Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.

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La mano de Hinata temblaba. Observó a Sasuke de cerca mientras la tomaba con firmeza y la guiaba lentamente hacia la puerta.

El vendaje sobre sus ojos era grueso, pero su kekkei genkai podía ver millas por delante. La anciana los esperaba frente al edificio, pero había otras personas, por lo que sería mejor para ellos jugar a lo seguro. Ella solo suspiró y se movía ligeramente cuando la mano del Uchiha se deslizaba alrededor de su cintura para brindarle un mejor soporte. Era un bastardo incluso en los momentos más serios.

Bajaron lentamente las escaleras y miraron a la anciana. Su rostro arrugado era áspero y aterrador, pero cambió un poco al ver a la heredera. Ella compadecía a la niña o tal vez estaba feliz de que la trataran bien. Los dos la siguieron de cerca mientras caminaba por delante, tomando un estrecho camino a través del espeso bosque. Por un momento, Sasuke se sintió nervioso, no tenía idea de hacia dónde los estaba guiando. El sol brillaba, pero los árboles estaban tan juntos que apenas penetraba la luz del sol a través de sus hojas. Si solo él pudiera activar su Sharingan...

El hombre volvió el rostro hacia la Hyūga, con la esperanza de obtener una silenciosa respuesta. Y lo hizo de inmediato. Ella apretó ligeramente su mano y apenas asintió, pero fue lo suficiente como para que él se diera cuenta. Exhaló, aunque ella era como un dolor en el costado, la mayoría de las veces era realmente útil. Era inteligente, tranquila y comprendía rápidamente. Hacían un buen equipo. Además, era divertido estar cerca de ella. Sus constantes rubores y tartamudeo, podían ser muy entretenidos. Una ligera sonrisa curvó sus labios, pero se apresuró a borrarla. Tendría tiempo para disfrutarla más tarde. Ahora debía concentrarse, cualquier distracción podría ser demasiado arriesgado.

Después de unos minutos más de caminar en silencio, apareció un claro frente a ellos. Allí había un edificio grande, pero muy bajo. Parecía tener solo una planta. Estaba custodiado por unos pocos hombres, que solo se inclinaron y los dejaron pasar de inmediato. Caminaron hacia las enormes puertas y la anciana se detuvo allí, girando lentamente hacia ellos.

—El gran sanador los está esperando.

Ella también se inclinó y empujó la puerta grande con sus frágiles brazos. Con un fuerte crujido, se abrió ante ellos. El hombre de cabello negro asintió y condujo a la heredera, caminando frente a ella con seguridad, haciendo todo lo posible por explorar todo. Sin embargo, el lugar al que acababan de entrar, era tan oscuro que apenas podía distinguir las sombras. La puerta se cerró tras ellos con un ruido sordo y sus ojos pronto se acostumbraron a la tenue luz. Parecía que la mayor parte del edificio era en realidad una habitación individual. Este gran espacio estaba casi vacío, aparte de las dos grandes estatuas, una de un dragón y una de un oso que ocupaban los extremos. Entre ellos, en el piso, se encontraba una figura encorvada, absolutamente inmóvil. Era como otra estatua, sin embargo, Sasuke podía sentir claramente la presencia de esta persona. Caminando lentamente, apretó más su agarre alrededor de Hinata y la condujo hacia adelante. Las velas se iluminaron mientras caminaban. Y, aun así, nada perturbaba la paz del lugar.

Finalmente, el Uchiha se detuvo, manteniendo a la chica a su lado. Frente a ellos, en el suelo, había dos pequeñas almohadas. La ayudó a sentarse y él ocupó su lugar junto a ella. Miró hacia delante, la ira se acumuló en él. Odiaba no poder ver. La figura frente a ellos era solo una sombra, y permaneció inmóvil durante lo que parecieron ser horas. Estaba tentado a decir algo, o activar su poder ocular, casi saltó de su puesto cuando la figura finalmente se movió. Sorprendido con la calma absoluta de Hinata, observó cómo la mano de la sombra se movía lentamente hacia un lado, tomando algo del suelo. Lo puso justo en frente de sus pies y apareció una llama, brillando en la oscuridad. El objeto resultó ser una vela enorme, que iluminó los dedos de la persona. De repente, todas las velas de la gran sala, comenzaron a iluminarse una por una. La oscuridad fue pronto reemplazada por una cálida luz que reveló la figura frente a los dos ninjas de Konoha.

El anciano miró a Sasuke con el rostro inexpresivo. Los dos intercambiaron miradas durante un tiempo, hasta que el Sanador finalmente habló.

—Has viajado bastante lejos para encontrarnos, Uchiha.

La heredera levantó la cabeza y abrió los labios. El hombre hablaba su idioma con facilidad. También parecía saber quién era su compañero. ¿Se conocían de antes?

—Gracias por aceptar vernos.

El anciano suspiró.

—Quítate el vendaje, niña.

Hinata trató de controlar sus temblorosos dedos y se apresuró a obedecer. Miró al hombre con sus ojos blancos, las venas eran claramente visibles en sus sienes. Él la miró fijamente durante unos minutos. Finalmente suspiró y se movió de nuevo, frotando una de las piernas sobre las que estaba sentado. Pasó su mano por su gruesa y blanca barba, que era tan larga que casi tocaba el piso. La parte superior de su cabeza era calva, pero en los lados tenía cabello, espeso y blanco como su barba. Estaba encorvado. Y, sin embargo, a pesar de esto, tenía el aura de un joven. Sus ojos fríos lucían demasiado vivos para una figura tan antigua.

Finalmente se movió hacia ellos.

—Un regalo tan asombroso, el Byakugan es... tan simple, pero tan complicado.

Los dos se quedaron en silencio. Sasuke había estado seguro que el sanador se daría cuenta de que en realidad no estaba ciega, pero no había pensado que realmente conociera a sus dos clanes.

—No estas realmente ciega, puedo decir eso —continuó—. Sin embargo, envidio tu coraje, usando la extrañeza de este regalo para convencer a mis servidores de que estás herida.

—Queríamos hablar contigo —finalmente habló el Uchiha—. No había otra forma para que pudiéramos llegar a ti.

—Entiendo esto. Y tienes razón. Si mis guardias hubieran dudado, incluso por un momento, ya hubieran sido asesinados. ¿Qué es lo que quieres discutir conmigo?

El usuario del Sharingan suspiró, girando su cabeza hacia la Hyūga. Que estaba mirando al viejo con absoluta calma. Estaba más acostumbrada a las reuniones formales que él. «Los beneficios de ser una princesa...»

—Entiendo que eres un fugitivo. Yo también...

Levantó una mano e hizo un gesto para que dejara de hablar. El sanador había vuelto a mirar a Hinata y le hizo un gesto de asentimiento.

—No estoy interesado en tu historia. Sin embargo, quiero saber por qué ha accedido a seguirte.

Hinata parpadeó. Respiró hondo y miró a Sasuke por un momento, luego miró al sanador.

—Fui secuestrada por este hombre y arrastrada a estas tierras. Por intereses personales, nada importante en este momento. Al tratar de escapar, fui capturada por unos hombres locales que me robaron el chakra. —La muchacha confirmó sus palabras sacando el medallón de su camisa. Observó cómo el hombre alzaba sus blancas cejas, y luego continuó—. Estamos aquí solo para descubrir cómo funcionan estas joyas, y así poder recuperar mi chakra.

El silencio reino en la habitación. El anciano miró a sus dos interlocutores, descubriendo que era divertido ver al Uchiha incómodo. Sin embargo, la chica estaba perfectamente tranquila. La razón principal para preferir hablar con ella.

—¿Eres de la familia de la rama principal de tu clan? —Preguntó—. Parece ser que no llevas el sello.

—Lo soy —confirmó.

—Interesante. Escapé del mundo de los shinobi cuando tenía tu edad, y tu clan era bastante popular en la aldea oculta de la niebla en ese momento. Incluso nos las arreglamos para robarles uno de sus ojos.

—Soy consciente de esa historia. Todavía es un tema sensible dentro del clan.

—Esto es comprensible. Cuando mi esposa vino a decirme que una niña con ojos blancos y venas espantosas en sus sienes estaba aquí para ser tratada, no podía creer lo que oía.

—Entonces, ¿sabías que estábamos mintiendo y decidiste vernos de todos modos? —preguntó el Uchiha.

—Lo creas o no, he tratado a muchas personas, pero no a un Hyūga. Es una lástima que realmente no necesites ser tratada, estoy seguro de que hubiera sanado tus ojos en segundos. Y sin embargo...

El sanador levantó su mano y lentamente se acercó al rostro de la chica. Tuvo cuidado de no sobresaltar al Uchiha, el joven parecía demasiado estresado. Sus dedos tocaron la suave piel de la Hyūga y rozaron la cicatriz de su mejilla. De repente, sus dedos brillaron de un color verde intenso y pasó sus dedos por la marca de nuevo, sonriendo mientras desaparecía por completo. Tales delicadas características no deben ser arruinadas por una cicatriz. Él retrocedió, dejando que ella tocara su rostro, tratando de encontrar la horrible marca que estaba allí hace apenas un segundo atrás. Incluso los ojos ónix parecían sorprendidos por lo que acababa de suceder.

—No eres un médico normal.

Sasuke finalmente habló, todavía buscando la marca que él había dejado personalmente en el rostro de la morena.

—Fui un terrible sanador en Kirigakure. Al entrar en este mundo, descubrí que la gente podía ejercer sus poderes de manera muy diferente si los concentraba adecuadamente. —Luego introdujo una mano debajo de su ropa, sacando una cadena con joyas como las que tenían ellos alrededor de sus cuellos. El usuario de Sharingan logró contar alrededor de siete medallones. Cada uno de ellos llevaba una piedra de un color diferente—. Veo que ya has comprendido algo sobre estas joyas. Pero permíteme explicarte más del asunto. Todas funcionan de la misma forma, pero cada una de ellas es diferente. Por ejemplo, el rojo que llevas, generalmente es utilizado en las naciones del norte. Se sabe que esta piedra de rubí es la más inestable. Roba la energía mucho más rápido que las demás, pero también drena a la víctima de su fuerza física, la mayoría de las veces mata a la persona. Tienes suerte de ser lo suficientemente fuerte como para haberlo soportado, Hyūga. Sin embargo, es probable que te desmayaras cuando fuiste atacada. —Miró a la niña mientras ella asentía, con una expresión de terror en el rostro—. Además, debido a la inestabilidad de la piedra roja, uno puede recuperar fácilmente su fuerza simplemente al tenerla cerca. Esto también explica por qué puedes activar tu kekkei genkai simplemente usando la joya.

—¿Qué pasa con el negro? —Interrumpió el Uchiha.

—A pesar de que ella ha tenido la cortesía de tratar de ocultarme que también te despojaron de tus poderes, puedo sentir fácilmente que tú también estás usando una Piedra del Alma. Sin embargo, se sabe que la negra es la más rara y poderosa. Puede almacenar mucha energía, convirtiendo a su portador en un hombre muy poderoso. En comparación de la piedra roja, que solo puede tomar solo dos o tres diferentes energías, la negra puede tomar hasta treinta. Puedes acceder fácil y naturalmente a tu fuerza, pero necesitarás concentración extra para acceder a los otros poderes almacenados allí. Has tenido la suerte de robar un gran tesoro. Puedo hablar sobre estas joyas durante días. Sin embargo, no creo que necesites saber mucho sobre las demás. Déjame decirte cómo funcionan estas piedras en primer lugar. Hyūga, me dijiste que te robaron el chakra unos hombres que encontraste en las tierras del norte. Sin embargo, creo que entiendes que si un shinobi o en tu caso, una kunoichi, pierde su chakra significaría la muerte instantánea. Estos medallones no te quitan el chakra. Ellos solo... lo mueven.

—¿Moverlo?

Con los ojos muy abiertos, ella no pudo evitar preguntar.

—Sí. Sin embargo, todavía tienes un vínculo muy fuerte con tus poderes. Estas piedras solo cambian el recipiente que contiene la habilidad, pero una línea entre el usuario y los poderes permanece intacta hasta que esta persona muere. Tan pronto como pierdas tu vida, esta piedra roja perderá tu poder, ya que el vínculo se romperá.

El silencio volvió a caer sobre ellos. Finalmente, Sasuke elevó sus ojos negros hacia el anciano.

—Entonces, ¿tenemos que morir para recuperar nuestros poderes?

El sanador rió.

—Prácticamente, sí. Sin embargo, cuando los grandes espíritus crearon estas piedras, las volvieron extremadamente complicadas, pero sorprendentemente simples. Estas piedras fueron un regalo de los dioses para que las personas en estas tierras pudieran tener más fuerza. Sin embargo, como comprenderás, para obtener el poder de alguien, debes dejarlo con vida, o lo perderás automáticamente. Es por eso que la piedra roja apenas se usa. Aunque parecen simples piedras, estas se llaman Piedras del Alma por una razón. Se cree que almacenan el alma de un dios que se sacrificó por el bien mayor de los humanos. Nadie sabe cómo aparecieron estas joyas, ni cómo las personas aprendieron a usarlas. Son tan antiguas, además, se transmiten de generación en generación. El número de estos medallones es escaso.

—Entonces, ¿cómo es que tienes tantos?

El sanador miró a Sasuke, encontrando su arrogancia interesante. Esa pregunta era obviamente retórica, pero decidió responder de todos modos.

—Tienes que comprender que, para poder ser el gran sanador, tuve que obtener un gran poder. No estoy orgulloso de mis métodos, pero uso mi fuerza para ayudar a las personas necesitadas.

Esta vez el hombre de cabello negro se rió, su loca carcajada resonó en el enorme salón.

—Si quisieras ayudar a las personas, no habrías hecho tan difícil el poder llegar a este "monasterio". Apenas pude llegar a este lugar. Simplemente te estás escondiendo aquí.

Un poco irritado, el anciano volvió sus ojos grises a los negros y lo miró persistentemente.

—Al menos he tenido el ingenio de ocultarme apropiadamente. Nadie me está buscando ahora, y he creado este lugar lleno de paz y silencio. Todo el mundo occidental tiene un cartel con tu rostro colgando en sus paredes. Has creado un gran lío, Uchiha.

Hinata vio como Sasuke separaba los labios, listo para hablar. Decidió que sería mejor interrumpir esta discusión lo antes posible.

—¿Significa esto que, para recuperar nuestros poderes, tenemos que cortar el enlace que se ha creado entre nosotros y la piedra?

El hombre se volvió hacia ella con una leve sonrisa. Era una compañía mucho mejor que el joven.

—Eso es correcto. Como dije, se cree que un alma vive en estas piedras. Y determina qué poder darte y cual retener. Te reconoce automáticamente como la dueña del Byakugan, por lo que te permite usar tu fuerza como quieras. Para recuperarla de forma permanente, debes destruir esta cadena que te une a la piedra. Siguiendo esa lógica, si deseas usar la energía de otro que se ha capturado en el interior, debes vincular ese poder contigo. Esto, sin embargo, es un proceso mucho más complicado que el de recuperar tus poderes permanentemente.

El anciano respiró hondo y exhaló. La muchacha tardó unos instantes en comprender que no continuaría.

—¿Podrías... decirnos cómo recuperar nuestros poderes?

—¿Por qué debería? Mintieron para llegar aquí, perturbando mi paz con tu arrogancia —miró al Uchiha por un momento—. Viniendo aquí, también arriesgaron no solo su seguridad, sino también la mía. Todavía estoy en el libro Bingo. Si las personas que los persiguen llegan a este lugar, tendré que culparlos.

La calma con la que explicó todo esto fue tan grande que realmente asustó a la niña.

—¿Qué quieres de nosotros?

Los ojos rojos brillaron en la oscuridad.

—Quiero algo de ti.

—¿Qué cosa?

—Tu medallón.

El chico arqueó una ceja. —No te dejaré tomar mis poderes.

—No quiero tu chakra, muchacho, es inútil sin el Sharingan. Sin embargo, como ya expliqué, la piedra negra posee un gran poder. Puedo sentir cuánto almacenó en el interior. Esta piedra es la más rara de todas. Además, es el único que puede mantener los poderes dentro, incluso si el usuario muere.

Se quedaron en silencio por un momento.

—¿Cómo puedes incluso extraer y usar los poderes, si son tantos?

—Todo se puede hacer con meditación.

El Uchiha miró al viejo con desconfianza. Con los ojos todavía rojos, finalmente suspiró.

—No tengo ningún interés en este medallón. Solo quiero mis propios poderes.

—¿Entonces me lo darás?

—Solo después de recuperar lo que me pertenece. Puedes tener el rojo también si lo deseas.

—La piedra de rubí es inútil.

—De acuerdo.

Sasuke miró a Hinata, luego alcanzó y tomó el medallón de ella. Hizo lo mismo con su piedra, colocándolas en el suelo frente a él. Observó cómo el sanador miraba las joyas con avaricia.

—Recuperar tus poderes es realmente muy simple —explicó el anciano, frotándose las palmas de las manos—. Como dije, hay un espíritu dentro de ellas, supuestamente es el mismo espíritu que sacrificó su vida para darnos ese poder. Para que se rompa el vínculo, solo necesitas dar algo a cambio. Un trato justo.

Luego tomó una aguja del interior de su túnica de monje. El metal era muy largo y afilado, el metal le recordó a Hinata las agujas que su clan utilizaba para la acupuntura. Se la entregó y ella lo miró, comprendiendo lo que tenía que hacer.

—¿Sangre?

—Sí —respondió el sanador—. Dale unas gotas de sangre y liberará tu poder espiritual.

Sin embargo, antes de que pudiera pinchar su dedo, Sasuke la agarró de la muñeca y la detuvo.

—¿Y esperas que te creamos?

—¿Tienes otra opción?

El hombre suspiró, tomando la aguja. Por mucho que odiara tomar tales riesgos, no tenía otra opción. Presionó la aguja contra su pulgar, clavándola profundamente para que pudiera derramarse la sangre. Luego llevó su dedo sobre la piedra negra y observó cómo las gotas del líquido rojo caían sobre él, solo para desaparecer de inmediato. Eran como gotas de lluvia que empapaban un algodón. Presionó su dedo en la superficie, solo para sentirlo sólido y frío. Sin embargo, su sangre desapareció directamente en la roca.

—Ahora sostenlo en su palma.

Sasuke siguió el comando y agarró firmemente la piedra. Un repentino destello en su mente hizo que cerrara los ojos, apretando los dientes. Era como la electricidad corriendo por su cuerpo. De repente, una ola de energía lo abrumó. Podía sentir claramente sus poderes volviendo a donde deberían estar, pero logró captar solo un vistazo del resto de la energía que se almacenaba en esa piedra. El espíritu dentro de él era claramente perceptible, su voz era como un débil susurro. Esta era la cosa más extraña que jamás haya sentido y, sin embargo, fue... increíble.

Abrió los ojos, con su Sharingan todavía activo. Le pasó la aguja a Hinata con un gesto de asentimiento. Al verla clavarla en su dedo índice, volvió a mirar al sanador.

—Si te doy la piedra, ¿nos dejarás en paz?

—Estaba planeando enviar a mis guardias a por ti tan pronto salieras de este edificio. Pero como eres tan... cooperativo, te dejaré salir del monasterio en paz. Debo admitir, sin embargo, que con mucho gusto te habría ofrecido a cambio de la grata recompensa que ofrecen por tu cabeza, pero eso también me pondría en peligro.

—Comprensible —acotó Sasuke, volviendo sus ojos rojos a la mujer. Él vio cómo ella dejaba la piedra roja en el suelo, viendo como sus palmas brillaban con su chakra azul claro. Él aprovechó la distracción y agarró la piedra del rubí. Ella lo fulminó con la mirada, pero no dijo nada—. Entonces guardaré esta. Por si acaso decide volver a portarse mal —continuó el Uchiha.

El Sanador rió. —No sabes cómo y probablemente no puedas extraer sus poderes, aunque tengas la piedra.

—Pensaré en una forma.

Mirando al hombre con sus ojos rojos, le entregó la piedra negra y metió la roja en el bolsillo. Prefería mantener su kekkei genkai activo por si este hombre intentaba algo gracioso. Tenía demasiadas piedras en el cuello.

—Saldremos de inmediato.

—Me alegro de que no necesite convencerte. Asegúrate de que nadie te note.

—Lo haré.

Sasuke luego se puso de pie, seguido inmediatamente por la morena, que estaba demasiado preocupada por sentir su fuerza de regreso como para mirarlo.

—Gracias —logró decir en un susurro.

El gran sanador solo los miró, manteniendo sus ojos en la heredera por un momento. Una mirada lujuriosa apareció en su rostro y el usuario de Sharingan se apresuró a sacarla de allí. La tomó de la mano y la arrastró tras él, corriendo para salir del edificio lo antes posible. Fueron llevados a su habitación para poder recoger sus pertenencias. La anciana les ofreció el almuerzo, pero se negaron.

—¿Qué está pasando?

El Uchiha se volvió hacia los ojos blancos, llenos de preocupación. Ella era más brillante de lo que podía imaginar.

—Tenemos que correr —le susurró, dirigiéndose a la entrada invisible.

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El gran sanador sonrió para sí mismo. Los dos visitantes se habían marchado hace unas horas. Eso sería lo mejor, ahora no tenía que preocuparse de que el Uchiha lo atacara mientras él no lo estuviera mirando. Aun con todo el poder que poseía, aún no podía soñar con vencer a un shinobi tan hábil como lo era el último Uchiha. Incluso sin sus poderes, lo mataría antes de que sus viejos huesos pudieran reaccionar.

Apagó la vela, disfrutando de la oscuridad que lo abrumaba. Con esta piedra podría lograr mucho más de lo que jamás había imaginado. Exhaló, sentado sobre el piso, listo para meditar. Cerró los ojos y buscó la piedra negra que estaba en el interior de su túnica. La puso entre sus manos y respiró hondo, solo para abrir los ojos. Miró hacia abajo, pero no podía creer lo que estaba viendo. Encendió todas las velas en la habitación con un solo movimiento de sus dedos, y se quedó mirando el medallón de rubí que la Hyūga había llevado el día anterior.

Dejó escapar un fuerte grito. Lanzó la joya al suelo, dejando que se rompiera en pedazos. ¡Cómo había sido engañado así!

Luego recordó el color rojo que tenían esos ojos. «Genjutsu.» Con otro grito, saltó, pateando las velas a su alrededor. No podía seguir al Uchiha. Esto revelaría su escondite. Sus monjes estaban bien entrenados en las artes marciales, pero nunca podrían escapar o derrotar a una combinación de los dos doujutsu más poderosos del mundo ninja. Lo habían engañado de la manera más patética posible. Con un gruñido, salió del edificio, maldiciendo todo a su paso. Ya estaba oscuro afuera. Se había tomado demasiado tiempo preparándose para la meditación. Suspirando, se dirigió hacia la casa principal. Una buena comida preparada por su esposa lo calmaría.

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Fin Capitulo Dieciocho

Notas: ¡Hola todo el mundo! ¿cómo han estado? aquí les dejo el capítulo correspondiente al mes de mayo, todavía no puedo creer que el tiempo se pasara tan rápido, en momentos como este me gustaría tener un reloj mágico que parara el tiempo, lamentablemente eso todavía no se inventa XD dejando eso de lado, espero que disfruten del capítulo y también espero leer sus comentarios sobre lo que creen que se avecina en los próximos capítulos. Les aviso que la próxima actualización está programada para el día 2 de junio. Nos leemos. Besos.

Guest Guest: Awww… muchas gracias cariño, que bueno que te guste mi trabajo de traducción. Saludos.

Guest Alis: Espero que este capítulo también te gustara.

Rina Tsuki: ¡Hola linda! Muchísimas gracias, me alegra saber que te gusta mi trabajo. ¡Uf! La verdad es que no tengo idea si algún día Ani va a terminar la secuela de la historia, lleva tiempo desaparecida del fandom por lo que no he tenido información sobre si va a continuar sus historias o no. Y es por eso que yo no voy a traducir la secuela, ya que sinceramente no creo que la terminen.

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo