchar esas historias, ya que sus padres les solían contar historias sobre ellos.
—En el acuario, Kagome nadaba como sirena y…
—¡La recordamos!, nuestros papás nos llevaron a verla.
—Pero realmente nos conocimos gracias a Ranko— dijo Kagome, sonriendo a la niña.
—¿Se van a casar?— Kyoko se había puesto feliz de imaginarlo.
—Haku, un niño de nuestra escuela dijo que en su casa ya vivía el novio de su mamá porque se iban a casar.
—¿Ustedes ya viven juntos?
—No, aún no— respondió Kagome.
—Pero duermen juntos.
—Haku también dijo que ahora el novio de su mamá dormía con ella porque se casarían.
—Es más complicado que eso.
—¿Por qué?
—Porque… cuando dos personas deciden casarse es porque están listas— las niñas le vieron con duda—. Porque es el momento adecuado, como cuando hacen una gelatina, deben esperar que este solida, no pueden comérsela aguada.
—¿Y por qué duermen juntos?
—Porque Kagome no cabe en la cama con ustedes.
—Es verdad.
—Ya es tarde, a lavarse los dientes y dormir.
Inuyasha vio a Ranko junto a su hermanito, la había notado particularmente callada desde hace rato, le preocupaba que se hubiese puesto así por las preguntas de las gemelas y estuviese celosa de Kagome
—Pulguita, hora de lavarse los dientes, ¿todo bien?— se hincó para quedar a su altura.
—¿Se van a casar?— preguntó en voz baja.
—Algún día, tal vez.
—¿Si o no?— le vio con seriedad—. Tío, debes hacerlo, no lo había pensado, pero si no lo haces puede ser que alguien más lo haga.
—¿Qué?— estaba confundido, él creyó que estaba decaída por sentir celos.
—Debes casarte con tía Kag— dijo en modo de orden—. Ella es muy bonita y a muchos hombres les gustaría tenerla como novia.
—¿De donde sacas todas esas ideas?, no te preocupes por eso, no dejaré que alguien más me la quite— le guiñó un ojo.
—No te tardes tanto como cuando le pediste que fuese tu novia, si necesitas ayuda, puedes decirme.
—Te prometo que no me tardaré tanto.
Ranko sonrió y luego de abrazarlo fue al baño para lavarse los dientes, Kyoko y Kagami venían saliendo con Kagome.
—Está muy feliz, ¿qué pasó?— preguntó Kagome a su novio.
—Le prometí algo que quería y se puso feliz.
—¿Qué fue?
—Es secreto, pero te aseguro que luego lo sabrás.
—Está bien, iré metiendo a las gemelas en la cama.
Media hora después, Kagome entrecerraba la puerta del dormitorio luego de comprobar que las niñas y Komori estaban bien dormidos. Inuyasha seguía en la sala caminando con Ryusei que al parecer no quería dormir.
—No tiene sueño, lo acomodo en su cuna y se despierta.
—¿Quieres que te ayude?
—Solo en lo que acomodo el futon para dormir.
—¿Tendrá alguna canción para dormir?— preguntó Kagome al arrullar al pequeño.
—No lo sé, Rin no dijo nada.
—Acostémonos y tal vez si ya está obscuro, se duerma.
Kagome e Inuyasha se acostaron el futon y Ryusei en su cuna junto a Kagome. Y como supuso la chica, su sobrino no tardó en quedarse dormido. Pasada la media noche, comenzó a soplar mucho el viento, se escuchaba como los árboles cercanos se movían con fuerza y al filtrarse por las ventanas, silbaba. Inuyasha se despertó al sentí que le movían, era Komori.
—Io, Inu.
—¿Qué pasa?
—¿Puedo olmil quí?, me da miedo.
—Claro— cargó al pequeño y lo puso en medio—. Pero no tienes de qué preocuparte, solo es el viento.
—No guta.
—A dormir.
Rin guardaba los platos limpios de la cena, mientras Sesshoumaru terminaba de lavar las ollas. Su viaje había sido interesante, pero agotador, Rin habían extrañado a sus hijos, no podía esperar a volver con ellos, no podía ni imaginar lo que pasaba Sesshoumaru en sus viajes, estando lejos de ellos por hasta una semana, ella apenas lo había soportado.
—¿Cómo lo haces?
—¿Qué cosa?
—Cuando estás lejos, cuando debes viajar, ¿qué haces para no extrañar tu casa?— le vio con interés.
—Siempre los extraño.
—¿Y cómo lo soportas?
—Porque al volver, ustedes me dan una hermosa sonrisa.
—Sessh, eso es tan hermoso— sonrió enternecida—. Y en esta ocasión, debes admitir que dejarlos con Inuyasha, no fue malo ¿O si?— preguntó Rin a Sesshoumaru—. Ranko y Ryusei estaban felices de verte, en verdad jamás creí que te sintieses amenazado por tu hermano.
—Y no lo hago.
—Pero si sientes celos.
—Papá, ¿Tienes celos de mi tío Inu?
Rin y Sesshoumaru vieron sorprendidos a Ranko, ellos creyeron que ya estaba dormida.
—Los dejó, debo prepararme para dormir.
Ranko se acercó a su padre, seguía en espera de una respuesta.
—¿Es porque jugamos, me regala cosas y comemos helado juntos?
Sesshoumaru estaba en un dilema, su orgullo le impedía admitir que por primera vez se sentía amenazado por Inuyasha, le impedía admitir que sentía celos de no poder hacer con su hija todas las actividades que Inuyasha podía hacer.
—No te preocupes, yo quiero muchísimo a mi tío, pero yo nunca voy a dejar de amarte— corrió a abrazar a su padre, quien la alzó—. Pero te digo un secreto— dijo con una sonrisa traviesa—. No le digas a mi tío, tu eres mi favorito.
Sesshoumaru sonrió y su ego se incrementó, le dio a su hija un beso en la frente, Ranko era su pequeña, su niña.
Justo el día anterior, Touga e Izayoi invitaron a Inuyasha y Kagome a pasar año nuevo con ellos, pero no contaban con que, al día siguiente, la familia de la chica hiciera la misma invitación. No tuvieron oportunidad de rechazarla y explicarles que ya los padres de Inuyasha los habían invitado, porque el abuelo, Souta y la señora Higurashi, comenzaron a hablar de los preparativos. Así que, Inuyasha y Kagome hicieron lo mejor pudieron hacer en eso momento, huir a la habitación de la chica.
—¿Qué vamos a hacer?— Kagome se dejó caer en su cama.
—Podría decirles a mis padres que vengamos al templo.
—¿Crees que quieran?, ¿Y tu hermano querrá venir?
—Podría convencerlos y Sesshoumaru llevará a su familia a Disneyland, allá pasarán el año nuevo.
—Está bien, me parece buena idea.
—Les llamare de una vez— se sentó en la cama e hizo una video llamada a su madre y no contestó, así que llamó a su padre.
—Inuyasha, tu madre está terminando de decorar— le mostró la sala, ya había luces, esferas, cojines, coronas y tiras de escarcha verde y dorada—. Se emocionó mucho cuando aceptaron venir aquí.
—Compré estos adornos— Izayoi sacó de una caja una casa de jengibre y un cascanueces—. Todo va a lucir fabuloso.
—¿Para que llamabas?
—Yo…— ahora no podía romper la ilusión de su madre—. Solo para preguntar si necesitan que llevemos algo.
—¿Podrías traer el postre y una botella de sake?
—Claro.
—Deja le ayudo a tu madre, nos vemos en una semana.
Inuyasha suspiró, eso no había resultado como planeó, hasta lo había empeorado más.
—Lo siento, no pude hacerle eso, ya estaba adornando y…
—Inu— le interrumpió—. Lo entiendo, hace mucho que no festejan así ¿cierto?
—No, y es mi culpa, me alejé de ellos cuando salía con Kikyou— su novia se hincó en el colchón y lo abrazó, sorprendiéndolo.
—Deja de poner esa cara de culpa cuando me hablas de ella, no me voy a enojar.
Inuyasha sonrió y la dejó acostada de nuevo en la cama, ahora con él sobre ella, se inclinó a besarla, no entendía cómo es que amaba tanto a esa chica.
—¿Por qué tienes una cama tan pequeña?— apenas si cabían.
—Porque hasta hace no mucho solo la quería para mi— le sonrió—. Debería ir hablar con mis padres— Inuyasha asintió y se levantó—. Espera aquí.
Kagome bajaba las escaleras, repasando lo que le diría a su familia, cuando su madre iba entrando a la casa.
—Kagome, ya encargué el pavo, lomo y pierna, con Inuyasha aquí hará falta comida.
—Mamá, y si…
—¡Hermana!, el abuelo y yo trajimos decoraciones— su hermanito le mostró las cajas que ya tenían en la sala.
—El primer año nuevo de mi nieta con su novio debe ser especial, Souta no perdamos tiempo y decórenos afuera.
—No tienen que exagerar.
—Nada de eso— dijo el abuelo antes de salir con su nieto al patio.
—¿Kagome?— el señor Higurashi la observaba mientras bebía una taza de café.
—Papá, llegaste temprano.
—¿Qué pasa?, vayamos afuera— sabía que su hija necesitaba hablar de algo.
Se sentaron junto al Goshinboku, Kagome le comenzó a explicar a su padre el problema en que estaban ella e Inuyasha.
—Te entiendo, no saben a cuál cena ir.
—Tal vez, cada uno deba pasarla en su casa.
—Iremos a casa de los Taisho.
—Pero mamá ya encargó la comida, el abuelo y Souta están…
—Podemos llevar la comida, de los adornos no te preocupes. Además, va siendo hora de conocer a los padres de Inuyasha.
—¿Seguro?
—Yo me encargo de tu abuelo, madre y hermano— le tomó de la mano para darle confianza—. Tu ve a darle la noticia a Inuyasha porque se va a volver loco si no lo vas a ver— lo había visto asomarse por la ventana en más de una vez.
—Gracias— le dio un beso en la mejilla.
—Pero el próximo año vendrán aquí.
—Claro que si.
—Ahora sube o Inuyasha… muy tarde— el chico ya había bajado y caminaba hasta ellos.
—¿Todo bien?— sintió que Kagome tardaba mucho y al verla sentaba afuera con su padre, se preocupó, no pudo más y bajó, tal vez ella necesitaría apoyo.
—Llegamos a un acuerdo, y abusando que estás aquí ¿Podrías cambiar las llaves de agua del jardín?
—No hay problema.
—Les llamo cuando la comida esté lista.
—Ya no hay que preocuparnos— dijo Kagome a Inuyasha—. Iremos con tus padres, todos iremos.
—¿Tu familia vendrá?
—Sí, pero el próximo año tenemos que pasarlo aquí.
—No hay problema.
01/01/2021
Muchas gracias por sus mensajes, sé que esperaban con muchas ansias esta actualización, me entretuve mucho con mi otra historia (La maldición de Shikon), por eso, decidí iniciar el año con esta historia tan esperada. Prometo que pronto continuaré con "Obsesión" y "Huérfanos". Nos seguimos leyendo.
