Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.
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Sasuke abrió los ojos y miró la vieja y sucia habitación en la que estaba. Tenía la vista nublada, y el Sharingan no la aclaraba. Llevo su mano útil hacia su rostro, y tocó el centro de su frente. Esperaba encontrar una herida profunda, pero solo encontró una pequeña protuberancia y un poco de sangre. El ataque de esa mujer no había sido ni externo, ni físico. Había sido un ataque de chakra y le había hecho daño interno.
—Kuso. —Siseó e intentó levantarse, pero no tuvo éxito. Caer al suelo, sólo complicaba las cosas para él. Al final, se las arregló para rodar sobre su propio estómago y se arrastró para abrir la pequeña puerta. Siguió arrastrándose hasta fuera y dejó caer la cabeza en la nieve. Aquello hizo efecto inmediato, dejándole ver con más claridad. Miró a su alrededor. Había anochecido. Había estado inconsciente al menos por medio día. Concentrándose, pudo ponerse de rodillas, sin caerse completamente. Apartando la sangre de sus ojos, parpadeó, mirando el rastro que la chica había dejado en la nieve. Sus pasos desaparecerían pronto, no dejaba de nevar nunca en aquellas tierras. Tenía que darse prisa.
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Hyuuga Hiashi estaba desesperado. Observó cómo el halcón mensajero volaba en la distancia e intentó calmarse. Algunos de los miembros del clan conocían la situación y sabían cómo proceder en este tipo de situaciones. Además, necesitaba ayuda en esto. Como el mayor y, como líder del clan, no podía abandonar Konoha, pero sabía qué cosas podía hacer. Teniendo en mente al líder de Suna y las excelentes relaciones con Naruto y toda la aldea oculta de la hoja, estaba seguro de que el Kazekage le ofrecería su ayuda.
Por eso, el hombre le había pedido ayuda a Gaara, tanto su hija como Naruto estaban de misión para encontrar al Uchiha perdido. Ellos dos podrían estar en algún lugar del país del viento, así que el ex jinchuriki sería un buen localizador en este aspecto.
Kakashi también vio al pájaro y se mantuvo en silencio, el hombre ante él se sentó de golpe en el sofá y enterró el rostro entre las manos. Era la primera vez que Hatake veía al Hyuuga tan inestable, tan enfadado. Aún con todo, el Hokage no estaba demasiado preocupado. Estaba seguro de que Naruto la encontraría. Y quién sabe, también tenía sus dudas de que el Uchiha llegara a hacerle algo a la heredera. Fuera lo que fuese para lo que la necesitaba, la quería viva.
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Hinata recobró la consciencia sólo para encontrarse de nuevo atada. Así que se había visto envuelta en otro genjutsu. Le dolía la cabeza y se sentía muy débil, pero al menos ya no tenía frío. Miró el lugar a su alrededor y unos pasos más adelante, vio una bonita y caliente cama. La silla en la que estaba era blanda, le recordaba a unas de la mansión de su clan. ¿De todas formas, dónde estaba?
La chica se quedó congelada cuando los recuerdos la invadieron. Había dejado inconsciente a Sasuke, sólo para ser encontrada por un hombre alto y rubio que llevaba cuerdas y hachas. Recordó que uno de ellos la había sometido en una especie de jutsu, uno que ella no conocía, y que no necesitaba sellos o contacto físico. Aquella tierra no la había visto nunca, y no conocía a nadie allí. Apretó los ojos recordando las palabras de Sasuke.
Nadie te encontrará. Y si corres, morirás.
Aquellas tierras estaban en algún lugar de los reinos del oeste. El Uchiha la había arrastrado fuera del mundo shinobi y la había llevado a un lugar diferente. Quería gritar. La gente allí hablaba un lenguaje diferente, y su sistema de chakra era diferente. No eran enemigos, pero tampoco eran aliados. Era una intrusa allí, un huésped no querido, y tenía que ser eliminada.
Además, seguía atada a una silla, sin fuerza, ni siquiera podía mover los dedos. Su muñeca izquierda continuaba doliéndole. No era Sakura, podía hacer que parar de sangrar una herida y cerrarlas, pero los huesos rotos no eran lo suyo. Hinata abrió los ojos y suspiró. Tenía pocas opciones. Sería interrogada, o asesinada, o brutalmente torturada. Lo más probable es que pasara todo aquello, pero no necesariamente en ese orden. Miró a su alrededor, intentando activar su byakugan, pero no tenía suficiente chakra. La habían drenado. Ahora era un mero civil, una extraña en tierras donde no tenía poder para protegerse.
La Hyuuga vio al hombre que la había dejado sin poder aparecer entre las sombras. La miraba con una pequeña sonrisa, algo hizo que quisiera volver a estar con el Uchiha.
Caminó hacia delante y se inclinó ante ella, mirando directamente su cicatriz. Se sentía intimidada por él y lo demostraba en sus ojos, y trataba de ocultar su rostro entre su negro cabello. Rohan enarcó una ceja, atónito por la calma con la que aquella chica manejaba la situación. Parecía que no era la primera vez que la habían raptado. Cogiéndole el rostro con su mano, hizo que ella lo mirara.
La miro a sus incoloros ojos blancos. ¿Por qué ella no tiene pupilas? ¿Puede ver acaso?
—Si es otro genjutsu, no va a convencerme para que cure tu brazo.
El hombre frunció el ceño ante aquellos sonidos extraños de su lenguaje. Su voz era suave y gentil, aunque él no entendía ni una palabra. Podría encontrar un traductor, pero realmente no le importaba. Ella no necesitaba oír lo que sucedería a continuación, seguramente ya lo sabía.
—¿Rohan? —el hombre se volvió hacia su hermano con mirada interrogante—. ¿Estás seguro de que es una buena idea?
—Elric, sólo haz guardia. No quiero que nadie me interrumpa. Y cálmate, tendrás tu turno. —El hombre más joven miró a la chica atada y suspiró. No le divertían las ideas de su hermano, pero no era momento de discutir. No podría pararlo. Se dio la vuelta y salió de la habitación hacía la taberna. Beber era un mejor plan que violar a otra niña—. Así que. —Empezó, tan pronto como su hermano abandonó la habitación—. ¿Debería preocuparme por tu nombre?
Hinata lo miró con los ojos completamente abiertos. No entendía de lo que habían hablado esos dos hombres, pero juzgando sus expresiones, estaba en una situación muy mala. Parecía que le preguntaba algo, pero la única respuesta que ella le dio fue un rudo movimiento cuando lo miró. Intentó liberarse sin éxito.
Por favor, que sea otro genjutsu.
—No vas a ir a ninguna parte. A menos que prefieras la cama en vez de la silla. Pero necesitas prometer que te comportaras.
Ella volvió a mirarlo, intentando activar el byakugan. Se apartó, ladeo la cabeza para no mirar al que intentaba acercarse a ella. Sin embargo, él era demasiado fuerte para sus débiles intentos. Cubrió su rostro con sus cálidas manos, echándola hacia atrás.
—Intentaré ser amable, así que debes actuar como si te gustara. —Volviendo a acercarse una vez más, el hombre apretó sus finos labios sobre los de ella, con los ojos grises abiertos, viendo el shock corriendo por el rostro de la mujer. Intentó apartarlo, pero la agarró con ambas manos. Su lengua recorrió su labio inferior e intentó ganar acceso dentro de su boca. De repente, el hombre gritó y se apartó de ella.
Hinata había mordido su lengua tan fuerte como había podido, tanto que saboreó la sangre del extraño. La ponía enferma.
—¡Tú, pequeña puta! —Escupió sangre y la abofeteó. Su cabeza se inclinó a la derecha, su mejilla ardía—. Así que prefieres esto rudo, ¿eh? —La agarró por el cabello y la enderezó para que le mirara, divirtiéndole el chillido de terror que salió directo de los pulmones de la joven. Con la otra mano, el hombre abrió su chaqueta, revelando el top de rejilla. La joven se retorció e intentó golpearlo con su cabeza, pero sólo hizo que él se pusiera más furioso. Lentamente, cogió el final de su camiseta y tiró hacia arriba, revelando su estómago. Rozó su piel con las yemas de los dedos y ella intentó apartarse. Un enorme sonrojo apareció en su pálido rostro—. ¿Qué? ¿No te habían tocado antes?
Aquella mano grande pasó por debajo del top y se encaminó a su pecho. Rohan había estado con muchas mujeres, complacientes o no, pero ninguna había tenido tantas curvas. Aquella chica entre sus brazos era joven, no tendría más de veinte, y era muy delgada, así que no podía entender cómo podía soportar aquellos enormes pechos en su frágil figura. Algunas chicas, simplemente, tenían suerte.
La joven gritó, pero él le cubrió la boca mientras le arrancaba la camiseta, mirando directamente el sujetador. Se acercó a ella y lamió su cuello, divirtiéndose de la forma en la que ella intentaba escapar de él. Aquello iba a ser más divertido de lo que él había esperado.
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Nadie se dio cuenta cuando la puerta de la taberna se abrió. Nadie prestó atención al hombre que entró. Nadie tuvo la precaución de ver cómo miraba a su alrededor, con sus ojos rojos. Sin embargo, nadie pudo evitar ver las llamas negras que aparecieron en una de las mesas. El hombre sentado allí se levantó de un salto e intentó apagarlas, sólo para prender de fuego sus ropas también. El agua y el alcohol lo salpicaban, pero no daba resultado. Las llamas se iban extendiendo sobre la madera sin parar.
Algunos de los hombres del pueblo fueron inteligentes como para salir corriendo. Otros entendidos, alzaron las hachas en sus manos. Todos los ojos estaban sobre el recién llegado. Sólo Elric sabía lo que estaba pasando. Dio un paso atrás. Tenía que avisar a su hermano. Ese hombre conocía a la chica, ella no podría haber llegado aquí sola. Seguramente se había perdido y se había separado de su compañero.
El joven intentó correr escaleras arriba, pero quedo congelado por el horror, vio cómo el hombre de cabello negro cogía la espada de su espalda y cortaba el cuello de tres personas simultáneamente. La sangre salpicó sus ojos y miró a su alrededor. Mató a algunos otros que saltaron hacia él, esquivo un ataque y corto en dos a su atacante. El miedo inmovilizaba al joven, pero tenía que moverse, tenía que ir donde su hermano, de inmediato. Elric corrió tan rápido como pudo, pero no lo suficiente como para evitar a esa persona. De alguna manera se materializó ante él, su expresión era inmutable, y tenía el rostro lleno de sangre, haciéndolo temblar. El hombre intentó agarrar su medallón y pronunció un hechizo protector, pero sólo vio cómo su brazo caía al suelo ante él. Antes de que pudiera chillar, Elric Osken cayó muerto en el suelo de madera.
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El edificio estaba ardiendo. Sasuke tumbo una a una las puertas de aquel lugar, pero encontró las habitaciones vacías. Hizo lo mismo con otra, pero corrió la misma suerte. Parecía que Hinata había drenado su chakra, para que él no pudiera sentir su presencia. O era eso, o estaba muerta.
El hombre se detuvo, intentando distinguir los sonidos que podía oír. Los gritos venían a la distancia, pero había un gemido familiar que podía oírse por encima de los demás. Dando pasos largos, Sasuke intentó abrir la puerta que estaba a final del corredor. Estaba cerrada. Suspiró y levantó el pie, abriéndola de una patada. Caminó adentro, mirando la chimenea. Ante él había un gran sofá, y sobre este una extraña figura encogida. Se medió levantó y lo miró a los ojos con sorpresa. Cerrando la puerta tras él, el Uchiha caminó hacia el hombre y lo miró.
Era igual que el resto. Alto, rubio, y fácil de asustar. Parecía que sus facciones eran muy extravagantes en aquella tierra, el cabello negro y sus ojos eran una potente amenaza para aquella gente. Rohan dio unos cuantos pasos hacia atrás y se tropezó con su bota.
Sasuke miró al hombre agarrar un pequeño cuchillo ante él. Tenía el cinturón y los pantalones desabrochados. Estaba contento de que estuviera lo suficientemente oscuro para no ver más detalles. Sin embargo, aquel shinobi no tenía tiempo que perder. Estaba seguro que la gente iría tras él por esto. Suspiró y extendió su chakra a lo largo de su espada, un brillante destello atravesó el pecho de su oponente. El rubio intentó decir algo, pero la sangre se lo impidió. Sasuke limpió su arma cuando la sacó del cuerpo de su oponente. Estaba muerto cuando le cortó la cabeza, pero aquello sólo lo hizo por diversión.
Los ojos rojos se encontraron con los blancos con enfado. Miró a la chica Hyuuga, que intentaba ponerse sus ropas para cubrirse. La mayoría eran pedazos que estaban por el suelo a su alrededor. Bajó la cabeza, ocultando su rostro y pecho con el largo cabello.
—Me arreglarás el brazo, ¿o debería dejarte en esta tierra con esta gente? — El hombre de cabello negro no apartó la vista de su cabeza, aun cuando tenía cosas bastante más interesantes que ver en aquel momento. Ella respiró profundamente varias veces, buscando fuerza.
—Te... te curaré...
Sasuke no necesitó nada más. Caminó hacia la silla, cortando con su espada Kusanagi las gruesas cuerdas que la habían estado reteniendo. En primer lugar, libero sus piernas, a continuación, su brazo herido, y por ultimo su brazo derecho. La chica tembló, intentando esconder su desnudez tanto como pudiera. El hombre ante ella noto que sus mejillas estaban mojadas, pero era comprensible. De todas formas, había sido por su culpa.
Hinata intentó concentrar un poco de chakra en su palma, pero no era suficiente—. Yo... yo no puedo.
—¿Por qué?
—Él... —la chica respiró de nuevo y miró al hombre muerto en el suelo—. Él me quitó el chakra.
—¿Cómo?
—Yo creo... él... Él usó su medallón. —Sasuke recordó al otro hombre que había matado momentos antes y su collar. Había intentado usarlo contra él. Maldiciendo, caminó hasta el hombre sin cabeza y le quitó el collar del cuello. Miró el gran diamante rojo en su palma y luego lo puso en su bolsillo.
—Tenemos que irnos. Si te comportas, te devolveré tu chakra.
La heredera no contestó. Vio cómo él se quitaba el abrigo y se lo aventaba. Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta, dejándola sola. Todavía temblando, se levantó. Hinata ojeó al hombre muerto ante ella, sintiéndose realizada y al mismo tiempo asustada de estar divirtiéndose al ver su sangre en el suelo. Se puso el abrigo alrededor y lo ató. Necesitaría ropa nueva. También necesitaba encontrar a Sasuke. Por insano que fuera, era la única posibilidad que tenía de salir viva de allí.
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Fin Capitulo Siete.
Notas: como que aún estoy algo triste después de haber finalizado Traidor Marcado, pero la vida continua y todavía me quedan varias historias por delante, así que es momento de trabajar. Espero les guste el capítulo, nos leemos pronto. Besos.
Guest Guest: espero que este capítulo También te alegre el día.
Guest Norma: awww. Muchas gracias *-*
Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
