Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por QueenSugar.

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Sasuke la miró. Su mente divagaba hacia un extraño sitio que no le agradaba, y le sorprendía con creces: A él le encantaban las mujeres con el cabello largo.

Posó entonces, con detenimiento su mirada en ella. Lo hizo sin importarle si la estaba incomodando o no. La Hyūga tenía su largo cabello negro atado en una coleta y se hallaba intentando fijarla con un pequeño trozo de tela. Aquel peinado sólo conseguiría atraer más la atención hacia sus rasgos. El Uchiha desvió su mirada hacia otro lado, mientras se frotaba el cuello. Sí, la heredera era atractiva. Probablemente mucho más que cualquier otra mujer que hubiese visto en su vida. Poso sus ojos en los blancos de ella, y pronto, sintió ganas de golpearse a sí mismo.

—¿Qué? —la chica finalmente se dio por vencida en intentar comprender el motivo de su molestia.

—Nada.

—¿Sucede algo malo?

Definitivamente algo estaba mal. La chica pasó una mano por su cabello, sintiéndose extraña. No acostumbraba a llevarlo recogido. Sasuke, por su parte, la miraba dubitativo y suspiro.

—Se supone que tienes que ocultar tu apariencia, no mostrarte más.

Hinata se sintió frustrada. No tenía idea de que hacer para modificar su apariencia. Mas él estaba en lo cierto, sus ojos destacaban aún más con el cabello recogido. Resignada, desvió su mirar al suelo; mientras sostenía el trozo de tela con el fin de quitársela. Pero entonces, Sasuke súbitamente le cogió la mano y sus ojos blancos se enfrentaron a los de él.

—No.

—Pero...

—Me gusta así.

La chica sintió cómo sus mejillas se coloreaban, pero igualmente calló. Miró cómo el Uchiha, aún sostenía su mano, y luego la deslizaba por su cabello. Frunciendo el ceño, Hinata sintió cómo los dedos de él se deslizaban entre las oscuras hebras, y una expresión de satisfacción se dibujó en su rostro.

—Aquí, mantenlo de esta forma. —Dijo, mientras apretaba su cabello de modo extraño.

Ella se dio cuenta de que había sujetado su cabello a modo de coleta baja y desordenada. Definitivamente, una idea mejor que la suya; por lo que la portadora del Byakugan tomó la tira de tela e imito el peinado hecho por Sasuke.

—¿Así?

Los ojos negros la estudiaron por más tiempo de lo debido.

—Sí. Ahora dame un poco de tela.

Hinata le tendió un retazo y vio cómo él cogía su cabello y lo ataba. Sasuke no tenía el cabello largo, pero parecía lo suficientemente largo como para poder recogerlo. Su flequillo ocultaba parcialmente un lado de su rostro y sus ojos. En ese momento, Hinata no pudo evitar ruborizarse. Se dio la vuelta y comenzó a acomodarse la capa. El Uchiha era bastante apuesto.

Fue entonces el turno del moreno para mirarla con frustración. Hinata, por su parte, lo ignoró con timidez; ganándose un suspiro del chico como consecuencia de ello. Sasuke arranco una parte de su capa y con eso cubrió la mitad inferior de su rostro. Dejando sólo a la vista sus ojos negros y un poco de su oscuro cabello, procedió a atar la tela detrás de su cabeza.

Ya listos, ambos se miraron entre sí, inmóviles, durante un tiempo. «Esto debería funcionar, tiene que». Salieron entonces de aquel lugar en el que se habían escondido, y se encaminaron de nuevo a la ciudad. Durante su avance, Sasuke palpó su abdomen. Notando que este estaba completamente curado. La había vuelto a subestimar, podía no ser la mejor sanadora, pero definitivamente podía hacer un trabajo decente. Caminaron en silencio, intentando mezclarse con la multitud. Hinata procuraba tener su capucha lo más baja posible, y la vista fija en el suelo. Debía de evadir cualquier tipo de contacto visual.

—¿A dónde vamos?

El Uchiha la miró, dándose cuenta de que no se sentía cómodo con ella hablándole en susurros. Prefería ampliamente escuchar la calidez de su voz.

—Cruzaremos la ciudad e iremos a esa montaña.

La chica siguió su dedo con sus ojos hasta unos altos picos que se veían a la distancia. Asintió y volvió a mirar al suelo. Apretó el colgante rojo contra su pecho y suspiró. Empezaba a hacer frío y el cielo estaba totalmente cubierto. Pronto comenzaría a llover.

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En efecto, tal como lo había predicho, un aguacero cayó sobre ellos. No obstante, gracias a este, poco antes del atardecer, los dos viajeros habrían abandonado la ciudad sin ser notados. La pesada lluvia era de gran ayuda a la hora de ir de incógnito, pero también les helaba hasta los huesos. Jadeando, la joven intentaba seguir los pasos rápidos del chico, quien nuevamente ignoraba su condición física. Admiraba su determinación en este tipo de situaciones, más su incomodidad era muy obvia. De repente, se detuvo. Maldiciendo, Sasuke se mordió el pulgar e hizo un par de sellos con las manos y apareció en el sitio un halcón gigante. Le tendió su mano para ayudarla a subir.

—Nos notarán.

—No me importa.

La impulsó con fuerza hacia el lomo del animal, y se alzaron por lo alto del cielo. Inmediatamente se dio cuenta que volar había sido una mala idea. Allí, el viento era más frío, al punto de que cuando ganaban velocidad este se tornaba insoportable. Hinata apenas podía ver entre tanta agua, pero pronto se percató de que comenzaban a descender. En cuanto lo hizo, activó su Byakugan, y pudo divisar una casa. ¿Qué estaban haciendo en mitad de la nada?

Una vez en tierra siguió al Uchiha cuando caminó hasta la puerta principal y la abrió con impaciencia. Allí, un hombre mayor estaba sentado frente a una chimenea. Este saltó tan pronto como los vio. El hombre balbuceó algo, pero se congeló cuando Sasuke se aproximó. La Hyūga abrió la boca para protestar, temerosa de que sus intenciones; pero se contuvo cuando vio que él activaba el Sharingan e inducía al hombre en un genjutsu. «Así que es así como funciona...» pensó. En un instante su actitud cambio abruptamente. El hombre ahora les sonreía y conversaba, mientras les enseñaba la puerta que se encontraba tras de él. Lo siguieron mientras él parloteaba sin parar. ¿Podía ser todo a causa del genjutsu del Uchiha?

El hombre los dirigió hasta una habitación grande con una cama matrimonial y una chimenea. Parecía tratarse de una especie de posada o tal vez una casa de aguas termales. Les enseñó también, dónde estaban las toallas y la piscina de agua caliente. Esta, se encontraba cubierta por un techo de madera, y la lluvia a su alrededor se veía como una cubierta traslucida. Apenas finalizado el tour, el hombre asintió y los dejó solos con una peculiar mirada.

—¿Cuánto tiempo piensas tenerlo encerrado en el genjutsu? —Hinata miró al Uchiha. Finalmente había acumulado la energía precisa para hablar.

—Tanto como quiera.

Dicho esto, Sasuke se aproximó a la piscina y tocó el agua, probando la temperatura. Estaba perfecta. Sin pensarlo, se quitó la tela que cubría su rostro, su abrigo, seguido por la camiseta. La chica sintió cómo sus nervios se crispaban cuando él comenzó a quitarse los pantalones. Se volteo rápidamente y podía sentir su rostro arder. Escuchó el chapoteo del agua, pero igualmente no corrió el riesgo de mirar. Al final, escuchó su risa malvada y sintió la impetuosa necesidad de aventarle una piedra. Retornó a la habitación enfadada y sonrojada. Allí, se dejó caer en una silla. ¿Cómo podía alguien desnudarse ante otra persona tan desvergonzadamente?

Ella seguía empapada, motivo por el que se replanteó volver y darse un baño. Sin embargo, prefería morir de frío antes de entrar al agua con ese hombre desnudo. Sacudió su cabeza ante la idea, y soltó su cabello. La heredera se quitó el abrigo y se volvió justo para ver a Sasuke entrar en la habitación, totalmente desnudo. La joven gritó, le tiró el abrigo, y corrió hacia el otro lado de la habitación.

—Deja de gritar ahora mismo. —le dijo, agarrando una toalla y secándose. En seguida, cogió otra y se la ató alrededor de la cintura, dándole una más grande a ella—. Vamos, el agua está perfecta.

—Yo nunca...

—Si te resfrías por culpa de la lluvia, tendré que matarte.

—No.

—Hinata. —El Uchiha se giró hacia ella con el rostro serio. Dando unos pasos al frente, cerró la distancia entre ellos—. Si no vienes por las buenas, será por las malas.

La joven lo miró. Jamás se había dirigido a ella de ese modo, y por alguna razón la hizo sentir extraña. Su nombre pronunciado por esa voz sonaba... agradable. Su mirada determinada, la convenció. Suspiró.

—De acuerdo —exclamó, con la vista fija en la toalla entre sus manos—, pero si te me acercas demasiado...

—No seas infantil.

Hinata no estaba segura si él estaba de acuerdo con sus condiciones o si le daba absolutamente igual. Sin embargo, sus pies congelados le señalaron que sería mejor entrar pronto en calor. Se dirigió, entonces, hacia la piscina; llegando y entrando, de alguna forma antes que él. Se dio cuenta en ese momento, que, aunque lo considerara un imbécil, demostraba algo de cortesía. Era eso o simplemente no quería escucharla gritar.

Miró a otro lado cuando él se acercó, permaneciendo con su vista fija en la distancia.

—Te estás volviendo más dócil. —Señaló.

Ella volvió los ojos hacia él, sólo para arrepentirse de ello. El agua le cubría hasta la cintura, más su pecho era absolutamente visible. Su húmeda piel brillaba bajo aquella tenue luz. La chica intentó mirar a otro lado, pero encontró sumamente difícil apartar su mirada de los rasgos del joven. Todo eso era obvio para Sasuke, pero no podía decidir si no le importaba en lo más mínimo o si realmente disfrutaba molestándola.

—No veo motivo para discutir contigo. —Finalmente ella contestó.

—Bien por ti. Esto solo hacer las cosas más fáciles para los dos.

El hombre estaba al otro lado de la piscina, mirándola. Sus codos se encontraban apoyados en el borde y su cabello cubría parcialmente sus ojos negros.

—¿Por qué estás en esa posición?

La Hyūga abrió los ojos anonadada. Se sentía terriblemente incomoda. El agua la cubría hasta el cuello, pero aun así mantenía sus manos sobre sus pechos. Estaba apoyada en una roca grande tras ella, intentando permanecer lo más humanamente posible lejos de él.

—¿Qué quieres decir?

—Tus manos.

—Oh.

—Oh, no es una respuesta real.

Ella lo observó sonrojada y enfadada.

—No voy a explicarte esas cosas.

Él la miró en silencio. Luego, aquella sonrisa tan característica suya se dibujó en sus labios, a la vez que enarcaba una ceja.

—Ah, ya veo —. Empezó a reír—. Disculpa mi ignorancia. —Continuó, sin intentar ocultar el sarcasmo en su voz—. De todas las chicas con las que he estado, ninguna tenía tales... características.

Los ojos blancos miraron hacia otro lado por un momento. Sus mejillas ardían. El hombre no era estúpido, podía leerla como un libro. Hinata cogió su cabello y con este, cubrió su pecho. Escuchó cómo Sasuke volvía a reír y nuevamente sintió la necesidad de golpearlo.

—Estabas en un equipo con dos hombres, ¿no? —Sasuke movió la cabeza, intentando llamar su atención, pero ella era terca y lo ignoro—. ¿Tú nunca...?

—No.

El joven enarcó ambas cejas.

—¿Ni siquiera con Naruto?

—¡Por supuesto que no!

Estaba intentando molestarla de nuevo, pero ella ya se había cansado de ese juego. Así que centró su mirada en la de él, e intentó por todos los medios no flaquear.

—¿No eres ya mayor como para ser tan modesta? —preguntó.

—No. Pero tú eres demasiado joven como para ser tan arrogante.

El Uchiha la miró. Luego, dio un paso al frente y rió al ver que ella saltaba e intentaba alejarse, sólo para terminar golpeándose con la roca a sus espaldas. Riéndose todavía, Sasuke retrocedió hasta su posición inicial. Observó desde allí, su sonrojado y enfadado rostro.

—¡Bastardo! —La palabra salió de su boca antes de que ella pudiera retenerla.

Él la miró durante un instante sorprendido. Luego volvió a reírse, hecho la cabeza hacia atrás, apoyándola en el borde de la piscina. Se agarró el estómago, y rió un poco más, antes de volver sus ojos hacia ella.

—Estoy agradecido por este comportamiento tuyo, princesa Hyūga. Ya iba siendo hora de que empezaras a actuar con algo de normalidad.

Hinata estaba sorprendida con su rudeza. Aquel hombre le hacía decir y hacer cosas de las que no estaba orgullosa. Para peor, parecía divertirle su actitud. Haciendo completo caso omiso a que ella acabara de insultarlo. Finalmente, decidió que no podía seguir con esto ni un minuto más.

—Voltéate, voy a salir.

—No.

Ella suspiró y cogió la toalla que estaba a su lado. Se iba a cubrir dentro del agua, cuando su brazo fue agarrado y levantado por encima de su cabeza. Apretó su espalda contra la roca e intentó apartarlo sin éxito. Intentando por todos los medios tapar su pecho con su mano libre, miró a Sasuke. Estaba a solo pulgadas, sus ojos negros la atraparon, su expresión era mortal. Ambos se habían quitado sus medallones. Por lo que Hinata desvió su vista hacia su medallón rojo, apoyado justo al lado de su toalla.

—Escúchame —comenzó—. Probablemente sea la última vez que podamos descansar apropiadamente. Deja de actuar como una niña y cálmate.

Ella intentó deshacerse de su agarre de nuevo, pero él no tenía ninguna intención de dejarla ir.

—No soy una niña, soy una mujer. —Le refutó, aun tratando de soltarse—. Y no puedo calmarme si estás a mi alrededor.

—¿Por qué no? —el Uchiha apretó el agarre y la acercó más a él. La miró de cerca, temiendo que el calor del agua y su sonrojo no le causaran un golpe de calor—. Ya va siendo hora de que aprendas a estar cerca de un hombre. Además-

Pero Sasuke no pudo concluir la frase. Pues la mano libre de Hinata se separó de su pecho, y lo abofeteo con toda la fuerza que tenía. Su rostro se ladeo a causa del impacto, pero se quedó allí con los ojos abiertos y los labios apretados. Lentamente, se volvió para verla. Observó su mirada determinada, suspiró y finalmente la soltó, volviendo a su lugar inicial. Se vio sorprendido, cuando notó que la heredera permanecía, aún con los brazos sobre su pecho, en el agua.

—Tienes agallas, te lo concedo —habló en su tono bajo y calmo—. De todas formas, tu golpe fue débil. Necesitarás golpear mejor si pretendes impresionar a Naruto. Parece estar interesado en ese tipo de mujeres.

Obviamente, era una clara referencia a Sakura. La heredera miró al suelo y suspiró.

—Deja de mencionar a Naruto-kun.

—¿Por qué? ¿No me dijiste que estabas detrás de mí por él? Sin embargo, sabiendo lo idiota que es, estoy seguro que él no te amara, ni aunque lo golpees en la cabeza.

La joven levantó la vista.

—Él no quiere que mueras. Y esto no es por mis sentimientos hacia él, en absoluto.

—¿De verdad? Entonces, ¿Qué explica el que decidieses perseguirme?

—Lo hice porque Naruto se niega a convertirse en Hokage antes de llevarte de vuelta a Konoha.

Sasuke enarcó las cejas, aparentemente sorprendido.

—Así que sigue siendo el mismo Teme de siempre. Pero, ¿no estabas locamente enamorada de él?

La Hyūga miró el agua y luego respiró profundamente.

—Amo a Naruto-kun y siempre lo haré. Sin embargo, me di cuenta de que él nunca me mirara de la forma en que yo lo miro a él.

—Así que, ¿te diste por vencida?

—¿Tiene sentido ir tras algo que sabes que nunca sucederá?

—No, pero no puedes darlo por perdido hasta que estés segura.

—Bueno, estoy segura. Yo… hablé con él, y no me respondió.

—¿Lo hiciste? — Sasuke estaba verdaderamente anonadado— ¿cuándo fue eso?

—Antes de la guerra. Cuando Pain atacó Konoha.

De todos modos, ¿por qué estaba teniendo esta conversación con él? Nunca había hablado con nadie sobre el tema, y Sasuke sería la última persona en entender o preocuparse por ella. Pese a todo esto, el tema parecía interesarle.

Ambos permanecieron en silencio por un momento. El Uchiha la miraba expectante, pero ella no continuó. Él suspiro y miro el techo de madera sobre ellos.

—Naruto es un idiota. Sus intereses se basan en comer ramen y perseguir una chica que lo golpea. No merece estar con una chica que luzca como tú.

—No entiendo a qué te refieres.

—Si no fueras tan tímida podrías entenderlo. Va siendo hora de que te olvides de esa modestia con la que tu familia te ha hecho vivir. Tienes clase, dignidad, nobleza. Él sólo es un tarado que ha ganado unas cuantas batallas. Alguien como él nunca podría apreciarte.

—E-eso no es verdad, Naruto no es-

—Entonces, ¿por qué preferiría a una kunoichi molesta e inútil, sin ningún poder especia o ingenio en absoluto? ¿Qué puede tener ella que tú no tengas?

Hinata se sonrojó al oír tales palabras.

—Las personas somos diferentes.

—Existen dos tipos de personas: Los sabios, y los idiotas. Es momento de que aprendas que no estás en su misma posición.

Antes de que pudiera añadir o cuestionar algo, el hombre se había levantado con una toalla atada en su cadera. Este caminó hacia la habitación, dejándola sin dirigirle otra mirada. Hinata observó su espalda, sintiéndose muy extraña. Este hombre era encantador.

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Fin Capitulo Catorce

Notas: ¡Hola! De nuevo yo por aquí, dejando capitulo. Quiero dedicar este capitulo a todas esas maravillosas personitas que me llenaron de animo y buena vibra con sus bellos mensajes. De verdad gracias. Por cierto, el próximo mes no habrá capítulo, dado que voy a estar en pleno proceso de final de semestre y estaré ocupada lidiando con los terroríficos FINALES. Así que nos vemos en agosto. Besos para todos.

Guest AlexX: espero que este capitulo también te gustara.

Guest Srta. Perseidas: ¡oh cariño! Créeme que no es solo tu percepción. Awww… muchas gracias, por personas como tu es que me decidí a continuar.

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo