Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.

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La Hyūga retrocedió, pero Sasuke se inclinó más, manteniéndola cerca, sin dejar que la distancia entre ellos se hiciera más grande que una pulgada. Con los ojos tan negros como la noche, la observó con su mejor sonrisa. Ella apretó las manos contra la cama, buscando un apoyo. Si caía de espaldas, él la seguiría, probablemente lo golpearía antes de que ella pudiera ser consciente de lo que hacía.

De repente, un golpe los sacó del aturdimiento. Sasuke saltó, mirando la puerta. —¿Quién es? —Su voz fue sólo un susurro.

Ella activó su Byakugan. —Los guardias.

El Uchiha no esperó y se acercó, abriendo la puerta. La muchacha se volvió, ocultando su rostro con su cabello. De reojo, observó cómo los dos monjes le entregaban una bandeja llena de algún tipo de comida al usuario de Sharingan y se inclinaban, para luego comenzar a alejarse. Sasuke los miró un rato, luego cerró la puerta y volvió a la cama, poniendo la comida delante de la chica.

—Come, yo me daré una ducha, ¿a menos que quieras acompañarme?

Él la observó, tomándose su tiempo para quitarse la camisa. En respuesta, la heredera tomó una manzana de la bandeja, mordiéndola con prisa, volviendo la vista. Riendo, el Uchiha se dirigió al baño y cerró la puerta detrás de él. Ella escucho el agua corriendo y decidió comprobarlo, por si acaso, sólo para arrepentirse inmediatamente. Su kekkei genkai todavía estaba activo, podía ver directamente a través de las paredes. Chilló y hundió el rostro en la almohada, tratando de no incendiar las sábanas con el calor de su rostro.

Otra carcajada se escuchó desde el baño y ella no pudo evitar lanzar su manzana a la puerta. Enterrando el rostro en la almohada de nuevo, trató desesperadamente de respirar y de sacar la imagen del cuerpo desnudo de Sasuke de su cabeza. A veces su Byakugan podía jugarle malas pasadas. Luego de unos minutos logró recuperar un poco de compostura. Agarró la gran bandeja y la llevó a la otra habitación, que estaba amueblada sólo con una mesa pequeña y un par de sillas. La bandeja en sí estaba llena de todo tipo de frutas y verduras, lo cual era comprensible. Esto era un monasterio después de todo. Estaba terriblemente hambrienta, de alguna manera logró comer sólo unas pocas manzanas, una pera y algunas uvas. Los tomates parecían sabrosos, pero ya estaba llena.

Un baño no sonaba bien. La única vez que tuvo la oportunidad de refrescarse fue más temprano ese día, cuando corrieron bajo la lluvia. Escuchó el agua detenerse, pero decidió esperar un poco más para mirar de nuevo. Había visto suficiente desnudez de Sasuke por toda una vida... o al menos por hoy. Ruborizada, tomó la bandeja y entró en la habitación. Hinata miró fijamente a su acompañante, quien afortunadamente se había puesto los pantalones y tenía los brazos estirados al cielo. Él la miró brevemente y siguió estirándose, enviando pequeñas gotas de agua en todas direcciones.

—Honestamente te has superado. —Se inclinó y tocó el suelo con las palmas de las manos. Su espina dorsal crujió levemente y exhaló con placer—. No me había sentido tan bien en mucho tiempo.

La heredera sinceramente no podía decidir si estaba feliz por sanarlo, o si había causado un lío aún mayor para ella.

—Aquí —dijo, dejando la bandeja de comida sobre la cama.

Él pareció ignorarla, todavía sorprendido por ser capaz de moverse libremente de nuevo. —Aunque hay algunos puntos más que debes tratar.

—Aquí —repitió ella. Su cuerpo sin camisa no era algo para lo que tuviera los nervios de ver en ese momento—. Te dejé los tomates.

Esto pareció atraer su atención, él inmediatamente enfoco sus ojos en ella. —¿Cómo supiste que me gustan los tomates?

—Yo... no lo hago, solo me comí todas las manzanas.

Dio un paso hacia ella y tomó una de las cosas rojas, examinando su peso. Lo olió y lo mordió. Un poco de jugo goteó por su barbilla y cayó sobre su pecho desnudo. Tomó la toalla que tenía en el cuello y se limpió el jugo del tomate. Esto sólo empeoró las cosas, ya que el agua de su cabello empezó a gotear por su torso. Al darse cuenta de que ella tenía los ojos clavados en su torso y que lo miraba como si estuviera deslumbrada, no pudo evitar reír.

—Te impresionas con las cosas más pequeñas.

Le tomó un tiempo entender lo que había dicho. Saltando, dio unos pasos y tropezó en la cama. Se las arregló para permanecer en pie, y lanzarle una fea mirada. Todavía se estaba riendo cuando le lanzó una sandalia. Quitándose la otro también, se dirigió al baño. Sin embargo, antes de entrar dudó y se volvió hacia él.

Se estaba frotando su oscuro cabello con la toalla, mientras la miraba con sospecha e interés. Pero antes de que pudiera idear una burla apropiada, ella lo sacó de sus pensamientos.

—Sasuke... si te atreves a acercarte a esta habitación mientras estoy en ella, te decapitare.

El Uchiha esperó a que ella caminara en el cuarto de baño y sonrió. Él entraría alegremente allí, por lo menos, para ver si ella sería capaz de cumplir su amenaza. Era una kunoichi fuerte, pero si ella lo atacaba, eso solo conseguiría encenderlo. No es que el dolor había desaparecido, pero podía luchar casi con su máxima capacidad. Y con mucho gusto probaría su fuerza sobre ella. De una manera u otra…

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La Hyūga se deslizó debajo del agua caliente, calentando su cuerpo. Se lavó el cabello, y trato de desenredarlo. Todo esto era un desastre, pero no podía mentir, esta era sin duda la mayor aventura que había tenido jamás.

Sin embargo, su clan y sus amigos debían estar tan preocupados por ella. Enterró su rostro en sus manos, sintiéndose terrible. ¿Por qué era la primera vez que pensaba en esto? ¿Por qué ese hombre la hacía olvidarse de todo? Era extraño, insólito y muy interesante, pero no debería haberla afectado de esa forma. Suspiró, enjuagando su cabello y cuerpo.

Sus besos la extasiaban. Sus labios quemaban su piel y la hacían olvidarse de quién era. ¿Cómo podía permitir que se metiera en su cabeza así? El genjutsu era una cosa, pero besarla era... ¡era injusto! También estaba muy mal que le gustara tanto. Se frotó los ojos, recordando cómo le había dicho que era malo. Él era malo. Y, sin embargo, le gustaba.

Hinata abrió los ojos, sacudiendo la cabeza para deshacerse de esos pensamientos. ¿Qué sucedería con Naruto? Debía estar preocupado por ella. O tal vez estaba enojado por haber sido lo suficientemente torpe como para golpearlo y dejarlo inconsciente en primer lugar... tocó sus labios, delineándolos con sus dedos, recordando cómo se sentía besarlo. Siempre había querido sentir eso, pero sinceramente, por mucho se había imaginado a sí misma con el Uzumaki, ahora nunca podría saber cómo sería ser besada por él. Probablemente se hubiera sonrojado tanto, que hubiera creado un camino hasta el corazón de la tierra.

Entonces, ¿por qué se imaginaba presionando sus labios contra los del Uchiha tan vívidamente? ¿Qué le pasaba? O ¿era esto otro genjutsu? Suspiró de nuevo, frotándose las sienes. Si lo fuera, lo hubiera sentido inmediatamente con su Byakugan. Saliendo del agua, ató la toalla a su alrededor y trató de secar su cuerpo lo más posible para que pudiera ponerse la ropa. Miró la camisa negra y los pantalones del mismo color que él había comprado para ella, sintiéndose algo triste. Extrañaba su chaqueta, sus pantalones anchos y, sin embargo, éstos no eran tan malos. Se puso la camisa y decidió limpiar el jersey holgado antes de ponérselo. Completamente vestida, se envolvió el cabello en la toalla ya húmeda. Estaba realmente sorprendida de que Sasuke no se hubiera metido en el baño, ella había esperado que lo hiciera. Después de todo, era un maníaco.

Al salir, miró a su alrededor hasta que notó que estaba acostado en la cama, aparentemente dormido. A juzgar por la luz del sol que entraba por la pequeña ventana, era casi mediodía. Y, aun así, estaba muriéndose de sueño. ¿Pero sería mejor si se quedaba de guardia?

—Entra en la cama.

Su voz la asustó. Estaba tendido de costado, de espaldas a ella. También se había tapado con las sábanas, pero a juzgar por su hombro, seguía sin camisa.

—Me quedaré vigilando. Duerme tú —declaró la muchacha. Se fue a la cama y se sentó en el borde, apretando su cabello para tratar de secarlo. Esperaba que él protestara y la amenazara de nuevo, pero sólo siguió en silencio. Al final se dio la vuelta para ver que el hombre se había sentado y la veía con una mirada extraña.

Sasuke había intentado discutir, pero se había detenido a ver como ella acariciaba lentamente con la toalla su extra largo y oscuro cabello. Había algo exquisito en la forma en que movía la cabeza, la forma en que sus manos tocaban esa satinada cascada que fluía por su espalda.

Los dos se miraron por un momento, luego el Uchiha giró la cabeza y apartó la mirada. ¿Qué estaba pasando con su cabeza?

—No es necesario que te quedes vigilando —le dijo finalmente—. Este es un monasterio, no hay absolutamente nadie que nos haga daño aquí.

La Hyūga le lanzó una mirada interrogante. —¿Cómo estás tan seguro?

—Este es un monasterio —repitió—. Todos aquí son monjes y actualmente somos los únicos visitantes.

Ella pudo confirmar esto con sus ojos. Sin embargo, sus años de entrenamiento shinobi no podían permitir que bajara la guardia con tanta facilidad. Antes de que pudiera discutirle, observó cómo él se acostaba de espaldas, mirando el techo.

—¿Estás bien?

—Sí, sólo estoy cansado de discutir contigo.

—Simplemente estoy tratando de mantenernos a salvo.

—¿Honestamente piensas que si alguien nos ataca mientras estoy durmiendo no podré matarlo?

Suspiró, honestamente estaba cansada de discutir con él también. Dejó la toalla en el suelo y se dejó caer de golpe en cama también. Los dos estuvieron así por un momento.

—Te curaré, pero tienes que prometer no volver a besarme.

Notó que Sasuke volvía la cabeza para mirarla. —¿Y por qué haría eso?

La heredera le dio la espalda. —Bien. Vive con tu dolor entonces.

La agarró por el hombro y la hizo girar. Apoyándose sobre sus brazos, la miró, inclinándose sobre ella. Hinata se apretó contra la almohada, tratando de aumentar un poco la distancia entre ellos. El cabello del Uchiha todavía no estaba seco y gotas de agua comenzaron a caer en su rostro y pecho.

—Estás haciendo que me moje, —trató de protestar.

El Uchiha levantó las cejas tanto que le dolió. Asombrado, le tomó un tiempo entender lo que había significado y lo inocente que era al no darse cuenta del doble sentido de esas palabras. Al final no pudo evitar reír.

—¿Mojada? ¿qué tan mojada?

Él la observó tratando de explicarle, pero de repente comprendió por qué él la estaba molestando. Se quedó inmóvil durante un momento, dejando que el color rojo se apoderara de su rostro. Se cubrió la boca con las manos, mirándolo en estado de shock. —¡Q-quítate de encima! —Su voz fue amortiguada por sus dedos.

Se rió de nuevo, pero regresó a su lado de la cama. —Honestamente, eres tan linda cuando te enojas.

—¡Imbécil! —Se levantó de un salto y lo miró con cólera. Aprovechando la oportunidad, el usuario de Sharingan la agarró por los hombros, atrayéndola hacia él. Ella logró reaccionar y presionó sus palmas contra su pecho. Al ver que no podría acercarla más, sus manos se deslizaron de sus hombros hacia su cintura. Roja como los sabrosos tomates que había comido hace un rato, continuó dándole miradas de odio.

—Si activas tu Byakugan notarás un problema aquí —explicó, apartando el brazo a su preciosa cintura y con la otra señalando su pecho, justo encima de su corazón.

—Ya no te voy a curar —exclamó, pero antes de que pudiera retroceder, él la inmovilizó con las manos.

—En realidad no te estoy preguntando.

Estaba haciendo todo tan difícil para ella... al final la Hyūga suspiró, activando su kekkei genkai. Él estaba en lo correcto. El flujo de chakra alrededor de su corazón lucía muy mal. Inhaló profundamente y exhaló, ajustando el medallón debajo de su camisa para un mejor contacto.

Se separaron para acomodarse en una posición más cómoda para el procedimiento. Se sentó al lado de él, mientras que Sasuke se acostó de espaldas en la cama. Lentamente, acumulo una gran cantidad de chakra en su dedo índice y medio y, sin dudarlo, envió la descarga a su pecho. Para su sorpresa, no reaccionó de ninguna manera. ¿Cuánto dolor había soportado este hombre para no notar tales cosas?

—¿Duele demasiado? —no podía evitarlo, ella se preocupaba.

—No seas ridícula.

—Al menos ya no me llamas niña.

—Al principio pensé que eras infantil, pero solo eres una chica muy tímida.

Ella lo miró. —Y tú eres un idiota.

—Me han dicho cosas mucho peores.

Ella envió otro estallido de chakra a su pecho e intentó permanecer tan enfocada como pudo. Si su mano resbalaba, podría dañar su corazón. No se dio cuenta de que Sasuke la estaba mirando, con las manos todavía unidas a su delgada cintura. Ella estaba tan enfocada, siguiendo cada punto de chakra, cada remolino, demasiado concentrada para notar que sus dedos se movían.

Sin embargo, casi gritó cuando él hundió su mano debajo de su camisa, tocándole la espalda. Trató de alejarse automáticamente, pero fue atrapada por su otra mano. Su mano se movió más osada, sintiendo toda su espalda hasta su cuello. Su camisa se subió por el movimiento y su estómago quedó expuesto también. Esto fue suficiente. Volviendo a sus sentidos, movió la palma cargada con chakra de su pecho a su cuello. Apretó los dedos, mirando directamente a sus ojos negros.

—Si no te detienes, te asesinaré.

Con una sonrisa burlona lo miró fijamente. —No lo harías.

—Sasuke —ella empezó, pero un jadeo le impidió seguir. Su otra mano se movió hacia su espalda baja, acariciando su espina dorsal—. ¡D-detente!

—No puedo —explicó, su voz era casi un susurro. La heredera entonces concentró una buena cantidad de chakra en su palma y golpeó su hombro izquierdo, el que acababa de arreglar tras su anterior ataque. Él siseó, pero esto sólo le hizo profundizar más sus caricias.

La Hyūga trató de alejarse, tratando de respirar mejor. Ella... ella nunca había sido tocada así, el única que había logrado hacer eso fue el rubio que había intentado violarla antes. Extrañamente, no podía recordar el suceso claramente. Y de alguna manera, ahora esto se sentía completamente diferente. Su rostro quemaba, logró alejarse un poco, sólo para ver como él de alguna manera la posicionaba encima de él. La sentó sobre sus caderas y fue atraída hacia él en un instante.

El Uchiha la atrajo para besarla, tomándose su tiempo para saborear sus labios. Ella estaba moviéndose, tratando de liberarse, pero era obvio para él que esto era sobre todo por vergüenza y por el shock. A ella le encantaba que la tocara, le encantaba la manera en que besaba sus labios, la forma en que su lengua jugaba con la suya. Su largo y húmedo cabello cayó sobre su costado, como una gruesa cortina, despidiendo un débil olor a flores que agitó su mente. Su mano izquierda le dolía como el infierno, pero a él no le importaba, no la movería de debajo de su camisa, tocaría su aterciopelada piel tanto como quisiera. Con el brazo derecho, sujetó su cabello y la atrajo aún más, profundizando el beso. Un ligero gemido escapó de sus labios. Ese era el límite.

Con un movimiento rápido la arrojó sobre la cama, subiendo inmediatamente encima de ella. Sus manos cubiertas de chakra le apretaban el pecho, pero no le importaba. Besándola, su mano derecha se deslizó debajo de su camisa de nuevo, su delgada cintura y estómago plano lo estaban haciendo pensar en cosas sucias que quería hacer con ella. Él la observó mientras ella desactivaba el Byakugan y trataba de mirarlo fijamente, pero el placer que le estaba causando no le permitía moverse. Jadeando, los dedos de la Hyūga involuntariamente se movieron a su espalda. Delineando sus músculos, sus perfectos hombros y al final viajaron hasta posarse en su cabello. Otro gemido siguió. No podía soportarlo más. Su mano se movía hacia arriba, justo hacia sus deliciosos senos. Si ella pudiera gritar, lo hubiera hecho, pero sus labios estaban fuertemente presionados contra los de ella.

Sasuke se apartó un poco, mordiéndose los labios. Tenía que ir con calma, o le haría daño por tanta lujuria. Respirando pesadamente, enterró su rostro en su cuello. Lamió y beso su cuello, escuchándola jadear. Sus manos estaban disfrutando de su cuerpo, tocándola de una forma que nunca había imaginado. Su rostro estaba ardiendo, pero no quería que él se detuviera. Ella sentía que iba a estallar en llamas, pero esta era la mejor sensación que había sentido en su vida.

Sonriendo, el Uchiha lamió de nuevo su cuello, disfrutando cada centímetro de ella. Su piel era suave y sabrosa, sus gemidos lo encendían como nada antes. Y sus pechos eran los mejores que había visto. Apretando los dientes, intentó mantener la cordura y no arrancarle la ropa.

—S-Sasu...

Él la miró, besando sus labios. Tenía los ojos cerrados, y las mejillas rojas. Muchas mujeres habían gritado su nombre antes, pero sinceramente esta era el mejor modo en que lo había oído hasta ahora. Tomó el extremo de su camisa y la levantó, pero un fuerte golpeteo en la puerta los sacó del aturdimiento. La heredera abrió lentamente sus ojos, mirándolo con una expresión deslumbrante.

—No te muevas —susurró, saltando de la cama. Quienquiera que estuviera detrás de la puerta merecía morir lenta y dolorosamente. Se puso la camisa y abrió la puerta para ver a la anciana con la que había hablado antes.

—El Gran Sanador está interesado en verlos tan pronto como sea posible. Prepárense y reúnanse conmigo en la escalera.

El hombre de cabello negro asintió. Se volvió hacia Hinata, quien estaba sentada en la cama, todavía muy sonrojada, agarrando la manta con la que se había cubierto como si su vida dependiera de ello.

—Hemos sido convocados.

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Fin Capitulo Diecisiete

Notas: ¡Sorpresa, son dos! Todos ustedes han sido unos lectores tan geniales y me han apoyado tanto en este proyecto que realmente se merecen esta doble actualización. Espero que les gustaran los capítulos. Y recuerden que las actualizaciones serán mensuales.

Guest : Me tarde, pero aquí está la actualización.

Guest Restia32: El único e inigualable XD

Guest Curioso lector: ¿Y por qué no habría de hacerlo? Él no la conoce, es obvio que con solo verla se hizo una primera impresión, que después de conocer realmente a Hinata se dio cuenta de que había equivocado y que la había subestimado. Es lo que la gente hace. Así que no entiendo por qué te sorprende que él subestimara a Hinata. ¿De verdad? digo, ¿de verdad crees que la gente no va a tratar a Sasuke como un monstruo cuando saben lo que él ha hecho (solo los hechos y no las razones tras sus acciones porque eso solo lo saben los integrantes del ex equipo 7)? Ahora dime ¿qué crees que pensó la gente después de saber que Sasuke mato a Danzo (quien en mi humilde opinión merecía morir, pero en el manga las personas no sabían que fue él el causante de la aniquilación de su clan)? ¿Lo van a etiquetar como un Ada inofensiva que concede deseos? No, van a decir que es un monstruo y lo van a tratar como tal. Por favor dude, analiza el trasfondo de las cosas. Bueno en eso tienes razón, Naruto fue un egoísta. ¡Hey! No me idealices a Sasuke, que él mato y lastimo a muchas personas y algunas lo merecían y otras no. ¡Oh sí! yo soy SasuHina Old School, créeme que yo estuve allí cuando se crearon muchas de esas joyas de las que hablas y son las mejores cosas que he leído.

Guest Aaaaa: Siempre voy a seguir la historia, no te preocupes por eso.

Guest andrea: Espero que estos capítulos saciaran tu curiosidad.

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo