Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Aika Yami.

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Estaban corriendo. La nieve era demasiado para Hinata como para manejarla, y se tropezó varias veces. Cayó sobre sus rodillas y las sandalias que vestía no la ayudaban.

La oscuridad era tan espesa que choco con Sasuke algunas veces. Él se movía con sinuosidad frente a ella, usando su sharingan como guía, pero se detenía cada cierto tiempo para mirar a su alrededor. Chocando contra su espalda casi la tiró al suelo, pero el hombre estaba demasiado enfadado como para decirle algo a la chica. Después de todo, no tenía nada de chakra, y al no dejarle usar su kekkei genkai era como haberla dejado prácticamente ciega. Su temblorosa figura lo distraía. Sin embargo, estaba contento de que ella no discutiera. Estaba demasiado incómoda por lo que había pasado, y era obediente y conocía sus prioridades. No importaba el tiempo que tuvieran que correr entre la nieve, el Uchiha estaba seguro de que ella podría hacerlo. Parecía lo suficientemente fuerte.

Necesitaba encontrar el bosque, o algo donde pudieran correr sin dejar rastro. El hombre de cabello negro pensó en derretir la nieve a su alrededor con su técnica del Katon, pero aquello sólo empeoraría las cosas. Si sólo fuera poseedor del elemento viento. Sasuke se detuvo, sintiendo a la Hyuuga suavemente, su cuerpo frío golpearle de nuevo. Se volvió y la miró a los ojos blancos, abiertos con confusión.

—¿Qué elemento usas?

Ella parpadeó. —Agua.

—Maldita sea. —Se dio la vuelta y siguió corriendo, agarrándole la muñeca. Parecía temblar de dolor, pero él no tenía tiempo para preocuparse de eso. Si le devolvía el chakra, podría hacer que sus pasos desaparecieran, pero no quería correr el riesgo de que hiciera algo estúpido de nuevo. Tenía que esperar a que aquella extraña tierra le diera la posibilidad de esconderse. Pensó que la estaba jalando de la muñeca que le había roto el día anterior, ¿pero acaso importaba? Si ella no hubiera sido tan imprudente, no se encontrarían en esta situación. De repente, se detuvo de nuevo, dando un paso a un lado para que la chica no se chocara con él por décima vez. Agarró de su bolsillo el amuleto que le había robado al hombre. Si el chakra de la joven estaba en ese medallón, ¿podría usarlo él mismo? Sasuke dejó a la chica y se puso el colgante alrededor del cuello. Cerrando los ojos, se concentró. Se sorprendió de poder contactar con un poder ajeno con tanta facilidad. Después recordó que su brazo izquierdo estaba inmóvil. Incluso si él conocía algún jutsu de agua, necesitaba ambas manos para poder hacerlo.

—Mierda.

Podía oír voces en la distancia. Extrañas luces le indicaban que la gente del pueblo seguramente iría a por él. Eran fuertes y probablemente sentían su fuerza, así que era mejor que no usara nada de chakra. Corriendo hacia delante, hizo crujir su cuello. La noche se estaba volviendo más fría. Empezaba a lamentar haberle dado a la Hyuuga su abrigo. Era su culpa haber dejado que le rompieran la ropa...

—Sasuke...

El hombre se volvió, agarrando a la joven, justo antes de que se chocara contra él. Parecía tener problemas para andar. Sus pies seguramente estaban congelados.

—Qué. —Vio cómo levantaba un poco una mano. A su izquierda, oculta en una bruma de nieve, apareció una alta montaña. El hombre tragó y miró en la distancia. Una tormenta venía. Aquello era bueno, borraría su rastro. Pero también podría matarlos. Si podían esconderse en algún páramo, tendrían alguna posibilidad de sobrevivir. Agarró la muñeca de la joven, arrastrándola con toda la fuerza que tenía. No tenía mucho en su mano izquierda.

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Cuanto más alto subían, más frío hacía. Estaba nevando fuertemente, los pasos que dejaban en el camino eran rápidamente cubiertos. Aquello era bueno, y muy malo. El Uchiha vio a la chica tras de él. Su rostro mostraba determinación, pero sus labios se estaban volviendo azules. Sus pies, con las malditas sandalias de Konoha, se veían muy rígidos como para que los moviera libremente. Tenían que subir más alto. Si sólo pudiera hacer sellos, podría crear un halcón gigante y volar en su espalda. «Maldita mujer».

Sasuke no podía ver nada bajo la montaña, no podía oír nada. La nieve y el viento eran demasiado fuertes. Un extraño sonido hizo que se diera la vuelta, y se quedó congelado en su sitio. La chica había caído sobre sus rodillas, hundiéndose profundamente en la nueve. Por un momento sólo la miró, viendo cómo intentaba levantarse y no podía. La Hyuuga levantó los ojos hacia él, con una expresión llena de calma en su rostro.

Gomenasai.

El portador del Sharingan se quedó mirándola un momento más, debatiéndose entre qué podía hacer. Estaba al límite de su fuerza también. Tenían que resguardarse. Deseando estar lo suficientemente alto como para no atraer la atención, Sasuke invocó a Susanoo. El esqueleto gigante apareció sobre él y los cubrió de oscuridad mientras él se daba cuenta de que apenas tenía chakra. Parecía ser que no los habían notado. El espíritu desenvainó su espada y la clavó en la montaña. Creando un agujero, aunque no lo suficientemente profundo. Forzando la espada a que entrara más, Sasuke apretó sus dientes e hincó una rodilla en el suelo. Estaba tan cansado...

Cuando el gigante fantasma púrpura sacó la espada, su poseedor miró el profundo hueco entre las rocas. ¿Sería seguro? No había tiempo de preocuparse por eso. Agarró a la joven, cogiéndola por la cintura y cargándola sobre uno de sus hombros. Entrando en la cueva recién hecha, caminó hasta el final y dejó caer a la mujer en el suelo. Tenía que cubrir la entrada.

Con la ayuda de Susanoo de nuevo, apiló algunas rocas en la puerta de la cueva y miró la pesada nieve concentrándose. Esperaba que funcionase. De alguna manera Sasuke se las arregló para cubrir el total de la entrada, y cuando lo hizo, caminó hacia Hinata y cayó a su lado en el suelo. Hacía mucho frío, pero al menos no tenían que sentir el viento. Él había planeado algo tan diferente.

El Uchiha se quitó el collar y miró a la joven. El lugar estaba sumido en la oscuridad, pero el joven podía verla bien con su sharingan. Por su parte, Hinata estaba mirándose los pies, frotándose los dedos congelados.

—¿Te das cuenta de que todo esto ha sido por tu culpa?

Ella levantó sus ojos con sorpresa—. Tú me raptaste en primer lugar.

—Te advertí lo que podría pasarte si te escapabas.

La joven apretó los dientes y miró hacia sus pies de nuevo. Apenas veía en la oscuridad. Sabía que Sasuke podría hacer fuego, pero aquello revelaría su escondite. Además, necesitaba utilizar ambos brazos para ello.

—Si te curo el brazo, ¿me dejarás marchar?

—No.

—Ah... —Apretó su pie, comprobando si podía sentirlo—. No lo entiendo. ¿Por qué no sólo me matas entonces? —Miró cómo la silueta en la oscuridad se volvía hacia ella.

—Si hubiera querido matarte, habría acabado contigo hace tiempo.

—Entonces, ¿qué quieres de mí?

—Para empezar, —Sasuke se levantó, sólo para sentarse frente a ella—. Quiero que arregles mi brazo. —Hinata parpadeó. Sus ojos rojos brillaban en aquella oscuridad, haciéndole parecer un demonio. La joven desvió la mirada.

—¿Y si no quiero hacerlo?

—La próxima vez que alguien intente violarte, puede que yo no quiera salvarte. —La chica entrecerró los ojos, mirándolo. Luego dejó caer su cabello hacia delante, cubriéndole el rostro. Era un hecho que no podía olvidar, había corrido directamente a los brazos de aquellos extraños y asquerosos hombres. El recuerdo de cómo aquel bastardo la había tocado, la hacía temblar. Si el criminal Uchiha no hubiera podido encontrarla a tiempo...

—Gracias. —Sasuke la miró directamente, aunque estaba totalmente cubierta por la cortina negra que formaba su cabello.

—Arregla mi brazo.

La chica necesitó algo de tiempo para reunir fuerza y mirarlo de nuevo. Podía sentir sus mejillas ardiendo por alguna razón—. Yo... yo no tengo chakra.

—Lo tengo yo. —Cogió el medallón y la dejó mirarlo. Se acercó a ella y se lo puso alrededor del cuello—. Si te concentras, podrás acceder a tu fuerza. Y si te comportas, podría devolvértelo permanentemente.

En ese momento, Sasuke no tenía ni idea de cómo podría hacerlo. Pero habérselo colocado era más que suficiente. Observó a la joven cerrar los ojos y sintió el movimiento del chakra. Vio cómo entraba en su cuerpo usando su sharingan. Comprobó cómo a la Hyuuga disfrutaba del calor que sus poderes le estaban dando. La mano derecha de la joven apareció bajo el abrigo que la cubría y movió los dedos, que brillaban azulados por su chakra.

—Esto... puede que duela un poco.

El hombre no contestó. Ella sabía que él no se preocupaba por el dolor y se sintió estúpida por decírselo. Hinata concentró más chakra en su palma y lo miró. Podría volver a golpearlo. Podría dejarlo inconsciente y volver a correr, abandonándolo. Pero, ¿qué ganaría con eso? No sabía dónde estaba, y antes de que pudiera llegar a casa, podrían volver a capturarla, o podría congelarse hasta morir. Además, aquello ponía en peligro también la vida del Uchiha. No era como si no tuviera razones para dejarlo morir, pero era demasiado importante para Naruto. Hinata se congeló, dándose cuenta de que no había pensado en el Uzumaki desde que el Uchiha la había raptado. Intentó alejar esos pensamientos, y estampó su mano contra el brazo de Sasuke, observando cómo él se recostaba un poco, tumbándose sobre su espalda. Unos segundos pasaron, pero él no se movía. El pánico la asaltó, y Hinata se arrastró hasta donde estaba él para mirarlo.

Sus ojos estaban cerrados, con expresión calmada. Por primera vez, la chica vio en él a un ser humano. Él era... impresionante. Parpadeó y movió su cabeza, intentando distraerse. ¿Por qué no estaba consciente? Sólo había lanzado una corriente de chakra a su cuerpo, restaurándolo. No debería haber tenido ese efecto. La chica lo estudió, intentando ver si estaba respirando. Chilló cuando sus ojos rojos la atravesaron y levantó su brazo, moviéndolo en el aire. La apartó, ampliando la distancia entre ellos. Hinata apoyó las palmas de sus manos en el suelo, intentando mantenerse en pie. Miró sus labios curvarse en una sonrisa de medio lado mientras observaba los movimientos de su brazo. Sasuke estaba viendo que ya podía utilizarlo. Estaba contenta de que volviera a funcionar, pero aquello era demasiado para ella.

Hinata se apartó, pero con aquel simple movimiento, cayó de espaldas. Sasuke se había dado la vuelta y la había cubierto como si fuera una manta. Justo después se había sentado sobre su estómago y siguió examinando su brazo. Movía los dedos con ligereza e ignoraba las protestas de la mujer bajo él. Con el mismo brazo, arrancó el collar de su cuello y volvió a meterlo en su bolsillo. La miró.

—Por favor, levántate de encima mío.

—No olvides que estabas en la misma posición cuando te encontré. Eres muy fácil de violar. —Su rostro ardió, e intentó golpearle y salto, tratando de alejarse lo más posible de él.

—Devuélveme el amuleto.

—Tómalo tú misma.

Se sonrojó una vez más, y se giró. La joya estaba en un bolsillo de su pantalón y eso la dejaba fuera de combate. Sasuke sabía que no se atrevería a tocarlo, y por eso había elegido ese lugar. Hinata se frotó los brazos, sintiéndose más fría que nunca. Su chakra la había calentado un poco, pero perder de nuevo su poder la había congelado todavía más.

—Tenemos que esperar a que pase la tormenta. —Continuó—. Con suerte, por la mañana estaremos a salvo y podremos irnos. Invocaré un halcón, así que podremos... ¿Qué? —Sasuke miró a la chica. La joven no pudo sostenerle la mirada y dirigió su vista a otro lado. Ese hombre era fuerte y no demostraba nada, pero la heredera podía darse cuenta del frío que estaba pasando. Su abrigo era agradable y caliente, pero Sasuke sólo llevaba una camiseta y pantalones cortos. Sus labios, que normalmente se curvaban en una sonrisa demoníaca, estaban muy pálidos. Hinata respiró profundamente y se quitó el abrigo—. ¿Qué estás haciendo?

—Tenías razón. Es mi culpa que estemos en esta situación. Me salvaste, así que te devuelvo tu abrigo.

Los ojos rojos se abrieron con sorpresa y rabia. La miró por un momento, dándose cuenta de sus palabras. ¿Cómo podía tener tan buenos modales en un momento como ese? —Prefiero sentir frío a verte desnuda.

Inmediatamente la Hyuuga se sintió despreciada. No sabía por qué, pero sus palabras fueron insultantes. Estaba ofreciéndole congelarse ella en vez de él, ¿y el Uchiha se indignaba por su desnudez? Ella era muy tímida y no dejaría a nadie que la viera en aquellas condiciones, pero la situación requería medidas desesperadas. Además, aquel hombre la estaba volviendo loca. Realmente no debería importarle lo que él pensara de ella.

Al final la chica volvió a sentarse en el suelo, contra la pared. Sus pies no la obedecían, estaban inútiles por el frío. Volvió a mirar al hombre ante ella, su alta figura. Probablemente era un poco más alto que Naruto, pero tenía menos musculatura. Hinata no podía olvidar cómo usaba sus músculos cuando llegaba a necesitarlos. Sonrojándose, cerró los ojos. Aquel hombre la frustraba más de lo que podía imaginar.

El Uchiha la miró por lo que parecieron horas, y luego suspiró.

—Levántate.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Solo levántate.

No lo obedeció, así que la obligó, agarrándola de las muñecas y levantándola él. Le desabotonó con calma el abrigo y se lo quitó. El aire frío la golpeó como cuchillos, pero antes de que ella pudiera apartarse e intentar calentar su cuerpo, la acercó hacia él. Pasó los brazos alrededor de su delgado torso. Hinata intentó apartarlo, y gritó cuando los dos cayeron al suelo. Sasuke se sentó y la arrastró para que quedara en su regazo.

Uchiha Sasuke esperó a que se calmara y parara de intentar librarse. Era la mujer más testaruda que había conocido. Con los dientes apretados, la acercó más y puso el abrigo sobre ambos lo mejor que pudo. Se sumieron en silencio. La chica no era estúpida. Entendió lo que estaba pasando, y él decidió aclarárselo para que no se hiciera ideas equivocadas.

—Es el único modo de que nos mantengamos calientes, así que deja de luchar.

Sin embargo, ella ya no luchaba contra él. El cuerpo del moreno estaba tan frío como las rocas a su alrededor, pero segundos después ella pudo sentir cómo el calor volvía a él, calentándola también. Hinata inspiró y exhaló. Él era más musculoso de lo que había pensado, era casi incomodo apoyarse contra él. La heredera finalmente se convenció de que no había escape y se relajó, dejando caer su cabeza contra su pecho. Podía oír el palpitar pausado del corazón del chico. ¿Estaba bien? La respiración de Sasuke le hacía cosquillas y le calentó el cuello. Abriendo los ojos, a Hinata la golpeó la cruda realidad. Ella disfrutaba esto. Era agradable.

Hinata hizo su mejor intento para no pensar en ello. La confundía demasiado.

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Fin Capitulo Ocho.

Notas: y después de mucho tiempo, he vuelto con una actualización… los extrañaba mis queridos fans del SasuHina, últimamente he estado más involucrada en otros fandom, pero no crean que por eso los he olvidado a ustedes. Espero les gustara este capítulo, yo me divertí con el XD ¡oh! Y una cosa más, antes de que lo olvide, las actualizaciones de esta historia al igual que las otras van a ser publicadas a medida que pueda terminarlas, pero lo más rápido que puedo hacer el trabajo en tiempo de universidad, es UN capitulo por mes, así que por favor no me maten por tardar. No lo hago con intención. Sin nada más que decirles, me despido.

Miles de besos para todos. Bye bye.

Guest : pues eso es verdad, por ahora Sasuke es su única posibilidad de sobrevivir, ya más adelante veremos cómo se las arregla este dúo dinámico.

Guest amor12: qué bueno que te gustara el sasuhina, errr… lo siento cariño, pero no, nunca en ninguna vida ni en ningún universo alterno yo publicaría nh. Perdón, pero no me gusta esa ship.

Guest guest: awww… muchas gracias. Yo igual te quiero y espero que este capítulo también te gustara.

Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo