Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Shiroi Kimiko.
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Hinata despertó adolorida. Esa cama era, oficialmente, la peor en la que había dormido. Su espalda y cuello dolían, y el hedor que despedía el colchón la estaba mareando. Al menos estaba calentita.
Entonces notó algunas cosas. En primer lugar, tenía su chakra de vuelta. Sus dedos hormigueaban y se sentía poderosa. Pero eso significaba… para que eso sucediera, tenía que estar cerca de Sasuke; muy cerca. Sentir su propio cuerpo no era fácil, estaba entumecida por culpa del grumoso colchón en el que estaba acostada. Sin embargo, su Byakugan claramente vio un brazo descansando en su cintura. Aún estaba en la orilla de esa pseudo-cama, pero el hombre acostado detrás de ella se le había acercado. Su rostro estaba enterrado en su cabello, y la sensación de calidez de su calmada respiración la hizo sonrojarse.
La muchacha tragó saliva. Su brazo derecho era pesado, pero descansaba plácidamente sobre ella; de alguna manera haciéndola sentir cómoda. Parpadeó, sintiendo el masculino cuerpo pegado al suyo.
La había abrazado mientras dormía.
Congelada, la heredera no sabía qué hacer. Era incómodo y agradable al mismo tiempo. Su rostro ardía contra las sábanas mientras lentamente tomaba su muñeca e intentaba levantarla, concentrándose para no despertarle. No obstante, su toque lo alertó del movimiento, y apretó su mano contra su torso con un firme agarre. Inconscientemente, el hombre la acercó más a él, hundiendo su brazo entre sus pechos. Hinata estaba a punto de darle una patada para tirarlo de la cama, pero nuevamente se congeló. Algo estaba presionándose en la parte baja de su espalda. Algo... duro.
Con un grito, concentró chakra en la palma de su mano y, usando su técnica del puño suave, lo golpeó en el pecho. El Uchiha voló fuera de la cama y se estrelló en el suelo con un ruido sordo. Hinata también se giró, saltando sobre sus pies. Dio unos cuantos pasos atrás hasta llegar a la pared.
—¿Qué mierda te pasa?
Miró al hombre tratando de recuperar el aliento. Se arrodilló, apoyando el brazo en la cama. Sus ojos rojos la atravesaban como dagas. Lentamente, se levantó, frotándose el pecho. La chica no pudo evitar apartar la mirada y ocultar su rostro entre sus manos.
—Tú... ¿Qué estabas haciendo? —Su voz sonaba amortiguada, pero el Uchiha se las arregló para de algún modo entenderla.
Sasuke estaba confundido. ¿Por qué lo atacaba mientras dormía? Tenía su chakra de vuelta, lo que significaba que habían estado lo suficientemente cerca como para que lo absorbiera. El hombre miró hacia abajo, encontrando la razón por la que lo había golpeado.
—Oh, no seas infantil. —Se frotó el cuello y se sentó en la cama, dándole la espalda.
—¿I-infantil? T-tú... tú...
Él volvió la cabeza y la miró por el rabillo del ojo. El rojo del Sharingan había sido reemplazado por un color negro profundo.
—Soy un hombre. Estas cosas nos pasan por las mañanas.
Hinata asomó sus ojos por entre sus dedos y lo miró.
—¿Qué?
Él suspiró.
—¿No tenías un primo o algo? ¿No te ha contado sobre este tipo de cosas?
Negó con la cabeza, con pánico.
—¡No! Neji-niisan nunca podría... —Se detuvo, mirando al suelo.
—Ah —continuó Sasuke—. Es verdad, tú eres la princesa Hyūga. No te enseñaron sobre los procesos del primitivo organismo masculino. Además, tu primo murió en la guerra, ¿no?
Hinata entrecerró los ojos.
—No hables de él. No así.
—No lo haré.
Un suspiro escapó de sus labios. Sasuke se frotó el rostro, intentando desperezarse.
«¿Qué hora es?» Parpadeó, sintiéndose extrañamente revitalizado. Por primera vez en mucho tiempo había conseguido dormido bien. Volteó para ver a la chica, que seguía apoyada en la pared, justo al otro lado de la habitación.
—Cálmate. Nos iremos.
Se levantó y fue al baño. Hinata sólo le había dado una leve mirada y estaba segura de que ahora preferiría morir, porque usar las mismas cosas que él y estar juntos en espacios reducidos, la hacía imaginar cosas que no quería pensar. Se apresuró a ponerse su capa y se sentó en la cama. Todavía sentía su cercanía, y por muy incómodo que resultara, no podía mentirse a sí misma, y la verdad era que estar entre los brazos de un hombre no era tan malo. Por supuesto, él no intentaba violarla. Sacudiendo la cabeza, trató de apartar los recuerdos de ese hombre rubio que la había secuestrado. Hinata no podía ocultar que estaba agradecida que el Uchiha lo hubiera matado. Quizás él la había protegido por sus propias razones egoístas, pero la había salvado.
La heredera vio como Sasuke regresaba a la habitación, seguía frotándose el pecho con su mano izquierda. Tal vez, no debería haberle dado un golpe con tanta fuerza. Su chakra estaba casi desapareciendo. Ella lo observó ponerse la capa, tratando de no mirarlo, especialmente en ciertos lugares. Esperaba que todo mejorara ahora…
—Vamos —le indicó, mientras abría la puerta.
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—¿A dónde vamos?
—A comer.
Hinata se sorprendió ligeramente. Ella solía comer poco, pero su estómago comenzaba a protestar ahora y estaba feliz con la idea. Sin embargo, no pensaba que Sasuke necesitara comer también. De algún modo ella parecía olvidar que él era un humano después de todo.
Lo siguió a otro pequeño y sombrío edificio que olía mal y lleno de hombres de horrible aspecto. Observó al portador del Sharingan ir hacia la barra y pedirle algo a la camarera. Ella asintió y habló, pero él no prestó demasiada atención. La joven tenía el cabello largo, rubio y ondulado, y unos hermosos ojos grises. Su sonrisa era cálida, pero el Uchiha sólo se apresuró a darle algo de dinero y volver a la mesa en la esquina, donde Hinata se había sentado. No habló y sólo asintió a la misma chica rubia quien traía dos vasos de agua para ellos. Le sonreía tímidamente, con las mejillas sonrojadas. A ella le gustaba él.
La Hyūga la siguió con la mirada, mientras se dirigía tras una puerta. Cuando volvió a mirar al hombre; notó que éste la observaba.
—¿Estás celosa?
Ella parpadeó.
—¿De qué debería estar celosa?
Por primera vez, lo vio sonreír. No una mueca, era una genuina sonrisa. Era pequeña y duró sólo un segundo, pero no podía ignorar lo bien que le quedaba.
—Tienes razón, ella no tiene ni la mitad de cosas que tú.
Enarcando una ceja, la heredera se sonrojó un poco.
—¿Qué quieres decir?
—Olvídalo.
La camarera volvió con una bandeja. Les sirvió algo de sopa, lo que parecía un plato de carne con una pasta de tomate y algo de pan. La chica le dijo algo a Sasuke, pero él sólo negó y ella se fue.
—¿Sabes lo que dijo?
—Me preguntó si necesitábamos algo más.
—Así que, ¿entiendes su lenguaje?
—Un poco. He pasado tiempo aquí, pero conozco muy poco su lengua para hablar sin que todos noten que soy un extranjero. La gente en estas tierras es muy suspicaz.
La Hyūga asintió y miró lo que aparentemente era sopa de pollo. La probó y descubrió que sabía grasienta y salada, pero tenía que comérsela.
—Intenta comer todo lo que puedas —continuó—. Sé que no es a lo que estás acostumbrada a comer en tu palacio, pero tendrás que acostumbrarte.
«¿Acostumbrarme a esto?»
—¿Cuánto tiempo piensas retenerme aquí?
—No es necesario que nos quedemos en este pueblo exactamente. De hecho, será mejor si nos marchamos pronto. Pero te quedarás conmigo hasta que logre persuadirte de que hagas lo que quiero que hagas.
—¿Y qué es lo que quieres de mí exactamente? Ya arreglé tu brazo.
Sasuke miró su mano derecha y movió los dedos.
—Mi brazo no era la razón por la que te traje conmigo.
—¿Y entonces cuál es?
Sasuke posó los ojos sobre ella y se inclinó para hablar más suavemente.
—Quiero que me ayudes a destruir Konoha.
Hinata se quedó en silencio. Lo miró fijamente por un momento, evaluando si hablaba en serio. Cuando finalmente lo comprendió, calmadamente se levantó de la silla.
—Estás loco.
—Siéntate.
—No.
—Siéntate antes de que lo haga yo por ti.
—Me voy.
Hinata se dio la vuelta e intentó caminar hacia la puerta. Su muñeca fue atrapada por él casi instantáneamente.
—¿Te has vuelto loca?
—Déjame ir —siseó, intentando soltarse de su agarre.
Sasuke estaba furioso. Le cogió la otra mano y la volvió hacia él. La gente los estaba mirando con demasiado interés.
—La única razón por la que no te he matado aún, es por pura cortesía. Ahora, come tu comida.
Hinata lo miró. Sentía unas enormes ganas de abofetearlo. Era un bastardo. Además, si hacía una escena en este momento, estas personas podrían ir tras ellos. Por otra parte, incluso si ella conseguía escapar, ¿dónde iría? Miró hacia abajo, lo cual fue suficiente respuesta para él. Se estaba acostumbrando a las expresiones de la Hyūga. Le permitió calmarse y volver a sentarse en la silla. Hinata había perdido el apetito y ahora sólo miraba el extraño líquido ante ella.
—Come.
—No tengo hambre. Puedes comértelo tú.
Los ojos negros recorrieron su rostro, pero no discutió. Cogió el plato de carne y se lo acabó rápidamente. Parecía gustarle la pasta de tomate. Sin embargo, tampoco le agradó la sopa.
—Vamos.
—¿A dónde?
—De vuelta a la taberna. Parece que te gusta montar escenas.
Sasuke se levantó y se puso la capa, dirigiéndose hacia la puerta. Una voz familiar tras ellos se oyó justo antes de que salieran del edificio. Dándose la vuelta, el Uchiha miró a la camarera. La joven se dirigió hacia él con rapidez, mirándose los pies. Dijo unas pocas palabras y le tendió un trozo de papel con algo escrito, luego corrió a esconderse. Una vez en la calle, abrió el papel y miró lo que había escrito.
—¿Qué es eso?
No pudo evitarlo, era curiosa.
Con las cejas enarcadas, la miró y arrugó el papel en su mano, tirándolo a un lado de la calle.
—Parecía ser una invitación para una cita.
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Cerrando la puerta tras él, Sasuke se quitó la capa y la tiró sobre la cama llena de bultos. Se sentó en una de las pequeñas sillas y esperó a que la chica hiciera lo mismo.
Vio cómo se quitaba la capa y la doblaba cuidadosamente para depositarla sobre la mesa ante ella.
—No puedes destruir Konoha.
—¿Por qué no?
—Es tu hogar y...
—Era mi hogar cuando era un niño ignorante —interrumpió—. El hecho de que naciera y creciera allí, no hace que quiera pasar mi tiempo allí.
La heredera se dejó caer sobre la silla. Este hombre estaba verdaderamente loco.
—¿Cómo puedes querer hacer una cosa así?
—¿Eres hija única, Hinata?
Ella parpadeó.
—No. Tengo una hermana.
—Entonces, ¿cómo te sentirías si tu hermana asesinara a todos y cada uno de los miembros de tu clan? ¿Cómo reaccionarías si fueras la única sobreviviente y tuvieras que desperdiciar tu vida en un mundo vacío y lleno de desesperación? ¿No querrías matarla?
Esperó por su respuesta, pero ella no dijo nada.
—Por supuesto que lo harías —continuó—. Después, cuando finalmente lo hicieras, ¿no sentirías que has fallado al entender que todo lo que hizo fue para protegerte? ¿Para proteger una aldea que no merecía su sacrificio?
—Hanabi... —Hinata intentó calmar aquella situación un poco—. Ella no es así.
—Bueno, mi hermano lo era. Se causó a sí mismo un inmenso dolor porque la aldea había decidido que nuestro clan era una potencial amenaza. ¿Puedes estar segura de que no te sentirías como yo?
—Yo... yo no lo sé...
—Yo sí. Y lo harías. Eres amable, frágil y tranquila, pero eres igual que yo. Sólo has tenido la suerte de tener un clan que ciegamente obedece todas las órdenes sin cuestionarlas.
—Yo no soy como tú.
Lo miró, haciendo todo lo posible para no apartar la vista de sus ojos.
—¿De verdad piensas eso?
—Sí.
—Estoy seguro de que asesinarías con mucho gusto a cualquiera que le hiciera daño a tu familia y a todo aquel al que quieres. No eres tan diferente a mí como piensas.
La Hyūga siguió mirándolo. La vela que había encendido creaba profundas sombras en su rostro, haciéndole parecer más aterrador de normal. La pequeña llama jugaba con el rojo de sus ojos.
—No necesitas destruir la aldea entera, Sasuke-san. Sólo unas pocas personas son responsables de lo que le sucedió a tu clan. Pero la mayoría de los habitantes de Konoha son personas inocentes.
—No importa.
—Por supuesto que importa. Hay personas que se preocupan por ti. Naruto-kun, Kakashi-san, Sakura-san... Hay mucha gente que quiere que vuelvas...
El Uchiha rio, sorprendiéndola.
—No juegues conmigo. A ninguna de esas ratas le importa lo que me suceda.
—Bueno, a mí me importa. Y no te dejare seguir con este loco plan que simplemente hará que te maten.
Sasuke se quedó quieto por un momento, un poco sorprendido por sus palabras.
—Ni siquiera me conoces. ¿Por qué te preocupas por mí al punto de poner tu vida en peligro para intentar detenerme?
—Te conozco poco, tienes razón; pero te comprendo. Si todas esas cosas me hubieran sucedido a mí y a mi clan... —Respiró profundamente e intentó no imaginarlo—. Probablemente me hubiera vuelto loca también. No puedo imaginar cómo te sentiste al ver a tus padres y al resto de tu familia...
Paró de hablar, incapaz de continuar. Jugando con la capa sobre la mesa, mantenía los ojos fijos sobre ella. El portador del Sharingan también estaba tranquilo. Hinata se sentía mal por traerle de vuelta aquellos recuerdos.
—Lo siento... —Se las arregló para susurrar.
Sasuke se levantó y caminó hacia ella. Le quitó la capa, tirándola al suelo y apartó la mesa que había frente a ella. Cogió su barbilla entre sus dedos y la miró a los ojos blancos, examinándolos un momento. La joven miraba los suyos negros con interés. De alguna manera, tras esa conversación, ella ya no le tenía miedo. Podía entenderlo perfectamente.
—Tú y yo... —Su voz era sólo un murmullo—. No somos tan diferentes después de todo.
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Fin Capitulo Diez
Notas: ¡Hola mis amores! ¿cómo están? Finalmente hice acto de presencia por aquí, una amiga me salvo y me reviso el capítulo, así que denle su love eterno por este favor, aún estoy en búsqueda de Beta reader para seguir con la historia, Shiroi tiene un horario muy apretado, así que este favor fue un milagro de navidad. Ahora les tengo otro super comunicado, que también es importante, resulta que el próximo año comenzare a preparar mi tesis (yaii de miedo) y eso quiere decir que voy a concentrar un 98% de mi tiempo en la universidad, por lo que no tendría tiempo para los fics, es muy probable que apenas si me pase por la página. La verdad de las cosas, es que eso me pone en un aprieto con respecto a los próximos capítulos de las historias en las que estoy trabajando, no me gustaría dejarlos todo el 2018 sin capítulos nuevos, no sería justo para ustedes mis lectores y tampoco para los autores originales de las historias. Así que he tomado la decisión de entrar en un hiatus temporal (enero-febrero-marzo) de actualizaciones, por lo que esto sería lo último mío que verán hasta abril. Este hiatus lo aprovechare al máximo para avanzar lo más que pueda las historias, y así cuando llegue el inicio de mis clases y de preparar mi tan temida tesis, tenga ya capítulos listos que iré publicando gradualmente. Creo que esta es la decisión más acertada, digo, es preferible posponer las actualizaciones por ahora (porque antes de subir un capitulo, yo pierdo mucho tiempo revisando que todo quede bien y revisando los comentarios que debo responder, escribiendo estas notas, etc.) y dedicarme por completo a empezar y terminar capítulos como loca, porque entre esperar 3 meses por un capitulo nuevo; a esperar todo un año, creo que nos conviene más esa opción. Espero no me odien por esto.
Los quiero un montón. Y nos vemos en unos 3 meses más. Mil besos y felices fiestas.
PD: llegamos a los 100 revies, estoy hay que celebrarlo…
Ero-hime: Pero así nos gusta Sasuke XD
Guest Slen: Me alegra que te guste la historia. Me tarde un poco (mucho), pero aquí está el nuevo capítulo, espero lo disfrutaras.
Guest XukiUchiha: Aww… muchas gracias cariño *-* no te voy a negar que hay veces que siento muchas ganas de dejar el fandom, y no precisamente por que no hay fans de la pareja, es más que nada porque siento que no hay el suficiente apoyo como para decir: "aún no", pero lamentablemente así son las cosas desde que el manga finalizo tan horriblemente.
Link historia original: www . fanfiction s/8914719/1/ The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo mother of dogs
