Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.

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Kakashi miró a Shikamaru, los papeles en aquel escritorio habían perdido su interés. Había esperado que Naruto volviera arrastrando a su testarudo amigo por el cuello, o incluso había pensado que alguien pudiera haber llegar herido por culpa del Uchiha. Estaba seguro de que el portador del Sharingan no se encontraba allí. Pero que hubiera capturado a Hinata y que hubiera desaparecido, era la última cosa que pensaba que pasaría.

Esto no tiene ninguna lógica

El hombre se ajustó la bandana en su frente para poder verlo con los dos ojos. Miró al Nara caer en la silla frente a él, abriendo la boca y sudando. Estaba demasiado nervioso.

—¿Y Naruto?

—Fue tras ella inmediatamente tras recuperar la consciencia. No lo hemos visto, ni hemos oído nada de él desde entonces.

—¿Qué hay de Kiba?

—Todo su clan ha salido hacia el País de la Tierra. Sus perros son los mejores rastreadores. El Clan Aburame también tiene a sus insectos sobrevolando el País del Viento. Más allá, nada. —Hatake Kakashi se frotó el rostro y miró hacia abajo. Acababa de recibir una carta de Hyuuga Hiashi demandando una comparecencia, una explicación y la acción inmediata. ¿Por qué todo lo que hacían para proteger al Uchiha y traerlo de vuelta; se volvía un completo desastre? Antes de que el hombre de cabello blanco pudiera despedir al domador de sombras con instrucciones, la puerta de su despacho se abrió con estruendo.

—Hokage-sama, tenemos que hablar. —El Nara no necesitó que le miraran por segunda vez. Se levantó y abandonó la habitación lo más pronto posible, dejando la silla que había ocupado para el líder del Clan Hyuuga.

—Hiashi-sama. —Empezó Kakashi.

—¿Dónde está mi hija? —El Hokage apartó la vista—. Hasta donde yo conozco, Inuzuka, fue lo suficientemente amable de hacerme saber de la situación, la enviaste en una misión suicida.

—No es verdad. Ellos sólo tenían que... buscar a cierta persona. Fue acompañada por algunos de nuestros mejores shinobi, incluyendo a Naruto...

—Quien parece al parecer, también se ha perdido.

El ninja copia suspiró—. Él fue tras ella.

—Mi pregunta es... ¿Por qué se ha perdido? ¿A quién tenían que buscar? —Kakashi levantó la vista y miró directamente a los ojos blancos ante él. No había otra salida, tenía que decirle todo a ese hombre. Era su hija, la heredera del clan. Además, Hiashi era uno de los hombres influentes de Konoha. Tenía que saberlo.

—Cuando Hinata volvió de su última misión, reportó que había encontrado el paradero de Uchiha Sasuke. Ella, junto con Naruto y algunos otros, fueron enviados tras él. —Los ojos blancos lo miraron con gesto salvaje. Las venas alrededor de los ojos del hombre aparecieron, llenando de furia su rostro, normalmente calmado.

—¿Mandaste a mi hija tras el traidor Uchiha?

—Sí.

Por un momento, Kakashi sintió que necesitaría proteger su propia vida. Sin embargo, sólo vio cómo el hombre tiraba la silla al levantarse y abandonaba la habitación sin decir nada más. Aquello era malo. Realmente malo. Tenía que reunir al consejo una vez más.

De todas formas, seguía sin poder entender la razón por la que Sasuke quisiera raptar a la heredera Hyuuga. ¿Estaba interesado en su Byakugan? No, no podía ser eso. ¿Querría cambiar su libertad negociando la vida de la Hyuuga? ¿O simplemente se había vuelto tan loco como para llegar al punto de sólo querer tener un juguete más?

Kakashi se levantó de golpe y abandonó la habitación. Tenía que arreglarlo.

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Ella no está aquí.

—¿Entonces dónde está?

Aquí no.

Naruto apretó los dientes y pateó la mesa de madera. En su modo Kyuubi, despedía una luz que llenaba aquel lugar oculto entre las sombras. Alguien había estado allí, había vivido allí, pero no podía ver ninguna pertenencia personal. No sentía ningún rastro de chakra. Cualquiera pudo haber estado ocupando ese lugar.

Deja de perder el tiempo. Puedes seguir buscándola o tomar un descanso. Has estado corriendo durante dos días seguidos.

Kurama era realmente molesto en este tipo de situaciones. Él era el Nueve Colas. No podía dejar que ese chico arrogante lo sometiera tan fácilmente, corriendo de un lado a otro tras la poseedora del Byakugan. Por otro lado, el zorro le daba a Naruto chakra, y ahora empezaba a sentirse cansado.

—No. No descansaré hasta que la encuentre.

Si te debilitas por estar exhausto, te mataré.

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Hinata cerró los ojos, dejando caer su cabeza a un lado. Le dolía el corazón, las muñecas, su cuerpo entero se sentía pesado y frío. Su chaqueta no la abrigaba lo suficiente.

Además, el hombre que estaba ante ella tenía un abrigo, y no parecía notar el frío ártico en aquel pequeño espacio en que se encontraban. La chica abrió los ojos, no estaba segura si seguía dentro de un genjutsu o no. Miró su brazo izquierdo, oculto tras el abrigo beige, pero obviamente inmóvil.

—¿Lo has reconsiderado?

—No te ayudaré de ninguna manera, incluso si eso me cuesta la vida.

—Muy bien... —Antes de que pudiera reaccionar, la espada que solía llevar le atravesó el abdomen. El Uchiha ajustó el mango para girar la espada dentro del cuerpo de la chica para hacer la herida más profunda. Dio un paso atrás, divertido por su obra.

El hombre vio cómo la chica apretaba los dientes, la sangre goteaba de su boca, manchando su chaqueta. Sus ojos se entrecerrados, el dolor paralizo todo su cuerpo. Pasó un tiempo antes de que ella lo mirara. Respiraba con dificultad y le dirigió una fría y acusadora mirada.

—Te he dicho... que no te ayudaré... incluso si muero por ello. —Aquello enfadó al hombre. Se agachó de nuevo, los ojos rojos se posaron en la larga cicatriz de su mejilla. Se veía extraña en ella, aunque no podía entender por qué.

—¿Por qué te sacrificarías por algo tan estúpido? —Parecía que ella no esperaba esa pregunta. Podría ser eso, o simplemente necesitaba tiempo para coger fuerzas y poder contestar. El dolor de su estómago se hacía más intenso.

—Por Naruto-kun.

—¿Naruto? —Parpadeó, obviamente confundido—. Honestamente, no podías haberme dicho algo más estúpido.

Agarró su espada y la sacó de su cuerpo de un rápido movimiento y miró cómo chorreaba la sangre. Hinata vio cómo él examinaba el metal con fascinación. Se llevó a Kusanagi cerca de su rostro y dejó caer las gotas de sangre directamente en su boca. La heredera miró hacia otro lado, sintiéndose enferma. El hombre frente a ella era un completo psicópata.

—¿Qué quieres de mí?

—Así que, ¿morirías porque tengo un punto de vista diferente del Dobe?

—Te he preguntado algo antes. —Sasuke movió sus ojos desde la espada hacia ella, y con un movimiento ligero la puso en su vaina de nuevo.

—No estás en posición de ordenar, princesa Hyuuga. —Hinata miró a otro lado. Cada vez que él le hablaba, su rostro se acercaba demasiado al suyo, y la hacía sentir demasiado incómoda. El hombre cogió su rostro entre sus dedos y la obligó a mirarlo—. Contéstame.

—Sí. Moriría por él. —Con sorpresa, el ultimo Uchiha le soltó y dio unos pasos atrás, dándole la espalda. Cuando dejó de sentir dolor, suspiró. Había sido otro genjutsu. No podía evitarlos... al menos, no todavía. Miró a su alrededor, dándose cuenta de que el hombre se había sentado frente a ella en el suelo. Su brazo útil descansaba sobre su rodilla, y una imperturbable y seria expresión llenaba su rostro.

—¿No estás cansada todavía?

Lo estaba. Pero Hinata sabía que podía aguantar más, tendría más posibilidades si conseguía cansarlo a él también. Por otro lado, estaba segura que el resto la estaría buscando. Si pudiera distraerlo, los encontrarían y podrían enfrentarse a él fácilmente.

El hombre frente a ella suspiró. Se levantó y acomodó su abrigo, cerrando la distancia entre ellos en solo unos pasos. Con calma, aquella expresión inmutable fue reemplazada por una de rabia. La agarró por el cabello y la levantó para que pudiera mirarlo directamente a los ojos.

—Nadie va a encontrarte aquí. Si huyes, morirás. Arregla mi brazo y puede que deje de jugar con tu mente antes de que la pierdas completamente.

Después volvió a dejarla de un empujón en la silla, hasta que perdió el equilibrio y cayó sobre su espalda. Sus muñecas crujieron al soportar el peso de su propio cuerpo. Se las arregló para cortar las cuerdas con un trozo de madera astillada y junto chakra en sus palmas, dirigiéndolas hacia el pecho del moreno. Sasuke cayó hacia atrás, agarrándola para mantener el equilibrio y de paso, rompió la ropa que llevaba ella. La joven saltó sobre e intentó golpearlo, pero él con agilidad la tomo por su muñeca y la retorció. Gritó mientras sus huesos se rompían bajo la presión. Intentó apartarlo, pero sólo consiguió golpearse contra el suelo. Sasuke no esperó para saltar sobre ella, agarrándole la otra muñeca con la misma mano. Levantó sus brazos sobre su cabeza, apoyándolos contra el suelo de madera. La aprisionó contra el suelo con el peso de su propio cuerpo y la miró, demasiado enfadado por su comportamiento.

Involuntariamente, Hinata se sonrojó. Nadie había estado tan cerca de ella físicamente, y ese hombre era la última persona que dejaría que la tocara. Se revolvió y siseó, pero él era más fuerte que ella. Activó su Byakugan, e hizo salir chakra de cada poro de su cuerpo, pero pareció no dañarlo. Necesitaba sus manos para utilizar sus técnicas.

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El Uchiha la miró, el Sharingan brillaba con la pequeña luz. Aquella mujer era muy débil. Podía provocarle grandes daños con sus ataques de chakra, pero físicamente no era lo suficientemente fuerte como para poder apartarlo.

Sasuke vio cómo se retorcía y no pudo evitar reírse. El histérico sonido llenó el aire frío e hizo que ella temblara. No se había divertido tanto en bastante tiempo. El hecho de que ella se sintiera tan incómoda le agradaba. Se agachó de nuevo, juntando su rostro al de ella.

—Mi brazo por los tuyos. Arréglalo y no te romperé ninguno de los dos.

No era un genjutsu. Al menos, aquello era la realidad. Sólo tenía una opción ahí, y por mucho que no quisiera hacerlo, no tenía otra opción. Hinata cogió aire y concentró chakra, situándolo en su frente. Aquello inmediatamente empezó a provocarle un incesante dolor de cabeza, pero tenía que hacer algo. Volviendo a respirar, le dio un cabezazo al Uchiha, haciendo estallar todo aquel chakra contra él. Por un instante sus ojos rojos parpadearon de rojo a negro. Luego, se volvieron totalmente negros. El hombre cayó sobre ella, totalmente inconsciente.

La Hyuuga permaneció tumbada durante un momento, intentando aclarar su mente. Apenas podía respirar, con él sobre su cuerpo. Hinata se lo quitó de encima usando toda su fuerza, intentando no pensar en el hecho que lo estaba tocando. Justo después, cuando se levantó, se dio cuenta que esa había sido la peor idea que había tenido. Aquel ataque le había hecho tanto daño a su oponente como a ella. Se frotó la frente e intentó levantarse de nuevo, teniendo éxito en su cuarto intento. El hombre en el suelo estaría dormido al menos por un par de horas más, así que tenía suficiente tiempo para conseguir ayuda. Después de todo, el País del Hierro tenía buenas relaciones con Konoha. Podría enviar una carta a su casa desde allí.

Hinata reunió todas sus fuerzas para poder curar su brazo. Curando su muñeca rota, se fue de la pequeña casa, dirigiéndose a aquel páramo salvaje.

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Rohan y su hermano se habían estado escondiendo en la nieve por horas, esperando que no pasara nadie. Parecía que volverían con las manos vacías. El hombre se levantó y quitó la nieve que lo cubría para ocultar su presencia.

—No ha habido suerte. Estoy empezando a pensar que estabas borracho cuando viste ese gran halcón que nos dijiste.

—Te lo dije, no estaba borracho cuando lo vi. Era gigantesco. —Elric se quitó la nieve del abrigo y suspiró. Empezaba a dudar de sus propios recuerdos.

—Volvamos. Tenemos que ir a la taberna y comer algo, tal vez luego podamos ver algún pájaro gigante. —El rubio alto sonrió un poco y flexionó sus codos. Echando un último vistazo a su espalda, función el ceño.

—¿Rohan?

—¿Qué? ¿Es una foca gigante ahora? —Y entonces, su hermano se quedó totalmente paralizado.

En las tierras del norte todo solía estar en verdadera calma. Nunca pasaba nada en la pequeña aldea del cuero. La gente se preocupaba de cosas pequeñas, así que cualquier cambio los sorprendía.

Los dos hombres miraron a la fantasmagórica criatura que caminaba a la distancia. Allí todos tenían vista de águila, cuerpos fuertes, y cabello claro. Y aquella persona no era uno de ellos.

Rohan fue el primero en saltar del agujero en el que se encontraban. Se aproximó a la mujer muy rápido, mirándola. Pronto, su hermano y otros tres de su grupo estaban a su lado, rodeando a aquel extraño. Su cabello era muy oscuro y realmente largo, y se movía como si fuera humo, producto de los vientos fríos. Sus ojos eran extraños, blancos, como si fuera un fantasma. Su rostro era tan bonito como el de una ninfa, sus mejillas estaban sonrojadas y tenía los labios llenos, parecía una diosa. Además, una profunda cicatriz descansaba en su mejilla, totalmente en discordancia con el resto de sus suaves facciones. La mujer estaba estremeciéndose, obviamente sus ropas no eran lo suficientemente gruesas para aquel tiempo. Parecía débil, como si estuviera sufriendo. Vio a los hombres y les habló suavemente en una lengua que ellos no entendieron.

—¿Quién eres tú? —Elric dio un paso al frente y ella retrocedió. Los miraba interrogante, obviamente sin entenderles—. ¿Qué deberíamos hacer? —Le preguntó a su hermano, volviéndose hacia él.

—¿No es obvio? Es una intrusa en las tierras del este. Tenemos que tener cuidado, debemos hacer algo antes de que sepan que llego aquí en primer lugar.

El hombre alto crujió su cuello, analizando a la persona que había ante él. Se aproximó a la mujer y acercó la mano hacia ella. Observó cómo la curiosa expresión de la joven se volvía a una alertada, para ser reemplazada por una de dolor. Luego, cayó al suelo, completamente sin vida. El hombre había drenado completamente su chakra. Tomando una profunda respiración, Rohan sonrió, sintiendo aquella extraña esencia dentro de él. La cogió de entre la nieve y la cargó en sus hombros.

—Vamos a divertirnos un poco.

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Fin Capitulo Seis.

Notas: ¡Hola gente bella! ¿Cómo han estado? ¡Uy! Esta vez si que me pase con la tardanza, lo siento por eso, pero estuve tan ocupada con mis clases y cuando tenía tiempo libre estaba tan cansada que me ponía a dormir o a hacer otras cosas para relajarme. Y cuando salí de vacaciones de invierno, debo reconocer que estuve muy perezosa y que no les preste mucha atención a mis historias, y me pase todas las vacaciones leyendo el primer libro de la saga de "Canción de hielo y fuego". Espero que estos dos capítulos compensaran esta larguísima tardanza, y tratare de que el próximo capítulo no demore tanto. Otra cosa, estoy por regresar a clases, por lo que voy a tener poco tiempo, pero les aseguro que cada mes voy a publica capítulos, es una promesa. Me despido, nos leemos pronto, besos.

Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo