Los personajes le pertenecen a la increíble Stephenie Meyer, sin embargo, la trama sí me pertenece.

Inspiración del capítulo: Dreams (The Cranberries): watch?v=Yam5uK6e-bQ


Capítulo 2

El día siguiente de la fiesta de Alice, domingo, me dediqué a ayudar a Charlie con el caso de Emmett. Actualmente, la policía de Seattle había expresado su intención de archivar el caso por falta de pruebas. Teníamos pistas, señales que podían conducir a Emmett, la última vez que se le había visto fue en los suburbios de Seattle. Una señora mayor afirmó haber visto a un joven grande de rizos oscuros y piel pálida merodeando por los almacenes, sin embargo, ella se había rectificado al observar la foto que le mostró la policía "La persona que vi era mucho más grande, musculoso, y parecía tener entre 26 a 30 años, llevaba una capucha y le acompañaba un chico menudo" desde ese momento estábamos en un laberinto sin salida.

Al principio se pensaba que había sido secuestrado ¿Pero quién? ¿Por qué? Charlie no tenía bienes importantes, no conocía a nadie en Seattle y si buscaban secuestrar a alguien; hubiera sido yo. Era mucho más pequeña y me podían arrastrar con facilidad. Suspiré, aún tenía pesadillas sobre aquella noche.

- No esperes despierta, llegaré tarde - Charlie tomó sus llaves y dejó un beso en mi sien como despedida. Se había mostrado más … cercano los últimos meses. Hace 6 meses probablemente habría palmeado mi hombro, sabía que me amaba, pero era callado y tímido. No me molestaba su forma de mostrar afecto, solo me resultaba inusual.

- Adiós papá - susurré al vacío cuando escuché la puerta cerrarse. Charlie, hoy se reincorporaba a su empleo como jefe de policía de Forks. Su licencia había expirado esta semana y, como le conocía tan bien, sabía que papá tenía cero ganas de trabajar.

Al igual que papá, yo también tenía cero ganas de cumplir con mis responsabilidades e ir a la escuela. Sin embargo, lo hice ni siquiera sabía por qué; lo último que quería hacer era rodearme de adolescentes curiosos. Estacioné mi pick up lejos, quizá demasiado lejos de los demás, hoy no me apetecía hablar con nadie. No podía soportar las miradas "Pobre Isabella" o "Isabella y Emmett siempre llegaban juntos" "Debe ser muy duro para ella" Simplemente, hoy no estaba de humor para poner la sonrisa de "Todo está bien"

- ¡Bella! - gritó Alice. Voltee sobre mis talones y le sonreí - Llevó persiguiéndole hace 6 autos ¿Sabes lo difícil que es correr con botas? - señaló sus altísimas botas de cuero. ¿Eh? ¿Botas altas? Definitivamente Alice era excéntrica.

- ¿Estás llevando botas de caña alta? ¿No dijiste que eran para solteras desesperadas? - negué riendo.

- Silencio - siseó entre dientes mostrando una gran sonrisa a todo aquel que le saludaba - Debes admitir que me quedan espectacular -

- Son muy lindas - me encogí de hombros. Todo lo que ella usaba era lindo.

- ¿Viste a Tanya? - alzó la cabeza para buscarla con la mirada. Rodé los ojos.

- Acabo de llegar y lo último que quiero es toparme con ella - saludé con la mano a Ángela Weber ella pero muy buena.

Ángela y yo llevábamos Matemáticas juntas y más de una vez me había salvado cuando falté a clases prestando sus apuntes para ayudar con la búsqueda de Emmett. Era muy inteligente, estaba completamente segura que ella sería la chica que enorgullecería a Forks y haría algo importante como descubrir la cura del cáncer. Me devolvió el saludo agitando su mano y sonriendo. Alice hizo un puchero ante mi respuesta mientras alisaba su falda marrón. Al llegar a su casillero dejó su abrigo y echó un poco de perfume sobre su cárdigan beige. Tosí, esto era demasiado incluso para Alice.

- Ok ¿Qué te sucede? -

- No me ocurre nada, estoy perfectamente - sonrió alzando la cabeza. Sus ojos brillaron - ¡Ahí está Rose! - aliso una vez más su conjunto y jalo de mí, entrelazando nuestros brazos.

- ¿Esa es Tanya? - pregunté extrañada. Estaban frente a la pared de los premios. Una pared enorme que coleccionaba cada premio que le había sido otorgado al instituto de Forks desde su inauguración en 1920. Observaba que Tanya les hablaba con fluidez y naturalidad, muy propio de ella, y los hermanos le escuchaban con atención. Al menos Edward lo hacía, Rosalie miraba sus uñas distraídamente. pero no engañaba se notaba que estaba prestando atención ya que de vez en cuando volteaba los ojos hacía la pared.

- Se ofreció a mostrarle la escuela a Edward y Rosalie - explicó Alice. Cada vez que se acercaba se emocionaba más, lo sabía por la forma en la que su típico andar de bailarina se comenzaba a mostrar. Sí e incluso hacía pequeños saltitos, aquello era completamente normal cuando mi amiga se emocionaba, la gracia de ello era que lo hacía inconscientemente

- ¿No se detestan? - le miré de reojo y ella asintió en duda. Por la forma en que habían actuado el sábado, era lo que podía suponer

- No seas grosera Bella - rodó los ojos.

- Entonces ¿Se llevan bien?- esto era demasiado extraño. Dejaba Forks un par de semanas y sucedía esto. Probablemente la llegada de nuevos habitantes era lo más interesante que le había sucedido a este pueblo. Además de la desaparición de mi hermano. Sentí que mi estado de ánimo decayó.

- No seas ingenua Bella, claro que se detestan, cuando se conocieron fue como presenciar el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki - comentó con exasperación. Vaya.

- Sigo sin entender por qué le muestra la escuela - encogí mis hombros, evidentemente confundida.

- Está colada por Edward, él tiene esa vibra como de no me importa nada solo yo, y a ella le encanta - explicó rápidamente antes de llegar a la pared de premios. Normalmente, evitaba esa pared. Me alejé de la pared inconscientemente tropezando con un par de converse negras.

- Auch - Edward quitó con premura su pie bajo el mío. Sí, le había pisado y ahora sus grandes zapatillas tenían la mitad de la huella de las mías.

- Lo lamento - me sonrojé instantáneamente. Sonreí cuando imaginé que probablemente mi hermano hubiese hecho una broma sobre mi sonrojo y cosas morbosas. Reí bajito.

- ¡Rose, Edward! ¡Les estuve buscando! - Alice saludó con dos besos a cada uno. Sí, así de espontánea era Alice. Rosalie los recibió con gusto, Edward, por el contrario forzó una sonrisa hacia mi amiga.

- Estamos aquí dando vueltas en círculo - Rose sonrió con suficiencia y Tanya respiró profundamente.

- Hola - saludé a ambos hermanos. Edward ignoró mi saludo y Rosalie dejó dos besos en mis mejillas. Me tensé y abrí los ojos cuando me pilló desprevenida. De reojo observé que Edward contenía la risa. ¿Por qué daban dos besos? ¿Uno no es suficiente?

- Hola Bella - me sonrió Rosalie. Tanya bufó exasperada y se cruzó de brazos. Rosalie y Alice entablaron conversación al instante sobre vaya Dios a saber que cosa de moda. Mientras que Edward y Tanya volvían a conversar sobre los premios de la pared. Miré el reloj sobre la pared, Emmett había ayudado a colgarlo el año pasado.

- Les veo después tengo clase en unos minutos - me despedí y escuché un coro de "Adiós" Caminé en silencio hacia el salón del señor Molina, el instituto resultaba ausente sin Emmett. Los últimos 6 meses habían pasado como un borrón frente a mis ojos. Ni siquiera sabía como no había perdido el año, supongo que los profesores se habían apiadado de mi situación. No era mala estudiante, pero estaba lejos de ser como Ángela y ocupar el cuadro de honor.

Literatura, fue la primera clase, leímos y discutimos el primer capítulo de "La señora Bovary" Había leído ese libro antes, pero estaba bien, al menos no habíamos repetido "Romeo y Julieta". Las dos horas y media de clase pasaron de prisa. Recogí mis libros y me dirigí al pabellón B. Jadeé cuando la señora Jones me sonrió, de verdad detestaba Francés, era demasiado mala.

- Bonjour Bella - saludó con entusiasmo. Estaba feliz, porque su estudiante modelo había regresado. Ajá modelo de "Así no se pronuncia" Murmuré un intento de "Bonjour" y corrí a sentarme en mi habitual asiento … en el rincón de la esquina.

- Salut - una curvilínea figura tomó asiento junto a mí. Oculté la cara entre mis manos ¿Qué? Todos sabían que si en Francés se sentaban junto a mí era lo más seguro que les sacaran a intervenir. Emmett hacía bromas sobre ello todo el tiempo.

- Oh, hola Rose -

- ¿Te incomoda que me siente acá? Te ves un poco … fatigada - señaló con su dedo índice todo mi cuerpo.

- Oh no es eso, es solo que soy realmente mala en Francés ¿Tú no? -

- Viví dos años en Francia - se encogió de hombros y le dio una rápida revisada con su vista al salón de clases, luego regresó la vista a sus uñas y se recostó sobre la silla.

- Lamento ser entrometida, pero ¿Viviste en Francia y ahora vives en Forks? Puedo entender porque a tu hermano le desagrada Forks - Rosalie rio descaradamente murmurando un "Que divertida eres Bella"

- A Edward le desagrada hasta su sombra, nos mudamos para tener más tiempo en familia - soltó rápido y firmemente.

- De todas maneras, la casa del lago … digo tu casa es preciosa - era verdad, una hermosa mansión colonial frente a un lago, parecía sacado de una película.

- Deberías venir un día - asintió con una gran sonrisa. Ella parecía muy amable de verdad me agradaba.

- Eso sería genial, nunca estuve dentro - jamás le diría a nadie pero una vez Alice, Emmett y yo forzamos la entrada para fisgonear. Huimos cuando Alice creyó haber visto algo.

- ¡Alice dijo lo mismo! Uno diría que en este pueblo son super conservadores, pero después de ver las fiestas que se montan … - silbó por lo bajo.

- Que bien que te diviertas, Forks es pequeño, cuando hay algo simplemente todos van - suspiré.

Forks era un buen pueblo, los primeros meses de la desaparición de Emmett todo el pueblo se organizó para buscarle. Se crearon cuadrillas, incluso se internaron en el bosque. Ahora, todos continuaban mostrando preocupación por nuestra familia. Se sentía bien sentirse apoyados.

- Ni que lo digas, te conocía antes de conocerte - bufó. Sacando sus libros y cuadernos de notas. Eso era extraño.

- ¿Se mudaron en fiestas? - imité su acción.

- Sí, pasar Navidad limpiando es la bomba - comentó con sarcasmo - Incluso encontré un nido de mapaches. Asqueroso - reí fuertemente. La señora Jones alzó la vista entrecerrando los ojos, buscando al propietario de la risa. Ahogué mi risa y sentí como mi rostro se encendía. - ¡Me alegra haber impresionado a la hija del jefe de policía! … Ahora ya no me arrestarán, tengo corona - achinó los ojos colocando su mentón sobre su hombro en una pose tierna.

- ¿Puedo preguntarte algo? - ¿Estaba siendo atrevida? Probablemente, pero Rose transmitía aquella vibra de confianza que me hacía sentir muy cómoda.

- Lo que quieras, nena - me hizo un guiño.

- ¿De verdad te cae tan mal Tanya? - solté tímidamente.

Tanya era … Tanya, digo, un poco exuberante y, ahora, una traidora. Bufé, quizás estaba siendo exagerada, pero siempre habían sido Tanya y Emmett, la pareja perfecta, no creí que ella le abandonaría en una crisis así, simplemente me sentía traicionada. Sacudí la cabeza. Volviendo con Tanya, sin pensar en Emmett, ella era una persona agradable. Nos conocíamos de niñas y después de Alice, ella era en quien confiaba.

- Esa perra - se recostó cruzando los brazos sobre su asiento. Podía ver el humo invisible que salía por sus oídos.

- Tiene algunas cosas, pero nadie es perfecto ¿No? - era verdad. Tanya no era perfecta, nadie lo era, pero por eso no dejaba de ser agradable.

- Hay algo en ella que me molesta, además de su falsa nariz - reconoció con una mueca. Nadie nunca había mencionado la cirugía de Tanya, era algo privado. De hecho, la cirugía le había asentado bien. Ahora tenía una linda nariz respingada.

- ¿Es por tu hermano? - era lógico que Rose estuviera preocupada por su hermano. Lo entendía, me había costado aceptar a Tanya como cuñada cuando le conocía y ella era mi amiga. Nadie merecía a mi hermano.

- Edward está grande, puede cuidarse solo - dobló su mano restándole importancia.

- Oh - Ok, eso fue inesperado.

- Supongo que solo me da mala espina, sé que es su amiga, pero Alice y tú parecen geniales - se encogió de hombros, dedicándome una sonrisa. ¿Aquello había sido un cumplido?

- ¿Gracias? -

- Es un cumplido, ustedes dos son realmente agradables - rio bajito.

- No eres muy buena dando cumplidos - me sinceré en broma.

- Me lo dicen seguido -

La señora Jones nos mandó a callar en Francés y gracias a todo lo divino, no hizo ningún comentario cuando pronuncié mal las palabras. Me sonrojé y me tiré sobre mi asiento. Avergonzada.

- Te puedo dar clases - Rose intentó consolarme mientras caminábamos a la cafetería.

- En verdad lo apreciaría -

El receso era una bocanada de aire fresco. Visualizamos a Alice y Tanya sentadas en una mesa y nos sentamos junto a ellas. Rose no tuvo más remedio que sentarse junto a Tanya, jaló su silla sin disimulo lejos de Tanya y se sentó muy cerca de Alice. Esto era raro.

- ¿Solo comerás eso? - preguntó Tanya señalando mi manzana. Asentí, no tenía nada de hambre, incluso estaba dudando en comer aquella manzana - Estás demasiado delgada -

- Hey, no se habla del cuerpo de los demás, no veo a nadie juzgando tu nariz operada - Rosalie soltó desafiante. Abrí los ojos sorprendida. Tenía la impresión que Rosalie solo estaba buscando el estímulo necesario para atacar a Tanya. Aún así se lo agradecía, Tanya no tenía motivos para hablar sobre mi peso.

- Estoy saludable - contesté con tranquilidad. Tanya murmuró un "Como sea" y se recostó fastidiada sobre sus codos devorando su ensalada.

- ¿Edward no estaba contigo? - preguntó Alice y Tanya señaló con su dedo índice. Edward venía limpio, se acababa de duchar por las finas gotas de agua que resbalaban de su cabello cobrizo, el color era realmente auténtico, probablemente el único que había visto. Jaló una silla de una mesa cercana a la nuestra y la colocó entre Rose y Tanya.

- Hola - saludó a todos secamente.

- Hola - Alice y yo respondimos de la misma manera. Extrañadas. Este chico de verdad odiaba estar acá. Era extraña la manera en la que Rose transmitía confianza y él pesadez. Y aunque ambos eran un poco egocéntricos, él de verdad se esmeraba por ser el mejor.

- Es adoptado- soltó a modo de disculpa Rose. Todos soltamos pequeñas risas, su comentario fue gracioso aunque, de verdad, su hermano era realmente descortés.

- Si tuviera un hermano probablemente le diría lo mismo - Alice rio picando su pollo.

- Te recuerdo ,princesa, también eres adoptada - espetó cruzándose de brazos mientras desviaba la mirada lejos de la mesa.

- ¡Que divertidos! Que bueno que Alaska no heló …. - Alice intentó aligerar el ambiente con su comentario.

- Alice … - le advertí en voz baja cuando me percaté de la mirada furiosa que le dedicaba Rose a su hermano y viceversa. En verdad, se llevaban mal, se podía observar que su relación no era la mejor.

- Su sentido del humor - término Alice inocentemente. Golpeé con la palma de mi mano mi frente. "Ay, Alice" pensé

- Eres increíble, por una vez en la vida podemos vivir como una familia normal - Rose cerró los ojos tratando de calmarse. No quería hacer una escena, pero asumí que Rose no era de las que se quedaban calladas. Me caía bien.

- No somos una familia normal - bufó sacudiendo su cabello. Pequeñas gotas de agua cayeron sobre mi rostro, él estaba frente a mí. Inmediatamente su olor llegó a mis fosas nasales. Wow, realmente era … agradable, muy rico. Olía realmente bien. Olfatee un poco más.

- ¡Madura, Edward! No todo gira en torno a ti - Rose alzó la voz en un susurro.

- ¿Hablas enserio? te recuerdo que … - soltó realmente indignado Edward. La miró por primera vez desde que había llegado a la mesa y fue cortado por Tanya intentando calmarlos.

- Chicos … -

- ¡Cállate Tanya! - soltó Rose lanzándole dagas con los ojos. Realmente, odiaría ser odiada por Rose, aunque tal vez ella estaba exagerando.

- No le hables así - Edward masajeó el puente de su nariz. Tanya se enderezó en su sitio feliz.

Nuestra atención se posaba sobre Edward y luego sobre Rosalie como si de un partido de tenis se tratara.

- ¿Sabes algo? Me alegra que hayas encontrado una razón para que Forks te agrade aunque tus gustos sean penosos - murmuró frustrada Rose.

- ¡Rosalie! - le reprendió Edward.

- Oh no me disculparé con ella - negó divertida. Mientras despreocupadamente observaba sus uñas perfectas.

- Eres tan desconsiderada - negó lentamente. ¿Acaso estaba resignado?

- Te odio - se encogió de hombros. Edward se levantó y acercó la silla murmuró un "Adiós" y se fue por dónde había venido. Tanya recogió sus cosas y le siguió un minuto después.

- Esto es incómodo - Alice se removió en sus sitio cuando terminó su almuerzo.

- Ajá - asentí de acuerdo. Al final, presenciar la discusión de los hermanos Cullen había terminado con mi apetito.

- ¿Me ayudarías con Biología? Cada vez entiendo menos al señor Banner - Alice cambió de tema.

- Seguro, déjame hacer tiempo entre mis clases extra de Francés - Le sonreí al observar que me miraba con los ojos de gato con botas y un puchero. Quería ver que alguien se resista a esa mirada porque francamente era imposible. Ella aplaudió y me dio un corto pero efusivo abrazo.

- ¿Eres buena en Biología? - preguntó Rose reincorporándose a la conversación.

- Algo - me encogí de hombros, no sabía todo pero me interesaba mucho, únicamente estudiaba bastante.

- No le creas, está siendo humilde fue la única que aprobó el examen nacional el semestre pasado, los normales debemos darlo nuevamente en Marzo junto con los demás cursos - Alice se recostó en el respaldo de su silla con la mirada perdida.

- Soy un desastre en Francés - asumí en voz alta. Biología se me daba bien, sin embargo, Francés era otro cuento.

- Iba a decirles algo ¡Ah! Habrá una juntada en el estacionamiento - Alice dio saltitos sobre su sitio. Realmente emocionada.

El estacionamiento, como le llamaban todos, había sido construido para ser el futuro centro comercial de Forks, sin embargo, los inversionistas se retiraron y dejaron el sitio abandonado, incluso había algunas construcciones de tiendas. Ahora estaba abandonado y solo se utilizaba para las juntas de Alec y sus amigos. Ah, así que por eso Alice estaba tan emocionada. Alec. Temblé un poco, ese tipo era realmente escalofriante, pero a Alice le parecía tierno. No sabía dónde tenía lo tierno, pero, si a ella le parecía bien, me parecía bien.

- ¿Tienen fuerzas después del sábado? - me quejé, usualmente, dormía temprano y quedarme hasta tarde me pasaba factura.

- Obvio ¿Tú no?- abrió los ojos sorprendida Alice.

- ¿Cuántos tienes? ¿Ochenta? - bromeó Rosalie. Las tres reímos.

- mhm quizás - acepté con una sonrisa.

- Debes ir, irán algunos chicos de Seattle, podrías aprovechar para … - Alice intentó encontrar las palabras. Sabía a lo que se refería, podía preguntar si habían visto a mi hermano.

- Seguro - Después de todo no era mala idea - ¿Vendrás Rose?

Se encogió de hombros.

- No lo se, realmente, nuestros padres nos permiten salir si vamos juntos... - dejó la oración a medio terminar y dado como estaban las cosas. Dudaba que Edward quisiera acompañarla.

El timbre sonó y con ello el "ameno" receso, nótese el sarcasmo, la clase que siguió fue Matemáticas. Me senté junto a Ángela, ella era realmente una buena chica, me ayudó a entender la clase y me prestó sus apuntes.

Finalmente, el día escolar había llegado a su fin y me dirigí a casa. Me despedí de Alice y Rose, hoy se iban juntas, reí cuando Rose mencionó algo de "Me cambiaron por una rubia fresa". Al llegar a casa como siempre, estacioné frente el porche y caminé emocionada. Moría de hambre.

En el porche, bajo el cactus de la abuela Swan, había un sobre azul. El sobre no tenía estampita ni estaba sellado, lo abrí con cautela

"Estoy bien, todo es tranquilo, les extraño. Por favor no me busquen. Es peligroso" - Monkey Man*

Emmett. Sentí las lágrimas caer sobre mis mejillas, había utilizado el apodo con el que le llamaba cuando éramos niños. Él estaba bien, no entendía qué rayos pasaba, pero ¿Acaso importaba? Él estaba vivo, la sensación de alivio que invadió mi cuerpo fue sorprendente El crujir de las ramas me sacó de mi ensoñación. Un encapuchado, un hombre por la forma de su cuerpo cayó sobre los arbustos y rápidamente corrió en dirección a la autopista y corrió despavorido. Dejé mi backpack en la acera e hice lo que cualquiera haría. Lo perseguí.

No sabía cuánto estaba corriendo ni hacia dónde. Solo veía casas pasar como flashes y mi vista fija en la sudadera gris del encapuchado. Estaba muy cansada, sentía mis piernas temblar. Maldita sea, debí continuar con el atletismo. Maldita flojera. Maldita vida sedentaria.

- ¡¿Tú dejaste el sobre?! - grité sin aliento. De verdad, el encapuchado corría demasiado rápido. Tenía buen físico - ¡Emmett! - sabía que no era mi hermano, era demasiado flaco para serlo, pero estaba desesperada y debía intentarlo.

Paré cuando un Volvo plateado frenó en seco frente a mí. El conductor azotó la puerta con fuerza. Observé que el encapuchado dobló la esquina y se perdió entre las tiendas. Habíamos llegado al centro de Forks. Apoyé mis manos sobre mis rodillas hiperventilando, había corrido ¿5? kilómetros, observé de reojo el café de Carmen, la madre de Tanya, él único bueno en el pueblo.

- ¡¿Acaso estás loca?! - Edward gritó con exasperación. Suspiré o al menos intenté hacerlo, pero por el cansancio no sabía si lo había conseguido. Lo que me faltaba, un renegado de la vida. Alcé mi dedo del medio, aún con la cabeza gacha y la otra mano apoyada en mis rodillas.

- Jódete, Edward - murmuré sin aliento.

- Genial, eres realmente educada Isabella - resopló apoyando su peso sobre una de sus piernas - ¿No te han dicho que no se debe correr en la autopista? -

- Vete al demonio - estaba recuperando la compostura. Agua, mataría por agua ahora.

- Gracias por no atropellarme, soy irresponsable, sería lo correcto - de verdad estaba furioso, incluso me apuntaba con el dedo índice. Idiota ¿Lo dije o lo pensé? No lo sabía, mi mente no funcionaba ahora. Tampoco me importaba. - ¿Qué estabas persiguiendo por cierto? ¿Un venado? -

- Gracias por no atropellarme - le sonreí con falsedad, di la vuelta y comencé a caminar a casa.

- No contestaste mi pregunta - alzó la voz. De verdad, era un patán engreído. Volví a alzar mi dedo ¿Acaso esto se estaba volviendo una costumbre? ¿Él habla y yo le alzó el dedo? Él era insoportable.

- ¡No te incumbe! - grité sin voltear. Rodé los ojos. Era un completo imbécil.

- ¡Loca! Maldito pueblo con gente loca - escuché sus pasos alejarse. Probablemente, regresando a su auto. Toco el claxon cuando pasó junto a mí, volví a levantar el dedo medio.

Reí, definitivamente, podía acostumbrarme a esto.


¡Hola! ¿Les gustó el capítulo? ¿Tienen teorías sobre el encapuchado? ¿Teorías sobre Emmett? ¡Los leo! Me encanto escribir este capítulo, espero que hayan disfrutado este capítulo ¡Nos leemos el próximo viernes! - LiSwan xoxoxo.