Los personajes le pertenecen a la increíble Stephenie Meyer, sin embargo, la trama sí me pertenece.

¡Mensaje del cambio de nombre del fanfic abajo! - LiSwan xoxoxo.

Inspiración del capítulo: Paradise city (Guns N' Roses): watch?v=Rbm6GXllBiw


Cuando Charlie llegó del trabajo, ya era muy tarde, le conté lo sucedido ese día. Detalle a detalle, omitiendo la parte de mi casi-muerte ocasionada por Edward Cullen. Papá asimiló la información y cerró los ojos. Maldición. Estaba fastidiado.

-Entonces … ¿Le perseguiste? - Charlie masajeó el puente de su nariz, con evidente frustración. Asentí en duda ¿Estaba mal? - Bella … ¿Tienes idea de lo peligroso que fue eso? - Me hundí en el asiento.

- Lo siento - me disculpé

- Deberías sentirlo, no puedo creer que hayas sido tan irresponsable - pasó las manos por su cabello y se dispuso a ordenar los papeles que habían dejado los agentes de Seattle.

- ¡No iba a dejar que solamente se vaya! - abandoné el salón y me dirigí a mi habitación.

Azoté la puerta y hundí mi cara en mi almohada ahogando la frustración que sentía. Esto me superaba, no podía hacer esto sin mi hermano, lo necesitaba tanto. Abrí los cajones de mi armario con premura, estaba haciendo mucho ruido, pero no me importaba. Sentía la frustración apoderarse de mí, encontré lo que estaba buscando. Abracé con fuerza la sudadera que le pertenecía a mi hermano, aún olía a él.

- Bella - Charlie tocó la puerta con pasividad.

Intenté controlar mis sollozos hundiendo mi rostro en la sudadera. Aspirando su olor. Escuché como sus pasos se alejaban y el sonido de la puerta de su habitación cerrarse. Respire aliviada, lo bueno de Charlie era que me daba espacio. No supe en qué momento me quedé dormida.

Ring.

Oh mierda ¡Siete y cuarenta y cinco!

Era tardísimo, solo me dio tiempo para lavarme los dientes, ponerme unos pants y la sudadera de mi hermano. Charlie ya se había ido y había dejado una nota en el frigorífico

"Pasaré por Seattle esta tarde, veré si hay alguna novedad. -C"

Corrí hacia mi pick up y salí disparada a la escuela. Cuando llegué al estacionamiento estaba repleto de autos y vacío de alumnos. Demonios. Corrí nuevamente hacia mi aula. Correr se estaba volviendo un hábito en estos días. Paré de golpe en la puerta y resbalé un poco y me sostuve contra el marco de la puerta para no caer. Escuché risas ahogadas dentro del aula.

- Señorita Swan, estaba preguntando cuándo llegará mi estudiante estrella - el señor Banner, tenía las manos hacia atrás como siempre, me dedicó una sonrisa divertida - Adelante, el único asiento libre es junto al señor … -

Oh, no.

El señor egocéntrico y amargado. Mi rostro se encendió ¡Demonios para de sonrojaste, Bella! Ni siquiera sabía por qué. Probablemente por la situación de casi-atropello de ayer. Debía reconocer que había actuado como una neurótica. Hice una mueca, debía encontrar el momento para ofrecerle una disculpa, aunque él haya sido una molesta persona desde el día en que le conocí. Bufé, no tenía caso pedir disculpas ¿O sí? Refunfuñe mentalmente, yo no era así. Debía pedirle disculpas.

- Cullen - el señor Banner terminó la frase y volvió a lo que estaba haciendo: repartir láminas microscópicas.

- Edward - dije su nombre en forma de saludo y jale la silla junto a él para sentarme.

- Loca - dijo de la misma manera.

Respire profundamente e hice caso omiso. Mi cabeza dolía, no había reparado en eso hasta ese momento. Luego de repartir las láminas microscópicas el señor Banner explicó el trabajo, debíamos reconocer las fases de la división celular. Me sentí tranquila, habíamos hecho la teoría de este tema el semestre anterior, antes de los exámenes internacionales, ahora solo estábamos haciendo las prácticas.

- ¿Prefieres trabajar por separado o juntos? - le pregunté con el tono más amigable que tenía. Se encogió de hombros - Bien son seis láminas, tú haces tres y yo también - le entregué las láminas y me dispuse a observar las mías bajo el microscopio. De reojo vi que Edward luchaba con el revólver del microscopio.

- Demonios - maldijo. Estaba frustrado, comenzaba a pensar que él era así. Tenso.

- Debes quitarle el seguro - hablé sin quitar la vista de lo que estaba haciendo. No quería retrasarme, pero tampoco podía permitir que Edward se retrase, el trabajo era en equipo. No tenía otra opción.

- Gracias - masculló y evite sonreír ¡Conocía las palabras mágicas! nótese el sarcasmo. - ¿Isabella? - preguntó incómodo, fijé mi vista en él, parecía bastante perdido en el trabajo.

- ¿Ya no estoy loca? - reí divertida. ¿Ahora recordaba mi nombre? Me había saludado como "Loca"

Solía pensar en que esta clase de chicos egocéntricos eran cliché y, aunque suene ilógico, los "clichés" son el pan de cada día en la secundaria.

- ¿Podrías … ? Sabes que - intentó explicarse, se veía bastante incómodo ¿Sabía a qué cosa se refería? Por supuesto que sí, pero no se lo iba a poner tan fácil.

- De hecho, no. No lo sé - me hice la desentendida cerrando mi cuaderno de apuntes. Había terminado. Él pasó las manos por su cabello frustrado.

- Eres molesta ¿Te lo han dicho? - sonrió de costado. No sabía si estaba siendo sarcástico o no , pero se veía amigable cuando sonreía. Casi no parecía tenso … Casi.

- Muchas veces - me volví a hacer la desentendida. Él asintió con una sonrisa, sonreí también, era contagioso - Lo siento ¿Decías?- pregunté cuando me fijé en que el señor Banner había colocado el cronómetro.

- Esta cosa no funciona - señaló con desgano el microscopio.

- No tienes enfocada la lámina y por eso no ves nada - expliqué mientras acomodaba el objeto para él.

- ¿Qué? - pasó las manos por su cabello ¿Acaso era un tic? Había perdido la cuenta de cuántas veces había hecho eso.

- Debes girar el revólver y escoger uno de los objetivos - volví a explicar.

- Oh - Asintió con duda y se dispuso a hacer su parte del trabajo.

- Ajá - coloqué mi cabeza sobre mis manos y abrí mi cuaderno nuevamente para rayarlo un poco.

Moría de sueño, probablemente había dormido más de mis horas promedio y aún así estaba terriblemente cansada. Al menos había estado lo suficientemente cansada para no soñar, eso contaba como un alivio.

- Terminé - Edward pasó nuevamente las manos por su cabello. Incómodo e inseguro, se veía pequeño y gentil.

- ¿Me permites? - pregunté señalando las muestras, él asintió. Revisé las muestras y suspiré, no sabía cómo lo tomaría -Esta es correcta, pero esta es Anafase y esta Metafase -

- ¿Cómo estás segura? - preguntó desconfiado volviendo a revisar sus muestras con desconfianza. Rodé los ojos.

- Por la posición del centrómero - me encogí de hombros. El señor Banner había comenzado a revisar las muestras, éramos los últimos. Suspiré, faltaba un buen rato para poder salir de clase.

- Entiendo - cerró su libreta y apoyó sus codos sobre la mesa de laboratorio -¿Todo bien? - preguntó sin mirarme, tenía la vista fija en sus manos.

- No necesitas hacer eso -

- ¿Hacer qué? - levantó la vista y me observó de reojo. Estaba intentando ser amable. Demonios.

- S-ser a-amable - tartamudee -Imagino que no debe ser agradable hablar con una persona aburrida, molesta y … uhm loca - respondí con timidez.

No era una persona tímida, crecer con un hermano extrovertido había eliminado cualquier rastro de timidez de mi infancia. Conocía a este tipo por menos de una semana y ya había visto lados vergonzosos de mí como llorar y tartamudear.

- Está bien - rio amargamente - Solo quería decir eh uhm siento lo de tu hermano - murmuró con la vista fija en mis ojos. Su mirada transmitía sinceridad y dolor, fue como verme en un espejo ¿Así me veía cada vez que alguien sentía lo de mi hermano? Era desconcertante.

Me congelé en mi lugar, me habían dicho eso muchas veces, pero Edward de verdad lo sintió. Quiero decir el dolor en su mirada y voz, era sincero, como si de verdad comprendiera lo que estaba pasando. No estaba segura si su comportamiento había sido por pura empatía o amabilidad.

- Y-yo …- fui interrumpida por el señor Banner. Por suerte nuestras muestras eran correctas y nos permitió dejar la clase, a diferencia de los otros alumnos que deberían continuar con el trabajo.

Edward cogió sus cosas y se marchó con rapidez, intente alcanzarlo. Le debía una disculpa. Le perdí de vista cuando se perdió en el gimnasio.

- ¿Ese fue Edward? - salté del susto al sentir la voz de Alice en mi espalda. Ella y Tanya venían con unos libros en sus manos. Iban a estudiar para los exámenes en la biblioteca.

- Olvidé decirle algo - pase mi mano por mi frente. Acompañé a mis amigas, yo también debía estudiar.

- ¿Estás bien? No te veías bien ayer - Tanya pasó su brazo por mi espalda. Le sonreí y asentí. Probablemente había visto la escena desde el café de su madre

-¿Qué ocurrió por cierto? - preguntó Alice interesada, enarqué una ceja - ¿Qué? Es un pueblo pequeño, seguro ya encontraron al ladronzuelo -

- No era un ladrón o eso creo - Ni siquiera sabía quién era, pero mi instinto me decía que no era un ladrón.

Buscamos una mesa apartada del resto y nos sentamos. Ambas, Tanya y Alice, me miraban expectantes, rodé los ojos y les conté lo que había sucedido.

- ¡¿Estás loca?! - Tanya exclamó muy alterada. La señora Cope le mandó a callar con un "Sh" ella le ignoró. Me tendí sobre mi asiento con flojera cuanto Tanya comenzó a despotricar que había sido una descuidada, irresponsable, … Cosas que ya había escuchado de Charlie.

- ¿Estás segura que no era Emmett? - preguntó Alice lentamente. Podía ver que estaba intentando analizar los hechos. A ella le encantaban los programas policiales, probablemente estaba poniendo a prueba su experiencia ganada en Criminal Minds.

- Era demasiado pequeño, si hubiera sido Emmett, se hubiera quedado - recordé al muchacho de sudadera gris. Era extraño, no había visto su rostro, pero estaba segurísima que no era Emmett. Desconocía los motivos por los que Emmett había desaparecido, pero jamás se habría ido por su voluntad y de tener la mínima posibilidad de regresar a casa, lo hubiera hecho.

- Es misterioso, todo eso del papel ¿Y si es un extorsionador? - Agente Brandon al rescate. Negué divertida ¿De dónde sacaba esas ideas Alice?

- Era su letra - rodé los ojos.

- ¿Estás segura? -

- ¿A dónde quieres llegar con esto? - las preguntas de Alice estaban comenzando a ponerme la piel de gallina. Me enderecé en mi sitio y comencé a sacar mis libros.

- Me alegra que Emmett se haya puesto en contacto, pero no es propio de él hacer esas cosas ¿Y si alguien se hace pasar por él? Digo la noticia de su desaparición recorrió todo el estado ….. Solo no quiero que tengas falsas esperanzas - Se encogió de hombros y me dedicó una pequeña sonrisa, tomó mi mano sobre la mesa y le dio un apretón.

- En el fondo lo sé - intenté sonreír.

- ¿Y si te pasaba algo? Bella, hoy en día hay cada psicópata ¿Tienes ideas del daño que le habrías causado a Charlie? A-a n-nosotras también - Tanya seguía evidentemente alterada. Negué divertida.

- Lo siento, mejor estudiemos -

La semana continuó con ritmo normal. Alice, Tanya y yo, como siempre, nos reunimos después de clases en el café de la mamá de Tanya a estudiar. Rosalie se había ausentado desde el martes y Edward estaba enfocado entrenando para el próximo partido que se avecinaba. No le había visto, pero había escuchado por Mike y Ben que era realmente bueno y por parte del entrenador Clapp "Él chico tiene el don". Había escuchado esas palabras antes cuando el entrenador y papá conversaban sobre mi hermano ¿Dónde estará? ¿Habrá comido? ¿Estará

durmiendo bien? ¿Por qué no regresa? Las preguntas venían a mi mente en cualquier momento y era bastante difícil ignorarlas.

El jueves por la tarde papá llegó emocionado, juraba que jamás le había visto así. Me dio un abrazo enorme e incluso me levantó del suelo. Él y los agentes de la policía habían avanzado con el caso. Las huellas en la carta, efectivamente eran de Emmett. A estas alturas todo Forks sabía que Emmett estaba vivo, no es que pensáramos lo contrario, pero nunca faltaron las dudas de que podía estar … muerto. Me estremecí, ni siquiera podía pensarlo. Mi humor había mejorado en cantidades innumerables y me sentía feliz después de muchísimo tiempo. Mis amigas habían reaccionado tal como lo espere que lo hicieran: Tanya había llorado y gritado de emoción y Alice había llamado sumamente extasiada y se había quedado en mi casa desde ayer y quién sabe cuándo se iría.

Hoy era viernes y era la juntada de Alec, de verdad tenía ganas de ir. El timbre sonó y me dirigí a abrir la puerta a Tanya ya que Alice estaba terminando de alistarse en mi habitación.

Mi rubia amiga venía con su cabello recogido en una alta coleta, un vestido pegado gris casual de mangas largas y escote en V, unos Dr. Martins y una chaqueta de cuero. Su estilo era bastante único, ella era bastante rockera y le sentaba de maravilla. Le sonreí con nostalgia, no había sido la persona más amable con ella últimamente y quería remediar eso. Ella no tenía la culpa de todo lo que estaba pasando y tampoco tenía la obligación de guardar luto a mi hermano. Debía disculparme con mi amiga

- Edward es un chico con suerte - le hice un guiño a mi amiga. Tanya abrió los ojos sorprendida y se sonrojó. Reí mientras jalaba de su brazo para llevarla dentro de la casa. - Lamento haber sido una perra durante todo este tiempo, no hay excusas, lo siento Tanny … - tomé sus manos y me sinceré con ella.

Después de todo, era una gran amiga y me había apoyado tanto, si ella quería seguir con su vida, estaba bien. Después de todo, ya estábamos cerca de encontrar a Emmett y todo volvería a ser igual que siempre.

- Bells … - me abrazó con fuerza, corrían lágrimas por sus pálidas mejillas, le devolví el abrazo - No hay nada que perdonar … - tuve la impresión que Tanya quiso seguir hablando, pero fue cortada por Alice.

- Voy a llorar y se me correrá el maquillaje - Alice hizo su entrada triunfal a través de las escaleras. Incluso modeló hasta llegar a nosotras, Tanya le chifló y yo reí. Alice siempre se lucía con sus looks. Me sentía bien, feliz y con mucha esperanza.

El camino al estacionamiento fue divertido, fuimos con Tanya, por lo que todo el camino escuchamos a Joan Jett. Tanya tenía una ligera obsesión con ella. Al llegar, el lugar estaba repleto. Por suerte, había una encimera vacía, probablemente la encimera había sido diseñada para una tienda de ropa, pero ahora su labor era soportar los tragos de adolescentes. Alice se había perdido en algún lugar con Alec ni bien pisamos el lugar, antes de que Alice nos abandonara Tanya rodó los ojos y comentó algo de "Que no se note que te mueres por él" a lo que Alice le sacó la lengua y el dedo.

- ¿Viene Edward y Rose? - grité sobre la música. Estaba demasiado alta, ni siquiera podía escuchar mis pensamientos.

Tanya se encogió de hombros y creí escuchar algo como que "Edward vendrá más tarde" asentí nerviosa aún estaba avergonzada por lo que había pasado el martes en Biología. Él había intentado ser amable y yo le había juzgado mal, debía pedirle disculpas, había sido una completa mal educada. De hecho, últimamente me había comportado como una egoísta con Tanya e incluso Edward, supongo que estos tiempos habían sacado el peor lado de mí

- Es un chico muy … tenso - grité sobre la música. Tanya rio.

- ¿Quién? - volvió a gritar - ¿Edward? - gritó sobre la música. Alzó la mano y saludó a alguien.

Edward venía hacia nuestro encuentro con Mike y Riley, hizo el ademán de saludar a Tanya con un beso pero ella le esquivó.

- Hola Bella - Riley se sentó junto a mí. Le respondí con una sonrisa - ¿Cómo va uhm … lo de Emmett? - preguntó con nerviosismo.

- ¡Hermano! Esto es una fiesta, no dejemos que Bells se nos ponga triste - Mike pasó una mano sobre mi hombro y pude detectar el olor a alcohol. Salí de su agarre incómoda.

- Va estupendo Riley - Me levanté y me dispuse a irme. Miré a Tanya y ella asintió. Sonreí, era única la manera en la que tan solo con una mirada las mujeres se podían comunicar. Ella le dijo algo al oído a Edward y este asintió con la vista fija en el suelo.

Le escribí un mensaje a Alice preguntándole dónde estaba y reí al leer su respuesta. "En la parte de atrás, comienzo a pensar en que fue una mala idea venir, iba a comenzar a buscarlas"

Tanya y yo pasamos detrás de Edward a través del laberinto de personas y llegamos a la parte de atrás del estacionamiento. Abrí los ojos sorprendida. Era un espacio al aire libre dónde se había improvisado un ring de box.

- Wow - Tanya murmuró al observar el patio, la música se escuchaba a lo lejos por lo que ya podíamos hablar con normalidad.

- Alec no pierde el tiempo - aún estaba impactada por lo escalofriante que resultaba este lugar.

Me estremecí al sentir la corriente de aire pasar por mi abdomen. Maldije interiormente por haber accedido a las peticiones de Alice y haberme puesto el top halter. Intenté cubrirme con la chaqueta denim y comencé a castañear de frio, me consideraba una persona intolerante al frío. Sobre uno de los muebles puffs estaba sentada Alice. Se veía totalmente fuera de lugar allí, ella irradiaba luz y elegancia y este lugar era tan oscuro y rudo.

- ¿Estás bien? - le pregunté a mi amiga y ella asintió restándole importancia - ¿Qué están haciendo aquí? - la curiosidad me invadía, esto era nuevo, veníamos aquí hacía dos años y jamás había visto esto.

- Están nadando - bufó Edward, Tanya le pegó un manotazo en su hombro y este soltó una pequeña risa. Rodé los ojos, en verdad, estaba reconsiderando pedirle disculpas.

- Muy gracioso Edward - forcé una mueca. Mientras movía mi cuerpo para entrar en calor.

- De hecho, no lo sé, Alec dijo que hay peleas todos los viernes y básicamente es gente que apuesta ver a otras matarse - miró sus uñas - Oh ¿Cómo está Rose?- le preguntó a Edward con amabilidad. Él la observó desconcertado, probablemente preguntándose que hacía ella aquí. Reí.

- No se va a morir - se encogió de hombros. Alice y Tanya soltaron pequeñas risas - No sabía que en Forks también habían peleas -

- ¿Habían muchas en Atlanta? - Tanya se sentó junto a mí y se lo agradecí. De verdad estaba muriendo de frío.

- Algunas, es un negocio sucio y está penado - se recostó sobre la pared y encendió un cigarrillo. Moví mi nariz en disgusto - Tú no deberías estar aquí - me señaló con la cabeza.

- Mmm ¿Por qué? - fruncí el ceño. Él rodó los ojos como si fuera lo más obvio del mundo.

- Tu padre es el jefe de policía - le dio una calada a su cigarrillo con la vista fija en mí. Alice y Tanya asintieron de acuerdo. No le encontraban fallas en su lógica.

- ¿Y tú sabes eso por qué … ? - pregunté extrañada. Papá y yo apenas habíamos llegado hace una semana de Seattle y él tenía poco tiempo en el pueblo.

- Esto es Forks - se encogió de hombros a modo de explicación. Sonrió e imité su gesto, su sonrisa era contagiosa y muy agradable.

- Además tu padre es como una celebridad aquí - Alice intervino bastante más alegre de lo normal. Observé de reojo que había tomado varias Heineken. Incluso abrazó la cintura de Edward, este rio divertido, y alejo los bracitos de Alice de él. Sin que mi amiga se diera cuenta alejé la cerveza de ella.

- ¿Por qué? - preguntó interesado Edward.

- Su padre arrestó a un tipo de drogas importante en Seattle - preguntó Tanya dándole una calada al cigarrillo de Edward.

- No hagas eso, joderás tus pulmones - le regañé y ella asintió de acuerdo cuando expulsó el humo.

- Todo esto cuando era un novato, recién salido de la escuela de policías - continuó la historia Tanya - Vaya pelotas las de tu papá -

- Es caliente - soltó Alice de la nada. Todos le observamos extrañados. - ¿Qué? -

- Es mi papá - hice una mueca de asco. Y todos rieron incluido el Sr. Tenso. Tenía una linda risa, muy fresca. Me pilló mirándole, aparte la vista rápidamente - Mmm creo que esa cosa ya va a comenzar - tosí señalando el ring.

La pelea estaba a punto de comenzar, no conocía a los chicos, o quizás sí. Llevaban pasamontañas. De un momento a otro el espacio antes vacío se había llenado de personas y ahora la fiesta parecía estar aquí. No supe en qué momento se descontroló todo. Las sirenas comenzaron a sonar y el alboroto se apoderó del lugar. La policía.

Los gritos eran ensordecedores. Tanya, Alice y yo nos agarramos de las manos intentando buscar una salida. Buscábamos a Edward, pero no estaba por ningún lado. De reojo, al final del callejón, observé algo que me llamó la atención, intenté enfocar mi vista, debido al movimiento no era fácil. Jadee cuando le reconocí ¡El encapuchado! poco a poco mi mano se fue resbalando de la de Tanya hasta que no pude tocarla más. Maldición. Intenté alcanzar a mis amigas, ellas también intentaron llegar a mí, pero se perdieron entre la gente. Solo esto me pasaba a mí. Giré la vista hacia el encapuchado, tenía la vista fija en mí, pero la desvió con rapidez.

- ¡Hey! - le grité al encapuchado, estaba de costado e intentando saltar una de las paredes. No debía ser un buen ladrón si vestía la misma ropa de aquel día.

Cada vez el lugar se encontraba más vacío. Joder. ¿Debía ser lista y alejarme o debía preguntarle si había visto a mi hermano? Con un demonio, seguí mis instintos y le perseguí a través del callejón. El encapuchado no había podido saltar la pared, así que estaba acorralado. Me estremecí al sentir el frio en mis manos y volví a estremecerme cuando no escuché ningún ruido. Maldición ¿Qué estaba haciendo?

- ¿Emmett? - pregunté con voz temblorosa. El chico intentaba saltar la pared. Jadeo cuando golpeó su rodilla - Sé que estuviste fuera de mi casa ¿Qué buscas? ¿Intentabas robar? - pregunté frotando mis manos en mis brazos.

- Claro que no - negó indignado. La voz, definitivamente no era mi hermano.

- ¿C-Conoces a mi hermano? - el chico aún seguía de espaldas, pero lo vi asentir, respire aliviada - ¿Por qué no vuelve? - no hubo ninguna respuesta, me estaba desesperando. Escuchaba pasos acercarse con premura y honestamente ya me veía pasando la noche en la celda de la comisaría - ¡Responde, maldición! - le exigí frustrada.

- ¡Bella! - Edward salió detrás de una columna y jaló de mi brazo con fuerza. Choqué con fuerza sobre su pecho y gimió bajito de dolor.

- Lo siento - susurré.

- Sh - me calló cuando los policías aparecieron al doblar la esquina. Llevaban linternas y eran dos, los reconocí vagamente de una de las visitas a la comisaría.

El espacio entre Edward y yo cada vez se reducía, él intentaba que ocupáramos el menor espacio posible. El encapuchado había saltado hacia un momento. Una lágrima se escapó de mis ojos. Estaba tan cerca de saber que pasaba con mi hermano. No podía limpiar mis lágrimas, Edward me tenía inmovilizada de tal manera en que fácilmente podíamos pasar por una sola persona. Aspiré con la intención de calmarme su olor llenó mis fosas nasales y la sensación me resultó satisfactoria.

- ¿Huelo bien? - Edward rompió el silencio y me sonrojé ¡Demonios, debía aprender a controlar esto!. Aún no soltaba su agarre sobre mí, bajo la mirada para observarme. Esquivé su mirada y fije mi vista en la pared por la que se había ido el encapuchado - ¿Le perseguías la otra vez, verdad? - asentí. La policía ya se había marchado y él aún no me soltaba. Cero espacio personal aquí.

- Mmm ¿Podrías ….? ¿Soltarme? - pregunté incómoda, él lo hizo al instante y me sonrojé avergonzada. En su camiseta blanca había un pequeño círculo húmedo producto de mis lágrimas - Siento eso -

Le restó importancia y caminamos en un incómodo silencio a través del estacionamiento. Los policías se habían marchado y este espantoso lugar estaba completamente vacío. El lugar era verdaderamente escalofriante en estas condiciones.

- ¿Estabas asustada? - rompió el silencio una vez más. Negué tímidamente, nunca había tenido problemas de hablar con chicos, de hecho con nadie en particular, pero él resultaba un poco … intimidante. No sabía como reaccionar con él - ¿Tienes como ir a casa? - sin darme cuenta estábamos frente a su auto, el cual había escondido bien detrás de varios frondosos arbustos. Chico listo.

- Puedo llamar a Tanya o Alice para que vengan por mí - me encogí de hombros intentando encontrar mi teléfono, el cual gracias a todo lo divino se encontraba en el bolsillo trasero de mi jean.

- Debes estar bromeando - abrió el auto con la alarma de su llave y me guio hacia la puerta del copiloto y la abrió. Enarqué una ceja ¿Aún se hacía eso? Murmuré un "Gracias" y de verdad agradecí mentalmente estar en un lugar caliente. Esta era la última vez que pisaba el estacionamiento - ¿Me indicas el camino? -

- Dobla el café de Carmen y sigue de frente … Dudo que te pierdas - observé de reojo que esbozaba una sonrisa.

Cuando Edward encendió el auto y aceleró, me pegué contra el asiento ¡Estaba loco! ¿A cuanto iba? ¿160 km/h?

- ¡Baja la velocidad si no quieres atraer a los policías! - le exigí - ¿Acaso te quieres morir? -

- Se fueron por el otro lado - rodó los ojos, pero me hizo caso - No sería mala idea - rio amargamente.

Fruncí el ceño ¿Y yo estaba loca? Ajá, sí claro chico tenso-suicida. Inconscientemente bostecé y recosté mi cabeza sobre la ventana, moría de sueño, toda la adrenalina utilizada hace un rato se había esfumado y ahora me sentía terriblemente cansada. Edward tarareaba la canción que sonaba en su radio: Paradise city. Esa era la canción favorita de Emmett.

- Es una buena canción - solté sin siquiera pensar. Él se rio un poco sorprendido, pero asintió de acuerdo. Al poco tiempo llegamos a casa y me dispuse a bajar - Gracias - bajé del auto, pero aún no cerraba la puerta.

- No hay problema ehm, Isabella - repitió lentamente mi nombre.

Mi nombre en sus labios sonaba tan extraño bastante agradable, me estremecí, aunque odiaba mi nombre estaba dispuesta a que él me llame por el solo para escucharlo. ¿Qué? ¿Yo había dicho eso? Negué rápidamente para olvidar esos pensamientos.

- Es Bella, pero solo por lo de hoy, lo ignoraré - rodé los ojos - Uhm … Siento lo del lunes, fui grosera, estabas intentando ser amable … - jugué con mis dedos ¡Demonios! ¿Desde cuándo hablar con una persona me ponía nerviosa?

- Está bien - se cruzó de brazos y pasó su mano por su cabello.

- Ok, solo quería decir eso, mmm adiós - cerré la puerta rápidamente y corrí hacía mi casa.

Salté del susto cuando me percaté que Alice estaba sentada en el sillón, las luces estaban apagadas y le alumbraba una lámpara larga. Ella era escalofriante.

- ¿Qué demonios te pasa? ¿Me quieres matar de un infarto? - grité en un susurro, no quería levantar a Charlie.

- ¿Dónde estabas? Estábamos a punto de despertar a Charlie ¡Isabella Marie Swan, nos diste un gran susto - Alice también estaba gritando bajito, comenzó a marcar con rapidez en su teléfono - Tanya salió a buscarte, ya está regresando a su casa - explicó rápidamente.

Alice y yo subimos en silencio las escaleras y le conté lo que había pasado con el encapuchado, como era de esperarse, me llenó de pequeños manotazos y palabras sobre lo irresponsable que había sido, solo llegué a asentir y rodar los ojos.

- ¿Y cómo encontraste a Edward? - preguntó sugerentemente, arqueando las cejas varias veces. Bostezó, mientras hacía la cama para irnos a dormir. Le comenté con pocos detalles el asunto del policía cuando estuvimos acostadas boca arriba.

- Es un chico lindo - se encogió de hombros cuando su cabeza tocó la almohada - Los Cullen dan la impresión de haber sufrido mucho - cada vez su voz se escuchaba más lenta, se estaba durmiendo. Asentí de acuerdo, Edward y Rosalie no parecían tener buena relación.

- Es un chico lindo que tiene novia - le recordé y Alice soltó una pequeña risita divertida, más sonó como una hiena roncando, pero no dije nada.

- Dulce e inocente Bella ¿Acaso no sabes que Tanya ….? - paró suavemente y seguido de esto escuché sus suaves ronquidos.

¿Qué Tanya qué? intente moverle para que despertara y terminara de decir lo que estaba diciendo, pero fue en vano. Lo sabía, nadie tenía el sueño más pesado que Alice. Me acomodé dándole la espalda y caí rendida al instante.


¡Hola! ¿Les gustó el capítulo? ¡Apareció el encapuchado! Pronto conoceremos su identidad ¡Se confirmó que Emmett está vivo!. Chicxs tranquilxs que Tanya no es mala ¿Alguna teoría sobre Tanya? ¿Teorías sobre por qué Emmett no regresa a casa? ¡Comenten que piensan! ¡Lxs leo! Espero que les haya gustado este este capítulo ¡Nos leemos el próximo viernes! - LiSwan xoxoxo.

¡Amigxs! Cuando comencé a escribir esta historia, no estaba 100% segura sobre el nombre del fanfic, es por eso que tras pensarlo muchas veces decidí cambiar el nombre de la historia a una que se le apegará más a la trama. Espero no les moleste ¡Muchos saludos! Déjenme saber en los comentarios que piensan sobre el nombre, los leo. LiSwan xoxoxo.