Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.

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Hinata no podía moverse. Los ojos rojos la miraban, atravesándola como si fueran kunai envenenados. Alternaban entre ella y Naruto, y la maniática sonrisa en el rostro del hombre la aterraba aún más. El resto de los integrantes del equipo se unieron a ellos, pero nadie hizo algún movimiento para iniciar la batalla. El Nara miró al muchacho de cabello negro, su silueta emergía de entre las sombras. Sólo la luz de la luna hacía que resaltaran sus ojos rojos, haciendo que pareciera un monstruo.

Shikamaru no corrió el riesgo de acercarse demasiado. Miró a Kiba y a Sai, que estaban cerca, pero no lo suficiente. Esta era la pelea de Naruto. Ellos sólo estaban allí para protegerlo durante el viaje. Además, Shikamaru sabía a ciencia cierta que no tenían posibilidad alguna contra el Sharingan, de ninguna manera. Si pudieran hacer la formación Ino-Shika-Cho, quizás. Sin embargo, estaba agradecido que la joven de su equipo no estuviera en aquel lugar en ese momento. Se podría volver demasiado problemático.

—Ahora, ¿quién quiere ser el primero? —La voz de Sasuke rozaba la histeria. Desenvainó la espada Kusanagi, ubicada a su espalda, y los miró con los ojos entrecerrados, como un loco.

Naruto miró a Hinata, confuso.

—Esto es entre tú y yo, Sasuke. No tiene nada que ver con ella. —El rubio dio un paso al frente, tapando a la Hyuuga con su cuerpo. Con un gesto amable, le tocó el hombro, intentando hacer que ella diera un paso atrás. Sin embargo, la joven no se movió. Era como si no hubiera notado a Naruto en absoluto...

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Hinata miró al Uchiha hacer un gracioso movimiento con su espada. Sintió a Naruto delante de ella, y cómo la tocaba, pero no tenía intención de moverse. Tenía que acabar toda esa noche. Haría todo lo que estuviera en sus manos para llevar a Sasuke a Konoha, vivo o muerto.

—Hinata-chan, ve con Kiba. No podré protegerte si te quedas aquí.

—Los tiempos han cambiado, Naruto-kun. No es necesario que me protejas.

Aquello sorprendió al Jinchuuriki tanto que se volvió para mirarla. El Uchiha no podía perder aquella oportunidad y avanzó, sólo para toparse contra un muro invisible que lo lanzo hacia atrás. Hinata había saltado delante del Uzumaki para protegerlo.

Sasuke cayó sobre sus pies como si fuera un gato y miró a la chica. Ella lo miraba directamente, y él se arqueó sobre su propio cuerpo, riendo ruidosamente. Aquel sonido le heló la sangre a Hinata, haciendo que temblara brevemente.

—Quizás tú eres el que debe dar un paso atrás, Naruto. No te preocupes, estaré encantado de matarla ante tus ojos.

Pero no podía hacerlo. Por mucho que quisiera, su plan era más importante. Le había jodido que aquel tonto apareciera allí. Se suponía que los Hyuuga lo perseguirían, no la persona más molesta que él pudiera imaginar. El Uchiha suspiró y miró al joven. Era un obstáculo que debía atravesar lo más pronto posible.

Por mucho que el usuario del Sharingan quisiera pelear contra él, no podía correr el riesgo. Naruto era demasiado fuerte. El chakra del Kyuubi lo envolvía, y por eso él ahora estaba en perfectas condiciones. A diferencia de él mismo. Si peleaban, probablemente no sobreviviría, especialmente cuando no podía usar su brazo izquierdo... Sasuke apretó los dientes y agarró la espada con su brazo derecho con fuerza, para controlarla mejor. Tenía que acabar con aquello rápidamente.

Tomando impulso, corrió hacia el rubio, que sólo tenía un kunai pequeño en la mano. Saltaron chispas cuando ambos metales chocaron. De repente, la Hyuuga apareció a su lado izquierdo, justo para golpearle en el cuello. El joven de cabello negro se apartó en el último momento, siseando.

—Jugando sucio, ¿eh? Está bien para mí.

Pero no lo estaba. Podía pelear contra Naruto, pero con la mujer atacándole al mismo tiempo corría el riesgo de perder el otro brazo, o algo peor. Tampoco sabía cuándo la otra parte del grupo podría decidir tomar parte en la batalla. Cinco contra uno no era algo que él pudiera manejar en este momento. La luz púrpura vibró en la oscuridad cuando activó su Susanoo. Tenía un plan.

Saltando sobre Naruto nuevamente, le obligó a tomar la forma del Kyuubi. Estaba preparado para eso. Concentrando todo su odio, sintió el espíritu del esqueleto envolviéndolo. Atacó de nuevo, y vio a la heredera Hyuuga aprovechar cada oportunidad que tenía para golpearlo. Parecía decidida a ir contra su cabeza, seguramente pensando que ese golpe lo dejaría inconsciente. Ataque tras ataque, vio que el Jinchuriki empezaba a quedarse sin oportunidades, e intentó dejarlo fuera de combate. Tenía que darse prisa.

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Naruto tenía que ser cuidadoso. La última vez que había utilizado demasiado aquel poder, había asesinado a Obito y a Madara. Pero tenía que conseguir dejar con vida a su amigo. También tenía que tener cuidado de no golpear a Hinata por error, aunque estaba extremadamente impresionado de cómo, fácilmente, ella iba saltando a alrededor para golpear al Uchiha de forma perfecta.

Un poderoso golpe lanzó al Uzumaki contra el suelo. Cayó sobre su espalda, perdiendo el aire de sus pulmones. Se levantó de inmediato, mirando a Sasuke aparecer tras una nube de humo, empuñando su espada contra él. El poder de Susanoo se sentía muy pesado. Naruto jadeó y corrió hacia atrás. Aquel golpe le hizo toser, y algo lo lastimó en los ojos. En ese momento no podía ver a su contrincante, por mucho que recorriera con sus ojos azules aquel paraje.

El aire frío le recorrió el cuello mientras el último Uchiha saltaba a su espalda. Era el hombre más rápido que había conocido Naruto. El rubio intentó volverse sobre sí mismo, pero era demasiado lento. Con la empuñadura Sasuke lo golpeó en la cabeza, dejándolo inconsciente.

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Hinata frunció el ceño. Miraba el cuerpo ante ella, sentía las rodillas débiles.

Uchiha Sasuke había fallado su ataque. Había pretendido golpear al Uzumaki, y desaparecer segundos antes de que Hinata pudiera golpearle. De inmediato, la mano de la joven se llenó de chakra y corrió hacia el Jinchuriki, a quien podía ver claramente a través de su Byakugan. Era un desastre. La joven dio un paso atrás, pero se chocó con algo. Antes de que pudiera reaccionar, notó cómo algo le daba en el cuello. El usuario del Sharingan la tenía cogida del cuello con su mano derecha, mirándola mientras se retorcía para quedar libre. Hinata podría golpearlo. Sin embargo, si ella bajaba las manos a su cuerpo, él podría torcerle el cuello. La heredera Hyuuga intentó golpearlo en el estómago, pero no surtió efecto.

Su mirada se volvió negra, y su Kekkei genkai no la ayudó. No quería morir de esa forma. No podía dejar que asesinaran a Naruto. Dio un codazo de nuevo, pero era como si golpeara un muro. Viendo la siniestra sonrisa en el rostro del hombre, Hinata cayó en las tinieblas.

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Debería haber matado a Naruto. Sin embargo, no le preocupaba. Con la Hyuuga a su lado, podría devolverle el golpe cada vez que quisiera. Tan pronto como se adentrará en su cabeza con un genjutsu.

Sasuke corría entre pequeños cráteres entre las rocas. Había recorrido aquellas tierras lo suficiente como para conocer los atajos. El resto del grupo de Konoha iba tras él, pero no lo podrían seguir demasiado tiempo. Era demasiado rápido para ellos, y si no usaba chakra, les sería imposible rastrearlo. Además, aquel paraje enmascaraba su olor, de modo que ni siquiera aquel enorme perro podría seguir su rastro mucho tiempo.

El hombre rio. El estrecho corredor estaba a oscuras, pero podía ver perfectamente con su Sharingan. Había salido mejor de lo que esperaba. Había llevado a la inconsciente Hyuuga sobre su hombro derecho sin ninguna señal de que fuera a despertarse. ¡El resto del plan iba a ser demasiado fácil!

Además, Naruto iría tras él. El resto movería cualquier roca en aquel lugar para encontrarlo. Tenía que improvisar. El Uchiha cogió aire profundamente y miró hacia el túnel que había en aquella larga cueva. Tenía un largo viaje que hacer. Al menos, la mujer que llevaba sobre sus hombros no era muy pesada.

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Naruto abrió sus ojos. Le tomó un tiempo darse cuenta de que alguien le estaba golpeando con la mano en las mejillas con fuerza. Había alguien gritando a su alrededor, haciendo que le dolieran los oídos. Las estrellas sobre ellos eran tan bonitas.

—¡Despierta de una vez, joder! —los ojos azules se encontraron con el Nara, que lo abofeteó una vez más, causando efecto al fin. Intentó levantarse, pero su cuerpo no estuvo de acuerdo. Su visión se nublo y su cuerpo convulsionó de forma extraña. Había perdido totalmente el control de sus extremidades.

—¿Qué demonios ha pasado?

—¡Te voy a decir lo que ha pasado! —Shikamaru lo agarró, pasando uno de sus brazos por su cuello para ayudarle a levantarse, y él vio la molestia en su rostro—. ¡Él se la llevó!

—¿Qué?

—¡Ese bastardo se llevó a Hinata! No sé lo que hiciste, pero cuando Sai dibujo un pájaro para levantar esa mierda, ellos ya se habían ido.

El maestro de las sombras lo levantó y lo puso sobre una roca. El Uzumaki cayó sobre su espalda, mirando el negro cielo, dándose cuenta lentamente de lo que había pasado. Habían encontrado a Sasuke. Y él había estado esperándolos. Habían luchado, y él sólo había pretendido golpearlo por la espalda. Pero Naruto conocía demasiado bien los ataques de Sasuke, y esos no eran típicos de él. Era por Hinata. El Uchiha había usado a la chica, haciéndola caer en una trampa para que golpeara a la persona incorrecta.

Sus ojos se abrieron con fiereza. Se sumió en el chakra del Kyuubi, y el Jinchuriki regeneró su fuerza y el control de su cuerpo. Cerró los ojos, intentando rastrear el camino que había seguido su amigo. Pero no pudo hacerlo.

—No podemos sentirlo. —Miró a Shikamaru.

—¿Dónde están los demás?

—Sai está sobrevolando los alrededores, intentando encontrarlo. Kiba y Akamaru están tratando de oler el rastro de Hinata desesperadamente, pero esta humedad no ayuda. —Naruto siseó y golpeó la gran roca, volviéndola escombros.

—Manda una nota a Kakashi-sensei. Voy a encontrarlos.

Creó 20 clones de sombras y empezó a correr, dejando al Nara solo. Aquello era un desastre.

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Aquello era perfecto. Sasuke había llegado al lugar más seguro para pasar el resto de la noche. El sol estaba empezando a salir, pero el cielo ya brillaba lo suficiente como para que se le viera. Sin embargo, no tenía necesidad de preocuparse por ello.

El aire frío ayudaba a su estado de ánimo. Había salido del mundo shinobi y empezaba a estar al límite del Reino del Oeste. Había localizado a personas con chakra fuera, cuando él se escondía allí. De todas formas, aquella tierra era pacífica. Si él no se inmiscuía en sus asuntos, ellos no lo harían tampoco.

Además, era invierno. Había corrido al norte y ahora podía ver la nieve y el hielo. Sabía exactamente dónde tenía que ir. Miró a los picos altos en la distancia, a su espalda, que indicaban el límite del País de la Tierra. Era un extraño en las tierras del oeste, pero si todo iba como había planeado, no habría problemas.

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Cuando Hinata abrió los ojos, apenas pudo ver algo. Había grietas a su alrededor que le mostraban pequeños rayos de sol, pero estaba muy oscuro para ella como para saber lo que estaba pasando.

¡Así que la había golpeado! ¡Había estado luchando con Sasuke! Naruto había caído inconsciente por su técnica del puño suave y había caído al suelo. El hombre de cabello negro la había recogido, mirándola con una sonrisa histérica.

Involuntariamente había intentado deshacerse de él, pero le dolía el cuello, haciéndolo imposible. Sus brazos, en ese momento, estaban amarrados a su espalda. Se encontraba sentada en una pequeña silla de madera, con los pies atados, inmovilizando sus piernas también. Intentando desatarse, lo único que consiguió fue dañar sus muñecas.

¿De todos modos, dónde estaba? La chica activó su Byakugan y miró a su alrededor. ¿Nieve? ¿Hielo? ¿Era aquello el País de la nieve? ¿Cómo había acabado allí?

La heredera frunció el ceño, escucho un sonido tras ella. Un extraño murmullo se convirtió en una ligera risa, llena de locura. Aquello explicaba todo.

Uchiha Sasuke caminó hasta ponerse frente a ella, y se encontró mirándola a los ojos. Su Byakugan seguía activo, no podía perder detalle de los cursos de chakra del joven, completamente inconstantes y erráticos. Él en sí mismo era un desastre.

—¿Has dormido bien?

—¿Dónde estoy? —El moreno enarcó una ceja y caminó fuera de su vista, apoyándose en una pared, oculto entre las sombras.

—Vamos, Hyuuga, ¿contestándome con una pregunta? Alguien podría pensar que has perdido tus modales. —No contestó, era obvio que estaba jugando con ella.

—¿Dónde está Naruto?

—¿Estás preocupada por casi matarlo?

—¿Por qué estoy aquí?

La joven pudo ver sus ojos rojos en la oscuridad. Era la persona más inestable mentalmente que hubiera conocido. Ella estaba con un shinobi loco. Mirándolo, intentó pensar. Creó una fuerte corriente de chakra entre sus extremidades y las desató, rompiendo las cuerdas y los extremos de sus ropas en pequeños trozos. Saltó, e inmediatamente fue a atacar al hombre que estaba ante ella, intentando golpearlo con la técnica del puño suave: golpe de leones gemelos. El hombre se protegió, pero ella volvió a atacar.

Parecía que se encontraban dentro de una pequeña construcción abandonada. Estaba sucia y había grietas por todas partes. Él era muy rápido, pero con su brazo izquierdo inmóvil, Sasuke no podría hacer demasiado contra ella en aquel lugar tan pequeño. Tanto Amateratsu como Susanoo podrían poner en peligro su propia vida allí adentro.

Hinata viró sobre sí misma y saltó de nuevo, evitando la espada de Sasuke. Se las arregló para golpearlo, tirándolo al suelo. Antes de que pudiera levantarse, las palmas de la mujer estaban situadas en su cuello.

Hinata parpadeó mientras miraba sus ojos rojos. De algún modo, él estaba delante de ella de nuevo, y se encontraba sentada en la silla, con sus manos y piernas atadas. El hombre seguía con el rostro impasible, mirándola, y su cercanía la hacía sentir incómoda. ¿Había luchado contra él? ¿No? ¿Qué había pasado?

—Perfecto. Parece ser que, a pesar de tu Byakugan, puedo someterme a un genjutsu.

¿Genjutsu? Hinata intentó apartarse con la silla incluida para tomar distancia de aquel hombre. ¿Cómo podía caer ante un genjutsu? ¿Su Byakugan no bloqueaba ese tipo de ataques? Tenía que encontrar la manera de salir de ahí. Volviendo a aplicar chakra en sus extremidades y liberándose, volvió a atacarlo. Lo golpeo en el rostro, y en el abdomen... Luego volvió a estar sentada en la silla. Él seguía frente a ella, y su ufana sonrisa la asustó.

—Seré lo más claro posible. —Su voz apenas era un susurro—. Arregla mi brazo o repetiré esto hasta volverte completamente loca.

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Fin Capitulo Cinco.

Guest Andrea: me alegra que te gustara, y lamento la gran tardanza.

Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo