Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por QueenSugar.
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Sasuke se hallaba rodeado. Observó a los cinco hombres que se agrupaban a su alrededor y suspiró, desviando su mirada hacia el cielo nocturno.
Su día entero había transcurrido en la búsqueda de la Hyuuga; pues con su chakra en su bolsillo era incapaz de rastrearla o sentirla de alguna manera. Además, tampoco era como si pudiese ir por las calles llamándola por su nombre. No disponía de tal libertad en ese lugar. No cuando estaba abarrotado de guardias y personas que lo miraban como con recelo.
Tampoco eran de ayuda los carteles de "Se busca" con su rostro esparcidos por el lugar. Si bien podía disfrazar su apariencia, aquello sólo generaría más miradas curiosas posándose en él.
Así que después de meditarlo cautelosamente, optó por la que creyó su mejor opción: esconderse en algún sitio seguro y esperar a que el sol se ocultara para continuar su búsqueda.
"¿Se habría escapado?" pensó.
El Uchiha avanzaba con la cabeza gacha, ocultándose en un pequeño callejón por el cual la gente no transitaba. Todavía con la vista fija en el suelo, se detuvo. Aún bajo la suciedad pudo distinguir claramente el emblema de su familia. Estaba dibujado seguramente por un dedo, y era bastante preciso.
Ella había estado allí y había dejado la marca.
Pasó un dedo por el signo y retomó su avance en un intento por encontrar más. Definitivamente la chica era inteligente.
Finalmente, la noche cayó, y la antes atestada ciudad, se encontraba ahora vacía.
Todo indicaba que los pobladores tenían demasiado miedo de la oscuridad y los peligros que esta pudiese albergar. Algo natural en un sitio lleno de gentes extrañas.
El hombre de cabellos negros reparó en otro emblema Uchiha, y lentamente se procedió a ocultarse de nuevo.
Cinco extranjeros que abandonaban un pub posaron su vista en él y lo observaron con cautela. Hablaron algo entre ellos, y pudo dar cuenta de cómo reconocieron su rostro.
«Kuso.» maldijo Sasuke.
El shinobi corrió, seguido de cerca por los hombres, hasta que en cierto punto decidió atravesar una calle sólo para encontrarse con un callejón sin salida.
Pero aquello era bueno. Allí podría enfrentarlos sin temor a ser aprehendido por el ojo humano.
Cuatro de los cinco hombres llevaban dagas cortas. El último estaba en el centro, haciendo tronar sus nudillos. Inmediatamente, Sasuke reconoció el medallón que pendía de su cuello. Tenía que acabar con él primero.
Con su Sharingan activado, se abalanzó hacia él, pero los otros cuatro bloquearon su paso anteponiéndose delante. Eran más rápidos, y más fuertes de lo que hubiera esperado.
Consiguieron estrellarle contra la contra la pared de uno de los edificios, dejando un cuchillo acariciando su garganta. Estaba a punto de tornarlos en cenizas, pero de repente se sintió algo extraño. Como si poco a poco algo lo abandonase.
Con la vista hacia vuelta al frente, notó cómo el hombre del medallón tenía una mano alzada y una sonrisa esculpida en su rostro. La joya en su cuello estaba brillando.
Acababan de robarle el chakra.
Apenas se percató de ello, apartó con brusquedad al hombre que lo arrinconaba, sintiendo como la sangre se deslizaba por su cuello. Golpeó en el abdomen a su agresor, pero solo consiguió que el otro lo atacase de vuelta. Aquellos individuos eran luchadores habilidosos.
Pensó que podían haber sido guardias, unos bien entrenados, de haberlo querido; cuando cuatro de ellos lo atacaron a la vez, y cortaron en la mejilla.
El combate continuó y el Uchiha logro romper con éxito el brazo de uno de sus atacantes; mas instantes antes una daga había sido profundamente clavada en su torso y noto que ello comenzaba a afectarle. Seguidamente, se la arrancó y la tiró al suelo.
¿Cómo podría luchar sin su chakra?
A duras penas era capaz ver algo en aquella oscuridad sin su Kekkei Genkai, y sus movimientos eran más lentos. Se sentía en una pesadilla.
« ¿Cómo puede Hinata vivir en estas condiciones?» quiso saber.
Entonces recordó cómo la habían atacado en el barco un día atrás. Estaba al borde de ser patético. Tenía que detener esto.
Dándose la vuelta, se llevó la mano al bolsillo y cogió el medallón rojo rubí. Se lo colocó alrededor del cuello, sintiendo como su fuerza lo envolvía.
Pero era diferente, demasiado diferente. Se miró las manos, y notó como estaban excesivamente blancas, incluso para tratarse de él.
Intentó activar su Sharingan, pero en su lugar sintió una punzada en la cabeza, que hizo perdiese la visibilidad. Su técnica ocular estaba fuera de sí y esto sólo le ocasionaba dolor.
Cerró los ojos, esperando que el malestar aminorase, mientras movía su cabeza.
No lo volvió a intentar. El chakra del Byakugan no era compatible con el Sharingan.
Había visto a Hinata realizar múltiples técnicas, la mayoría en él, pero no tenía la más mínima idea de cómo usarlas. Sin embargo, sabía lo suficiente como para realizar un intento. Concentrándose, acumulo chakra en sus palmas. Esperó a que uno de los atacantes se acercara y le estampó la mano en el cuello.
Con un sonido sordo, este cayó al suelo. Sasuke no estaba seguro si lo había matado o no, pero decidió enfocase en lo que le era verdaderamente importante: perseguir a quienes huían con su chakra.
Pronto, advirtió que el brazo que acababa de usar sangraba. Examinó sus dedos, los sentía adoloridos y temblorosos. Con certeza había cometido un error.
«Kuso.»
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Hinata contempló la ciudad. Había encontrado una torre del reloj vieja y aparentemente abandonada, que ahora le servía de escondite.
Había dejado algunas marcas tras de sí para que Sasuke siguiera, además de encontrarse buscándolo desde su posición. Estaba oscuro y apenas podía ver; pero, ¿qué más podía hacer? No podía hacer uso de su Byakugan...
La chica tembló ante el recuerdo de su pérdida. Inmediatamente, un ruido extraño la alertó. Alguien estaba luchando no muy lejos de donde se hallaba.
"¿Podrá ser él?" se preguntó. Pues no sentía su chakra, aunque esto podía deberse a la incapacidad de usar el suyo propio.
Hinata suspiró y miró alrededor.
Sus ojos blancos se abrieron de golpe.
¿Un Hyuuga? ¡Había un Hyuuga cerca! Hinata miró en la dirección donde provenían los sonidos y durante un momento se quedó helada. Era su chakra. Alguien estaba haciendo uso de él.
«No... No puede ser...»
La heredera saltó y bajó las escaleras de la torre. Corriendo por los estrechos pasillos, se las ingenió para encontrar su destino en pocos minutos.
Vio a cinco hombres ante ella, y finalmente a Sasuke. Estaba sangrando. Lo habían herido y dejado con un aspecto horrible.
Llevaba la piedra roja alrededor de su cuello, y sus palmas estaban rodeadas de chakra.
Todos se volvieron a verla, y uno de los atacantes dio un paso al frente, haciendo tronar los nudillos.
Lo vio hacer algún tipo de sello con las manos, y no pudo evitar mostrar sorpresa cuando nada sucedió. Su chakra ya había sido robado y aquella piedra negra no podía absorber nada más. Cogiendo aquella oportunidad, le tomo el brazo que tenía extendido y lo retorció tanto como le permitieron sus propios músculos. Antes de que pudiera reaccionar, el hueso crujió y él hombre gritó de dolor, intentando apartarse de su agarre.
Seguidamente, Hinata cogió el medallón arrancándoselo del cuello, lo golpeó en el estómago y dejó tumbado en el suelo.
Al coger la piedra, sintió un poder extraño envolverla.
Entonces lanzó su siguiente golpe contra otro hombre, mandándolo a volar por los aires. Cuando cayó al suelo, no se movió.
Vio que dos de los atacantes se encontraban a su izquierda, pero ellos sólo se limitaban a observar, atónitos. Usó aquel momento para correr hacia el Uchiha, quien intentaba por todos sus medios levantarse.
Cogió la piedra de su pecho y se la colocó sobre sí. Ahora, rebosante de su chakra, sólo tardó un par de segundos en dejar fuera de combate al resto de sus oponentes.
Cuando todo hubo acabado volvió su vista hacia el shinobi de ojos negros, más en ese momento, fue levantada en el aire súbitamente.
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Tenían que esconderse. Sasuke notó cómo ella intentaba mirarlo, pero tenían que darse prisa. Le cogió la muñeca y tiró de ella, cargándola a su hombro. Corrió hacia delante, dirigiéndose hacia el pequeño puente donde aquellos hombres se habían escondido horas antes.
—¡Sa... Sasuke, déjame ir! —su voz era baja, pero estaba llena de pánico. La chica le golpeaba la espalda, pero él no se detuvo. Ellos estaban muy cerca de destino.
—¡Detente! ¡Estás herido! ¡No puedes cargarme! —insistía la joven mientras intentaba liberarse de su agarre.
Al final, concentró algo de chakra y lo aplicó sobre su hombro. El hombre perdió el equilibrio, casi yéndose de bruces contra el suelo.
Pues entes de que pudiese suceder nada, los pies de Hinata tocaron el suelo, por lo que pudo agarrar a Sasuke de los hombros.
Él la miró enfadado, mientras que los ojos de ella denotaban calma. Sasuke no dijo nada. La chica lo cogió por su brazo, y Sasuke aseguró que en el puente podrían ser vistos en la distancia.
La chica lo entendió inmediatamente. Sasuke se había apoyado en ella, pero marchaban aun apropiadamente. Ambos caminaron entre el lodo y se escondieron en la oscuridad, tapados por el puente.
La Hyuuga dejó que el Uchiha se sentara en el suelo y lo examinó. Cuando intentó comprobar su brazo, la hizo a un lado, evitando que lo tocara. La joven lo miró, enfadada.
—Puedo curarte, dame tu mano.
—¿Dónde demonios estabas?
—Podría preguntarte lo mismo.
—He estado buscándote todo el día.
—Ah, no empieces con eso. —Ella lo miró, cogiendo su brazo para poder verle mejor. Sasuke siseó, pero ella lo había agarrado con fuerza y no lo pretendía dejarlo escapar.
—Te dejé señales, ¿no las viste?
—Las vi, pero cinco marcas no fueron de demasiada ayuda.
—Las dejé en sitios cercanos a donde pudiera verte. Activando su Byakugan, examinó su mano dañada.
—No puedo creer que usaras mi chakra para atacar. Podrías haber perdido la mano o haberte quedado ciego de por vida.
Una luz verde brilló en la oscuridad, al su vez que ella empezaba a tratar sus dedos.
El dolor palpitante fue pronto remplazado rápidamente por un calor que no había sentido nunca. La miró con intriga, por lo amable que le mostraba en ese tipo de situaciones.
—No puedes usar chakra si no sabes cómo controlarlo. —Continuó— cuando no lo usas apropiadamente, estalla a través de tu piel, rompiendo venas y nervios que podrían no sanar nunca.
—No me importa. Un poco de dolor no va a detenerme.
La joven suspiró.
—Sasuke-san, usted me dijo que nosotros nos parecíamos mucho. Pero eso no es cierto. Cuando sentí su chakra pude controlarlo, incluso cuando sólo cogí una pequeña cantidad. Somos totalmente diferentes. Usa el odio para impulsar sus ataques, y yo uso la paz.
—Eso es realmente ridículo...
—No lo es. —Lo interrumpió, mirando los dedos ahora sanos. Los movió entre sus palmas, comprobando su trabajo. Se estaba volviendo mucho mejor en eso.
— Me dijo que, yo si estuviera en su lugar, si mi hermana hubiera asesinado a todo mi clan, yo hubiera actuado de la misma forma que usted. Pero no es lo cierto. No hubiera podido hacerlo. Estás dejando que la rabia controle tu vida. Yo no podría hacer tal cosa. El perdón es siempre la mejor opción.
—Así que, ¿me estás diciendo que perdonarías a tu hermana, al igual que a los otros que le hicieron hacer aquello?
—Sí.
—Estás completamente loca. —El hombre intentó levantarse, pero siseó y se cayó al suelo de nuevo. Agarrando su abdomen, recordó la herida.
—Probablemente hubiera discutido por esto antes, pero ahora no. —Contestó la mujer, quitándole las manos de la zona herida—. El hecho de que esté aquí ayudándote no te da el derecho a hablar de mi estado mental.
Se quedaron en silencio, mirando la luz verde que salía de las manos de la Hyuuga. El calor se volvía más fuerte, calmando su enfado y sus nervios.
En ese momento, Sasuke posó sus ojos negros sobre la chica. Se fijó en el tremendo contraste que provocaba su negro cabello y sus bancos ojos. Miró hacia otro lado.
—Además. —Habló la joven de repente—. Te entiendo, la rabia es comprensible. Pero es estúpida.
El joven abrió los ojos completamente. Le agarró las manos que ella había posado en su rostro para quitarle la sangre de la mejilla, para que la herida fuera visible. La soltó y le acarició la mejilla, justo donde tenía la cicatriz. Ambos permanecieron quietos un momento.
—Esta cicatriz. —Dijo—. Es horrible. ¿No pudo Sakura curarla?
—No.
—Ah, muy mal.
Siseó, sintiendo el dolor del corte en su rostro. Su toque le irritaba la herida y la apartó.
—L-lo siento.
—¡Deja de disculparte por todo!
La joven parpadeó, asustada ante el arrebato de ira.
—¿Por qué te enfada que me disculpe?
—Porque, —quitó la mano de su rostro, mirando a otra parte—. Porque yo te secuestre. No estás en posición de disculparte por algo que es mi culpa.
Hinata lo miró, con sus labios abiertos. Apretó ligeramente sus dedos y empezó a curarle la mejilla. La chica detestaba la cicatriz que marcaba su rostro y no quería que otra persona tuviera que penar por lo mismo. Además, sentía que los rasgos de Sasuke eran demasiado bonitos estropeados por ello.
—Ahora que te he salvado, ¿me dirás por qué estamos aquí?
Buscó sus ojos negros, enfadados. Lo vio inspirar profundamente y exhalar.
—Necesito encontrar una manera de revertir lo del medallón.
La Hyuuga lo miró.
—¿No sabes cómo sacar el chakra?
—No.
—Pero tú dijiste...
—Ya sé lo que dije. Te mentí, no tengo ni idea de cómo funciona.
Lo miró durante un momento, y luego sonrió. Sasuke la miró, inseguro de si la había visto sonreír antes así. La sonrisa se veía bien en ella.
—¿Hemos venido para que pueda recuperar mi chakra?
—Hemos venido sólo para saber cómo hacerlo. Necesitaré que tengas acceso a todas tus habilidades en el momento de llevar a cabo mi plan.
Vio a la chica levantarse y dar un paso atrás, sin mirarlo. Metió una mano bajo la capa para enseñarle el medallón con la piedra negra. Se volvió hacia él y se lo extendió.
—Si los llevamos puestos, la gente pensará que somos de por aquí. Sin embargo, los carteles de "se busca" con tu imagen están por todos lados. —Dejó caer el colgante en su mano, suspirando—. Quizás deberías tomar ejemplo de tu anterior sensei y usar una máscara.
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Fin Capitulo Trece
Notas: Y aquí les dejo el capitulo de sorpresa. Capitulo correspondiente a la doble actualización del mes de mayo. Espero les gustaran estos dos capítulos, besos.
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
