Hola! Les traigo mi primera historia. Como es de mutuo conocimiento los personajes le pertenecen a la increíble Stephenie Meyer, sin embargo, la trama sí me pertenece. Espero que disfruten leer mi historia tanto como yo disfruté escribiéndola. - LiSwan xoxo.
Inspiración del capítulo: Send me an angel (Scorpions) watch?v=1UUYjd2rjsE
Ding.
Un mensaje de texto. "Genial" bufé. Hice el intento de tomar mi teléfono del bolsillo trasero de mis jeans. Mala idea para una descoordinada como yo. Resbalé sobre la acera, y sobre mí cayó la caja que llevaba, repleta de documentos muy importantes. Charlie, mi padre, ahogó una risa. Tomé la mano que me ofrecía y me ayudó a recoger el desastre que había provocado.
- Es el final de las vacaciones de invierno - comentó Charlie, con el fin de romper el silencio. Al llegar al porche de casa abrió la puerta con su mano desocupada. Asentí levemente. Moví la nariz en señal de disgusto por el polvo, semanas fuera de casa habían pasado factura. La casa estaba hecha un desastre y una fina capa de polvo cubría todos los muebles de la sala. Estornudé - Deberías ir y divertirte con Alice - enarcó ambas cejas.
- ¿Bromeas? Me niego a vivir en este mugrero - reí. Alguien debía limpiar esto y aunque papá era un excelente policía; era un inútil en la casa. Sus palabras, no las mías.
- Sue lo hará, no deberías dejar de tener una vida solo porque tu hermano …- vaciló, intentando encontrar palabras.
- Lo encontraremos - comenté con tranquilidad pasando una mano por su espalda. Asintió con la vista enfocada en una fotografía de los tres.
La fotografía era de su último partido de fútbol americano. Él realmente amaba ese deporte. Aún podía escuchar el sonido de la multitud en el estadio clamando su nombre. Al finalizar el juego me lancé sobre sus hombros mientras papá le abrazaba con fuerza. Orgulloso.
- Saldré con Alice - si aquello le daba un poco de paz. Lo haría. Dejó un beso en mi sien y me dedicó una sonrisa tranquila.
Sorprendentemente, mi habitación se encontraba mucho más limpia que el resto de la casa. Suspiré, había extrañado este lugar. Abrí las ventanas y sonreí. Había extrañado ese olor particular que aquel árbol dejaba sobre mi habitación. Disfruté el momento de tranquilidad, momentos así habían sido escasos en los últimos meses. Como era de esperarse el mensaje que había provocado mi caída era de Alice, mi mejor amiga, daba una fiesta hoy; no tenía planeado ir. Gracias Charlie.
Salí a casa de Alice a las 9:00 P.M. Rechazando mi parte racional, decidí usar uno de los conjuntos que Alice había escogido para mí. Nunca usaba nada que ella escogía, sin embargo, iba a verla después de varias semanas y quería complacerla. Llevaba un body negro de mangas largas con escoté en V, y solo para hacer feliz a Alice, lo había combinado con una falda cargo beige y unas botas negras de caña alta con un poco de tacón. Me sentía cómoda, eso era lo importante ¿No?
Al llegar, sonreí, Alice era la reina de las fiestas en Forks. La fiesta estaba repleta de testosterona y estrógeno … probablemente intentando reproducirse en algún lugar de la casa. Bajé dando un salto de mi pick up. Fui recibida por una pareja mostrándose demasiado fogosos en el porche de la casa. Reconocería ese color de rubio fresa en cualquier lugar, Tanya se lo estaba pasando bien, no reconocí a su acompañante pero llevaba una sudadera negra y un gorro de béisbol hacia atrás.
Silbé por lo bajo cuando una de sus manos se perdió en el trasero de la, todavía, novia de mi hermano.
- Buena forma de llevar el duelo, Denali - murmuré entre dientes. Tanya, no escuchó mis palabras, sin embargo, su acompañante abrió los ojos sin despegar sus labios de los de ella ni sus manos de su trasero. Profundos ojos esmeralda me observaban extrañados. Estaba segura de que jamás le había visto. Rodé los ojos con exasperación y continué con mi camino.
- ¡Bella! - al poner un pie dentro de la casa Alice se tiró sobre mí, dejando un sonoro beso sobre mis labios. Me sonrojé al instante de sentir todas las miradas sobre nosotras.
- ¡Alice!- le reprendí, señalando con la vista a los espectadores.
- ¡Oh, vamos! ¡Es mi mejor amiga y no la he visto en semanas! ¡Vuelvan a lo suyo! - Alice me guío emocionada a la cocina y palmeo un banco ubicado bajo la isla de granito.
- Wow ¿Qué estás haciendo? - Me tendió un vaso de algo dorado. Rodó los ojos divertida - Debo llevar mi trasero sano y salvo a casa - Al parecer Alice había olvidado que debía manejar de regreso.
- Está bien - refunfuñó mientras me entregaba una lata de soda. Murmuré un "Gracias" Miré hacia otro lado evitando la mirada expectante de Alice - ¿Y bien? ¿Alguna noticia? - preguntó esperanzada. Alice, mi hermano y yo fuimos inseparables toda la vida después de todo, era lógico que se preocupara por él.
- Es una fiesta Al - comencé a mecerme en el banco - No quiero deprimirte - sonreí con tristeza.
- Olvídate de todo, al menos por hoy - sonrió, pero no le llegó a los ojos, pude ver que estaba tratando de ser fuerte por mí. Le quería un poco más por eso. Me abrazó fuerte - Te quiero, él estará bien - su voz tembló un poco al final.
- También te quiero - respondí abrazando su espalda desnuda. - Wow, te ves sexy - cambié de tema. Alice, como siempre, se veía espectacular. El crop top blanco de encaje que llevaba sólo cubría las partes importantes de sus pechos y la falta beige a duras penas cubría algo más que sus muslos ¡Incluso tenía una abertura! Me sorprendí un poco al observar sus zapatos- ¿Cómo no te matas con esas cosas? - señalé los stilettos beige que usaba.
- Practique durante semanas - se encogió de hombros - ¿Qué haré contigo? Ese era un conjunto para clases - pasó sus manos sobre su delicado rostro.
- No hay manera que Bella utilice faldas para la escuela - Tanya, con un balanceo excesivo de caderas, venía de la mano de su acompañante del porche. Tras ellos venía parte del equipo de fútbol Mike, Riley y Ben. Les sonreí, eran buenos amigos de mi hermano.
Mi vista se posó sobre el acompañante de Tanya. No sabía su nombre así que le llamaría así mientras tanto. Me quedé muda. Era alto, altísimo, hacía deporte y podía notarlo por la forma de sus brazos y espalda. La forma en que su barbilla griega contrastaba con su cuerpo era sorprendente. Sonreía de lado mostrando una hilera de dientes blancos. La sonrisa se borró de mi rostro al observar que sobre sus hombros descansaba una chaqueta del equipo. La del número 1, el mismo número que le pertenecía a mi hermano. La lata de soda resbaló de mis manos.
- Preciosa … - Mike intentó acercarse de manera "seductora", asquerosa le quedaba mejor.
- Te extrañé, Swan - Tanya soltó la mano de su acompañante e irrumpió el camino de Mike envolviéndome en un abrazo. No le respondí. Aunque debía agradecerle por eso.
- ¿Por qué lleva la chaqueta de mi hermano? - pregunté entre dientes a Alice, cuando los demás se distrajeron.
- Es el quarterback ahora, las pruebas fueron la semana pasada - respondió de la misma manera - Te lo presento -
- Alice, no -
- Bella, él es Edward Cullen - sonrió Alice.
- Hola - Asentí hacia él con una falsa sonrisa.
- Hola - imitó mi gesto, colocó sus manos en los bolsillos de sus pantalones y se recostó sobre el frigorífico.
- Edward y su familia se acaban de mudar al pueblo ¿No es extraordinario? - Tanya colocó su cabeza sobre su muñeca. Enarqué una ceja ¿Tanya había dicho extraordinario? Se percató y me dio la mirada, sí, es mirada de "Ni se te ocurra decir algo". Le hice caso, le debía una después de lo de Mike.
- Bienvenido al pueblo - mencioné impasible. Sacó una lata de cerveza del frigorífico y articuló un "Gracias" luego dejó la cocina con los demás muchachos. Miré por dónde se había ido.
- Que simpático - tomé un sorbo de mi Coca cola. Alice soltó pequeñas risitas.
- Ja ja que graciosa Swan - Tanya rodó los ojos.
- ¿Son pareja? - pregunté expectante. Tanya se removió incómoda -¿Cómo te atreves? - luché contra el nudo en mi garganta. Había subestimado a Tanya, ella de verdad podía traicionar a mi hermano de esa manera.
- Bella, creo que es momento de que aceptes en que él podría estar … - trastabilló al explicar. Le fulminé con la mirada. ¿Eso era todo? Su novio, mi hermano, desaparecía 6 meses y ella corría a buscar un reemplazo.
- ¡Rosalie! - Alice cortó a Tanya llamando a una chica. Cerré los ojos poniendo en práctica el autocontrol aprendido en los últimos meses. 1,2,3 Respira Bella...
Al recuperarme, miré sobre mi hombro. La mandíbula se me cayó ¿Desde cuándo Forks se había convertido en una pasarela? Aquella rubia podía pasar tranquilamente como una de esas modelos de Victoria Secret. Cada vez que se acercaba a nosotras mi autoestima bajaba un poco más. Estaba segura que nunca le había visto por el pueblo, alguien como ella sería difícil de olvidar.
Me percaté de que Tanya buscaba irse, probablemente a seguir deshonrando a mi hermano, cuando vio que no había salida. Se recostó impaciente sobre el tablero de granito. "Es una perra" gesticuló solo para mí. Instantáneamente le sonrió con falsa dulzura a Rosalie. Ignoré a Tanya y le dediqué una tímida sonrisa a la rubia.
- Rosalie te presento a Bella - la rubia en cuestión me dedicó una pequeña sonrisa - Bella ella es Rosalie, hermana de Edward - asentí en reconocimiento. No se parecían ni un poco, salvo en lo bien parecidos que eran.
- Imposible no ver la escena del porche - me hizo un guiño. Me ruboricé al instante - ¡Te sonrojas! ¿Aún la gente se sonroja? - movió su copa de vino con elegancia ¿La gente de nuestra edad tomaba vino?
- Probablemente solo Bella lo hace hoy en día -
- Oh aquí estabas - sonrió falsamente Rosalie a Tanya.
- Debo ir al tocador, vuelvo enseguida - logré atravesar el pasillo atestado en personas y me dirigí a la segunda planta.
Al llegar al baño moje mi rostro con agua fresca. Sacudí la cabeza, intentando eliminar los pensamientos tristes. Me encaminé hacia el gran balcón de la casa de Alice, se encontraba en la parte este de la casa, aún se escuchaba el eco de la música pero estaba más tranquilo.
Suspiré, extrañaba demasiado a mi hermano. No veía la hora de envolver mis brazos en él. No quería estar acá. Ver a mis amigas había sido divertido, sin embargo, el sentimiento de egoísmo me sobrepasaba. No debería estar acá, debería estar buscándole. Estaba vivo, lo sentía, lo sabía. Él había sido mi ancla todo el tiempo y yo ni siquiera fui capaz de consolarte, sollocé, ¿Cuándo había empezado a llorar?
- Cálmate - respiré pesadamente, no estaba funcionado. 1,2,3 Respira Bella- Maldita sea, Bella - me auto-animé.
El sonido del arrastre de una silla me distrajo. Entrecerré los ojos para observar a la persona en la oscuridad que trataba de abandonar el lugar. Limpié mis lágrimas con las mangas de mi camiseta.
- En mi defensa, llegué antes - Edward colocó el cigarrillo en sus labios, mientras colocaba la silla en el lugar dónde había estado.
Asentí quitándole importancia y volví mi vista hacia el espeso bosque frente a mí.
- ¿Mala noche? - miré sobre mi hombro. Recostado sobre el balcón tenía la vista fija en el lado norte del bosque, mientras yo observaba el lado este. Bufé. ¿No se estaba yendo?
- No -
- ¿No hablas mucho verdad? - preguntó divertido.
- No - le di la razón dándole la espalda al bosque y cruzando mis brazos con la vista fija en su perfil izquierdo, debía admitir que tenía un perfil muy agraciado.
- Lástima, había escuchado que eras divertida, supongo que aquí todo es aburrido - le dio la última calada a su cigarrillo y lo apagó con sus dedos. Reí amargamente.
- Lamento decepcionarte ¿Edward? - No hay manera en que sea amable con él.
Bajó la mirada y sonrió secamente
- Sé que sabes mi nombre, Isabella - sonrió torcidamente y cruzó sus brazos, estaba viendo en mi dirección.
Desvié la mirada y solté una pequeña risa amarga.
- Wow cálmate, Bieber*, ni siquiera mi familia me llama así -
Se encogió de hombros.
- Ese es tu nombre ¿Verdad?-
Escuché la voz de Tanya llamar a Edward; salí del balcón y me encontré con una Tanya mucho más arreglada que antes. El vestido negro que llevaba resaltaba sus curvas.
- Romeo te espera en el balcón - solté alejándome de ella. Traidora.
- Bella … - tomó mi muñeca izquierda. Me zafé con rapidez de su agarre - No es como piensas … -
Sonreí irónicamente.
- Ahora sé porque no continuaste con la búsqueda - Negué con amarga diversión y le di la vuelta, dispuesta a alejarme de ella.
- ¡Debo seguir con mi vida! - replicó. Le mostré mi dedo anular aún de espaldas. Ella bufó y continúo su camino hasta su Romeo de pacotilla.
Alice me recibió junto con Rosalie en las tumbonas junto a la piscina; al parecer se habían conocido en las pruebas de fútbol y no habían dejado de hablar desde ese momento. De repente todas las miradas descansaban sobre nuestro grupo, incluso se escuchaban cuchicheos. Raro. Rosalie notó mi incomodidad.
- Relájate, soy nueva aquí - Rosalie me dedicó una sonrisa.
- Seguro - Reí bajito al recordar el comportamiento de su hermano "Sé que sabes mi nombre" Sin duda el ego alto era algo de familia.
- Lamento lo de tu hermano - Alcé la vista y la encontré meciendo su copa. Se escuchaba sinceridad en su voz, apreciaba eso.
- Gracias - murmuré.
- ¿Cómo ocurrió? - preguntó de golpe. Esquivé su mirada. - Lo siento, no debí preguntar eso - se disculpó. Asentí dándole la razón.
Un silencio incómodo se impuso sobre las dos. "Ella se mueve bien" señaló a Alice bailando con Alec cerca a la barra libre. Apreciaba la solidaridad de Rosalie, sin embargo, no quería recordar aquella noche.
- Debe ser doloroso, quiero decir, Edward es un imbécil, pero es mi hermano y no puedo imaginar perderlo -
Reí. Su hermano de verdad era un dolor en el trasero.
- ¿Estás en penúltimo año? - cambié de conversación. Ella asintió fervientemente, muy orgullosa - Nos mudamos de Alaska hace unas semanas -
- No hay muchas casas en venta en Forks ahora - comenté distraída.
- Oh. No compramos, mi abuelo tenía una casa, creo que ustedes le llaman la casa del lago -
- ¿En serio? Alice y yo nadamos en ese lago desde los ocho ¡Vivir ahí debe ser genial! -
- A mis padres les encanta, supongo que no está mal, pero Edward de verdad odia vivir aquí - rio.
Rosalie o Rose como había pedido que le llamen era sofisticada pero divertida y solidaria. Me encantó conocerla. Me despedí de Alice y Rose aproximadamente a la 1:00 A.M. No había bebido por lo que manejé tranquila a casa. Al llegar, papá soltaba fuertes ronquidos sobre el sillón junto con unos papeles que había estado leyendo. Le tapé con una manta. Honestamente, no sabía como Alice tenía fuerzas para salir de fiesta cada fin de semana. Me sentía muerta. Me detuve en seco frente a la habitación de mi hermano, giré el picaporte y entré. Aspiré con mis fosas nasales su característico olor esparcido por toda la habitación. Me tendí sobre la cama King size, mi hermano de verdad ocupaba toda esta cama.
- Te extraño- murmuré.
Había sido un día duro. Tanya había supuesto que mi hermano estaba muerto. Dios, no puedo ni imaginarlo.
Emmett no estaba muerto, me negaba a creer eso. Tanya y sus suposiciones podían irse al infierno.
¿Les gustó? Déjenme saberlo en los comentarios. Actualizaré cada viernes, estoy realmente emocionada por lo que viene.
*Se conoce que Justin Bieber tiene un ego alto, he aquí la referencia.
