Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.
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—¡Hinata! ¡Eh, despierta! ¡Tenten, date prisa!
Kiba cogió a la chica inconsciente entre sus brazos y la zarandeó. Sus ojos se abrieron al ver que no reaccionaba. Poco después, los jóvenes se dieron cuenta del profundo corte de su mejilla. Les tomó un poco más de tiempo ver la sangre que cubría su abdomen. Aquel top negro ocultaba la sangre roja.
—¡Tenten!
—Estoy aquí, ¡deja de gritar! —La kunoichi agarró su mochila y miró a la joven. Si otro Hyuuga moría en sus brazos... no se lo podría perdonar.
Tenten había estudiado artes médicas, pero nunca había sido del todo buena con la cicatrización. De todas formas, una de las pocas cosas que mejor sabía hacer era detener hemorragias. Cogió sus guantes y empezó a revolver en su bolsa. No encontraba las vendas. Por supuesto, se las di a Lee...
Apareció de un salto a su lado justo cuando iba a gritar su nombre. Sin necesitar palabra, empezó a desenrollar las vendas de sus brazos, entregándoselas a su compañera de equipo.
—Aprieta aquí —Le señaló mientras la luz verde salía de sus manos— Ahora sólo no queda espera —Kiba solo podía ver a los dos excompañeros del equipo de Guy asistiendo a Hinata. Miró a Shino, que había aparecido en el claro.
—Encuentren al atacante —Siseó, mirando cómo los insectos volaban alrededor de él— Encuéntrenlo y llévenme hasta él.
—Estate aquí —El Aburame se dio la vuelta y empezó a esparcir una pequeña oleada de chakra ahí donde la heredera había estado luchando.
El silencio calló sobre ellos. Permanecieron así, cada uno ocupado en su propio trabajo. Tras unos largos minutos, la luz verde que salía de las manos de Tenten fue desapareciendo, y ella suspiró. Movió el cabello para apartarlo de la mejilla de la muchacha y presionó suavemente sus dedos sobre la herida. Dejo escapar otro suspiro.
—Está estable.
—¿Shino?
—No puedo encontrarlo —Kiba gruñó.
—Vamos.
—Puedo cargarla —Lee se levantó, con la Hyuuga entre sus brazos.
—Yo cuidaré de ella —Ladró el Inuzuka, cogiendo a la joven. Siempre había sido demasiado sobreprotector con su excompañera de equipo y no correría ningún riesgo de que le pasara algo—. Vamos
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Tan pronto la puerta se cerró, cayó sobre sus rodillas.
Agarrando su brazo izquierdo, Sasuke entró en la pequeña habitación de aquella inhabitable parte de la Tierra. Movió una silla y se derrumbó sobre ella. Se quitó la camiseta, activó su Sharingan e intentó ver la parte dañada. ¿Era en un nervio? ¿O se había roto el hueso? No, los ataques Hyuuga eran diferentes. Ellos jugaban con el curso de chakra. El hombre siguió la circulación de su chakra y vio dónde estaba el problema. Justo bajo su clavícula, donde empezaba el hombro, el flujo estaba completamente bloqueado. Tocó con sus dedos y no sintió nada. Sin embargo, la piel estaba caliente. Si su ataque hubiera hecho que estuviera frío, tendría que amputar su brazo, y en ese caso... iría tras esa mujer y la quemaría hasta volverla cenizas.
¿Quién era ella de todas formas? ¿Y cómo lo había seguido cuando él se había asegurado de pasar a una buena distancia de aquel grupo? ¿Acaso sus ojos podían ver tan lejos? el Uchiha pasó la mano por su brazo inerte. Recordaba solo dos Hyuugas de su niñez, el tipo con el sello en su frente, que siempre quería luchar; y la pequeña niña que siempre estaba mirando a Naruto como si fuera un dios. Pensando en aquello, se dio cuenta de que esa cría nunca había tenido ningún sello en su frente, por lo que pertenecía a la familia principal. ¿Acaso aquella patética niña era la mujer con la que acababa de luchar? movió su cabeza a ambos lados. No había duda. Desde luego, había cambiado muchísimo. Su cabello estaba demasiado largo como para luchar libremente, su ropa demasiado ancha como para moverse con facilidad, su pecho...
Sasuke se paró y golpeó la silla. Al menos, la había matado. Nadie habría sobrevivido a aquel corte tan profundo, sobretodo viniendo de Susanoo. Levantó el brazo y se pasó la mano por el cabello, mirando al suelo. Estaba muy débil. Desde que había peleado con Naruto, había estado débil. La pelea final con su antiguo compañero le había costado mucho. Su chakra se había desestabilizado tras la batalla. El poder del Kyuubi lo había dañado seriamente. Tres años atrás, el fugitivo hubiera matado a aquella chica sin ningún problema. Pero no era tan fuerte como antes. Y la había subestimado.
Se tocó con la mano derecha la izquierda, deseando sentir algo. Paró y gruñó. Aquello no ayudaba. Volvió a sentarse y, en la más completa oscuridad, el hombre recordó su pelea con Naruto. Recordó cómo el rubio le había sonreído, sabiendo que ambos iban a morir en aquella pelea.
Habían luchado con todo lo que habían tenido. Pero el Chidori de Sasuke, el Amaterasu, incluso había descubierto el Susanoo para poder acorralar al Uzumaki. Naruto era más fuerte que él. Y Sasuke rápidamente se había dado cuenta de eso. Con todo el odio y furia que poseía, comenzó a pelear, sabiendo bien que ambos morirían.
Apretó los puños, pero solo uno reaccionó.
El hombre de cabello negro sabía que solo de milagro se encontraba con vida ahora. Naruto había dudado. Su último Rasengan lo había rozado y se había estallado a su lado junto a su cabeza. Ese fue el momento, cuando hizo su último Chidori y lo estampó contra el pecho del rubio, dejándolo inconsciente a sólo unos pasos. Lo había matado. Finalmente Sasuke había matado a su mejor amigo, y lo todo lo que sintió fue... nada. No se alegró, no se sintió realizado, no se enfadó, no se sintió triste. Solo vacío.
Cayendo sobre su rostro, vio cómo la kunoichi de cabello rosa saltó al claro donde estaban, y se quedó congelada. Sakura lo miró a los ojos, corrió y abrazó a Naruto, cubierto de suciedad. Lo llamó por su nombre, lo zarandeó, le aplicó una luz verde a través de sus manos. Había llorado y le suplicado que resistiera...
El Uchiha sonrió. Estaba feliz de que la molesta chica finalmente renunciara a él. Su distracción le había dado la oportunidad de pasar desapercibido. Tomó un poco de su propia sangre del pecho, hizo unos sellos e invocó a su halcón gigante. Con sus últimas fuerzas, se subió a su espalda y voló lejos de Konoha, de la batalla, de Naruto.
Había estado volando durante mucho tiempo, intentando mantenerse consciente sólo para poder mantener a aquel pájaro gigante en el aire. Se había sorprendido de que nadie fuera tras él, hasta que entendió que todos los shinobis seguramente intentarían mantener al Uzumaki con vida. Sasuke acabó en una zona rocosa tras horas de vuelo sin sentido. Se escondió en una casa, matando al anciano que la habitaba antes.
Sasuke involuntariamente pasó la mano por su pecho, recordando en cómo apenas había sobrevivido a las heridas. La enorme cicatriz que tenía era un recordatorio de la batalla. Pero no había dolor que pudiera interponerse en su camino. El dolor era lo que lo mantenía con vida. Le daba fuerzas y voluntad para seguir adelante y recuperarse, por lo que por fin pudo volver. Finalmente podría terminar con su objetivo y destruir su aldea natal, la que no merecía seguir existiendo.
Apretó los dientes, recordando su plan. Ya se sentía mejor, pero aún estaba débil. Tenía que encontrar a alguien que compartiera su objetivo, o que estuviera dispuesto a ayudarlo. ¿Juugo y Suigetsu formarían parte del equipo Taka si los encontraba?
No. Tenía que empezar de nuevo.
De repente recordó a la Hyuuga de nuevo. Era una kunoichi fuerte, y juntos, el Sharingan y el Byakugan, podrían ir lejos. ¿Podría hacer algo para convencer a un miembro de ese clan de pasarse a su lado? ¿Y si los amenazaba? Pero ¿con qué? no tenía nada que ofrecer en este momento. Y estaba seguro que ellos preferirían morir antes que ayudarle.
Pero se dio cuenta. Genjutsu. Podía manipularlos. ¿Sin embargo, podría usarlo en los Hyuuga? tenía que intentarlo. Sasuke se levantó y caminó a la pésima excusa de colchón que era su cama. Se tumbó en ella, cerrando los ojos. Tenía que descansar para recuperar fuerza. Tenía trabajo que hacer.
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—Gracias por dejarnos pasar la noche aquí, Tsuchikage.
Tenten se inclinó ante el líder de la aldea oculta de la Roca. El pequeño anciano levantó la mano, flotando en el aire.
—Los ciudadanos de Konoha siempre serán bienvenidos aquí. Ahora descansen, ya le he enviado un mensaje al Hokage. Un escolta vendrá pronto.
La chica volvió a inclinarse y esperó a que el hombre abandonara la habitación que les había dado. Luego se tiró sobre uno de los sofás y se frotó los ojos.
—¿Qué diablos pasó? Hinata no suele salirse de las formaciones, ¿qué es lo que vio?
El resto se mantuvo en silencio. Habían visto las marcas del fuego y electricidad en su chaqueta. Solo conocían dos personas que manejaban esos dos elementos, y no había forma de que Kakashi hubiera intentado nada por el estilo. Todos sabían quién era el otro sospechoso, pero ninguno era capaz de decir su nombre.
—¿Por qué es importante? Lo más importante es haber llegado a tiempo. Podría haber muerto —Kiba hundió su rostro entre sus manos. Si algo le hubiera pasado a la heredera de los Hyuugas, no hubiera podido vivir con la culpa.
Lee y Shino estaban en silencio. Desde la cuarta Guerra Shinobi, el libro Bingo tenía un nombre en la parte superior. Todo el mundo buscaba a Uchiha Sasuke. Todas las naciones querían su cabeza, sus ojos... Su poder. Pero el Aburame sabía muy bien por qué su compañera había ido tras él. Ella quería hacerlo volver, por el amor que sentía por Naruto.
Tsunade había dado su vida para salvar al resto de los Kages durante su pelea con Madara. Todo el mundo lloró su muerte, y un nuevo líder para la aldea había sido nombrado. Sin duda, después de todo lo que había hecho, la primera opción era que Uzumaki Naruto liderara Konoha. Todos lo aprobaron y él los sorprendió cuando declinó la oferta. El Jinchuuriki se había negado por una única y simple razón, no había logrado su objetivo. Había perdido a Sasuke y no había logrado salvarlo de su propia ira y venganza. El rubio no podía convertirse en Kage si ni siquiera podía salvar a su amigo
Aquello no les sorprendió. La gente no estaba contenta con su decisión, pero podían entenderlo. Eso era el por qué, habían puesto como Hokage a Hatake Kakashi. Pero el hombre explicó que solamente estaría en aquel puesto hasta que Naruto cambiara de opinión. El hombre enmascarado incluso se negó a que su rostro fuese tallado en la montaña.
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El sol acababa de ocultarse al día siguiente, cuando el grupo de Konoha fue llamado por el Tsuchikage. El ex equipo 7 acababa de llegar. Sakura fue corriendo al edificio médico, donde Hinata seguía descansando.
—¿Qué pasó? —los ojos azules de Naruto estaban preocupados.
—Todavía no estamos seguros. Hinata nos lo contará cuando despierte. Será mejor si podemos ir a Konoha lo antes posible.
Sai deshizo el jutsu y el pájaro gigante que los había llevado a la Tierra se convirtió en un charco de tinta. Se dirigieron al hospital, justo para encontrarse a la kunoichi de cabello rosa abandonando el edificio, acompañada de Hinata. Akamaru saltó, ladrándole a la joven y lamiéndole la palma de la mano. Ella sonrió, pero tan pronto como vio la sonrisa del Uzumaki, miró al suelo, escondiendo su rostro bajo una cortina de cabello negro.
Sin embargo, Shino no perdió nota del acto. La herida se había cerrado y parecía que la Haruno había hecho algo porque el corte era apenas notorio. Pero hacía que el rostro de la joven luciera extraño. La rugosidad de aquella cicatriz no combinaba con sus tranquilas y puras facciones.
Se despidieron del anciano flotando, Sai abrió su pergamino y aparecieron cuatro gigantes aves. Sakura insistió en viajar con la Hyuuga herida, Kiba apenas pudo convencer a Akamaru para subir al animal de tinta. Pronto, todos estaban camino a Konoha.
Sakura no podía dejar de notar que la Hyuuga parecía estresada. No era una persona habladora, pero parecía más tranquila ahora. Cuando llegaron a la tierra del Fuego, el sol brillaba. Habían viajado toda la noche. Y, sin embargo, cuando finalmente aterrizaron en la aldea de la hoja, Hinata se negó a ir al hospital. Se volvió hacia Naruto y, con el más profundo rubor, con el rostro oculto parcialmente por su cabello.
—N-Naruto-kun, ¿podrías venir conmigo a informar al Hokage?
El rubio tenía la intención de hacer exactamente eso, por lo que se limitó a asentir. Los dos caminaron en silencio y pronto llegaron a la torre Hokage. Kakashi aún llevaba su máscara, como siempre. Sonrió cuando vio que entraron en su oficina y despidió a su secretaria.
—Por favor, tome asiento, Hinata-san.
La chica obedeció y vio como Naruto se sentaba a su lado.
—¿Cómo te fue en tu misión?
—Es... Me fue bien. Hemos entregado el paquete al Kazekage, sin problemas.
—¿Pero te atacaron?
—No exactamente... —Hinata tomó una respiración profunda y jugó con el extremo de la capa que Sakura le había dado. Exhaló y fijó sus ojos en el hombre de cabellos plateados— En nuestro camino nos encontramos con Uchiha Sasuke.
El shock fue tan grande en Kakashi que incluso su máscara no pudo ocultar su reacción.
Los ojos blancos se volvieron hacia el Uzumaki. —Él está vivo.
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Fin Capitulo Dos.
Notas: ¡hola a toda mi gente hermosa! ¿cómo han estado? Tiempo sin actualizar, pero la verdad es que estuve tratando de avanzar lo más que pude de la historia, para así después cuando vuelva a clases, pueda tener capítulos para ustedes. La noticia triste que les voy a dar es que… es marzo, lo cual significa que vuelvo a clases, y ya saben, el tiempo escaseara, pero, aun así; tratare de actualizar siempre que pueda, por lo tanto, sean buenitos y ténganme paciencia.
Otra cosa, dado que tengo últimamente muchas personas agregaron a follow o a favoritos, pero no dejan comentarios, me voy a poner bien nazi para estas cosas, así que, si no veo apoyo por parte de ustedes lectores fantasmas/ninja, pues entonces voy a dejar las cosas hasta aquí. Yo no les estoy pidiendo revius gigantescos, con solo decirme que esto les gusto, está bien, no creo que eso les quite más de cinco segundos de sus vidas. Porque saben que, cuando solo me dan favs o follow yo siento que me están diciendo "meh esto no es bueno, pero veamos si en el próximo mejoras", así que, por favor, dejen de ser malas personas y comiencen a comentar las historias que leen, créanme que nosotros los fanfickers nos sentimos muy contentos cuando sabemos
Guest cinthya: hola, me alegra que te gustara la historia
Guest Guest: sinceramente yo también espero poder terminar esta historia XD
Guest Lizeth de Uchiha: que bueno que te gustara la pelea.
Guest hina-chan: hola, pues gracias.
Guest Guest: oh vaya, gracias.
Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
